lunes, 31 de marzo de 2014

Capítulo 21- Mi amigo

Me separé de sus labios lentamente, y apoyando mi frente en la suya dije:
-Joder... Esperas a alguien?- ella resopló frustrada, algo que me hizo mucha gracia, y me dijo:
-No, hoy sólo había quedado contigo y con Christian para comer... Se habrán confundido.- me agarró del cuello de la camisa y tiró hacia ella, comenzó a besar mi cuello, en ese momento volvió a sonar el timbre... 
-Joder...- dijo ella, yo simplemente me reí y le dije:
-Tranquila, voy a ver quién es.- me levanté y caminé hacia la puerta mientras ordenaba mi ropa, al llegar miré por la mirilla, en ese momento mi mejor amigo se había ganado mi odio... Era él quien había llamado, obviamente no le iba a abrir la puerta, lo vi entrarse de nuevo a mi casa y fui hacia el salón, al llegar Malú me preguntó:
-¿Quién era?- sonreí y le dije:
-Christian, pero no le he abierto.- ella sonriente negó con la cabeza, yo me acerqué a ella y mientras besaba su cuello le dije:
-Y tú y yo por donde íbamos?- ella soltó una risita, y me dijo:
-Diego no empieces... Tu amigo nos está esperando...- solté un bufido en su cuello que la hizo reír, levanté la cabeza y le pregunté haciéndome el ofendido:
-¿Prefieres conocer al estúpido de mi amigo, que nos ha interrumpido, antes que seguir aquí conmigo?- ella me miraba sonriente y mientras ponía cara de estar pensando, yo le dije mientras me cruzaba de brazos:
-¿En serio te lo tienes que pensar?- ella me miró sonriente y me dijo:
-A ver Diego, tu amigo nos está esperando para comer, ayer quedamos con él, y no está bien que lo dejemos plantado.- había veces que odiaba su parte responsable y esta vez era una de ellas.
-Pero si tú quieres, yo lo llamo y lo cancelo.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Diego, por muy tentadora que sea tu oferta no la voy a aceptar.- sonreí y le dije:
-Aguafiestas...- ella sonriente mientras iba a por su móvil me dijo:
-Mal amigo.- salimos de su casa entre risas, cuando llegamos a mi casa, antes de entrar le dije:
-¿De verdad no quieres?- ella sonriente me dijo:
-Vamos deja de hacer idiota y abre la puerta, que tengo hambre.- yo me acerqué a su oído y le susurré:
-Yo también tengo hambre, pero de ti.- me miró sonriente y me dijo:
-No me vas a hacer cambiar de idea, así que abre ya la puerta.- resoplé y le dije:
-Cabezota...- ella mientras yo abría la puerta me dijo:
-Pervertido.- la miré y ante la cara que puse ella empezó a reírse. Pasamos a mi casa los dos riendo, y nos dirigimos a la cocina, sitio al que Christian no solía pasar si no estaba la comida preparada, como había pensado ahí no estaba así que le pregunté a Malú:
-¿Preparada?- ella asintió rápidamente, parecía ilusionada con dejar cara de idiota a mi amigo...
-Christian ya estamos aquí!- dije alto para que me escúchase. A lo lejos se escuchó decir a Christian:
-Menos mal! Pensaba que me ibais a dejar sin comer...!- no pude evitar reír ante su dramatismo, Malú tampoco. Cuando entró en la cocina y vio a Malú, se quedó quieto, y callado, algo muy raro en él. Sonreí y dije:
-Christian te presento a mi vecina, Malú.- él parpadeo varias veces, pero seguía sin decir nada, yo proseguí la presentación:
-Y este con cara de idiota es mi mejor amigo, Christian.- Malú sonrió y se adelantó a darle dos besos, y le dijo:
-Un placer conocerte, pero tranquilo que no te dejamos sin comer.- Mi amigo al parecer reaccionó y dijo:
-El placer es mío, pero en serio eres su vecina?- ella sonriente asintió, yo dije:
-A que mola eh?- los dos me miraron con cara de no entender y preguntaron casi a la vez:
-El qué?- yo sonriente dije:
-Ver la cara que se te ha quedado.- tras mi comentario, Malú y yo empezamos a reír, mi amigo con fingida indignación dijo:
-Cuando queráis podemos empezar a comer, y dejar de reíros de mí.- yo aún entre risas le dije:
-Va, venga vamos a comer, pero tu cara ha sido épica.- él rodó los ojos y me dijo:
-Que gracioso eres...- 
Entre los tres pusimos la mesa, y cuando nos sentamos a comer, Malú le preguntó a Christian:
-Y a qué te dedicas?- mi amigo le contó que era actor, al parecer se habían llevado bien, me alegraba de eso. Continuamos la comida en una amena conversación, hasta que Christian dijo:
-Malú, ¿te ha contado Diego cuando le tocó bailar en la actuación de fin de curso?- lo miré rápidamente, lo iba a matar... ¿Cómo se atrevía a saca eso a la luz? Él me miró y me sonrió, lo hacía para vengarse de que no le hubiese dicho de nada sobre Malú... 
-Bueno a todo el mundo le ha tocado bailar alguna vez, ¿no?- dije excusándome, Malú me miró sonriente y Christian dijo:
-No como a ti Diego.-el idiota pensaba contarlo todo, cogí un trozo de pan y se lo metí en la boca.
-Come un poco anda, que no haces nada más que hablar...- Malú se empezó a reír de nosotros dos y dijo:
-Valla dos... Pero a ver me vais a lo vais a contar o que?- yo rápidamente dije:
-No- y a la vez que yo decía que no mi amigo dijo:
-Claro que te lo vamos a contar...- vale, ya era oficial, iba a matarlo. Él al ver la mala cara que le puse dijo:
-Pero para que no muera hoy mismo, mejor me cambias el lado.- se levantó y se sentó en el sitio de Malú, ella se vino a mi lado, al sentarse, su perfume inundó mis sentidos y no pude hacer otra cosa que mirarla y sonreír... 
-En una actuación de fin de curso, había que hacer diversas actividades, teatro, baile... Como Diego no se comunicaba con nadie en clase, bueno conmigo, pero lo justo y necesario, se quedó en el grupo de baile, nadie se acordó de decírselo hasta el día de los ensayos. El primer día, cuando se enteró, no dijo nada, cualquier otro chico la hubiese montado, él hizo lo que acostumbraba, callarse... Bueno la cosa es que era el único chico en el grupo de baile, todas las chicas del grupo de teatro querían cambiarse al de baile, vamos que las revolucionó a todas... El grupo era de diez personas, nueve chicas y Diego, él empezaba sentado tocando la guitarra, y luego venían todas a bailar con él, y él las iba dejando, para bailar con la siguiente y así... En el ensayo general, todos nos quedamos impresionados de como bailaba, pero los "machotes" de clase empezaron a decir que Diego era gay, que un chico no bailaba bien, Diego no se defendió ni una sola vez, era muy normal en él... Pues el día de la actuación, el baile estaba saliendo perfecto, y en el final, Diego que se tenía que quedar sólo de pie y todas las chicas caídas a su alrededor, pero el tío improvisó y cogió a Marta, la novia del "machote" que inventó lo de que era gay, y al final del baile le plantó un beso... Yo que tenía al lado a Lucas, pensé que iba a explotar. Después de plantarle el beso a la chica, Diego se separó de ella dejándola muerta de la vergüenza a la pobre y saludó a Lucas, y sin despedirse del público, ni de nadie se fue...- cuando terminó de contarlo, yo no podía estar más muerto de la vergüenza, era algo de lo que no me sentía especialmente orgulloso... No sabía que decir, miré a Malú, la cual tenía cara de asombro y luego a Christian, el cual sonreía por haberme dejado en vergüenza, yo me pasé una mano por el pelo y para romper el silencio repentino que se había formado dije:
-Alguien quiere café?- nadie decía nada, entonces Christian se levantó y dijo:
-Ya los preparo yo, que tú has hecho la comida.- lo hacía aposta, para dejarme a solas con Malú y que me sintiera más avergonzado si podía... Cuando se fue a preparar los cafés, me giré a Malú y le dije:
-No le hagas mucho caso, lo ha adornado de más... A parte son cosas que se hacen cuando no tienes cabeza... Y como ya sabes tampoco era mi mejor época.- ella me miraba con una gran sonrisa, no entendía nada, entonces me dijo:
-Me ha dejado flipadísima esa nueva faceta tuya de guitarrista, bailarín y...- no sabía que palabra usar, entonces le dije:
-Y cabrón, lo que le hice a la pobre chica, ella no tuvo la culpa...- ella sonriente, me dijo:
-Un poco sí... Anda con Dieguito como nos sorprende...- sonreí y le dije:
-No te creas, soy un aburrido.- ella soltó una pequeña risa, y llegó Christian, el cuál nos miró con una gran sonrisa en la cara, tanto que parecía que estaba poseído... Seguimos con la comida hasta las cinco de la tarde, Malú fue la primera en irse, prometiendo repetir otra comida divertida como esta, Christian se fue también, no solía estar mucho en casa. Me intenté concentrar trabajando, cosa que me costaba bastante últimamente, y es que sin darme cuenta pensaba continuamente en ella... Sobre las ocho de la tarde la llamé...
-Hola...- dije cuando contestó, al otro lado se escucho una risita y dijo:
-Hola, que tal?- sonreí, solo bastaba escuchar su voz para hacerlo...
-Aburrido... Y tú?- 
-Trabajando...- seguimos hablando un rato y le dije:
-¿Que te parece si te invito a cenar?- se escuchó un suspiro y me dijo:
-Me harías un gran favor, pero cenamos en mi casa.- sonreí, no le iba a discutir su decisión... 
-De acuerdo...-
-Bueno Diego que tengo que seguir trabajando, hasta ahora! Besos- me hizo sonreír y le dije:
-Hasta ahora! Besos para ti también.- y colgó. Me levanté y me puse a hacer la cena, luego de eso me duché y puse ropa cómoda, mientras esperaba a que  me llamase, me llegó un whatsapp de Christian:
"Amigo, no me esperes, que no voy a cenar, ni a dormir... Obligaciones de buen hijo..." Sonreí y le puse:
"Pásatelo bien, lo que daría yo por tener obligaciones de buen hijo, así que aprovéchalas ;-)" su respuesta no tardó en llegar:
"Sabes que mis viejos son los tuyos... Bueno siento dejarte sin mi grata compañía para cenar..." Sonreí, lo que él no sabía es que yo tenía una compañera mejor para cenar...

jueves, 27 de marzo de 2014

Capítulo 20- Tus labios

No podía dormir, no paraba de dar vueltas en la cama, decidí salir a la terraza a que me diera el aire. Al salir la vi a ella en su terraza fumando, no pude evitar sonreír, ella al verme hizo lo mismo. 
-No deberías fumar, es malo.- le dije, ella terminando su cigarro lo apagó y me dijo:
-Ya he terminado.- sonreí y me quedé mirándola, ella hizo lo mismo no decía nada. Una idea pasó por mi cabeza y le dije:
-Ábreme.- ella me miró raro y me dijo:
-¿Qué dices Diego?- volví para dentro sin contestarla y bajé rápido a la puerta cuando iba a salir Christian me preguntó:
-¿Dónde vas?- vale, piensa rápido Diego! Me dije a mi mismo.
-A tirar la basura, que si no mañana huele.- vale era una excusa creíble, él me miró y me dijo:
-Vale pero se te olvida la bolsa.- sonreí y volví a la cocina, cogí la bolsa, salí rápido a tirarla, volví al portal y llamé a su puerta. Esperé, no se abría, volví a llamar y a los segundos la puerta se abrió. Detrás de esta apareció una Malú, en pijama, con el pelo revuelto y cara de sueño. Yo rápidamente entré dentro de su casa, y en cuanto ella cerró la puerta, la besé... Había echado de menos sus labios y sólo habían pasado horas, no sé que me estaba pasando. A ella al principio le sorprendió que la besara, pero respondió con rapidez mientras ponía sus manos alrededor de mi cuello. Después de un rato besándonos, nos separamos cuando la necesidad de respirar se hacía presente, nos quedamos con las frentes unidas, ella mantenía los ojos cerrados y una gran sonrisa, después de un rato suspiró y me dijo:
-Estás loco.- yo sonreí y le dije:
-Es tu culpa, yo antes era normal.- ella sonrió y me dijo:
-No te preocupes, las mejores personas están locas.- sonreí y le dije:
-No quiero pero tengo que irme... Dije que iba a tirar la basura.- su cara cambió a desilusión y le dije:
-Va cámbiame esa cara, necesito verte sonreír.- ella sonrió, pero yo sabía que lo podía hacer mejor así que sólo le dije:
-Tú sabes hacerlo mejor.- y me puse a besar su cuello, supe en el momento exacto cuando sonrió y mientras seguía besando su cuello le dije:
-No ves ahora lo has hecho mejor.- ella suspiró y me dijo:
-Diego si no dejas de hacer eso, no te voy a dejar ir...- sonreí contra su cuello y me separé. Su cara ahora tenía una gran sonrisa, yo puse mala cara y dije:
-Me voy...- ella sonriente abrió la puerta y me dijo divertida:
-Venga vete que nadie tarda tanto en tirar la basura...- sonreí y cuando me disponía a salir, ella me dijo:
-Diego.- yo me giré y ella me besó, fue un simple pico, pero me dejó con una sonrisa en la cara. 
-Buenas noches Malú.- ella sonriente me dijo:
-Buenas noches Diego.- y cerró la puerta.
Me entré a mi casa, al llegar Christian ya no estaba en el salón, así que no tuve que responder alguna de sus preguntas... Me subí a la habitación y me acosté, más feliz de lo que me había acostado en años.

A la mañana siguiente me desperté con un ligero dolor en el costado, rápidamente bajé a desayunar para poderme tomar las medicinas. Mientras desayunaba pensé en que haría para comer, subí y me vestí para salir a comprar. En lo que me estaba peinando escuché a Christian levantarse y le dije:
-Buenos días! Voy a comprar, si quieres que te traiga algo...- llegó hasta donde yo estaba y me dijo:
-Dame la lista, voy yo a comprar, tú mejor cocina.- sonreí y le dije:
-Da igual, puedo hacer las dos cosas.- él negó con la cabeza y dijo:
-Tú no puedes hacer esfuerzos, cocinar no es un esfuerzo, hacer la compra sí.- no insistí mucho, porque la verdad hacer la compra muchas veces me superaba. Él se fue a hacer la compra y yo me dispuse a hacer la comida, cuando lo tuve todo listo todavía era muy temprano, así que llamé a la oficina para preguntar qué tal iban, me dijeron que estaba todo bien, que yo siguiera trabajando desde casa. Después de eso llegó Christian cargado de bolsas, y me dijo:
-Recuérdame que no me ofrezca otra vez para hacer la compra.- sonreí y le pregunté:
-Pero que has comprado? Si yo te he pedido cuatro cosas.- él sonriente me dijo:
-Son cosas de primera necesidad que tú no tienes.- vale ya sabía yo de sus cosas de primera necesidad, eran dulces, chuches, ... Después de colocar la compra y demás, decidí salir un ratillo, al salir vi que el coche de Malú estaba en el aparcamiento, me sorprendí pero estaba seguro de que en su casa no había nadie. Seguramente habrían ido a buscarla para ir al trabajo, llamé a mi prima para ver a mis sobrinos, me dijo que estaban en el parque así que no tardé mucho en llegar. Encontré aparcamiento con facilidad y fui hasta el parque, al verme Sergio vino corriendo a mí, me agaché a su altura y lo cogí con un brazo, el otro debido a los golpes había optado por no moverlo mucho. Saludé a mi prima y a la niña que estaba dormidita, y me puse a jugar con Sergio. 
-Qué te ha "pasaro"? Mami, el tito tene upa.- dijo el pequeño con su graciosa voz mientras señalaba mi labio, yo sonreí y le empecé a hacer cosquillas para que no hablase de más... Me encantaba jugar con mi sobrino, era un momento de paz y tranquilidad donde te olvidas de todos tus problemas y te concentras en hacer feliz al niño travieso que tienes delante... En momentos como estos la vida tenía sentido, por muy difícil que fuese todo ver un niño feliz para mi lo recompensaba... Mi vida últimamente carecía de sentido, estaba todo hecho un caos a mi alrededor, y yo me veía envuelto en ese caos que se había convertido mi vida... Mi pareja desde hacía 8 años, me engaña y me deja, no es que me doliese, porque hacía tiempo que lo nuestro se había acabado pero ninguno de los dos nos atrevimos a decirlo, pero toda esta situación se me escapaba de las manos... Y luego estaban esos labios con los que había estado soñando toda la noche... Esa sonrisa que me hacia feliz, y es que había descubierto en ella un ángel, era el ángel que me ayudaba en mis noches más oscuras, y también era el ángel que me había hecho sentir en sólo unos besos algo que no había sentido antes, y es que era una conexión que no entendíamos, estoy seguro, ninguno de los dos, pero que ahí estaba... Haciendo de cada roce de piel, un contacto eléctrico y de sus besos, el mismísimo cielo... 
-¿Diego que te ha pasado en el labio?- me preguntó mi prima, interrumpiendo mis pensamientos.
-Nada, un golpe.- dije quitándole importancia, ella sonriente me dijo:
-Vamos Diego dime la verdad porque todavía con treinta años no has aprendido a mentir...- sonreí y mientras negaba con la cabeza le dije:
-Tú tan cotilla como siempre...- me gané una colleja por mi broma, ella sólo dijo:
-Vamos cuéntame!- le conté que ayer vino Elena y más o menos lo que pasó, su cara era de asombro y me dijo:
-Lo siento, pero yo sabía que ella no era la que te iba a hacer feliz... Tú persona está en otra parte.- ella pensaba que todos teníamos a alguien que sin querer nos haría felices... Yo sólo negué con la cabeza y le dije:
-Muchas veces me cuesta creer que eso sea verdad...- ella acarició cariñosamente mi espalda y me dijo:
-Diego, tú te mereces a la mejor persona del mundo, y estoy segura que llegará...- sonreí y le dije:
-Gracias.- seguimos hablando un rato, me preguntó que iba a hacer, que si quería irme a comer con ellos, yo le dije que no podía que tenía de invitada a mi vecina para presentársela a Christian... Después de un rato ella me dijo:
-Diego, esa persona yo creo que va a llegar antes de lo que te esperas...- me lo dijo de forma misteriosa, la miré no entendiendo nada, y cuando le iba a preguntar, me dijo:
-No digo nada más...- supe por su tono que de verdad no diría nada más y seguí jugando con Sergio.
Sobre la una del mediodía mi prima se fue hacia su casa, vivía a dos calles de este parque. Yo fui hacia mi coche y mientras le puse un whatsapp a Malú diciéndole:
"Buenos días!! Sobre que hora vas a llegar?" Su respuesta no tardó en llegar y mientras me abrochaba el cinturón vibró el móvil:
"Estoy por salir." Sonreí y recordé que iba sin coche, así que le puse:
"Me paso a por ti si quieres, estoy por el centro y he visto que tu coche estaba en su plaza."
"¿Dónde estas?" Sabía yo que no me iba a hacer andar más de un metro en balde... Le dije mi dirección y me puso:
"Venga vale, te pilla de paso, en cinco minutos estoy afuera." Me dio la dirección y en menos de cinco minutos estaba esperando en la puerta, por la puerta salió una melena chocolate que en ese momento estaba siendo despeinada por el viento, luego unas gafas de sol y cuando me vio apareció su preciosa sonrisa, la cual atrajo a la mía.
-Buenos días!- le dije mientras le abría la puerta para que subiera, esperé para cerrarla y me fui a mi lado. Cuando puse el coche en marcha ella me dijo:
-Tardes más bien...- sonreí y negué con la cabeza, le dije:
-Días, que todavía no has comido.- Su sonrisa volvió a hacer acto de presencia y dijo:
-Llevas razón...- sonreí y le pregunté:
-¿Qué tal el día?- ella sonriente me contó en lo que estuvo ocupada toda la mañana, al parecer estaban preparando ya la gira, con la escenografía, elección de los temas... Algo seguramente muy entretenido por el entusiasmo con que lo contaba.
-¿Y tú qué tal? ¿Te duelen los golpes de ayer?- me preguntó luego de un rato, yo simplemente me encogí de hombros y le dije:
-Yo bien, los golpes molestan pero estoy bien.- por su cara supe que me iba a decir algo, no me equivoqué:
-Me lo has podido decir, hubiese conducido yo...- negué con la cabeza y le dije:
-Crees que te hubiese dejado?- ella sonriente negó con la cabeza.
-Mira ya como me conoces.- le dije de manera divertida mientras le desordenaba su preciosa melena, ella me miró y entonó una estrofa que decía:
-Te conozco desde siempre!- reí ante su humor y su arte y le dije:
-Ole tú!- ella empezó a reírse y entre risas me dijo:
-Vale, ole yo, pero no me despeines...- la miré con una ceja levantada, ella al verme empezó a reírse mientras se "peinaba". Yo volví mi atención a la carretera, ella siguió diciéndome:
-Como tú no te peinas...- sonreí y le dije:
-Es que si me peino te enamoras.- giré la vista un momento para ver su cara, los ojos muy abiertos y la boca igual, volví la vista a la carretera y ella empezó a reírse bastante fuerte, yo sonreí y seguí conduciendo. 
-Que idiota eres...- dijo aún entre risas, yo sólo sonreí y le dije:
-Ya... Pero y lo que te gusta?- la miré de reojo y la vi mirarme de reojo, al darnos cuenta de que habíamos hecho lo mismo nos reímos. Seguimos el camino hacia la casa entre risas, alguna que otra indirecta sobre lo que pasó la tarde anterior y bromas. Al llegar, Malú me dijo:
-Tengo que ir un momento a mi casa, se me está quedando el móvil sin batería.- yo le respondí:
-Te acompaño, así le damos la sorpresa a Christian y llegamos juntos.- ella sonrió y me dijo:
-Venga, vamos entonces.- entramos en su casa, ella puso su móvil a cargar, yo mientras esperaba en silencio, no dejaba de mirarla, me encantaba como se movía por la casa, era un torbellino al que parecía que nunca se le acababa la energía. Ella sabía de sobra que yo la estaba mirando y me dijo:
-Deberías disimular mejor...- sonreí y le dije:
-Estoy disimulando.- ella sonriente se acercó a mí y me dijo bajito:
-Pues lo haces como el culo.- reí y la agarré por la cintura apegandola a mi cuerpo, le dije entonces:
-Se me da mejor hacer otras cosas.- ella sonrió y me dijo:
-Estás fatal...- me encogí de hombros y le dije:
-Es que me tienes loco...-su sonrisa se hizo más grande aún y nos besamos. Era un beso a fuego lento, con el que me estaba quemando todo el sentido común que me decía que me apartase que teníamos que irnos... Su lengua y la mía bailaban en una lenta sinfonía y sus manos desordenaban mi pelo, mientras que las mías recorrían lentamente su cuerpo... Me tenía loco de verdad, era una sensación indescriptible, su olor, su sabor, sus manos... Sin darnos cuenta caímos sobre el sofá, me acomodé sobre ella y seguimos con la locura de explorar nuestras bocas, yo metí las manos debajo de su jersey, adoraba la textura de su piel y como por donde yo pasaba mis dedos su piel se ponía de gallina... Ella abandonó por un momento mi boca para concentrarse en mi cuello, donde daba pequeños mordiscos que me estaban volviendo loco... Empezó a desabrochar mi camisa, por su cara supe que se estaba conteniendo y lo que quería era tirar de ella, pero en vez de eso iba desabrochando botón a botón y acariciando todo lo que iba viendo a su paso, yo mientras me perdí en su cuello, mientras me dedicaba a morder y besar su cuello escuché sus suspiros de placer, di un último mordisco en su cuello, el cual la hizo retorcerse debajo de mi, se le escapó un suspiro, que ame en ese mismo momento... Atacó mi boca ahora con más intensidad, yo perdí mis manos en su pelo y ella rodeó mi cuello con ellas, sutilmente fue acariciando mi pecho, bajando hasta mi ombligo, sonreí y me perdí en su cuello, mis manos ahora subían su jersey lentamente... Sus manos bajaban dirección a mi cinturón, interrumpí su descenso para deshacerme de su jersey, sus manos después de deshacerme de su jersey volvieron a mi pantalón, y mientras ella desabrochaba el cinturón sonó el timbre.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Capítulo 19- Sorprendente

Pasamos un rato mirándonos, ella había dicho que se tenía que ir pero no parecía tener muchas ganas...
-Vas a llegar tarde.- le dije bajito, ella sonrió y me dijo:
-Sí, es verdad, bueno será mejor que me vaya...- abrí la puerta y ella empezó a alejarse despacio, pero sin soltar mi mano. Iba soltando dedo por dedo, yo no podía evitar que una sonrisa se dibujara en mi cara ante la situación, ella tampoco lo podía evitar porque también sonreía. 
-Adiós.-me dijo, ya había soltado mi mano y se dirigía a su puerta mientras me miraba, yo me apoyé en el marco de mi puerta y le dije:
-Adiós, hasta luego.- ella sonrió y mientras cerraba la puerta detrás suya ella no dejaba de mirarme con su sonrisa. Una vez y su puerta se cerró me entré para mi casa, me reí de la situación que acabábamos de vivir en el pasillo, seguramente ahora ella llegaría tarde a las entrevistas... Me puse a recoger la cocina, no quería pensar, llevé el botiquín a su sitio, regresé a la cocina y vi en el suelo la gasa con la que Malú había estado curándome el labio, no pude evitar sonreír... No sabía lo que nos había llevado a ese beso, pero lo que sí sabía es que nunca antes había sentido nada parecido en un beso, era una sensación indescriptible... Como si en ese momento no existiera nada más que no fuera su boca... Tampoco tenía ni idea de que había significado, tenía clarísimo quien era ella, y quien era yo. Lo único que tenía claro era que daría lo que fuera por volver a perderme en su boca... Pero por otra parte no quería perder la amistad que habíamos construido... Joder esto era un puto lío... Subí al estudio e intenté ponerme a trabajar, mis compañeros me seguían mandando los proyectos para que los supervisara e hiciera correcciones, al principio me costó bastante concentrarme porque unos labios y una sonrisa se apoderaban continuamente de mi mente. Asombrosamente pude terminar el trabajo con bastante rapidez a pesar de mi falta de concentración, después de eso bajé a donde se encontraba la caja que me había traído Elena, la verdad no sabía que es lo que podría haber dentro... Dentro había algo de ropa que me dejé allí, la play, los juegos, y todas las fotos que teníamos juntos, no me podía creer que no se hubiese quedado ninguna, al fin y al cabo habíamos estado 8 años juntos, quizá no era un recuerdo tan malo... Pero eso me demostraba que no le importaba nada de esto, que para ella esto no había sido importante... Me había tenido engañado por mucho tiempo... Saqué las cosas de la caja, coloqué los álbumes donde tenía los que había traído de mi piso y subí a colocar la ropa. Vi mi móvil y una idea pasó por mi mente, lo cogí y le escribí un whatsapp a Malú:
"¿Qué tal con las entrevistas? Seguramente hayas llegado tarde... Mmm... Lo siento..." Le llené la pantalla con el emoticono del angelito y se lo envíe. En ese momento llegó Christian, bajé para hablar con él.
-Chris! ¿Qué tal están tus padres?- le pregunté alegre, él al verme me miró raro y me dijo:
-Mis padres perfectamente, ¿a ti que mierda te ha pasado?- miré para otro lado y le dije:
-Nada, ¿qué me va a pasar?- soltó un bufido y me dijo:
-Diego no me engañas, ¿me vas a decir qué es lo que ha pasado para que tengas el labio así de hinchado?- pensé en contarle alguna trola, pero me interrumpió diciéndome:
-No me mientas, sé cuando lo haces.- nunca se me había dado bien mentir, siempre me pillaban... Suspiré y dije:
-Ha venido Elena...- él me miró incrédulo unos segundos y luego poniendo una sonrisa pícara me dijo:
-¿Y tantas ganas traía?- no pude evitar reír de manera irónica y decirle:
-Traía ganas de decirme que lleva más de cinco meses engañándome con otro y que me dejaba.- su cara en ese momento era de asombro total, sonreí y le dije:
-Y no me ha pegado ella sí es lo que piensas, con ella venía Carlos, su nuevo novio, y pues se ha puesto un poco violento...- 
-Joder tío, lo siento... ¿Pero estás bien y eso verdad?- me preguntó preocupado, yo sólo sonreí y le dije:
-Estoy perfectamente, estoy feliz de haber acabado con esa mentira, estoy muy bien la verdad.- él sonrió y me dijo:
-Me alegro muchísimo que estés bien, pero habrá que celebrarlo, ¿no?- sonreí y mientras negaba con la cabeza le dije:
-Tú siempre igual, no vamos a celebrar nada por ahora... Entonces tus padres bien, no?- me estuvo contando la visita a sus padres, me gustaba escucharle hablar de sus padres, eran dos personas muy buenas la verdad. 
-Me han llamado de la agencia hoy, tengo dos proyectos de trabajo aquí en Madrid.- dijo muy alegre, yo sonreí y le dije:
-Me alegro muchísimo, eso si lo tenemos que celebrar.- él levantando sus brazos al aire dijo de manera teatral:
-Tenemos que celebrar que Diego quiera celebrar algo.- no pude evitar reír ante su tontería, en ese momento mi móvil vibró en el pantalón, lo saqué para ver de qué se trataba y automáticamente una sonrisa se dibujó en mi cara, era un whatsapp de Malú, decía:
"Las entrevistas bien, voy de camino a la última. A pesar de todos esos angelitos he llegado diez minutos tarde, pero por suerte no me han regañado... ¿Y tú qué tal? ¿Te siguen doliendo los golpes?" Le contesté:
"Me alegro de que no te hayan regañado, yo bien aguantando a mi amigo, lo de los golpes va bien, no me duelen." Su respuesta no tardó en llegar, fue automática:
"Me alegro que no te duelan, pobre amigo, seguro que es él el que te aguanta a ti... ¿Qué te parece si me lo presentas mañana a la hora de comer? Tengo algunas cosas por la mañana, pero a comer si llego. Bueno que me toca entrar a la última del día. Luego hablamos." La contesté rápido por sí le daba tiempo a leerlo:
"Vale, yo cocino. Suerte con esa última, besos." Su respuesta fue corta pero me hizo sonreír:
"No tengo tiempo para contradecirte, tú cocinas. Ya me empiezan a regañar... Besos." 
Guardé el móvil de nuevo en mi pantalón y vi a un Christian que me miraba curioso.
-¿Qué te pasa?- le pregunté, él sonriente me dijo:
-Tremenda la cara de bobo que tenías hace un momento, con quien hablabas?- yo sonreí y cambiando de tema le dije:
-Mañana vas a conocer a mi vecina.- él sonriente asintió y me dijo:
-Por fin se desvelará el misterio...- reí ante sus ocurrencias.
Cenamos entre risas y bromas, me subí a ducharme y cuando bajé estaba viendo la tele, me senté en el sofá y le pregunté:
-¿Qué ves?-él sin apartar la mirada de la tele me dijo:
-La voz.- vale yo no lo había visto nunca, así que le pregunté:
-¿Y de qué va?- me miró y sonriente me explico en lo que se basaba el programa. Volvieron de la publicidad y me quedé asombrado al verla a ella con ese vestido azul celeste, ósea que Malú era una de los cuatro coach...
-La baba.- me dijo mi amigo, lo miré y continuo diciéndome:
-Que se te cae la baba! Qué pasa, te gusta Rosario?- me reí ante sus ocurrencias, pero no le respondí.
-La verdad es que Malú está muy buena.- comentó, ahora sí que lo miré esperando a que siguiese hablando...
-Una lástima...- comentó finalmente, no lo entendí así que le pregunté:
-Una lástima, el qué?- él me miró sonriente y me dijo:
-Ya sabes, que dicen que es...- no me estaba enterando de nada...
-Que es que?- pregunté, él encogiéndose de hombros me dijo:
-Que juega en otra liga, la femenina concretamente...- QUÉ?! En serio había dicho eso? 
-Eso serán mentiras, inventadas por gente que no tiene otra cosa mejor que hacer...- él me miró y me dijo:
-Yo es lo único que sé, también sé que a mi no me lo parece, eso se nota y ella o lo sabe disimular muy bien o no lo es. Pero luego está que cuando le preguntan, no desmiente ni afirma nada, dice que se enamora de la persona, no de lo que sea.- sonreí, esa respuesta era muy de ella. Seguimos viendo el programa, a mí me hacía muchísima gracia las caras que ponía mi vecina, algunas eran graciosas y otras eran pa comérsela... La verdad a mí poco me importaba lo que había dicho Christian, pero me dejaba más descolocado en cuestión a nuestra situación de esta tarde... 
Terminamos de ver el programa, y yo me fui a la cama, antes me tuve que tomar un calmante porque me estaba empezando a doler el costado, los golpes empezaban a pasar factura. Me metí bajo las sábanas y mi móvil vibró en la mesita, me giré a por el, después de ser cegado momentáneamente por la luz de la pantalla conseguí ver de que se trataba, era un whatsapp... Mi prima me había mandado una foto de mi sobrino dentro de la lavadora... 
"Que mono, si te iba a ayudar a poner la lavadora..." Su respuesta no tardó en llegar:
"Teniendo en cuenta de que sacó toda la ropa de dentro para meterse él, si me ayudó." Sonreí, vaya ocurrencias tenían los niños... Hablamos durante un rato más y dejé el móvil.

martes, 25 de marzo de 2014

Capítulo 18 - Descubriéndome

-Joder... Mierda que torpe!- la miré divertido, se removió debajo de mi cuerpo y me moví hacia el lado para dejarla libre, sonreí ante su reacción y le dije:
-No te preocupes, no es nada.-busqué mi camiseta con la mirada y mientras lo hacía ella me dijo:
-Déjame verlo.- negué con la cabeza, ella asintió. Me reí de la situación y le dije:
-No hace falta que lo veas, además no me había dolido en estos días, ha sido por los golpes que me he llevado...- me miró sería y me dijo:
-Déjate de tonterías y levanta el brazo.- rodé los ojos pero la obedecí, se asomó, la verdad es que ya tenía mejor color, estaba de un color amarillento, por lo menos no asustaba tanto como el morado de los primeros días... 
-Mira ya está más bonito, me gusta más este color.- le dije, ella sonrió y me dijo:
-Bonito tampoco es, pero es más discreto.- sonreí y le dije:
-Ya lo has visto, ahora devuélveme la camiseta.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Está sucia, voy a por una...- le iba a decir que iba yo pero me distrajo cuando mientras pasaba la mano por la cadena que me había regalado ella me dijo:
-Te queda bien eh! Que buen gusto que tengo!- sonreí y ella subió a por una camiseta, bajo muy rápido y me lanzó una a donde yo estaba, y sin pararse se dirigió a la cocina, la seguí y mientras me ponía la camiseta, la vi que iba hacia el cuarto donde estaba la lavadora, sonreí y le pregunté:
-Tú cómo sabes donde está todo?- ella sonriente me dijo:
-Es igual que en mi casa, sólo que yo no tengo un armario tan bien colocado como el tuyo... Yo me hice un vestidor.- la miré sorprendido y le dije:
-A ver como es eso de que te hiciste un vestidor? Tú sola?-ella soltó una risita y me dijo:
-Pues con maderas, cajones... Ya sabes todo eso.- la miré divertido y le dije:
-Sé lo que hay en un vestidor no hace falta que me lo digas... Pero lo hiciste tú sola?- ella muy orgullosa de si misma me dijo:
-Sí, al principio no sabía lo que era un taladro, pero se me dio bien y sólo tardé una semana.- sonreí y le dije:
-Eres una caja de sorpresas...- ella sonrió y me dijo:
-Tú también... No pensaba yo que tendrías un armario tan colocado.- sonreí y le dije:
-Me da mucha pereza tenerlo que colocar, así que pretendo que no se desordene y listo.- ella sonriente me dijo:
-Lo tienes bien colocado, claro que sólo llevas una semana.- me reí, la verdad es que nunca me duraba dos meses colocado... Ella se quedó mirándome con una sonrisa divertida en la cara, la miré con curiosidad y le dije:
-De que te ríes ahora?- ella todavía con su sonrisa dijo:
-De tu pelo...- la miré sorprendido y le dije:
-Que le pasa a mi pelo?- divertida me dijo:
-Ven, que te peino.- me acerqué a ella y le dije:
-Es imposible de peinar, llevo toda mi vida intentado peinarlo...-sonrió y me dijo:
-Venga agáchate que no llego.- sonreí y seguí de pie, no pensaba agacharme, ella negó con la cabeza mientras iba hacia donde estaban las sillas y me dijo:
-Mira lo que me haces hacer.- acercó la silla hasta donde yo estaba y se subió, la miré sorprendido ella solo me sonrió y me dijo:
-Es que eres muy cabezota...- sonreí y dejé que intentase peinarme, mientras estaba en esa difícil tarea le dije:
-Es imposible...- me dio un capirote y me dijo:
-Calla.- me rasqué donde había dado el golpe, ella resopló y me dijo:
-No, que te despeinas.- sonreí y le dije:
-Déjalo así, seguro que está bien...- la cogí en brazos para bajarla de la silla, ella soltó un grito de sorpresa y me dijo:
-Qué haces Diego!!!?- sonreí y mientras la ponía en el suelo le dije:
-Bajarte de la silla, puede ser peligroso.- ella negó con la cabeza y mirándome seria me dijo:
-Ya no te acuerdas de que no puedes hacer esfuerzos? Y ahora que me acuerdo todavía te tengo que regañar por haberme llevado el otro día a mi casa.- levanté los brazos y le dije:
-Alto! Para un momento! Antes de que empieces a regañarme... Me ves? Como estoy?- ella me miró frunciendo el ceño y me dijo:
-No te entiendo.-sonreí y le pregunté:
-Estoy bien?- ella me miró aún más perdida si cabe y me dijo:
-Supongo, pero no entiendo a donde quieres llegar con esto, te voy a regañar igual...- sonreí y mientras negaba con la cabeza le dije:
-Estoy bien, te he cogido y no me ha pasado nada, el otro día tampoco me pasó nada... A lo que quiero llegar es a que entiendas que no voy a hacer nada que me pueda hacer daño... Lo entiendes?- ella rápidamente me dijo:
-Pero te puedes hacer daño haciendo el burro...- sonreí y negué con la cabeza...
-Yo hago el burro?- ante mi pregunta una sonrisa se dibujó en su cara, yo sonreí al ver su sonrisa.
-Sí haces el burro.- me dijo divertida, yo puse cara de sorpresa y le dije:
-A ver yo soy quien hace el burro, pero la noche que te conocí, cuando me llevaste al hospital, la señorita, fue capaz de aguantarme de pie sin que me la pegara contra el suelo... Teniendo en cuenta que te doblo en tamaño... Me ganas querida...- ella ante mi argumento soltó una risita y me dijo:
-Vale lo admito, soy un poco bestia... Pero eso lo hice porque lo necesitabas, yo puedo bajarme sola de una silla...- sonreí, y me encogí de hombros mientras le decía:
- Sólo ha sido una pequeña ayudita.- ella me mostró su magistral sonrisa y me dijo:
-Bueno, bueno... Te vas a escapar de la bronca... Pero te tengo que invitar algún día a comer.- sonreí divertido y le dije:
-No hace falta, además sino hubiese sido por ti me hubiese tocado comer sólo y aburrido... Además no hubiese tenido una enfermera tan buena como tú.- ella ante mi último comentario se hizo la loca y cambiando de tema radicalmente me dijo:
-Tienes un pelo bastante raro.- yo sonreí por la velocidad con la que había escapado de mi comentario.
-Mi pelo creo que es la cosa más difícil que te puedes encontrar.- ella sonriente mientras volvíamos al salón a sentarnos me dijo:
-Es extraño, porque de lejos parece de una forma pero de cerca es diferente.- asentí con la cabeza y le dije:
-Es una mezcla que como ves no da buen resultado, como el agua y el aceite.- se rió ante mi comentario y me dijo:
-Pues a mi me gusta...- me sorprendió y la miré raro mientras le decía de manera divertida:
-Imposible...- volvió a reír y me dijo:
-Te lo digo en serio, me gusta tu pelo, es diferente... Como tú.- sonreí y le dije:
-Creo que eres la primera persona que dice que le gusta mi pelo... Y que me dice que soy diferente, a qué te refieres con diferente?- ella haciendo un gracioso gesto con su boca mientras pensaba me dijo al cabo de un rato:
-No sé como explicarte, pero a mi me resultas diferente.- la miré con cara de no entender nada y le dije:
-Gracias, supongo.- ella soltó algunas risitas y me dijo:
-Que conste que es en el sentido bueno de la palabra.- sonreí y le dije:
-Bueno entonces me quedo mucho más tranquilo, el sentido bueno de la palabra diferente es muy conocido, creo que lo voy a poner hasta en el currículum.- ante mi irónico comentario me llegó un cojín a la cabeza, seguido de su risa mientras me decía:
-Eres muuuuuy tonto.-sonreí, me acerqué a ella y le dije bajito:
-Sí bueno, pero mejor no lo digas muy alto, ya sabes como es la gente... No me gusta presumir.- ella volvió a reír, la verdad me encantaba hacerla reír, bueno no me encantaba, adoraba hacerla reír y ver su sonrisa. Estuvimos un rato más entre risas y bromas, hasta que ella dijo:
-Diego me voy a ir ya, que tengo que volver a las entrevistas de tarde.- yo asentí, pero me acordé de que esta mañana había estado muy seria y le dije:
-Oye que te pasaba esta mañana? Estabas muy seria y eso en ti no es normal.- ella se encogió de hombros y me dijo:
-No era nada importante.- asentí y la acompañé hasta la puerta, una vez allí le dije:
-Gracias por acompañarme para comer.- ella con su sonrisa me dijo:
-Gracias a ti por invitarme y gracias por confiar en mi y haberme contado eso.- sonreí y le dije:
-Anda ven aquí.- le di un abrazo y ella mientras estábamos abrazados me dijo:
-De verdad que muchas gracias por confiar en mi.- sonreí, le di un beso en la mejilla mientras nos separábamos y le dije:
-Aquí quién debería de dar las gracias soy yo, tú eres la que siempre me ayudas. Eres como un ángel.- ella sonrió y me dijo:
-Nada de darme las gracias, lo hago porque quiero.- no pude evitar sonreír ante su respuesta, ella me agarró de la mano y me dijo:
-Diego en serio, si necesitas algo llámame, ya sé que no soy mucho de parar por casa pero cuando esté aquí me puedes llamar.- sonreí y asentí, ella me devolvió la sonrisa, sólo que la suya era la más bonita que os pudierais encontrar. 

domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 17- Cobarde y valiente

Tragué saliva, ella al parecer se dio cuenta también de nuestra cercanía y dejó de curarme la herida, dejé de mirar por un momento sus labios para mirarla a los ojos, se había quedado mirando donde antes había estado pasando la gasa, de repente me miró a los ojos... La intensidad de su mirada era abrasadora, podía perderme en aquellos ojos color chocolate, y no salir de su mirada nunca. Volví a mirarle los labios, si sus ojos eran hipnotizantes, sus labios eran más... Nuestras bocas estaban a escasos centímetros, su aliento fresco rebotaba en mi cara, se pasó la lengua por el labio inferior y esa fue mi perdición... No resistí más tiempo, y recorté los escasos centímetros que nos separaban... Nuestros labios se unieron, al principio un ligero aire de timidez estaba impreso en sus labios, afirme mis manos en su cintura y ella pasó ambas manos por mi nuca para enredarlas en mi pelo, fue entonces cuando ella apartó la timidez y buscó con su lengua la mía, ambas se unieron en una danza como si se conociesen desde siempre. El beso fue aumentando de ritmo de parte de los dos, yo no podía aguantar el ritmo, con cada respiración un fuerte pinchazo afloraba en mi costado, ella al parecer se dio cuenta y rompió el beso, apoyó su frente en la mía y puso sus manos a ambos lados de mi cara, seguía con los ojos cerrados. Yo trataba de calmar mi respiración... Si sólo su tacto era eléctrico imaginar sus besos, era como tocar el cielo unido a sus labios...
-Lo siento...-me dijo mientras se separaba y se ponía a recoger las cosas del botiquín, me levanté y la agarré de una mano, para que dejase de recoger y le dije:
-Tú también lo has sentido?- ella seguía mirando a la encimera, con la otra mano la cogí por la barbilla y le levanté la cara para que me mirase. 
-Ehhh sí, pero no era eso lo que quería decir... Yo decía que lo siento que no debería haberte besado... Ha sido un error...- dijo todo esto de una manera rápida, se notaba su confusión en cada palabra que decía, yo le sonreí y le dije:
-Lo siento yo también, yo tampoco debería haberte besado.- me miró como con decepción... A los segundos volviendo a bajar la mirada me dijo:
-Sí, será mejor que me vaya y hagamos como si esto no hubiera pasado...-yo sonreí y negué con la cabeza mientras me cruzaba de brazos.
-No, yo no quiero olvidarlo... Y tú?- levantó otra vez la mirada y me miró confusa, yo sonreí entonces ella me dijo:
-Me he perdido... Dices que tampoco deberías haberme besado, pero no quieres olvidarlo?- la miré divertido, entonces me acerqué más a ella, me incliné como si fuera a besarla, ella cerró los ojos esperando el beso, entonces le dije en un susurro cerca de sus labios:
-Te encuentro, eres una cobarde...- y volví a mi posición anterior, su cara al oírme decir aquello fue de total asombro... No pude evitar sonreír, ella siguió recogiendo las cosas y me dijo:
-Todavía no me has contado lo que te ha pasado.- cambió de tema de manera poco sutil, la miré y le dije:
-Vamos al salón y te cuento.- asintió y fuimos al salón, nos sentamos los dos en el sofá y ella se giró esperando que empezase a contarle, cogí aire y le conté lo que habían venido a hacer Elena y Carlos, su cara era de completo asombro, también le conté que la noche que la llamé había discutido con Elena y seguramente esa fue la causa de mi pesadilla...
-Y eso es todo, ahora estoy sólo.- dije con una sonrisa, ella me miró todavía con cara de asombro y me dijo:
-No me lo puedo creer... Que cara más dura...- yo sonreí y asentí ante su afirmación, ahora me miró seria y me dijo:
-Diego no hace falta que me contestes si no quieres.- yo asentí esperando la pregunta, ella tras pensarlo por unos segundos me preguntó:
-Qué es lo que te pasa en esos sueños para que te levantes en ese estado?- suspiré y me pasé la mano por el pelo, sabía que algún día me iba a preguntar sobre mis pesadillas, pero me costaba bastante hablar de ello... 
-Revivo siempre el mismo día. La misma sensación una y otra vez.- ella me miró y me dijo:
-Qué día?- la miré, suspiré y empecé mi relato:
-Es siempre el mismo día, 4 de septiembre, venimos de las vacaciones todos morenos y muy felices, de repente escucho a mi madre que dice "Rodrigo cuidado" luego todos son chirridos, golpes, polvo, dolor y oscuridad, me despierto y veo borroso, lo poco que distingo es que mi madre tiene sangre en la cabeza, la llamo pero no me responde, llamo también a mi padre que tampoco me responde, intento moverme para despertar a mi hermano pero no me puedo mover, le llamo pero tampoco me responde, sigo llamando a mis padres hasta que me arde la garganta, me siento muy solo, empiezo a llorar porque no me responden, tampoco me puedo mover... Sigo llamándolos sin obtener respuesta, de repente tengo frío y me duele la cabeza, me paso la mano por la frente y me doy cuenta que tengo sangre en la ceja, al verlo me desmayo y ahí se termina...- levanté la mirada y vi como se limpiaba algunas lágrimas, me miró y me preguntó:
-Y cuantos años tenías?- la miré y le dije:
-Siete, me faltaba menos de una semana para cumplir los ocho.- me agarró la mano, otra vez esa descarga eléctrica al tocarnos... Me dijo:
-Y que pasó luego?- la miré, al parecer lo quería saber todo... Seguí relatándole:
-Estuve más de un mes en el hospital, los médicos dijeron que había sido un milagro que sobreviviese, me mantenían dormido porque cuando despertaba sólo gritaba llamando a mis padres. Cuando salí del hospital me fui a vivir con mi única tía, la madre de mi prima Mónica, ella fue la que me contó que mis padres y mi hermano habían muerto en el accidente, después de que me lo contase yo dejé de hablar, por mucho cariño que me dieran yo seguía sintiéndome solo, todas las noches revivía lo mismo... Todos en la casa me intentaban ayudar pero en verdad sentían lástima por mí, se les veía en la mirada, eso hacía que yo me siguiera sintiendo sólo, mi tía estaba bastante preocupada, yo me sentía mal por haber ido a empeorarles la vida, me sentía como si fuera un estorbo... Me llevaron a bastantes psicólogos, los psicólogos le aconsejaron a mis tíos que cuando tuviera las pesadillas me dejaran sólo, ellos serían psicólogos pero no tenían ni idea de lo que de verdad necesitaba un niño con 8 años que acababa de perder a sus padres... Con el tiempo volví a hablar, en el colegio ya no jugaba con mis amigos, porque ellos me preguntaban sobre lo que me había pasado, me sentía bastante sólo y así fui creciendo, sólo y triste. Me acuerdo que un día mi tía me cogió y me sentó en el sillón, yo ya tenía 17 años, lo único que llevaba bien eran los estudios, las palabras de mi tía fueron: "Diego pronto te irás a estudiar, tienes decidido lo que vas a hacer?" Yo le asentí y le dije: "Voy a ser arquitecto como mi padre." Ella me sonrió y me dijo: "Diego, cariño te tienes que intentar relacionar con la gente, nosotros no vamos a estar toda la vida, llegará un momento que si no haces amigos te verás solo..." Yo sabía porque me decía eso, con la única persona más joven que me relacionaba era con mi prima y ella llevaba ya tres años fuera estudiando. A partir de su charla fui abriéndome más a la gente, conocí a Christian en el instituto, luego me fui a estudiar y en el tercer año de carrera conocí a Elena, ella era muy distinta a como es ahora... Cuando se la presenté a mi prima noté que no se habían caído bien, yo empecé a distanciarme bastante de mi prima porque siempre que nos juntábamos ella y Elena discutían. Mis tíos habían muerto cuando yo me fui a estudiar, eran bastante más mayores que mis padres. Luego me saqué mi carrera, me vine a vivir a Madrid y ya.- mientras le relataba mi vida había estado pasando el dedo por el tatuaje con forma de tribal de su mano, la miré y ella me miraba con una sonrisa, se la devolví y me dijo:
-Creo que eres la persona más maravillosa que conozco.- sonreí mientras negaba con la cabeza y le dije:
-Eso es porque no conoces a mi vecina.- ella ante mi comentario empezó a reírse, me encantaba verla reír, te contagiaba la alegría aunque no lo quisieras. 
-Que idiota eres!.- me dijo, la miré y le dije con una sonrisa:
-Yo idiota, tú cobarde.- me miró desafiante y me dijo:
-No soy cobarde, sólo que desconocía algunos datos...- todavía pienso que dijo esa frase sin pensar, su cara era un poema y yo sólo pude reírme. 
-Me lo puedes repetir, es que no te he escuchado bien.-le dije entre risas, ella me miró achicando los ojos y me dijo algo por lo bajo que no conseguí escuchar. Yo sonreí y le dije:
-Cobarde...- ella bufó y me dijo:
-Que no me digas cobarde!- yo sonreí y le dije:
-Sí lo eres, lo eres... Hasta que no se demuestre lo contrario...- me apuntó con un dedo de forma amenazante y me dijo:
-No me digas cobarde!- yo retrocedí un poco ante su dedo y me encogí de hombros, le iba a decir que era broma, pero me dejó callado con un beso, me sorprendió bastante, tardé unos segundos en responderle el beso. Ella escondió sus manos en mi pelo, yo llevé una mano a su cintura y la otra la enterré en su suave melena. Metí mi mano debajo de su jersey, acaricie la piel de su costado, era como seda debajo de mis dedos, por donde pasaba mis dedos su piel se ponía de gallina. Ella dejó mi boca para besar mi cuello, yo aproveché para cambiar de posición, ahora era ella la que se encontraba recostada en el sofá y yo encima, empecé a besar su cuello, subí hasta su oreja, tiré con los dientes delicadamente del lóbulo de su oreja, ella al mismo tiempo tiró de mi pelo para volver a colocar mi boca sobre la suya, sus labios eran el cielo, mientras seguíamos besándonos ella quitó las manos de mi pelo para llevarlas hasta el bajo de mi camiseta y tirar de ella hacia arriba, me quitó la camiseta, sus manos ahora viajaban libres por mi cuerpo, sus labios no daban tregua y los míos tampoco, su respiración estaba bastante agitada, la mía también, eso me producía pinchazos en el costado, pero me había vuelto adicto a sus labios... No podía ni quería separarme de ellos. Sus manos que antes estaban en la zona baja de mi espalda, se movieron hasta mi pelo otra vez, con la mala fortuna que al hacerlo me dio un ligero golpe en el costado, se me escapó un gruñido de dolor, ella rápidamente se dio cuenta, rompió el beso y abrió los ojos de golpe.
-Ouch!- dije.

Capítulo 16- Idiota

"No deberías salir tanto a la terraza, hace mucho frío y te puedes resfriar... Para evitarlo prometo darte cuanto antes tu chaqueta pero es que hoy me ha sido imposible." Sonreí y le contesté:
"Buenas noches Malú, no deberías espiar a tu vecino... Por lo de la chaqueta no te preocupes tengo más... Qué tal tu día? Que tal lo del disco?."
Su respuesta no se hizo tardar:
"Yo quiero seguir sin correr el riesgo de que te quedes sin chaquetas por mi culpa... Mi día bastante atareado, el disco para ser el primer día bastante bien, por lo que me han contado se han agotado en algunos lugares." Sonreí, ella sí que era cabezona... Le respondí:
"Me alegro muchísimo que vaya tan bien, todavía tengo que ir a comprarlo... Hoy no he ido porque me daba miedo tener que dejar a alguna chica sin el..." Me respondió al instante:
"Que graciosito... Y tú que tal? Todo bien?" Sonreí y le respondí:
"Sí, bastante bien... Ya ha venido Christian, ha estado preguntándome que quien eras, como te llamabas, si hacías bizcochos... Ahora se piensa que eres una señora mayor... Yo te prometo que no le he dicho nada para que llegue a esa conclusión, bueno sí que le he dicho, sólo tu nombre, el largo." Me mandó unos cuantos emoticonos de llorar de risa y me puso:
"Tan mayor no soy... Pero bizcochos sí se hacer!" Sonreí y le puse:
"Se va a sorprender cuando te conozca... La verdad me estoy pensando sí grabarlo en video cuando os presente..." Me respondió y me puso:
"No seas malo... Con una foto bastará ;) Bueno Diego, me voy a dormir que mañana sigo con entrevistas en radios y demás, buenas noches. Besos." Sonreí  y me despedí de ella:
"Entonces le haré una foto... Buenas noches Malú, que se te de bien mañana lo de las entrevistas. Besos." 
Me fui a dormir con una sonrisa, todo iba saliendo bien y eso me encantaba. A la mañana siguiente me levanté temprano, Christian seguía acostado, después de ducharme, vestirme y todo eso lo llamé, creo que dijo que iba a ir a ver a sus padres... Desayunamos juntos y sobre las 12 de la mañana Christian se fue a ver a sus padres. Yo estaba esperando a que llegase Mónica, llamaron a la puerta y fui a abrir rápido, era mi prima. La abracé con ganas, con el abrazo de oso, como lo llamaba el pequeño Sergio, la había echado de menos... Mientras abrazaba a mi prima vi a Malú entrar en su casa, me extrañó bastante su frío saludo... Fue el típico "hola" por cortesía, quizás no había tenido un buen día, sería lo más probable puesto que no iba acompañada por su magistral sonrisa... O quizás sólo no quería que la reconociera mi prima, la cual estaba de espaldas y no la vio... Era muy muy raro en ella, luego le preguntaría. Invité a mi prima a entrar y me sorprendió que no llevase a Sergio... 
-Ahora viene Max a traer a Sergio, no te preocupes.- me dijo mi prima, sonreí me había pillado... Max era su marido.
-Vale, así podemos hablar más tranquilos. A ver yo quería empezar pidiéndote perdón por todo lo que te dije la última vez que nos vimos, ahora entiendo muchas cosas de las que me decías...- dije agachando la cabeza, ella me acarició el brazo y me dijo:
-Diego yo también te dije algunas cosas que no debí decirte, pero lo hacía por ti, estabas cambiando sin darte cuenta... Quería ayudarte a tratar de ver desde otro punto de vista... Yo también lo siento por haberte dicho esas cosas, entiendo que es tu vida y son tus decisiones, no debí meterme.- negué con la cabeza y le dije:
-Es que llevabas razón... Me he dado cuenta, quizás tarde, sí, pero más vale tarde que nunca...- ella me miró y me dijo:
-Diego la última vez que nos vimos, Elena había ido a hablar conmigo y decirme lo que tú venias a contarme, me sentó fatal que decidieras irte dejando todo lo que tenías, y me sentó peor que me lo contara ella.- la miré y le dije:
-Yo no sabía que ella había ido a hablar contigo, y cuando tú me dijiste esas cosas de ella, yo no lo quería ver, pero ahora me he dado cuenta de que es verdad... He parado un montón de balas por ella cuando en realidad era ella quien estaba detrás del gatillo...- ella asintió con la cabeza, y comenzó a preguntarme que tal mi semana en Madrid, me contó cosas de Sergio, yo la escuchaba entusiasmado, cuando sonó el timbre, me levanté rápido y fui a abrir la puerta, nada más abrir un pequeño rayo de pelo rizado se me abrazó a las piernas, pensé en agarrarlo y hacerle volar encima de mi cabeza como a él le gustaba, pero dos segundos me bastaron para acordarme de mi costado y los movimientos bruscos o que implicaban demasiada movilidad y decidí agacharme a su altura, no quería arriesgarme a que se hiciera daño él o yo. Mientras le abrazaba le dije:
-Como ha estado mi campeón?- él se empezó a reír, le gustaba que le llamase así, me respondió con su risueña vocecilla:
-Biiien! Ya no soy un "supeleroe" tito, ahora soy "futbistal"- sonreí ante su vocabulario difícil de comprender, había perdido la práctica para comprender algunas de sus palabras. Sonreí y me levanté y saludé a Max, que hasta ahora no me di cuenta de que traía una cesta porta bebés en la mano, me quedé sorprendido mientras los invitaba a pasar, me siguieron hasta donde estaba mi prima, y ella ante la mirada que yo le estaba dando al porta bebé me dijo:
-La quieres conocer?- la miré sorprendido, no me lo podía creer... Asentí involuntariamente, mi cara a juzgar por la mirada de mi prima debía de ser de completo imbécil. Mi prima se dispuso a sacar al bebé de la sillita y vi todo el proceso de sacar al bebé en cámara lenta... 
-Mira Lucía, él es Diego, tu tío.- le dijo mi prima a la niña. Ante mis ojos apareció una preciosísima niña, con los ojos muy abiertos y mofletes regordetes. Mi sonrisa no hacía nada más que aumentar... Tenía poquito pelo, pero se veía que iba a ser rizado, sus ojos eran grandes y expresivos, del mismo color que los míos y los de mi prima...
-Pero cuando?- le pregunté a mi prima sin apartar la mirada de la pequeña, todavía no lograba entender como en tan poco tiempo tenía una sobrina más, un familiar más... Mi prima me miró divertida y me dijo:
-Diego cuando te fuiste yo estaba embarazada, me dijeron que era probable que lo perdiese, por eso no dije nada, no quería hacerme muchas ilusiones con el bebé, sabes que ya me pasó una vez...- la miré y asentí, antes de tener a Sergio tuvo un aborto, se quedó muy triste, pero afortunadamente llegó Sergio a alegrarle la vida.
-Puedo cogerla?- le pregunté, ella con una sonrisa asintió y se acercó a mi para darme a la niña. La cogí con mucho cuidado, siempre que cogía a un bebé me daba la impresión de que en cualquier momento se podría desarmar, era precioso tener a un bebé, tan pequeñito y bonito entre los brazos... Creo que estuve embobado mirándola bastante tiempo, porque cuando levanté la cabeza mi prima me miraba divertida y me dijo:
-Si quieres te saco un babero...- sonreí e ignorando su comentario le pregunté:
-Cuanto tiempo tiene?-
-Tiene cinco meses.- asentí y seguí mirando a la pequeña, ella estaba entretenida pegándole ligeros tirones a mi camiseta, sonreí y aparté su manita de mi camiseta, al hacerlo me agarró el dedo, era maravilloso ver a algo tan pequeñito que te inspirase tanto amor. Jugué con ella un poquito y se la devolví a mi prima, después de soltar a la pequeña Lucía vino Sergio y me dijo:
-Tito podemos juga'?-a él le encantaba que jugásemos juntos, puse mala cara y le dije:
-No sabes lo que daría yo por jugar ahora mismo, pero no puedo chiquitín... Ahora no te puedo hacer volar.-me miró triste y me dijo:
-Por que?- lo miré y le senté en mis piernas y le dije:
-Es que tengo una herida... Te lo enseño si me das un beso.- sonreí y él me dio un fuerte beso, me levanté la camiseta y le enseñé el feo hematoma que seguía ahí después de una semana, al hacerlo mi prima me preguntó alarmada:
-Como te has hecho eso?- la miré divertido y le dije:
-Haciendo de superhéroe, a que sí Sergio?- el niño sonriente dijo:
-Siiiii, pero tito ahora tenemos que ser "futbistas".- sonreí y le dije:
-Vale Sergio ahora seremos futbolistas.- mi prima nos miraba con cara de enfado, al verla le dije a Sergio con voz infantil, cosa que a Sergio le hacía muchísima gracia:
-Creo que tu mamá me va a regañar...- el niño se alejó de mi riendose y siguió jugando con unos cochecitos que había traído. Miré a mi prima y le dije:
-Prima no te tienes que preocupar, no fue nada grave, sólo ayudé a una chica.- después de asaltarme a preguntas, le conté lo que pasó, omitiendo que la chica era Malú, le dije también que esa chica había estado ayudándome mucho, y que era mi vecina. Mi prima sonriente me dijo:
-Le voy a tener que dar las gracias a tu vecina eh!- sonreí y le dije:
-No hace falta, ya se las di yo.- ella sonriente me dijo:
-Y tu vecina no será de tu edad no?- me extrañó esa pregunta y le dije:
-No lo sé... Pero por qué preguntas eso?- ella sonriente me dijo:
-Por nada, por nada...- la miré serio y le dije:
-Prima que ha pasado por tu perversa cabeza?- ella empezó a reír, yo miré a Max que jugaba con Sergio y le dije:
-Como lo haces?- él sonrió y me dijo:
-Será porque la quiero...- negué con la cabeza y volví a mirar a mi prima.
-Nada, había creído que había algo más de una relación de vecinos entre vosotros por la cara que se te pone cuando hablas de ella...- la miré sorprendido... Malú y yo! Mi prima estaba loca de remate, no iba a decir que no me gustase Malú, pero seguramente a más de media España y parte del mundo le gusta, aparte me agradaba ella, su personalidad, dejando fuera todo lo superficial, pero de ahí a que hubiera algo... Había mucha distancia, teníamos una amistad, pero ya esta... Negué con la cabeza y le dije:
-Estás enferma de la cabeza prima, y deseando de buscarme otra que no sea Elena ehh!- ella sonriente me dijo:
-Me has pillado.- sonreí y seguimos hablando de todo un poco, sobre la hora de comer se fueron aunque les insistí en que se quedarán me dijeron que no podían, no habían traído la comida de la pequeña, pero me prometieron que otro día comíamos juntos. Me puse a preparar la comida, y cuando estaba terminando me llegó un whatsapp de Christian que me decía que no venía a comer, que no había podido resistirse a la comida de su madre... Suspiré había hecho comida para dos, rápidamente una idea cruzó mi cabeza y no la dejé escapar, cogí las llaves de mi casa y me dirigí a la puerta de enfrente, llamé, parecía que no había nadie... Me extrañó bastante así que volví a llamar, esta vez si se abrió la puerta, pero la persona que había detrás no era mi alegre vecina. Me invitó a pasar.
-Buenas! Malú vente que te invito a comer.- le dije con una sonrisa, ella seguía seria, me miró y me dijo:
-Gracias Diego, pero mejor como yo sola... Además tu tenías invitados.- me extrañó bastante su respuesta y le dije:
-Christian me ha dejado por la comida de su madre...- ella seguía bastante sería, me dijo:
-Antes no parecías necesitar compañía para comer.- ahora si que estaba descolocao, no entendía a que venía eso...
-Por qué dices eso?- ella me miró con una mirada desafiante y me dijo:
-Antes te vi muy bien acompañado en el pasillo, no creo que necesites mi compañía para comer.- la miré extrañado y le dije:
-El problema es que mi prima, se ha ido también.- ella ante mi respuesta, se quedó con cara de sorpresa. Yo le dije:
-Pero vamos que si prefieres comer sola, me voy...- mientras me giraba para irme, sentí su mano en mi brazo y me dijo:
-Espera... Perdón por ponerme así, joder parezco tonta, lo siento pero es que no está siendo un buen día la verdad...- la miré y le dije:
-Malú no digas tacos!- ella ante mi respuesta se le escapó una sonrisa y le dije:
-Mira así mejor! Pero estás bien? Si necesitas algo, sabes que me lo puedes pedir, vale?- ella me miró y me dijo:
-Si estoy bien, y gracias.- sonreí y le dije:
-Venga vamos a comer.- la agarré de la mano y fui con ella de la mano hasta mi casa, su contacto era eléctrico y adictivo, podía pasarme todo el día con ella de la mano. Entramos en mi casa y fuimos hacia la cocina, donde comimos en una alegre charla, ella al parecer había dejado ya su mal humor, me alegraba de que así fuera, no verla sonreír era un pecado. Cuando estábamos recogiendo la mesa, llamaron a la puerta, seguramente fuese Christian... Al abrir la puerta me quedé sorprendido... No podía ser... Quien estaba detrás de la puerta no era Christian, era...
No me lo podía creer... Era Elena, venía acompañada del tipo ese de las fotos...
-Qué haces aquí?- le pregunté en un tono frío. Ella me miró sonriente y me dijo:
-Buenas tardes para ti también, he venido por trabajo y de paso te traigo tus cosas...- el tal Carlos ese llevaba una caja, en la que supuestamente llevaba mis cosas. Me la entregó con una sonrisa el muy idiota, la cogí y fui a dejarla en la cocina. Al entrar estaba Malú terminando de recoger, le dije en un susurro:
-Malú, vete arriba, ahora te explico.- ella me miró extrañada pero asintió y se fue a la habitación. Volví al recibidor y les dije:
-Bueno pues sí sólo era eso, os podéis ir.- estaba siendo bastante grosero pero no me apetecía hablar con ellos... Pero la descarada de Elena me dijo:
-Que modales son esos Dieguito?- bufé y le dije:
-Es que los buenos los tengo guardados para quien los merezca.- ella puso cara ofendida y Carlos se adelantó a ella y me empujó mientras me decía:
-La respetas!- le devolví el empujón y le dije:
-Tú no te metas!- me hice daño al devolverle el empujón, pero lo disimulé bien...
-A ver Elena has venido a traerme esto, y ya?- le dije, ella con su sonrisa falsa me dijo:
-Sí, también he venido para decirte que ya lo nuestro se acabó, ahora estoy con Carlos, sé que quizás no te agrade enterarte así de esto, pero no he encontrado mejor forma.- la miré incrédulo, cómo podía ser así?
-No te reconozco, te has convertido en lo peor... Desde cuándo estás con él? Desde cuando he estado haciendo el imbécil? Cuando cambiaste tanto?- terminé gritando las últimas palabras, ella sólo soltó una risita y me respondió:
-A Carlos te lo presenté el tercer mes más o menos... Si sabes contar...- la miré incrédulo como podía ser tan hipócrita?
-Elena quiero que sepas que me estas haciendo el mayor favor de mi vida, hace tiempo me di cuenta de que lo nuestro no era amor, pero me daba pena dejarlo.- le dije eso porque así había sido, ella se hizo la ofendida y me dijo:
-Eres un desgraciado, con que cara me dices eso?- yo sonreí y le dije:
-Con la misma que tú me dices que andas con este idiota, yo por lo menos no te he engañado, tú si que lo has hecho... No tienes vergüenza en venir aquí y decirme que andas con este, te has vuelto lo que más pena me da... Dudo mucho que así encuentres las felicidad...-ella me miraba desafiante y me dijo:
-Estoy segura de que a tu lado no la voy a encontrar, quien de los dos se despierta gritando por las noches?- la miré enfadado, eso había sido un golpe bajo...
-Elena yo que tu me callaría, quizás también es mi culpa haber perdido a mis padres... Yo por lo menos no me he comportado como una ...- no me dio tiempo a terminar la frase, un puñetazo impactó directamente en mi cara, giré la cabeza y vi a Carlos sonriente y feliz de haberme pegado el puñetazo, yo se lo devolví y le dije:
-Tienes que saber dar como recibir...- cuando me disponía a hablar otra vez, él se abalanzó sobre mi y caímos los dos al suelo, empezó una lluvia de golpes en las dos direcciones... Me estaba dando en el costado, el dolor me estaba revolviendo el estómago... Lo empujé lejos y me levanté como pude y dije de un grito:
-Fuera de mi casa idiota! Elena a ti solo me queda desearte que seas feliz, juntos no lo hemos podido ser, pero tú después de todo lo que has hecho te mereces ser feliz, espero que nos vaya mejor por separado. No te voy a guardar rencor por lo que me has hecho, lo nuestro estaba mal hace tiempo, ninguno hemos sabido como mantenerlo ni como cuidarlo. Hasta siempre...-cerré la puerta de un portazo y me apoyé en ella, traté de apaciguar el dolor sentándome en el suelo. Me escocía el labio, me pasé el dedo y vi que tenía sangre, resoplé siempre tenía que joderme el día... Me limpié el labio con la camiseta, de todas formas ya se me había manchado. Cerré los ojos y traté de relajarme para aliviar el dolor que me producían los puñetazos del idiota ese. Mientras tenía los ojos cerrados, escuché pasos y que me llamaba:
-Diego dónde estás?- yo le respondí:
-Estoy aquí en la puerta.- escuché los pasos aproximarse a mi, ahora venían mucho más rápidos y me dijo:
-Diego que mierda ha pasado aquí?- aún sin abrir los ojos le dije:
-Nada no te preocupes de verdad, mejor vete a tu casa, lamento lo que ha pasado.- ella resopló y me dijo:
-Qué no me preocupe? Estás pálido, que te ha pasado? Y vas listo si te piensas que le voy a ir.- giré la cabeza a su dirección, se había agachado a mi lado.
-Diego joder tienes sangre!- me gritó mientras me agarraba la cara con ambas manos.
-Malú tranquila de verdad, no es nada. Mejor vete de verdad.- le dije, y volví a cerrar los ojos. Ella me dijo ignorando mi comentario totalmente:
-Venga que te ayudo a levantarte y vamos a curarte el labio.- volví a abrir los ojos, seguía de rodillas a mi lado, me levanté con su ayuda y fuimos hacia la cocina. Al llegar me ordenó que me sentase y me dijo:
-Donde tienes el botiquín?- la miré y le dije:
-Malú en serio no hace falta, tampoco es tanto... Sólo un cortecito.- ella me miró sería y me dijo:
-Diego dime donde tienes el botiquín o voy a mi casa a por el mío.- rodé los ojos y le dije:
-En el baño de aquí abajo.- ella sonriente me dijo:
-No ves que fácil? La próxima vez no me ruedes los ojos, que te he visto!- sonreí y ella se fue a buscar el botiquín. No tardó demasiado, mientras preparaba una gasa, le dije:
-Ehh... Tú sabes hacer eso?- ella me miró divertida y me dijo:
-Sí, hay veces que ayudo en la clínica veterinaria de mi amigo.- la miré sorprendido y le dije:
-Me acabas de comparar con un animal...- ella se empezó a reír y me dijo mientras se acercaba a mi con la gasa:
-Noooo, tú seguramente te quejarás más que ellos.- me reí y me dijo:
-Para, no te rías... A ver cierra la boca.- me eché hacia atrás le agarré la mano y le dije:
-Déjame que yo sólo puedo.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Cierra la boca.- obedecí y cerré la boca. Ella acercó la gasa a mi labio, joder escocía bastante, me dijo:
-No te muevas...- me agarró por la nuca con su otra mano, volvió a pasar la gasa por la herida, cerré los ojos con fuerza, ella soltó una risita y después de unos segundos volvió a pasar la gasa, pero esta vez sopló para aliviar el escozor... Abrí los ojos, tenía su boca a escasos centímetros de la mía, ella quizás no se había dado cuenta de la cercanía pero yo no era capaz de apartar la vista de sus labios, ella seguía concentrada en lo que estaba haciendo. Pero yo sólo veía su irresistible boca a escasos centímetros de la mía...

sábado, 22 de marzo de 2014

Capítulo 15- Descubriendo la verdad

Abrí el whatsapp y leí lo que me había puesto mi vecina:
"Todavía estoy pensando que hacer contigo... Como me traes hasta mi casa? No te acuerdas de que no podías hacer esfuerzos? Bueno ya te echaré la bronca luego, tengo tu chaqueta, también he visto que me has devuelto las sábanas, y has traído la foto y las cosas que llevé ayer... La verdad cuando me he despertado me he quedado flipadísima, luego he recordado que tengo un vecino cabezota y me he empezado a reír... Muchas gracias de verdad y buenos días. Hoy no voy a estar por aquí, pero si necesitas algo llámame. Besos." No pude evitar sonreír, ya tenía una bronca segura... Le respondí:
"Buenos días vecina, no te preocupes tampoco pesabas tanto. La verdad anoche pensé en despertarte pero es que estabas muy dormida, fíjate si estabas dormida que me dejaste recoger la mesa a mí solo... Bueno te dejé algo de tiempo para que te despertases pero como seguías dormida te llevé a tu habitación. No me merezco ninguna bronca, te di la oportunidad de que te despertases. Que lo pases bien hoy. Besos" intenté que funcionase como excusa pero no me iba a valer conociéndola. Subí a vestirme, tenía que pasarme por las oficinas. Estaba claro que el día se me iba a hacer eterno, tendría que hacer algo para tratar de amenizarlo. Mientras iba de camino al trabajo, me llamó Christian por teléfono.
-Buenas! Que tal?- le respondí, el me dijo que no se me olvidase mañana ir a recogerle, desde que se me olvidó ir a por él cuando se vino para México, y estuvo más de dos horas esperándome. Me lo recuerda cada vez que viaja, le dije que no se preocupase, le pregunté también que tal le iba en el trabajo, me dijo que él había acabado ya las grabaciones, puesto que interpretaba a un personaje secundario. Vamos que se venía a Madrid por un tiempo, la verdad me agradaba que viniese, él tenía familia por aquí, y no estaba bien que estuviera tanto tiempo fuera.
Estuvimos un rato hablando, y le dije que aquí ya era hora de comer, y nos despedimos. Mientras preparaba la comida me di cuenta de que mañana tenía que ir a hacer la compra, iría antes de que viniese Christian. Después de comer me puse a trabajar, supervisando algunos proyectos de mis compañeros, tampoco requería mucho esfuerzo, sólo bastaba con hacer pequeñas anotaciones. Sobre las seis de la tarde decidí salir a dar un paseo, la casa me aburría y no me gustaba aburrirme. Inconscientemente caminé hasta el parque en el que estuve ayer con Malú, hoy el atardecer no era tan maravilloso, ni el cielo tenía ese color tan mágico ni estaba ella con sus tres perros. Sonreí y seguí paseando por el parque, en la zona que estuvimos ayer casi solo había gente con su mascota, luego por otra zona del parque, supongo que la zona infantil estaba llena de niños jugando, a mí me encantaban los niños, muchas veces había pensado en formar una familia con Elena, pero ella nunca había querido y ahora se lo agradecía. Seguí andando y descubrí una zona, en la que no había nadie, ni una sola persona, pero que quizás era la mejor zona del parque para ver atardecer. Me apoyé sobre un árbol y esperé a que el sol se escondiera del todo, después de esto puse camino hacia mi casa. De camino a casa miré el móvil, me sorprendió el hecho de que Elena no me hubiese puesto nada, también me sorprendió cuando entré a Twitter, la cantidad de interacciones que tenía, yo la verdad era bastante torpe para estas cosas, luego en casa lo miraría mejor. Llegué a casa y mientras cenaba miré el Twitter, al parecer Elena había dicho en alguna entrevista que estaba pasando por un mal momento sentimental, y los seguidores de Elena la tomaron en mi contra, la verdad no entendía porque se ponían en mi contra, yo no era ni famoso ni iba a pretender serlo, ignoré todas las menciones ofensivas y seguí cotilleando por la red social. Al parecer Elena había hecho esa declaración cuando la vieron a solas con otro chico, como no mucho más reconocido que ella en el ámbito profesional... Y dijo que: "Estoy pasando por una mala situación sentimental, Carlos sólo es un amigo que me está ayudando en este momento." Me sentaba mal la verdad, ya no era la posibilidad de que me estuviera engañando, que por las fotos que salían era lo más probable, lo que me sentaba mal es que se hiciera la víctima, siempre lo había hecho así... Creo que lo que menos me importaba era si me engañaba o no, ella ya lo había demostrado todo, había demostrado su preferencia y estaba claro que no era yo, por mí como si el tal Carlos se quiere casar con ella... Total esto ya sólo iba para una dirección, mientras ella sabe de sobra lo de mis pesadillas, y que vuelven cuando algo está mal, prefiere estar con Carlos que escribir un whatsapp para preguntar por mi estado, lo mismo que con lo del golpe, las veces que me ha preguntado ha sido porque he llamado yo para hablar con ella. 
Me subí a la habitación, no iba a ser capaz de dormir, así que me salí a la terraza que tenía en la habitación. Me encantaba ver la luna y las estrellas, en Madrid eso a veces es imposible pero igual seguía intentándolo, esta costumbre la había heredado de mi madre, ella siempre me decía que no hay nada más maravilloso que el cielo, que por muchas veces que lo mirases nunca veías nada igual y que eso mismo pasaba con la vida que ningún momento es igual a otro, las oportunidades son como las estrellas que aunque no estén en el mismo lugar siempre están y la vida entera como la luna, que por muy oscura que sea a veces siempre hay luna y por muy difícil que sea la situación siempre va a haber salida. Aunque cuando me lo decía yo era muy pequeño, con el tiempo había valorado todas y cada una de las palabras que recordaba, tanto de ella como de mi padre. Me apoyé en la barandilla, y seguí mirando el cielo, se avecinaba un invierno frío, se notaba y eso que sólo estábamos a octubre... Me froté los brazos para darles calor, al hacerlo la cadena que me había regalado Malú se movió, lo cogí y no pude evitar sonreír. Después de otro rato me volví a frotar los brazos, escuché una risa y miré al frente, me di cuenta de que la terraza de la habitación de Malú estaba enfrente de la mía, y ella había sido la que se había reído de mi...
-Buenas noches vecina.- le dije con una sonrisa, ella sonrió y me dijo:
-Buenas noches vecino, tienes frío? Le puedo dejar una chaqueta.- sonreí, ella llevaba puesta mi chaqueta, le quedaba bastante grande pero aún así le quedaba bien.
-Yo nunca tengo frío.- le dije sonriendo, ella negó con la cabeza y me dijo:
-Quizás esta chaqueta le valga, mañana prometo lavarla y dejártela para que no salgas en manga corta a la terraza.- sonreí, ella y su manía de hacerme cambiar de humor... 
-Tranquila vecina no tenga prisa. Que tal tu día?- le pregunté, ella sonrió y me dijo:
-Muy bien, mi madre casi no me deja volver a traerme la foto y me ha obligado a prometerle que le voy a hacer una copia.- sonreí y le dije:
-Me alegro de que lo hayas pasado bien, si quieres te ayudo con lo de la copia.- negó con la cabeza y me respondió:
-Tranquilo, creo que le las apañaré, que tal tú?- sonreí y le respondí:
-Bien, me he aburrido pero no demasiado.- ella sonrió y me dijo:
-Diego me voy a dormir, buenas noches que descanses.- sonreí y le dije:
-Buenas noches Malú, que descanses y mucha suerte para mañana, no se me ha olvidado que sale tu disco.- ella sonrió, hizo el gesto de los cuernos y se fue para dentro. Me fui yo también y me acosté, era impresionante como había cambiado de humor en menos de media hora... Me acosté feliz, mañana venía mi amigo, por lo menos no iba a estar tanto tiempo solo.
A la mañana siguiente me levanté temprano, después de desayunar, ducharme, tomarme las medicinas y aplicarme la crema, decidí salir a comprar, ya me podía mover con facilidad aunque las molestias seguían, hice la compra sin mucha dificultad, lo que menos me gustaba de Madrid era los atascos, pero no quedaba otra... Mientras estaba en uno puse la radio, estaban en anuncios, después de la publicidad anunciaron que hoy salía a la venta el nuevo disco de Malú, y pusieron el single "A prueba de ti", no lo había escuchado antes pero la verdad la canción me gustaba, transmitía energía y ganas de vivir y sobre todo el mensaje de la canción me parecía muy adecuado para mi momento ahora mismo, sonreí y seguí con el trayecto hacia mi casa. Cuando llegué a casa me llamaron, los que iban a comprar el piso, se echaron atrás, bueno ya otro lo compraría, revisé también algunos proyectos que me habían mandado mis compañeros y terminé de hacer algunas cosas de la casa. Sobre las 4 de la tarde salí para el aeropuerto, Christian llegaba sobre las 5, cuando llegó, recogió su maleta y fuimos hacia el coche, 
-Diego dame las llaves que conduzco yo.- le miré, estaba loco si se pensaba que le iba a dejar conducir... 
-Diego vamos no me hagas que te las quites, tú no debes conducir por lo de tu golpe.- sonreí y le dije:
-Como te piensas que he venido?- él sonriendo me dijo:
-No me importa como hayas venido, me importa como nos vamos.- bufé y le pasé las llaves, el sonriendo me dijo:
-Tampoco te pongas así, no te lo voy a romper.- le miré y apuntándole con el dedo le dije:
-Más te vale!- se empezó a reír, no pude evitar unirme a él. Mientras le iba indicando el camino le pregunté:
-Que tal el trabajo?- él me respondió:
-Bien, ya he finalizado ese proyecto, ahora me gustaría encontrar algo por aquí, la verdad extraño a mi familia, y sobre todo la comida de mi madre.- reí, él era un desastre en la cocina...
-Bueno pues sabes de sobra que si te puedo ser de ayuda en algo, sólo tienes que decírmelo.- él asintió y como quien no quería la cosa me preguntó:
-Oye Diego has vuelto a hablar con Mónica?- lo miré serio y le respondí:
-No...- me miró de reojo y me dijo:
-Diego es tu única familia, creo que ahora que te vas a quedar en Madrid deberías tratar de arreglarlo, al fin de todo sois primos...- lo miré, quizás llevaba razón... La última vez que hablé con ella fue semanas antes de irme a México, terminamos discutiendo porque ella me aconsejó que no me fuera, la verdad ese día me comporté como un verdadero idiota... Le dije cosas de las que ahora me arrepentía y mucho... Mi prima Mónica estaba casada y tenía un hijo, Sergio, era un pequeño de 3 años adorable al que quería con locura... Miré a mi amigo y le dije:
-Llevas razón, voy a llamarla... En el fondo llevaba razón...- Christian me miró sonriente y me dijo:
-Eso se merece celebrarlo no?- él y su manía de celebrar todo, si algo salía mal decía que había que celebrarlo porque la alegría atrae a más alegría y si salía bien había que celebrarlo porque había salido bien. Sonreí y le dije:
-No voy a celebrar nada por ahora, pero un día podemos ir a cenar todos juntos.- bufó y me dijo:
-Me voy a buscar un nuevo amigo que si quiera celebrar cosas ehh!- sonreí y seguimos el trayecto hasta la casa. Llegamos y me dijo:
-Te has buscado un buen sitio eh! Bonita casa... Cuando voy a ver a tu vecinita?- sonreí y le dije:
-Christian tu habitación está arriba a la izquierda.- se empezó a reír y me dijo:
-Vale tampoco hacia falta ser tan directo... Pero venga dime como es!- negué con la cabeza, no le iba a decir nada... Mientras me dirigía hacia la cocina él me siguió y me iba diciendo:
-Venga Diego dime como es! Que pasa te da miedo decirme que es la típica vecina que te trae bizcochos? O que es la típica vecina anciana que te pellizca los mofletes como si fuera un cangrejo?- al oírle decir todas esas tonterías no pude evitar empezar a reírme, debía parar pronto si no quería que me doliese el lado, pero no podía... Al coger aire para calmarme puse mala cara y él me dijo:
-Eso te pasa por malvado, venga dime algo... A ver cómo se llama? Te ha traído algún bizcocho? Que edad tiene?- levanté las manos y dije:
-Para, para, para, a ver no sé como sé llama, no me ha traído bizcocho ni sé que edad tiene.- me miró raro y me dijo:
-Pero me dijiste que te había caído bien, y que te ayudó cuando... Ya sabes.- asentí y él me miró más raro aún todavía.
-Bueno si sé como se llama.- le dije, lo acababa de recordar, ella me dijo su nombre completo, le iba a decir ese, porque era obvio que si le decía que se llamaba Malú iba a saber quién era...
-Venga dime pues!- me reí, más flojito que antes, se le había pegado bastante el acento mexicano. Me puso mala cara y yo le dije:
-A ver creo que se llama María Lucía.- juro por dios que me hubiese encantado grabar su cara... Al cabo de unos segundos me dijo:
-Ese nombre muy juvenil no parece... Que venganza le hicieron a la pobre mujer.- sonreí y asentí, estaba muy perdido y eso me encantaba... 
Al parecer se olvidó del tema de mi vecina por un rato, me estuvo contando sobre su trabajo, y más o menos le expliqué mi situación ahora mismo, no me preguntó por Elena ni me contó nada de ella, yo sabía que él trabajaba en el mismo lugar que ella, en sitios distintos pero se veían a diario. Mientras estábamos cenando, le noté muy pensativo y le dije:
-Christian qué te pasa? Se te ha olvidado tu única neurona en el avión?- me miró, me puso mala cara y me tiró un trozo pan que logré esquivar, después de un rato me dijo:
-Gilipollas...- lo miré y le dije:
-No venga Christian qué te pasa? Tú no sueles pensar mucho y... Bueno y hasta hace un rato estabas muy pensativo.- me miró y mientras se rascaba la nuca me dijo:
-A ver no sé si debería contarte esto, pero es que creo que es justo que lo sepas...- lo miré serio y le dije:
-Christian qué es lo que me tienes que contar?- me miró durante unos segundos y dijo:
-A ver, te acuerdas la última vez que hablaste con tu prima? Pues es que Elena estuvo antes hablando con ella... Yo creo que tú y tu prima no discutisteis de casualidad, sé que quizás suene raro, pero creo que ella le dijo algo a Mónica y eso fue lo que hizo que te empezara a decir que eras un sinvergüenza, un desagradecido...- lo miré, no me lo podía creer... Ahora estaba súper perdido, no entendía nada, pero a la vez todo cobraba sentido. Cuando vi a Mónica la última vez había estado bastante distante, tanto que me ponía nervioso, y terminamos discutiendo... Después de discutir con ella, estuve bastante deprimido, era mi única familia, ella y su hijo, y yo había discutido con ella... Fue Elena la que me dijo que mi prima siempre había intentado separarnos, ellas dos nunca se llevaron bien, y yo como un idiota decidí hacerle caso...
-Pero Christian, cómo sabes que ella estuvo antes? Y por qué no me lo dijiste antes?- le pregunté.
-A ver me enteré por casualidad, iba para casa de mis padres cuando la vi salir del edificio de tu prima, pensé que detrás ibas tú... Pero luego cuando te llamé esa misma tarde y me dijiste que ibas a ver a tu prima, ya supe que no ibas cuando vi a Elena. No te lo he dicho antes porque pensé que lo sabrías, pero cuando hoy me has dicho que ibas a llamarla, no sé me he vuelto a acordar... Ahora que Elena parece ser que no forma parte de tu vida, creo que lo que deberías hacer es recuperar el contacto con tu prima...- lo miré, llevaba razón... Había perdido el tiempo, haciendo el idiota, y descuidé a lo único que tenía... Aunque mi prima estuviera casada y tuviera su propia familia no tengo duda ninguna de que ella me seguía apoyando. Al fin y al cabo habíamos crecido juntos, ella fue mi única amiga durante bastantes años...
-Gracias por contarme esto, ahora que miró atrás desde otra perspectiva creo que he sido un idiota por encima de mis posibilidades...- él me miró y asintió con la cabeza, continuamos cenando en una animada charla, se fue a la cama pronto, porque me dijo que la noche de antes se había ido de fiesta para no dormir y así no tener que aguantar el jet lag. Esas eran las ideas de Christian... 
Solo eran las 21:30 cuando se fue para la habitación. Puse la tele pero la verdad es que me aburría, me subí a mi habitación, pensé en si debía llamar a mi prima, ahora que sabía que quizás habíamos discutido por un mal entendido me sentía peor... Me salí a la terraza, necesitaba pensar... Esta vez sí cogí una chaqueta, me apoyé en la barandilla y busqué en el teléfono su nombre, estaba indeciso sobre si pulsar o no... Me vino a la mente una frase que me escribió Malú en el papel en el que había anotado su número de teléfono la noche que nos conocimos, ponía: "no lo pienses y hazlo", sonreí y pulsé sobre el nombre de mi prima. Estaba bastante nervioso, no parecía que fueran a contestar, cuando me disponía a bajar el móvil respondió...
-Diego? Eres tú?- en su voz se notaba la sorpresa, suspiré y le dije:
-Prima he vuelto a Madrid, bueno en realidad llevo aquí una semana...- no se oía nada, un silencio bastante incómodo...
-Te llamaba porque me gustaría que nos viéramos y hablásemos, sé que la cagué hace ocho meses... Sólo me gustaría intentar arreglarlo...- ella suspiró y me dijo:
-Diego sabes de sobra que te quiero un montón, pero no quiero tener problemas con Elena, ella y yo nunca nos hemos llevado bien, y tú parece ser que no ves las cosas como son sino como ella te lo cuenta.- resoplé, llevaba razón pero eso era antes, ahora ya no...
-Mónica de eso quería hablar también contigo, me he venido sin ella...- un grito de sorpresa me hizo separar ligeramente el teléfono de mi oreja.
-Queeeeee?-sonreí y le dije:
-Cuidado prima que me dejas sordo.- ella soltó una risita y me dijo:
-Como es que te has venido sin ella? Diego antes no te dejaba ir ni a por el pan a ti solo, como has conseguido que te deje venir?- suspiré y le dije:
-Cuestión de prioridades prima, creo que ya no pensamos igual en esta relación...- me daba pena admitirlo, pero era la realidad.
-No te voy a decir que lo siento porque no es verdad.- sonreí y le dije:
-Si quieres te lo cuento todo mañana, y te enseño de paso mi nueva casa.- otra exclamación ensordecedora llegó hasta mi oído... Si había algo que entusiasmase a mi prima era ver casas y diseñar vestidos, los que hacía la verdad eran maravillosos.
-Venga vale, dime la dirección y mañana voy a verte.- sonreí y le di la dirección, antes de que me colgara le dije:
-Oye Mónica, me podrías hacer un favor?- ella me respondió rápidamente:
-Claro, dime.- yo sonreí y le dije:
-Te podrías traer a Sergio?- ella me respondió alegremente:
-Por supuesto que lo llevo, quizás te lleve también alguna sorpresita...- me dejó intrigado porque me colgó rápidamente, sin darme tiempo a preguntarle por la sorpresa. Me guardé el teléfono en la chaqueta y me puse a mirar el cielo con una gran sonrisa, mañana iba a ver a mi prima y a mi sobrino... Estaba feliz, muy feliz... Después de un rato en la terraza, miré la hora del móvil eran las 11 de la noche, había estado cerca de una hora en la terraza... Me pasé para dentro riéndome de mi mismo... Me metí en la cama y cuando me disponía a apagar la luz, vibró el móvil, era un whatsapp, miré de quién y no pude evitar sonreír... Siempre conseguía hacerme sonreír, me encantaba eso de ella... 

viernes, 21 de marzo de 2014

Capítulo 14- Todo el día juntos

Estaba sonando mi móvil, contesté, era Christian.
-Como estás?- me preguntó
-Vamos bien, tú como andas?- era mejor empezar a hablar con él, siempre me pillaba cuando estaba mal.
-Bien, estás bien de verdad?- lo dicho... Suspiré y le conté más o menos, que seguramente Elena y yo íbamos a terminar y que anoche tuve otra pesadilla... Por más que le aseguré de que me encontraba bien se empeñó en venir, yo le dije que no se preocupase pero me dijo que para la siguiente semana vendría a hacerme una visita, me alegraba que viniese la verdad, pero no me gustaba que se preocupase tanto. 

Llamaron al timbre, me imaginé que sería Malú y bajé rápido a abrir la puerta. Efectivamente era ella y estaba muy guapa, la invité a pasar. 
-Cuanto tiempo vecina.-dije en broma, ella sonriendo me respondió:
-La verdad es que sí, bueno y qué hacemos?- yo la miré, la verdad no había pensado nada, casi no había tenido tiempo. Ella sonriente dijo:
-Bueno que te parece si empezamos con la comida y vamos pensando sobre la marcha.- asentí y nos dirigimos hacia la cocina, entre los dos decidimos que íbamos a hacer de comer y comenzamos a prepararlo. Ella decidió no dejarme cortar nada, y mientras peleaba con una cebolla le dije:
-Te puedo ayudar si quieres, yo no lloro con la cebolla...- ella sonriente mientras unas cuantas lágrimas caían de sus ojos me dijo:
-Todo el mundo llora con la cebolla, a ver dime cual es tu truco.- me acerqué a ella y con un trozo papel le limpié las lágrimas, ella me sonrió y yo le dije:
-A ver mi truco es cerrar los ojos muy fuerte.- ella me miró con cara de sorpresa y me dijo:
-Si ciertas los ojos te cortas.-le sonreí y negué con la cabeza.
-Si me dejas te lo demuestro.- la reté, sabía que ella nunca decía que no a un reto, así que sonriente me dijo:
-Venga enséñame.- le quité el cuchillo y mientras apretaba los ojos fuerte fui cortando la cebolla, para no cortarme los dedos, los cortes que hacia los hacía muy despacio y manteniendo siempre la distancia del dedo con el cuchillo. Era un método que me había costado perfeccionar pero que me permitía partir cebolla sin llorar apenas.
-Vale vale para.- me dijo cuando llevaba media cebolla partida, abrí los ojos y la miré, ella sonriente se acercó a mí y con su dedo pulgar me quitó lo iba a ser una lágrima.
-Venga enséñame como lo haces para no cortarte la mano.- le sonreí y ella volvió a coger el cuchillo, me puse detrás de ella y le dije:
-Primero cierra los ojos, tranquila no pienso dejar que te cortes. Ahora con una mano agarra la cebolla y con la mano del cuchillo muy despacio lo pones cerca, es importantes que lleves el cuchillo con mucho cuidado para no cortarte, y cuando lo tienes todo junto, con tu dedo índice vas moviéndote por la cebolla, y con el de la otra mano calculas todo el rato donde va a estar tu dedo.- ella mientras yo le dije empezó a hacerlo, yo por miedo a que se cortase la ayudé agarrándole las manos, siempre que la tocaba había como una descarga eléctrica entre los dos, ella se dejó ayudar y cuando terminó de partir la cebolla le dije:
-Muy bien, ya has terminado.- ella abrió los ojos, se miró las manos y se giró hacia mí, sonriente me dijo:
-No me he cortado!.- yo le sonreí y asentí diciéndole:
-No podía dejar que mi única alumna se cortase, que clase de maestro sería?- ella riéndose me dijo:
-Muy buen maestro, venga vamos a seguir con la comida.- en eso seguimos mientras hablábamos de todo un poco. Le conté que la semana que viene empezaría otra vez en el trabajo, ya había pasado casi una semana, y me las apañaba bien para hacer de todo, me podía mover bastante bien. Solamente me dolía cuando respiraba fuerte, eso no me dejaba irme a hacer ejercicio...
-Tienes ganas de empezar a trabajar?- me preguntó, yo la miré y sonriendo le dije:
-La verdad es que sí, no me gusta estar sin hacer nada, hay que aprovechar el tiempo.- ella sonriente asintió y me dijo:
-Se ha adelantado una semana el lanzamiento del disco, debido a que desde el lanzamiento del single se ha mantenido en los primeros puestos en las plataformas digitales.- guau eso parecía ser genial, sonriente le pregunté:
-Y cuando sale?- ella con una gran sonrisa me respondió:
-El lunes, por eso he estado tantos días fuera, hemos tenido que hacer mucho más rápido de lo habitual la promoción.- la miré y le dije:
-Pues para el lunes también viene mi amigo Christian.- ella sonriente me dijo:
-Que bien, podemos quedar un día y cenar juntos, así conoce a la gran vecina que tienes.- ella lo de gran vecina lo había dicho en broma, pero sí que lo era. Le sonreí y le dije:
-Ya miramos un día, aunque tú seguramente estés bastante atareada con lo del disco.- ella asintió pero dijo:
-Algún espacio habrá.- seguimos preparando la comida. Cuando terminamos nos sentamos en el sillón y seguimos hablando de todo un poco... Miró su móvil y dijo:
-Mi familia es la mejor del mundo, se acaban de enterar de que el CD sale el lunes, y están todos como locos poniéndome tweets.- yo sonreí y le respondí:
-Yo pude comprobar una vez que sí son bastantes intensos.- ella me miró sorprendida y le conté lo que pasó en México, que luego al escucharla por la radio adiviné que era ella la que había ocasionado el alboroto. Mientras le contaba una gran sonrisa apareció en su rostro.
-Uis... Siento haberte hecho llegar tarde ese día.- yo sonreí, y le dije:
-No te preocupes, fue ese día cuando me di cuenta de que necesitaba volver a Madrid.- ella sonriente me respondió:
-Ahora me alegro haberte ayudado.- sonreí, era inevitable no hacerlo con ella.
Nos dio la hora de comer hablando, comimos y entre risas y bromas recogimos la cocina. Subí a lavarme los dientes, y encima del sillón de la habitación vi las sábanas de Malú, decidí bajárselas para que se las llevase a su casa. Ella al verme aparecer con las sábanas empezó a reírse. Yo no entendía porque se reía y le pregunté:
-De qué te ríes?- ella señalándome me dijo:
-De ti.- me sorprendió su respuesta, así que deje las sábanas sobre el sillón más cercano y me acerqué a ella que tenía todavía los ojos cerrados porque se estaba riendo. Empecé ha hacerle cosquillas, ella empezó a reírse cada vez más fuerte.
-Te sigues riendo de mí?- le dije, ella no podía hablar con la risa.
-Noooo, no, para.- me decía entre risas.
-Segura que no?.- le volví a preguntar, ella ya no hablaba sólo negaba con la cabeza. Sonreí y le dejé de hacer cosquillas, ella se había quedado medio tumbada en el sillón.
-Casi me matas!-ahora me tocó reír a mí, le respondí:
-Que exagera'.- ella levantó la cabeza y me dijo:
-A ver no me estaba riendo de ti, me estaba riendo de que cuando has subido me he dicho a mi misma, ahora va a bajar las sábanas, y he acertado.- la miré y negué con la cabeza divertido.
-Bueno pues te has llevado una dosis de cosquillas gratis.- le guiñé un ojo y ella me respondió sacándome la lengua.
Dicen que hay momentos que se guardan y no se van, yo ya había guardado bastantes en mis escasos días en Madrid, con Malú era más fácil sonreír, era como la dosis de alegría que le había faltado tanto tiempo a mi vida...
Decidimos que saldríamos a dar un paseo, ella me dijo que la ayudara a sacar de paseo a sus perritas, con la cara que me puso no se le podía negar nada. Ahora íbamos los dos andando por la calle, ella con Rumba y Lola, y yo con Danka, se había puesto unos vaqueros, un jersey de lana y un gorro de lana para que no se la reconociera a simple vista. Yo también me había puesto un gorro, íbamos los dos con gafas de sol, aunque hacia sol la temperatura era bastante baja. Malú iba unos pasos más por delante, yo me quedaba más atrás, lo habíamos decidido así por sí acaso había algún paparazzi por ahí, no quería que por mi culpa ella se viera en algún problema con su pareja, si es que la tenía. Llegamos a un parque donde Malú soltó a los perros, yo hice lo mismo con Danka que nada más soltarla salió disparada hacia Malú, después de acariciarla un poco se unió a los otros dos que jugaban. Me quedé viendo lo bonito que era ver a los animales felices y jugando, nunca había entendido como hay gente que los maltrata. De repente sentí un olor familiar y giré la cabeza, a mi lado estaba Malú. Sonreí y girando de nuevo la cabeza hacia el frente, le dije:
-Malú estás en la calle, puede haber paparazzis de esos, no quiero que por mi culpa tengas problemas con tu pareja o algo.- por el rabillo del ojo vi que sonreía y me dijo:
-No te preocupes, no tengo pareja y en este parque no hay nadie que no esté cuidando a su mascota.- llevaba razón, el parque estaba lleno de animales. Me sorprendió que me dijese que no tiene pareja, como una chica como ella podía estar sin pareja? Estas cosas nunca las entenderé... 
Malú fue a jugar con sus animales, yo mientras observaba la escena encantado, ver a alguien jugando con un animal era bonito pero ver a Malú era muy tierno... Estuvimos toda la tarde en el parque, ahora nos encontrábamos sentados en el césped, estaba atardeciendo, ella le lanzaba una pelota a los tres perros, los cuales se volvían locos por cogerla. Yo seguía estando bastante retirado para que no tuviésemos ningún problema, la imagen que tenía ante mis ojos era merecedora de una foto, eso hice saqué el móvil de mi pantalón y le hice una foto. La foto lograba reflejar la belleza del momento, el cielo naranja, Malú sentada en el suelo abrazando a sus tres perros. La foto era hermosa, ella estaba tan feliz jugando que no se había dado ni cuenta, luego se la mostraría. La llamé y le dije:
-Vecina, se está haciendo tarde que le parece si nos vamos?- le hablé sin mirarla, habíamos quedado que teníamos que hacer como si no nos conociéramos... Era una situación divertida. Ella me miró y sonriendo dijo en voz alta:
-Me parece que me voy a ir yendo para casa...- sonreí y me levanté, ella mandó a Danka de vuelta conmigo y pusimos camino hacia casa. Ella se paró en unos puestos ambulantes de esos, yo me quedé más atrás para no juntarnos, vi que compró algo y lo guardó en el bolso, cuando comenzó de nuevo a andar la seguí. Llegamos al portal y ella abrió la puerta, yo pasé detrás de ella. Fuimos directamente a su casa, dejó a los tres perros en el jardín y pasamos al salón. Me invitó a sentarme con ella en el sofá y me dijo:
-Gracias por haber venido de paseo con nosotras, y gracias por hacer que no me conocías toda la tarde.- sonreí y le dije:
-Muchas gracias por dejarme pasar la tarde con vosotras.- ella sonrió y me dijo:
-Me toca hacer la cena.- la miré y negué con la cabeza, seguramente con la de energía que había gastado jugando toda la tarde con Danka y compañía no tenía ganas de nada.
-La hago yo, tú debes de estar cansada, has estado toda la tarde jugando.- ella me miró sonriente y me dijo:
-Las había echado de menos.- sonreí y le pregunté:
-Y dónde los dejas cuando no estás?- 
-Se los dejo a una amiga.- me sonrió y me dijo:
-Pero no me cambies de tema, me toca hacer la cena.- le sonreí y le dije:
-Si me dejas hacer la cena te doy un regalo.- estaba jugando sucio, lo sabía pero no quería que ella tuviese que hacer la cena.
-No sería más coherente que yo hiciera la cena y tú me des el regalo?- llevaba razón era más lógico, pero yo negué con la cabeza y le dije:
-Prometo que te va a gustar.- ella sonriente me dijo:
-Que conste que estas jugando sucio con lo del regalo, ahora me tienes intriga'.- sonreí, esta me tocaba ganarla!
-Sí no te gusta el regalo, no me vuelves a dejar hacer la cena. Pero déjame hacerla venga!- me miró sorprendida y me dijo:
-Tan seguro estás de que me va a gustar?- fruncí los labios pensando durante unos segundos y asentí, ella sonriendo se levantó y me dijo:
-Yo también tengo un regalo para ti!- me sorprendió y la seguí mientras le decía:
-Un regalo? Para mí, estás de broma.- ella mientras se reía de mi reacción me dijo de manera juguetona:
-De verdad que tengo un regalo para ti, pero como no me vas a dejar hacer la cena no te lo voy a dar...- puse mala cara y le dije:
-Estamos empate Malú... Si haces tú la cena te quedas sin regalo, si la hago yo me quedo sin regalo. Que te parece si me ayudas a hacer la cena?- ella se rió de mi mala cara y me dijo:
-O por qué no me ayudas tú a mí?- bufé y le dije sonriente:
-La idea ha sido mía!- ella me miró poniendo morritos, era una cara muy graciosa, creo que estaba pensando... 
-Venga vale, tú ganas.- le sonreí, ella no pudo aguantar su expresión sería y sonrió... 
-Bueno pues me voy a duchar, te espero en media hora.!-le dije y me iba corriendo cuando me dijo:
-Un momento, Diego párate ahí.- me giré lentamente, y ella me dijo:
-Que vamos a hacer de cenar?- sonreí mientras caminaba de vuelta a su lado, y le dije:
-Venga te dejo elegir.- ella sonrió y dijo:
-Elegimos entre los dos, no me dejes el marrón de elegir a mí.- yo la miré y le dije:
-Encima que te cedo todo el honor... Venga a ver pensemos.- puse mi mejor expresión de pensador, ella me pegó un golpe en el brazo y mientras se reía me dijo:
-Deja de hacer el tonto, venga piensa!- mientras me pasaba la mano por el golpe que había recibido le dije:
-Eso intento pero mi vecina me interrumpe dándome manotazos.- ella sonrió y me sacó la lengua. Estuvimos poniéndonos de acuerdo en que hacer para cenar. Ella decidió que llevaría algunas cosas necesarias, sabía yo que lo de pensar que hacer era para llevar algo... 
Me fui a mi casa muy contento, subí al estudio le hice algunos arreglos a la foto de esta tarde y la imprimí, la fotografía es algo que me apasionaba por eso siempre tenía un móvil con una buena cámara de fotos y papel fotográfico en casa. Ahora tenía que buscar un marco, me paseé por toda la casa, buscando un marco el cual fuese bonito. Encontré algunos bastante pequeños, necesitaba alguno más grande. Lo vi en la pared del salón, lo descolgué y puse la foto dentro, la verdad la foto parecía de las que te vienen de muestra de lo bonita que había quedado. Me subí a duchar rápido, había tardado más de lo que esperaba buscando el marco. Salí de ducharme y me puse ropa cómoda, mientras me secaba el pelo llamaron a la puerta, dejé de secarme el pelo y bajé rápido abajo, tenía que esconder la foto... Una vez escondí la foto, abrí la puerta, detrás había una sonriente Malú con una bolsa con las cosas que había dicho que iba a traer, la acompañé hasta la cocina, se había puesto un pantalón de algodón y una camiseta de manga corta ancha, le quedaba muy bien. 
-Estás mojado.- dijo mientras se ponía de puntillas y pasaba la mano por mi pelo. Sonreí siempre me había gustado que me tocasen el pelo.
-Es que has llegado pronto.- miró el reloj que había en la cocina y me dijo:
-He llegado diez minutos tarde... No será que tengo un vecino que tarda mucho tiempo en ducharse?- no tardaba tanto, lo que pasa que había estado preparando el regalo... 
-Será eso...- le dije con una sonrisa, ella mientras sonreía empezó a sacar las cosas para empezar a preparar la cena, yo empecé a guardárselas y ella me dijo:
-Diego estáte quieto, sabes de sobra que no vas a poner tú todo.- resoplé y le dije:
-Pero que más da?- ella sonrió y dijo:
-Como da igual usamos los de los dos.- la miré y sonreí, no se le podía llevar la contra cuando ponía esa cara, le dije:
-Venga vale, pero no pienso darte más trucos para pelar cebollas.- ella me miró y empezó a reírse.
Preparamos la cena entre indirectas para averiguar que era su regalo y bromas. Cuando estuvo lista la cena, pusimos la mesa y nos sentamos a cenar, mientras cocinábamos se había hecho una coleta de la cual se le empezaban a escapar varios mechones de pelo. Mantuvimos una amena conversación durante toda la cena. Cuando terminamos de cenar ella me dijo:
-Diego cierra los ojos.- me sorprendí pero la obedecí, me agarró la mano y me puso sobre ella una bolsita.
-Ya puedes abrir los ojos, espero que esto te ayudé cuando yo no esté por aquí.- la miré y le dije:
-Muchas gracias de verdad, no tenías que haberme comprado nada, no es mi cumpleaños ni nada de eso.- ella sonriente me dijo:
-Venga ábrelo y calla.- la obedecí y lo abrí, era una cadena, pero al final de la cadena había un discreto atrapa sueños, sólo tenía una pluma pequeñita, era muy bonito, dios la verdad me encantaba. La miré agradecido y le dije:
-Es un caza sueños...- ella me preguntó:
-Sí, cuando lo he visto esta tarde no he podido evitar acordarme de ti y te lo he comprado... Te gusta?- sonreí y le respondí:
-No me gusta, me encanta! Yo antes tenía uno parecido en mi habitación, pero se rompió... De verdad muchísimas gracias.- me levanté y le di un fuerte beso en la mejilla, ella se empezó a reír y me dijo:
-Cuidado que me absorbes.- empecé a reírme por la tontería, y me volví a sentar.
-Me ayudas a ponérmela?- ella sonriente asintió y me abrochó la cadena. La verdad la cadena era muy ancha, entraba y salía sin necesidad de usar el broche.
-Quieres ver tu regalo?- asintió muy rápidamente mientras sonreía, le dije:
-Venga tienes que cerrar los ojos, no hagas trampas ehhh!- ella cerró los ojos y la llevé hasta el salón, había decidido poner el cuadro donde antes estaba colgado, la puse frente a la pared y le dije:
-Ya puedes abrir los ojos, espero que te guste.- abrió los ojos lentamente y cuando vio la foto los abrió como platos, yo la miraba sonriendo mientras ella seguía asombrada por la foto. Parpadeo varias veces, como sí se pensase que veía mal, se acercó a la foto y tocó el marco. Me adelanté y la descolgué, mientras se la daba le dije:
-Me gustó mucho esta tarde tu forma de jugar con ellas y creí que tú también deberías tener el privilegio de verlo.- ella seguía embobada mirando la foto, la lleve moviéndola por los hombros hasta el sofá donde conseguí que se sentase. Seguía sin decir nada, me senté a su lado esperando su respuesta.
No decía nada, sólo miraba la foto con una gran sonrisa en la cara. Para romper el silencio y su embobamiento le dije, mientras le daba un ligero toque en la cabeza:
-Creo que algo se te ha roto.- ella sonrió aún más si cabe, y con cuidado dejo la foto en la mesa que había delante de los sillones. Se giró hacia mí, y me abrazó, me empecé a reír y le dije:
-Te ha gustado entonces?- ella me bombardeó besos la mejilla mientras me decía:
-Muchas gracias, es preciosa.- no pude hacer otra cosa quea reír, y le dije:
-Me vas dejar sin moflete!- ahora ella empezó a reír y me soltó, yo la miré sonriente, ella me miró y con una sonrisa que podría competir con el alumbrao de la feria de Sevilla me dijo:
-Diego es preciosa, muchas gracias de verdad me ha encantado. La foto tiene magia, los colores son preciosos... En serio hoy a atardecido así?- yo la miré y asentí, ella continuo diciendo:
-No me he dado cuenta del atardecer, me encanta la foto en serio, es la mejor foto del mundo... Muchas gracias, eres maravilloso!- le sonreí y le dije:
-La verdad es que la escena era maravillosa, pensé que te gustaría verlo y te hice la foto. No me tienes que dar las gracias, lo que se ve en la foto es lo que eres, eres pura magia hija.- ella sonriente volvió a coger la foto, y a observarla. Me acerqué a ella y le puse dos mechones de su pelo que le iban a evitar ver detrás de la oreja. Me sorprendió la suavidad de su cabello, ella seguía mirando con una sonrisa la foto.
-Te la puedo pasar al móvil si quieres.- levantó la mirada, y asintió con la cabeza, rápidamente volvió la mirada a la foto. Sonreí y subí arriba a por mi móvil, cuando bajé ella seguía mirando la foto. Me senté a su lado y mientras le mandaba la foto le dije bajito:
-Si sigues mirando tanto la foto la vas a desgastar.- ella se giró y me sacó la lengua, sonreí y ella me dijo:
-Es que es perfecta... Mañana se la voy a enseñar a mi madre!- le sonreí, me alegraba de que le hubiese gustado tanto como para enseñársela a su madre. A mí también me hubiese gustado enseñarle a mi madre todo lo que había conseguido... Ella se dio cuenta de mi silencio y me dijo:
-Diego estoy segura de que tu madre está súper orgullosa de ti, eres una persona maravillosa.-me sorprendió que dijese eso, ella no sabía mi historia pero aún así esas palabras me ayudaban, le sonreí como pude y le dije:
-Muchas gracias, es sólo que ahora que lo pienso yo también se la enseñaría a mi madre.- me sonrió de vuelta y me dijo:
-No hace falta que se lo enseñes, ella ya la ha visto.- cerré los ojos y sonreí, seguramente mis padres se sentirían orgullosos de lo que había conseguido... Abrí los ojos y le dije:
-Venga vemos una película o algo?-ella sonriendo asintió con la cabeza.
Pusimos una película, mientras la veíamos ella se frotó los brazos, al parecer tenía frío... Me quité la chaqueta de algodón que llevaba y se la puse por encima, ella me regaló una sonrisa y seguimos viendo la película. Cuando la película terminó me di cuenta de que se había quedado dormida. La dejé tumbada en el sofá mientras recogí la cocina. Cuando volví al salón seguía dormida, pensé en que hacer, decidí que no la iba a despertar, así que miré dónde había dejado las llaves de su casa y primero llevé todo lo que ella había traído antes, la foto, y sus sábanas que todavía estaban en mi casa, cuando volví al salón la cogí en brazos, en realidad no pesaba pero traté de hacer el menor esfuerzo posible para evitar algún daño en el costado, y me dirigí hacia su casa. Cuando empecé a andar hacia su casa, ella dijo algo que no entendí y yo le susurré:
-Shhh que ya llegamos.- se acurrucó más en mis brazos y siguió dormida. Llegamos a su habitación y como ya antes había desecho su cama, sólo la puse en ella y la arropé, le quité la coleta y le dejé el móvil en la mesita. Cuando iba saliendo por la puerta de la habitación, le dije:
-Buenas noches.- ella se giró en la cama, y siguió dormida, 
sonreí y me fui para mi casa. Me acosté feliz, había sido un gran día, lo había pasado entero con Malú y era maravilloso compartir tiempo con ella, la verdad me había hecho mucha ilusión el colgante que me había regalado. Esa noche pude dormir sin ningún problema.
A la mañana siguiente me levanté temprano, recogí mi habitación y bajé a desayunar, cuando estaba tomándome el café me llegó un whatsapp, lo abrí... Era de Malú...