domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 4- Vecina

Llegamos a "nuestra" casa, consistía en un portal donde se podían pasar a dos dúplex uno era el suyo y otro el mío, y siguiendo este mismo modelo había unos tres portales más.
Pasamos al portal y esperamos a que José llegase, ya le había avisado Malú de dónde tenía que venir. Cuando llegó muy sonriente dijo:
-Mira que suerte la tuya... Te ha tocado el gordo con el vecino y a él, bueno a él...-dijo pensativo- él tiene una casa nueva-comenzó a reírse por la cara que le puso Malú, yo también me reí aunque rápidamente me arrepentí de haberlo hecho.
-Idiota, no le hagas reír! Y tampoco soy tan mala vecina...-dijo pensando- no me vas a tener que aguantar mucho, cuando estoy de gira casi ni molesto-dijo mientras sonreía y me guiñaba el ojo. Sonreí era gracioso verla pelear con su hermano.
Entramos a mi casa, estaba toda amueblada, lo único que faltaba eran las cosas que uno se lleva, las que no puedes dejar de unos para otros.
De todas formas mañana lo arreglaría todo para que una agencia de mudanzas trajera las cosas de mi piso, pensaba hacerlo yo pero dudaba que ahora pudiera hacerlo.
-Tiene unos muebles bonitos-opinó Malú, la miré y le asentí agradeciendo.
-Seguramente cambie algunas cosas pero los muebles me gustaron desde el principio.- dije pensativo, ella me miró y sonrió, me preguntaba cómo podía estar sonriendo después de lo que casi le pasa, muchas otras seguro que se hubiesen pegado llorando unos días, admiraba su manera optimista de ver la vida, y eso que sólo la conocía de hace unas horas.
-Diego toma las medicinas, y otra vez muchas gracias por haber ayudado a mi hermana, de verdad muchas gracias- me dijo José agradecido, era muy bromista pero cuando se ponía serio se ponía serio, yo le miré y le dije:
-No hace falta que me des las gracias, lo volvería a hacer, no hay derecho a eso que le estaba sucediendo.-le dije, me miró sonriendo y dijo:
-Malú como ya no te tengo que acercar a tu casa, mejor me voy que mañana tengo que madrugar.-dijo mirando a su hermana, esta poniendo cara inocente dijo:
-Y quién te dice que no me tienes que acercar a casa?- dijo de manera risueña, yo sonreí, era muy bromista, su hermano la miro le sacó la lengua y dijo:
-No creo que te haga falta, tu ocúpate de ayudar al pobre Diego y Diego tú échala cuanto antes- esto último lo dijo riéndose, ella al escucharlo abrió los ojos como platos y le pegó en el brazo, yo sonreí porque no podía dar una carcajada, pero la escena lo merecía.
-Me voy, adiós Diego cuídate y tu Malú ten cuidado a la próxima no siempre vas a tener a tu nuevo vecino para ayudarte- dijo cuándo me daba la mano, y a ella dos besos y un abrazo. Cuando se fue, Malú me preguntó:
-Dónde está la habitación? Que vaya a dejarte la maleta-la miré todavía llevaba ella mi maleta, fui a quitársela pero me esquivo y sonrió- tranquilo que lleva ruedas y no pesa.
-La verdad no sé dónde está la habitación, cuando me crucé contigo venía a verla por primera vez, físicamente digo la había visto por fotos cuando la compré.- me miró y sonriente dijo:
-Vamos a buscar entonces, pero si es igual que el mío la habitación está arriba, si quieres te bajo el colchón para que no tengas que subir.- me dijo, negué rápidamente con la cabeza, no iba a hacerla que bajase un colchón.
-No te preocupes son pocas gradas- subimos dejamos la maleta y ella fue hacia la cama, la cual después de quitar el edredón no tenía sábanas, eso no lo había previsto, me miró con cara de "Que vas a hacer?" Pero de repente la solución al problema cruzó su mente y dijo:
-No te preocupes te dejo yo unas, mientras tú te cambias yo voy a por las cosas.-asentí, pensaba rápido, ya me había dicho José que ella era "la jefa". Cuando salió abrí la maleta y saqué un pijama, y las cosas de aseo. Me metí al baño a ducharme, creo que fue la ducha más dolorosa de mi vida, me lavé el pelo como pude y cuando me enjabone y sin querer rocé la zona del golpe que por cierto ya tenía un color bastante feo, vi las estrellas. Me puse el pijama y me intenté secar el pelo, al ver que iba a ser doloroso decidí dejarlo mojado. Salí y Malú había puesto unas sábanas en la cama, la miré y le dije:
-Muchas gracias de verdad, no tenías por qué ayudarme, y mucho menos dejarme tus sábanas.- me miró y dijo:
-De nada pero tú tampoco tenías por qué haberme salvado, y si no lo hubieras hecho tú te podrías mover.- la miré y sólo le dije:
-Tú ganas.- sonrió triunfalmente y se aplaudió, me hacía mucha gracia las cosas tan naturales que hacía.
-Mira te he traído unos vasos- dijo levantando dos vasos delante de mí- y unas cosas para que te apañes- platos cubiertos, agua...- y si necesitas algo solo tienes que ir a mi puerta y llamar.- la miré había pensado en todo en un momento, yo estaba algo atolondrado del jet lag y de los calmantes que me habían puesto en el hospital, sólo le asentí.
-Muchas gracias "jefa"- le dije y le hice el saludo militar, me tiró un cojín a la cabeza, entre mi atontamiento y mi movilidad reducida me dio en la cabeza. Se empezó a reír muy fuerte, yo miré el cojín en el suelo y pensé en agacharme, sólo lo pensé, ella seguía riéndose, yo llevaba la toalla todavía con la que me había intentado secar el pelo, y se la tiré, no debí de hacerlo me dolió y ella al ver mi cara vino corriendo hacia mí y me dijo:
-Mira que eres tonto, encima no me has dado- la toalla no había llegado ni a la mitad del trayecto, me ayudo a sentarme en la cama y me devolvió la toalla yo la dejé sobre mis piernas. Ella se acercó hacia las bolsas de la farmacia y sacó las cosas, se acercó a mí con las pastillas y el vaso de agua.
-Tómatelas- me dijo, lo hice y le devolví el vaso de agua.

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