Estaba sonando mi móvil, contesté, era Christian.
-Como estás?- me preguntó
-Vamos bien, tú como andas?- era mejor empezar a hablar con él, siempre me pillaba cuando estaba mal.
-Bien, estás bien de verdad?- lo dicho... Suspiré y le conté más o menos, que seguramente Elena y yo íbamos a terminar y que anoche tuve otra pesadilla... Por más que le aseguré de que me encontraba bien se empeñó en venir, yo le dije que no se preocupase pero me dijo que para la siguiente semana vendría a hacerme una visita, me alegraba que viniese la verdad, pero no me gustaba que se preocupase tanto.
Llamaron al timbre, me imaginé que sería Malú y bajé rápido a abrir la puerta. Efectivamente era ella y estaba muy guapa, la invité a pasar.
-Cuanto tiempo vecina.-dije en broma, ella sonriendo me respondió:
-La verdad es que sí, bueno y qué hacemos?- yo la miré, la verdad no había pensado nada, casi no había tenido tiempo. Ella sonriente dijo:
-Bueno que te parece si empezamos con la comida y vamos pensando sobre la marcha.- asentí y nos dirigimos hacia la cocina, entre los dos decidimos que íbamos a hacer de comer y comenzamos a prepararlo. Ella decidió no dejarme cortar nada, y mientras peleaba con una cebolla le dije:
-Te puedo ayudar si quieres, yo no lloro con la cebolla...- ella sonriente mientras unas cuantas lágrimas caían de sus ojos me dijo:
-Todo el mundo llora con la cebolla, a ver dime cual es tu truco.- me acerqué a ella y con un trozo papel le limpié las lágrimas, ella me sonrió y yo le dije:
-A ver mi truco es cerrar los ojos muy fuerte.- ella me miró con cara de sorpresa y me dijo:
-Si ciertas los ojos te cortas.-le sonreí y negué con la cabeza.
-Si me dejas te lo demuestro.- la reté, sabía que ella nunca decía que no a un reto, así que sonriente me dijo:
-Venga enséñame.- le quité el cuchillo y mientras apretaba los ojos fuerte fui cortando la cebolla, para no cortarme los dedos, los cortes que hacia los hacía muy despacio y manteniendo siempre la distancia del dedo con el cuchillo. Era un método que me había costado perfeccionar pero que me permitía partir cebolla sin llorar apenas.
-Vale vale para.- me dijo cuando llevaba media cebolla partida, abrí los ojos y la miré, ella sonriente se acercó a mí y con su dedo pulgar me quitó lo iba a ser una lágrima.
-Venga enséñame como lo haces para no cortarte la mano.- le sonreí y ella volvió a coger el cuchillo, me puse detrás de ella y le dije:
-Primero cierra los ojos, tranquila no pienso dejar que te cortes. Ahora con una mano agarra la cebolla y con la mano del cuchillo muy despacio lo pones cerca, es importantes que lleves el cuchillo con mucho cuidado para no cortarte, y cuando lo tienes todo junto, con tu dedo índice vas moviéndote por la cebolla, y con el de la otra mano calculas todo el rato donde va a estar tu dedo.- ella mientras yo le dije empezó a hacerlo, yo por miedo a que se cortase la ayudé agarrándole las manos, siempre que la tocaba había como una descarga eléctrica entre los dos, ella se dejó ayudar y cuando terminó de partir la cebolla le dije:
-Muy bien, ya has terminado.- ella abrió los ojos, se miró las manos y se giró hacia mí, sonriente me dijo:
-No me he cortado!.- yo le sonreí y asentí diciéndole:
-No podía dejar que mi única alumna se cortase, que clase de maestro sería?- ella riéndose me dijo:
-Muy buen maestro, venga vamos a seguir con la comida.- en eso seguimos mientras hablábamos de todo un poco. Le conté que la semana que viene empezaría otra vez en el trabajo, ya había pasado casi una semana, y me las apañaba bien para hacer de todo, me podía mover bastante bien. Solamente me dolía cuando respiraba fuerte, eso no me dejaba irme a hacer ejercicio...
-Tienes ganas de empezar a trabajar?- me preguntó, yo la miré y sonriendo le dije:
-La verdad es que sí, no me gusta estar sin hacer nada, hay que aprovechar el tiempo.- ella sonriente asintió y me dijo:
-Se ha adelantado una semana el lanzamiento del disco, debido a que desde el lanzamiento del single se ha mantenido en los primeros puestos en las plataformas digitales.- guau eso parecía ser genial, sonriente le pregunté:
-Y cuando sale?- ella con una gran sonrisa me respondió:
-El lunes, por eso he estado tantos días fuera, hemos tenido que hacer mucho más rápido de lo habitual la promoción.- la miré y le dije:
-Pues para el lunes también viene mi amigo Christian.- ella sonriente me dijo:
-Que bien, podemos quedar un día y cenar juntos, así conoce a la gran vecina que tienes.- ella lo de gran vecina lo había dicho en broma, pero sí que lo era. Le sonreí y le dije:
-Ya miramos un día, aunque tú seguramente estés bastante atareada con lo del disco.- ella asintió pero dijo:
-Algún espacio habrá.- seguimos preparando la comida. Cuando terminamos nos sentamos en el sillón y seguimos hablando de todo un poco... Miró su móvil y dijo:
-Mi familia es la mejor del mundo, se acaban de enterar de que el CD sale el lunes, y están todos como locos poniéndome tweets.- yo sonreí y le respondí:
-Yo pude comprobar una vez que sí son bastantes intensos.- ella me miró sorprendida y le conté lo que pasó en México, que luego al escucharla por la radio adiviné que era ella la que había ocasionado el alboroto. Mientras le contaba una gran sonrisa apareció en su rostro.
-Uis... Siento haberte hecho llegar tarde ese día.- yo sonreí, y le dije:
-No te preocupes, fue ese día cuando me di cuenta de que necesitaba volver a Madrid.- ella sonriente me respondió:
-Ahora me alegro haberte ayudado.- sonreí, era inevitable no hacerlo con ella.
Nos dio la hora de comer hablando, comimos y entre risas y bromas recogimos la cocina. Subí a lavarme los dientes, y encima del sillón de la habitación vi las sábanas de Malú, decidí bajárselas para que se las llevase a su casa. Ella al verme aparecer con las sábanas empezó a reírse. Yo no entendía porque se reía y le pregunté:
-De qué te ríes?- ella señalándome me dijo:
-De ti.- me sorprendió su respuesta, así que deje las sábanas sobre el sillón más cercano y me acerqué a ella que tenía todavía los ojos cerrados porque se estaba riendo. Empecé ha hacerle cosquillas, ella empezó a reírse cada vez más fuerte.
-Te sigues riendo de mí?- le dije, ella no podía hablar con la risa.
-Noooo, no, para.- me decía entre risas.
-Segura que no?.- le volví a preguntar, ella ya no hablaba sólo negaba con la cabeza. Sonreí y le dejé de hacer cosquillas, ella se había quedado medio tumbada en el sillón.
-Casi me matas!-ahora me tocó reír a mí, le respondí:
-Que exagera'.- ella levantó la cabeza y me dijo:
-A ver no me estaba riendo de ti, me estaba riendo de que cuando has subido me he dicho a mi misma, ahora va a bajar las sábanas, y he acertado.- la miré y negué con la cabeza divertido.
-Bueno pues te has llevado una dosis de cosquillas gratis.- le guiñé un ojo y ella me respondió sacándome la lengua.
Dicen que hay momentos que se guardan y no se van, yo ya había guardado bastantes en mis escasos días en Madrid, con Malú era más fácil sonreír, era como la dosis de alegría que le había faltado tanto tiempo a mi vida...
Decidimos que saldríamos a dar un paseo, ella me dijo que la ayudara a sacar de paseo a sus perritas, con la cara que me puso no se le podía negar nada. Ahora íbamos los dos andando por la calle, ella con Rumba y Lola, y yo con Danka, se había puesto unos vaqueros, un jersey de lana y un gorro de lana para que no se la reconociera a simple vista. Yo también me había puesto un gorro, íbamos los dos con gafas de sol, aunque hacia sol la temperatura era bastante baja. Malú iba unos pasos más por delante, yo me quedaba más atrás, lo habíamos decidido así por sí acaso había algún paparazzi por ahí, no quería que por mi culpa ella se viera en algún problema con su pareja, si es que la tenía. Llegamos a un parque donde Malú soltó a los perros, yo hice lo mismo con Danka que nada más soltarla salió disparada hacia Malú, después de acariciarla un poco se unió a los otros dos que jugaban. Me quedé viendo lo bonito que era ver a los animales felices y jugando, nunca había entendido como hay gente que los maltrata. De repente sentí un olor familiar y giré la cabeza, a mi lado estaba Malú. Sonreí y girando de nuevo la cabeza hacia el frente, le dije:
-Malú estás en la calle, puede haber paparazzis de esos, no quiero que por mi culpa tengas problemas con tu pareja o algo.- por el rabillo del ojo vi que sonreía y me dijo:
-No te preocupes, no tengo pareja y en este parque no hay nadie que no esté cuidando a su mascota.- llevaba razón, el parque estaba lleno de animales. Me sorprendió que me dijese que no tiene pareja, como una chica como ella podía estar sin pareja? Estas cosas nunca las entenderé...
Malú fue a jugar con sus animales, yo mientras observaba la escena encantado, ver a alguien jugando con un animal era bonito pero ver a Malú era muy tierno... Estuvimos toda la tarde en el parque, ahora nos encontrábamos sentados en el césped, estaba atardeciendo, ella le lanzaba una pelota a los tres perros, los cuales se volvían locos por cogerla. Yo seguía estando bastante retirado para que no tuviésemos ningún problema, la imagen que tenía ante mis ojos era merecedora de una foto, eso hice saqué el móvil de mi pantalón y le hice una foto. La foto lograba reflejar la belleza del momento, el cielo naranja, Malú sentada en el suelo abrazando a sus tres perros. La foto era hermosa, ella estaba tan feliz jugando que no se había dado ni cuenta, luego se la mostraría. La llamé y le dije:
-Vecina, se está haciendo tarde que le parece si nos vamos?- le hablé sin mirarla, habíamos quedado que teníamos que hacer como si no nos conociéramos... Era una situación divertida. Ella me miró y sonriendo dijo en voz alta:
-Me parece que me voy a ir yendo para casa...- sonreí y me levanté, ella mandó a Danka de vuelta conmigo y pusimos camino hacia casa. Ella se paró en unos puestos ambulantes de esos, yo me quedé más atrás para no juntarnos, vi que compró algo y lo guardó en el bolso, cuando comenzó de nuevo a andar la seguí. Llegamos al portal y ella abrió la puerta, yo pasé detrás de ella. Fuimos directamente a su casa, dejó a los tres perros en el jardín y pasamos al salón. Me invitó a sentarme con ella en el sofá y me dijo:
-Gracias por haber venido de paseo con nosotras, y gracias por hacer que no me conocías toda la tarde.- sonreí y le dije:
-Muchas gracias por dejarme pasar la tarde con vosotras.- ella sonrió y me dijo:
-Me toca hacer la cena.- la miré y negué con la cabeza, seguramente con la de energía que había gastado jugando toda la tarde con Danka y compañía no tenía ganas de nada.
-La hago yo, tú debes de estar cansada, has estado toda la tarde jugando.- ella me miró sonriente y me dijo:
-Las había echado de menos.- sonreí y le pregunté:
-Y dónde los dejas cuando no estás?-
-Se los dejo a una amiga.- me sonrió y me dijo:
-Pero no me cambies de tema, me toca hacer la cena.- le sonreí y le dije:
-Si me dejas hacer la cena te doy un regalo.- estaba jugando sucio, lo sabía pero no quería que ella tuviese que hacer la cena.
-No sería más coherente que yo hiciera la cena y tú me des el regalo?- llevaba razón era más lógico, pero yo negué con la cabeza y le dije:
-Prometo que te va a gustar.- ella sonriente me dijo:
-Que conste que estas jugando sucio con lo del regalo, ahora me tienes intriga'.- sonreí, esta me tocaba ganarla!
-Sí no te gusta el regalo, no me vuelves a dejar hacer la cena. Pero déjame hacerla venga!- me miró sorprendida y me dijo:
-Tan seguro estás de que me va a gustar?- fruncí los labios pensando durante unos segundos y asentí, ella sonriendo se levantó y me dijo:
-Yo también tengo un regalo para ti!- me sorprendió y la seguí mientras le decía:
-Un regalo? Para mí, estás de broma.- ella mientras se reía de mi reacción me dijo de manera juguetona:
-De verdad que tengo un regalo para ti, pero como no me vas a dejar hacer la cena no te lo voy a dar...- puse mala cara y le dije:
-Estamos empate Malú... Si haces tú la cena te quedas sin regalo, si la hago yo me quedo sin regalo. Que te parece si me ayudas a hacer la cena?- ella se rió de mi mala cara y me dijo:
-O por qué no me ayudas tú a mí?- bufé y le dije sonriente:
-La idea ha sido mía!- ella me miró poniendo morritos, era una cara muy graciosa, creo que estaba pensando...
-Venga vale, tú ganas.- le sonreí, ella no pudo aguantar su expresión sería y sonrió...
-Bueno pues me voy a duchar, te espero en media hora.!-le dije y me iba corriendo cuando me dijo:
-Un momento, Diego párate ahí.- me giré lentamente, y ella me dijo:
-Que vamos a hacer de cenar?- sonreí mientras caminaba de vuelta a su lado, y le dije:
-Venga te dejo elegir.- ella sonrió y dijo:
-Elegimos entre los dos, no me dejes el marrón de elegir a mí.- yo la miré y le dije:
-Encima que te cedo todo el honor... Venga a ver pensemos.- puse mi mejor expresión de pensador, ella me pegó un golpe en el brazo y mientras se reía me dijo:
-Deja de hacer el tonto, venga piensa!- mientras me pasaba la mano por el golpe que había recibido le dije:
-Eso intento pero mi vecina me interrumpe dándome manotazos.- ella sonrió y me sacó la lengua. Estuvimos poniéndonos de acuerdo en que hacer para cenar. Ella decidió que llevaría algunas cosas necesarias, sabía yo que lo de pensar que hacer era para llevar algo...
Me fui a mi casa muy contento, subí al estudio le hice algunos arreglos a la foto de esta tarde y la imprimí, la fotografía es algo que me apasionaba por eso siempre tenía un móvil con una buena cámara de fotos y papel fotográfico en casa. Ahora tenía que buscar un marco, me paseé por toda la casa, buscando un marco el cual fuese bonito. Encontré algunos bastante pequeños, necesitaba alguno más grande. Lo vi en la pared del salón, lo descolgué y puse la foto dentro, la verdad la foto parecía de las que te vienen de muestra de lo bonita que había quedado. Me subí a duchar rápido, había tardado más de lo que esperaba buscando el marco. Salí de ducharme y me puse ropa cómoda, mientras me secaba el pelo llamaron a la puerta, dejé de secarme el pelo y bajé rápido abajo, tenía que esconder la foto... Una vez escondí la foto, abrí la puerta, detrás había una sonriente Malú con una bolsa con las cosas que había dicho que iba a traer, la acompañé hasta la cocina, se había puesto un pantalón de algodón y una camiseta de manga corta ancha, le quedaba muy bien.
-Estás mojado.- dijo mientras se ponía de puntillas y pasaba la mano por mi pelo. Sonreí siempre me había gustado que me tocasen el pelo.
-Es que has llegado pronto.- miró el reloj que había en la cocina y me dijo:
-He llegado diez minutos tarde... No será que tengo un vecino que tarda mucho tiempo en ducharse?- no tardaba tanto, lo que pasa que había estado preparando el regalo...
-Será eso...- le dije con una sonrisa, ella mientras sonreía empezó a sacar las cosas para empezar a preparar la cena, yo empecé a guardárselas y ella me dijo:
-Diego estáte quieto, sabes de sobra que no vas a poner tú todo.- resoplé y le dije:
-Pero que más da?- ella sonrió y dijo:
-Como da igual usamos los de los dos.- la miré y sonreí, no se le podía llevar la contra cuando ponía esa cara, le dije:
-Venga vale, pero no pienso darte más trucos para pelar cebollas.- ella me miró y empezó a reírse.
Preparamos la cena entre indirectas para averiguar que era su regalo y bromas. Cuando estuvo lista la cena, pusimos la mesa y nos sentamos a cenar, mientras cocinábamos se había hecho una coleta de la cual se le empezaban a escapar varios mechones de pelo. Mantuvimos una amena conversación durante toda la cena. Cuando terminamos de cenar ella me dijo:
-Diego cierra los ojos.- me sorprendí pero la obedecí, me agarró la mano y me puso sobre ella una bolsita.
-Ya puedes abrir los ojos, espero que esto te ayudé cuando yo no esté por aquí.- la miré y le dije:
-Muchas gracias de verdad, no tenías que haberme comprado nada, no es mi cumpleaños ni nada de eso.- ella sonriente me dijo:
-Venga ábrelo y calla.- la obedecí y lo abrí, era una cadena, pero al final de la cadena había un discreto atrapa sueños, sólo tenía una pluma pequeñita, era muy bonito, dios la verdad me encantaba. La miré agradecido y le dije:
-Es un caza sueños...- ella me preguntó:
-Sí, cuando lo he visto esta tarde no he podido evitar acordarme de ti y te lo he comprado... Te gusta?- sonreí y le respondí:
-No me gusta, me encanta! Yo antes tenía uno parecido en mi habitación, pero se rompió... De verdad muchísimas gracias.- me levanté y le di un fuerte beso en la mejilla, ella se empezó a reír y me dijo:
-Cuidado que me absorbes.- empecé a reírme por la tontería, y me volví a sentar.
-Me ayudas a ponérmela?- ella sonriente asintió y me abrochó la cadena. La verdad la cadena era muy ancha, entraba y salía sin necesidad de usar el broche.
-Quieres ver tu regalo?- asintió muy rápidamente mientras sonreía, le dije:
-Venga tienes que cerrar los ojos, no hagas trampas ehhh!- ella cerró los ojos y la llevé hasta el salón, había decidido poner el cuadro donde antes estaba colgado, la puse frente a la pared y le dije:
-Ya puedes abrir los ojos, espero que te guste.- abrió los ojos lentamente y cuando vio la foto los abrió como platos, yo la miraba sonriendo mientras ella seguía asombrada por la foto. Parpadeo varias veces, como sí se pensase que veía mal, se acercó a la foto y tocó el marco. Me adelanté y la descolgué, mientras se la daba le dije:
-Me gustó mucho esta tarde tu forma de jugar con ellas y creí que tú también deberías tener el privilegio de verlo.- ella seguía embobada mirando la foto, la lleve moviéndola por los hombros hasta el sofá donde conseguí que se sentase. Seguía sin decir nada, me senté a su lado esperando su respuesta.
No decía nada, sólo miraba la foto con una gran sonrisa en la cara. Para romper el silencio y su embobamiento le dije, mientras le daba un ligero toque en la cabeza:
-Creo que algo se te ha roto.- ella sonrió aún más si cabe, y con cuidado dejo la foto en la mesa que había delante de los sillones. Se giró hacia mí, y me abrazó, me empecé a reír y le dije:
-Te ha gustado entonces?- ella me bombardeó besos la mejilla mientras me decía:
-Muchas gracias, es preciosa.- no pude hacer otra cosa quea reír, y le dije:
-Me vas dejar sin moflete!- ahora ella empezó a reír y me soltó, yo la miré sonriente, ella me miró y con una sonrisa que podría competir con el alumbrao de la feria de Sevilla me dijo:
-Diego es preciosa, muchas gracias de verdad me ha encantado. La foto tiene magia, los colores son preciosos... En serio hoy a atardecido así?- yo la miré y asentí, ella continuo diciendo:
-No me he dado cuenta del atardecer, me encanta la foto en serio, es la mejor foto del mundo... Muchas gracias, eres maravilloso!- le sonreí y le dije:
-La verdad es que la escena era maravillosa, pensé que te gustaría verlo y te hice la foto. No me tienes que dar las gracias, lo que se ve en la foto es lo que eres, eres pura magia hija.- ella sonriente volvió a coger la foto, y a observarla. Me acerqué a ella y le puse dos mechones de su pelo que le iban a evitar ver detrás de la oreja. Me sorprendió la suavidad de su cabello, ella seguía mirando con una sonrisa la foto.
-Te la puedo pasar al móvil si quieres.- levantó la mirada, y asintió con la cabeza, rápidamente volvió la mirada a la foto. Sonreí y subí arriba a por mi móvil, cuando bajé ella seguía mirando la foto. Me senté a su lado y mientras le mandaba la foto le dije bajito:
-Si sigues mirando tanto la foto la vas a desgastar.- ella se giró y me sacó la lengua, sonreí y ella me dijo:
-Es que es perfecta... Mañana se la voy a enseñar a mi madre!- le sonreí, me alegraba de que le hubiese gustado tanto como para enseñársela a su madre. A mí también me hubiese gustado enseñarle a mi madre todo lo que había conseguido... Ella se dio cuenta de mi silencio y me dijo:
-Diego estoy segura de que tu madre está súper orgullosa de ti, eres una persona maravillosa.-me sorprendió que dijese eso, ella no sabía mi historia pero aún así esas palabras me ayudaban, le sonreí como pude y le dije:
-Muchas gracias, es sólo que ahora que lo pienso yo también se la enseñaría a mi madre.- me sonrió de vuelta y me dijo:
-No hace falta que se lo enseñes, ella ya la ha visto.- cerré los ojos y sonreí, seguramente mis padres se sentirían orgullosos de lo que había conseguido... Abrí los ojos y le dije:
-Venga vemos una película o algo?-ella sonriendo asintió con la cabeza.
Pusimos una película, mientras la veíamos ella se frotó los brazos, al parecer tenía frío... Me quité la chaqueta de algodón que llevaba y se la puse por encima, ella me regaló una sonrisa y seguimos viendo la película. Cuando la película terminó me di cuenta de que se había quedado dormida. La dejé tumbada en el sofá mientras recogí la cocina. Cuando volví al salón seguía dormida, pensé en que hacer, decidí que no la iba a despertar, así que miré dónde había dejado las llaves de su casa y primero llevé todo lo que ella había traído antes, la foto, y sus sábanas que todavía estaban en mi casa, cuando volví al salón la cogí en brazos, en realidad no pesaba pero traté de hacer el menor esfuerzo posible para evitar algún daño en el costado, y me dirigí hacia su casa. Cuando empecé a andar hacia su casa, ella dijo algo que no entendí y yo le susurré:
-Shhh que ya llegamos.- se acurrucó más en mis brazos y siguió dormida. Llegamos a su habitación y como ya antes había desecho su cama, sólo la puse en ella y la arropé, le quité la coleta y le dejé el móvil en la mesita. Cuando iba saliendo por la puerta de la habitación, le dije:
-Buenas noches.- ella se giró en la cama, y siguió dormida,
sonreí y me fui para mi casa. Me acosté feliz, había sido un gran día, lo había pasado entero con Malú y era maravilloso compartir tiempo con ella, la verdad me había hecho mucha ilusión el colgante que me había regalado. Esa noche pude dormir sin ningún problema.
A la mañana siguiente me levanté temprano, recogí mi habitación y bajé a desayunar, cuando estaba tomándome el café me llegó un whatsapp, lo abrí... Era de Malú...
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