Termino de hablar con mi madre y espero a que Malú llegue a casa, ya como por costumbre me dirijo a la puerta del jardín para que me abra.
Estoy esperando un par de minutos mientras Jaime no para de hacer ruidos intangibles en mis brazos, cuando por fin la puerta se abre.
-Holaaa!! - me sonríe al otro lado de la puerta haciéndome pasar, Jaime al verla empieza a hacer ruidutos y a chillar entre medias, la verdad es que esta muy emocionado cosa que hace que Malú sonría tiernamente a la vez que lo coge de mis brazos, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ante el entusiasmo que le esta cogiendo mi niño a Malú. Ella me mira y ante mi cara de bobo se acerca y me deja un tierno beso en la mejilla.
-Vamos para adentro.- me dice y yo la sigo.
Una vez dentro de su casa su olor multiplicado por mil me golpea y siento que es hay donde quiero estar, con ella, con mi niño.
-Te esta cogiendo mas cariño que yo- suelto para picarla a la vez que dejo el bolso con las cosas de Jaime encima de una silla.
-¿Cariño? - me pregunta levantando las cejas y acercándose a mi.- ¿como a una mascota?- me pregunta con un intento de cara de sorpresa.
-Mmm...- me hago el pensativo tenerla tan cerca me pone más que nervioso.- tanto como a una mascota no...- sus ojos ante mi respuesta se abren a proporciones estratosféricas, río y acortó la distancia hasta ella que ya era mínima, le acaricio la cara mientras pongo un mechón detrás de su oreja. - créeme- prosigo- es algo más que cariño.- suelto sin pensarlo mucho, porque se que si lo hago no lo diría jamás. Ella me mira sorprendida y junta sus labios a los míos, en un beso lento y cargado de emoción, yo paso mi mano por su cintura y ella la que le queda libre la sube hasta mi nuca, ya que con la otra tiene cogido a Jaime. Es un beso que me esta erizando toda la piel, cuando el aire se hace necesario juntamos nuestras frente y yo dejo un tierno beso en sus labios. Aun estamos con las frentes juntas cuando Jaime decide que ya es tiempo de separarnos y empieza a mantener una conversación intendible con el mismo.
Lo que nos hace reír a ambos.
Empezamos a ponerla mesa y a servir la cena que llega 20 minutos después y a la cual yo abro la puerta. Malú ha pedido italiano y me encanta.
Cenamos en una animada charla mientras yo intento dar de comer a Jaime que ya es bastante difícil ya que cuando le doy una cucharada ríe y va para afuera y así me pego media vida. Malú ríe ante la situación y yo la miro poniendo cara de pena. Finalmente no se como lo hace pero me coge la cuchara de la mano y termina ella de darle la cena. Yo me quedo asombrado y reafirmo que mi hijo me toma por el pito del sereno...
Terminamos de cenar y recojo mientras la obligo que vaya al sillón e intente dormir a Jaime que si no empezará a ponerse molesto por la falta de sueño. Termino de colocar en la cocina las cosas y de recoger y me dirijo al salón, donde ya esta ella con Jaime dormido en brazos.
Yo sonrío ante la escena y me acerco lentamente para sentarme su lado.
-Bueno pues va a ser la hora de que nos vayamos a casa...- digo mirando a Jaime, ella levanta la cabeza y me mira con cara de sorpresa.
-Ah? Que no quieres quedarte un rato mas?- dice sorprendida. Yo me quedo mirando y respondo avergonzado.
-Ehh... No quería decir eso, solo que no quiero molestar Malú.- empiezo a llevar mi mano nerviosamente a mi nuca como de costumbre y ella me mira atenta...- a ver... Quería decir que si tu quieres me voy ya.- espero su respuesta que no llega y me empiezo a desesperar. Por fin sonríe y me dice.
-Rodrigo puedes hacer lo que te apetezca, y no molestas!! - me dice recalcando la ultima palabra. - mira vamos a meter a Jaime en la cama y ahora hablamos.- dice a la vez que se levanta con mi niño en sus brazos, yo la sigo escaleras arriba y llegamos a una habitación que hay al lado de la suya, es un habitación con una cama grande en tonos marrones, es lo que supongo la habitación de invitados. Ponemos todos los cojines al rededor de Jaime para q así no se mueva y ella trae mas cojines aun para ponerlos a los lados de la cama. Cuando hemos acabado el gran puzzle salimos de la habitación y bajamos al salón.
Toma asiento en el sofá y yo me siento a su lado, estamos hablando de cosas triviales hasta que corta la conversación.
-Rodrigo, te puedo preguntar una cosa...?- me dice a la vez que agarra mi mano, yo me acerco mas a ella y acaricio su mano y le respondo.
-Claro, lo que quieras.- digo sonriendo.
-Si no me quieres responder no importa ¿vale?, pero porque casi siempre piensas que molestas?, quiero decir, como si no quisieras estar más tiempo en un sitio porque tienes la sensación de que aburres o algo por el estilo.- me mira con la duda reflejada en sus ojos a la vez que no deja de apretar mi mano.- Y no solo conmigo creo que por lo que he notado y te conozco eres así también con los demás...- continua diciendo pero decido cortarla.
-A ver Malú... Se a que te refieres, pero no se...- intento mantener mis nervios a raya, porque en realidad le quiero contar el por qué de eso. Ella nota mi nerviosismo y me acaricia la mejilla a la vez que deja un tierno beso en mi otra mejilla.
-Supongo que es porque tengo la sensación que todo el mundo tarde o temprano se acaba cansando de mi... Menos contadas excepciones.- intento dibujar una sonrisa en mi cara pero creo que se queda en el intento...
-Rodrigo... No todo el mundo se cansa de ti, y si alguien lo ha hecho no creo que te haya conocido al 100%- me responde a la vez que aprieta mi mano.
-No se Malú... Es una sensación que tengo desde pequeño, verás cuando mis padres se separaron, yo tenía 12 años y William 4, mi padre decidió por pensamiento suyo y de nadie más que yo me iría a vivir con él mientras que William se quedaría con mi madre. Estuve viviendo con el 3 meses, si se puede llamar vivir...- intento mantener las lagrimas y el dolor que me causa a un lado, mantengo mi mirada clavada en nuestras manos que siguen unidas.- después de esos tres meses donde me notaba bastante desplazado ya que él no me trataba como a un hijo... Ni me abrazaba, ni me animaba cuando algo no me salía bien ni nada... Supongo solo buscaba el cariño que busca todo niño, solo que no lo encontré, en cambio la hija de su nueva mujer si que encontraba su cariño y su atención. Fue en ese momento donde me di cuenta de que mi propio padre se había cansado de mi... Y a las dos semanas mi padre me mando de vuelta con mi madre y no he vuelto a saber nada más de él...- digo terminando mi relato y me doy cuenta de que un par de lágrimas escapan de mis ojos... Intento agachar la mirada para que no lo aprecie pero antes de que pueda me abraza contra ella. Yo respondo a su abrazo que siempre consigue tranquilizarme y escondo mi cara en su cuello.
-Rodrigo... Lo siento no he debido preguntar- me dice rompiendo el abrazo mientras coloca sus dos manos en mis mejillas y quita con sus pulgares los restos de lagrimas de mi cara.
-No importa, la verdad es que prefiero contártelo... - digo sonriendo- bueno y ese es el motivo quizás por el que siempre pienso que molesto.
-Rodrigo... Tu jamás puedes llegar a molestar...- me dice a la vez que su sonrisa vuelve a aparecer en su cara...- disfrutar de tu compañía es mágico, de verdad.- me dice con los ojos iluminados de verdad. Yo no se que responderle y la beso. Cuando el aire se hace necesario apoya su frente en la mía a la vez que me pregunta.
-Entonces te quedas a dormir?- me dice con una voz suave a la que es imposible negarse. Asiento con la cabeza y la vuelvo a besar.
Entre besos y caricias subimos al dormitorio, donde nos volvemos a fundir en un solo cuerpo, en una sola locura...
A la mañana siguiente amanezco con ella dormida sobre mi pecho y abrazada a mi. Miro la hora del reloj y no son mas de las seis de la mañana. Intento volver a conciliar el sueño pero me es muy difícil ya que verla dormir se esta convirtiendo en uno de mis hobbies favoritos. Soy consciente del paso de las horas y aun sigo pasmado en mirarla.
Cuando veo que son las siete y media decido levantarme y preparar el desayuno.
Muevo su cuerpo despacio para que no se despierte y vuelve a acurrucarse cosa que me hace sonreír y dejo un beso en su frente.
Como carezco de pijama recojo la ropa que por la noche dejamos desordenada por la habitación y doblo la suya y me pongo la mía.
Preparo el desayuno mas contento de lo que he estado en mucho tiempo, y es que sin duda ella me ha devuelto la sonrisa y la ilusión.
Como no se donde tiene las bandejas lo pongo todo en la mesa. Cuando ya lo tengo todo decido q será mejor que suba a por ella.
Me giro para salir de la cocina y ahí me la encuentro con una sudadera ancha, despeinada y restregándose el ojo derecho. Aun tiene cara de dormida, pero me sonríe y es lo mas bonito que se puede ver en la vida, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ampliamente como cuando te pillan con las manos en la masa.
-que bien huele...- dice acercándose a mi.
-Me has pillado- le respondo encogiéndome de hombros. Ella llega a mi altura y me besa tiernamente para luego abrazarme.
-Me vas a acostumbrar mal...- me dice dejando un ultimo beso en mi mejilla, yo paso mis brazos por su cintura para evitar que se separe.
-Me arriesgaré si a cambio te veo así de guapa todas la mañanas- digo dejando besos por su mejilla. Ella empieza a reír y se separa para mirarme con el ceño fruncido.
-Te estas riendo de mi??- me pregunta apuntándome con el dedo. Yo frunzo los labios para no reírme y abro mucho los ojos.
-Yo? Jamás!!! - digo escondiendo mi sonrisa a la vez que le retiró la silla para que se siente.- venga que se enfría. - digo cambiando de tema.
-Rodri... He pensado... Qué si tienes un hueco comemos juntos hoy- me dice algo tímida mientras deja el café encima de la mesa.
-Mmm... Como decirte que no!! Claro que tengo un hueco.- digo sonriendo.
Así pasa nuestro desayuno, entre bromas y no bromas ella sabe más de mi, de lo que quizás sería seguro, poco a poco me estoy dando cuenta de que he vuelto a confiar en algo de lo que jure no volver a hacer, en el amor. Y es que lo admita o no, me estoy enamorando de ella...
Terminamos de desayunar, y la ayudo a recoger.
-Malú voy a tener que despertar a Jaime antes de irme a trabajar me tengo que duchar y prepararme...- digo mientras me levanto de su lado.
-Rodri... No hace falta porque no vas a tu casa te duchas, te arreglas y traes las cosas de Jaime, luego lo arreglas a él aquí. Yo lo digo porque me da pena despertarlo además aun es temprano.- me dice sonriente, accedo a su idea y me voy a casa a ducharme y vestirme.
Una vez vestido con unos pantalones azules oscuros, camisa blanca con línea azul y un cardigan gris vuelvo a casa de Malú con las cosas de Jaime.
Al llegar me la encuentro en el jardín sentada con Jaime que por lo que veo acaba de despertarse. Al verme llegar se pone en pie.
-Mmm... Que guapo- dice llegando a mi altura y haciendo que me salga una sonrisa tímida. - que te parece si le das de desayunar y lo preparas mientras yo me ducho?- me dice entregándome a Jaime no sin antes dejarle un sonoro beso en la mejilla.
Mientras ella se ducha yo hago lo que me dice y en menos de 20 minutos estamos todos preparados para irnos.
Me cuesta convencerla pero finalmente accede y la acerco a la discográfica. El camino en coche se nos hace entretenido ella va cambiando la música cada cierto tiempo mientras ríe con Rodrigo. Al llegar a la discográfica quedamos a las 14:00 en el restaurante que luego me dirá la dirección ya que antes va a reservar.
-Malú... Luego me dices la dirección y pasó a por ti y vamos juntos?- le pregunto mientras aparco en la puerta de la discográfica.
-Mmm... Luego te confirmo quizás me lleve josé no te preocupes, luego lo hablamos.- se acerca y me besa lentamente para terminar mordiendo mi labio inferior.- luego nos vemos guapo.- me dice guiñándome un ojo y bajando del coche. Yo me quedo prendado de ella y me dirijo hacia la guardería de Jaime a dejarlo y luego a la agencia. Donde me espera un día largo.
Hoy tenemos la reunión de la campaña de los coches que yo cambie pero es esta tarde mientras paso la mañana con Lola trabajando.
De repente me suena el móvil, es William.
-Rodri! Qué te acuerdas que habíamos quedado para comer?- me pregunta y entonces caigo... No me había acordado.
-William, me vas a matar... Pero no me acordaba. He quedado con Malú - digo bajando la voz para que Lola no me escuche. William me responde con una sonora carcajada.
-Bien esta!!! Mañana nos vemos entonces!- me dice sin parar de reír.
-William de verdad lo siento mucho, se me había olvidado.- digo totalmente culpable.
-No pasa nada Rodri!!! Te noto contento y se que comer con ella tiene que ver. Luego me paso por tu casa y me cuentas y veo a el niño, luego nos vemos!
Cuelgo y no puedo hacer otra cosa que sonreír... Un hermano es el mejor aliado.
NOVELA TOTALMENTE FICTICIA sobre Diego y Malú, se conocerán por una pequeña casualidad, e iremos descubriendo de su mano lo complicado de la vida, lo bonito que esta también tiene... Porque las casualidades existen, y puede que personas que aparecen de la nada se conviertan en tu todo... (Contactar en elisoloyo.novela@gmail.com)
