miércoles, 27 de agosto de 2014

Capítulo 35 - Te marchaste.

Los días pasaron y nosotros nos veíamos más bien poco, yo había retomado mi trabajo y ella estaba hasta arriba entre la preparación de su gira y la grabación de "La Voz", aunque siempre intentábamos sacar un rato para pasarlo juntos, nos dimos cuenta de que nos hacía bien a los dos. 
Llegó ese 8 de noviembre tan ansiado por ella, se levantó pletórica, ansiosa, y nerviosa a la misma vez. Se fue sin pararse ni a desayunar, porque tenía que ir a la última prueba de vestuario.
-Me voy, te veo en el concierto!- sonreí mientras ella guardaba las cosas en su bolso.
-Va a ser difícil que me veas, eso va a estar lleno.- había conseguido sold out, aún me dolían los oídos del grito que pegó cuando se enteró.
-No te preocupes, sé donde te sientas... Seguramente vengan también las chicas y Carlos, no me lo han dicho seguro, pero creo que vendrán, tienen las mismas acreditaciones que tú, así que estaréis juntos...- asentí mientras la acompañaba hasta la puerta.
-Entonces nos vemos allí...- se acercó sonriente a mí, y dejó un ligero beso en mis labios.
-Allí te veo, por cierto, te aconsejo que no te lleves tu coche, encontrar aparcamiento va a ser prácticamente imposible, va a estar todo petao'... Luego te puedes venir conmigo, siéntete privilegiado porque no lo hago con todo el mundo eh...- me hizo reír por el tono de voz con que me dijo esa última frase, se había levantado de muy buen humor, y lo demostraba.
-Lo que usted diga señorita...- sonriente se fue a cumplir su sueño.

El resto del día, hasta la hora del concierto me lo pasé trabajando. Llamé a un taxi y salí con tiempo de sobra hacia el palacio de deportes, como había imaginado había un pequeño atasco a la entrada de Madrid... Al llegar al sitio en concreto, había cantidad de gente haciendo cola y otra tanta que ya estaba entrando. Entré sin la necesidad de hacer cola, la verdad me sabía mal, toda la gente que se veía ansiosa por entrar, y yo pasando delante de ellos... Pero no tenía sentido hacer cola con esa entrada, ya me lo había avisado Malú. Una vez dentro me encontré con Vanesa Martín, y mientras manteníamos una charla animada íbamos viendo como el recinto se llenaba, en la pista ya los fans tenían montada una gran fiesta, en una de las gradas laterales se veía extendida una pancarta gigante, en la que decía "Eres increíble". Como me había dicho Vanesa, todos se querían hacer notar, hacerle saber a Malú que están ahí, ya sea cantando, bailando, con globos, con pancartas, gritando o simplemente aplaudiendo y disfrutando del show. La zona en la que me encontraba se fue llenando con bastante fluidez, algunos eran rostros conocidos del mundo de la televisión, otros de la música... Llegaron también Pastora y Carlos, que se sentaron con nosotros, me di cuenta de un pequeño detalle que no había percibido el día de la cena en casa de Malú, y es que entres Carlos y Vanesa había una complicidad especial, se lo tendría que comentar más tarde a Malú...

Después de numerosos anuncios de Swarovski, empezó a sonar la música, la gente enloqueció y ella con un "me duele..." Conectó directamente con todos los presentes allí... Su manera de moverse, de cantar, de bailar a la vez... La manera que tenía de conectar con el público, la agresividad, y la fuerza que desprendía en cada nota que salía de su garganta... Era alucinante, mágico, apoteósico... Me faltaban adjetivos para describirlo... Temas rápidos, temas lentos, temas de ahora, temas de antes, daba igual, ninguno te hacia perder la conexión hacia esa pequeña figura que era capaz de llenar un escenario tan grande... Llegaron las sorpresas, un "te voy a olvidar" junto a David Bisbal, precioso, y aún más preciosa estaba ella con ese traje... "Devuélveme la vida" con el gran Antonio Orozco, esa canción era mágica, esas dos voces, a mi me encantaba. "Desaparecer" con la gran Rosario, "Que nadie" con el señor Manuel Carrasco y ese energético "Sólo el amor nos salvará" con el carismático Aleks Syntek... Se la veía pletórica, creo que no cabía más felicidad en ella en ese momento, llegó el momento de dar las gracias...
-Hoy, aquí, todos y cada uno de vosotros habéis cumplido un sueño, el mío. El mío de venir a Madrid, al Palacio de Deportes y verlo así. Gracias por darme este sueño. Es increíble lo rápido que puede llegar a pasar tantas semanas de trabajo, de ensayos, y cuando te quieres dar cuenta pasa, y se acaba. Y hoy os he visto...- coge aire para tratar de mantener las lágrimas al margen, pero estas ya escapan de sus ojos libremente, se pone la mano en el corazón, y el público enloquece, ella ríe y ellos enloquecen más aún.- y os llevo aquí. Y esta imagen, no paró de mirarla y no arranco a seguir haciendo, a seguir cantando porque quiero quedarme con la imagen de todos y cada uno de vosotros! Espero de todo corazón que lo hayáis pasado bien, muchísimas gracias a todos los que habéis venido, muchísimas gracias a toda mi familia, que ha venido a apoyarme,- señaló hacia nuestra grada- muchísimas gracias a todo el equipo de "La Voz", que también ha venido a estar aquí, conmigo. Muchísimas gracias a todos. Muchísimas gracias a todos mis compañeros con los que he compartido una noche inolvidable. Gracias a todos vosotros porque habéis trabajado como verdaderos animales, todos, para que este concierto hoy saliera, y se pudiera poner en pie.- estas últimas palabras fueron dirigidas hacia su banda, que la aplaudía.- Gracias a todos los que estáis ahí fuera que también habéis trabajado como animales para que esto siguiera en pie.- vuelve a respirar profundo, y estira el brazo que tiene libre, tratando de abarcarlo todo, pero no le hacía falta abarcarlo todo porque todo eso era suyo.- Parecía mentira, pero señoras y señores, a día de hoy, puedo decir que he llenado el Palacio de los Deportes!!!- todos en pie aplaudiéndola, ella con la cara bañada en lágrimas pero con la sonrisa más grande del mundo el su rostro.


Las dos últimas canciones, más "dance" que las anteriores, en las cuales en una presenta a su banda y hace unos bailes de infarto con el pie de micro, y en la otra aparece con un body no apto para cardíacos, finalmente desaparece en un ascensor del escenario ante la gran ovación de su público, el cual ha estado entregadísimo durante todo el show, el recinto se fue vaciando poco a poco.
-Vamos a ver a la guapa y a su banda, y a felicitarlos por el pedazo concierto que se acaban de marcar.- sugirió Pastora, fuimos a la zona de camerinos donde felicitamos a la banda y a Malú, la cual no cabía en si misma de tanta felicidad. Estaban todos eufóricos, y con ganas de celebrarlo, al parecer tenían preparada una fiesta post concierto.
-Oye por que no os venís a la fiesta?- nos preguntó Rubén a los cuatro, Malú con un grito a lo lejos nos ánimo a aceptar la propuesta del músico.
-Venga vámonos de fiesta con la jefa!- Vanesa se veía entusiasmada con la idea de la fiesta, el resto reímos y aceptamos también la propuesta. Mientras charlábamos con los músicos, apareció de nuevo Malú, pero ya vestida de calle, su atuendo se basaba en un pitillo negro que se ajustaba demasiado bien a sus piernas, una blusa blanca, sus taconazos negros y su inseparable chaqueta de cuero, también negra...
-Ya ha vuelto el rock and roll a ti amiga...- bromeo Vanesa, todos reímos ante la sonrisa de Malú.
- Viva el rock and roll!- alzó sus manos al aire formando sus típicos cuernos.
-A la mierda la niña Swarovski...- lo dije en voz alta para mi propio asombro y el de Malú, todos a nuestro alrededor estallaron en carcajadas, ella no se pudo contener por mucho y también empezó a reír.
-Yo pienso que si la vieran así, los de Swarovski se rajarían con el patrocinio...- siguió la broma José, pero Malú lo calló con una pequeña colleja.
-Bueno vamos a seguir opinando sobre mi vestuario o nos vamos de fiesta?- un gran grito colectivo diciendo fiesta inundó la sala, nos levantamos y cada uno se fue a por su coche, nos quedamos solos en la sala, ella estaba absorta escribiendo algo en su móvil.
-Que haces?- sonriente pero sin apartar la vista del móvil empezó a andar.
-Dar la gracias por Twitter, pero esto está muy revolucionado...- reí, y cuando no tenía ella Twitter revolucionado? 
-Oye Malú que lo de antes se me ha escapado, no lo pensaba... Bueno si lo pensaba pero no pensaba decirlo en voz alta, ha sido sin querer... Pero una cosa, con Swarovski o sin ellos estás guapísima.- y era verdad, todos los días estaba guapa, pero hoy lo estaba aún más con ese brillo que tenía en los ojos y esa sonrisa permanente, irradiaba felicidad por cada poro de su piel.
-Sí, sí, trata de arreglarlo... Tú sabes la guasa que va a ver durante toda la gira?- sonreí de medio lado mientras ella guardaba el móvil en su bolso.
-Que piensas si lo registro, me ganaré algo?- su risa llegó a mis oídos como la perfecta melodía que era.
-Mira que eres idiota... Bueno entonces te ha gustado el show?- asentí, mientras caminaba a su lado, miré a ambos lados y me aseguré de que en la escalera por donde bajábamos no hubiera nadie. Agarré su brazo y la apegué a mi cuerpo, se sorprendió pero rápidamente rodeó mi cintura con sus brazos.
-Has estado fantástica, pero una pregunta, tú sabes lo que has provocado con tu "toda"?- una sonrisa picara se formó en su boca.
-No es mi culpa, es parte del show... Entonces si te ha gustado tanto, vendrás a Barcelona? Allí habrá otro "Toda"...- mientras decía la última frase deslizó un dedo por mi mandíbula hasta llegar a la comisura de mis labios y repitió el recorrido, tantas veces como ella quiso.
-Te prometo que ese "toda" no me lo pierdo...- su sonrisa se hizo más grande aún, y acercó su boca peligrosamente a la mía, sin unir nuestros labios aún.
-Has conseguido escuchar la letra, o estabas tan embobado mirándome que se te ha desconectado el cerebro?- sonreí mientras recordaba parte de la letra "entera y tuya toda." Acerqué mi boca a su oído, donde me embriagó su perfume.
-Mmm... Mía...- fue apenas un susurró, pero hizo efecto en ella que subió sus manos a mi nuca y rozó mi labios sutilmente, pero sin dejarme saborearlos.
-Sí, pervertido, tuya...- atacó mi boca con ganas, en un beso lleno de pasión donde nuestras lenguas batallaban en una guerra de sensaciones, me empujó hasta que choqué con una pared, mis manos bajaron hasta su trasero apegándola más a mí, una sonrisa procedente de su boca se coló en el beso, cuando sintió la que estaba liando al sur de mi cuerpo. Nos giré a ambos y la que quedo con la espalda en la pared fue ella, puse una de mis piernas entre las suyas y con un ligero movimiento rocé su intimidad, sus manos tiraron de mi pelo y un gemido se escapó de su garganta, ahora el que sonreí fui yo.
-No te rías de los males del vecino...- susurré con voz ronca en su oído, volví a mover mi pierna y provoqué otro gemido de su garganta, descendí mordiendo su cuello, mis manos se perdían debajo de su blusa, en la textura de su piel, las suyas habían abandonado mi pelo y desabotonaron mi camisa para perderse dentro.
-No me interesa el refranero español... Pero deberías dejar de hacer eso.- su voz salía entrecortada, volví a mover mi pierna, sus uñas se clavaron en mi espalda, sonreí contra la piel de su cuello, me encantaba volverla loca.
-Joder Diego, en serio, deja de hacer eso nos van a pillar...- 
-Shhh, tranquila, no nos van a pillar, relájate.- susurré en su oído, mis palabras parecieron relajarla, volvió a mi boca con intensidad, mi pierna hacía en ella el trabajo de volverla loca, sus uñas se clavaban a lo largo de mi espalda, su respiración era cada vez más irregular, descendí de nuevo a su cuello, ella apoyó su frente en mi hombro. Con unos movimientos más llegó al clímax, lo supe cuando mordió con fuerza mi hombro, mientras un gemido salía de su garganta. Rodeé su espalda con mis brazos, abrazándola contra mí, esperando a que su respiración volviera a la normalidad.
-Diego estás como una puta cabra.- sonreí mientras frotaba suavemente su espalda.
-Es por tu culpa...- me miró divertida y se separó ligeramente, empezó a abotonar de nuevo mi camisa mientras una sonrisa juguetona se dibujaba en su cara, de repente la sonrisa se le borró de la cara.
-Ostias, lo siento, te he hecho daño?- pasó sus dedos ligeramente por la marca que antes habían dejado sus dientes, le agarré la mano mientras negaba con la cabeza.
-Me haces perder la poca cabeza que tengo...-admitió mientras volvía la sonrisa a su cara y término de abrocharme la camisa, me agaché a por mi cazadora que estaba tirada en el suelo, y la vi mirarme divertida.
-Qué te pasa ahora?- empezó a reírse, la miré divertido, no entendía el origen de su risa.
-Tú vas a poder andar... Así...?- señaló directamente a mi entrepierna, me puse rojo de vergüenza para diversión suya.
-Eh... Sí, no te preocupes... Venga vamos que llegamos tarde.-empecé a andar con pasos torpes, para mayor diversión de su parte, llegamos hasta el parking, donde cogimos su flamante Audi Q7 y nos dirigimos a la fiesta. Por el camino Malú puso la música a todo volumen mientras cantaba letras en inglés, bueno eso intentaba, porque era un estilo propio de inglés, y por cosas como estás me encantaba más cada día y me enamoraba aún más si es que podía...
-Tú no cantas?- interrumpió el hilo de mis pensamientos, negué con la cabeza mientras sonreía.
-Yo no sé cantar.- una sonrisa se dibujó en su cara, mientras prestaba atención a la carretera.
-No hace falta saber, tú simplemente hazlo.- empezó a cantar la canción que sonaba en ese momento, "sufre mamón",  cuando llegó al estribillo me miró para que me uniese, a pesar de que me moría de la vergüenza canté con ella, no podía disimular la risa que le daba escucharme cantar, así que en cuanto terminó la canción estalló en carcajadas.
-Que? Me darías un puesto en tu equipo?- divertida negó con la cabeza mientras aparcaba el coche.
-De cantante jamás...- me encogí de hombros mientras ella seguía riéndose, nos bajamos del coche y fuimos al lugar de la fiesta, tuvimos que andar un poco porque habíamos aparcado dos calles antes, hacia bastante frío y por la calle no se veía a nadie. Cuando entramos estaban todos esperándonos, bueno en realidad esperándola a ella.
-Parece que has tardado tanto en venir?- Rubén fue el primero en acercarse, Malú sonrió mientras se deshacía de su chaqueta.
-Había alguna fans esperándome a la salida, y no era plan de decirles que no.- me asombró su fluidez para encontrar una excusa, me miró por el rabillo del ojo mientras sonreía. Rápidamente nos unimos a la fiesta, había bastante gente, su banda, técnicos y demás, los compañeros con los que había compartido escenario esa noche y gente a la que ella había invitado al concierto. Me presentaron a Rosario, Antonio Orozco,Aleks Syntek, Manuel Carrasco y David Bisbal, todos se comportaron muy bien conmigo, incluso me preguntaban como a uno más de todos los que había allí. La fiesta iba sobre ruedas, no faltaba ni la buena música, ni bebida y mucho menos esos bailes que se marcaba mi Malú, y si había dicho mi Malú, porque así lo sentía y así la quería, para siempre mía. Corroboré eso que había observado en el concierto, había una complicidad especial entre Carlos y Vanesa, se lo tenía que contar a Malú, pero no sabía donde se había metido.
-Pastora sabes donde está Malú?- me echó una mirada de complicidad mientras me sonreía.
-En el baño...- susurró, asentí y le di las gracias, fui a por otra bebida y esperé a que saliera del baño. 
-Malú te tengo que contar una cosilla que me he dado cuenta.- 
-Vamos fuera, que aquí no oigo nada.- la acompañé hasta una especie de terraza que había en el local. Hacía bastante frío, ella se encendió un cigarro y me animó a que empezara a contarle.
-A ver, he observado que entre Carlos y Vanesa hay algo, tampoco hace falta ser muy listo para darse cuenta.-una sonrisa se dibujó en su cara entre calada y calada. Como si nos hubiese escuchado salió Vanesa a fumar, nos sentamos los tres en uno de los sillones de exterior que había repartidos por la zona, charlábamos cómodamente mientras gente salía a fumar o a hablar por teléfono y volvía a la fiesta. Había alguno que iba bastante desfasado ya, uno en concreto, iba con la bebida llena hasta arriba en una mano, en la boca un cigarro y con la otra mano intentaba hacer funcionar un mechero que ya había pasado a mejor vida, todo ello acompañado de unos pasos torpes y peligrosos para nosotros que estábamos sentados, se veía el desastre desde lejos... De repente sentí como algo helado se vertía sobre mi cabeza, las chicas rápidamente saltaron del sillón, sus caras un verdadero poema, Malú miraba al tipo que me había empapado de mala manera y Vanesa me miraba sorprendida.
-Joder ten cuidado!- me sorprendió el grito de Malú, y a Vanesa por lo que vi también.
-Ostias, lo siento tío, estas bien?- el hombre en cuestión iba bastante peor de lo que parecía, arrastraba las palabras y se trababa de vez en cuando. Limpié el líquido que chorreaba de mi flequillo a mis ojos, comprobé que escocía demasiado.
-Estas tonto o qué? Como va a estar bien si lo acabas de poner chorreando!- Malú volvió a recriminarle al hombre, se había puesto demasiado seria y no me apetecía que por mi culpa se jodiera la fiesta, Vanesa me pasó un pañuelo de papel, gesto que agradecí enormemente y pude limpiarme los ojos un poco e intentar ver algo.
-Malú, tranquila, no ha sido nada, lo ha hecho sin querer, venga vamos a seguir como si esto no hubiera pasado.- el tipo susurró un "gracias tío" y se marchó lo más rápido que su pedo le dejó.
-Diego estás mal de la cabeza o que? No has visto como te ha puesto? Y todo por ir como una cuba...- conseguí abrir un ojo y la miré, seguía bastante seria, incluso parecía un poco enfadada.
-Malú si lo he visto, pero no me apetece que se os joda la fiesta por esta tontería.- no me respondió, si antes tenía frío os podéis imaginar ahora, un estremecimiento me recorrió el cuerpo.
-Vamos a secarte antes de que te pongas malo anda.- agarró mi brazo y tiró de mí para diversión de Vanesa, entre que yo veía malamente y ella que iba arrasando, nos chocamos con algunas personas a las que no llegué a diferenciar. Nos encerró en el baño, respiró profundamente y se giró a mirarme, yo seguía frotándome los ojos, no os podéis imaginar cuanto escocía el puto cubata...
-Diego deja de hacer eso, te los vas a poner peor...- se acercó a mí de nuevo, y agarró mi mano quitándola de mi cara.
-Joder como tienes los ojos... Mete la cabeza debajo del grifo.- la miré como si le hubiera salido otra cabeza, la mirada que ella me echo me dejó claro que mejor no contradecirla...
-Quítate la camisa y dámela.- la miré divertido y empecé a desabotonar mi camisa.
-Que poco romántica eres cuando quieres...- conseguí hacerla sonreír con la tontería, cosa que me alegró más que cualquier otra. Le di la camisa y la metió debajo del grifo.
-Pero Malú, que haces?- me sorprendí, muy bien, y ahora que me ponía?
-Habrá que lavar esto no? Y además apesta a alcohol.- me lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-Muy bien Malú, pero ahora que me voy a poner?- usé un tono irónico que la hizo reírse.
-No te pienses que me he vuelto loca, te vas a poner esto, pero limpio... Y deja de frotarte los ojos, te estoy viendo.- siguió con su tarea de lavar mi camisa. 
-Malú, te has dado cuenta de lo que acabas de hacer?- me miró sin entender nada y en ese momento supe que no había pensado en las consecuencias de sus actos.
-Malú acabamos de pasar por la sala, delante de todos y nos has encerrado en el baño.- me miró sorprendida, se acababa de dar cuenta de lo que podría causarle ese impulso, se echó las manos a la cabeza y me miró con mala cara. En ese momento llamaron a la puerta.
-Nos acaban de salvar...- suspiró aliviada y abrió la puerta, entró Vanesa con una toalla, rápidamente cubrí mi cuerpo con mis brazos, Vanesa miró hacia otro lado, y Malú rió por la situación. 
-Yo sólo venía a traerte esto.- Malú agarró la toalla y se secó las manos, me pasó la toalla a mí y traté de taparme un poco.
-Vane, tía, no te vayas, la he liado por como he reaccionado, y ahí fuera hay gente del mundo del corazón, supuestamente son amigos, pero ya sabes tú de ese mundo...- a la malagueña no le hizo mucha gracia la petición de Malú, pero accedió a quedarse.
-Malú joder, tienes que tener cuidado con estas cosas, se te va mucho la olla y te metes en unos fregaos que pa que.- Malú asintió dándole la razón a su amiga, pero se lanzó a ella y llenándole la cara de besos no paraba de darle las gracias, esa actitud infantil me hizo sonreír, era como cuando regañas a un niño pequeño que asiente y se refugia rápidamente en tus brazos buscando el perdón, ella tenía esa parte de niña pequeña encerrada dentro, esa parte que todos debemos conservar, porque siendo niño la vida es más fácil, y es que me gustaba tanto verla hacer esos gestos, saber que debajo de esa apariencia adulta sigue esa niña tímida que un día fue.
-Bueno ya que estás aquí me ayudas, toma ponte en el secador de manos con la camisa y la vas secando.- Vanesa la miró sorprendida mientras reía incrédula y hacía lo que Malú la había mandado.
-Que cara que tienes amiga.- ella se encogió de hombros y se dirigió a mí.
-Tú, tira pal' grifo.- Vanesa se giró sorprendida, Malú señalaba firmemente el lavabo donde se suponía que tenía que meter la cabeza.
-Malú, en serio estás loca, no hace falta tanto, mejor me voy para mi casa.- me miró de mala manera mientras se acercaba hasta mí y me empujaba hacia el lavabo.
-Deja de decir tonterías, si te vas tú, me tengo que ir yo, y como verás no tengo ganas de irme así que ya estás metiendo la cabeza debajo del grifo!- no había quien le chistara en ese momento y yo no iba a ser el valiente, así que hice lo que me dijo, la verdad me vino bastante bien para calmarme el escozor de ojos, pero esta chica estaba como una cabra... Y lo peor es que me encantaba. Después de secarme el pelo con la toalla, me hizo meter la cabeza debajo del secador de manos, según ella para peinarme, Vanesa y yo alucinábamos cada vez que una idea salía de su cabeza. En uno de sus movimientos rozó ligeramente el collar que ella misma me regaló y sonrió, y esos pequeños detalles me dejaban una cara de idiota tremenda, y a ella le encantaba dejarme así. Después de todo, su plan había funcionado, volvimos a la fiesta y la primera en acercarse a nosotros fue Pastora.
-Donde estabais? Ya pensábamos que os habíais ido.- Vanesa empezó a contarle todo lo que había liado Malú en el baño, la sevillana alucinaba con cada cosa que le contaba Vanesa, Malú las miraba a las dos mientras se reían de sus locuras, yo simplemente me limitaba a asentir cuando Pastora me miraba porque no se creía lo que Vanesa le contaba.
-De verdad, Malú, es que eres única.- todos asentimos a lo que había dicho Pastora, y es que era verdad, era única, y lo era con una locura de estilo propio. La fiesta siguió perfectamente, Rubén y Yago decidieron que era el turno de poner otro tipo de música, y sonó de todo, desde Thriller a La Macarena, pasando por algunas bachatas de dudoso gusto musical... Lo divertido que era ver a Malú bailando todo tipo de música con sus amigas, Vanesa fue la primera en abandonar la pista, y se unió a nosotros en los sillones.
-Dios esas dos me matan...- vimos como desde la pista Malú y Pastora miraban hacia nosotros.
-Uyy... Diego creo que vienen a por ti...- miré a Vanesa porque efectivamente las dos se acercaban a nosotros.
-Vendrán a por ti, las has abandonado...- negó con la cabeza mientras reía, las chicas llegaron a nuestra altura... Y me miraron, en ese momento deseé que el sillón me tragara o algo por el estilo.
-Vente Diego con nosotras.- Malú tiró de mi mientras sonreía, tanto que se le cerraban los ojos, y es que así era imposible decirle que no... Me levanté y nos dirigimos a la pista los tres.
-Esos dos necesitan intimidad.- me susurró Malú, refiriéndose a Vanesa y Carlos. Bailamos hasta que ya no pudimos más, cuando quisimos darnos cuenta la mayoría de la gente ya se había ido.
-Ya va siendo hora de irse.- opinó Malú mirándome directamente, asentí, nos despedimos de los pocos que quedaban ya y pusimos rumbo a casa.
Cuando llegábamos a casa, a el sol le faltaba poco para darle luz al día que amanecía perezosamente en el horizonte tonos anaranjados se mezclaban con los colores de la noche, Malú revolvía en su bolso buscando las llaves, las cuales no parecían estar ahí...
-Y mis llaves?- se arrodilló en el suelo y volcó todo el contenido del bolso ahí, no pude evitar reírme.
-No te rías, creo que he perdido las llaves.- en ese momento la pantalla de su móvil se iluminó con un whatsapp, lo leyó y le cambió la cara, un suspiro de alivio salió entre sus labios.
-Vale, perfecto, estoy sin llaves... Te toca invitarme a dormir.- pasamos a mi casa, el recorrido hasta mi habitación fue de caricias furtivas y besos robados. Al llegar arriba se escapó rápidamente de mí  y se metió en el baño a cambiarse, fui hasta la puerta y la escuché reírse al otro lado.
-Pero no hace falta que te pongas nada, si estás mejor sin ello...- la oí reír al otro lado de la puerta, esperé a que saliese y volví a atacar su boca, ella se dejó hacer hasta llegar al borde de la cama, se separó ligeramente de mí y con una gran habilidad volvió a escaparse.
-Vete a ponerte el pijama.- lo sacó de debajo de mi almohada y me lo lanzó a la cara, resoplé, lo que menos me apetecía era ponerme el pijama, si estábamos mejor los dos envueltos en la piel del otro. Hice caso a lo que me dijo, cuando salí del baño estaba ya metida bajo las mantas, sonrió al verme, me adentré bajo las sábanas con ella.
-Ey! Échate pa' allá! Que tienes los pies fríos.- me acerqué más a ella mientras pasaba mis manos, también frías, por debajo de su camiseta, ella empezó a reírse mientras me empujaba.
-Diego para! Que estoy cansada.- no hice caso a sus peticiones y seguí a lo mío, tardó poco en cambiar su actitud y seguirme el juego. 
Los besos suaves y la respiración fuerte, las caricias lentas y los latidos rápidos, no teníamos prisas... Nos disfrutamos a nuestro ritmo, nos fundimos con la llama del amor, y tocamos el cielo de la pasión... Así hasta quedarnos dormidos.
Cuando me desperté la cama estaba vacía, no había rastro tampoco de su ropa, me extrañó bastante así que bajé a buscarla.
-¡Sí, vale, lo admito! ¡Estoy enamorada! Me he enamorado hasta las trancas de...- no terminó la frase porque se giró y me vio parado en medio del salón, me miró sorprendida, se puso la mano con la que no sujetaba el teléfono en la frente, tapándose los ojos, como si así intentará borrarme de la sala.
-De quien?- mi voz sonó bastante seria, el miedo a que estuviera enamorada de otro, me heló la sangre.
-No te interesa...- la miré sorprendido, ella esquivaba mi mirada, cosa que me ponía más nervioso aún.
-Sí, sí que me interesa.- me acerqué un poco a ella, me miraba nerviosa, se sentía incómoda, se le notaba.
-No, no te interesa...- estaba a la defensiva, y a mi me ponía nervioso, cuando no lo decía era porque estaba enamorada de otro, pero también era normal que no estuviera enamorada de mí...
-Malú, sí, sí que me interesa porque... Porque me he enamorado de ti! Me he enamorado de ti, así como tu te quedas dormida, lenta y profundamente!- me miró sorprendida, no decía nada, así que haciéndome de toda la fuerza de voluntad que tenía en ese momento, suspiré y le confesé lo que sentía por ella.
-Malú, tú, te has convertido en lo mejor de mi vida. Tu sonrisa desde por la mañana me anima a empezar el día... Y es que a veces pienso que este idiota corazón ya no sabe latir si no es por ti, y es que tenía miedo de caer, de sentir, miedo de vivir el amor, tenía terror de entrar en este juego y perder lo único que me quedaba, perderte a ti... Pero en los juegos también se puede ganar, y no me arrepiento ni un segundo de todo lo que he ganado contigo, he ganado momentos que se han grabado a fuego, momentos que no se irán... Te he ganado a ti, tú me ganaste desde la primera sonrisa, tardé en darme cuenta, pero hoy te puedo decir, que te amo, que me he enamorado de ti, que no imagino una vida donde no esté la luz de tu sonrisa... Porque tú apareciendo de la nada te has convertido en mi todo.- me miró con los ojos bañados en lágrimas, no decía nada, yo esperaba ansioso una respuesta... Pero nada, agaché la cabeza, debía mentalizarme de que no, de que no estaba enamorada de mí, y tampoco la culpo y es que sé que enamorarse de mí es difícil, cualquier otro la haría más feliz que yo... En ese momento por mi cabeza pasaban todo tipo de cosas, quizá había estado conmigo solo por lástima... La miré y la vi recoger sus cosas, cada segundo que pasaba de silencio más se ahogaba mi esperanza.
-Malú di algo por favor...- mi voz apenas fue un susurro, me miró y una lágrima traicionera recorrió su mejilla, rápidamente la limpió y se fue, el sonido de la puerta terminó de matar cualquier esperanza que quedara... Y me dolía, me dolía en el alma haberla perdido tan pronto, estábamos a nada de serlo todo, y todo se acabó... Y es que tenemos la mala costumbre de buscar excusas para no decir lo que verdaderamente sentimos, y no entendía por qué, porque éramos así, quien sabe si era culpa de la sociedad que nos va haciendo así con el paso de los años, o simplemente es que todos somos cobardes en temas del amor.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Sólo me queda daros las gracias infinitas veces por el apoyo que le dais a esto, muchísimas gracias a todas las que invertís vuestro tiempo en leer lo que está aquí escrito, a todas las que sugerís cosas, a todas las que os ponéis nerviosas en ask... Jajajajaja. En resumidas cuentas MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, porque sin vosotras esto no se haría! Sois las responsables de todo esto y os lo tengo que agradecer! Miles de besos! Como ya sabéis este es el capítulo que pone fin a la primera temporada, no tenía pensado dividirlo por temporadas pero puesto que me iba de vacaciones me dieron la idea de hacerlo así y me gustó, nos leemos dentro de 10 o 15 días! Sean felices! @Elisoloyo 

sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo 34 - Tormenta.

Dormimos muy poco, pero ella se levantó con toda la energía del mudo, lista para comerse Valencia y todo lo que se le pusiera por delante. Preparó sus cosas, y terminó de desayunar rápidamente.
-Oye Malú tengo que decirte algo, anoche en la cena... Carlos se dio cuenta de algo, y me preguntó si andábamos juntos...-me miró sorprendida mientras se acercaba a mí.
-Le dijiste que no, verdad?- desvíe mi mirada de la suya, porque cuando me miraba así me hacía sentirme enjaulado.
-Diego, mírame y dime que le dijiste que no.- la miré, se la veía enfadada, pero yo no había tenido la culpa...
-No, no le dije que no, ni tampoco que sí.- me miró confundida.
-Como? Pero por qué no le dijiste que no? Joder Diego para algo que te pido!- era simple, no le había podido decir que no porque él me preguntó si la quería y yo no era capaz de negar eso... 
-A ver Malú, hice lo que tú me pediste, pero en ese momento me había pillado desprevenido y no supe que decir, simplemente no dije nada.- intenté que mi tono fuese calmado para así tranquilizarla, pero no funcionó de mucho.
-Es que tú no sabes eso de que quien calla otorga? Y que parte de mantenerlo en secreto no entendiste? Con lo fácil que hubiese sido decir que no, joder tampoco hay que estudiar tanto.- estaba sacando las cosas de quicio, Carlos era su amigo no creo que lo fuese pregonando a los cuatro vientos...
-Malú estás sacando las cosas de quicio, tampoco es para tanto... Es tu amigo, no va a irlo gritando a los cuatro vientos.- mis palabras parecieron ponerla más nerviosa, porque paseaba incansablemente por el salón.
-No estoy sacando nada de quicio, se de sobra que Carlos no va a decir nada pero las cosas cuando se cuentan se joden... Tú no sabes nada de todo esto...- acabó la frase en un susurro, me intenté acercar a ella, porque ahora se la veía afectada. Pero a medio camino, levantó de nuevo la cabeza y me miró con algunas lágrimas asomando por sus preciosos ojos. En ese momento me sentí la peor persona del mundo.
-Diego vete, por favor.- me sorprendió su petición, pero me negué e intenté hacerla razonar.
-Vamos Malú, no te pongas así... No tenemos la culpa de que Carlos se haya enterado... Nosotros hicimos lo que tú pensaste...- me acerqué mientras la hablaba hasta rodearla con mis brazos y acercarla hacia mí, me extrañó cuando ella no correspondió a mi abrazo... Me separé ligeramente para poder mirarla.
-Diego vete.- volvió a pedirme sin mirarme a la cara, tenía la mirada perdida en algún punto del suelo. Agarré su barbilla con suavidad para que me mirase, pero ella se apartó ligeramente. 
-Malú no me hagas esto por favor...- seguía sin mirarme, así que la hice caso y me fui.
-Buen viaje Malú.- le deseé antes de salir de su casa. 

El día transcurrió bastante pesado, estaba enfadado por lo que había ocurrido esa mañana con Malú... Por la tarde decidí salir a correr, tenía que despejarme y eso me solía ayudar. Pensé y le di vueltas al asunto por activa y por pasiva, decidí que lo mejor sería hablar con ella. Aunque hasta mañana no podría, pero me acordé de que me dijo que regresaba esa noche, en cuanto terminase el concierto. Después de ducharme y cenar decidí salir al portal y esperar a que regresase, de nada me iba servir tumbarme en la cama, no iba a conseguir dormirme... Dos, tres, cuatro y hasta cinco horas pasaron antes de escuchar abrirse la puerta principal... 
-Que haces aquí?- se sorprendió al verme sentado en la puerta de su casa, a ella se la veía radiante con un pantalón encerado negro, camiseta blanca, chaqueta de cuero negra y unas deportivas con cuñas también negras. Me levanté del suelo y me quité del medio.
-Necesitaba hablar contigo...  Por cierto que tal el concierto?- me miró divertida y se puso a abrir la puerta.
-El concierto genial, y tú desde cuando llevas aquí esperando?- me volvió a mirar, yo me encogí de hombros, con un gesto me invitó a pasar dentro. Nos sentamos en su famosos sofá blanco y empezó a hablar ella. 
-Diego, me gustaría pedirte disculpas por como me puse esta mañana... Estaba bastante nerviosa por el inicio de gira y encima me cuentas eso... Sé que tú no tuviste la culpa, pero la he pagado contigo, y me siento fatal por ello.- me miró intensamente, mostrándome toda la sinceridad que el momento necesitaba.
-No te preocupes por eso... Ya está olvidado, pero me gustaría que pedirte que cuando pienses algo lo digas, quiero decir que no te guardes nada, más o menos como esta mañana... Y yo venía a preguntarte una cosa... A que te referías esta mañana cuando dijiste "tú no sabes nada de todo esto"?- suspiró mientras se quitaba la cazadora.
-Diego no es fácil vivir así... Me refiero a tener a miles de personas pendientes de ti, de cada paso que das o cada cosa que haces, a la prensa inventando cosas nuevas sobre ti, que a veces ni tú mismo sabes... A algunas personas que desean que des un paso en falso para tener algo con lo que inventar...- en parte la entendía, eso tenía que ser agobiante.
-Y nunca te has planteado dejarlo?- se recostó en el sofá y negó con la cabeza mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
-No, jamás, no podría... No cuando aún amo lo que hago... Lo que acabo de hacer hace un rato en Valencia me da la vida, subirme a un escenario y cantar, ver a miles de personas cantando conmigo, gritando, bailando... Miles de personas que se saben la letra de cada canción por muy nueva o vieja que sea. El cariño y el calor que te dan, y la felicidad que se desprenden durante las dos horas y algo del show... Es una sensación que no podría dejar de vivir. He sacrificado mi vida por ello y seguiré haciéndolo... Porque es lo que me llena y me da la vida. Pero como todo en la vida tiene su parte mala, y es que la prensa puede destruir en un día, lo que llevas tú forjando meses, o años... A eso era a lo que me refería.- me había dejado sin palabras, sólo con escucharla hablar desprendía toda la pasión que tenía hacia su profesión. 
-Es que ya te ha pasado alguna vez? Me refiero a lo de que la prensa te ha destrozado algo?- rió mientras se colocaba en el sofá en posición de indio y me miraba.
-Claro que lo han hecho... Pero en verdad no los puedes culpar, yo muchas veces tampoco soporto el acoso intensivo de la prensa. Pero eso también te demuestra que no era verdad todo lo que decían y prometían, que si se acabó fue porque no estaba en el camino que siguiera... Pero mejor hablamos de otras cosas, no me apetece acordarme de eso.- se acercó a mí sonriendo, dejando nuestras caras a escasos centímetros... Automáticamente mi mano acarició su mejilla, y su boca invadió la mía... Y esta era la mejor manera de solucionar cualquier problema, la de perderse en la boca del otro. Pronto las camisetas volaron a otra parte donde molestasen menos, su lengua jugaba con la mía a su antojo. Descendió por mi cuello dando ligeros mordiscos.
-Esto no es hablar mucho eh...- rió contra mi piel mientras seguía en su tarea de volverme loco...
-Ya, pero esto se nos da mejor.- ahí llevaba toda la razón del mundo, y no pude objetarle nada. Continuamos en nuestra batalla de besos en la que nadie perdía, y los dos ganábamos...
-Vamos arriba...- consiguió decir en una de las pocas treguas que había entre su boca y la mía... Entrelazó sus brazos en mi nuca y tiró de mí hasta ponernos de pie, con empujones me llevó hasta el inicio de las escaleras, donde ágilmente saltó y enredó sus piernas en mi cintura, al hacerlo casi nos caemos, pero a ella le causó gracia porque empezó a reírse mientras subíamos arriba... Dicen que todos tenemos alguna debilidad, como el chocolate, pues yo tenía claro que mi debilidad era ella. No recuerdo como, pero perdidos entre besos y caricias caímos sobre el colchón donde nos perdimos más aún en el otro. El amanecer nos sorprendió aún enredados el uno en el otro, mientras ella me hacia suyo y yo la hacía mía. Y es que cuando crees que no puedes querer más llega ella y con cualquier simple gesto hace que todo cambie y sigas queriéndola más, tanto que puede llegar a doler...