sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 26 - Los niños.

Fui a abrir la puerta, un pequeño diablo vino corriendo hacia mí mientras reía y me hacia sonreír como un tonto... Lo cogí en brazos y empecé a hacerle cosquillas...
-No le das un beso al mejor tito de todos?- mi prima negaba con la cabeza divertida mientras entraba en la casa con el carrito de Lucía, el pequeño Sergio me dio un beso y empezó a removerse para que lo dejase en el suelo... Lo dejé y salió corriendo para el salón...
-Hola prima..- la saludé dándole dos besos.-Como está mi gordita favorita?-dije mientras me asomaba al carrito y le daba un beso a la pequeña en su moflete regordete... Lo que provocó una sonrisa en su carita...
-Diego me tienes que hacer el favor de tu vida... Te los tienes que quedar, sabes que si hubiese tenido tiempo te hubiera avisado, pero me han llamado, tengo que ir a Valencia, es una gran oportunidad... Y Max no está, lo llamaron hace dos días y está en Sevilla...- hablaba sin parar, la agarré por los hombros y la sacudí suavemente...
-A ver tranquila, yo me los quedo, no tienes que preocuparte por nada de verdad, vamos a estar bien... Eso voy a intentar...- su sonrisa por fin apareció...
-Muchas gracias de verdad! Ven tenemos que bajar las cosas que vas a necesitar...- la miré perplejo...
-Sabías que iba a decir que sí? Si sabes que no tengo ni idea de como se hace...- rió.
-Sé que no me fallarías...- negué con la cabeza divertido y ella se fue a bajar las cosa del coche, yo pasé el carrito al salón y me quedé embobado con la imagen que tenía ante mis ojos... Malú sentada en el suelo en posición indio, y Sergio en frente suya sentado de la misma manera parecía querer explicarle algo, cosa que Malú al parecer no lograba llegar a comprender por la expresión de su rostro...
-Tito, "ela" no sabe...- sonreí y dije:
-Un momentito Sergio, en seguida vuelvo.- Fui con mi prima a bajar todas las cosas, que eran bastantes por cierto... Entre sillas para el coche, cuna  portable para la niña, ropa, bañera de viaje... Me llenó todo el recibidor...
-Me voy ya, cuídamelos ehh! Cualquier cosa me llamas!- sonreí y me despedí de ella...
-No te despides de los niños?- negó con la cabeza...
-Ya me he despedido antes de bajarnos del coche, y como se me ponga Sergio a llorar no soy capaz de irme...- sonreí, no estaba acostumbrada a dejar a sus niños...
-Buen viaje y muuucha suerte! Todo va a salirte perfecto ya lo verás!- sonrió y se puso a buscar en su bolso...
-Toma, cualquier cosa me llamas, aquí también está el número de la madre de Max, si tienes algún problema, los llevas a Málaga con ella... Y muchas gracias otra vez...- sonreí, no iba a llevarlos a Málaga, iba a ocuparme de ellos lo mejor posible... Sé que si no hubiese estado yo, los niños irían con su abuela... Pero ahora me tocaba a mí.
-Tranquila, nos las vamos a apañar muuuuy bien... Buen viaje!- se fue y yo volví adentro, al salón de donde se escuchaba la chispeante risa de Sergio y la melódica risa de Malú... Me quedé mirando desde la puerta, pero poco me duró porque Sergio vino corriendo a esconderse detrás de mis piernas aún riéndose. Miré a Malú la cuál estaba levantándose del suelo... Cogí de la mano a Sergio y nos sentamos en el sillón, él sobre mis piernas...
-Ya lo conoces?- ella sonriente asintió y se sentó a nuestro lado en el sillón.
-Ha sido muy gracioso, porque venía corriendo y cuando me ha visto, ha parado en seco, ha pasado por delante mía andando, como un niño bueno, y se ha sentado en el suelo. Le he dicho "hola como te llamas?" Y me ha ignorado completamente, entonces he cogido y me he sentado a su lao' y me dice "hola..."- reí por su explicación, la verdad es que Sergio era algo tímido con gente nueva, por eso me había parecido alucinante que hablase con ella, y más que luego estuvieran jugando juntos... Sé que es odioso comparar, pero con Elena nunca había congeniado, ni mucho menos había jugado con ella...
-Tito, tito!-me llamó Sergio mientras que con sus manitas agarraba mi cara para que le prestara atención...
-"Alú" sabe jugar a los coches.- sonreí por el entusiasmo del pequeño...
-Ay madre!! Que te como toa tu cara!!!- ante el comentario de Malú, Sergio empezó a reír y escondió la cara en mi pecho... Nos hizo reír a los dos por su acción...
-Malú los niños no se comen!- sonrió, y me hizo sonreír como siempre...
-Pero tú has oído como dice mi nombre? Por favor si es pa' comérselo!- reí por su comentario... El sonido de un sonajero cayendo al suelo seguidos de pequeños balbuceos, nos hizo girarnos hacia el carrito...
-A ella no la conces verdad? Sergio que te parece si le presentamos a Malú a tu hermanita?- El niño se bajó de mi regazo y fue hacia el carrito, recogió el sonajero y poniéndose de puntillas consiguió volver a dárselo...
-Ains!!! Me lo como!! Mira como la cuida!!- sonreí y me levanté, le tendí la mano para que se levantase y viniese conmigo... Saqué con cuidado a la niña del coche, y se la pasé...
-Mira te presento a mi gordita...- una gran sonrisa se dibujó en su rostro y mientras nos sentábamos en el sillón, me preguntó:
-Cómo se llama?- 
-"ucía"- la voz cantarina de Sergio nos hizo reír a los dos...
-Lucía, Sergio se dice Lucía...- el pequeño me miró serio por haberle corregido.
-Que nombre taaaan bonito!- opinó Malú...
-Que ibas a decir tú de ese nombre...- me gané un ligero golpe en el brazo por mi comentario.
-"Alú" y mi nombre es "nonito"?- reímos por la pregunta de Sergio...
-Tu nombre es preciosiiiiiiiiiisimo.- le respondió al pequeño mientras le daba un sonoro beso en la mejilla... Reí por la forma tan cómica que tenía de alargar las palabras...
-Y el mío?- pregunté con voz infantil, lo cual provocó las carcajadas de Malú y Sergio...
-Tito el tuyo es feo.- reí por la respuesta del pequeño, Malú me miró y se encogió de hombros...
-Ya te lo ha dicho él...- sonreí...
-Y así es como un niño me ha dejado sin beso...- rió por mi comentario, Sergio me miraba risueño... 
-Tito amo' a juga.- sonreí y me senté en el suelo a jugar con Sergio, ante la atenta mirada de Malú, la cual estaba con una gran sonrisa en la cara... 
Mientras jugaba con Sergio, no era capaz de dejar de mirar a Malú, ni dejar de perderme en el embrujo de sus ojos cada vez que nuestras miradas se cruzaban... Se la veía simplemente... Perfecta... Pero creo que es una palabra insignificante en comparación a como se la veía con la pequeña Lucía en sus brazos...
-Tenéis los mismos ojos...- comentó Malú, la miré y sonreí orgulloso...
-Ehh! No te lo creas, ella es más guapa...- negué con la cabeza divertido... Ella me guiñó un ojo, mientras sonreía de forma deslumbrante, como siempre...
-Diego, se ha dormido...- la miré y caí en cuenta...
-Joder! Mierda... La cuna, la tengo que armar!- Sergio me miró con sus grandes ojos muy abiertos y con la mano en su boca...
-Tito!!- lo miré sin entender porque me miraba así...
-Diego! Las palabrotas!!!- claro, era eso...
-Sergio, esas cosas no se dicen, ni se te ocurra decir ninguna eh!- el niño me miró serio y asintió, espero que no le dé por decirlas, tendría que tener más cuidado mientras estuvieran conmigo...
-Malú, te importaría echarles un vistazo, voy a montar la cuna y colocar sus cosas, no tardo mucho.- asintió sonriente.
-¿Se van a quedar contigo?- asentí.
-Pobres niños...- dijo en tono de broma, reí y fui a colocar las cosas. Ahora en mi cocina se podía ver una gran cantidad de potitos, papillas, etc. En mi cuarto de baño, pañales, cremas de bebé, champú y gel de bebé, bañera portable... Mi armario tenía ahora bastante ropa infantil... Y la maldita cuna se me estaba resistiendo, no era capaz de que encajase todo, joder era una maldita cuna, no podía ser tan difícil... Me di por vencido y bajé a por ayuda... Llegué al salón y vi que Malú había puesto a la pequeña en el carrito, donde esta dormía plácidamente, y estaba sentada con Sergio en el sillón viendo uno dibujos animados, presencie un simple gesto que hizo que la viera más perfecta aún, si es que se podía... Sergio estaba sentado, algo lejos de Malú, y cómo era algo tímido no se atrevió a acercarse, pero ella en cambio se movió a su lado y pasándole el brazo por los hombros, lo abrazó contra su cuerpo, donde el pequeño se quedó a gustito viendo la televisión... No pude evitar sonreír ante la maravillosa escena, y seguirme impresionando con ella y con cada gesto tan natural y tan cercano que tenía... Me daba muchísima pena tener que interrumpir la escena pero no era capaz de montar la maldita cuna...
-Malú, tú sabes montar una cuna?- me miró divertida, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
-Lo podemos intentar...- sonreí y subimos los cuatro a la habitación, a la niña la dejamos en la cama rodeada de cojines... Sergio sentado en un borde de la cama nos miraba muy atento mientras nos peleábamos con la cuna para montarla. Por fin conseguimos montar la cuna...
-Ya está!- sonreí, y metí a la pequeña en la cuna, dejando al lado el comunicador para escucharla desde abajo. Sergio se bajó abajo antes que nosotros, por fin teníamos dos segundos a solas...
-Ey! Tú!-la agarré de la cintura y la apegué a mi cuerpo...
-Hemos dejado antes algo a medias, no te creas que se me va a olvidar...- una sonrisa picara se dibujó en su rostro.
-De verdad? No me acuerdo de nada...- sonreí malvadamente, ya empezaba a jugar, pero lo que ella no sabía es que me encantaba su juego...
-Si quieres te lo puedo recordar...- repetí la frase de esa misma mañana, puso morritos en señal de estar pensando y negó con la cabeza. No me pude resistir a esos morritos y la besé, ella rápidamente anudó sus manos en mi nuca, e hizo bailar su lengua junto a la mía, con esa forma de besar que me volvía loco... Separamos nuestros labios cuando la necesidad de aire se hizo presente, un suspiro brotó de su boca...
-Te había dicho que no...- sonreí y acaricié su cara...
-Ups, lo siento... No te había escuchado, y además tus ojos me habían dicho que sí...- una sonrisa se dibujó en su boca.
-Mis ojos hablan?- asentí y me miró esperando una respuesta.
-Tus ojos hablan todo lo que tus labios callan.- su mirada me traspasó, me recorrió entero... Haciendo temblar ligeramente mi corazón, aumentando algo dentro de mí, que día a día crecía pero no sabía que demonios era... Cerró los ojos durante unos segundos y volvió a mirarme, esta vez con menos intensidad y algo distinto en su mirada, ya no era tan transparente como antes...
-Vamos pa abajo.- asentí y bajamos con Sergio. Estuvimos viendo la tele con el pequeño, el cual se echó sobre Malú como cuando los interrumpí. Se les veía contento a los dos, miré a Malú, que me miró con una gran sonrisa triunfadora en su rostro. 
-Me tengo que ir.- me sorprendió que dijera eso y Sergio la miró cuando dijo eso, poniéndole carita de pena.
-Luego vengo, vale?- el niño sonriente asintió y se fue a jugar al suelo, el cual estaba todo lleno de juguetes... 
-Te acompaño.- asintió y salimos del salón.
-Malú te pasa algo? Si he dicho o hecho algo que te haya molestado perdón...- ella rápidamente negó con la cabeza.
-No, no es nada, tranquilo.- la miré preocupado.
-Si necesitas algo llámame.- asintió y sonrió mientras me decía:
-Si necesitas ayuda con algo, alguna cuna o algo me llamas.- sonreí y me acerqué a besarla, un suspiro se escapó de sus labios antes de unirse a los míos... El beso duró hasta que ella bruscamente separó nuestras bocas, cosa que me hizo fruncir el ceño, cuando le iba a preguntar que que le pasaba, ella susurró:
-Me voy...- y abriendo la puerta detrás de ella se fue... Apoyé mi frente en la puerta, y suspiré... No sabía que demonios le pasaba, y eso me enfadaba enormemente...

domingo, 20 de abril de 2014

Capítulo 25 - La luz de su sonrisa

-Tomaaaaa!- celebró Malú dando palmas y saltando su cuarta victoria, Christian y yo nos miramos resignados... Desde que llegó y empezamos a jugar no habíamos sido capaces de ganarla...
-Joder... Tú haces algo mal? Deja de ganar un poco que tienes al pobre de Diego a dos velas...-
Malú y yo nos miramos y empezamos a reír descontroladamente por el comentario de mi amigo, él nos miraba sin decir nada ni entenderlo...


-Christian, tú tampoco has sido capaz de ganarla...- Malú seguía riéndose por el comentario de Christian...
-Venga jugad los dos contra mí...- opinó después de un rato Malú, Christian y yo nos miramos y respondimos al unísono:
-No!- Malú nos miraba divertida, y Christian no paraba de negar con la cabeza como un niño pequeño...
-A ver no podemos jugar juntos porque aquí mi amigo no puede jugar con otro equipo que no sea el Barça, y yo no puedo jugar con ese equipo... Juega tú con él, y yo sólo.- Christian ahora asentía con la cabeza, siempre quería ganar... Malú se lo pensó unos segundos...
-Lo siento Christian, pero voy con Diego, soy del Madrid...- reí por la cara de desilusión de mi amigo, y me gané un puñetazo en el brazo con su firma...
-Sabía yo que no podías ser tan perfecta, pero que sepas que vas en el equipo perdedor...- empezamos la partida, y cuando estaba a punto de acabarse la segunda parte, conseguimos marcar un gol...
-Vamoooos!- gritamos a la vez Malú y yo, nos chocamos las manos y mientras Christian se cambió de sillón enfurruñado como siempre que perdía... Terminamos ganando la partida, y Christian decidió que se iba a dar un paseo. Nos quedamos a solas Malú y yo, ninguno de los dos decía nada, sólo nos mirábamos...
-Hacemos un buen equipo...- opiné después de un largo rato mirándola, su sonrisa me hizo sonreír, y asintió con la cabeza...
-Hacemos bastantes cosas muy bien juntos...- opinó, sonreí pícaramente y pasé suavemente mi mano por su muslo, lo cual provocó un escalofrío en ella...
-Y qué es lo que hacemos bien?- se encogió de hombros ante mi pregunta, acaricié su cara, y ella cerró los ojos para disfrutar de la caricia, luego pasé delicadamente mis dedos por la piel de su cuello, lo cual provocó un ronroneo en ella que nos hizo reír a ambos... Repetí el descenso por su cuello pero ahora con mis labios...
-Diego...- susurró con voz ronca en mi oído, ese susurro provocó fuego en mí, encendió mi alma, ahora era lava en vez de sangre lo que corría por mis venas...
-Shhh...- sonreí contra la piel de su cuello y metí mis manos debajo de su camiseta, ella enredó sus manos en mi pelo y buscó mi boca, para unir nuestros labios, conseguí esquivarlos hábilmente mientras una sonrisa victoriosa se dibujó en mi cara, y seguí besando la fina piel de su cuello... Un gemido de protesta brotó de su garganta por haberla esquivado, y con un hábil movimiento se sentó a horcajadas sobre mí, empezó a besar mi cuello como yo había hecho con ella, yo mientras acariciaba su cuerpo, todas sus curvas... Intenté unir nuestros labios pero me esquivó, en ese momento me arrepentí de haberla esquivado antes, ahora se había picado, y si hay algo peligroso en ella, es retarla, y yo lo había hecho... Una sonrisa victoriosa se dibujó en su boca, mientras apoyaba su frente en la mía, meneó suavemente sus caderas haciéndolas chocar con las mías, lo cual provocó que un gemido saliera de lo más hondo de mi pecho... Abrí los ojos y la vi sonreír maliciosamente, inspiré aire profundamente para controlarme, lo cual provocó una ligera risa de su parte, y comencé a besar su cuello, parándome en sitios donde sabía que la hacían temblar ligeramente, como detrás de su oreja... Ella seguía haciendo chocar nuestras caderas, lo cual me estaba volviendo loco, mis manos acariciaban suavemente su abdomen, noté como se estremecía debajo de mis manos, intenté volver a unir nuestros labios, pero volvió a esquivarlos... Hizo chocar nuestras caderas otra vez, pero ahora lentamente, haciéndolo más enloquecedor... La vi morderse el labio mientras lo hacía, volví a respirar profundamente...
-Deja de hacer eso...- mi voz salió algo ronca, lo cual la hizo sonreír a ella...
-Hacer el qué...?- su sonrisa la delataba, puse mis manos a ambos lados de su cara y acerqué mi boca a la suya, rocé ligeramente sus labios y un suspiro brotó de ellos, sonreí y ahora ella anudando sus manos en mi nuca unió nuestros labios, por fin, en un beso cargado de fuerza y pasión... Me levanté con ella en brazos, enganchada a mi cintura con sus preciosas piernas, cuando me disponía a subir las escaleras, separó sus labios de los míos y consiguió decir:
-No, vamos a mi casa... Christian puede llegar...- volvió a atacar mi boca con ansia, su manera de besar era enloquecedora... Un timbre nos interrumpió, otra vez...
-Nooo...- dijimos al unísono al escuchar el timbre, reímos y un suspiro se escapó de entre sus labios...
-Bájame Diego, me siento como un mono...- reí por su comentario, y aún sin dejarla en el suelo le dije:
-Y alta...- reí por su cara de falso enfado, y su golpe en mi pecho no se hizo esperar...
-Serás...- sonreí y empecé a besar su cuello...
-No seas enfadona... Que así bajita y todo me encantas...- una risita sonó como melodía y entonces la bajé al suelo y me dirigí a la puerta, no sin antes guiñarle un ojo y quedarme prendado por su sonrisa, como siempre... Y es que creo que no hay sonrisa más maravillosa que la suya, y estoy segurísimo que ninguna tiene la luz de su sonrisa...

lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo 24 - Sus chicas y ella...

Desayunamos entre bromas y risas, sonrisas de complicidad y miradas, que se quedaban enganchadas durante un largo rato en sus ojos, que me hipnotizaban cómo si fuera un niño delante de un caramelo...
Algo que nunca dejó su rostro desde que despertamos esa mañana fue su sonrisa, y me alegró inmensamente que así fuese puesto que anoche cuando tuvo la pesadilla, su sonrisa se borró y no tenía la luz que ella acostumbraba a irradiar...
-¿En qué piensas?- me preguntó interrumpiendo el hilo de mis pensamientos, la miré y no pude evitar sonreír, mi sudadera le quedaba demasiado ancha...
-En que estas preciosa...- su risa llegó a mis oídos y me miró encogiéndose de hombros y seguimos con el intercambio de miradas...
Después de desayunar estuvimos en su jardín con sus mascotas, y me presentó a Chanelo, su gato...
-Mira este es Chanelo, es más independiente y pasa de mucho de mí...-sonreí y acaricié al gato, que rápidamente decidió irse a otro lado del jardín.
-Es normal que pase de ti, está solo entre tanta chica, lo tienes en inferioridad...-reí de la cara que puso por mi comentario, ella aunque lo quiso disimular también reía. Después de mi comentario me miró con una sonrisa maliciosa, y dijo:
-Chicas a por él!!- de repente Danka, Rumba y Lola corrieron hacia mí y me tumbaron en el césped, de fondo se escuchaba la incontrolada risa de Malú, reí yo también mientras intentaba que mis nuevas amigas no me lamieran la cara...
-Vamos Malú diles que paren...- se seguía oyendo su risa de fondo, me tapé la cara con ambas manos, sentí que dejaban de insistir y abrí un pequeño hueco para ver que pasaba a mi alrededor, las tres me miraban expectantes...
-A ver chicas dejad a mamá...- escuché que dijo después de un rato, sentí un movimiento y quité mis manos de mi cara, no pude evitar sonreír, se había subido a horcajadas sobre mi y me estaba mirando expectante, sonreí y le dije:
-Con que su madre?- ella sonriente asintió, yo puse mis manos en su cintura, ella las cogió y unidas a las suyas las puso a ambos lados de mi cabeza.
-Lo que no sabes es que los hijos aprenden de sus padres...- la miré sin entender nada, pero lo entendí todo cuando se acercó a mi cara y sacó la lengua, empecé a reír mientras intentaba esquivarla, entonces ella gritó:
-Chicas!!- reí más aún porque sus tres chicas vinieron a ayudarla, y terminó devolviéndome el lametón de la noche anterior...


El tiempo se paró con su cara a escasos centímetros de la mía, me perdí en sus ojos, puse un mechón de pelo detrás de su oreja y acorté esa distancia que me separaba de sus labios, de un paraíso al que me estaba volviendo adicto, mentira, ya era adicto... Sus chicas nos interrumpieron y ella sólo dijo:
-El zoo me reclama...- sonreí y seguimos jugando con sus mascotas...
-Malú, cuantas veces has tenido esa pesadilla?- me atreví a preguntarle, ella me miró y volvió a mirar al frente mientras le lanzaba la pelota a Danka.
-Dos...- asentí, y seguí acariciando a Lola. 
-Cuando?- pregunté, resopló y me dijo:
-No estaba aquí, me pilló de viaje...- me giré a mirarla y estaba seria, le froté el brazo y le pedí:
-Malú, entiéndeme...- suspiró y se giró para verme, agarró mi mano y se puso a hacer suaves círculos...
-Te entiendo, pero no hace falta que te preocupes, de verdad estoy bien...- negué con la cabeza y mientras me pasaba la mano libre por el pelo le expliqué:
-Malú no me puedes pedir que no me preocupe, es imposible, no podría... Sólo te voy a pedir una cosa, lo mismo que tú me pediste a mí, llámame, por favor. Entiéndelo, desde esa noche que te vi tuve el impulso de protegerte, es algo irracional, lo sé, pero está ahí, y es imposible ignorarlo, igual que es imposible dejar de respirar...- ella tenía la vista clavada en nuestras manos, esperé pacientemente su respuesta...
-De verdad que estoy bien, no te preocupes...- vale, "Malú cabezota", volvía a hacer acto de presencia...
-Ya te lo he dicho, es imposible, prométeme que me llamarás.- suspiró y me miró, mientras volvía a deslumbrarme con su sonrisa me dijo:
-Vale tú ganas, pero no te acostumbres ehh...- sonreí y dándole un rápido beso en los labios, me levanté y me despedí diciéndole:
-Me voy, pero ya sabes eh...- su sonrisa no tardó en llegar y me acompañó hasta la puerta.
-Vale, ya sé... Y Diego, gracias.- me giré y la volví a besar, ella anudó sus manos en mi nuca, y yo mientras acariciaba su pelo... Cuando nos separamos le susurré cerca de su boca:
-Nade de gracias, porque si alguien debería darlas soy yo...- sonrió a quemarropa en el filo de mi boca y me volvió a besar... Así entre besos conseguí salir de su casa y llegué a la mía, subí a ducharme y no pude evitar pensar en ella, le daba sentido a mis días sin darse cuenta... 
Cuando llegó Christian lo primero que me dijo fue:
-Cuanta alegría mañanera no?- sonreí, la verdad me sentía feliz, para que negarlo.
-Será de no haberte visto esta mañana...- reímos de mi broma y me contó que iba a buscarse casa por el centro, que no quería vivir con sus padres, ni abusar de mí...
-Tengo el piso, si lo quieres para ti.- sonriente me dijo:
-Sabes que me encanta ese piso, no juegues sucio...- 
-Te lo digo en serio, si no lo quieres lo voy a vender...- se sorprendió y me dijo:
-Estas tonto? Como lo vas a vender?- me encogí de hombros y respondí:
-No lo necesito, y tampoco lo quiero, si te sirve para ti, no pienso cobrarte nada, tu has hecho mucho por mi... Te doy las llaves y es tuyo.- seguimos hablando un rato más sobre el tema, estaba casi convencido, me dijo que se lo consultaba a sus padres y le decía algo. Mi amigo aunque pareciese muy pasota, era un niño de mamá en el fondo. Comimos en una alegre charla, y nos pusimos a jugar a la play, sobre las cuatro de la tarde me llegó un whatsapp, rápidamente Christian trató de cotillear...
-Quién es?- sonreí y leí el whatsapp, era de Malú...
-Es Malú.- a mi amigo se le iluminó la cara y me dijo:
-Dile que si no tiene nada que hacer que se venga a jugar a la play, me aburre si sólo te gano a ti.- lo miré sorprendido y apunté hacia la pantalla de la tele, donde se veía claramente que iba ganando yo... Aún así le hice caso y escribí:
"Malú estas oficialmente invitada a jugar a la play con Christian y conmigo, entenderé si no vienes, hay millones de cosas más interesantes que ver a Christian perder, o a mi ganar... ;-)" su respuesta no tardó en llegar y me puso:
"En cinco minutos estoy ahí, veremos quien termina ganado ;-) besitos!" Sonreí ante su respuesta, siempre lo conseguía... Era experta en dejarme cara de tonto delante del móvil...

miércoles, 9 de abril de 2014

Capítulo 23 - Magia

Me desperté en medio de la noche, miré el reloj, 4:00 a.m., Malú seguía dormida, gracias a dios... 
Me volví a quedar embobado mirándola, su despertador daba bastante luz, y me sobraba para admirar su belleza. Ella seguía con mi mano agarrada, y creo que ya os lo había comentado, pero parecía un ángel, un verdadero ángel... Traté de levantarme para irme y dejarla descansar, pero al moverme, ella como la vez anterior que dormimos juntos, se apegó a mi, ahora su cabeza descansaba entre mi pecho y mi cuello, su mano soltó la mía pero se agarró a mi sudadera... Mis manos ahora estaban en su espalda. Sonreí, con ella esto de levantarse parecía ser imposible, intenté hacer de mi incómoda posición algo aceptable, pero no lo conseguí mucho, mañana iba a amanecer con dolor de cuello seguro, tenía el cuerpo más alto que la cabeza, por estar por encima de las sábanas... Aunque me daba igual porque tenerla así entre mis brazos, era una sensación que no puedo, ni podré describir... Además ella me había dicho que me quedase, si ella se sentía protegida así, así me quedaba yo, por mucho que me doliese el cuello mañana no me iba a arrepentir, porque ella me había ayudado mucho, y a mi, bueno, yo con estar cerca de ella era feliz... 
A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi la imagen más preciosa que os podáis imaginar... Delante de mis ojos tenía la sonrisa más bonita del mundo, en vivo y en directo, deslumbrándome como acostumbraba hacer... Parpadeé varias veces para ver bien, y me quedé mirándola como ella estaba haciendo conmigo, delante de mis ojos estaba una Malú con el pelo revuelto y cara de "recién levantada", sonreí y le dije:
-Buenos días! Qué tal has dormido?- sonrió y pasó sus dedos por mi frente para colocar algunos mechones de mi pelo, sonreí por su caricia y ella me respondió:
-Muuuuuuy bien... Por tu posición puedo decir que bastante mejor que tú...- me encogí de hombros y le dije:
-Tampoco se está tan mal...- su risa llegó a mis oídos y me dijo:
-Vamos Diego, has dormido con ropa, sin arroparte y la posición de tu cuello era un poco rara.- reí porque era verdad y le dije:
-Bueno si... Pero ha válido la pena no?- ahora me miró como con cara de no entender nada y entonces le aclaré:
-Ha válido la pena porque tu has dormido "muuuuuuuy bien"- dije repitiendo su frase, ella sonrió y me dijo:
-Que tonto eres...- sonreí y le dije:
-Ya, pero te molo...- su cara ante mi comentario fue de sorpresa, yo no pude hacer otra cosa nada más que reírme.
-No, no me molas, nada de nada.- me dijo sonriente, le sonreí de vuelta y le dije:
-Segura?- ella sonriente asintió y yo le dije:
-Mmm... Pues ayer no parecía eso...- ella se encogió de hombros y me dijo:
-Ayer? Que pasó ayer?- me reí y le dije:
-No sé, si quieres te lo recuerdo...- su sonrisa se hizo más grande aún, y yo me acerqué a ella. Le acaricié la mejilla  y me acerqué a su boca, entonces le dije:
-No sé si recordártelo eh, como dices que no te molo nada de nada...- suspiró cerca de mis labios y me dijo:
-No sé si te lo he dicho alguna vez, pero eres tonto.- sonreí y le dije:
-Sí me lo has dicho, dos veces en lo que va de mañana... Pero soy un tonto que te mola o que no?- me miró sonriente y asintió, sonreí y le dije:
-Eso que significa?- ella mientras acariciaba mi nuca dijo:
-Ni yo misma sé lo que significa...- sonreí ante su sinceridad, a mi me pasaba lo mismo, no sabía que significaba esto, pero lo que tenía claro era que me encantaba y me estaba volviendo loco... 
Unimos nuestros labios en un beso, que al principio fue lento, saboreando cada espacio de su boca, acariciando con mis manos su cuerpo... Sus manos revolvían mi pelo, abandoné sus labios durante un instante para perderme en su cuello, la suavidad de su piel me encantaba, ella aprovechó para quitarme la sudadera, sonreí cuando la tiró y casi se carga la lámpara de la mesilla de noche...
-Cuidado que te lo cargas...- le dije mientras seguía besando su cuello, ella me respondió:
-Mmm... Me da igual en el ikea son muy baratas...-no pude evitar reírme...
Me deshice de su camiseta y comencé a descender de su cuello a su pecho, besé cada trocito de piel que veía a mi paso, ella mientras emitía pequeños gritos de placer... Entre besos y caricias nuestras ropas volaron... Ahora estábamos piel con piel, entre nosotros había una conexión especial, algo que podía llegar hasta asustar... Con unas caricias ella era capaz de ponerme el pelo de punta y hacerme perder la poca cabeza que me quedase... Me sitúe entre sus piernas, la besé profundamente y me adentré en ella lentamente, ella mientras clavaba sus uñas en mi espalda, no se sabía donde empezaba uno y terminaba el otro, encontramos un baile de caderas que hicimos nuestro, me estaba volviendo loco, sus gemidos en mi oído me hacían perder la poca cordura que me quedaba, la expresión de su cara y sus manos recorriendo mi cuerpo me terminaban de matar... Una ligera capa de sudor la hacía brillar más aún si cabe, llegamos los dos al cielo unido al otro... La hice mía y ella me hizo suyo, si algo me había quedado claro era que ya nada sería igual pero aún así fue maravilloso, una sensación indescriptible que me llenó toda el alma, nunca antes me había sentido así, era otro nivel, y es que claro con ella todo era diferente...
Ahora descansaba en mi pecho con una sonrisa que le hacía competencia al sol de esa mañana, estaba dibujando figuras sin sentido en mi pecho, sonreí y le dije:
-Que dibujas?- me miró y con su gran sonrisa me dijo:
-Nada...- negué divertido y le pregunté:
-Y qué es nada?- su suave risa llegó a mis oídos y me dijo:
-Mmm... No sé, eso lo deberías saber tú que eres el que ha estudiao'- reí ante su comentario, me encantaba ese acento que tenía, le respondí:
-Pues... Tampoco lo sé...- reímos los dos y ella dijo:
-Tengo hambre...- sonreí, me acerqué a su boca y la besé, ella respondió mi beso y cuando nos separamos le dije:
-Yo también tengo hambre...- empecé a besar su cuello, ella empezó a reírse y me dijo:
-Creo que no hablamos de lo mismo...- sonreí contra su cuello y la miré poniendo mi mejor cara de pena...
-Segura?-pregunté, ella sonriente me miró y me dijo:
-Estoy segura de que no es lo mismo...- reí y le dije:
-Y no quieres que sea lo mismo?- ella sonriendo negó con la cabeza, sonreí y volví a intentarlo, le dije:
-Ni un poquiiiiito?- ella soltó una carcajada y mientras pasaba la mano por mi pelo me dijo:
-Pareces un niño pequeño, pero hoy no lo vas a conseguir, tengo hambre...- sonreí y le dije:
-Venga vamos a desayunar...- ella se reincorporó y cogió la sábana a la altura de su pecho para levantarse a buscar su ropa, sonreí y agarré de la sábana y tiré para que se le cayera, funcionó y pude admirar su espalda, su tatuaje colocado al final de esta, y el de su cuello también, sus piernas... A ella en general, de pronto me llegó un cojín a la cabeza, sonreí y cuando volví a mirarla ya estaba casi vestida...
-Pervertido deja de mirarme el culo y vístete...- reí ante su comentario y le dije:
-Mola más mirarte a ti... Pero si me vas a seguir tirando cojines mejor me visto...- ahora fue ella la que empezó a reírse, yo comencé a vestirme, pero no encontraba mi sudadera, entonces le dije mientras buscaba por el suelo:
-Malú has visto mi sudadera?- ella risueña dijo:
-Sí...- la miré y no pude evitar sonreír como un idiota, mi sudadera la tenía ella puesta, me acerqué y puse mis manos en su cintura, entonces le dije:
-Si yo fuera de verdad un pervertido como tú dices, te haría que te la quitases ahora mismo, pero como no lo soy y me gusta como te queda te la regalo.- su sonrisa volvió a hacer acto de presencia y me dijo:
-Sigo pensando que eres un pervertido...- sonreí y ella se separó de mi y fue hacia el vestidor de donde me sacó una camiseta y lanzándomela me dijo:
-Toma ponte esto...- me puse la camiseta, la cual me quedaba un poco grande y al ver el logotipo le dije:
-Ahora me vas a usar para darte publicidad?- su risa no tardó en llegar, seguida por un ligero golpe en mi brazo.
-No seas idiota que es muy bonita, vamos a desayunar que me muero de hambre...- sonreí y acercándome de nuevo a ella le susurré al oído:
-Yo también me muero de hambre, pero de ti...- sonrió y me dijo:
-Vamos... Que como sigamos en esta habitación no salimos de aquí en todo el día...- sonreí porque era verdad y bajamos a desayunar.

jueves, 3 de abril de 2014

Capítulo 22 - Los sueños

Mi compañera de cena se estaba retrasando bastante, me puse a ver la tele mientras venía. Al rato sonó mi timbre, abrí la puerta y la vi a ella entrando en su casa, fui rápidamente a coger la cena y la seguí. Era raro que no hablase, también se la veía seria así que mientras dejaba la cena en la cocina le pregunté:
-¿Qué tal la tarde?- su voz tampoco sonaba tan alegre como cuando estuvimos comiendo...
-Estoy reventa'...- sonreí y le dije:
-Bueno tienes suerte de que hoy no te toca cocinar...- tras mi comentario una sonrisa se dibujó en su cara y me dijo:
-Siento haber llegado tan tarde, y gracias por la cena.- negué con la cabeza y le dije:
-Déjate de gracias y ve a ponerte cómoda en lo que yo pongo la mesa.- ella sonriente asintió y se fue, debía estar bastante cansada para no pelear la decisión. Puse la mesa bastante lento, debido a que no sabía donde guardaba las cosas. Cuando terminé, Malú todavía no había bajado, me senté en el salón a esperar, nada más sentarme vinieron sus tres perritas, mientras jugaba con ellas escuché su risa de fondo, sonreí y sin mirarla le dije:
-¿Cenamos?- ella se acercó al sofá y mirándome me dijo:
-¿A quién estas invitando, a ellas o a mí?- sonreí y la miré, estaba guapísima, con el pelo húmedo y ropa ancha... 
-A ti supongo, eres la única que sabe usar cubiertos.- me miró haciéndose la ofendida y me dijo:
-Gracias por el cumplido ehh.- sonreí y me levanté, mientras le pasaba un brazo por los hombros le dije:
-Era broma, además también eres la más guapa...- sonriente me dijo:
-Mira ya vas a poder salir a la calle sin collar... Te estás aprendiendo a comportar...- tras su propio comentario ella se empezó a reír, yo me quedé atónito, nos sentamos a cenar y ella todavía se estaba riendo se su ingeniosos comentario, entonces se me ocurrió y le dije mientras levantaba la cadena que ella me había regalado:
-La única que me ha puesto collar has sido tú.- su risa paró y ahora por su cara supe que no sabía que contestar:
-Eh... Sí no?- sonreí y seguimos cenando, entres bromas y risas, me alegraba de que ahora estuviese de mejor humor que cuando llegó. Cuando terminamos le dije:
-Estáte quieta, que recojo yo.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-No, ya bastante has hecho, me toca a mí.- yo sonriente le dije:
-Malú, estás cansada, tranquila que lo recojo yo, no me va a pasar nada, y a ti tampoco si me dejas hacerlo.- se la veía indecisa, entonces le dije:
-Venga ve buscando algo para ver en la tele.- la conseguí convencer y recogí la mesa. Cuando llegué al salón, me estaba esperando sentada, me senté a su lado y ella recostó su cabeza en mi hombro, yo le pase el brazo por los hombros para que se apoyase en mi pecho, se la veía bastante cansada.
-Si quieres me voy, se te ve cansada.- le dije, ella suspiró y me dijo:
-Así estoy bien.- sonreí y le dije:
-No debes creer todo lo que Christian te cuente, suele ser muy dramático contado cosas.- soltó una risita y me respondió:
-Me ha parecido muy graciosa esa faceta tuya, nunca lo habría imaginado...- 
-Lo ha hecho para vengarse de que no le hubiese dicho nada de ti, pero me da igual, la cara que se le ha quedado no la cambio por nada.- ella mientras hacía suaves caricias en mi antebrazo me dijo:
-Su cara ha sido muy buena, yo ya estaba preparada por si teníamos que volver a entrarle los ojos en su sitio... Me ha caído bien, se le ve buen tío...- sonreí, era buen tío aunque un poco cabron... 
-Sí, lo es... Aunque a veces me gustaría matarlo... Por cierto gracias por querer conocerlo y eso...- ella levantó la cabeza de mi pecho y me dijo:
-No me des las gracias por eso... Hago lo que yo quiero y si quería comer con vosotros como y punto.- sonreí, se había puesto seria para decirlo, pero con esa cara de sueño que tenía era difícil tomársela en serio... Continuó diciéndome:
-Y no te rías que estoy hablando en serio...- hice mi mejor intento de ponerme serio, y funcionó porque ella volvió a apoyarse en mi pecho, sonreí y le dije:
-Estás segura de que no me quieres echar todavía?- ella sin mirarme dijo:
-Mmm... No, todavía están Danka y compañía dentro, tú también puedes estar...- reí ante su comentario y ella también, entonces le dije:
-¿Sabes lo que hacen Danka y compañía?- ella levantó la cabeza de mi pecho, y mientras se alejaba de mí, me dijo:
-Diego que era broma, tú sabes andar a dos patas...- sonreí maliciosamente y me abalancé sobre ella, sorprendentemente me esquivó, pero me dio con el brazo en la cara, rápidamente me tapé la cara con las dos manos y dije:
-Ohhh...- su risa se dejó de oír, y supe que estaba a mi lado por su perfume...
-Mierda, lo siento... A ver dónde te he dado?- puso su mano en mi brazo, y entonces la agarré y la tumbé en el sofá debajo de mí, su grito no se hizo esperar y después de eso me dijo entre risas:
-Eh... Diego vamos que era broma... Suéltame...- sonreí victoriosos y le dije:
-Antes te pregunté que si sabías lo que hacían Danka y compañía?- ella hizo el intento de ponerse seria, pero se le escapaba la risa hasta por las orejas...
-No, no lo sé.- dijo muy valiente, sonreí y le pregunté:
-Segura?- ante mi pregunta ella volvió a reír y me dijo:
-Va Diego, no lo hagas... Ya no te comparo más con ellas...- negué con la cabeza y le di un pequeño lametazo en el moflete, su risa mezclada con sus gritos y sus intentos de escaparse me hizo reír, entonces le dije:
-Te suena de algo ya?- ella con una sonrisa maliciosa me dijo:
-Sí, algo me suena... Pero no eres como ellas, a ti te puedo hacer esto...- y muy lentamente fue acercando sus labios a los míos, nos unimos en un beso, a fuego lento, explorando nuestras bocas sin ninguna prisa... Besarla a ella era lo mejor que había probado... Cuando la necesidad de aire se hizo presente nos separamos, ella sonrió y yo le dije:
-Guau...- volvimos a reír y ella me dijo:
-Eso que lo dices como mascota o persona?- sonreí y dije:
-Mmm... Como persona.- volvimos a reír, nos volvimos a sentarnos en nuestra posición anterior a ver la película, la cual creo que ninguno de los dos había prestado mucha atención... Al cabo de un rato noté que se había quedado dormida... Parecía un ángel cuando estaba dormida, yo seguí viendo la película que ella había puesto, la despertaría cuando se acabase... 
-Suéltame!- gritó Malú, la miré pero seguía dormida, joder no, ella no se merecía pasar por esto, esto era una mierda...
-Malú!- la llamé mientras la movía suavemente, yo no sabía lo que hacer, siempre había estado en la otra situación...
-Malú!- la volví a llamar pero esta vez la moví más y al ver que abrió los ojos rápidamente la abracé contra mi.
-Suéltame!- gritó, mientras me pegaba golpes en el pecho.
-Malú, soy yo, soy Diego, tranquila, ya pasó...- por lo que se ve me reconoció y se abrazó a mí, muy fuerte... 
-Tranquila, ya pasó...- le decía bajito mientras le acariciaba suavemente la espalda para que se calmase. Después de un rato tranquilizándola entre caricias y susurros, ella se separó de mi, la miré a los ojos, estos ahora estaban sin brillo, sin luz, sin la luz que a mi me hacía sonreír, ahora no estaba... Le agarré una mano y mientras le daba caricias le pregunté:
-Me lo quieres contar?- ella se encogió de hombros y dijo:
-Es la noche que te conocí, sueño que no llegas...- suspiré aliviado, ese tipo de sueños se iban en poco tiempo, cuando se trataba de un hecho que nunca había sucedido el cerebro tenía más facilidad para olvidarlo que cuando se trataba de algo que sí sucedió...
-Malú tranquila, llegué esa noche, y llegaré todas las que tú me pidas...- ella sonrió ante mi comentario aunque no le llegó a los ojos, entonces me dijo:
-Muchas gracias de verdad.- sonreí y la volví a abrazar.
-No seas tonta eh... Venga que todo va a estar bien, te acompaño hasta que te duermas.- ella asintió y la acompañé hasta su habitación.
-Date la vuelta que me voy a cambiar.- sonreí y la obedecí, aunque me costó mantenerme girado, lo conseguí. Se metió en la cama, yo me senté a su lado, y le dije:
-Venga duérmete.- ella me agarró la mano y se acurrucó. Después de un rato cuando ya creí que se había dormido, me fui a levantar y ella me dijo:
-No te vayas, quédate.- me quedé quieto y le dije:
-Tranquila que sólo voy a apagar la luz.- eso hice, y me tumbé a su lado, encima de las sábanas, porque tenía pensado irme, aunque sea al sillón de abajo, ella debía descansar bien, sin que yo la molestara. Pero mi plan desmoronó porque no planeé quedarme embobado mirándola dormir hasta caer yo también en los brazos de morfeo.