jueves, 28 de mayo de 2020

Capítulo 50 - Reunión.

Había hablado con Vero de hacer una pequeña reunión antes de que se fueran a Valencia, encontramos el día idóneo puesto que esa noche se emitía parte del concierto que había sido grabado en el palacio de deportes.

Era por la mañana temprano cuando estaba ultimando los detalles con Vero, mientras estaba en mi oficina le encargué a Christian que se ocupase de las bebidas, Vero había invitado a parte de la banda de Malú, y algunos amigos que faltaban por confirmar. Ella obviamente no sabía nada, era una sorpresa. Íbamos a hacer una pequeña reunión informal para ver el concierto en mi casa. 
Esperaba que le gustase esta pequeña sorpresa que había organizado con Vero. 
Malú esa mañana tenía trabajo dando algunas entrevistas a los medios por el lanzamiento del dvd del concierto, así que aprovechamos para organizarlo todo tranquilamente.

Salí de mi nube y me puse a trabajar duro para ver si podía salir un rato antes y terminar de poner todo en orden. Sobre la hora de la comida noté mi móvil vibrar en mi pantalón, lo saqué dejando a un lado el lápiz que había estado torturando con mis dientes y sin mirar el identificador contesté.

-Dígame.-me eché sobre el respaldo de mi silla mientras giraba ligeramente.

-Hola guapo, ¿cómo lo llevas?-no pude evitar sonreír al escuchar su voz, habíamos cogido una especie de costumbre y era hablar en la pausa para comer. Normalmente era ella la que me llamaba porque siempre se me echaba el tiempo encima.

-Pues estoy avanzando bastante, pero te echo de menos guapa.- sonreí de manera juguetona mientras escuchaba la risa de Malú al otro lado de la línea. Seguimos hablando de que tal le estaba yendo el día, me contó lo que la mantenía ocupada, se interesó por saber en qué estaba trabajando hoy, le expliqué por encima y sonreía de manera boba por su interés en mi trabajo.

-Haces algo esta noche?- decidí preguntar después de un rato de conversación, había quedado con Vero en que ella le diría que iba a ver a algún conocido, por lo que Malú estaría sola y por lo tanto yo la llevaría a casa y le daríamos la sorpresa.

-No mucho, Vero me ha dicho que tiene plan por lo que probablemente cenaré sola, a no ser que tú quieras evitar eso.- la última frase la soltó de manera juguetona y no pude evitar reírme.

-Encantado de evitarlo, luego me mandas la dirección y me paso a recogerte en cuanto salgas.- acordamos hacer eso, yo intentaría salir antes para pasarme por casa y ayudar en lo posible.

Conseguí salir a las 18:30 de la tarde del trabajo, había sacrificado mi rato de comer por acabar antes pero no importaba. Conducía hacia casa mientras escuchaba la radio de fondo,  de repente su voz sonó por la radio y no pude evitar sonreír. Llegué a casa y subí directamente a cambiarme de ropa por algo más informal, un jersey de punto burdeos y un vaquero negro fueron mi elección. Llamaron al timbre y bajé rápido a abrirle la puerta a Christian, fuimos a su coche a por las bebidas de esta noche y las pusimos a enfriar. Cervezas y vino principalmente.

-¿Y que se supone que celebramos?- preguntó Christian divertido mientras se sentaba en una de las sillas de la cocina. Sonreí aún sin mirarlo mientras terminaba de colocar las cervezas en la nevera.

-Ha venido una amiga de Malú desde Valencia, y aprovechando que hoy emiten en la tele parte de su concierto, hemos decidido darle una sorpresa y juntarnos a cenar.- lo miré y no pude evitar negar con la cabeza. Su mirada pícara me podía guiar por donde iba su mente ahora mismo.

-No tienes tú mucha confianza de repente con Malú, su amiga, una sorpresa... ¿hay algo que no me estás contando?- reí mientras me encogía de hombros divertido. En ese momento sonó el timbre de casa y aproveché para escaparme de la pregunta. Le abrí la puerta a Vero y su hija, que pasaron a la cocina detrás de mi. Christian dejó de estar tirado como un trapo en la silla para levantarse y saludar. Reí por lo bajo, este hombre era un desastre.

-Vero este es mi amigo Christian, Christian estas son Vero y Carla, su hija.- se saludaron con dos besos y Christian le chocó la mano a Carla que me miró risueña por el saludo infantil de mi amigo. Entablamos conversación rápido y de manera distendida, escuché como Vero se interesaba por el trabajo de Christian, hablamos relajadamente durante un largo rato hasta que sentí mi móvil vibrar en mi bolsillo. Había recibido un mensaje de Malú.

"Voy a entrar ahora mismo en la última entrevista, dentro de unos 40 minutos saldré, te paso ubicación y en un ratito te veo :). Besos."
Sonreí al ver el mensaje y respondí rápidamente. 
"Genial, no tardaré mucho en llegar, te aviso cuándo esté para que no me tengas que esperar.
No iba a hacer que esperase en la calle con el frío que hacía.

-Diego es Malú?- me preguntó Vero cuando veía que guardaba de nuevo mi teléfono en el bolsillo de mi pantalón, asentí con la cabeza mientras me levantaba de la silla.

-Sí, me acaba de avisar que en unos 40 minutos termina, tengo que ir a por ella así que voy a salir ya.- Christian me miró divertido, me conocía demasiado, luego si tenía un rato hablaría con él para contárselo. Tampoco había tenido tiempo casi.

-Vale pues nosotros nos quedamos aquí esperando al resto, y te avisamos cuando podáis venir.- asentí mientras me ponía mi abrigo, las temperaturas habían bajado considerablemente. Christian se levantó tras hablar y me acompañó a la puerta, sabía que quería decirme algo.- Diego entonces tú y Malú?- me preguntó pausadamente mientras nos acercábamos a la puerta, yo asentí sonriente mientras metía mis manos en los bolsillos, él me miró con cara de sorpresa y me abrazó mientras reía.- Y que esperabas para contármelo?? Serás capullo...- reí por su extraña forma de alegrarse mientras le devolvía el abrazo.

-Luego hablamos si quieres, tampoco había tenido la oportunidad antes de decírtelo, solo lo sabe Vero así que intenta dejar tus bromitas para la próxima que te conozco... Estoy muy feliz con ella de verdad, tenemos una complicidad brutal... Pero luego hablamos, me voy ya. Nos vemos.- reí por su expresión mientras yo hablaba, estaba contento por mi, lo sabía, era como mi hermano, salí rápido hacia el coche y puse camino a la ubicación de Malú.

Durante el camino pensé en que de los que íbamos a estar en casa, únicamente sabían de nuestra relación Vero y Christian, obviamente no le podía preguntar a Malú lo que prefería hacer, así que decidí que la dejaría a ella decidir una vez estuviésemos allí. 
Tras unos 35 minutos en coche llegué a la ubicación y aparqué a dos calles del lugar, porque tras dar dos vueltas había sido el único sitio que había encontrado libre. La avisé que estaba abajo esperándola y caminé hasta el edificio para esperarla en la puerta, si la esperaba en el coche igual no me encontraba a la primera porque no estaba muy a la vista. 
Esperé durante 10 minutos y la vi aparecer por la puerta, la saludé con la mano de manera infantil y la vi sonreír mientras cruzaba la carretera y llegaba a mi.

-Hola morena.- su sonrisa se hizo más amplia aún mientras me daba un cálido brazo que no dudé en responder.

-Hola, ¿que tal el día?- sonreí y le narré más o menos mi día, obviando algunos detalles, mientras caminábamos hacia el coche. Recordé que hasta que no me avisasen no podíamos llegar a casa, muy bien Diego, toca improvisar.

-Te apetece tomar algo por aquí?- solté la primera frase para ganar tiempo que se me había ocurrido. Miró divertida alrededor mientras soltaba una risita, bien Diego, por aquí no hay ningún bar, reí con ella mientras me resguardaba un poco del frío en mi propio abrigo, observé que ella hacía lo mismo.

-No hay ningún lugar por aquí, pero si te apetece buscamos alguno.- negué con la cabeza divertido, no había sido una buena frase, ella se apegó un poquito más a mi mientras andábamos y yo pasé un brazo por sus hombros.- Hace frío ehh, has aparcado muy lejos?- negué con la cabeza mientras frotaba ligeramente su espalda buscando darle algo de calor. Me sonrió ligeramente mientras le devolvía la sonrisa, en cuanto Malú vio el coche aceleró su paso para entrar cuanto antes, una vez dentro encendí el coche para poner la calefacción, me quité el abrigo y lo puse en los asientos de atrás, la vi a ella que frotaba sus manos intentando hacer que entrasen en calor de nuevo. Cogí sus manos y las cubrí con las mias tratando que así se le pasase el frío, ella me miró agradecida mientras una tímida sonrisa asomaba por sus labios.

-Ayy que se me congela, lo siento pero es que he dado dos vueltas y solo había aparcamiento aquí.- me disculpé mientras ella negaba ligeramente con la cabeza.

-No te preocupes, soy yo que soy bastante friolera.- reí mientras la miraba juguetón, entendió mi mirada y me golpeó ligeramente en el brazo.-Cada día tengo más claro que eres un pervertido en potencia.- reímos juntos mientras me abrochaba el cinturón de seguridad y ella hacía lo mismo. Puse camino a casa lo más despacio que pude, haciendo el máximo tiempo posible mientras Malú y yo manteníamos una animada conversación en el coche.

Al poco tiempo de arrancar empezó a sonar mi móvil, y como iba en el coche llevaba conectado el manos libres, vi en la pantalla que era Christian, por lo que podíamos ir a casa, esperaba que ahora al descolgar no dijese nada que pudiese arruinar la sorpresa.

-Dime Christian, voy en el coche.- hablé primero nada más descolgar para hacerle entender que Malú iba a mi lado y lo estaba escuchando todo.

-Ay perdón, bueno luego me llamas y hablamos, que me tienes que poner al día en algunas cosas...- reí nervioso mientras una curiosa Malú no apartaba su vista de mi, sabía que había hecho ese comentario siendo consciente de que Malú lo iba a escuchar. Nos despedimos y sonó el pitido del corte de la llamada.

-Que conversación tan rara. Estáis todos un poco raros hoy eh...- comentó Malú después de varios minutos en silencio, no pude evitar reírme mientras me encogía de hombros ligeramente.

-Christian es una persona muy rara, que no te sorprenda...- me miró divertida mientras cambiaba la emisora de radio hasta que sonó algo a su gusto y lo dejó. 
Estábamos llegando a la urbanización, aparqué lo más cerca posible de la puerta de nuestro edificio y apagué el coche. La miré feliz mientras me bajaba a abrirle la puerta, bajó y se quedó a escasos centímetros de mí y poniéndose de puntillas alcanzó mis labios en un tierno beso, del que disfruté poniendo una de mis manos en su mejilla y la otra se apoyaba en su espalda. Su sonrisa se hizo presente mientras se separaba ligeramente de mi, no pude evitar imitarla.

-Vamos para adentro que me estoy congelando.- y dicho esto salió veloz hacia la puerta del edificio, sonreí y la seguí a paso rápido.
Abrí la puerta de casa y la dejé pasar a ella primero, una sonrisa se dibujó en mi cara a sabiendas de lo que venía ahora.

-SORPRESA!!!- un gran grito al unísono se formó en mi salón, sonreí al ver el pequeño respingo que dio en su cuerpo debido al susto y se giró rápidamente a mirarme con una expresión adorable en su rostro. Sonreí mientras iba abrazando a sus amigos y compañeros, había venido parte de su banda Yaiza, Yago, Carlos y Rubén, su hermano José, Vanesa, Vero y la niña, y Christian que estaba mirándome con una gran sonrisa en su cara.

-Por esto estabais todos ocupados hoy cabrones...- Su voz era risueña mientras abrazaba cariñosamente a los presentes, achuchó a Carla de manera muy tierna provocando la risa de la pequeña.- Y bueno a que se debe todo esto?- reí mientras la seguía viendo abrazar y besar a sus amigos.

-Aprovechando que emiten el concierto hemos pensado de verlo juntos, y hacer una pequeña reunión navideña que hace mucho que no nos juntamos.- habló Vero mientras abrazaba a su amiga.

-¿Entonces esto ha sido idea tuya?- preguntó mientras se paraba a mirarlos a todos y sonreía abiertamente, Vero soltó una risa y me miró de manera cómplice.

-Mía y de Diego...- sonreí cuando todas las miradas se clavaron en mi, mi mirada se quedó fija en ella que tras un ligero movimiento de cabeza vino dando largos pasos hasta mi posición. Al llegar a mi altura se dejó caer sobre mis brazos y la abracé contra mi sonriendo tontamente. Ella se abrazó fuerte a mi mientras dejaba un sonoro beso en mi mejilla.

-Así que también es tu culpa no?- reí mientras me separaba de ella, sus mejillas estaban sonrojadas y su mirada era divertida.

-Espero que te guste.- fue lo único que dije antes de ver a Christian llegando de la cocina con un par de botellas de vino y cervezas para todos.

La reunión había empezado de manera oficial. Vero fue la encargada de pedir pizzas para todos, yo fui a la cocina a sacar el picoteo para hacer tiempo mientras llegaba la cena.

Sentí unos brazos que me rodeaban desde atrás, sonreí mientras me giraba y observaba atento su cara, la veía feliz y eso me valía.

-Muchas gracias por esto Diego, no sé como pero siempre haces algo para sorprenderme... Tengo mucha suerte contigo. Me ha hecho muchísima ilusión, hacía meses que no nos juntábamos todos, con toda la promoción del disco y tal no he tenido casi tiempo. Te lo agradezco muchísimo de verdad.- me miró directamente a los ojos mientras hablaba y una sonrisa tímida se dibujaba en su rostro, negué con la cabeza divertido mientras acariciaba su mejilla.

-Si hablamos de suerte gano yo, así que no me des las gracias. Además Vero tiene mucha culpa de esto, dáselas a ella.- dejó un casto beso en mis labios antes de soltarme y ponerse a ayudarme a preparar los platos y sacarlos. Llegamos al salón con los platos riendo divertidos bajo la atenta mirada de algunos presentes, miré de reojo a Malú que tenía un ligero rubor en sus mejillas y sonreí aun más.

Nos acomodamos todos en el salón, el sofá y los sillones de ambos lados estaban llenos para cuando llegamos Malú y yo de la cocina, así que me acomodé en el suelo sentado al lado de Carla que sonrió al verme, era una niña muy simpática, debido a la alfombra que había en el salón nos podíamos sentar en el suelo de manera cómoda y sin pasar frío. Malú consiguió un hueco en el sofá justo detrás de nosotros, por lo que una de sus piernas estaba apoyada en mi hombro mientras que la otra estaba subida en el sofá.

-Que empieza ya chicos!!!- escuché la voz de Vanesa emocionada avisándonos a todos de que iba a empezar.

sábado, 23 de abril de 2016

Capítulo 48 - Disfrute.

Los días iban pasando, Malú estaba hasta arriba de trabajo con la final de la voz y apenas nos habíamos vuelto a ver. Era miércoles, estaba deseando que llegara el fin de semana para descansar... Me encontraba en mi oficina trabajando, desde que hicimos el proyecto de la residencia canina con su posterior publicidad teníamos más trabajo que nunca, al parecer nos habíamos abierto muchas puertas... 
Mi móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de mi pantalón, contesté sin mirar quien llamaba.

-¿Si?- continúe anotando en unos planos algunas acotaciones, hasta que la risa del otro lado me hizo sonreír como un auténtico idiota.

-¿Te pillo bien?- sonreí ante su tonta pregunta, dejé momentáneamente el trabajo y me recosté en el respaldo de mi silla.

-Sí, claro! ¿Qué tal lo llevas? ¿Nerviosa?- su risilla me dio a entender como se encontraría en estos momentos, hoy era la final de la voz y yo tenía asumido que ella con David Barrull iba a ganar.

-Estoy que me subo por las paredes... Por eso te he llamado, necesitaba distraerme...- sonreí a más no poder ante su voz de niña, estaba seguro que ella estaba haciendo lo mismo. Estuvimos hablando de cosas triviales, hasta que una idea pasó por mi cabeza.

-Malú ¿estás haciendo algo importante?- pregunté de manera casual. 

-No, nada... Esperar a que de la hora para irme a los estudios, ¿por?- sonreí por su curiosidad, siempre que le proponía hacer algo me asaltaba a preguntas y me encantaba ese entusiasmo de su parte. 

-He pensado, que si no tienes nada que hacer, y te apetece... Puedes venirte aquí y comemos juntos, así de paso te distraes un poquito...- no sabía si iba a querer venir hasta aquí y estar encerrada en la oficina conmigo, si por mi fuera saldría ahora mismo para su casa pero estaba hasta arriba de trabajo, hoy no me podía escapar... 

-Me parece un plan genial, solo te aviso, a los diez minutos de tenerme alli me vas a querer echar.- su carcajada final me contagió y no pude evitar reírme. 

-Estoy dispuesto a correr ese riesgo si a cambio te veo.- le di la dirección de la empresa y me dijo que cuando estuviese abajo me llamaba. Nos despedimos y continúe trabajando, hasta que a la media hora más o menos volvió a sonar mi móvil. 

Bajé a buscarla, la encontré en la entrada mirando su móvil, me acerqué a paso ligero a ella y aunque me moría por besarla me tuve que contener. 

-Buenos días preciosa!- susurré llegando a su altura, ella me miró detras de sus gafas de sol y sonrió ampliamente. Nos metimos en el ascensor y pulsé el botón 9 donde se encontraba mi oficina, en los pisos superiores se encontraban las oficinas de los jefes y por debajo del mio salas de reuniones y oficinas conjuntas, yo tenía el privilegio de contar con una oficina propia para mi solo, cuando comencé trabajaba en las oficinas conjuntas y aunque era más divertido también era bastante más complicado concentrarse para trabajar. 
Llegamos a la planta 9, afortunadamente todos estaban en sus puestos trabajando y pasamos directamente a mi oficina sin ningún problema. 

-Bienvenida...- sonreí mientras ella miraba curiosa a su alrededor, mi oficina no era inmensa como la de los pisos superiores, pero si acogedora. Habia un gran escritorio donde habitualmente trabajaba, cerca del gran ventanal un sofá y dos sillones acompañados de una mesa pequeña como una zona más relajada y también contaba con un pequeño aseo. 



-Guau! Que chulo...- me miró con una amplia sonrisa, no hacía falta ser muy listo para saber que tenía un buen puesto en la empresa, y a juzgar por su mirada ella se había dado cuenta.-Como te lo montas ehh...- bromeó mientras soltaba su bolso y su abrigo sobre uno de los sillones, me giré para cerrar las persianas que daban al pasillo y así tener más intimidad. La escuché andar por la oficina, me volví a girar y me la encontré andando lentamente hacia mi, sonreí mientras ella hacía lo mismo. 
Cuando llegó a mi altura rodeó mi cintura con sus brazos y se quedó mirándome fijamente, sus ojos me sometían a un embrujo, era capaz de quedarme perdido en ellos toda la vida. 

-Te he echado de menos estos días...- confesé mientras acariciaba suavemente su mejilla, me miraba aún con una sonrisa en su rostro. 

-Yo también...- hizo un pequeño puchero que me pareció adorable, no pude resistirlo y me incliné hacia su boca, nuestos labios encajaban como si fueran un puzzle, nos besábamos sin prisas, disfrutando del momento... Sus manos se enredaron en mi nuca mientras que la mías viajaban libremente por su espalda describiendo cada una de sus curvas. Cuando la necesidad de aire se hizo presente nos vimos obligados a romper el beso. 

-No sé cómo lo haces, pero tienes la extraña manía de tranquilizarme...- mantenía aún los ojos cerrados mientras enredaba los dedos en mi pelo, sonreí inevitablemente ante sus palabras, me mataba como y cuando ella quería.

-Me alegro de hacerlo...- dejé un beso en su frente mientras ella sonreía ampliamente. En un rápido movimiento volvió a atacar mi boca, esta vez con más intensidad, tiró del cuello de mi camisa para acercarme aún más a ella y profundizar más el beso. Su lengua me estaba volviendo completamente loco, noté como sus manos desabotonaban mi camisa rápidamente y se perdían acariciando la piel que veían a su paso... No fui consciente de que estabamos andando hasta que caímos los dos sobre el sofá, su respiración estaba agitada, abandonó mi boca para descender volviéndome más loco aún por mi cuello. En un rápido movimiento se sentó a horcajadas sobre mí volviendo a atacar mi boca con un hambre atroz, mis manos se colaron debajo de su jersey acariciando su final piel, me perdí por su cuello mientras ella trataba de regular su respiración. Mis manos descendieron por su torso hasta encontrar el botón de su vaquero que desabrocharon rápidamente, metí una de mis manos dentro de este y acaricié su intimidad por encima de su ropa interior, un gemido salió de su garganta volviéndome completamente loco... Esto no podía estar pasando aquí... Cualquiera nos podría pillar... Con toda la fuerza de voluntad que encontré paré de acariciar su cuerpo, ella me miró extrañada.

-Cariño esto no puede pasar aquí, cualquiera podría entrar...- acaricié tiernamente su mejilla, sus ojos se abrieron como cayendo en cuenta de que eso podría pasar, se levantó rápidamente de mis piernas y arregló sus ropas.

-Será mejor que me vaya, lo siento...- hablaba sin mirarme mientras recogía su abrigo y su bolso, la miré con el ceño fruncido mientras la agarraba del brazo para que se detuviese. 

-No tienes que irte... Me gusta tenerte aquí...- su mirada seguía baja, agarré delicadamente su barbilla y la obligué a mirarme, su rostro era serio, cerró los ojos suspirando. 

-Diego mira como tienes la mesa, estás hasta arriba de trabajo, y yo aquí molestando... Ya nos vemos luego...- esta mujer era la mujer más cabezota del mundo. 

-Malú si te he dicho que vinieses es porque me apetece estar contigo, no molestas, también necesito distraerme un poco de esa mesa... Y que mejor distracción que tú?- sonreí pícaramente mientras una risilla escapaba de la garganta más querida de España, por lo menos había conseguido hacerla reír. 

-Que idiota eres...- me pegó cariñosamente en el brazo mientras se ponía a abrochar los botones de mi camisa. Sonreí mientras observaba su rostro detenidamente, era simplemente perfecta... Me encantaba todo de ella, su bipolaridad momentanea, cuando se mostraba tierna, cuando era más perversa... Sencillamente para mi era perfecta.

-¿Que te parece si termino unas cositas que me faltan y comemos?- asintió sonriente mientras se sentaba en una de las sillas que había al otro lado del escritorio y me observaba atentamente. Tengo que reconocer que me pertubaba su mirada, pero al mismo tiempo estaba feliz porque observase lo que hacía, creo que su bipolaridad era contagiosa. No pasaron mas de veinte minutos cuando había terminado con el proyecto, guarde todos los planos en su respectiva caja, despejando así gran parte del escritorio... Guardé también el trabajo que había en mi ordenador en un pen y lo metí en mi mochila. Ella me miraba atenta a todo lo que hacía, me causaba mucha ternura. 

Decidimos que yo bajaría al bar a por la comida y comeríamos en mi oficina los dos, después de ignorar todos sus intentos de que me llevase su dinero para pagar la comida me dejó salir de mi oficina. No tardé mucho en subir con la comida, al entrar en mi oficina la vi de pie delante del gran ventanal mirando la ciudad tranquilamente. Me acerqué en silencio, dejando la comida sobre la mesa pequeña y la rodeé con mis brazos, puso sus manos sobre mis antebrazos acariciandolos suavemente. 

-Me encantaría poder pasear por la calle contigo de la mano y que no pasara nada...- sonreí y dejé un beso en su hombro, a mí también me gustaría. 

-No te preocupes por ello, esto ya lo hemos hablado...- se giró despacio entre mis brazos y dejó un tierno beso en mis labios. 

Nos sentamos en el suelo apoyados en el sofá, mientras disfrutábamos de la comida hablábamos de cualquier cosa, se notaban sus nervios, me resultaba muy graciosa así... Si era difícil verla quieta cuando estaba tranquila no os podéis imaginar cuando estaba nerviosa... 

-Oye Diego, una pregunta... Estas navidades, ¿cómo las vas a pasar?- realizó la pregunta con sumo cuidado, no quería parecer indiscreta. Me encogí de hombros mientras lo pensaba, supongo que una noche iría con mi prima, como solíamos hacer todos los años... Y la otra noche siempre la solía pasar con Elena y sus padres... Supongo que este año una noche sería para mí sólo...

-En principio no tengo nada pensado... Supongo que con mi prima y la otra noche aún no lo sé...- hablé de manera despreocupada, ella agarró mi mano mientras me miraba tiernamente. 

-Te lo digo por si una noche no tienes plan, te podrías venir con nosotros... Solemos celebrarlo en mi casa, te pilla al lado.- sonreí por su propuesta, pero en verdad yo no pintaría nada ahí, eran unas cenas familiares y no me parecía bien interrumpir por la cara. 

-Malú, agradezco tu invitación, pero esos días son para pasarlos en familia, no creo que pinte nada ahí...- traté de ser lo más claro posible, no quería que se pensase que no me gustaría estar con ellos, simplemente que son momentos parar pasarlos en familia no con un desconocido al otro lado de la mesa. 

-Diego tú para mi te has convertido en una persona muy importante en poco tiempo... Quiero que lo tengas claro. Entiendo lo que dices, y es más pienso igual que tú... Pero no quiero que te quedes solo, más que nada porque ya no estás solo.- sonreí ante sus palabras y dejé un beso en su mejilla, ella sonriente siguió disfrutando de su comida.
Terminamos de comer cuando me acordé de que tenía una cosa para ella.

-Malú tengo una cosa para ti, me la dieron hace algo de tiempo y se me había olvidado dártela.- me miró intrigada, me levanté hacia mi escritorio y busqué en mi cartera el dibujo que le había hecho Sergio. Me acerqué y se lo entregué, sonrío ampliamente mientras me miraba enternecida.- Sergio me dijo que se lo tenía que dar a su amiga Malú...- su risa no de hizo esperar.

-Que niño tan bonito por favor! Es que dan ganas de comérselo!- reí ante su entusiasmo, no podía ser más adorable. 
Estuvimos hablando de más cosas, le pregunté por su amiga Vero y la niña, me dijo que Vero ya estaba algo mejor y que hoy se habían ido al zoo, pero que se iban este finde ya para Valencia. Se notaba que las quería mucho a las dos... Entre unas cosas y otras llegó su hora de irse... 

-Bueno Diego, me voy! Me ha encantado pasar este ratito aquí contigo de verdad! Muchas gracias por aguantarme hoy!- su risa llegó a mis oídos mientras ella terminaba de recoger sus cosas, reí mientras me acercaba por detrás y dejaba un beso en su cuello. 

-No me des las gracias tonta, para mi es un placer tenerte conmigo en cualquier parte, lo sabes de sobra.- rodeó mi cuello con sus brazos mientras me miraba detenidamente, por su expresión supe que quería decirme algo pero no lo tenía del todo claro.- Venga, dilo...- la animé, una sonrisa tímida se dibujó en su cara mientras enredaba sus dedos en el pelo de mi nuca. 

-Vente esta noche a la final...- su cara tras la frase fue la más tierna que existía, sabía como ganarme y lo demostraba cada vez que le apetecía. Cómo iba a negarle nada si me miraba así... 

-Y quién te dice a ti hoy que no?- reí por su cara de ilusión, quedamos en que luego me llamaría para avisarme de la hora y por donde debería entrar. Se marchó después de agradecerme de nuevo por haber pasado ese rato con ella, y yo recogí lo que nos había sobrado de nuestra comida y continúe trabajando. 

Asombrosamente avancé bastante en el trabajo, así que pude salir un poco antes para casa, subí directamente al baño para ducharme y arreglarme. 




Terminé en cuestión de 40 minutos, agarré mi abrigo y salí para los estudios Picasso. Iba conduciendo y a medida que me acercaba a mi destino me ponía más nervioso, no entendía muy bien el porqué, que ella me hubiese invitado a estar acompañándola en este momento era muy importante para mí. Pero en ese plató habría muchísima gente, pendiente de ella, entre ellos yo. Y quizás esa era una de las cosas que más nervioso me tenía. Al llegar aparqué en el primer hueco que vi libre y fui andando hasta la entrada, había una mujer esperándome.

-¿Eres Diego?- asentí mientras ella me miraba de arriba a abajo, me ponía nervioso que me observasen... Me pidió que la acompañara y llegamos a una pequeña sala vacía, tan solo constaba de unos pequeños sillones y una mesa entre ellos. -Siéntate, ahora vienen a buscarte.- asentí y le agradecí por traerme hasta aquí. Me quedé sólo en la sala, esperando a ese alguien que iba a ir a por mi. Me quité el abrigo, y lo coloqué sobre mis piernas mientras miraba aburrido la puerta. 
Tras unos largos 10 minutos la puerta se abrió lentamente y ahí apareció esa persona que me tenía completamente loco. Al verme cerró la puerta y vino rápidamente a abrazarme. 

-Gracias por venir...- susurró en mi oído mientras se abrazaba más fuerte a mí. Sonreí mientras respiraba su perfume, se separó ligeramente de mi y pude admirar lo guapa que iba.

-Estás guapísima!!- la hice girar sobre ella misma mientras un ligero rubor se dibujaba en sus mejillas, sonreí por ese motivo.

-Tú también estás muy guapo!- dijo mientras se acercaba lentamente a mí, sonreí viéndola venir... Con los tacones quedaba a mi altura, me miró directamente a los ojos, mientras rodeaba con sus brazos mi cuello.- Me gustaría que conocieras a alguien muy importante para mí...- su sonrisa era todo lo grande que os podáis imaginar, sus manos jugueteaban con el pelo de mi nuca mientras ella me miraba esperando una respuesta. Asentí mientras dejaba un beso en su frente, una sonrisilla traviesa se dibujó en su cara, me puso nervioso.

-¿Puedo saber quién es?- pregunté mientras ya salíamos de la sala y caminábamos por los pasillos. Iba a mi lado caminando graciosamente sobre esos andamios, giró la vista ligeramente a mi y me guiñó un ojo. Llegamos a una puerta donde ponía su nombre, su camerino, me agarró la mano y me miró divertida.

-Vas a conocer a mi madre...-

jueves, 17 de marzo de 2016

27. Más de mi.

Termino de hablar con mi madre y espero a que Malú llegue a casa, ya como por costumbre me dirijo a la puerta del jardín para que me abra.
Estoy esperando un par de minutos mientras Jaime no para de hacer ruidos intangibles en mis brazos, cuando por fin la puerta se abre.

-Holaaa!! - me sonríe al otro lado de la puerta haciéndome pasar, Jaime al verla empieza a hacer ruidutos y a chillar entre medias, la verdad es que esta muy emocionado cosa que hace que Malú sonría tiernamente a la vez que lo coge de mis brazos, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ante el entusiasmo que le esta cogiendo mi niño a Malú. Ella me mira y ante mi cara de bobo se acerca y me deja un tierno beso en la mejilla.

-Vamos para adentro.- me dice y yo la sigo.
Una vez dentro de su casa su olor multiplicado por mil me golpea y siento que es hay donde quiero estar, con ella, con mi niño.

-Te esta cogiendo mas cariño que yo- suelto para picarla a la vez que dejo el bolso con las cosas de Jaime encima de una silla.

-¿Cariño? - me pregunta levantando las cejas y acercándose a mi.- ¿como a una mascota?- me pregunta con un intento de cara de sorpresa.

-Mmm...- me hago el pensativo tenerla tan cerca me pone más que nervioso.- tanto como a una mascota no...- sus ojos ante mi respuesta se abren a proporciones estratosféricas, río y acortó la distancia hasta ella que ya era mínima, le acaricio la cara mientras pongo un mechón detrás de su oreja. - créeme- prosigo- es algo más que cariño.- suelto sin pensarlo mucho, porque se que si lo hago no lo diría jamás. Ella me mira sorprendida y junta sus labios a los míos, en un beso lento y cargado de emoción, yo paso mi mano por su cintura y ella la que le queda libre la sube hasta mi nuca, ya que con la otra tiene cogido a Jaime. Es un beso que me esta erizando toda la piel, cuando el aire se hace necesario juntamos nuestras frente y yo dejo un tierno beso en sus labios. Aun estamos con las frentes juntas cuando Jaime decide que ya es tiempo de separarnos y empieza a mantener una conversación intendible con el mismo.
Lo que nos hace reír a ambos.

Empezamos a ponerla mesa y a servir la cena que llega 20 minutos después y a la cual yo abro la puerta. Malú ha pedido italiano y me encanta.

Cenamos en una animada charla mientras yo intento dar de comer a Jaime que ya es bastante difícil ya que cuando le doy una cucharada ríe y va para afuera y así me pego media vida. Malú ríe ante la situación y yo la miro poniendo cara de pena. Finalmente no se como lo hace pero me coge la cuchara de la mano y termina ella de darle la cena. Yo me quedo asombrado y reafirmo que mi hijo me toma por el pito del sereno...

Terminamos de cenar y recojo mientras la obligo que vaya al sillón e intente dormir a Jaime que si no empezará a ponerse molesto por la falta de sueño. Termino de colocar en la cocina las cosas y de recoger y me dirijo al salón, donde ya esta ella con Jaime dormido en brazos.
Yo sonrío ante la escena y me acerco lentamente para sentarme su lado.

-Bueno pues va a ser la hora de que nos vayamos a casa...- digo mirando a Jaime, ella levanta la cabeza y me mira con cara de sorpresa.

-Ah? Que no quieres quedarte un rato mas?- dice sorprendida. Yo me quedo mirando y respondo avergonzado.

-Ehh... No quería decir eso, solo que no quiero molestar Malú.- empiezo a llevar mi mano nerviosamente a mi nuca como de costumbre y ella me mira atenta...- a ver... Quería decir que si tu quieres me voy ya.- espero su respuesta que no llega y me empiezo a desesperar. Por fin sonríe y me dice.

-Rodrigo puedes hacer lo que te apetezca, y no molestas!! - me dice recalcando la ultima palabra. - mira vamos a meter a Jaime en la cama y ahora hablamos.- dice a la vez que se levanta con mi niño en sus brazos, yo la sigo escaleras arriba y llegamos a una habitación que hay al lado de la suya, es un habitación con una cama grande en tonos marrones, es lo que supongo la habitación de invitados. Ponemos todos los cojines al rededor de Jaime para q así no se mueva y ella trae mas cojines aun para ponerlos a los lados de la cama. Cuando hemos acabado el gran puzzle salimos de la habitación y bajamos al salón.

Toma asiento en el sofá y yo me siento a su lado, estamos hablando de cosas triviales hasta que corta la conversación.

-Rodrigo, te puedo preguntar una cosa...?- me dice a la vez que agarra mi mano, yo me acerco mas a ella y acaricio su mano y le respondo.

-Claro, lo que quieras.- digo sonriendo.

-Si no me quieres responder no importa ¿vale?, pero porque casi siempre piensas que molestas?, quiero decir, como si no quisieras estar más tiempo en un sitio porque tienes la sensación de que aburres o algo por el estilo.- me mira con la duda reflejada en sus ojos a la vez que no deja de apretar mi mano.- Y no solo conmigo creo que por lo que he notado y te conozco eres así también con los demás...- continua diciendo pero decido cortarla.

-A ver Malú... Se a que te refieres, pero no se...- intento mantener mis nervios a raya, porque en realidad le quiero contar el por qué de eso. Ella nota mi nerviosismo y me acaricia la mejilla a la vez que deja un tierno beso en mi otra mejilla.

-Supongo que es porque tengo la sensación que todo el mundo tarde o temprano se acaba cansando de mi... Menos contadas excepciones.- intento dibujar una sonrisa en mi cara pero creo que se queda en el intento...

-Rodrigo... No todo el mundo se cansa de ti, y si alguien lo ha hecho no creo que te haya conocido al 100%- me responde a la vez que aprieta mi mano.

-No se Malú... Es una sensación que tengo desde pequeño, verás cuando mis padres se separaron, yo tenía 12 años y William 4, mi padre decidió por pensamiento suyo y de nadie más que yo me iría a vivir con él mientras que William se quedaría con mi madre. Estuve viviendo con el 3 meses, si se puede llamar vivir...- intento mantener las lagrimas y el dolor  que me causa a un lado, mantengo mi mirada clavada en nuestras manos que siguen unidas.-  después de esos tres meses donde me notaba bastante desplazado ya que él no me trataba como a un hijo... Ni me abrazaba, ni me animaba cuando algo no me salía bien ni nada... Supongo solo buscaba el cariño que busca todo niño, solo que no lo encontré, en cambio la hija de su nueva mujer si que encontraba su cariño y su atención. Fue en ese momento donde me di cuenta de que mi propio padre se había cansado de mi... Y a las dos semanas mi padre me mando de vuelta con mi madre y no he vuelto a saber nada más de él...- digo terminando mi relato y me doy cuenta de que un par de lágrimas escapan de mis ojos... Intento agachar la mirada para que no lo aprecie pero antes de que pueda me abraza contra ella. Yo respondo a su abrazo que siempre consigue tranquilizarme y escondo mi cara en su cuello.

-Rodrigo... Lo siento no he debido preguntar- me dice rompiendo el abrazo mientras coloca sus dos manos en mis mejillas y quita con sus pulgares los restos de lagrimas de mi cara.

-No importa, la verdad es que prefiero contártelo... - digo sonriendo- bueno y ese es el motivo quizás por el que siempre pienso que molesto.

-Rodrigo... Tu jamás puedes llegar a molestar...- me dice a la vez que su sonrisa vuelve a aparecer en su cara...- disfrutar de tu compañía es mágico, de verdad.- me dice con los ojos iluminados de verdad. Yo no se que responderle y la beso. Cuando el aire se hace necesario apoya su frente en la mía a la vez que me pregunta.

-Entonces te quedas a dormir?- me dice con una voz suave a la que es imposible negarse.  Asiento con la cabeza y la vuelvo a besar.
Entre besos y caricias subimos al dormitorio, donde nos volvemos a fundir en un solo cuerpo, en una sola locura...

A la mañana siguiente amanezco con ella dormida sobre mi pecho y abrazada a mi. Miro la hora del reloj y no son mas de las seis de la mañana. Intento volver a conciliar el sueño pero me es muy difícil ya que verla dormir se esta convirtiendo en uno de mis hobbies favoritos. Soy consciente del paso de las horas y aun sigo pasmado en mirarla.
Cuando veo que son las siete y media decido levantarme y preparar el desayuno.
Muevo su cuerpo despacio para que no se despierte y vuelve a acurrucarse cosa que me hace sonreír y dejo un beso en su frente.
Como carezco de pijama recojo la ropa que por la noche dejamos desordenada por la habitación y doblo la suya y me pongo la mía.

Preparo el desayuno mas contento de lo que he estado en mucho tiempo, y es que sin duda ella me ha devuelto la sonrisa y la ilusión.
Como no se donde tiene las bandejas lo pongo todo en la mesa. Cuando ya lo tengo todo decido q será mejor que suba a por ella.
Me giro para salir de la cocina y ahí me la encuentro con una sudadera ancha, despeinada y restregándose el ojo derecho. Aun tiene cara de dormida, pero me sonríe y es lo mas bonito que se puede ver en la vida, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ampliamente como cuando te pillan con las manos en la masa.



-que bien huele...- dice acercándose a mi.

-Me has pillado- le respondo encogiéndome de hombros. Ella llega a mi altura y me besa tiernamente para luego abrazarme.

-Me vas a acostumbrar mal...- me dice dejando un ultimo beso en mi mejilla, yo paso mis brazos por su cintura para evitar que se separe.

-Me arriesgaré si a cambio te veo así de guapa todas la mañanas- digo dejando besos por su mejilla. Ella empieza a reír y se separa para mirarme con el ceño fruncido.

-Te estas riendo de mi??- me pregunta apuntándome con el dedo. Yo frunzo los labios para no reírme y abro mucho los ojos.

-Yo? Jamás!!! - digo escondiendo mi sonrisa a la vez que le retiró la silla para que se siente.- venga que se enfría. - digo cambiando de tema.

-Rodri... He pensado... Qué si tienes un hueco comemos juntos hoy- me dice algo tímida mientras deja el café encima de la mesa.

-Mmm... Como decirte que no!! Claro que tengo un hueco.- digo sonriendo.
Así pasa nuestro desayuno, entre bromas y no bromas ella sabe más de mi, de lo que quizás sería seguro, poco a poco me estoy dando cuenta de que he vuelto a confiar en algo de lo que jure no volver a hacer, en el amor. Y es que lo admita o no, me estoy enamorando de ella...

Terminamos de desayunar, y la ayudo a recoger.

-Malú voy a tener que despertar a Jaime antes de irme a trabajar me tengo que duchar y prepararme...- digo mientras me levanto de su lado.

-Rodri... No hace falta porque no vas a tu casa te duchas, te arreglas y traes las cosas de Jaime, luego lo arreglas a él aquí. Yo lo digo porque me da pena despertarlo además aun es temprano.- me dice sonriente, accedo a su idea  y me voy a casa a ducharme y vestirme.
Una vez vestido con unos pantalones azules oscuros, camisa blanca con línea azul y un cardigan gris vuelvo a casa de Malú con las cosas de Jaime.
Al llegar me la encuentro en el jardín sentada con Jaime que por lo que veo acaba de despertarse. Al verme llegar se pone en pie.

-Mmm... Que guapo- dice llegando a mi altura y haciendo que me salga una sonrisa tímida. - que te parece si le das de desayunar y lo preparas mientras yo me ducho?- me dice entregándome a Jaime no sin antes dejarle un sonoro beso en la mejilla.
Mientras ella se ducha yo hago lo que me dice y en menos de 20 minutos estamos todos preparados para irnos.
Me cuesta convencerla pero finalmente accede y la acerco a la discográfica. El camino en coche se nos hace entretenido ella va cambiando la música cada cierto tiempo mientras ríe con Rodrigo.  Al llegar a la discográfica quedamos a las 14:00 en el restaurante que luego me dirá la dirección ya que antes va a reservar.

-Malú... Luego me dices la dirección y pasó a por ti y vamos juntos?- le pregunto mientras aparco en la puerta de la discográfica.

-Mmm... Luego te confirmo quizás me lleve josé no te preocupes, luego lo hablamos.- se acerca y me besa lentamente para terminar mordiendo mi labio inferior.- luego nos vemos guapo.- me dice guiñándome un ojo y bajando del coche. Yo me quedo prendado de ella y me dirijo hacia la guardería de Jaime a dejarlo y luego a la agencia. Donde me espera un día largo.
Hoy tenemos la reunión de la campaña de los coches que yo cambie pero es esta tarde mientras paso la mañana con Lola trabajando.

De repente me suena el móvil, es William.

-Rodri! Qué te acuerdas que habíamos quedado para comer?- me pregunta y entonces caigo... No me había acordado.

-William, me vas a matar... Pero no me acordaba. He quedado con Malú - digo bajando la voz para que Lola no me escuche. William me responde con una sonora carcajada.

-Bien esta!!! Mañana nos vemos entonces!- me dice sin parar de reír.

-William de verdad lo siento mucho, se me había olvidado.- digo totalmente culpable.

-No pasa nada Rodri!!! Te noto contento y se que comer con ella tiene que ver. Luego me paso por tu casa y me cuentas y veo a el niño, luego nos vemos!

Cuelgo y no puedo hacer otra cosa que sonreír... Un hermano es el mejor aliado.

sábado, 30 de enero de 2016

26. Recuerdos.

"En mis sueños volví a aquella playa de mi infancia, la volvía a ver, a ella, a esa niña que desde hace poco tiempo aquí no sale de mi mente. En el sueño vivo el mismo instante que la conocí, y al día siguiente ya no tengo 7 años si no que me encuentro en esa misma playa actualmente en el atardecer de un día de verano y en la orilla sentada de espaldas a mi, una mujer con el pelo marrón chocolate con algunas ondas, su silueta me resulta familiar aunque supongo que es la "niña" que no sale de mis sueños.
En el sueño empiezo a acercarme, pero avanzo muy despacio es como si una fuerza no me permitiera avanzar con fluidez. Cuando estoy a unos metros de ella desaparece como arena que se lleva el viento."

Me despierto en mitad de la noche medio atontado por el sueño que he tenido. Miro a ambos lados de la cama y veo que Malú no está, el corazón me da un vuelco no me esperaba que se hubiera ido. Miro por la habitación con los ojos entrecerrados para acostumbrarme a la oscuridad, y es que no deben ser mas de las 5:30 de la madrugada, y ahí la veo, mirando por la ventana con mi camisa blanca puesta, mi cuerpo se relaja automáticamente de alivio.


Me pongo un pantalón de pijama que tengo en el cajón de la mesilla sin hacer ruido y me levanto de la cama para acercarme a ella. 
Llego a su altura y pongo una mano en su hombro, no se porque pero si cuando se gire veo en su cara alguna muestra de arrepentimiento no se que haré.

-Malú- digo bajito a la vez que pongo mi mano en su hombro- estas bien?- prosigo. Ella da un leve respingo y se gira la luz de la luna le ilumina la mitad del rostro y en sus ojos veo algo parecido a nostalgia. 

-Sí,- suspira mirándome a los ojos- es solo que he tenido un sueño algo extraño y me he levantado para despejarme un poco- termina sonriéndome al decir esto, yo suelto un suspiro de alivio y ella levanta las cejas, por lo que me obligo a explicarme.

-Yo también he tenido un sueño algo extraño y al despertarme pensaba que te habías ido.- digo mirándola a los ojos ella me mira con dulzura y me abraza.

-Porque motivo me iba a ir- me dice yo la apego contra mi pasando mis brazos por su cintura.

-No sé...- digo bajito. Acomodando mi cabeza en su hombro. 

-Venga volvamos a la cama- dice a la vez que me deja un beso en el cuello. 

Volvemos juntos a la cama, y ella se abraza a mi yo rodeo su cuerpo con mis brazos, trazo figuras sin sentido en su espalda con las yemas de mis dedos. Noto como poco a poco se le caen los párpados y no tarda en quedarse dormida, yo en cambio no consigo conciliar el sueño, no porque no esté cómodo con ella ahí sino porque mirarla me es suficiente para no querer cerrar los ojos. 
Soy participe de el paso de las horas y se que al día siguiente tendré un sueño impresionante, pero más impresionante es verla dormir. 
El sol ya hace rato que salió, y calculo que serán al rededor de las 7 de la mañana. Ella sigue dormida pegada a mi y aunque me duela voy a tener que despertarla, aunque antes puedo hacer algo por ambos. 
Me levanto con todo el dolor de mi alma por perder el contacto con su cuerpo, y sin moverla mucho para que no se despierte. 
Cojo mi ropa limpia de la habitación que no son mas que unos vaqueros grises, una camiseta de manga corta de rayas y una chaqueta azul. Me dirijo al baño de la planta de abajo para ducharme y no despertar a ninguno, a los 10 minutos salgo del baño ya arreglado y voy a la cocina.


Tengo preparado el desayuno a los 15 minutos lo pongo todo en una bandeja y me dirijo gradas arriba a ver si Malú aún seguía dormida. 
Quería aprovechar y desayunar relajadamente con ella ya que Jaime tardará un poco en despertarse. 
Llego a la habitación asomo la cabeza un poco por el marco de la puerta y ahí la veo profundamente dormida cosa que me hace sonreír como un tonto. Dejo la bandeja encima de la cómoda y me acerco a la cama. 
Me tumbo a su lado, y empiezo a acariciar su cara lentamente con lo que gano una serie de gruñidos mientras se da la vuelta, por lo que queda de espaldas a mi. Apego su cuerpo a el mío colocando mi brazo sobre su vientre, y ya ese simple hecho me hace vibrar. 
Aparto el pelo de su cuello y empiezo a dejar besos y mordiscos por su cuello, llego hasta su oreja y le susurro un buenos días, seguido de un gruñido por su parte cosa que me hace reír. 
Se gira lentamente y queda frente a mi, yo sonrío al verla aun con los ojos cerrados, cuando los abre es como si el día verdaderamente comenzará en ese momento.

-Buenos días.- me susurra con su voz de recién levantada. Le sonrió y le dejo un beso en los labios.

-Ya si son buenos días- Digo sonriendo poniendo un mechón de su pelo detrás de su oreja.- tienes hambre?? - le pregunto a la vez que acaricio su cara.

-Mmm... Hambre?- me pregunta mientras se apega más a mi y hunde su cabeza en mi cuello. Solo de notar su respiración en mi cuello ya me pongo nervioso... La rodeo con mis brazos disfrutando del momento, cuando de repente noto un mordisco en mi cuello.

-Ey!- me quejo de broma- ya veo que si tienes hambre...- digo a la vez que me río y cojo su cara entre mis manos para así evitar que me vuelva a morder. 

-Empezaste tu te recuerdo- dice bromeando como si eso fuera justificación.

-Ah! entonces no te gusto mi manera de despertarte...- digo haciéndome el ofendido mientras mi mirada baila de sus ojos los cuales irradian hoy una luz especial y sus labios los cuales me muero por besar. 

-Mmm...- se hace la pensativa- ... Bueno... Si... No estuvo mal...- dice retándome con la mirada.

-Sabes- digo a la vez que cojo su barbilla.- todo puede mejorar...- me voy acercando a sus labios los cuales rozo con los míos. Miro sus ojos los cuales están cerrados y aprovecho para capturar su labio inferior entre mis dientes y tiro de el levemente. Lo que la hace abrir los ojos sorprendida, la sonrío pícaramente y me acerco de nuevo a sus labios vuelvo a rozarlos con los míos, subo mi manos hasta su cara y la beso lentamente, sin ninguna prisa. Bajo mi mano por su cuerpo y la meto debajo de mi camisa, ella sin ninguna prisa me besa lentamente. Es un beso cargado de algo que no entiendo pero me alerta, ya que mi corazón cada vez late mas rápido. Rompo el beso poco a poco y ella me muerde el labio inferior, yo me sorprendo por el pellizco y la sonrío.

-Quieres que desayunemos?- le pregunto dejando una caricia en su cara.

-Mmm... Vale!!!- dice dándome un suave beso en los labios y reincorporándose en la cama. 
Yo me levanto y cojo la bandeja y me ganó su sonrisa.

-Creo que te gusta tanto desayunar en la cama como a mi.- digo sentándome en la cama como respuestas a su expresión.

-Me encanta!- dice acercándose a mi y a nuestro desayuno.
Desayunamos en una animada charla y entres besos robados y risas por el ultimo mordisco que me dio en el labio que parece ser que ella dice que se nota. 

Terminamos de desayunar, Malú me ayuda a preparar a Jaime y poco después se va. Yo hago lo mismo y salgo hacia el trabajo emocionado ya que hoy voy a enseñarle a Lola la nueva campaña que rehíce en la cual tengo puestas muchas expectativas. 
Dejo a Jaime en la guardería y tras 20 minutos llego a la agencia puntual. Voy a mi despacho a dejar mis cosas, y salgo hacia el despacho de Lola con el dossier en la mano, llamo con mis nudillos y entro.
Al pasar le sonrío y ella me devuelve la sonrisa, la veo hablando por teléfono por lo que intento esperar fuera, pero me Lola me hace gestos para que pase y cierre la puerta, hago lo que me dice y tomo asiento.
Mientras estoy esperando a que termine de hablar por teléfono organizo todo lo que le tengo que enseñar y consulto mi e-mail desde el móvil.
Estoy abstraído en mi móvil cuando escucho la voz de Lola.

-Bien Rodri, tu dirás.- me dice dejando su teléfono encima de la mesa.

-Bien Lola, te puede parecer una locura pero he rehecho la campaña de automóviles... Creo que  está muchísimo mejor así.- empiezo a contarle a la vez que voy pasando las hojas del dossier para que lo vaya viendo. - el cliente nos dijo que quería trasmitir confianza con su marca de coches, bien pues me he basado en eso y a el ser humano lo que lo mueven son los sentimientos, pues he rehecho el trabajo para que lo que busque sean sentimientos, emociones, ganas de sentir...- concluyó ante la estupefacta mirada de Lola.

-Rodri... Sabes que esto no se ajusta a la petición del cliente 100%...- me empieza a decir, con un tono profesional que tira todas mis expectativas por los suelos.- a mi me ha fascinado... Pero no se si serán lo que busquen, vamos a consultarlo con el jefe- me dice volviendo a sonreírme entusiasmada- esta campaña puede ser muy buena!!!- termina diciéndome a la vez que me da un abrazo.

Después de hablar con Martín, el dueño de la agencia, y que se mostrará reacio a salirse de lo básico finalmente le hemos convencido, pero con una condición si algo sale mal yo acarrearé con las culpas... En principio nos dijo que ambos seriamos los responsables pero dije que en caso de que algo no saliera según lo planeado estoy dispuesto a correr con las consecuencias, Lola se molestó un poco porque dice que ella también tendría algo de culpa. Pero no voy a hacer que ella cargue con algo de culpa cuando todo esto ha sido idea mía, en todo caso estoy seguro de que no va a hacer falta que ninguno cargue con las culpas. Es una de las mejores campañas que recuerdo haber realizado.

A la hora de comer voy a buscar a Lola a su despacho para invitarla por haberme ayudado.

-Venga vamos a comer Lola- digo entrando a su despacho cogiendo su bolso y levantándola a ella de la silla a la vez que empieza a reírse. - vamos vamos que no tenemos mucho tiempo.

-Pero Rodri!!!- se queja- yo he traído comida. 

-Mira que bien!, ya tienes merienda.- digo guiñándole un ojo, lo que causa su risa.

En menos de cinco minutos llegamos al bar-restaurante que hay debajo de la agencia. 
Tomamos asiento y comemos en una animada charla.

-Rodri... Hoy estas muy animado eh!- me dice mirándome con los ojos achinados y con una sonrisa que me asusta ya que se por donde va.

-Tengo muchas expectativas en la nueva campaña y estoy feliz.- digo mientras bebo de mi vaso para apaciguar mis nervios.

-Ya... Nueva campaña- suelta como quien no quiere la cosa. Yo me quedo rígido pues casi intuyo sus siguientes palabras- venga Rodri... No tienes nada que contarme?.- me pregunta maliciosamente. Toso para disimular y le respondo.

-Algo que contarte?- digo estupefacto porque en realidad no me siento bien ocultándole cosas a Lola. 

-Rodri, cariño, tienes una marca en el labio...- me dice levantando las cejas y apuntando con su dedo, mi cara debe cambiar a una cara de póker ya que le falta tiempo para reírse. Corriendo cojo el móvil y me miro el labio... Y si si que tengo un pequeño mordisco... 

-Joder Lola...- digo pasándome la mano por mi pelo a la vez que río.- no se como contártelo, porque ya sabes que estos temas me dan vergüenza pero a ver...- cojo aire para mantenerme tranquilo- que he conocido a alguien- digo a la vez que tapo mi cara con mis manos. Entonces Lola me agarra las manos,   las quita de mi cara y la veo que tiene una sonrisa enorme en su rostro. 

-Rodrigo!!! Eso es fantástico!- me dice a la vez que aprieta mi mano.- Es especial? - prosigue preguntándome llena de entusiasmo.

-Muy especial- digo sinceramente a la vez que una sonrisa se abre paso en mi cara al acordarme de ella. Entonces Lola se levanta de su silla y me abraza, me pilla por sorpresa pero le respondo al abrazo.

-Rodri, no sabes cuanto me alegro!!!- dice a la vez que deja besos en mi mejilla, yo suelto una carcajada de los nervios que he liberado al contárselo. Volvemos a tomar asiento y me dice: - Rodrigo, sabes que quiero lo mejor para ti, así que si esa chica te hace feliz inténtalo, no tengas miedo!- yo sonrío emocionado y le digo. -Lola, ya no tengo miedo, solo quiero vivirlo y disfrutarlo, es maravillosa. 

Terminamos de comer y subimos a seguir trabajando, cuando estamos en el ascensor ella me dice que no quiere presionarme pero que cuando yo esté dispuesto le encantaría conocerla, a lo que yo le digo que será muy pronto. 

Paso la tarde feliz entre campaña de bronceadores y de pinta labios. Cuando llegan las 20:00 me dispongo a recoger para irme. 
Me monto en el coche y voy a por Jaime, mientras, respondo al móvil que no paraba de sonar. Es William que me dice si mañana tengo planes para comer, le respondo que no y me dice que ya sí. 
Llego a casa con Jaime que cada vez esta mas grande, y me siento en el sillón con el en brazos aunque ya no para quieto y me limito a sujetarlo mientras pisotea el sillón dando saltitos.
Mientras estoy sujetando a Jaime suena mi móvil, contesto automáticamente y una sonrisa se dibuja en mi cara al escuchar su voz.
Le pregunto que tal el día me cuenta que ha estado hasta arriba de trabajo.

-Rodri, estoy de camino a casa, si no tienes planes... vente y pedimos la cena... Si te apetece...digo...- me propone tímidamente a lo que sonrío.

-Mmm...- me hago el pensativo para picarla- esta noche... Me encanta el plan!- digo entusiasmado.

-Que pavo eres... - dice a la vez que suelta una carcajada a la que acompaño. - Llego en unos 15 o 20 minutos no tardes eh! Que ceno sin ti.- me cuelga tras esto. 

Aprovecho este tiempo para bañar a Jaime, el cual cada día esta mas guapo para mi, y preparar las cosas para la cena de Jaime. 

Termino antes de tiempo y decido llamar a mi madre, estamos hablando un rato sobre qué tal le ha ido el día y me dice que a ver si voy pronto por casa que quiere enseñarme unas fotos que encontró de cuando éramos pequeños por si quiero tener algunas más, ya que mi madre conoce mi pasión por las fotografías, y es verdad que me encanta tener fotos de mi día a día y también de mi infancia ya que son años que todos vivimos pero de los cuales solo quedan menos de un 20% en nuestra memoria, esas fotos ayudan a que nos acordemos de algo más que ese pequeño porcentaje... Ya que lo que nosotros somos se empieza a formar desde pequeños y no es justo que solo permanezca con nosotros esa mínima parte, hay que saber de donde se viene y a donde se va. 

Por eso hay que tener recuerdos y no olvidarlos, tristes o alegres, todos son lecciones que la vida nos ha dado y por los cuales somos las personas que somos.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Capítulo 47 - Confidencias

Narra Malú. 

Lo vi observar atentamente la foto que tenía con Carla, mi ahijada. Me hizo sonreír levemente su curiosidad mientras él seguía absorto mirando la foto.

-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- intentó sonar de manera casual mientras se rascaba la nuca, me conocía tan bien cada uno de sus gestos...

-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- vi su cara de duda y decidí explicarle.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el conciedto de Barcelona pero no creo que en ese momento te fijases. Ella es una de mi mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- me sonrió dulcemente mientras agarraba mi mano y dejaba un suave beso sobre la palma que envió un leve cosquilleo por todo mi cuerpo. Seguí contándole algunas de las situaciones vividas con Vero mientras él escuchaba muy atento. 
Sonó el timbre interrumpiéndonos, yo no esperaba a nadie... 

-Vaya. Que raro... ¿Quién será?- me levanté del sofá y me encaminé hacia la puerta, cuando abrí solté un grito de alegría y la abracé corriendo. Esta mujer era como bruja, si antes empezamos a hablar de ella...

-Vero, tía, ¿cómo no me avisas que ibas a venir, hubiese ido a por vosotras?- le pregunté mientras saludaba a Carla. 

-Malú queríamos que fuese una sorpresa.- la miré sonriendo. 

-Y tú bichilla ¿como estás tan grande?- dejé un montón de besos sobre su cara mientras la niña no paraba de reír. 

-Aún no me creo que estéis aquí! Venga vamos para dentro.- 

Al llegar al salón vi a Diego sentado aún en el sofá que al vernos entrar a las tres se levantó rápidamente, su cara era un auténtico poema, fue pasando su vista desde Vero hasta la niña, cuando la vio una sonrisa se instaló en su cara. Se acercó a nosotras lentamente mientras sonreía, aunque lo disimulaba bien yo sabía que estaba nervioso, le guiñé un ojo mientras procedía con las presentaciones. 

-Ella es Vero, mi amiga; y él es Diego...- Vero me miró con su típica cara de "¿y qué más?" Así que armándome de valor se lo dije.- ...Mi novio.- no pude evitar sonreír al decirlo en voz alta, Diego me miró con cara de asombro mientras se acercaba a saludar a Vero con dos besos y Vero simplemente me miraba divertida.

-Y mira, esta niña taaaan guapa es Carla, su hija.- me agaché a la altura de la niña mientras Diego hacía lo mismo, Carla al principio sólo lo saludó con la mano, era bastante tímida con la gente que no conocía. 

-Hola preciosa...- la miró sonriéndole, con una de sus sonrisas más puras, no pude evitar enternecerme por su actitud con mi niña...- ¿me das un beso?- su expresión se volvió la de un niño, miré a Carla que lo miraba dubitativa pero vi como se acercaba a Diego lentamente y dejaba un tierno beso en su mejilla, no pude evitar la sonrisa tonta que se me quedó en la cara. 

-Hemos ido a casa de tu madre porque te hacíamos allí, por cierto tu madre está cada día más guapa...- sonreí mientras caminábamos al salón y nos sentábamos, Diego se sentó a mi derecha en el sofá y Vero a la izquierda. 

-Mi madre mejora con los años, supuestamente debería estar allí pero las cosas cambian en un segundo...- miré de reojo a Diego que me miraba sonriente y volví a mirar a Vero.- Todavía no me creo que estéis aquí, que ilusión!! ¿Pero parece que habéis venido?

-Siempre es bueno venir y veros a todos, y además tenía que arreglar unas cositas por aquí cerca así que aprovechamos ya.- por su tono de voz supe que me tenía que contar algo, apreté ligeramente su mano mientras ella me sonreía como buenamente podía. 

-Bueno chicas, yo mejor me voy que tendréis que poneros al día y todo eso... Un placer conoceros!- Diego se puso de pie mientras se acercaba a Vero para darle dos besos y se despedía cariñosamente de Carla, miré a Vero que tenía la capacidad de decirme muchas cosas sin hablar y entendí perfectamente lo que me quería decir. 

-Diego, espera por favor, acompáñame un momentito...- me miró extrañado, lo agarré de la mano y me lo llevé a la cocina. Me miraba sin entender nada, así que traté de explicárselo lo mejor posible.-Diego te puedes quedar un ratito más, es que por lo poco que he visto Vero me tiene que contar algo importante pero no se atreve a hacerlo delante de la niña...- estaba preocupada por mi amiga no lo podía negar, todo esto era bastante extraño...

-Claro, no te preocupes... ¿En que te ayudo?- acarició suavemente mi mejilla mientras me sonreía de manera tierna, no pude evitar morir de amor con su sonrisa. Sin aviso me acerqué a su boca y lo besé, despacio sin prisas, sus manos estaban agarradas en el final de mi espalda provocándome un cosquilleo por toda la espalda, del que estoy segura que él no era consciente... 

-Tengo que hablar a solas con Vero, no sé cuánto vamos a tardar... ¿Te importa echarle un ojo mientras tanto a Carla?- conseguí decirle mientras él estaba perdido por mi cuello, provocándome cómo sólo él sabía... Escuché su risa mientras besaba un punto perdido detrás de mi oreja que me volvía loca.- Diego...- susurré inconscientemente mientras él continuaba torturándome de esa manera... 

-Claro que no me importa, yo encantado de ayudar...- sus manos aferradas en mi cintura me apegaron aún más a su cuerpo dándome de lleno con su característico olor, me encantaba lo bien que olía siempre...- Por cierto, me encanta ser tu novio...- hizo ímpetu en la palabra tu, no pude evitar reírme mientras agarraba su cara para mirarle a los ojos. Sabía que lo decía en cierto modo para agradecerme el paso que había dado yo contándoselo a Vero. 

-A mí también...- sus ojos brillaban con fuerza mientras me miraba sonriente. Salimos de la cocina y vimos a Carla jugando con algunas cosas que sacaba de su mochililla rosa, miré por el salón y no vi a Vero. Carla estaba de rodillas en el suelo jugando con dos muñecas sobre la mesa pequeña que había delante del sofá, aprovechando que estaba entretenida nos acercamos los dos y nos colocamos uno a cada lado de la niña.- ¿Podemos jugar contigo Carla?- la niña seguía concentrada en sus muñecas colocándolas a todas perfectamente en la mesa.

-Sí.- miré a Diego y le hice una señal para que empezase él, me miró dubitativo unos segundos pero suspiró y cogió una de las muñecas que había en el suelo y la colocó al lado de las demás, Carla lo miró sonriente mientras él le devolvía la sonrisa y le preguntaba cosas sobre las muñecas, como el nombre, etc. A lo que la niña respondía muy contenta. Escuché a Vero acercarse al salón y me levanté del suelo para tratar de hablar con ella. La vi observar la escena con una mirada melancólica y triste, rara vez Vero estaba triste, era una persona muy alegre... Vi también cómo trataba de esconder las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, definitivamente algo no andaba bien... La agarré de la mano y nos encaminé hacia mi habitación, al llegar cerré la puerta y para ese momento Vero lloraba sin esconderlo, no sabía lo que pasaba pero tenía que ser algo importante para que Vero se sintiera así... 

-¿Qué es lo que pasa?- le pregunté mientras pasaba un brazo por su espalda y nos sentaba a las dos en la cama. La miré esperando pacientemente su respuesta, se limpió las lágrimas mientras respiraba profundamente. 

-Fran y yo... No estamos bien... Creo que tiene a otra...- la miré sin terminar de creerlo todavía, no podía ser, ella y Fran eran la típica pareja que todos queríamos llegar a ser, se entendían a la perfección y se conocían casi desde el instituto como quien dice... No sabía que decirle, me había pillado de sorpresa... Se me abrazó mientras lloraba amargamente, no pude hacer otra cosa nada más que abrazarla y tratar de consolarla...

-Tranquila Vero, ¿pero desde cuando?...- me encontraba muy perdida ahora mismo, y a mi mente solo venía la cara de la niña que estaba ahora jugando con Diego, cómo podía estar pasando esto? No me lo terminaba de creer...

-No lo sé... Pero hace meses que todo esta mal...- se separó ligeramente de mi mientras limpiaba sus lágrimas, y fijó la vista en sus manos.- Hay días en los que no pasa por casa, por no hablar desde la última vez que estuvimos juntos... Y lo que más me duele es que Carla se está dando cuenta... Me pregunta todos los días que dónde está, y muchas noches viene a la habitación y lo busca a mi lado pero al no encontrarlo se me abraza con la mirada triste... Ella no se merece esto, al fin y al cabo él es su padre, no entiendo como puede hacer esto... Y ahora al ver a Diego jugar con ella no he podido evitar acordarme de todo...- agarré una de sus manos entre las mías dándole mi apoyo, mientras ella trataba de seguir hablando, la notaba rota, muy rota, y no sólo por ella sino también por su hija, no pude evitar que algunas lágrimas descendieran de mis ojos, me dolía muchísimo ver a mi amiga así. 

-No me lo puedo creer...- mi voz fue apenas un susurro, me encontraba momentáneamente bloqueada, procesar toda la información era bastante duro...- Deja de llorar por favor, no se merece ni una de las lágrimas que estas derramando por él...- la abracé mientras dejaba numerosos besos en su cara, era una de las personas más fuerte que conocía.- Y vamos a hacer algo, os vais a quedar aquí los días que estéis en Madrid... No tienes otra opción...- escuché su risa mientras ella me abrazaba con más fuerza si cabe. 

-Malú de verdad que no queremos molestar, hemos venido a verte, ya tenemos nuestras cosas en el hotel... Además tú necesitas tu tiempo ahora con tu novio...- usó su tono pícaro en la última frase, haciéndome que me muriese de la vergüenza... Le di un liegro golpe en el brazo causando su risa. 

-No lo vas a conseguir, os quedáis y punto. Además, hace mucho tiempo que no estamos juntas, así aprovechamos y nos ponemos bien al día...- levantó las cejas con gesto pícaro mientras se reía en mi cara.

-¿Qué me tienes que contar de semejante ejemplar que has cazado?- su carcajada no se hizo esperar, a veces era muy bruta... 

-Que bruta eres hija mía...- no pude evitar reírme con ella, por lo menos ya no llorábamos... Y es que ella era una de las personas que podían pasar del llanto a la risa en apenas unos segundos.

-Venga, cuéntame algo... No te hagas de rogar... Lo más importante de todo, ¿es bueno en la cama?- sentía que me iba a explotar la cabeza de lo colorada que me estaba poniendo, esta mujer siempre con sus preguntas incómodas... 

-No te pienso responder a eso... Y para de preguntarme cosas de ese tipo...- me levanté de la cama ante su risueña mirada. 

-Venga Malú no te enfades... A ver te digo mi opinión, a simple vista lo parece... Además se te nota en la cara...- me agarró del brazo volviéndome a sentar en la cama mientras se reía de mi.- ¿Confirmas los rumores?- preguntó al más puro estilo de la prensa del corazón, no me quedaba otra que reírme, sus ocurrencias siempre lo conseguían....- ¿Confirmas o no?- volvió a la carga, asentí levemente mientras ella me abrazaba y me decía entre risas "lo sabía, nunca falla", no pude evitar unirme a su carcajada, me alegraba de tenerlas en mi casa aunque sólo fuese por unos días.

-Venga, volvamos abajo...- me volvió a abrazar dándome las gracias, hablarlo le había hecho bien, la notaba más deshagoda por lo menos su cara no era de preocupación constante. Al llegar al salón me morí literalmente de amor, giré mi vista rápidamente a Vero que miraba la escena enternecida.

-Además hace estás cosas... Malú donde lo has conseguido que quiero uno para mí...- me susurró al oído, reímos las dos mientras seguíamos observando la escena, no entendía como se podía ser tan mono... 
Nada más entrar en el salón me miró, haciéndome una pregunta silenciosa, para tranquilizarlo le sonreí a la vez que le guiñé un ojo, Carla al verme llamó rápidamente mi atención. 

-Mira!!!!- vino corriendo a enseñarme sus uñas, no pude evitar la sonrisa tonta que se dibujó en mi cara, era una sensación diferente a todo lo que había sentido antes, este hombre tenía la capacidad de que solo con una pequeña acción yo quisiera seguir descubriéndolo, porque hay una gran persona ahí, porque con tan solo mirarme me provocaba miles de sensaciones... 

-Tengo una idea!!!!- dije de repente, llamándo la atención de Vero y Diego, miré a Carla fijamente y continúe hablando- ¿Que te parece si ponemos el árbol de Navidad todos juntos?- Carla asintió frenéticamente mientras daba palmas, miré a Vero que negaba con la cabeza divertida y Diego nos miraba con una gran sonrisa en su rostro. 

-No sabes lo que has hecho, has despertado un monstruo ahora mismo...- ignoré el comentario de su madre mientras me reía. 

-Tú deberías ir a por las maletas al hotel...- puso los ojos en blanco mientras se levantaba del sofá.

-Déjame el coche porque a cabezota no te gana nadie...- sonreí mientras la acompañaba a la puerta para darle las llaves. 

Cuando volví al salón vi a Diego solo, aproveché y me acerqué a él silenciosamente puesto que estaba de espalda a mi y me abracé a él, se giró despacio mientras sonreía y dejaba un beso en la punta de mi nariz. Me perdí en sus ojos, que brillaban con una intensidad que no había visto antes, sentí sus manos recorrer mi cuerpo llegando hasta mi nuca donde se detuvieron masajeando lentamente, no pude evitar cerrar los ojos mientras sus finos dedos mandaban descargas por toda mi espalda. 

-Gracias...- susurró pausadamente en mi oído mientras apoyaba su cabeza en mi hombro, en un principio no entendí porque me daba las gracias pero una ligera idea se formó en mi mente. 

Cuando volvió Carla del baño, le pedimos ayuda a Diego para llevar todas las cajas de los adornos navideños al salón, él sin hacer mucho esfuerzo llevó en un momento todas las cajas y comenzamos entre los tres a colocar el árbol. La cara de ilusión de Carla mientras poníamos adornos por todas partes era tremenda, pero la de Diego no se quedaba atrás, creo que en estos momento los dos eran unos niños... Llegó Vero y después de que Diego la ayudase con las maletas se unió a nosotros, las carcajadas en el salón eran continúas algunas veces causadas por Carla, otras cuando a Diego le tocó desenredar las luces de navidad y otras cuando Vero nos restregaba a los demás la purpurina de alguno de los adornos... 

-¡Ya sólo falta la estrella!- exclamé mientras metía unas cajas dentro de otras, cogí la estrella y se la di a Carla.-Te toca ponerla a ti este año...- la niña me miró ilusionada mientras sostenía la estrella en sus manos, miró a su madre que le guiñó un ojo cómplice mientras la sonreía. 

-Ven que te ayudo.- Diego la cogió sobre sus hombros y se acercó al árbol.- que no se te olvide pedir un deseo...- no pude evitar sonreír mientras veía la escena. 


Miré a Vero que los miraba enternecida mientras limpiaba rápidamente algunas lágrimas que descendían de sus ojos, pasé un brazo por sus hombros tratando de reconfontarla. Se me seguía haciendo raro ver a Vero tan frágil por momentos, era la que siempre tenía una sonrisa para todos. Y es que a veces las personas que más nos animan o más nos ayudan también nos necesitan, un simple gesto de cariño, de apoyo, hace que todo sea más sencillo. Saber que tienes a alguien en quien apoyarte y poder hacerlo en muchas ocasiones no hace que el problema desaparezca pero si lo hace más llevadero. Debemos cuidar a las personas que queremos, sea de la manera que sea...



miércoles, 21 de octubre de 2015

25. Atracción oculta.

Estoy quitándome la ropa, y suena el timbre... Vaya... Que oportuno, cojo una toalla, me la relío en la cintura y bajo las escaleras corriendo abro la verja y llaman a la puerta así que voy rápido a abrir, con la idea de que será William que vendrá a ayudarme.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.

-Hola- digo intentando no reírme.

-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.

-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.

-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.

-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.

-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.


-Sí a cenar.- digo acercándome a ella y acariciando su cara. Ella se estremece y cierra los ojos disfrutando de la caricia.

-Rodrigo, mejor ve a ducharte y luego hablamos, yo me quedo con Jaime.- dice apartándose ligeramente nerviosa, lo que me hace sonreír de nuevo.

-Vale tranquila- digo riéndome y cogiendo la ropa.

-Estoy tranquila solo que... te vas a quedar frío.- dice dándome la espalda ya que está pendiente de mi niño.
Termino de coger la ropa y me acerco a ella por la espalda, me apego a su cuerpo y noto como se tensa.

-No tardo- digo retirando el pelo de su oreja y susurrando en su oído. La noto tragar saliva y sonrío me separo ligeramente de ella y suelta un suspiro, aguanto mi risa lo mejor que puedo y es que me hace gracia esta actitud, me giro y camino hacia el baño.
Me doy una ducha FRÍA como ya es costumbre y salgo, la veo echada sobre el parque mientras mueve un juguete delante de Jaime, esa posición en esta situación me hace quedarme embobado mirándola...Mis pies piensan antes que mi cerebro y ya me estoy acercando a ella, me coloco a su espalda, ella rápidamente se reincorpora asustada, río en su oído y veo como se agarra con fuerza al borde del parque.

-Joder Rodrigo me has asustado...- su voz es apena un susurro, aparto el pelo para dejar una parte de su cuello al descubierto y me pierdo en su piel, noto como se tensa al contacto con mis labios y miro sus manos que de la fuerza con la que se agarra al parque tiene los nudillos blanquecinos.
-Lo siento, no era mi intención asustarte... Entonces has dicho que te quedabas a cenar no?- aferro mis manos a su cadera y continúo perdiéndome por su cuello. Ella trata de zafarse de mi agarre pero no se lo permito, raspo ligeramente con mi barba la piel de su cuello y un suspiro se escapa de sus labios, se remueve y aprovecha que aflojo el agarre para inclinarse y coger a mi niño, que nada más ser tomado en brazos por Malú empieza a chapurrear cosas imposibles de entender. Aprovecha que tiene a Jaime en brazos y se aleja de mí, se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación poniendo a Jaime sobre sus piernas. La miro divertido está usando a Jaime de escudo.

-Estás huyendo de mi?- le pregunto divertido, ella me mira fugazmente con una pequeña sonrisa sobre sus labios mientra sigue pendiente de Jaime.

-Yo? Huir?- me pregunta haciéndose la incrédula, me río como respuesta y me voy acercando al sofá donde esta con Jaime. Me siento en el mango muy cerca suya y me inclino a dejarle un beso a mi niño, quedando así a la altura de sus pechos. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos que me miran muy atentamente, una sonrisa se forma en mis labios mientras me acerco a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.

-Entonces no huyes...-digo tan cerca de sus labios que su respiración acaricia mis labios. Veo como ella ante la proximidad de mis labios se muerde su labio inferior, intento mantener mi autocontrol y me inclino como si fuera a besarla, quiero ver hasta donde es capaz de aguantar, yo también sé jugar. Ella cierra los ojos y entonces digo contra sus labios. 

-Mmmm... Voy a preparar la cena- suelto de golpe contra sus labios, entonces ella abre los ojos y noto como me fulmina con la mirada. Me levanto del sofá y digo de espaldas a ella sonriendo triunfante.

-Si quieres me puedes ayudar, y ya que estas aquí es un hecho que te quedas!- digo sin opción a que cambie de idea a la vez que sonrío triunfante.
Bajo para la cocina sin darle tiempo de reacción me pongo un delantal para no mancharme la camisa. Me pongo a preparar las cosas de la cena cuando escucho sus tacones golpeando el suelo mientras ella habla con mi niño. Llega a la cocina mientras yo no puedo parar de sonreír y sigo a lo mío preparando la cena.

-Emm... Si quieres te ayudo Rodrigo- me pregunta de lo más natural pero puedo ver que esta un poco cortada aun, cosa que me hace gracia.

-Si si por favor, así terminaremos antes.- digo mirándola mientras empiezo a cocinar,- puedes dejar a Jaime en la trona y me ayudas.- Y así hace, mete a Jaime en la trona el cual suelta una pequeña queja pero ella lo acaba convenciendo con el oso de peluche a cambio.
Se coloca a mi lado y dejo un momento lo que tengo entre manos para coger un delantal del segundo cajón y dárselo para que se lo ponga.
Me ayuda en todo lo que le digo, ya estamos terminando ella esta cortando unos quesitos frescos para la ensalada cuando me acerco a ella por la espalda que sigue picando los quesitos. Me dejo caer un poco sobre su espalda cosa que hace que ella suelte el cuchillo, yo sonrío y me alegro de ponerla nerviosa.

-Solo quiero un plato-digo excusándome y levantando un brazo para alcanzar el plato a la vez que la presiono un poco más entre mi cuerpo y la encimera.
Entonces ella en un ágil movimiento se gira y queda frente a mi. Ahora tiene una sonrisa pícara en su cara y me mira divertida.

-Si querías un plato solo tenias que pedírmelo- me dice extremadamente cerca mientras alarga un brazo por encima de su cabeza.

-Lo he pensado... pero no me decidía- digo mientras me pierdo en su intensa mirada.

-Mmm... por lo que veo te cuesta decidirte- dice a quemarropa contra mis labios.

-Sí, sabes...- comienzo a decir mientras afianzo mi agarre a su cintura.- me cuesta bastante decidirme y no se como aún desde que llevas aquí no me he decido a besarte- digo acortando la distancia que era poca que separa nuestros labios para por fin unirlos en un beso a fuego lento que consigue encenderme desde lo mas profundo. Cuando la necesidad de aire se hace notable abandono sus labios y me centro en su cuello, ella suelta el plato que ha cogido en la encimera y enreda sus manos en mi pelo. Yo sigo en su cuello y un par de suspiros salen de sus labios, ella me agarra la cara y vuelve a unir nuestros labios en un beso salvaje, entonces con un ágil movimiento hago que sus piernas se enreden a mi cintura y nos muevo hasta la mesa de la cocina donde la dejo caer para así tender inclinarme hacia ella, ella abandona mis labios y se pasa a mi cuello donde consigue volverme loco. Unos gruñidos escapan de lo mas profundo de mi garganta y por acto involuntario muevo mi cadera haciendo que nuestras partes mas sensibles se rocen cosa que hace que me termine de volver loco.

-Joder...- escapa de mis labios en forma de gruñido.

-...Rodrigo...creo...- empieza a decir pero vuelvo a unir nuestros labios, cuando la falta de aire se hace presente ella continua aun con su respiración agitada.-...creo que... Es mejor que paremos...- me dice mientras acaricia mi cara.

-Ya lo se...- digo a modo de lamento.- pero joder... Es difícil!- digo resignado abrazándola fuerte contra mi y obligándola así a bajar de la mesa.- me vuelves loco- digo dejando un beso en el tope de su cabeza a lo que ella sonríe.
Ahora ambos con una sonrisa en la cara que no podemos ni si quiera intentar esconder terminamos de hacer la cena y lo preparamos todo en el salón. Ya solo queda esperar a William y a Anna. 
Estamos hablando, Malú con mi niño en brazos cuando de repente suena mi móvil. Lo alcanzo de encima de la mesa y respondo. Es William.

-Rodrigo verás... Hay un pequeño problema sobre la cena de esta noche.- me dice con voz queda.

-Que pasa Will?- preguntó pausadamente.- si no os viene bien podemos dejarla pa otro día.- digo quitándole importancia.

-Verás Rodrigo no es que no nos venga bien, pero es que Anna está de guardia esta noche en el hospital y yo no me había acordado, por lo que sólo podría ir yo a la cena, de verdad siento haberte tenido cocinando... Pero no me había acordado- me dice disculpándose.

-William no pasa nada- digo poniéndome serio- si Anna no puede venir ya la conoceré otro día pero ven tu a cenar- digo mirando de reojo a Malú que me intenta sonreír con un sonrisa relajada pero en realidad se que esta nerviosa.- puede que te lleves alguna sorpresa si vienes...- digo sonriente mirando a Malú que me mira con tanta intensidad que hace que se me erice todo el cuerpo, acompañada de su interminable sonrisa pero esta vez mas relajada.

-Que quieres decir con eso!!!???- me grita Will desde el otro lado de la línea. Lo que me hace reír.

-No quiero decir nada, te esperamos- digo antes de colgar.
Dejo el teléfono sobre la mesa y vuelvo mi mirada hacia Malú,

-Malú,- digo cogiéndole la mano- me hace mucha ilusión que te quedes esta noche a cenar con nosotros y a conocer a mi hermano. De verdad muchas gracias.- digo mientras la miro a los ojos y la timidez se intenta apoderar de mi. Ella me mira mientras sus comisuras se curvan y une nuestros labios a modo de respuesta, en un beso dulce. Cuando la necesidad de aire se hace presente acabamos abrazados.

-Háblame algo de él, como se llama... No se, no quiero que me pille de sopetón- dice risueña contra mi cuello. Rompemos el abrazo y cojo una de sus manos entre las mías y empiezo a contarle.

-Mi hermano se llama William, es mas pequeño que yo. No nos parecemos en nada el es mas como mi madre y mi niño, castaño claro y ojos azules. Yo me parezco mas a mi padre supongo- digo a la vez que una sonrisa triste se dibuja en mi cara. Ella lo nota y me intenta cambiar de tema. 

-Ya decía yo que Jaime era muy rubio comparado contigo... Se parece entonces a su abuela y a su tío.- dice mientras acaricia la cabecita de Jaime que responde metiéndose las dos manos en la boca lo que causa que sonriamos ambos. 
Continuamos hablando un ratito mas hasta que suena el timbre, Malú me mira y se le escapa una risa nerviosa. Me acerco a ella y le digo:

-Malú, no quiero que te sientas obligada a conocerlo, la decisión es tuya.- le digo mientras acaricio su cara con la mano que me queda libre ya que tengo a mi niño en brazos. Ella me sonríe y une nuestros labios, en un beso dulce.

-La verdad es que tengo ganas de conocerlo.- me dice sonriendo y dejando un tierno beso en mi mejilla, lo que me hace sonreír.
Me levanto con mi niño en brazos a abrir la puerta y la dejo en el sillón. Abro la puerta y detrás aparece mi apuesto hermano con su perfecto tupe y su eterna sonrisa. Nos abrazamos como siempre y me quita a Jaime de los brazos.

-Cual era la sorpresa que me decías antes?- me pregunta mientras intenta poner rumbo a mi salón pero estoy yo en medio lo que hace que me mire risueño.

-Antes de que pases te tengo que decir algo, la sorpresa es...- digo haciendo una pausa.- que vas a conocer a mi vecina.- sus ojos y su boca se abre a niveles estratosféricos y yo sonrío. El intenta volver a pasar  pero se lo impido.- tranquilo vamos juntos a ver si la vas a asustar- bromeo. 
Llegamos al salón y no esta William me mira y yo digo nervioso. 

-Debe de haber ido al baño, en nada estará aquí. 
Tomamos asiento y William juega con mi niño. Entonces veo aparecer a Malú por la espada de William ya que viene de la cocina y no del baño como pensé. Le hago gestos para que se acerque en silencio y ella sonríe, es una situación graciosa. Se acerca a la silla que hay entre medias de William y mía. Yo antes de que Malú entre en el campo de visión de William me levanto y digo.

-Bien William, te voy a presentar a mi vecina.- entonces él sonríe sin darse cuenta aun de la presencia de Malú que esta un pelín detrás suya, yo me acerco a el le cojo a Jaime de los brazos y le obligó a girarse mientras digo:

-Y bien ella es mi vecina- empiezo a decir mientras William se gira con una sonrisa en su cara, que al encontrarse con Malú se convierte en dos ojos muy abiertos y una boca hasta el suelo.- Malú- finalizó diciendo por si le quedaba alguna duda intentando esconder mi risa.

-Malú el es mi hermano William- continuó diciendo y Malú se acerca a darle dos besos con una sonrisa en la cara. Mi hermano parece reaccionar y le responde a los dos besos.

-Guau! Encantado Malú.- dice aun sorprendido. Lo que causa la risa de Malú. 

-Igualmente- responde ella. 

Tomamos asiento y yo los dejo hablando mientras sirvo la cena.
Cenamos en una animada charla, donde hablamos de animales y veterinarios y las expectativas que tiene mi hermano para cuando  acabe su carrera de veterinario. Veo que se han llevado bastante bien de lo cual me alegro, William tiene algo en común con ella a parte de una eterna sonrisa tiene un gran amor por todos  los animales.  
Ya hemos terminando de cenar y continuamos en una animada charla cuando Malú le dice que un día podía ir con ella a mascoteros solidarios de donde ella contribuye muy activamente, mi hermano abre los ojos y le dice que a el le encantaría pero no quiere molestar. Ella insiste y finalmente mi hermano accede. Yo solo puedo mirar feliz la estampa, y es que Malú de conocerlo de una cena se ha portado muy bien con el, es una persona de verdad de las que ya no quedan. 
William se disculpa sobre las 1:30 y dice que le encantaría volver a cenar con nosotros que se lo ha pasado muy bien pero que ya se tiene que ir. Nos despedimos y ellos quedan en que tienen que ir a la organización de mascoteros. 
William se va y nos quedamos Malú y yo. Jaime hace rato que duerme en su cuna. Malú me ayuda a recoger y yo no puedo quitar la vista de sus ojos, no después de lo natural y cercana que se ha mostrado esta noche, no después de que algo no deja de crecer dentro de mi.
Terminamos de recoger y nos sentamos en el sillón.

-Malú, muchas gracias por haber conocido a mi hermano y por ser así- le digo abrazándola lo que la hace reír.

-No me tienes que agradecer nada- dice mientras deja un beso en mi mejilla- gracias a ti por invitarme- me dice sonriente. Yo la miro a los ojos y un suspiro se escapa de mi mientras sonrío como un tonto. Ella me mira sonriente y une nuestros labios en un beso lento. Poco a poco el beso va quemándonos y vamos cayendo sobre el sofá ella debajo mi, sus manos desabrochan dos botones de mi camisa y ataca mi cuello cosa que hace que me vuelva loco. Meto mis manos por debajo de su jersey y noto como su piel se eriza lo que me hace sonreír. Empiezo a dejar besos lentamente desde su mejilla a su cuello subiendo hasta su ojera y unos suspiros salen de sus labios, los cuales tardan décimas de segundo en volver a atacar mi boca ferozmente. Mi manos viajan hasta el borde de sus pantalones acariciando la piel de su vientre titubeo un momento y desabrocho el botón de sus jeans, ella tira de mi labio inferior y yo me apego mas aun a ella con mi entrepierna rozando su parte más sensible, un gemido escapa de las bocas de ambos y vuelvo a besarla con hambre. Continuo el descenso de mis dedos hacia su sur, bajo la cremallera y la acaricio por encima de la ropa interior cosa que la hace retorcerse, ella baja sus manos hasta mi cinturón el cual desabrocha en un momento, hace lo mismo con el botón y baja la cremallera acaricia por encima de mis bóxers y yo aprieto todos los músculos de mi cuerpo ante la extremada calidez de sus manos. Entonces la paro ella me mira con los ojos muy abiertos y los labios rojos de besarnos, le sonrió para tranquilizarla y me acerco a su oído a decirle:

-Mmm... Creo que arriba estaremos más cómodos.- digo a la vez que dejo un cálido beso en su cuello y muerdo el lóbulo de su oreja. Una sonrisa se dibuja en su cara y con un ágil movimiento la cojo en brazos cosa que le sorprende. Subo la escalera con ella en brazos que se agarra a mi cuello con fuerza y al llegar a la habitación la dejo delicadamente en el suelo. Es cuestión de segundos que nuestros labios se vuelvan a juntar, mi camisa vuela de mi cuerpo y ella se entretiene en acariciar todo mi torso haciendo que mi piel se erice. Caemos en la cama, y mas tarde su jersey desaparece es cuestión de tiempo que mis pantalones terminen perdidos por mi habitación. Decido hacer lo mismo con los suyos mientras estoy atareado con su cuello tumbado encima de ella cuando me doy cuenta de que aún lleva puesto los zapatos y sus bonitos pitillos no saldrán de sus piernas. Así que abandonó mi tarea, y me coloco de rodillas con una de mis piernas entre las suyas y retrocedo para desabrochar sus botas. Ella al ver lo que voy a hacer hace el ademán de levantarse pero la paro por los hombros.

-Tranquila yo puedo- digo a la vez que dejo un suave beso sobre sus labios. Me deshago con cuidado de sus botas y deslizo suavemente el pantalón por sus piernas, me permito admirar por un momento a la mujer que está en mi cama, la observo detenidamente, es simplemente espectacular, y veo como una sonrisa tímida seguida de un ligero rubor se instaura en su rostro, mirarla así me ha puesto nervioso porque me ha hecho caer en la cuenta de todo el tiempo que llevo sin estar con nadie, eso y que Malú me impone bastante, me importa demasiado como para que se lleve una decepción... Se me acerca lentamente y me besa con pasión, en un rápido movimiento se sienta ahorcajadas sobre mí mientras tira ligeramente de mi pelo, mis manos viajan a sus caderas y suben por su espalda, me doy cuenta de que todavía lleva demasiada ropa para mi gusto y decido que el tiempo de su sujetador ha terminado. Intento desabrochar el broche de su sujetador sin mucho éxito, estoy nervioso y creo que ella lo ha notado.

-Joder!- gruño contra su boca mientras sigo intentado desabrochar el maldito broche, una risita escapa de su boca y agarra mis manos apartándolas de su espalda. Deja de besarme momentáneamente y me mira a los ojos, veo sus pupilas dilatadas y sus labios están ligeramente enrojecidos.

-Tranquilo…- me susurra mientras aprieta ligeramente mis manos para darme tranquilidad, ha notado que estoy nervioso, sonrío y vuelve a besarme con dulzura a la vez que lleva nuestras manos al dichoso broche de su sujetador y me ayuda a desabrocharlo. Consigo por fin apartar esa prenda de su cuerpo y abandono sus labios para centrarme en su cuello, ella inclina la cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso a este y me deleito con su fina piel. Vuelvo a tumbarla sobre el colchón inclinándome sobre ella y sigo descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su pecho, me pierdo por su pecho deleitándome con esa parte de su anatomía, escucho salir de su garganta pequeños gruñidos que me hacen querer ir a más... Sigo perdido un rato más en su pecho mientras que con una de mis manos voy descendiendo por su cuerpo hasta su parte más íntima, primero la acaricio sobre la fina tela de su ropa interior haciendo que su espalda se arqueé ante mis caricias y escuchando salir algunos gruñidos de su garganta. Ella clava sus manos en mi espalda y comienza a bajarlas por mi abdomen. Yo cuelo mi mano por debajo de su ropa interior y empiezo a acariciar en círculos cosa que hace que varios gemidos abandonen su cuerpo, a la vez que me besa vorazmente. Introduzco uno de mis dedos en su intimidad con un ritmo torturador lo saco y lo vuelvo a entrar... Ella comienza a respirar dificultosa mente y yo continuo con mi tortura hacia ella.

-...Joder...- escapa de su boca a la vez que echa la cabeza hacia atrás, entonces yo empiezo a dejar besos por su cuello a la vez que incrementó el ritmo de mis dedos, ella me agarra de la nuca y me besa ahogando así alguno de sus gemidos, noto como se tensa y retiro mis dedos de su interior seguido de un gruñido por parte de ella.
Entonces deslizo su ropa interior hacia abajo hasta que cae y hago lo mismo con la mía.  
Vuelvo a acomodarme sobre ella y me besa pasionalmente. Me acomodo entre sus piernas, rompo el beso que nos unía y la miro a los ojos, ella se muerde tímidamente el labio inferior y yo me introduzco en ella lentamente, ella arquea su espalda y me besa. 
Al principio tomo un ritmo lento, sin ninguna prisa poco a poco nuestras respiraciones se dificultan, es una dulce tortura hasta que Malú con un ágil movimiento queda sentada sobre mi que también quedo sentado sobre la cama, sus brazos se enredan en mi cuello y mis manos no dejan de acariciar su espalda. Ella incrementa el ritmo a la vez que yo no dejo de atacar la piel de su cuello, dejo besos por todos lados a los que tengo acceso sus gemidos y mis gemidos se entremezclan en un ambiente cargado de pasión. Agarro sus caderas para incrementar mas el ritmo y ella muerde mi labio inferior. Su boca y mi boca no se dan tregua... Noto como todo mi cuerpo se tensa y nos vuelo a tumbar en la cama ella debajo mía, un ritmo desesperado se instaura entre nosotros y nos volvemos uno al tocar el cielo, llegamos unidos a las mas dulces de las emociones. Poco a poco nuestra respiración se normaliza y yo no puedo dejar de mirarla, me encuentro perdido en sus ojos. Ella me sonríe y me besa lentamente, para acabar abrazados. Y así caemos en los brazos de morfeo... Sin duda es una noche que no olvidaré, estoy durmiendo abrazado a la persona que no sale de mi cabeza y de la cual creo ya estoy enamorado. Y es que no es solo una atracción lo que me une a ella, es quererla verla sonreír todo el día, es querer que sus ojos brillen como los de un niño, es querer abrazarla por las noches, es querer descansar en ella. 
No se porque pero esa noche vuelvo a soñar con aquel día del verano de mis 7 años, esa niña de ojos café y sonrisa eterna no sale de mi cabeza.