Pues hoy también me registraron, cuando llegue al piso el cual planeaba vender, me puse a recoger las cosas y me di cuenta de que ahí estaba mi vieja guitarra la cual había dejado de tocar hacia mucho ya, no tenía ganas de volverla a usar, me pensé si dejarla aquí para el próximo inquilino, pero aunque no la tocase estaba llena de recuerdos, me la llevaría también, ya tenía pagada la señal de la vivienda la cual compraría, era una casa a las afueras de Madrid, bastante grande y la zona era tranquila. Hable con los antiguos dueños de la casa y me dijeron que me iba a gustar la zona que era muy tranquila y que los vecinos eran todos muy agradables, no me lo pensé y acepte el trato con los señores. Estaba guardando todo lo de mi todavía piso cuando miré el reloj, hice el cambio de hora de España a México y decidí llamar a Elena, no me contestó imaginé que estaría trabajando, le deje un mensaje y le recordé el cambio horario, ella era bastante torpe con eso de las horas.
Esa misma tarde me llamaron los del trabajo iba a exponer el proyecto, me duché, me arregle más de lo que yo acostumbraba y fui para las oficinas... Acostumbrado al clima cálido de México en Madrid me estaba congelando, cogí mi abrigó y mi gorrito y fui a las oficinas. Cuando estaba en la recepción me quité el gorrito y intente poner en orden mi cabello mirándome en la pantalla del móvil, tenía que dar buena impresión, me había puesto un pantalón pitillo negro de traje con una camisa blanca, corbata fina negra y americana negra, todo esto con mi abrigo de invierno, mi bufanda y mi gorro, creo que estaba muy logrado para lo que acostumbraba. Cuando me llamaron, me tocó exponer el proyecto, al parecer los directivos quedaron bastantes contentos y los compañeros de mi empresa me dijeron que iba a ganar.
Eran las 10 de la noche cuando salí de las oficinas, habíamos tenido luego una reunión informal los compañeros porque hacía tiempo que no nos veíamos, como no tenía nada que hacer quise comprobar cuanto tardaría en coche desde las oficinas hasta mi nueva casa y entrar a verla puesto que ya me habían mandado las llaves y el contrato de compra al trabajo, en el trayecto hasta lo que sería mi nueva casa vi un Starbucks y me pare para coger un café calentito, mire la calle, estaba bastante cerca, seguiría andando, quería comprobar cuanto tardaría en bajar a por el desayuno más de un día, en verdad iba caminando muy despacio, el trayecto a paso normal no era de más de 5 minutos... Pero estaba admirando lo que tanto había extrañado. Termine el café y fui hasta una esquina donde se veía una papelera, de repente algo me alarmó.
Hacia mi venía corriendo una chica, lo supe por el pelo largo y castaño, como a mí me gustaba, que le caía por debajo de su gorrito de lana, cuando estuvo lo bastante cerca puede ver en ella una expresión de miedo, no había duda esa chica estaba en peligro, detrás de ella, bastante alejado debido al paso rápido de la chica venía un hombre, bastante desgarbado y con mala pinta, yo estaba prácticamente apoyado en la columna que luego se hacía esquina para que no me viesen, cuando la chica llegó a mi altura la agarré fuerte del brazo y la tire hasta la columna quitándome rápidamente el abrigo se lo coloqué por encima para que quedase lo más oculta posible, alguien me dijo alguna vez que el negro esconde todo, la tapé entre la columna, la esquina y mi cuerpo, para algo me serviría ser más alto y corpulento que ella, el hombre llego hasta nuestra altura, al no ver a la chica dijo algo que no llegue a entender y me empujó, yo no me esperaba ese empujón, puesto que estaba de espaldas a él y me di con la columna en el costado derecho a la altura de las costillas, hostias esto sí que me había dolido... ¡Joder!
Hacia mi venía corriendo una chica, lo supe por el pelo largo y castaño, como a mí me gustaba, que le caía por debajo de su gorrito de lana, cuando estuvo lo bastante cerca puede ver en ella una expresión de miedo, no había duda esa chica estaba en peligro, detrás de ella, bastante alejado debido al paso rápido de la chica venía un hombre, bastante desgarbado y con mala pinta, yo estaba prácticamente apoyado en la columna que luego se hacía esquina para que no me viesen, cuando la chica llegó a mi altura la agarré fuerte del brazo y la tire hasta la columna quitándome rápidamente el abrigo se lo coloqué por encima para que quedase lo más oculta posible, alguien me dijo alguna vez que el negro esconde todo, la tapé entre la columna, la esquina y mi cuerpo, para algo me serviría ser más alto y corpulento que ella, el hombre llego hasta nuestra altura, al no ver a la chica dijo algo que no llegue a entender y me empujó, yo no me esperaba ese empujón, puesto que estaba de espaldas a él y me di con la columna en el costado derecho a la altura de las costillas, hostias esto sí que me había dolido... ¡Joder!
-Cabrón!- dije, mi voz salió mucho más ronca de lo que yo esperaba por el dolor que me había producido el golpe, me fui a girar para enfrentar al desgraciado ese, cuando la chica me agarro de la camisa y acercándome más a ella me susurró:
-No te gires, ha sacado una navaja!- joder, si que se ponía feo esto, estaba sudando frío, una idea vino a mi mente y sin pensarlo dos veces miré por el rabillo del ojo calculé la distancia, algo bueno tenía que tener haber estudiado arquitectura, en el cálculo de la distancia no me equivoque y de un rápido giro le di una patada en la mano al desgraciado al que se le calló la navaja al suelo, al verme delante de él, yo le doblaba la altura casi y aun así medio agachado agarrándome el costado todavía le intimidaba, el cobarde al verme que iba directo hacia él, corrió se fue y cuando giré la esquina que quizás nos había salvado la vida, ya estaba bastante lejos y el dolor de mi costado era muy grande para echar a correr. Me di la vuelta y fui hacia donde estaba la chica, al verme no dijo nada y me abrazó, yo le correspondí al abrazo. Ella al ver que me dolía el costado, me soltó rápidamente y me dijo:
-No sé cómo agradecerte que me hayas ayudado, creo que en verdad no podré agradecértelo nunca.- la miré ahora que la miraba, su cara me sonaba, pero no sabía de qué, encima estaba empezando a ver borroso por el dolor, sólo le dije:
-Ahora tú me tienes que ayudar, tengo el coche al lado del Starbucks de esta calle creo que son dos minutos y la casa a menos de 5, necesito ir a algún lado, me duele mucho el lado, las llaves están en el abrigo.- la chica salió corriendo y yo me apoye en la pared, me estaba costando mantenerme de pie.
En lo que supongo que no fueron más de un par de minutos pero que a mí se me hicieron eternos ya estaba ella con mi coche frente a mí. Se bajó me ayudó a subir al coche, y me llevó directamente al hospital, me di cuenta de que antes de bajarse del coche para entrar en el hospital se ajustó el gorro y se cubrió bien con la bufanda la cara. Me volvió a ayudar a bajar, yo no tenía fuerzas ni para hablar y darle las gracias, me costaba hasta respirar, al entrar, me pareció escuchar que ella daba dos gritos, yo luchaba por mantener los ojos abiertos y respirar, era creo que lo único que estaba haciendo de pronto sentí como se me doblaban las rodillas pero no llegue a caer al suelo, me había conseguido sentar no sé cómo en una silla de ruedas era increíble, la chica sí que tenía fuerza, le apreté la mano en señal de agradecimiento y ahí ya todo se volvió negro.
En lo que supongo que no fueron más de un par de minutos pero que a mí se me hicieron eternos ya estaba ella con mi coche frente a mí. Se bajó me ayudó a subir al coche, y me llevó directamente al hospital, me di cuenta de que antes de bajarse del coche para entrar en el hospital se ajustó el gorro y se cubrió bien con la bufanda la cara. Me volvió a ayudar a bajar, yo no tenía fuerzas ni para hablar y darle las gracias, me costaba hasta respirar, al entrar, me pareció escuchar que ella daba dos gritos, yo luchaba por mantener los ojos abiertos y respirar, era creo que lo único que estaba haciendo de pronto sentí como se me doblaban las rodillas pero no llegue a caer al suelo, me había conseguido sentar no sé cómo en una silla de ruedas era increíble, la chica sí que tenía fuerza, le apreté la mano en señal de agradecimiento y ahí ya todo se volvió negro.
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