sábado, 23 de abril de 2016

Capítulo 48 - Disfrute.

Los días iban pasando, Malú estaba hasta arriba de trabajo con la final de la voz y apenas nos habíamos vuelto a ver. Era miércoles, estaba deseando que llegara el fin de semana para descansar... Me encontraba en mi oficina trabajando, desde que hicimos el proyecto de la residencia canina con su posterior publicidad teníamos más trabajo que nunca, al parecer nos habíamos abierto muchas puertas... 
Mi móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de mi pantalón, contesté sin mirar quien llamaba.

-¿Si?- continúe anotando en unos planos algunas acotaciones, hasta que la risa del otro lado me hizo sonreír como un auténtico idiota.

-¿Te pillo bien?- sonreí ante su tonta pregunta, dejé momentáneamente el trabajo y me recosté en el respaldo de mi silla.

-Sí, claro! ¿Qué tal lo llevas? ¿Nerviosa?- su risilla me dio a entender como se encontraría en estos momentos, hoy era la final de la voz y yo tenía asumido que ella con David Barrull iba a ganar.

-Estoy que me subo por las paredes... Por eso te he llamado, necesitaba distraerme...- sonreí a más no poder ante su voz de niña, estaba seguro que ella estaba haciendo lo mismo. Estuvimos hablando de cosas triviales, hasta que una idea pasó por mi cabeza.

-Malú ¿estás haciendo algo importante?- pregunté de manera casual. 

-No, nada... Esperar a que de la hora para irme a los estudios, ¿por?- sonreí por su curiosidad, siempre que le proponía hacer algo me asaltaba a preguntas y me encantaba ese entusiasmo de su parte. 

-He pensado, que si no tienes nada que hacer, y te apetece... Puedes venirte aquí y comemos juntos, así de paso te distraes un poquito...- no sabía si iba a querer venir hasta aquí y estar encerrada en la oficina conmigo, si por mi fuera saldría ahora mismo para su casa pero estaba hasta arriba de trabajo, hoy no me podía escapar... 

-Me parece un plan genial, solo te aviso, a los diez minutos de tenerme alli me vas a querer echar.- su carcajada final me contagió y no pude evitar reírme. 

-Estoy dispuesto a correr ese riesgo si a cambio te veo.- le di la dirección de la empresa y me dijo que cuando estuviese abajo me llamaba. Nos despedimos y continúe trabajando, hasta que a la media hora más o menos volvió a sonar mi móvil. 

Bajé a buscarla, la encontré en la entrada mirando su móvil, me acerqué a paso ligero a ella y aunque me moría por besarla me tuve que contener. 

-Buenos días preciosa!- susurré llegando a su altura, ella me miró detras de sus gafas de sol y sonrió ampliamente. Nos metimos en el ascensor y pulsé el botón 9 donde se encontraba mi oficina, en los pisos superiores se encontraban las oficinas de los jefes y por debajo del mio salas de reuniones y oficinas conjuntas, yo tenía el privilegio de contar con una oficina propia para mi solo, cuando comencé trabajaba en las oficinas conjuntas y aunque era más divertido también era bastante más complicado concentrarse para trabajar. 
Llegamos a la planta 9, afortunadamente todos estaban en sus puestos trabajando y pasamos directamente a mi oficina sin ningún problema. 

-Bienvenida...- sonreí mientras ella miraba curiosa a su alrededor, mi oficina no era inmensa como la de los pisos superiores, pero si acogedora. Habia un gran escritorio donde habitualmente trabajaba, cerca del gran ventanal un sofá y dos sillones acompañados de una mesa pequeña como una zona más relajada y también contaba con un pequeño aseo. 



-Guau! Que chulo...- me miró con una amplia sonrisa, no hacía falta ser muy listo para saber que tenía un buen puesto en la empresa, y a juzgar por su mirada ella se había dado cuenta.-Como te lo montas ehh...- bromeó mientras soltaba su bolso y su abrigo sobre uno de los sillones, me giré para cerrar las persianas que daban al pasillo y así tener más intimidad. La escuché andar por la oficina, me volví a girar y me la encontré andando lentamente hacia mi, sonreí mientras ella hacía lo mismo. 
Cuando llegó a mi altura rodeó mi cintura con sus brazos y se quedó mirándome fijamente, sus ojos me sometían a un embrujo, era capaz de quedarme perdido en ellos toda la vida. 

-Te he echado de menos estos días...- confesé mientras acariciaba suavemente su mejilla, me miraba aún con una sonrisa en su rostro. 

-Yo también...- hizo un pequeño puchero que me pareció adorable, no pude resistirlo y me incliné hacia su boca, nuestos labios encajaban como si fueran un puzzle, nos besábamos sin prisas, disfrutando del momento... Sus manos se enredaron en mi nuca mientras que la mías viajaban libremente por su espalda describiendo cada una de sus curvas. Cuando la necesidad de aire se hizo presente nos vimos obligados a romper el beso. 

-No sé cómo lo haces, pero tienes la extraña manía de tranquilizarme...- mantenía aún los ojos cerrados mientras enredaba los dedos en mi pelo, sonreí inevitablemente ante sus palabras, me mataba como y cuando ella quería.

-Me alegro de hacerlo...- dejé un beso en su frente mientras ella sonreía ampliamente. En un rápido movimiento volvió a atacar mi boca, esta vez con más intensidad, tiró del cuello de mi camisa para acercarme aún más a ella y profundizar más el beso. Su lengua me estaba volviendo completamente loco, noté como sus manos desabotonaban mi camisa rápidamente y se perdían acariciando la piel que veían a su paso... No fui consciente de que estabamos andando hasta que caímos los dos sobre el sofá, su respiración estaba agitada, abandonó mi boca para descender volviéndome más loco aún por mi cuello. En un rápido movimiento se sentó a horcajadas sobre mí volviendo a atacar mi boca con un hambre atroz, mis manos se colaron debajo de su jersey acariciando su final piel, me perdí por su cuello mientras ella trataba de regular su respiración. Mis manos descendieron por su torso hasta encontrar el botón de su vaquero que desabrocharon rápidamente, metí una de mis manos dentro de este y acaricié su intimidad por encima de su ropa interior, un gemido salió de su garganta volviéndome completamente loco... Esto no podía estar pasando aquí... Cualquiera nos podría pillar... Con toda la fuerza de voluntad que encontré paré de acariciar su cuerpo, ella me miró extrañada.

-Cariño esto no puede pasar aquí, cualquiera podría entrar...- acaricié tiernamente su mejilla, sus ojos se abrieron como cayendo en cuenta de que eso podría pasar, se levantó rápidamente de mis piernas y arregló sus ropas.

-Será mejor que me vaya, lo siento...- hablaba sin mirarme mientras recogía su abrigo y su bolso, la miré con el ceño fruncido mientras la agarraba del brazo para que se detuviese. 

-No tienes que irte... Me gusta tenerte aquí...- su mirada seguía baja, agarré delicadamente su barbilla y la obligué a mirarme, su rostro era serio, cerró los ojos suspirando. 

-Diego mira como tienes la mesa, estás hasta arriba de trabajo, y yo aquí molestando... Ya nos vemos luego...- esta mujer era la mujer más cabezota del mundo. 

-Malú si te he dicho que vinieses es porque me apetece estar contigo, no molestas, también necesito distraerme un poco de esa mesa... Y que mejor distracción que tú?- sonreí pícaramente mientras una risilla escapaba de la garganta más querida de España, por lo menos había conseguido hacerla reír. 

-Que idiota eres...- me pegó cariñosamente en el brazo mientras se ponía a abrochar los botones de mi camisa. Sonreí mientras observaba su rostro detenidamente, era simplemente perfecta... Me encantaba todo de ella, su bipolaridad momentanea, cuando se mostraba tierna, cuando era más perversa... Sencillamente para mi era perfecta.

-¿Que te parece si termino unas cositas que me faltan y comemos?- asintió sonriente mientras se sentaba en una de las sillas que había al otro lado del escritorio y me observaba atentamente. Tengo que reconocer que me pertubaba su mirada, pero al mismo tiempo estaba feliz porque observase lo que hacía, creo que su bipolaridad era contagiosa. No pasaron mas de veinte minutos cuando había terminado con el proyecto, guarde todos los planos en su respectiva caja, despejando así gran parte del escritorio... Guardé también el trabajo que había en mi ordenador en un pen y lo metí en mi mochila. Ella me miraba atenta a todo lo que hacía, me causaba mucha ternura. 

Decidimos que yo bajaría al bar a por la comida y comeríamos en mi oficina los dos, después de ignorar todos sus intentos de que me llevase su dinero para pagar la comida me dejó salir de mi oficina. No tardé mucho en subir con la comida, al entrar en mi oficina la vi de pie delante del gran ventanal mirando la ciudad tranquilamente. Me acerqué en silencio, dejando la comida sobre la mesa pequeña y la rodeé con mis brazos, puso sus manos sobre mis antebrazos acariciandolos suavemente. 

-Me encantaría poder pasear por la calle contigo de la mano y que no pasara nada...- sonreí y dejé un beso en su hombro, a mí también me gustaría. 

-No te preocupes por ello, esto ya lo hemos hablado...- se giró despacio entre mis brazos y dejó un tierno beso en mis labios. 

Nos sentamos en el suelo apoyados en el sofá, mientras disfrutábamos de la comida hablábamos de cualquier cosa, se notaban sus nervios, me resultaba muy graciosa así... Si era difícil verla quieta cuando estaba tranquila no os podéis imaginar cuando estaba nerviosa... 

-Oye Diego, una pregunta... Estas navidades, ¿cómo las vas a pasar?- realizó la pregunta con sumo cuidado, no quería parecer indiscreta. Me encogí de hombros mientras lo pensaba, supongo que una noche iría con mi prima, como solíamos hacer todos los años... Y la otra noche siempre la solía pasar con Elena y sus padres... Supongo que este año una noche sería para mí sólo...

-En principio no tengo nada pensado... Supongo que con mi prima y la otra noche aún no lo sé...- hablé de manera despreocupada, ella agarró mi mano mientras me miraba tiernamente. 

-Te lo digo por si una noche no tienes plan, te podrías venir con nosotros... Solemos celebrarlo en mi casa, te pilla al lado.- sonreí por su propuesta, pero en verdad yo no pintaría nada ahí, eran unas cenas familiares y no me parecía bien interrumpir por la cara. 

-Malú, agradezco tu invitación, pero esos días son para pasarlos en familia, no creo que pinte nada ahí...- traté de ser lo más claro posible, no quería que se pensase que no me gustaría estar con ellos, simplemente que son momentos parar pasarlos en familia no con un desconocido al otro lado de la mesa. 

-Diego tú para mi te has convertido en una persona muy importante en poco tiempo... Quiero que lo tengas claro. Entiendo lo que dices, y es más pienso igual que tú... Pero no quiero que te quedes solo, más que nada porque ya no estás solo.- sonreí ante sus palabras y dejé un beso en su mejilla, ella sonriente siguió disfrutando de su comida.
Terminamos de comer cuando me acordé de que tenía una cosa para ella.

-Malú tengo una cosa para ti, me la dieron hace algo de tiempo y se me había olvidado dártela.- me miró intrigada, me levanté hacia mi escritorio y busqué en mi cartera el dibujo que le había hecho Sergio. Me acerqué y se lo entregué, sonrío ampliamente mientras me miraba enternecida.- Sergio me dijo que se lo tenía que dar a su amiga Malú...- su risa no de hizo esperar.

-Que niño tan bonito por favor! Es que dan ganas de comérselo!- reí ante su entusiasmo, no podía ser más adorable. 
Estuvimos hablando de más cosas, le pregunté por su amiga Vero y la niña, me dijo que Vero ya estaba algo mejor y que hoy se habían ido al zoo, pero que se iban este finde ya para Valencia. Se notaba que las quería mucho a las dos... Entre unas cosas y otras llegó su hora de irse... 

-Bueno Diego, me voy! Me ha encantado pasar este ratito aquí contigo de verdad! Muchas gracias por aguantarme hoy!- su risa llegó a mis oídos mientras ella terminaba de recoger sus cosas, reí mientras me acercaba por detrás y dejaba un beso en su cuello. 

-No me des las gracias tonta, para mi es un placer tenerte conmigo en cualquier parte, lo sabes de sobra.- rodeó mi cuello con sus brazos mientras me miraba detenidamente, por su expresión supe que quería decirme algo pero no lo tenía del todo claro.- Venga, dilo...- la animé, una sonrisa tímida se dibujó en su cara mientras enredaba sus dedos en el pelo de mi nuca. 

-Vente esta noche a la final...- su cara tras la frase fue la más tierna que existía, sabía como ganarme y lo demostraba cada vez que le apetecía. Cómo iba a negarle nada si me miraba así... 

-Y quién te dice a ti hoy que no?- reí por su cara de ilusión, quedamos en que luego me llamaría para avisarme de la hora y por donde debería entrar. Se marchó después de agradecerme de nuevo por haber pasado ese rato con ella, y yo recogí lo que nos había sobrado de nuestra comida y continúe trabajando. 

Asombrosamente avancé bastante en el trabajo, así que pude salir un poco antes para casa, subí directamente al baño para ducharme y arreglarme. 




Terminé en cuestión de 40 minutos, agarré mi abrigo y salí para los estudios Picasso. Iba conduciendo y a medida que me acercaba a mi destino me ponía más nervioso, no entendía muy bien el porqué, que ella me hubiese invitado a estar acompañándola en este momento era muy importante para mí. Pero en ese plató habría muchísima gente, pendiente de ella, entre ellos yo. Y quizás esa era una de las cosas que más nervioso me tenía. Al llegar aparqué en el primer hueco que vi libre y fui andando hasta la entrada, había una mujer esperándome.

-¿Eres Diego?- asentí mientras ella me miraba de arriba a abajo, me ponía nervioso que me observasen... Me pidió que la acompañara y llegamos a una pequeña sala vacía, tan solo constaba de unos pequeños sillones y una mesa entre ellos. -Siéntate, ahora vienen a buscarte.- asentí y le agradecí por traerme hasta aquí. Me quedé sólo en la sala, esperando a ese alguien que iba a ir a por mi. Me quité el abrigo, y lo coloqué sobre mis piernas mientras miraba aburrido la puerta. 
Tras unos largos 10 minutos la puerta se abrió lentamente y ahí apareció esa persona que me tenía completamente loco. Al verme cerró la puerta y vino rápidamente a abrazarme. 

-Gracias por venir...- susurró en mi oído mientras se abrazaba más fuerte a mí. Sonreí mientras respiraba su perfume, se separó ligeramente de mi y pude admirar lo guapa que iba.

-Estás guapísima!!- la hice girar sobre ella misma mientras un ligero rubor se dibujaba en sus mejillas, sonreí por ese motivo.

-Tú también estás muy guapo!- dijo mientras se acercaba lentamente a mí, sonreí viéndola venir... Con los tacones quedaba a mi altura, me miró directamente a los ojos, mientras rodeaba con sus brazos mi cuello.- Me gustaría que conocieras a alguien muy importante para mí...- su sonrisa era todo lo grande que os podáis imaginar, sus manos jugueteaban con el pelo de mi nuca mientras ella me miraba esperando una respuesta. Asentí mientras dejaba un beso en su frente, una sonrisilla traviesa se dibujó en su cara, me puso nervioso.

-¿Puedo saber quién es?- pregunté mientras ya salíamos de la sala y caminábamos por los pasillos. Iba a mi lado caminando graciosamente sobre esos andamios, giró la vista ligeramente a mi y me guiñó un ojo. Llegamos a una puerta donde ponía su nombre, su camerino, me agarró la mano y me miró divertida.

-Vas a conocer a mi madre...-

jueves, 17 de marzo de 2016

27. Más de mi.

Termino de hablar con mi madre y espero a que Malú llegue a casa, ya como por costumbre me dirijo a la puerta del jardín para que me abra.
Estoy esperando un par de minutos mientras Jaime no para de hacer ruidos intangibles en mis brazos, cuando por fin la puerta se abre.

-Holaaa!! - me sonríe al otro lado de la puerta haciéndome pasar, Jaime al verla empieza a hacer ruidutos y a chillar entre medias, la verdad es que esta muy emocionado cosa que hace que Malú sonría tiernamente a la vez que lo coge de mis brazos, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ante el entusiasmo que le esta cogiendo mi niño a Malú. Ella me mira y ante mi cara de bobo se acerca y me deja un tierno beso en la mejilla.

-Vamos para adentro.- me dice y yo la sigo.
Una vez dentro de su casa su olor multiplicado por mil me golpea y siento que es hay donde quiero estar, con ella, con mi niño.

-Te esta cogiendo mas cariño que yo- suelto para picarla a la vez que dejo el bolso con las cosas de Jaime encima de una silla.

-¿Cariño? - me pregunta levantando las cejas y acercándose a mi.- ¿como a una mascota?- me pregunta con un intento de cara de sorpresa.

-Mmm...- me hago el pensativo tenerla tan cerca me pone más que nervioso.- tanto como a una mascota no...- sus ojos ante mi respuesta se abren a proporciones estratosféricas, río y acortó la distancia hasta ella que ya era mínima, le acaricio la cara mientras pongo un mechón detrás de su oreja. - créeme- prosigo- es algo más que cariño.- suelto sin pensarlo mucho, porque se que si lo hago no lo diría jamás. Ella me mira sorprendida y junta sus labios a los míos, en un beso lento y cargado de emoción, yo paso mi mano por su cintura y ella la que le queda libre la sube hasta mi nuca, ya que con la otra tiene cogido a Jaime. Es un beso que me esta erizando toda la piel, cuando el aire se hace necesario juntamos nuestras frente y yo dejo un tierno beso en sus labios. Aun estamos con las frentes juntas cuando Jaime decide que ya es tiempo de separarnos y empieza a mantener una conversación intendible con el mismo.
Lo que nos hace reír a ambos.

Empezamos a ponerla mesa y a servir la cena que llega 20 minutos después y a la cual yo abro la puerta. Malú ha pedido italiano y me encanta.

Cenamos en una animada charla mientras yo intento dar de comer a Jaime que ya es bastante difícil ya que cuando le doy una cucharada ríe y va para afuera y así me pego media vida. Malú ríe ante la situación y yo la miro poniendo cara de pena. Finalmente no se como lo hace pero me coge la cuchara de la mano y termina ella de darle la cena. Yo me quedo asombrado y reafirmo que mi hijo me toma por el pito del sereno...

Terminamos de cenar y recojo mientras la obligo que vaya al sillón e intente dormir a Jaime que si no empezará a ponerse molesto por la falta de sueño. Termino de colocar en la cocina las cosas y de recoger y me dirijo al salón, donde ya esta ella con Jaime dormido en brazos.
Yo sonrío ante la escena y me acerco lentamente para sentarme su lado.

-Bueno pues va a ser la hora de que nos vayamos a casa...- digo mirando a Jaime, ella levanta la cabeza y me mira con cara de sorpresa.

-Ah? Que no quieres quedarte un rato mas?- dice sorprendida. Yo me quedo mirando y respondo avergonzado.

-Ehh... No quería decir eso, solo que no quiero molestar Malú.- empiezo a llevar mi mano nerviosamente a mi nuca como de costumbre y ella me mira atenta...- a ver... Quería decir que si tu quieres me voy ya.- espero su respuesta que no llega y me empiezo a desesperar. Por fin sonríe y me dice.

-Rodrigo puedes hacer lo que te apetezca, y no molestas!! - me dice recalcando la ultima palabra. - mira vamos a meter a Jaime en la cama y ahora hablamos.- dice a la vez que se levanta con mi niño en sus brazos, yo la sigo escaleras arriba y llegamos a una habitación que hay al lado de la suya, es un habitación con una cama grande en tonos marrones, es lo que supongo la habitación de invitados. Ponemos todos los cojines al rededor de Jaime para q así no se mueva y ella trae mas cojines aun para ponerlos a los lados de la cama. Cuando hemos acabado el gran puzzle salimos de la habitación y bajamos al salón.

Toma asiento en el sofá y yo me siento a su lado, estamos hablando de cosas triviales hasta que corta la conversación.

-Rodrigo, te puedo preguntar una cosa...?- me dice a la vez que agarra mi mano, yo me acerco mas a ella y acaricio su mano y le respondo.

-Claro, lo que quieras.- digo sonriendo.

-Si no me quieres responder no importa ¿vale?, pero porque casi siempre piensas que molestas?, quiero decir, como si no quisieras estar más tiempo en un sitio porque tienes la sensación de que aburres o algo por el estilo.- me mira con la duda reflejada en sus ojos a la vez que no deja de apretar mi mano.- Y no solo conmigo creo que por lo que he notado y te conozco eres así también con los demás...- continua diciendo pero decido cortarla.

-A ver Malú... Se a que te refieres, pero no se...- intento mantener mis nervios a raya, porque en realidad le quiero contar el por qué de eso. Ella nota mi nerviosismo y me acaricia la mejilla a la vez que deja un tierno beso en mi otra mejilla.

-Supongo que es porque tengo la sensación que todo el mundo tarde o temprano se acaba cansando de mi... Menos contadas excepciones.- intento dibujar una sonrisa en mi cara pero creo que se queda en el intento...

-Rodrigo... No todo el mundo se cansa de ti, y si alguien lo ha hecho no creo que te haya conocido al 100%- me responde a la vez que aprieta mi mano.

-No se Malú... Es una sensación que tengo desde pequeño, verás cuando mis padres se separaron, yo tenía 12 años y William 4, mi padre decidió por pensamiento suyo y de nadie más que yo me iría a vivir con él mientras que William se quedaría con mi madre. Estuve viviendo con el 3 meses, si se puede llamar vivir...- intento mantener las lagrimas y el dolor  que me causa a un lado, mantengo mi mirada clavada en nuestras manos que siguen unidas.-  después de esos tres meses donde me notaba bastante desplazado ya que él no me trataba como a un hijo... Ni me abrazaba, ni me animaba cuando algo no me salía bien ni nada... Supongo solo buscaba el cariño que busca todo niño, solo que no lo encontré, en cambio la hija de su nueva mujer si que encontraba su cariño y su atención. Fue en ese momento donde me di cuenta de que mi propio padre se había cansado de mi... Y a las dos semanas mi padre me mando de vuelta con mi madre y no he vuelto a saber nada más de él...- digo terminando mi relato y me doy cuenta de que un par de lágrimas escapan de mis ojos... Intento agachar la mirada para que no lo aprecie pero antes de que pueda me abraza contra ella. Yo respondo a su abrazo que siempre consigue tranquilizarme y escondo mi cara en su cuello.

-Rodrigo... Lo siento no he debido preguntar- me dice rompiendo el abrazo mientras coloca sus dos manos en mis mejillas y quita con sus pulgares los restos de lagrimas de mi cara.

-No importa, la verdad es que prefiero contártelo... - digo sonriendo- bueno y ese es el motivo quizás por el que siempre pienso que molesto.

-Rodrigo... Tu jamás puedes llegar a molestar...- me dice a la vez que su sonrisa vuelve a aparecer en su cara...- disfrutar de tu compañía es mágico, de verdad.- me dice con los ojos iluminados de verdad. Yo no se que responderle y la beso. Cuando el aire se hace necesario apoya su frente en la mía a la vez que me pregunta.

-Entonces te quedas a dormir?- me dice con una voz suave a la que es imposible negarse.  Asiento con la cabeza y la vuelvo a besar.
Entre besos y caricias subimos al dormitorio, donde nos volvemos a fundir en un solo cuerpo, en una sola locura...

A la mañana siguiente amanezco con ella dormida sobre mi pecho y abrazada a mi. Miro la hora del reloj y no son mas de las seis de la mañana. Intento volver a conciliar el sueño pero me es muy difícil ya que verla dormir se esta convirtiendo en uno de mis hobbies favoritos. Soy consciente del paso de las horas y aun sigo pasmado en mirarla.
Cuando veo que son las siete y media decido levantarme y preparar el desayuno.
Muevo su cuerpo despacio para que no se despierte y vuelve a acurrucarse cosa que me hace sonreír y dejo un beso en su frente.
Como carezco de pijama recojo la ropa que por la noche dejamos desordenada por la habitación y doblo la suya y me pongo la mía.

Preparo el desayuno mas contento de lo que he estado en mucho tiempo, y es que sin duda ella me ha devuelto la sonrisa y la ilusión.
Como no se donde tiene las bandejas lo pongo todo en la mesa. Cuando ya lo tengo todo decido q será mejor que suba a por ella.
Me giro para salir de la cocina y ahí me la encuentro con una sudadera ancha, despeinada y restregándose el ojo derecho. Aun tiene cara de dormida, pero me sonríe y es lo mas bonito que se puede ver en la vida, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ampliamente como cuando te pillan con las manos en la masa.



-que bien huele...- dice acercándose a mi.

-Me has pillado- le respondo encogiéndome de hombros. Ella llega a mi altura y me besa tiernamente para luego abrazarme.

-Me vas a acostumbrar mal...- me dice dejando un ultimo beso en mi mejilla, yo paso mis brazos por su cintura para evitar que se separe.

-Me arriesgaré si a cambio te veo así de guapa todas la mañanas- digo dejando besos por su mejilla. Ella empieza a reír y se separa para mirarme con el ceño fruncido.

-Te estas riendo de mi??- me pregunta apuntándome con el dedo. Yo frunzo los labios para no reírme y abro mucho los ojos.

-Yo? Jamás!!! - digo escondiendo mi sonrisa a la vez que le retiró la silla para que se siente.- venga que se enfría. - digo cambiando de tema.

-Rodri... He pensado... Qué si tienes un hueco comemos juntos hoy- me dice algo tímida mientras deja el café encima de la mesa.

-Mmm... Como decirte que no!! Claro que tengo un hueco.- digo sonriendo.
Así pasa nuestro desayuno, entre bromas y no bromas ella sabe más de mi, de lo que quizás sería seguro, poco a poco me estoy dando cuenta de que he vuelto a confiar en algo de lo que jure no volver a hacer, en el amor. Y es que lo admita o no, me estoy enamorando de ella...

Terminamos de desayunar, y la ayudo a recoger.

-Malú voy a tener que despertar a Jaime antes de irme a trabajar me tengo que duchar y prepararme...- digo mientras me levanto de su lado.

-Rodri... No hace falta porque no vas a tu casa te duchas, te arreglas y traes las cosas de Jaime, luego lo arreglas a él aquí. Yo lo digo porque me da pena despertarlo además aun es temprano.- me dice sonriente, accedo a su idea  y me voy a casa a ducharme y vestirme.
Una vez vestido con unos pantalones azules oscuros, camisa blanca con línea azul y un cardigan gris vuelvo a casa de Malú con las cosas de Jaime.
Al llegar me la encuentro en el jardín sentada con Jaime que por lo que veo acaba de despertarse. Al verme llegar se pone en pie.

-Mmm... Que guapo- dice llegando a mi altura y haciendo que me salga una sonrisa tímida. - que te parece si le das de desayunar y lo preparas mientras yo me ducho?- me dice entregándome a Jaime no sin antes dejarle un sonoro beso en la mejilla.
Mientras ella se ducha yo hago lo que me dice y en menos de 20 minutos estamos todos preparados para irnos.
Me cuesta convencerla pero finalmente accede y la acerco a la discográfica. El camino en coche se nos hace entretenido ella va cambiando la música cada cierto tiempo mientras ríe con Rodrigo.  Al llegar a la discográfica quedamos a las 14:00 en el restaurante que luego me dirá la dirección ya que antes va a reservar.

-Malú... Luego me dices la dirección y pasó a por ti y vamos juntos?- le pregunto mientras aparco en la puerta de la discográfica.

-Mmm... Luego te confirmo quizás me lleve josé no te preocupes, luego lo hablamos.- se acerca y me besa lentamente para terminar mordiendo mi labio inferior.- luego nos vemos guapo.- me dice guiñándome un ojo y bajando del coche. Yo me quedo prendado de ella y me dirijo hacia la guardería de Jaime a dejarlo y luego a la agencia. Donde me espera un día largo.
Hoy tenemos la reunión de la campaña de los coches que yo cambie pero es esta tarde mientras paso la mañana con Lola trabajando.

De repente me suena el móvil, es William.

-Rodri! Qué te acuerdas que habíamos quedado para comer?- me pregunta y entonces caigo... No me había acordado.

-William, me vas a matar... Pero no me acordaba. He quedado con Malú - digo bajando la voz para que Lola no me escuche. William me responde con una sonora carcajada.

-Bien esta!!! Mañana nos vemos entonces!- me dice sin parar de reír.

-William de verdad lo siento mucho, se me había olvidado.- digo totalmente culpable.

-No pasa nada Rodri!!! Te noto contento y se que comer con ella tiene que ver. Luego me paso por tu casa y me cuentas y veo a el niño, luego nos vemos!

Cuelgo y no puedo hacer otra cosa que sonreír... Un hermano es el mejor aliado.

sábado, 30 de enero de 2016

26. Recuerdos.

"En mis sueños volví a aquella playa de mi infancia, la volvía a ver, a ella, a esa niña que desde hace poco tiempo aquí no sale de mi mente. En el sueño vivo el mismo instante que la conocí, y al día siguiente ya no tengo 7 años si no que me encuentro en esa misma playa actualmente en el atardecer de un día de verano y en la orilla sentada de espaldas a mi, una mujer con el pelo marrón chocolate con algunas ondas, su silueta me resulta familiar aunque supongo que es la "niña" que no sale de mis sueños.
En el sueño empiezo a acercarme, pero avanzo muy despacio es como si una fuerza no me permitiera avanzar con fluidez. Cuando estoy a unos metros de ella desaparece como arena que se lleva el viento."

Me despierto en mitad de la noche medio atontado por el sueño que he tenido. Miro a ambos lados de la cama y veo que Malú no está, el corazón me da un vuelco no me esperaba que se hubiera ido. Miro por la habitación con los ojos entrecerrados para acostumbrarme a la oscuridad, y es que no deben ser mas de las 5:30 de la madrugada, y ahí la veo, mirando por la ventana con mi camisa blanca puesta, mi cuerpo se relaja automáticamente de alivio.


Me pongo un pantalón de pijama que tengo en el cajón de la mesilla sin hacer ruido y me levanto de la cama para acercarme a ella. 
Llego a su altura y pongo una mano en su hombro, no se porque pero si cuando se gire veo en su cara alguna muestra de arrepentimiento no se que haré.

-Malú- digo bajito a la vez que pongo mi mano en su hombro- estas bien?- prosigo. Ella da un leve respingo y se gira la luz de la luna le ilumina la mitad del rostro y en sus ojos veo algo parecido a nostalgia. 

-Sí,- suspira mirándome a los ojos- es solo que he tenido un sueño algo extraño y me he levantado para despejarme un poco- termina sonriéndome al decir esto, yo suelto un suspiro de alivio y ella levanta las cejas, por lo que me obligo a explicarme.

-Yo también he tenido un sueño algo extraño y al despertarme pensaba que te habías ido.- digo mirándola a los ojos ella me mira con dulzura y me abraza.

-Porque motivo me iba a ir- me dice yo la apego contra mi pasando mis brazos por su cintura.

-No sé...- digo bajito. Acomodando mi cabeza en su hombro. 

-Venga volvamos a la cama- dice a la vez que me deja un beso en el cuello. 

Volvemos juntos a la cama, y ella se abraza a mi yo rodeo su cuerpo con mis brazos, trazo figuras sin sentido en su espalda con las yemas de mis dedos. Noto como poco a poco se le caen los párpados y no tarda en quedarse dormida, yo en cambio no consigo conciliar el sueño, no porque no esté cómodo con ella ahí sino porque mirarla me es suficiente para no querer cerrar los ojos. 
Soy participe de el paso de las horas y se que al día siguiente tendré un sueño impresionante, pero más impresionante es verla dormir. 
El sol ya hace rato que salió, y calculo que serán al rededor de las 7 de la mañana. Ella sigue dormida pegada a mi y aunque me duela voy a tener que despertarla, aunque antes puedo hacer algo por ambos. 
Me levanto con todo el dolor de mi alma por perder el contacto con su cuerpo, y sin moverla mucho para que no se despierte. 
Cojo mi ropa limpia de la habitación que no son mas que unos vaqueros grises, una camiseta de manga corta de rayas y una chaqueta azul. Me dirijo al baño de la planta de abajo para ducharme y no despertar a ninguno, a los 10 minutos salgo del baño ya arreglado y voy a la cocina.


Tengo preparado el desayuno a los 15 minutos lo pongo todo en una bandeja y me dirijo gradas arriba a ver si Malú aún seguía dormida. 
Quería aprovechar y desayunar relajadamente con ella ya que Jaime tardará un poco en despertarse. 
Llego a la habitación asomo la cabeza un poco por el marco de la puerta y ahí la veo profundamente dormida cosa que me hace sonreír como un tonto. Dejo la bandeja encima de la cómoda y me acerco a la cama. 
Me tumbo a su lado, y empiezo a acariciar su cara lentamente con lo que gano una serie de gruñidos mientras se da la vuelta, por lo que queda de espaldas a mi. Apego su cuerpo a el mío colocando mi brazo sobre su vientre, y ya ese simple hecho me hace vibrar. 
Aparto el pelo de su cuello y empiezo a dejar besos y mordiscos por su cuello, llego hasta su oreja y le susurro un buenos días, seguido de un gruñido por su parte cosa que me hace reír. 
Se gira lentamente y queda frente a mi, yo sonrío al verla aun con los ojos cerrados, cuando los abre es como si el día verdaderamente comenzará en ese momento.

-Buenos días.- me susurra con su voz de recién levantada. Le sonrió y le dejo un beso en los labios.

-Ya si son buenos días- Digo sonriendo poniendo un mechón de su pelo detrás de su oreja.- tienes hambre?? - le pregunto a la vez que acaricio su cara.

-Mmm... Hambre?- me pregunta mientras se apega más a mi y hunde su cabeza en mi cuello. Solo de notar su respiración en mi cuello ya me pongo nervioso... La rodeo con mis brazos disfrutando del momento, cuando de repente noto un mordisco en mi cuello.

-Ey!- me quejo de broma- ya veo que si tienes hambre...- digo a la vez que me río y cojo su cara entre mis manos para así evitar que me vuelva a morder. 

-Empezaste tu te recuerdo- dice bromeando como si eso fuera justificación.

-Ah! entonces no te gusto mi manera de despertarte...- digo haciéndome el ofendido mientras mi mirada baila de sus ojos los cuales irradian hoy una luz especial y sus labios los cuales me muero por besar. 

-Mmm...- se hace la pensativa- ... Bueno... Si... No estuvo mal...- dice retándome con la mirada.

-Sabes- digo a la vez que cojo su barbilla.- todo puede mejorar...- me voy acercando a sus labios los cuales rozo con los míos. Miro sus ojos los cuales están cerrados y aprovecho para capturar su labio inferior entre mis dientes y tiro de el levemente. Lo que la hace abrir los ojos sorprendida, la sonrío pícaramente y me acerco de nuevo a sus labios vuelvo a rozarlos con los míos, subo mi manos hasta su cara y la beso lentamente, sin ninguna prisa. Bajo mi mano por su cuerpo y la meto debajo de mi camisa, ella sin ninguna prisa me besa lentamente. Es un beso cargado de algo que no entiendo pero me alerta, ya que mi corazón cada vez late mas rápido. Rompo el beso poco a poco y ella me muerde el labio inferior, yo me sorprendo por el pellizco y la sonrío.

-Quieres que desayunemos?- le pregunto dejando una caricia en su cara.

-Mmm... Vale!!!- dice dándome un suave beso en los labios y reincorporándose en la cama. 
Yo me levanto y cojo la bandeja y me ganó su sonrisa.

-Creo que te gusta tanto desayunar en la cama como a mi.- digo sentándome en la cama como respuestas a su expresión.

-Me encanta!- dice acercándose a mi y a nuestro desayuno.
Desayunamos en una animada charla y entres besos robados y risas por el ultimo mordisco que me dio en el labio que parece ser que ella dice que se nota. 

Terminamos de desayunar, Malú me ayuda a preparar a Jaime y poco después se va. Yo hago lo mismo y salgo hacia el trabajo emocionado ya que hoy voy a enseñarle a Lola la nueva campaña que rehíce en la cual tengo puestas muchas expectativas. 
Dejo a Jaime en la guardería y tras 20 minutos llego a la agencia puntual. Voy a mi despacho a dejar mis cosas, y salgo hacia el despacho de Lola con el dossier en la mano, llamo con mis nudillos y entro.
Al pasar le sonrío y ella me devuelve la sonrisa, la veo hablando por teléfono por lo que intento esperar fuera, pero me Lola me hace gestos para que pase y cierre la puerta, hago lo que me dice y tomo asiento.
Mientras estoy esperando a que termine de hablar por teléfono organizo todo lo que le tengo que enseñar y consulto mi e-mail desde el móvil.
Estoy abstraído en mi móvil cuando escucho la voz de Lola.

-Bien Rodri, tu dirás.- me dice dejando su teléfono encima de la mesa.

-Bien Lola, te puede parecer una locura pero he rehecho la campaña de automóviles... Creo que  está muchísimo mejor así.- empiezo a contarle a la vez que voy pasando las hojas del dossier para que lo vaya viendo. - el cliente nos dijo que quería trasmitir confianza con su marca de coches, bien pues me he basado en eso y a el ser humano lo que lo mueven son los sentimientos, pues he rehecho el trabajo para que lo que busque sean sentimientos, emociones, ganas de sentir...- concluyó ante la estupefacta mirada de Lola.

-Rodri... Sabes que esto no se ajusta a la petición del cliente 100%...- me empieza a decir, con un tono profesional que tira todas mis expectativas por los suelos.- a mi me ha fascinado... Pero no se si serán lo que busquen, vamos a consultarlo con el jefe- me dice volviendo a sonreírme entusiasmada- esta campaña puede ser muy buena!!!- termina diciéndome a la vez que me da un abrazo.

Después de hablar con Martín, el dueño de la agencia, y que se mostrará reacio a salirse de lo básico finalmente le hemos convencido, pero con una condición si algo sale mal yo acarrearé con las culpas... En principio nos dijo que ambos seriamos los responsables pero dije que en caso de que algo no saliera según lo planeado estoy dispuesto a correr con las consecuencias, Lola se molestó un poco porque dice que ella también tendría algo de culpa. Pero no voy a hacer que ella cargue con algo de culpa cuando todo esto ha sido idea mía, en todo caso estoy seguro de que no va a hacer falta que ninguno cargue con las culpas. Es una de las mejores campañas que recuerdo haber realizado.

A la hora de comer voy a buscar a Lola a su despacho para invitarla por haberme ayudado.

-Venga vamos a comer Lola- digo entrando a su despacho cogiendo su bolso y levantándola a ella de la silla a la vez que empieza a reírse. - vamos vamos que no tenemos mucho tiempo.

-Pero Rodri!!!- se queja- yo he traído comida. 

-Mira que bien!, ya tienes merienda.- digo guiñándole un ojo, lo que causa su risa.

En menos de cinco minutos llegamos al bar-restaurante que hay debajo de la agencia. 
Tomamos asiento y comemos en una animada charla.

-Rodri... Hoy estas muy animado eh!- me dice mirándome con los ojos achinados y con una sonrisa que me asusta ya que se por donde va.

-Tengo muchas expectativas en la nueva campaña y estoy feliz.- digo mientras bebo de mi vaso para apaciguar mis nervios.

-Ya... Nueva campaña- suelta como quien no quiere la cosa. Yo me quedo rígido pues casi intuyo sus siguientes palabras- venga Rodri... No tienes nada que contarme?.- me pregunta maliciosamente. Toso para disimular y le respondo.

-Algo que contarte?- digo estupefacto porque en realidad no me siento bien ocultándole cosas a Lola. 

-Rodri, cariño, tienes una marca en el labio...- me dice levantando las cejas y apuntando con su dedo, mi cara debe cambiar a una cara de póker ya que le falta tiempo para reírse. Corriendo cojo el móvil y me miro el labio... Y si si que tengo un pequeño mordisco... 

-Joder Lola...- digo pasándome la mano por mi pelo a la vez que río.- no se como contártelo, porque ya sabes que estos temas me dan vergüenza pero a ver...- cojo aire para mantenerme tranquilo- que he conocido a alguien- digo a la vez que tapo mi cara con mis manos. Entonces Lola me agarra las manos,   las quita de mi cara y la veo que tiene una sonrisa enorme en su rostro. 

-Rodrigo!!! Eso es fantástico!- me dice a la vez que aprieta mi mano.- Es especial? - prosigue preguntándome llena de entusiasmo.

-Muy especial- digo sinceramente a la vez que una sonrisa se abre paso en mi cara al acordarme de ella. Entonces Lola se levanta de su silla y me abraza, me pilla por sorpresa pero le respondo al abrazo.

-Rodri, no sabes cuanto me alegro!!!- dice a la vez que deja besos en mi mejilla, yo suelto una carcajada de los nervios que he liberado al contárselo. Volvemos a tomar asiento y me dice: - Rodrigo, sabes que quiero lo mejor para ti, así que si esa chica te hace feliz inténtalo, no tengas miedo!- yo sonrío emocionado y le digo. -Lola, ya no tengo miedo, solo quiero vivirlo y disfrutarlo, es maravillosa. 

Terminamos de comer y subimos a seguir trabajando, cuando estamos en el ascensor ella me dice que no quiere presionarme pero que cuando yo esté dispuesto le encantaría conocerla, a lo que yo le digo que será muy pronto. 

Paso la tarde feliz entre campaña de bronceadores y de pinta labios. Cuando llegan las 20:00 me dispongo a recoger para irme. 
Me monto en el coche y voy a por Jaime, mientras, respondo al móvil que no paraba de sonar. Es William que me dice si mañana tengo planes para comer, le respondo que no y me dice que ya sí. 
Llego a casa con Jaime que cada vez esta mas grande, y me siento en el sillón con el en brazos aunque ya no para quieto y me limito a sujetarlo mientras pisotea el sillón dando saltitos.
Mientras estoy sujetando a Jaime suena mi móvil, contesto automáticamente y una sonrisa se dibuja en mi cara al escuchar su voz.
Le pregunto que tal el día me cuenta que ha estado hasta arriba de trabajo.

-Rodri, estoy de camino a casa, si no tienes planes... vente y pedimos la cena... Si te apetece...digo...- me propone tímidamente a lo que sonrío.

-Mmm...- me hago el pensativo para picarla- esta noche... Me encanta el plan!- digo entusiasmado.

-Que pavo eres... - dice a la vez que suelta una carcajada a la que acompaño. - Llego en unos 15 o 20 minutos no tardes eh! Que ceno sin ti.- me cuelga tras esto. 

Aprovecho este tiempo para bañar a Jaime, el cual cada día esta mas guapo para mi, y preparar las cosas para la cena de Jaime. 

Termino antes de tiempo y decido llamar a mi madre, estamos hablando un rato sobre qué tal le ha ido el día y me dice que a ver si voy pronto por casa que quiere enseñarme unas fotos que encontró de cuando éramos pequeños por si quiero tener algunas más, ya que mi madre conoce mi pasión por las fotografías, y es verdad que me encanta tener fotos de mi día a día y también de mi infancia ya que son años que todos vivimos pero de los cuales solo quedan menos de un 20% en nuestra memoria, esas fotos ayudan a que nos acordemos de algo más que ese pequeño porcentaje... Ya que lo que nosotros somos se empieza a formar desde pequeños y no es justo que solo permanezca con nosotros esa mínima parte, hay que saber de donde se viene y a donde se va. 

Por eso hay que tener recuerdos y no olvidarlos, tristes o alegres, todos son lecciones que la vida nos ha dado y por los cuales somos las personas que somos.