miércoles, 21 de octubre de 2015

25. Atracción oculta.

Estoy quitándome la ropa, y suena el timbre... Vaya... Que oportuno, cojo una toalla, me la relío en la cintura y bajo las escaleras corriendo abro la verja y llaman a la puerta así que voy rápido a abrir, con la idea de que será William que vendrá a ayudarme.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.

-Hola- digo intentando no reírme.

-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.

-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.

-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.

-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.

-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.


-Sí a cenar.- digo acercándome a ella y acariciando su cara. Ella se estremece y cierra los ojos disfrutando de la caricia.

-Rodrigo, mejor ve a ducharte y luego hablamos, yo me quedo con Jaime.- dice apartándose ligeramente nerviosa, lo que me hace sonreír de nuevo.

-Vale tranquila- digo riéndome y cogiendo la ropa.

-Estoy tranquila solo que... te vas a quedar frío.- dice dándome la espalda ya que está pendiente de mi niño.
Termino de coger la ropa y me acerco a ella por la espalda, me apego a su cuerpo y noto como se tensa.

-No tardo- digo retirando el pelo de su oreja y susurrando en su oído. La noto tragar saliva y sonrío me separo ligeramente de ella y suelta un suspiro, aguanto mi risa lo mejor que puedo y es que me hace gracia esta actitud, me giro y camino hacia el baño.
Me doy una ducha FRÍA como ya es costumbre y salgo, la veo echada sobre el parque mientras mueve un juguete delante de Jaime, esa posición en esta situación me hace quedarme embobado mirándola...Mis pies piensan antes que mi cerebro y ya me estoy acercando a ella, me coloco a su espalda, ella rápidamente se reincorpora asustada, río en su oído y veo como se agarra con fuerza al borde del parque.

-Joder Rodrigo me has asustado...- su voz es apena un susurro, aparto el pelo para dejar una parte de su cuello al descubierto y me pierdo en su piel, noto como se tensa al contacto con mis labios y miro sus manos que de la fuerza con la que se agarra al parque tiene los nudillos blanquecinos.
-Lo siento, no era mi intención asustarte... Entonces has dicho que te quedabas a cenar no?- aferro mis manos a su cadera y continúo perdiéndome por su cuello. Ella trata de zafarse de mi agarre pero no se lo permito, raspo ligeramente con mi barba la piel de su cuello y un suspiro se escapa de sus labios, se remueve y aprovecha que aflojo el agarre para inclinarse y coger a mi niño, que nada más ser tomado en brazos por Malú empieza a chapurrear cosas imposibles de entender. Aprovecha que tiene a Jaime en brazos y se aleja de mí, se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación poniendo a Jaime sobre sus piernas. La miro divertido está usando a Jaime de escudo.

-Estás huyendo de mi?- le pregunto divertido, ella me mira fugazmente con una pequeña sonrisa sobre sus labios mientra sigue pendiente de Jaime.

-Yo? Huir?- me pregunta haciéndose la incrédula, me río como respuesta y me voy acercando al sofá donde esta con Jaime. Me siento en el mango muy cerca suya y me inclino a dejarle un beso a mi niño, quedando así a la altura de sus pechos. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos que me miran muy atentamente, una sonrisa se forma en mis labios mientras me acerco a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.

-Entonces no huyes...-digo tan cerca de sus labios que su respiración acaricia mis labios. Veo como ella ante la proximidad de mis labios se muerde su labio inferior, intento mantener mi autocontrol y me inclino como si fuera a besarla, quiero ver hasta donde es capaz de aguantar, yo también sé jugar. Ella cierra los ojos y entonces digo contra sus labios. 

-Mmmm... Voy a preparar la cena- suelto de golpe contra sus labios, entonces ella abre los ojos y noto como me fulmina con la mirada. Me levanto del sofá y digo de espaldas a ella sonriendo triunfante.

-Si quieres me puedes ayudar, y ya que estas aquí es un hecho que te quedas!- digo sin opción a que cambie de idea a la vez que sonrío triunfante.
Bajo para la cocina sin darle tiempo de reacción me pongo un delantal para no mancharme la camisa. Me pongo a preparar las cosas de la cena cuando escucho sus tacones golpeando el suelo mientras ella habla con mi niño. Llega a la cocina mientras yo no puedo parar de sonreír y sigo a lo mío preparando la cena.

-Emm... Si quieres te ayudo Rodrigo- me pregunta de lo más natural pero puedo ver que esta un poco cortada aun, cosa que me hace gracia.

-Si si por favor, así terminaremos antes.- digo mirándola mientras empiezo a cocinar,- puedes dejar a Jaime en la trona y me ayudas.- Y así hace, mete a Jaime en la trona el cual suelta una pequeña queja pero ella lo acaba convenciendo con el oso de peluche a cambio.
Se coloca a mi lado y dejo un momento lo que tengo entre manos para coger un delantal del segundo cajón y dárselo para que se lo ponga.
Me ayuda en todo lo que le digo, ya estamos terminando ella esta cortando unos quesitos frescos para la ensalada cuando me acerco a ella por la espalda que sigue picando los quesitos. Me dejo caer un poco sobre su espalda cosa que hace que ella suelte el cuchillo, yo sonrío y me alegro de ponerla nerviosa.

-Solo quiero un plato-digo excusándome y levantando un brazo para alcanzar el plato a la vez que la presiono un poco más entre mi cuerpo y la encimera.
Entonces ella en un ágil movimiento se gira y queda frente a mi. Ahora tiene una sonrisa pícara en su cara y me mira divertida.

-Si querías un plato solo tenias que pedírmelo- me dice extremadamente cerca mientras alarga un brazo por encima de su cabeza.

-Lo he pensado... pero no me decidía- digo mientras me pierdo en su intensa mirada.

-Mmm... por lo que veo te cuesta decidirte- dice a quemarropa contra mis labios.

-Sí, sabes...- comienzo a decir mientras afianzo mi agarre a su cintura.- me cuesta bastante decidirme y no se como aún desde que llevas aquí no me he decido a besarte- digo acortando la distancia que era poca que separa nuestros labios para por fin unirlos en un beso a fuego lento que consigue encenderme desde lo mas profundo. Cuando la necesidad de aire se hace notable abandono sus labios y me centro en su cuello, ella suelta el plato que ha cogido en la encimera y enreda sus manos en mi pelo. Yo sigo en su cuello y un par de suspiros salen de sus labios, ella me agarra la cara y vuelve a unir nuestros labios en un beso salvaje, entonces con un ágil movimiento hago que sus piernas se enreden a mi cintura y nos muevo hasta la mesa de la cocina donde la dejo caer para así tender inclinarme hacia ella, ella abandona mis labios y se pasa a mi cuello donde consigue volverme loco. Unos gruñidos escapan de lo mas profundo de mi garganta y por acto involuntario muevo mi cadera haciendo que nuestras partes mas sensibles se rocen cosa que hace que me termine de volver loco.

-Joder...- escapa de mis labios en forma de gruñido.

-...Rodrigo...creo...- empieza a decir pero vuelvo a unir nuestros labios, cuando la falta de aire se hace presente ella continua aun con su respiración agitada.-...creo que... Es mejor que paremos...- me dice mientras acaricia mi cara.

-Ya lo se...- digo a modo de lamento.- pero joder... Es difícil!- digo resignado abrazándola fuerte contra mi y obligándola así a bajar de la mesa.- me vuelves loco- digo dejando un beso en el tope de su cabeza a lo que ella sonríe.
Ahora ambos con una sonrisa en la cara que no podemos ni si quiera intentar esconder terminamos de hacer la cena y lo preparamos todo en el salón. Ya solo queda esperar a William y a Anna. 
Estamos hablando, Malú con mi niño en brazos cuando de repente suena mi móvil. Lo alcanzo de encima de la mesa y respondo. Es William.

-Rodrigo verás... Hay un pequeño problema sobre la cena de esta noche.- me dice con voz queda.

-Que pasa Will?- preguntó pausadamente.- si no os viene bien podemos dejarla pa otro día.- digo quitándole importancia.

-Verás Rodrigo no es que no nos venga bien, pero es que Anna está de guardia esta noche en el hospital y yo no me había acordado, por lo que sólo podría ir yo a la cena, de verdad siento haberte tenido cocinando... Pero no me había acordado- me dice disculpándose.

-William no pasa nada- digo poniéndome serio- si Anna no puede venir ya la conoceré otro día pero ven tu a cenar- digo mirando de reojo a Malú que me intenta sonreír con un sonrisa relajada pero en realidad se que esta nerviosa.- puede que te lleves alguna sorpresa si vienes...- digo sonriente mirando a Malú que me mira con tanta intensidad que hace que se me erice todo el cuerpo, acompañada de su interminable sonrisa pero esta vez mas relajada.

-Que quieres decir con eso!!!???- me grita Will desde el otro lado de la línea. Lo que me hace reír.

-No quiero decir nada, te esperamos- digo antes de colgar.
Dejo el teléfono sobre la mesa y vuelvo mi mirada hacia Malú,

-Malú,- digo cogiéndole la mano- me hace mucha ilusión que te quedes esta noche a cenar con nosotros y a conocer a mi hermano. De verdad muchas gracias.- digo mientras la miro a los ojos y la timidez se intenta apoderar de mi. Ella me mira mientras sus comisuras se curvan y une nuestros labios a modo de respuesta, en un beso dulce. Cuando la necesidad de aire se hace presente acabamos abrazados.

-Háblame algo de él, como se llama... No se, no quiero que me pille de sopetón- dice risueña contra mi cuello. Rompemos el abrazo y cojo una de sus manos entre las mías y empiezo a contarle.

-Mi hermano se llama William, es mas pequeño que yo. No nos parecemos en nada el es mas como mi madre y mi niño, castaño claro y ojos azules. Yo me parezco mas a mi padre supongo- digo a la vez que una sonrisa triste se dibuja en mi cara. Ella lo nota y me intenta cambiar de tema. 

-Ya decía yo que Jaime era muy rubio comparado contigo... Se parece entonces a su abuela y a su tío.- dice mientras acaricia la cabecita de Jaime que responde metiéndose las dos manos en la boca lo que causa que sonriamos ambos. 
Continuamos hablando un ratito mas hasta que suena el timbre, Malú me mira y se le escapa una risa nerviosa. Me acerco a ella y le digo:

-Malú, no quiero que te sientas obligada a conocerlo, la decisión es tuya.- le digo mientras acaricio su cara con la mano que me queda libre ya que tengo a mi niño en brazos. Ella me sonríe y une nuestros labios, en un beso dulce.

-La verdad es que tengo ganas de conocerlo.- me dice sonriendo y dejando un tierno beso en mi mejilla, lo que me hace sonreír.
Me levanto con mi niño en brazos a abrir la puerta y la dejo en el sillón. Abro la puerta y detrás aparece mi apuesto hermano con su perfecto tupe y su eterna sonrisa. Nos abrazamos como siempre y me quita a Jaime de los brazos.

-Cual era la sorpresa que me decías antes?- me pregunta mientras intenta poner rumbo a mi salón pero estoy yo en medio lo que hace que me mire risueño.

-Antes de que pases te tengo que decir algo, la sorpresa es...- digo haciendo una pausa.- que vas a conocer a mi vecina.- sus ojos y su boca se abre a niveles estratosféricos y yo sonrío. El intenta volver a pasar  pero se lo impido.- tranquilo vamos juntos a ver si la vas a asustar- bromeo. 
Llegamos al salón y no esta William me mira y yo digo nervioso. 

-Debe de haber ido al baño, en nada estará aquí. 
Tomamos asiento y William juega con mi niño. Entonces veo aparecer a Malú por la espada de William ya que viene de la cocina y no del baño como pensé. Le hago gestos para que se acerque en silencio y ella sonríe, es una situación graciosa. Se acerca a la silla que hay entre medias de William y mía. Yo antes de que Malú entre en el campo de visión de William me levanto y digo.

-Bien William, te voy a presentar a mi vecina.- entonces él sonríe sin darse cuenta aun de la presencia de Malú que esta un pelín detrás suya, yo me acerco a el le cojo a Jaime de los brazos y le obligó a girarse mientras digo:

-Y bien ella es mi vecina- empiezo a decir mientras William se gira con una sonrisa en su cara, que al encontrarse con Malú se convierte en dos ojos muy abiertos y una boca hasta el suelo.- Malú- finalizó diciendo por si le quedaba alguna duda intentando esconder mi risa.

-Malú el es mi hermano William- continuó diciendo y Malú se acerca a darle dos besos con una sonrisa en la cara. Mi hermano parece reaccionar y le responde a los dos besos.

-Guau! Encantado Malú.- dice aun sorprendido. Lo que causa la risa de Malú. 

-Igualmente- responde ella. 

Tomamos asiento y yo los dejo hablando mientras sirvo la cena.
Cenamos en una animada charla, donde hablamos de animales y veterinarios y las expectativas que tiene mi hermano para cuando  acabe su carrera de veterinario. Veo que se han llevado bastante bien de lo cual me alegro, William tiene algo en común con ella a parte de una eterna sonrisa tiene un gran amor por todos  los animales.  
Ya hemos terminando de cenar y continuamos en una animada charla cuando Malú le dice que un día podía ir con ella a mascoteros solidarios de donde ella contribuye muy activamente, mi hermano abre los ojos y le dice que a el le encantaría pero no quiere molestar. Ella insiste y finalmente mi hermano accede. Yo solo puedo mirar feliz la estampa, y es que Malú de conocerlo de una cena se ha portado muy bien con el, es una persona de verdad de las que ya no quedan. 
William se disculpa sobre las 1:30 y dice que le encantaría volver a cenar con nosotros que se lo ha pasado muy bien pero que ya se tiene que ir. Nos despedimos y ellos quedan en que tienen que ir a la organización de mascoteros. 
William se va y nos quedamos Malú y yo. Jaime hace rato que duerme en su cuna. Malú me ayuda a recoger y yo no puedo quitar la vista de sus ojos, no después de lo natural y cercana que se ha mostrado esta noche, no después de que algo no deja de crecer dentro de mi.
Terminamos de recoger y nos sentamos en el sillón.

-Malú, muchas gracias por haber conocido a mi hermano y por ser así- le digo abrazándola lo que la hace reír.

-No me tienes que agradecer nada- dice mientras deja un beso en mi mejilla- gracias a ti por invitarme- me dice sonriente. Yo la miro a los ojos y un suspiro se escapa de mi mientras sonrío como un tonto. Ella me mira sonriente y une nuestros labios en un beso lento. Poco a poco el beso va quemándonos y vamos cayendo sobre el sofá ella debajo mi, sus manos desabrochan dos botones de mi camisa y ataca mi cuello cosa que hace que me vuelva loco. Meto mis manos por debajo de su jersey y noto como su piel se eriza lo que me hace sonreír. Empiezo a dejar besos lentamente desde su mejilla a su cuello subiendo hasta su ojera y unos suspiros salen de sus labios, los cuales tardan décimas de segundo en volver a atacar mi boca ferozmente. Mi manos viajan hasta el borde de sus pantalones acariciando la piel de su vientre titubeo un momento y desabrocho el botón de sus jeans, ella tira de mi labio inferior y yo me apego mas aun a ella con mi entrepierna rozando su parte más sensible, un gemido escapa de las bocas de ambos y vuelvo a besarla con hambre. Continuo el descenso de mis dedos hacia su sur, bajo la cremallera y la acaricio por encima de la ropa interior cosa que la hace retorcerse, ella baja sus manos hasta mi cinturón el cual desabrocha en un momento, hace lo mismo con el botón y baja la cremallera acaricia por encima de mis bóxers y yo aprieto todos los músculos de mi cuerpo ante la extremada calidez de sus manos. Entonces la paro ella me mira con los ojos muy abiertos y los labios rojos de besarnos, le sonrió para tranquilizarla y me acerco a su oído a decirle:

-Mmm... Creo que arriba estaremos más cómodos.- digo a la vez que dejo un cálido beso en su cuello y muerdo el lóbulo de su oreja. Una sonrisa se dibuja en su cara y con un ágil movimiento la cojo en brazos cosa que le sorprende. Subo la escalera con ella en brazos que se agarra a mi cuello con fuerza y al llegar a la habitación la dejo delicadamente en el suelo. Es cuestión de segundos que nuestros labios se vuelvan a juntar, mi camisa vuela de mi cuerpo y ella se entretiene en acariciar todo mi torso haciendo que mi piel se erice. Caemos en la cama, y mas tarde su jersey desaparece es cuestión de tiempo que mis pantalones terminen perdidos por mi habitación. Decido hacer lo mismo con los suyos mientras estoy atareado con su cuello tumbado encima de ella cuando me doy cuenta de que aún lleva puesto los zapatos y sus bonitos pitillos no saldrán de sus piernas. Así que abandonó mi tarea, y me coloco de rodillas con una de mis piernas entre las suyas y retrocedo para desabrochar sus botas. Ella al ver lo que voy a hacer hace el ademán de levantarse pero la paro por los hombros.

-Tranquila yo puedo- digo a la vez que dejo un suave beso sobre sus labios. Me deshago con cuidado de sus botas y deslizo suavemente el pantalón por sus piernas, me permito admirar por un momento a la mujer que está en mi cama, la observo detenidamente, es simplemente espectacular, y veo como una sonrisa tímida seguida de un ligero rubor se instaura en su rostro, mirarla así me ha puesto nervioso porque me ha hecho caer en la cuenta de todo el tiempo que llevo sin estar con nadie, eso y que Malú me impone bastante, me importa demasiado como para que se lleve una decepción... Se me acerca lentamente y me besa con pasión, en un rápido movimiento se sienta ahorcajadas sobre mí mientras tira ligeramente de mi pelo, mis manos viajan a sus caderas y suben por su espalda, me doy cuenta de que todavía lleva demasiada ropa para mi gusto y decido que el tiempo de su sujetador ha terminado. Intento desabrochar el broche de su sujetador sin mucho éxito, estoy nervioso y creo que ella lo ha notado.

-Joder!- gruño contra su boca mientras sigo intentado desabrochar el maldito broche, una risita escapa de su boca y agarra mis manos apartándolas de su espalda. Deja de besarme momentáneamente y me mira a los ojos, veo sus pupilas dilatadas y sus labios están ligeramente enrojecidos.

-Tranquilo…- me susurra mientras aprieta ligeramente mis manos para darme tranquilidad, ha notado que estoy nervioso, sonrío y vuelve a besarme con dulzura a la vez que lleva nuestras manos al dichoso broche de su sujetador y me ayuda a desabrocharlo. Consigo por fin apartar esa prenda de su cuerpo y abandono sus labios para centrarme en su cuello, ella inclina la cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso a este y me deleito con su fina piel. Vuelvo a tumbarla sobre el colchón inclinándome sobre ella y sigo descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su pecho, me pierdo por su pecho deleitándome con esa parte de su anatomía, escucho salir de su garganta pequeños gruñidos que me hacen querer ir a más... Sigo perdido un rato más en su pecho mientras que con una de mis manos voy descendiendo por su cuerpo hasta su parte más íntima, primero la acaricio sobre la fina tela de su ropa interior haciendo que su espalda se arqueé ante mis caricias y escuchando salir algunos gruñidos de su garganta. Ella clava sus manos en mi espalda y comienza a bajarlas por mi abdomen. Yo cuelo mi mano por debajo de su ropa interior y empiezo a acariciar en círculos cosa que hace que varios gemidos abandonen su cuerpo, a la vez que me besa vorazmente. Introduzco uno de mis dedos en su intimidad con un ritmo torturador lo saco y lo vuelvo a entrar... Ella comienza a respirar dificultosa mente y yo continuo con mi tortura hacia ella.

-...Joder...- escapa de su boca a la vez que echa la cabeza hacia atrás, entonces yo empiezo a dejar besos por su cuello a la vez que incrementó el ritmo de mis dedos, ella me agarra de la nuca y me besa ahogando así alguno de sus gemidos, noto como se tensa y retiro mis dedos de su interior seguido de un gruñido por parte de ella.
Entonces deslizo su ropa interior hacia abajo hasta que cae y hago lo mismo con la mía.  
Vuelvo a acomodarme sobre ella y me besa pasionalmente. Me acomodo entre sus piernas, rompo el beso que nos unía y la miro a los ojos, ella se muerde tímidamente el labio inferior y yo me introduzco en ella lentamente, ella arquea su espalda y me besa. 
Al principio tomo un ritmo lento, sin ninguna prisa poco a poco nuestras respiraciones se dificultan, es una dulce tortura hasta que Malú con un ágil movimiento queda sentada sobre mi que también quedo sentado sobre la cama, sus brazos se enredan en mi cuello y mis manos no dejan de acariciar su espalda. Ella incrementa el ritmo a la vez que yo no dejo de atacar la piel de su cuello, dejo besos por todos lados a los que tengo acceso sus gemidos y mis gemidos se entremezclan en un ambiente cargado de pasión. Agarro sus caderas para incrementar mas el ritmo y ella muerde mi labio inferior. Su boca y mi boca no se dan tregua... Noto como todo mi cuerpo se tensa y nos vuelo a tumbar en la cama ella debajo mía, un ritmo desesperado se instaura entre nosotros y nos volvemos uno al tocar el cielo, llegamos unidos a las mas dulces de las emociones. Poco a poco nuestra respiración se normaliza y yo no puedo dejar de mirarla, me encuentro perdido en sus ojos. Ella me sonríe y me besa lentamente, para acabar abrazados. Y así caemos en los brazos de morfeo... Sin duda es una noche que no olvidaré, estoy durmiendo abrazado a la persona que no sale de mi cabeza y de la cual creo ya estoy enamorado. Y es que no es solo una atracción lo que me une a ella, es quererla verla sonreír todo el día, es querer que sus ojos brillen como los de un niño, es querer abrazarla por las noches, es querer descansar en ella. 
No se porque pero esa noche vuelvo a soñar con aquel día del verano de mis 7 años, esa niña de ojos café y sonrisa eterna no sale de mi cabeza.

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