viernes, 7 de marzo de 2014

Capítulo 3- Coincidencias

Desperté, estaba tumbado en una cama de hospital, pero que cojones hacia yo en una cama de hospital? Me intenté levantar y os prometo que vi las estrellas, el firmamento y toda la puta galaxia junta. Ya me acordaba, el golpe del tipo ese, de pronto escuché:
-Creo que es mejor que no te muevas, por lo menos hasta que el médico te lo diga.- me dijo mientras entraba por la puerta y veía la expresión de mi cara, era ella la chica la cual me ayudó pero que aún no conocía su nombre, su cara en cambio me sonaba bastante pero no sé de qué la verdad, va a llevar razón Christian cuando dice que soy un despistado que me doy de frente con el rey y ni cuenta me doy... No sabía ni qué hora era...
-Perdona, pero que hora es ?- pregunté, la chica sonriendo me respondió:
-Son las 23:30 de la noche.- me asombró que no se hubiese ido puesto que no me conocía de nada y era bastante tarde para estar fuera de casa.
-Gracias, muchas gracias de verdad por haberme traído hasta acá, creo que no hubiese podido llegar. Por cierto mi nombre es Diego, tú cómo te llamas?- pregunté con curiosidad, no sabía de qué pero su cara se me hacía familiar y su voz también. Ella me miró como si me hubiese salido un tercer ojo, cosa que no entendí, pero muy amablemente me dijo:
-La que debería dar las gracias aquí sería yo, no sé qué hubiese pasado si no me hubieses escondido, muchas gracias por hacer de escudo frente al tío ese, y no tienes que agradecerme nada, eso- dijo señalando mi costado- te ha pasado por mi culpa, como no te iba a ayudar- le sonreí, era muy agradable y sincera, prosiguió ella- y mi nombre es Malú.
La miré con los ojos abiertos como platos,
-Ostias! Ya sabía yo que te había visto antes, aunque fuese en la tele.- ella ante mi reacción comenzó a reírse, se reía mucho, me contagió la risa pero cuando fui a coger aire para reponerme, otra vez visite la vía láctea sin moverme de la camilla. Ella al ver mi gesto de dolor se acercó rápidamente y me dijo:
-¿Qué te pasa? Joder lo siento, claro no puedes reírte...- yo ante su mirada de culpa, le dije:
-No te preocupes que ni yo sabía que ahora no me puedo reír...- volvió la sonrisa a su rostro, yo también le sonreí eso sí que podía, le pregunté también:
-¿Por cierto que es lo que tengo?- me miró y me dijo:
-Tienes un fuerte golpe en dos costillas, por muy poco y gracias a dios no te llegó a perforar el pulmón, tienes una fractura en una de las dos costillas.- me lo dijo todo como si fuese una profesional, me reí ella era cantante, como había conseguido explicarme esto con esa claridad y para que yo lo entendiese, los temas de la salud no se me daban muy bien.
-¿Y lo más seguro es que no me pueda mover no?- le pregunté, me miró con su sonrisa mientras asentía con la cabeza, le tenía que pedir el truco para estar sonriendo siempre, y me dijo:
-Ha dicho el médico que te puedes ir a casa pero que sería recomendable que hicieses el menor esfuerzo posible.- esto en este momento era una mierda, tenía una mudanza por delante y el piso estaba en un 5º sin ascensor, que suerte tenía últimamente.
-Muy oportuno, pero creo que me las apañaré.- le dije, no quería que pensara que intentaba sacar provecho por la situación, ella me miró y sonrió.
-El médico va a venir a revisarte por última vez y te da el alta, te espero y entre José y yo te ayudamos.- José que José? Pensé. En ese momento entró el doctor por la puerta.
-Buenas noches Diego, qué tal?- preguntó muy amable.
-He estado mejor, pero voy bien.- Se rió y me dijo que no me preocupase.
-Para que te recuperes lo antes posible, tienes que seguir las recomendaciones que te hemos puesto en el informe.- las recomendaciones eran que guardase reposo, la medicina y que me tenía que aplicar una pomada dos veces al día, lo de la pomada no se sí iba a ser capaz, me molestaba el simple pijama de hospital, iba a ser difícil tocar sin que me causara daño.
-Vale de acuerdo, y ya me puedo ir?, no me gustan los hospitales.- Malú que seguía en la esquina de la habitación al lado de la puerta se empezó a reír, el médico también, yo solo les dije:
-Paren de reír o me lo contagiarán y me vais a oír decir lo que no queréis oir...- Malú se mordió el labio para evitar reírse, el doctor adopto una postura profesional y me miro con ojos risueños, miré otra vez hacia Malú y tenía los ojos llenos de lágrimas por la risa que se estaba aguantando, el doctor salió para firmar el alta y mandar a que me trajeran mis cosas.
-Ríete o vas a explotar.- le dije sonriendo, ella empezó a reírse y junto las manos delante de su cara como pidiendo perdón, me dieron ganas de reír era una situación bastante graciosa, pero me contuve porque sabía que iba a doler bastante y sólo le sonreí, cuando se calmó me dijo:
-Lo siento, pero es que cuando te han dicho lo de la pomada tu cara ha sido épica.- dijo, joder tanto se me había notado?
-Bueno si, es que... Creo que no me la voy a poder poner, no soy sadomasoquista me molesta la tela de un simple pijama no me va a molestar untarme crema?- dije, se quedó como pensando y dijo:
-Yo te puedo ayudar hoy y ya para la próxima trata de ponértela tú.- no me lo esperaba de su parte...
-Gracias pero supongo que me las apañaré de alguna forma, ya no tengo cinco años, creo que con 30 años seré capaz de ponerme un poco de crema, bastará con que me amordace y me lo ponga, para que mis vecinos no me llamen la atención.- otro ataque de risa suyo, se me daba bien hacerla reír, me gustaba hacer reír a la gente pero su risa era bonita, muy bonita.
-Tranquilo ya encontrarás la forma.- me dijo.
Me dieron en alta me puse la ropa, la corbata me la dejé en el bolsillo. Salimos y afuera estaba un chico alto, con el pelo recogido en una coleta que nada más verme vino a darme un abrazo, Malú se interpuso rápidamente y le dio un golpe en el brazo.
-Idiota tiene las costillas magulladas y le vas a dar un abrazo de los tuyos.- le regañó, me hizo gracia y le sonreí al tipo.
-Soy Diego- dije tendiéndole la mano.
-José de Lucía, hermano de la responsable de eso- dijo señalando mi costado, me reí, flojito pero me reí porque ella le había pegado un manotazo en el brazo, a lo que José no puedo nada más que arrascarse.
-Venga te llevamos a tu casa- dijo Malú, salimos del hospital y cuando me iba a montar para conducir, Malú me quitó las llaves y me dijo:
-Lo siento tampoco puedes conducir, para eso tienes que moverte y no creo que te agrade mucho tener que girar en las curvas, y no estoy dispuesta a terminar subida a una rotonda.- dijo, me hizo gracia, José que venía detrás me dijo:
-Sí, así es ella, ella es la jefa, la que manda.- sonreí y me subí en el lado del copiloto.
Ahora venía lo difícil, tenía que decidir a donde ir, a la casa nueva no tenía ninguna pertenencia pero me libraba de subir cinco pisos, o a mi piso en el cual lo tenía todo... Malú al verme tan pensativo dijo:
-Qué te pasa? No recuerdas dónde vives?- dijo divertida, le explique la situación de mi piso sin ascensor, me dijo que pasaríamos por el piso y ella subiría a por algo de ropa y de aseo y mientras José iría a la farmacia a por la crema y las medicinas y nos juntaríamos los tres en la casa. Sí que le venía bien lo de jefa, se le ocurrían soluciones rápidas y eficientes.
Eso hicimos cuando aparcó en la puerta de mi piso me pregunto dónde lo tenía todo le dije que estaba todo en la maleta puesto que no me había dado tiempo a deshacerla, me dijo que era mejor y bajó con mi maleta, ahora me pregunto que para donde se dirigía ahora, le dije la dirección de mi nueva casa y se quedó mirándome con una cara de "En serio?" No sabía porque me miraba así pero al ver que no decía nada le dije:
-No sabes ir? Es por la calle donde nos encontramos...- no me dejó terminar, dijo rápidamente:
-Sí, sí que se ir, claro que se ir... Es sólo que... Eres mi nuevo vecino...- dijo alucinando, yo sólo la mire como si me estuviera tomando el pelo, al ver mi cara empezó a reírse, en medio de la risa dijo:
-No te preocupes no soy tan mala vecina, pero no vengas a pedirme sal, cada uno se compra la suya ehh!- me reí, solté un joder en medio de la risa y ella empezó a pedirme perdón. Era muy gracioso porque me pedía perdón por hacerme reír.
-Bueno pues vamos para casa- dijo ella muy risueña.

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