-Joder... Mierda que torpe!- la miré divertido, se removió debajo de mi cuerpo y me moví hacia el lado para dejarla libre, sonreí ante su reacción y le dije:
-No te preocupes, no es nada.-busqué mi camiseta con la mirada y mientras lo hacía ella me dijo:
-Déjame verlo.- negué con la cabeza, ella asintió. Me reí de la situación y le dije:
-No hace falta que lo veas, además no me había dolido en estos días, ha sido por los golpes que me he llevado...- me miró sería y me dijo:
-Déjate de tonterías y levanta el brazo.- rodé los ojos pero la obedecí, se asomó, la verdad es que ya tenía mejor color, estaba de un color amarillento, por lo menos no asustaba tanto como el morado de los primeros días...
-Mira ya está más bonito, me gusta más este color.- le dije, ella sonrió y me dijo:
-Bonito tampoco es, pero es más discreto.- sonreí y le dije:
-Ya lo has visto, ahora devuélveme la camiseta.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Está sucia, voy a por una...- le iba a decir que iba yo pero me distrajo cuando mientras pasaba la mano por la cadena que me había regalado ella me dijo:
-Te queda bien eh! Que buen gusto que tengo!- sonreí y ella subió a por una camiseta, bajo muy rápido y me lanzó una a donde yo estaba, y sin pararse se dirigió a la cocina, la seguí y mientras me ponía la camiseta, la vi que iba hacia el cuarto donde estaba la lavadora, sonreí y le pregunté:
-Tú cómo sabes donde está todo?- ella sonriente me dijo:
-Es igual que en mi casa, sólo que yo no tengo un armario tan bien colocado como el tuyo... Yo me hice un vestidor.- la miré sorprendido y le dije:
-A ver como es eso de que te hiciste un vestidor? Tú sola?-ella soltó una risita y me dijo:
-Pues con maderas, cajones... Ya sabes todo eso.- la miré divertido y le dije:
-Sé lo que hay en un vestidor no hace falta que me lo digas... Pero lo hiciste tú sola?- ella muy orgullosa de si misma me dijo:
-Sí, al principio no sabía lo que era un taladro, pero se me dio bien y sólo tardé una semana.- sonreí y le dije:
-Eres una caja de sorpresas...- ella sonrió y me dijo:
-Tú también... No pensaba yo que tendrías un armario tan colocado.- sonreí y le dije:
-Me da mucha pereza tenerlo que colocar, así que pretendo que no se desordene y listo.- ella sonriente me dijo:
-Lo tienes bien colocado, claro que sólo llevas una semana.- me reí, la verdad es que nunca me duraba dos meses colocado... Ella se quedó mirándome con una sonrisa divertida en la cara, la miré con curiosidad y le dije:
-De que te ríes ahora?- ella todavía con su sonrisa dijo:
-De tu pelo...- la miré sorprendido y le dije:
-Que le pasa a mi pelo?- divertida me dijo:
-Ven, que te peino.- me acerqué a ella y le dije:
-Es imposible de peinar, llevo toda mi vida intentado peinarlo...-sonrió y me dijo:
-Venga agáchate que no llego.- sonreí y seguí de pie, no pensaba agacharme, ella negó con la cabeza mientras iba hacia donde estaban las sillas y me dijo:
-Mira lo que me haces hacer.- acercó la silla hasta donde yo estaba y se subió, la miré sorprendido ella solo me sonrió y me dijo:
-Es que eres muy cabezota...- sonreí y dejé que intentase peinarme, mientras estaba en esa difícil tarea le dije:
-Es imposible...- me dio un capirote y me dijo:
-Calla.- me rasqué donde había dado el golpe, ella resopló y me dijo:
-No, que te despeinas.- sonreí y le dije:
-Déjalo así, seguro que está bien...- la cogí en brazos para bajarla de la silla, ella soltó un grito de sorpresa y me dijo:
-Qué haces Diego!!!?- sonreí y mientras la ponía en el suelo le dije:
-Bajarte de la silla, puede ser peligroso.- ella negó con la cabeza y mirándome seria me dijo:
-Ya no te acuerdas de que no puedes hacer esfuerzos? Y ahora que me acuerdo todavía te tengo que regañar por haberme llevado el otro día a mi casa.- levanté los brazos y le dije:
-Alto! Para un momento! Antes de que empieces a regañarme... Me ves? Como estoy?- ella me miró frunciendo el ceño y me dijo:
-No te entiendo.-sonreí y le pregunté:
-Estoy bien?- ella me miró aún más perdida si cabe y me dijo:
-Supongo, pero no entiendo a donde quieres llegar con esto, te voy a regañar igual...- sonreí y mientras negaba con la cabeza le dije:
-Estoy bien, te he cogido y no me ha pasado nada, el otro día tampoco me pasó nada... A lo que quiero llegar es a que entiendas que no voy a hacer nada que me pueda hacer daño... Lo entiendes?- ella rápidamente me dijo:
-Pero te puedes hacer daño haciendo el burro...- sonreí y negué con la cabeza...
-Yo hago el burro?- ante mi pregunta una sonrisa se dibujó en su cara, yo sonreí al ver su sonrisa.
-Sí haces el burro.- me dijo divertida, yo puse cara de sorpresa y le dije:
-A ver yo soy quien hace el burro, pero la noche que te conocí, cuando me llevaste al hospital, la señorita, fue capaz de aguantarme de pie sin que me la pegara contra el suelo... Teniendo en cuenta que te doblo en tamaño... Me ganas querida...- ella ante mi argumento soltó una risita y me dijo:
-Vale lo admito, soy un poco bestia... Pero eso lo hice porque lo necesitabas, yo puedo bajarme sola de una silla...- sonreí, y me encogí de hombros mientras le decía:
- Sólo ha sido una pequeña ayudita.- ella me mostró su magistral sonrisa y me dijo:
-Bueno, bueno... Te vas a escapar de la bronca... Pero te tengo que invitar algún día a comer.- sonreí divertido y le dije:
-No hace falta, además sino hubiese sido por ti me hubiese tocado comer sólo y aburrido... Además no hubiese tenido una enfermera tan buena como tú.- ella ante mi último comentario se hizo la loca y cambiando de tema radicalmente me dijo:
-Tienes un pelo bastante raro.- yo sonreí por la velocidad con la que había escapado de mi comentario.
-Mi pelo creo que es la cosa más difícil que te puedes encontrar.- ella sonriente mientras volvíamos al salón a sentarnos me dijo:
-Es extraño, porque de lejos parece de una forma pero de cerca es diferente.- asentí con la cabeza y le dije:
-Es una mezcla que como ves no da buen resultado, como el agua y el aceite.- se rió ante mi comentario y me dijo:
-Pues a mi me gusta...- me sorprendió y la miré raro mientras le decía de manera divertida:
-Imposible...- volvió a reír y me dijo:
-Te lo digo en serio, me gusta tu pelo, es diferente... Como tú.- sonreí y le dije:
-Creo que eres la primera persona que dice que le gusta mi pelo... Y que me dice que soy diferente, a qué te refieres con diferente?- ella haciendo un gracioso gesto con su boca mientras pensaba me dijo al cabo de un rato:
-No sé como explicarte, pero a mi me resultas diferente.- la miré con cara de no entender nada y le dije:
-Gracias, supongo.- ella soltó algunas risitas y me dijo:
-Que conste que es en el sentido bueno de la palabra.- sonreí y le dije:
-Bueno entonces me quedo mucho más tranquilo, el sentido bueno de la palabra diferente es muy conocido, creo que lo voy a poner hasta en el currículum.- ante mi irónico comentario me llegó un cojín a la cabeza, seguido de su risa mientras me decía:
-Eres muuuuuy tonto.-sonreí, me acerqué a ella y le dije bajito:
-Sí bueno, pero mejor no lo digas muy alto, ya sabes como es la gente... No me gusta presumir.- ella volvió a reír, la verdad me encantaba hacerla reír, bueno no me encantaba, adoraba hacerla reír y ver su sonrisa. Estuvimos un rato más entre risas y bromas, hasta que ella dijo:
-Diego me voy a ir ya, que tengo que volver a las entrevistas de tarde.- yo asentí, pero me acordé de que esta mañana había estado muy seria y le dije:
-Oye que te pasaba esta mañana? Estabas muy seria y eso en ti no es normal.- ella se encogió de hombros y me dijo:
-No era nada importante.- asentí y la acompañé hasta la puerta, una vez allí le dije:
-Gracias por acompañarme para comer.- ella con su sonrisa me dijo:
-Gracias a ti por invitarme y gracias por confiar en mi y haberme contado eso.- sonreí y le dije:
-Anda ven aquí.- le di un abrazo y ella mientras estábamos abrazados me dijo:
-De verdad que muchas gracias por confiar en mi.- sonreí, le di un beso en la mejilla mientras nos separábamos y le dije:
-Aquí quién debería de dar las gracias soy yo, tú eres la que siempre me ayudas. Eres como un ángel.- ella sonrió y me dijo:
-Nada de darme las gracias, lo hago porque quiero.- no pude evitar sonreír ante su respuesta, ella me agarró de la mano y me dijo:
-Diego en serio, si necesitas algo llámame, ya sé que no soy mucho de parar por casa pero cuando esté aquí me puedes llamar.- sonreí y asentí, ella me devolvió la sonrisa, sólo que la suya era la más bonita que os pudierais encontrar.
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