martes, 30 de septiembre de 2014

2. El resurgir.

Eran las 3:00 de la mañana ya le había dado el biberón a Jaime y lo había vuelto a acostar, tenía un dolor intenso en el pecho y un nudo en la garganta que no me dejaba casi respirar, así que después de darle numerosas vueltas decidí llamar a Lola, ella era una de las únicas personas que tenía la certeza de que a esta hora me iba a coger el teléfono. Marco su número y me contesta al cuarto tono.
-Que pasa Rodri?- me responde con la voz pastosa por el sueño.
-Me ha dejado... Se ha ido...- y conforme lo suelto, se me quiebra la voz.
-Voy con Sergio para tu casa y hablamos, prepara café- me lo dice con un tono de preocupación en su voz y a la vez un tono autoritario para que la obedezca. 
Cuelgo y hago lo que me pide, pongo una cafetera y me dispongo a sentarme en el sillón cuando llaman a la puerta con el puño, supongo que para no despertar a mi niño. Abro la puerta y rápidamente unos brazos me rodean 
-Tranquilo Rodri, no estás sólo...- no respondo, simplemente entierro mi cabeza en su hombro, hasta que llega Sergio, supongo que de aparcar, y se une al abrazo dando un ligero apretón en mi hombro. 
Decidimos entrar al salón y sentarnos en el sillón, Sergio se levanta y sirve unos cafés mientras yo obedezco a Lola y voy a ducharme y ponerme el pijama, que no es más que un pantalón de rayas y una camiseta de manga corta. Me seco el pelo intentando poner en orden mis rizos y voy para el salón.
Llego y ellos están sentados, esperándome supongo.
Me siento en el sofá en medio de los dos.
-Rodrigo, pero ¿que ha pasado...?-miro a Sergio, que ha sido el primero en hablar, y luego a Lola, y los vuelvo a mirar a los dos... Cojo la carta que me ha dejado Belén y se la doy a Sergio, que la lee Sergio y después se la pasa a Lola.
-Ahora lo que te toca es olvidarla amigo.-me da unas ligeras palmaditas en la espalda.
-¿Y que vas a hacer mañana?- Lola saca su lado profesional mientras me da un sutil apretón en la pierna. 
-Lola sé que esperas que mañana te pida el día libre pero no, prefiero seguir con mi rutina e ir olvidándome de ella día día, no creo que jamás llegue a odiarla pero si voy a expulsar de mi corazón el amor que siento por ella. Ojalá en un futuros seamos amigos.- suspiro con algo de dolor, y es que es duro saber que se ha ido, que cuando despierte la mañana siguiente ya no estará a mi lado...
-¿Por qué no crees que llegues a odiarla?- me pregunta Sergio mientras bebe de su café.
-Porque no la culpo por cansarse de mi, todo el mundo se cansa de mi tarde o temprano y me expulsa de su vida.-
-No todos se cansan de ti- me recrimina Lola.
Entonces creo que es el momento de contárselo, algo que me rompe por dentro y que jamas superé... Pero en ellos puedo confiar, no cualquiera salé a las tres de la mañana de su cama por un amigo.
-Siento que todo el mundo se cansa de mi porque es verdad, cuando mis padres se separaron yo tenía 12 años y William 4, mi padre decidió que yo me iría a vivir con él y William se quedaría con mi madre. Estuve viviendo con el 3 meses y me notaba desplazado no me trataba como a un hijo, ni me abrazaba, ni me animaba cuando algo me salía mal, en cambio a la hija de su nueva mujer si la trataba con cariño y demás. Ahí supe que se había cansado de mi y a las dos semanas me mando de vuelta con mi madre.- les confesé con todo el dolor que me causaba.
Esta historia mi madre se la suponía pero yo jamás la había hecho verbal y ahora con ellos me sentía a gusto como para hacerlo. Al parpadear una lágrima me callo por la cara, sentí que Lola me apretaba la mano que tenía cogida y Sergio me apretaba los hombros.
-Lola, me gustaría pedirte un favor- levanté la mirada y busqué sus ojos.
-Claro, cuéntame- me responde bebiendo de su café.
-A ver mañana voy a ir a trabajar, porque llevo mucho tiempo con ese proyecto y prefiero seguir la rutina, como va a ser un día de grabación y no voy a pisar la agencia, me gustaría preguntarte si me puedo llevar a Jaime, ya sé que no esta permitido pero es que no tengo con quien dejarle y no me gustaría dejarle con nadie que no sea de mi confianza, sería sólo mañana, yo estaré buscando mientras con quien dejarlo los próximos días, pero entiéndeme no lo puedo dejar sólo. -le digo pensando en que es imposible que acepte ya que un niño bebe podría irrumpir mientras grabamos por el llanto por ejemplo.
-No hay ningún problema Rodrigo pero ya sabes si hace mucho ruido o algo así tendremos que llevarlo con alguien- y sé que me lo dice para que lo sepa, ya que ella es la directora pero también sé que no me haría llevarlo a ningún sitio.
-Muchas gracias Lola- le digo con una sonrisa que estoy seguro no llega a mis ojos pero agradecido porque es lo mínimo que puedo hacer teniendo estos dos grandes amigos. Me ha hecho bien llamarlos y desahogarme, siento que la presión que sentía en el pecho se ha ido y el nudo que tenía en la garganta fue pasando mientras que bebía café, y esque me han dejado pero no es el final del mundo, no, no es el final de mi mundo.
Se despiden de mi y Lola me dice que mañana no hace falta que vaya a primera hora a la agencia con que vaya a las 10:30 a los sets de grabación es suficiente y se lo agradezco y me disculpo con ellos por haberlos hecho desvelarse. Me regañan por disculparme y se van.
Me voy a dormir son las 4:30 y me siento mejor, siento el corazón roto porque la quiero y la extraño, pero volveré a armarlo para que nadie más lo rompa, la cama se me va a hacer muy grande sin ella. Me meto en la cama y veo que antes de irse cambió las sábanas, se lo agradezco si hubiese olido su olor me hubiese vuelto esa presión al pecho, supongo que ella ya pensó en ello, y es que me doy cuenta de que en realidad no me ha querido hacer daño, pero me lo ha hecho aunque terminare olvidando ese daño porque me gustaría que un futuro volviera pero como sé que eso es imposible me encantaría esa oferta de amigos.
A la mañana siguiente me levanto a las 7:30 ya que tengo cogida la hora y también es la hora de dar el biberón a Jaime le doy el biberón y lo visto con jersey de rayitas de invierno, unos vaquero diminutos y unas converses sin suela negras que le regalo su tio William. Lo perfumo, lo peino y lo meto en el carrito donde no tarda en quedarse dormido. Voy a ducharme rápido, salgo me recorto la barba que ya estaba un pelin larga, pero no la hago desaparecer del todo ya que me gusta llevarla, me visto con unos vaqueros oscuros, una camiseta de de manga corta blanca y la chaqueta de cuero por encima y es que ha decir verdad luego en los sets entre luces y demás hace bastante calor.
Como me queda tiempo cojo el móvil y hago unas llamadas para la mudanza de mañana, hablo con la agencia que se encargará de llevar nuestras cosas y es que sólo nos lleváremos eso que es personal lo demás se quedará en la casa que como es de alquiler no nos pertenece.
Como ya no tengo nada que hacer llamo a William para contarle lo que ha sucedido, me dice que mañana le deje a Jaime con él y que entre los dos nos encargaremos de cuidarlo, se lo agradezco y me dice que esta noche viene a cenar y que él trae la cena, le digo cual es mi pizza favorita ya que él no se complica, y me responde que quizás me sorprenda, me despido de él y cuelgo.
Me dirijo al set de grabación, monto a Jaime en la sillita y guardo el carro en el maletero, menos mal que tengo un coche grande, mi BMW X3 de 2012.

Voy directamente al set de grabación, monto el carrito de Jaime y le pongo dentro, paso adentro del set y está bastante mejor de lo que se veía en fotos, como es temprano llamo a Lola que me dice que ya viene para acá.
A los diez minutos escucho unos tacones golpeando deprisa el suelo y aparce detrás de sus grandes gafas de sol, me sonríe, me abraza y luego le besa la cabecita a Jaime. Preparamos las cosas, ya sólo falta que llegue la modelo, nos servimos un refresco del catering y Lola va a hacer unas llamadas cuando un olor me cautiva los sentidos, es un olor femenino que me hace que quiera seguir oliendo. Y de repente se escucha una risa y una voz que me suena.

domingo, 28 de septiembre de 2014

1. El principio del fin

Es 12 de febrero, me levanto a las 7:30 sin hacer mucho ruido para no despertar a Belén, mi novia, le encanta dormir y no seré yo quien la prive de ese privilegio, me voy directamente a la cuna de Jaime, mi bebé, voy a prepararle el biberón ya que no toma leche materna porque Belén no tenía suficiente para alimentarlo, y es que por lo que se ve nos ha salido glotón. Lo cojo de la cuna y me voy con el al salón el cual se encuentra todo lleno de cajas y es que de aquí a dos días nos mudados a una casa, que posiblemente terminara de pagar Jaime, pero así lo decidimos para que el crezca más cómodo, es una casa grande con jardín en un buen barrio de Madrid. Lo despierto poco a poco y es que estos momentos me encantan, va abriendo sus ojitos de un color gris agua como los de su madre y yo voy tocando su cabecita cubierta con un pelito que si no me confundo se parecerá al mío color negro con reflejos marrones  y sobre todo indomable por naturaleza ya que de aquí a un tiempo le saldrán unos rizos rebeldes como los míos... Ya está despierto y su primer movimiento de la mañana es meterse el puño el la boca, le agarró la manita con cuidado, le pongo el babero y le doy el biberón tranquilamente.

Termina de tomárselo y ya está otra vez dormido, le doy palmaditas en la espalda para que expulse el aire y cuando lo hace le dejo otra vez en la cuna. Ha llegado mi turno me meto a duchar, me visto con unos vaqueros pitillos negros, una camisa blanca y corbata fina negra, luego ya cogería la americana, y no es que suela vestir tan bien siempre, pero es que hoy es un día muy importante para mí y la agencia para la que trabajo como director creativo de publicidad, podemos cerrar el contrato con L'oreal y pasaríamos a producir toda su publicidad.

Me tomó un café y voy a por la americana y el abrigo y es que en febrero en Madrid hace bastante frío, le doy un beso a Jaime en su pequeña cabecita y otro a Belén en la frente, cojo las llaves del coche y salgo.

Ya voy camino a la agencia, iba escuchando las noticias en la radio, pero decido que es mejor poner música para relajarme ya que me empiezo a poner nervioso con tanto coche, pongo cadena dial y esta sonando algo que sí no me confundo es de Pastora Soler, "Te despertaré", y me asombro de como es capaz de hacer que me relaje. Quince minutos más escuchando música en el coche de diferentes artistas como Manuel Carrasco, Carlos Rivera, India Martínez, Malú... Llego a los aparcamientos de la agencia, voy bien de tiempo, así que subo a mi despacho dejo las cosas y me paso por el despacho de Lola, una mujer un poco loca de 33 años y directora general de esta empresa, es pelirroja, con unos ojos verdes agua, y una sonrisa que enamoró a Sergio, su marido, y gran amigo mío, y sobra decir que ella para mí es como una hermana. Toco su puerta y me abre con un lápiz colocado en su oreja y un poco nerviosa, la intentó tranquilizar y nos ponemos a hablar de cosas personales, dejamos de hablar de trabajo momentáneamente para no ponernos más nerviosos, le pregunto por Sergio, que era quien ocupaba antes mi puesto y que decidió abrir una agencia él mismo, la cual con el tiempo se estaba haciendo muy importante y Lola le ayudaba con ella. 

Estamos hablando tan tranquilamente y de repente vuelve la Lola profesional:

-Rodri sabes que sí firmamos con L'oreal será por la gran campaña que vas haciendo ¿verdad?- Sí, ya sé que antes no os he dicho mi nombre, me llamo Rodrigo pero Lola me llama Rodri de manera cariñosa. 

-Lola, ¿qué me quieres decir? - levanto una ceja al decir esto, porque la conozco de sobra y sé que me va a pedir algo.

-A ver Rodrigo...- Rodrigo y todo, esto es importante...- si firmamos luego tendremos que rodar, y aunque sé que tu trabajo es sólo preparar el set y decidir luces y demás, me gustaría que te quedaras cuando grabemos, sabes mejor que nadie lo que necesita la campaña que hemos estado preparando y me gustaría que te quedarás porque el triunfo es de los dos y tú tienes que decidir como yo lo que debe transmitir la actriz del spot- todo me lo dice mirándome a los ojos y con una verdad que duele.

-Lola a ver como te lo digo...- se lo digo no muy convencido- ese trabajo es de la directora general no del director creativo y...- me para en seco apuntando me con un dedo y le respondo ante su dedo amenazante.

-... Y ... Me encantará acompañarte de verdad!!- lo digo de verdad ella se echa a reír y me tira la torre de pos-it de su escritorio. 

-Eso sí Rodrigo ni se te ocurra pedir un aumento eh!- me dice en tono de broma.

Decidimos que lo mejor es ir a la sala de juntas ya que se acerca el gran momento. Antes de entrar la cojo de la mano y la abrazo, le digo que ya lo tenemos hecho y que este cliente es nuestro. Entramos en la sala de juntas y da comienzo a la reunión. 

Una hora y cuarenta y cinco minutos después, la reunión se da por finalizada con la firma del contrato para el próximo año y medio, Lola estaba eufórica y es que para ella cada cliente es como una competición ganada, yo estaba que no me lo creía lleva trabajando aquí 4 meses (desde que Sergio se fue y me recomendó para su puesto) y era el primer gran cliente que conseguía. 

Por la noche habían planeado bajar a celebrarlo al bar que hay debajo de la agencia, un bar de copas muy acogedor. Así qué decido llamar a Belén para decírselo, cojo el teléfono y marco su número, no me responde y es raro, pero supongo que estará recibiendo visitas de amigas suyas o algo, así que le pongo un whatsapp.

-Cariño, hemos cerrado el contrato, voy a celebrarlo después de trabajar en el bar me tomo una ya que han insistido mucho y voy para allá, os echo de menos 😘 te quiero!
Bloqueo el teléfono y me pongo a preparar y a ultimar dónde vamos a grabar mañana, ya que empezamos mañana con el primer anuncio, es de tintes y aunque es extraño no tenemos que elegir modelo porque los de L'oreal son así y han decidido buscarla ellos, menos trabajo para mí, cierro los sets de grabación que utilizáremos cumpliendo lo que nos han pedido, tonos claros y rosas, y doy por finalizada mi jornada.

Voy al despacho de Lola y me dice que recoge y nos vamos para el bar, bajamos en ascensor. 

Al llegar a la puerta nos está esperando Sergio, un chico fuerte moreno y de ojos verdes, que ve a Lola y le sale una sonrisa automática, va hacia ella y le da un beso, después de prestarle toda su atención a su mujer me ve a mí y me abraza. 

- Muy bien Rodrigo ya sabía yo que te podrías hacer cargo de todo, enhorabuena por la firma del contrato- me dice todo esto dándome un fuerte abrazo y golpecitos en la espalda.

-Muchas gracias por haber confiado en mí Sergio.-

-Nada de gracias, ahora me invitas a la primera y estamos en paz.- Me hecho a reír por su ocurrencia y Lola le da un golpe en el brazo porque también le ha echo gracia.

Pasamos dentro y la verdad es que el ambiente es muy bueno, estamos casi todos los de la agencia y tres o cuatro personas que no se quiénes son, Lola hace el típico brindis en el que nos da las gracias a todos y nos dice que somos un equipo sí uno falla fallamos todos, y después de eso empieza la fiesta, yo me pido una coca cola ya que tengo que conducir de vuelta a casa, la verdad es que me la tomo más deprisa de lo que debo y me voy despidiendo de todos, y es que me muero de ganas por llegar a casa y ver a mi niño y a Belén, tengo tantas ganas de contarle todo lo que este contrato significa para mí y lo que Lola me ha propuesto de estar allí mientras grabamos.

Cojo el coche y mientras me estoy poniendo el cinturón veo en el móvil que tengo un whatsapp, lo leo y es de mi hermano:

-Hey! Hermanito, esta tarde Belén me trajo a mi lindo sobrinito porque iba a comprar y me dijo que tu te pasarías a por él, supongo que te lo habrá dicho Belén, no es que a mi me moleste que sí quieres me le quedó esta noche si te apetece una noche romántica, sólo es que me tendrías que traer la cena del niño y alguna de las cosas que necesita, vengas a por él o no, aquí te espero, un abrazo hermano!

Le respondo que sí que ahora mismo voy para allá y mientras conduzco marco con el manos libres a Belén, es muy raro que no me dijera que iba a llevar a Jaime con William, mi hermano pequeño, marca automáticamente y empieza a sonar... Hasta 5 pitidos y nada. Y ya casi he llegado a casa de mi hermano aparco cerca de la puerta y subo, le digo que no sabía nada de qué Jaime está allí y se sorprende de que Belén no me hubiese dicho nada, pero me dice para calmarme que sí había salido con sus amigas de fiesta se le habrá olvidado. Le doy las gracias a mi hermano que me dice que se le puedo dejar cuando quiera, y eso ya lo sé aunque es más pequeño que yo es bastante responsable la verdad aunque sólo tenga 24 años, y aunque nos sacamos 8 años siempre hemos estado muy unidos, mi madre se enorguyece de ello.

Abandono la casa de William y voy para mi casa que no está a más de 10 minutos, cuando estoy aparcando Jaime comienza a llorar, miro la hora y son las 9:45 claro le tocaba cenar hacer rato. Así qué entro deprisa en casa, le doy de cenar y le baño cuando he terminado le acuesto. Miro el teléfono y nada ninguna noticia de Belén, me estoy preocupando, me tiro en la cama con ropa y todo y es que en realidad estoy muerto, y escucho como un papel se aplasta por mi peso, me levanto y ahí una carta, es de Belén, me sudan las manos y un escalofrío me recorre toda la espalda, agarro la carta con las manos temblorosas ligeramente y me siento a leerla:

«Querido Rodrigo,

Supongo que te encuentras en casa y que habrás ido a recoger a Jaime, lo he llevado con tu hermano porque no lo iba a dejar sólo en casa. Sólo quiero que sepas que me voy, me voy porque aunque te quise y tenemos un hijo no tengo nada por lo que seguir luchando a tu lado y es que el amor que te tenía se ha ido convirtiendo en cariño y es porque me he enamorado de otra persona, no quiero que te hundas y que pienses que hiciste para perderme, tú en realidad no hiciste nada, sólo darme todo lo que yo te pedía, y es eso que supongo que me aburrió, que tú te entregarás al cien por cien, que fueras tan bueno conmigo y que yo no lo fuera tanto como tú... Una noche en las que salí con mis amigas lo conocí a él, me duele mucho dejaros a los dos, pero ahora sé que contigo no voy a ser feliz, no voy a conseguir la felicidad plena, sólo quiero que cuides a Jaime y no me guardes rencor Rodrigo, aunque pienses que te engañé no lo hice, me enamoré de él sin darme cuenta y es que en el corazón no se manda, y supongo que se me quedó muy grande tu amor, no he estado con él a la vez que contigo porque eso si que nunca me lo perdonaría por eso prefiero dejarlo antes de caer en la tentación y me voy lejos a lo mejor algún día vuelvo, de aquí a un tiempo, te llamaré para preguntarte por el niño y por ti,  ahora es mejor que no me llames, es mejor que el odio que supongo que estas sintiendo ahora se enfríe y cuando volvamos a hablar o a vernos podamos ser aunque sea amigos.

De verdad Rodrigo te pido que me perdones y ojalá y no te eches la culpa de porque esto acabo, no quiero que te sientas como una mierda, porque no lo eres, el final de esto es este, como te he dicho me he enamorado y me voy a vivir con él, no me guardes rencor, por lo que hubo entre nosotros y por lo que queda que es nuestro hijo no me odies, me voy vivir con él que vive en México, más adelante cuando la cosa se enfríe me pondré en contacto contigo y te daré mi dirección, quiero que entiendas que aunque esto se haya acabado quiero que sigas formando parte de mi vida como el padre de mi hijo y como un amigo con el que estuve junto 9 años de mi vida. 

Supongo que me quedó muy grande tu amor ...

Te buscare sólo deja que el tiempo pase para que esto se enfríe, cuida de Jaime que estoy segura que lo harás porque es tu debilidad.

Hasta pronto, Belén


Mientras leía esta carta las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos, me había dejado... Y no podía odiarla porque la amaba, mi Belén, esa mujer de pelo castaño claro con tonos cobrizos y de ojos grises, con la que yo ya no concibia mi vida se había ido dejándome una nota en la que me pedía perdón y me decía que no la odiara... Como iba a soportar esto... Supongo que su amor se fue apagando durante los 9 años que estuvimos juntos pero supongo que por los menos me lo tendría que haber dicho a la cara... Y no nos confundamos no la odio, todo el mundo tarde o temprano se cansa de mí, ella no iba a ser la excepción. 
Con un nudo en la garganta me levanté de la cama fui hasta la habitación de Jaime, que ya estaba dormido lo cogi y lo abrace contra mi, no quería sentirme sólo, gracias a dios el estaba conmigo, juntos lo íbamos a superar, nadie volvería a hacerme daño nunca más, no volveré a confiar en el amor. Me senté en la merecedora con él en mis brazos y me quede dormido, no se cuánto tiempo, sólo hasta que él me despertó porque le tocaba su biberón.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Enamorame la vida.

Podría ser un 12 de febrero normal y corriente, como acostumbro en mi día a día, pero no, este iba a ser un día para olvidar, un día que me destrozará, un día en el que aprenderé a ser fuerte y a cubrir mi corazón para que nadie más lo vuelva a romper. Yo pensaba que ya tenía mi historia hecha, era feliz con mi niño de tres meses y medio y mi mujer (aunque no estábamos casados yo la llamaba así), pero lo que yo no sabía es que mi historia estaba apunto de comenzar. Aquí empieza mi historia.

Capítulo 36 - Lo perdí.

Narra Malú.

Me despertó el sonido de mi teléfono, abrí los ojos desubicada, vi a Diego dormido a mi lado y no pude evitar sonreír, era tan mono... Parecía un ángel, mi ángel caído...
-¿Si?...- mi voz sonó bastante pastosa por el sueño, al otro lado oí la risa de mi amiga, entonces me acordé de que ella tenía mis llaves, porque yo me las había olvidado en el lugar de la fiesta.
-Malú, siento haberte despertado, pero te tengo que dar las llaves.- me pasé la mano por la cara para intentar despejarme, cogí mi ropa y bajé abajo para poder hablar sin molestar a Diego.
-Dame un toque cuando estés en la puerta de mi casa, que estoy en casa de Diego.- me arrepentí al momento de haberle dicho donde estaba, me disparó un montón de preguntas, y yo tenía demasiado sueño para contestar ninguna.
-¿Malú me estás escuchando?- se había dado cuenta de que estaba ignorando todas sus preguntas.
-Pastora, tengo demasiado sueño para responderte, ayer cuando llegué no tenía llaves y Diego me invitó a dormir en su casa, simplemente, no es nada de lo que tú te piensas.- su risa al otro lado del teléfono me hizo saber que no iba a dejar el tema fácilmente...
-Venga Malú... ¿Y de qué estás tan cansada?- estalló en carcajadas al otro lado de la línea, la odié en ese mismo momento, pero no contesté a su pregunta, si lo hacía iba a seguir con más preguntas, me la conocía demasiado.
- Malú, no me ignores que te quedas sin entrar en tu casa... Ayy, amiga, se te nota demasiado que te gusta Diego, y a él también.- a los amigos no se les puede engañar, nos conocen demasiado y saben todo lo que nos pasa aunque no se lo contemos, y eso me demostraba ella, siempre sabía lo que me pasaba, y siempre tenía su apoyo incondicional... Era una gran amiga, aunque un poco cotilla...
-Deja de decir tonterías, no hay nada de eso.- terminé de ponerme los zapatos.
-No ni ná! A mi no me engañas Malú.- reí, no se porque pero me hizo reír su tono de indignación.
-¿Por dónde vienes?- intenté cambiar de tema, pero seguramente no me iba a dejar, la sevillana cuando se proponía algo lo lograba.
-Estoy casi llegando, ¿pero me vas a decir ya la verdad o que? Te gusta Diego, admítelo!- suspiré, no me gustaba, me había enamorado de él...
-Sí, vale, ¡lo admito! ¡Estoy enamorada! Me he enamorado hasta las trancas de...- no pude terminar la frase porque lo vi parado en medio del salón, me miraba sorprendido, me tapé los ojos con la mano como si así fuera a desaparecer, bueno la que quería desaparecer en ese mismo momento era yo.
-¿De quién?- su voz sonó seria, y me miraba de la misma manera, nunca le había visto así, estaba en tensión y en su rostro se podía apreciar incluso un poco de miedo... Pero no podía decir la verdad, no me sentía preparada para ello y estaba segura de que él todavía no había olvidado a su ex.
-No te interesa...- miré para otro lado, no me apetecía ver sus ojos, porque si lo hacía quizá acabara confesándole la verdad, y no podía... Tenía miedo... Miedo de confesar todo lo que me hacia sentir, miedo de que él no me quisiera de la misma manera que lo hacía yo, y miedo de hacerle daño...
 -Sí, sí que me interesa.- se acercó un poco a mí, me quemaba la intensidad de su mirada, me ponía nerviosa, mis manos sólo querían terminar con la distancia que nos separaban y abrazarlo.
-No, no te interesa...- tenía que salir de aquí como fuese, se pasó una mano por el pelo, revolviendo aún más su rebelde cabello... Y como me gustaba a mi perder mis manos en su pelo... Céntrate Malú! Me dije a mi misma. Cerró los ojos y suspiró.
-Malú, sí, sí que me interesa porque...-tragó saliva y me miró directamente a los ojos- Porque me he enamorado de ti! Me he enamorado de ti, así como tú te quedas dormida, lenta y profundamente!- lo miré sorprendida, ¿estaba enamorado de mí? Volvió a suspirar y de nuevo clavó su mirada intensamente en mis ojos.
-Malú, tú, te has convertido en lo mejor de mi vida. Tu sonrisa desde por la mañana me anima a empezar el día... Y es que a veces pienso que este idiota corazón ya no sabe latir si no es por ti, y es que tenía miedo de caer, de sentir, miedo de vivir el amor, tenía terror de entrar en este juego y perder lo único que me quedaba, perderte a ti... Pero en los juegos también se puede ganar, y no me arrepiento ni un segundo de todo lo que he ganado contigo, he ganado momentos que se han grabado a fuego, momentos que no se irán... Te he ganado a ti, tú me ganaste desde la primera sonrisa, tardé en darme cuenta, pero hoy te puedo decir, que te amo, que me he enamorado de ti, que no imagino una vida donde no esté la luz de tu sonrisa... Porque tú apareciendo de la nada te has convertido en mi todo.- lo soltó todo sin dejar de mirarme a los ojos, los míos se llenaron de lágrimas, no sabía que hacer... Estaba hecha un lío, me había confesado en vivo y en directo, lo que cada noche en sus brazos soñaba y añoraba, y ahora no sabía que hacer, ni que decir, sólo conseguía amontonar lágrimas en mis ojos y luchar porque ninguna escapase... Sé que él esperaba una respuesta de mi parte, pero no podía, me había desarmado... Agachó la cabeza, no, esto era lo que yo no quería...


-Malú di algo por favor...- su voz sonó quebrada y me rompió por dentro, si una cosa me había propuesto con él desde nuestro primer beso, había sido no hacerle daño, y eso era lo que acababa de hacer precisamente con mi silencio... No pude evitar que alguna lágrima resbalara por mi mejilla mientras recogía las cosas, las limpié rápidamente, porque sabía que si él me veía llorar luego se culparía, era así de maravilloso. No podía volver a mirarle a la cara y ver su dolor, más aún sabiendo que la causante era yo. Terminé de recoger las cosas y salí lo más rápido que pude. Al cerrar la puerta detrás de mí dejé salir todas las lágrimas que se amontonaban en mis ojos, y no entendía por qué reaccionaba así, pero en ocasiones el miedo actúa por nosotros... A veces llorar parece tonto, pero muchas veces las palabras no pueden decir lo que las lágrimas pueden expresar... Y eso era lo que precisamente hacia yo, llorar, sin saber por que, apoyada en su puerta, con la vaga esperanza de que se abriera y volver a caer en sus brazos, donde todo siempre estaba bien.


Pastora llegó y al verme llorar negó con la cabeza mientras se acercaba a mí. Me pasó una mano por la cintura y me llevó hasta mi casa. Me sentó en el sofá y se sentó a mi lado esperando que mis lágrimas dejaran de salir, pero era inútil no podía parar... Me abrazó y en su hombro terminé de ahogar toda mi pena...
-Soy una imbécil...- admití con toda la rabia que había nacido en mi pecho, rabia contra mí, porque por idiota la había cagado.
-La verdad es que un poquito, sí lo eres...- me separé de su abrazo y me miraba risueña, se encogió de hombros ante mi mirada.
-Hija, no has colgado y lo he escuchado todo...- ¿como había sido tan torpe? Bueno mi mañana no estaba siendo de lucidez extrema.
-Cabrona... ¡Has podido colgar tú!- puso su mejor cara de no he roto un plato en mi vida mientras reía, la miré indignada, no entendía como esta situación le causaba risa... Resoplé mientras me levantaba del sofá.
-Malú, espera no te enfades...- me agarró del brazo y me volvió a sentar.-Vale, lo siento... Pero Malú, cariño... ¿Que piensas hacer ahora?- me miraba seria, y era lo normal, había actuado como una niñata... Ahora no sabía que hacer, ni que decir, simplemente la había cagado, con esa habilidad que me caracterizaba...
-La he cagado pero bien.- me tiré hacia atrás en el sofá y cubrí mi rostro con mis manos.
-No lo tienes todo perdido, ve y dile que era él, que es él de quien estás enamorada.- suspiré, ojalá fuera tan fácil... Pero conociéndolo bien, no me creería, pensaría que lo hago porque me da lástima dejarlo así, o simplemente para que él no sufra...
-No es tan fácil, sé de sobra que sí voy y se lo digo no me va a creer, va a pensar que lo hago por lástima.- volví a esconder mi rostro tratando de pensar que hacer, que decir, o como volverme a acostumbrar a vivir sin él.
-¿Y por qué no se lo has dicho, en vez de salir corriendo?- ¿Por qué? Ni yo misma lo sabía con certeza.
-No lo sé... Me ha dejado sin palabras, porque no me puedo creer todavía que él se haya enamorado de mí, yo estaba casi segura de que todavía sentía algo por su ex... Y de repente me suelta todo lo que quería escuchar, me derrito por dentro, pero lo primero que pasa por mi cabeza es que conmigo no va a ser feliz y no quiero que por mi culpa sea infeliz... Porque él se merece verdaderamente ser feliz, no lo ha pasado bien y yo no quiero hacer que lo pase mal...- me desahogo con mi amiga que me escucha atenta y piensa bien sus próximas palabras para intentar ayudarme, y es ese algo que tienen las verdaderas amigas que hacen que hablar te haga bien, te haga coger aire fresco y renovar tus ideas. Y justo cuando la mano de mi amiga acaricia mi rodilla reconfortándome, viene a mi mente la imagen de sus ojos justo antes de salir de su casa, unos ojos tristes, apagados... Y todo por mi culpa... Vuelven las lágrimas a mis ojos, y se lanzan silenciosas hasta morir en mi boca.
-Ay... Malú... Bueno que te parece si comemos y me lo cuentas todo, y así entre las dos intentamos buscarle una solución...- sonreí por primera vez en el día, bueno por segunda, la primera vez había sido al verlo dormido a mi lado... Y la abracé.
-Muchas gracias por todo!- le di un sonoro beso en la mejilla.

Mientras comíamos le conté a Pastora todo, la forma tan poco habitual de conocernos y lo bien que se portó conmigo al ayudarme, que luego resultó ser mi nuevo vecino, nuestra convivencia y como poco a poco nos fuimos acercando, como sin darnos cuenta una tarde nuestros labios se unieron y ya no quisieron separarse, cuando él se atrevió a contarme su pasado, lo bien que se me dió cuidar de sus sobrinos y lo mono que estaba él haciéndolo... Le conté todo y no podía evitar que una sonrisa se dibujase en mi boca, porque desde el primer momento, en aquella calle casi solitaria, él me acogió entre sus brazo y en ese momento supe que no quería salir de allí jamás... Pero luego me enteré de que tenía pareja y me centré en sólo ser amigos, pero como ya sabéis las casualidades existen, y todo llega en su debido momento... Ella me miraba sonriente escuchando todo lo que decía, no interrumpió en ningún momento mi monólogo, y a mí que me gusta enrollarme...
 -Y así más o menos se resume todo...-finalicé mi monólogo, mientras la sonrisa que me había producido recordarlo todo seguía en su sitio.
-Pues la verdad es que no lo parece...- la miré sin entender nada, no sabía a lo que se refería.
-Eh?-
 -Que no parece que él haya pasado por todo eso que dices, no por nada, pero pienso que sí pasas por todo eso, estarías demasiado desengañado con la vida...- suspiré, Pastora llevaba razón, y esa era una de las cosas que más admiraba de Diego, que aún con todo lo que ha pasado, es capaz de ver las pequeñas cosas para tratar de ser feliz, como a mí aquella noche... Porque la felicidad plena se basa en pequeños momentos, porque ¿de que nos serviría ser felices si no lo sabemos apreciar?...
-Me entiendes ahora porque te digo que lo último que quiero hacer es que él sufra?- asintió y me agarró la mano.
-Malú y por qué no vas y hablas con él, te sinceras y le dices todo lo que me has dicho a mi. Seguramente vea que es verdad, te entenderá.- suspiré, eso tenía que hacer, pero me faltaba el valor... -Venga Malú no seas floja... La Malú que yo conozco no le teme a nada, a todo le planta un sí!!- su intento por animarme me sacó una sonrisa, llevaba razón, no podía pegarme todo el día lamentándome por haber sido una cobarde, tenía que ir y arreglar lo que había jodido.
-Tienes razón, voy a ir y le voy a decir todo ya de una vez!- una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras me aplaudía, empezamos a reír las dos por su tontería.
-Muchas gracias de verdad, no sé que hubiera hecho sin ti...- la abracé y besé su mejilla repetidas veces, ella simplemente reía.
-No seas tonta, para eso estamos... Pero me voy a quedar con las ganas de saber como va a terminar esto, y es que como no me de prisa pierdo el AVE...- reí y la acompañé a la puerta, nos despedimos y se fue. Subí a ducharme con más energía de la que había tenido en todo el día, me vestí con algo cómodo, un pantalón de algodón gris y una camiseta básica blanca, me puse las primeras deportivas que vi y me dispuse a salir de mi casa. Nada más abrir mi puerta me quedé inmóvil, una chica rubia, delgada, y bastante más alta que yo estaba en su puerta...
La intriga se apoderó de mí y mi cuerpo no respondía a mi mente que me decía a gritos que volviese a mi casa. Su puerta se abrió, y Diego apareció al otro lado, tan mono como siempre... Se le cambió la expresión cuando vio a la rubia en su puerta, se notaba que no le hacía gracia verla ahí...
-Que haces aquí?- se notaba la sorpresa en su voz, la rubia, que estaba de espaldas a mi, se abalanzó directamente a su boca, pero Diego se apartó rápidamente, y la alejó de él.
-Elena se puede saber que mierda haces? A que has venido hoy a reírte de mí?- nada más oír el nombre de Elena una presión se instauró en mi pecho, había vuelto, después de dejarle y engañarle de la manera más miserable había vuelto, no sé para qué... Pero y si era verdad y él seguía sintiendo algo por ella? Rápidamente el miedo se apoderó de mi cuerpo y mi mente, mi corazón, el único sensato, me decía a gritos que volviese a mi casa, pero mis piernas no lo obedecían.
-Diego he venido a hablar contigo, no me invitas a pasar?- recé internamente porque Diego dijese que no, me moriría... De celos, de miedo... Aún no lo sé, porque la verdad tenía mucho miedo de que él ahora volviese con ella y yo lo perdería para siempre, pero también me ponía celosa que esa estuviera en su puerta y no yo...
-No, no te voy a invitar a pasar, porque simplemente no me apetece hablar contigo.- se giró e hizo el intento de meterse para dentro, pero ella lo agarró del brazo impidiéndole su propósito.
-Diego de verdad, te tengo que contar algo muy muy importante, y te interesa, te lo aseguro.- resopló y se soltó de su agarre, se cruzó de brazos ocupando todo el espacio de la puerta.
-Pues venga dimelo ya, que tengo muchas cosas que hacer.- ella volvió a intentar acercarse más a él, acariciando su brazo, pero él volvió a apartarse de ella. Lo celebré internamente.
-Elena o hablas o me voy para adentro... Y no me toques.- la chica cogió aire profundamente, parece que lo que tenía que contarle era algo importante...
-Que lo siento, siento haberte engañado como lo hice, he estado equivocada todo este tiempo... Lo siento también si te he hecho daño, te pido por favor que me perdones...- Diego no cambió su posición, seguía serio, ninguna emoción atravesaba su rostro y yo seguía muerta de miedo, a medio salir de mi casa y esperando a ver que decía él.
-Vale, no tienes por que pedirme perdón, no te guardo rencor, hiciste lo que quisiste y punto. Si eso es todo, ya te puedes ir.- su tono de voz era firme, y su rostro no mostraba ninguna expresión, nunca antes lo había visto así de serio.
-Diego escúchame por favor... He venido para pedirte, que por favor... Volvamos.-QUEEEEE? No podía ser posible, no por favor... Esto tenía que ser una pesadilla o algo por el estilo.
-Elena definitivamente te has vuelto loca... Como tienes la poca vergüenza de venir después de lo que me dijiste última vez que estuviste aquí?- ella suspiró y se volvió a acercar a él.
-Diego por favor, lo que hice fue una tontería, un error lo tiene cualquiera.- la risa irónica de Diego llenó todo el portal.
-Elena, en serio? Cuantos meses me dijiste que llevabas con el tipo ese? Cinco o seis meses de error? Déjate de tonterías y vete.- alzó un poco el tono de voz, yo seguía rezando porque Elena se fuese y poder hablar con él, contarle todo, toda la verdad, y decirle que me había enamorado de él.
-Diego, tienes que volver conmigo.- alzó las cejas y la miró divertido.
-Que pasa ahora? Me vas a obligar? Madura ya de una vez por favor!-
-Diego tienes que volver conmigo porque estoy embarazada!- en ese momento mis esperanzas desaparecieron, la rabia se fue adueñando de mi cuerpo, lo había perdido para siempre, lo que siempre había soñado Diego era tener una familia y ahora la iba a tener, yo no podía seguir en medio de todo eso y destrozar su sueño... Diego se quedó mudo, no hablaba ni se movía, y yo necesitaba salir de ahí, desaparecer, las lágrimas volvieron a agolparse en mis ojos. Cerré mi puerta y su mirada cambió de Elena a mi, se sorprendió de verme ahí, las lágrimas resbalaban tranquilas por mis mejillas, salí lo más rápido posible de ahí, me subí en el coche y apoyé la cabeza en el volante. En ese momento me rompí, lágrimas infinitas se desbordaban por mi cara, lo había perdido, y era definitivo, él iba a tener una familia, su sueño, y yo no quería estropear nada... Estaba claro, no era para mí, por mucho que nos quisiésemos, duró lo que tuvo que durar, aunque a mí me hubiese gustado que hubiera durado toda la vida.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Como ya os había dicho aquí tenéis el nuevo capítulo, aprovecho para decir que seguramente no pueda subir muy a menudo porque como ya todas sabéis ha comenzado el curso y lo que menos me sobra es tiempo para escribir... Me había planteado dejar la novela, pero no me parecía justo ni para vosotras ni para mí, seguramente no os gustará la idea de no saber cuando va a haber nuevo capítulo, pero es lo único que puedo hacer... Os tengo que seguir dando las gracias a todas y cada una de la que invertís vuestro tiempo en leerme, porque sin vosotras nada de esto hubiese sido posible, MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, SOIS MUY GRANDES! Jajajajajajajaja Seguramente os preguntéis que es la sorpresa de la que os he hablado... Para mí fue una verdadera sorpresa recibir el correo electrónico de esta chica y que ella me dijese que gracias a mi novela se había atrevido a escribir, me llenó de felicidad, sentí algo indescriptible y pensé que quizá esto servía para algo y a la gente le ayudaba, la animé a que subiese su novela como hay tantas chicas que lo hacen, ella decía que no, que no la quería subir porque y que no estaba bien escrita, le pedí que por favor me mandase algo de lo que llevase escrito y os digo que es una historia diferente a todas la que he visto, es original, y me sorprendió que estaba bastante bien escrita, sólo con algunos pequeños cambios que le hice, se lo mandé y le gustó... Después de mucho hablarlo hemos decidido que esa novela se va a subir AQUÍ, porque la chica prefiere seguir en el anonimato, y porque me dijo que no se llevaba muy bien con las tecnologías... Jajajajajajaja Observaréis que en el blog ahora hay secciones, una con el título de mi novela y habrá otra con el título de la suya, os invito a leer la historia porque es una historia diferente, nada de lo típico que os podáis imaginar, y os digo que yo seré en esta una lectora más como vosotras jajajajaja Sólo me queda darte las gracias a tí, que prefieres quedarte en el anonimato, a la que has hecho que vuelva a tener ilusión para escribir, porque cosas como esas no me pasan todos los días. Muchas gracias por confiar en mí y mostrarme el principio de tu historia, y espero poder leer el final que algún día escribirás... Chicas esa era mi sorpresa, una nueva historia... Y de todo corazón espero que os guste! Ahora os voy a dejar aquí una entradilla de su novela. Miles de besos para todas y espero que os guste! @Elisoloyo

  "Podría ser un 12 de febrero normal y corriente, como acostumbro en mi día a día, pero no, este iba a ser un día para olvidar, un día que me destrozará, un día en el que aprenderé a ser fuerte y a cubrir mi corazón para que nadie más lo vuelva a romper. Yo pensaba que ya tenía mi historia hecha, era feliz con mi niño de tres meses y medio y mi mujer (aunque no estábamos casados yo la llamaba así), pero lo que yo no sabía es que mi historia estaba apunto de comenzar. Aquí empieza mi historia."