sábado, 26 de diciembre de 2015

Capítulo 47 - Confidencias

Narra Malú. 

Lo vi observar atentamente la foto que tenía con Carla, mi ahijada. Me hizo sonreír levemente su curiosidad mientras él seguía absorto mirando la foto.

-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- intentó sonar de manera casual mientras se rascaba la nuca, me conocía tan bien cada uno de sus gestos...

-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- vi su cara de duda y decidí explicarle.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el conciedto de Barcelona pero no creo que en ese momento te fijases. Ella es una de mi mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- me sonrió dulcemente mientras agarraba mi mano y dejaba un suave beso sobre la palma que envió un leve cosquilleo por todo mi cuerpo. Seguí contándole algunas de las situaciones vividas con Vero mientras él escuchaba muy atento. 
Sonó el timbre interrumpiéndonos, yo no esperaba a nadie... 

-Vaya. Que raro... ¿Quién será?- me levanté del sofá y me encaminé hacia la puerta, cuando abrí solté un grito de alegría y la abracé corriendo. Esta mujer era como bruja, si antes empezamos a hablar de ella...

-Vero, tía, ¿cómo no me avisas que ibas a venir, hubiese ido a por vosotras?- le pregunté mientras saludaba a Carla. 

-Malú queríamos que fuese una sorpresa.- la miré sonriendo. 

-Y tú bichilla ¿como estás tan grande?- dejé un montón de besos sobre su cara mientras la niña no paraba de reír. 

-Aún no me creo que estéis aquí! Venga vamos para dentro.- 

Al llegar al salón vi a Diego sentado aún en el sofá que al vernos entrar a las tres se levantó rápidamente, su cara era un auténtico poema, fue pasando su vista desde Vero hasta la niña, cuando la vio una sonrisa se instaló en su cara. Se acercó a nosotras lentamente mientras sonreía, aunque lo disimulaba bien yo sabía que estaba nervioso, le guiñé un ojo mientras procedía con las presentaciones. 

-Ella es Vero, mi amiga; y él es Diego...- Vero me miró con su típica cara de "¿y qué más?" Así que armándome de valor se lo dije.- ...Mi novio.- no pude evitar sonreír al decirlo en voz alta, Diego me miró con cara de asombro mientras se acercaba a saludar a Vero con dos besos y Vero simplemente me miraba divertida.

-Y mira, esta niña taaaan guapa es Carla, su hija.- me agaché a la altura de la niña mientras Diego hacía lo mismo, Carla al principio sólo lo saludó con la mano, era bastante tímida con la gente que no conocía. 

-Hola preciosa...- la miró sonriéndole, con una de sus sonrisas más puras, no pude evitar enternecerme por su actitud con mi niña...- ¿me das un beso?- su expresión se volvió la de un niño, miré a Carla que lo miraba dubitativa pero vi como se acercaba a Diego lentamente y dejaba un tierno beso en su mejilla, no pude evitar la sonrisa tonta que se me quedó en la cara. 

-Hemos ido a casa de tu madre porque te hacíamos allí, por cierto tu madre está cada día más guapa...- sonreí mientras caminábamos al salón y nos sentábamos, Diego se sentó a mi derecha en el sofá y Vero a la izquierda. 

-Mi madre mejora con los años, supuestamente debería estar allí pero las cosas cambian en un segundo...- miré de reojo a Diego que me miraba sonriente y volví a mirar a Vero.- Todavía no me creo que estéis aquí, que ilusión!! ¿Pero parece que habéis venido?

-Siempre es bueno venir y veros a todos, y además tenía que arreglar unas cositas por aquí cerca así que aprovechamos ya.- por su tono de voz supe que me tenía que contar algo, apreté ligeramente su mano mientras ella me sonreía como buenamente podía. 

-Bueno chicas, yo mejor me voy que tendréis que poneros al día y todo eso... Un placer conoceros!- Diego se puso de pie mientras se acercaba a Vero para darle dos besos y se despedía cariñosamente de Carla, miré a Vero que tenía la capacidad de decirme muchas cosas sin hablar y entendí perfectamente lo que me quería decir. 

-Diego, espera por favor, acompáñame un momentito...- me miró extrañado, lo agarré de la mano y me lo llevé a la cocina. Me miraba sin entender nada, así que traté de explicárselo lo mejor posible.-Diego te puedes quedar un ratito más, es que por lo poco que he visto Vero me tiene que contar algo importante pero no se atreve a hacerlo delante de la niña...- estaba preocupada por mi amiga no lo podía negar, todo esto era bastante extraño...

-Claro, no te preocupes... ¿En que te ayudo?- acarició suavemente mi mejilla mientras me sonreía de manera tierna, no pude evitar morir de amor con su sonrisa. Sin aviso me acerqué a su boca y lo besé, despacio sin prisas, sus manos estaban agarradas en el final de mi espalda provocándome un cosquilleo por toda la espalda, del que estoy segura que él no era consciente... 

-Tengo que hablar a solas con Vero, no sé cuánto vamos a tardar... ¿Te importa echarle un ojo mientras tanto a Carla?- conseguí decirle mientras él estaba perdido por mi cuello, provocándome cómo sólo él sabía... Escuché su risa mientras besaba un punto perdido detrás de mi oreja que me volvía loca.- Diego...- susurré inconscientemente mientras él continuaba torturándome de esa manera... 

-Claro que no me importa, yo encantado de ayudar...- sus manos aferradas en mi cintura me apegaron aún más a su cuerpo dándome de lleno con su característico olor, me encantaba lo bien que olía siempre...- Por cierto, me encanta ser tu novio...- hizo ímpetu en la palabra tu, no pude evitar reírme mientras agarraba su cara para mirarle a los ojos. Sabía que lo decía en cierto modo para agradecerme el paso que había dado yo contándoselo a Vero. 

-A mí también...- sus ojos brillaban con fuerza mientras me miraba sonriente. Salimos de la cocina y vimos a Carla jugando con algunas cosas que sacaba de su mochililla rosa, miré por el salón y no vi a Vero. Carla estaba de rodillas en el suelo jugando con dos muñecas sobre la mesa pequeña que había delante del sofá, aprovechando que estaba entretenida nos acercamos los dos y nos colocamos uno a cada lado de la niña.- ¿Podemos jugar contigo Carla?- la niña seguía concentrada en sus muñecas colocándolas a todas perfectamente en la mesa.

-Sí.- miré a Diego y le hice una señal para que empezase él, me miró dubitativo unos segundos pero suspiró y cogió una de las muñecas que había en el suelo y la colocó al lado de las demás, Carla lo miró sonriente mientras él le devolvía la sonrisa y le preguntaba cosas sobre las muñecas, como el nombre, etc. A lo que la niña respondía muy contenta. Escuché a Vero acercarse al salón y me levanté del suelo para tratar de hablar con ella. La vi observar la escena con una mirada melancólica y triste, rara vez Vero estaba triste, era una persona muy alegre... Vi también cómo trataba de esconder las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, definitivamente algo no andaba bien... La agarré de la mano y nos encaminé hacia mi habitación, al llegar cerré la puerta y para ese momento Vero lloraba sin esconderlo, no sabía lo que pasaba pero tenía que ser algo importante para que Vero se sintiera así... 

-¿Qué es lo que pasa?- le pregunté mientras pasaba un brazo por su espalda y nos sentaba a las dos en la cama. La miré esperando pacientemente su respuesta, se limpió las lágrimas mientras respiraba profundamente. 

-Fran y yo... No estamos bien... Creo que tiene a otra...- la miré sin terminar de creerlo todavía, no podía ser, ella y Fran eran la típica pareja que todos queríamos llegar a ser, se entendían a la perfección y se conocían casi desde el instituto como quien dice... No sabía que decirle, me había pillado de sorpresa... Se me abrazó mientras lloraba amargamente, no pude hacer otra cosa nada más que abrazarla y tratar de consolarla...

-Tranquila Vero, ¿pero desde cuando?...- me encontraba muy perdida ahora mismo, y a mi mente solo venía la cara de la niña que estaba ahora jugando con Diego, cómo podía estar pasando esto? No me lo terminaba de creer...

-No lo sé... Pero hace meses que todo esta mal...- se separó ligeramente de mi mientras limpiaba sus lágrimas, y fijó la vista en sus manos.- Hay días en los que no pasa por casa, por no hablar desde la última vez que estuvimos juntos... Y lo que más me duele es que Carla se está dando cuenta... Me pregunta todos los días que dónde está, y muchas noches viene a la habitación y lo busca a mi lado pero al no encontrarlo se me abraza con la mirada triste... Ella no se merece esto, al fin y al cabo él es su padre, no entiendo como puede hacer esto... Y ahora al ver a Diego jugar con ella no he podido evitar acordarme de todo...- agarré una de sus manos entre las mías dándole mi apoyo, mientras ella trataba de seguir hablando, la notaba rota, muy rota, y no sólo por ella sino también por su hija, no pude evitar que algunas lágrimas descendieran de mis ojos, me dolía muchísimo ver a mi amiga así. 

-No me lo puedo creer...- mi voz fue apenas un susurro, me encontraba momentáneamente bloqueada, procesar toda la información era bastante duro...- Deja de llorar por favor, no se merece ni una de las lágrimas que estas derramando por él...- la abracé mientras dejaba numerosos besos en su cara, era una de las personas más fuerte que conocía.- Y vamos a hacer algo, os vais a quedar aquí los días que estéis en Madrid... No tienes otra opción...- escuché su risa mientras ella me abrazaba con más fuerza si cabe. 

-Malú de verdad que no queremos molestar, hemos venido a verte, ya tenemos nuestras cosas en el hotel... Además tú necesitas tu tiempo ahora con tu novio...- usó su tono pícaro en la última frase, haciéndome que me muriese de la vergüenza... Le di un liegro golpe en el brazo causando su risa. 

-No lo vas a conseguir, os quedáis y punto. Además, hace mucho tiempo que no estamos juntas, así aprovechamos y nos ponemos bien al día...- levantó las cejas con gesto pícaro mientras se reía en mi cara.

-¿Qué me tienes que contar de semejante ejemplar que has cazado?- su carcajada no se hizo esperar, a veces era muy bruta... 

-Que bruta eres hija mía...- no pude evitar reírme con ella, por lo menos ya no llorábamos... Y es que ella era una de las personas que podían pasar del llanto a la risa en apenas unos segundos.

-Venga, cuéntame algo... No te hagas de rogar... Lo más importante de todo, ¿es bueno en la cama?- sentía que me iba a explotar la cabeza de lo colorada que me estaba poniendo, esta mujer siempre con sus preguntas incómodas... 

-No te pienso responder a eso... Y para de preguntarme cosas de ese tipo...- me levanté de la cama ante su risueña mirada. 

-Venga Malú no te enfades... A ver te digo mi opinión, a simple vista lo parece... Además se te nota en la cara...- me agarró del brazo volviéndome a sentar en la cama mientras se reía de mi.- ¿Confirmas los rumores?- preguntó al más puro estilo de la prensa del corazón, no me quedaba otra que reírme, sus ocurrencias siempre lo conseguían....- ¿Confirmas o no?- volvió a la carga, asentí levemente mientras ella me abrazaba y me decía entre risas "lo sabía, nunca falla", no pude evitar unirme a su carcajada, me alegraba de tenerlas en mi casa aunque sólo fuese por unos días.

-Venga, volvamos abajo...- me volvió a abrazar dándome las gracias, hablarlo le había hecho bien, la notaba más deshagoda por lo menos su cara no era de preocupación constante. Al llegar al salón me morí literalmente de amor, giré mi vista rápidamente a Vero que miraba la escena enternecida.

-Además hace estás cosas... Malú donde lo has conseguido que quiero uno para mí...- me susurró al oído, reímos las dos mientras seguíamos observando la escena, no entendía como se podía ser tan mono... 
Nada más entrar en el salón me miró, haciéndome una pregunta silenciosa, para tranquilizarlo le sonreí a la vez que le guiñé un ojo, Carla al verme llamó rápidamente mi atención. 

-Mira!!!!- vino corriendo a enseñarme sus uñas, no pude evitar la sonrisa tonta que se dibujó en mi cara, era una sensación diferente a todo lo que había sentido antes, este hombre tenía la capacidad de que solo con una pequeña acción yo quisiera seguir descubriéndolo, porque hay una gran persona ahí, porque con tan solo mirarme me provocaba miles de sensaciones... 

-Tengo una idea!!!!- dije de repente, llamándo la atención de Vero y Diego, miré a Carla fijamente y continúe hablando- ¿Que te parece si ponemos el árbol de Navidad todos juntos?- Carla asintió frenéticamente mientras daba palmas, miré a Vero que negaba con la cabeza divertida y Diego nos miraba con una gran sonrisa en su rostro. 

-No sabes lo que has hecho, has despertado un monstruo ahora mismo...- ignoré el comentario de su madre mientras me reía. 

-Tú deberías ir a por las maletas al hotel...- puso los ojos en blanco mientras se levantaba del sofá.

-Déjame el coche porque a cabezota no te gana nadie...- sonreí mientras la acompañaba a la puerta para darle las llaves. 

Cuando volví al salón vi a Diego solo, aproveché y me acerqué a él silenciosamente puesto que estaba de espalda a mi y me abracé a él, se giró despacio mientras sonreía y dejaba un beso en la punta de mi nariz. Me perdí en sus ojos, que brillaban con una intensidad que no había visto antes, sentí sus manos recorrer mi cuerpo llegando hasta mi nuca donde se detuvieron masajeando lentamente, no pude evitar cerrar los ojos mientras sus finos dedos mandaban descargas por toda mi espalda. 

-Gracias...- susurró pausadamente en mi oído mientras apoyaba su cabeza en mi hombro, en un principio no entendí porque me daba las gracias pero una ligera idea se formó en mi mente. 

Cuando volvió Carla del baño, le pedimos ayuda a Diego para llevar todas las cajas de los adornos navideños al salón, él sin hacer mucho esfuerzo llevó en un momento todas las cajas y comenzamos entre los tres a colocar el árbol. La cara de ilusión de Carla mientras poníamos adornos por todas partes era tremenda, pero la de Diego no se quedaba atrás, creo que en estos momento los dos eran unos niños... Llegó Vero y después de que Diego la ayudase con las maletas se unió a nosotros, las carcajadas en el salón eran continúas algunas veces causadas por Carla, otras cuando a Diego le tocó desenredar las luces de navidad y otras cuando Vero nos restregaba a los demás la purpurina de alguno de los adornos... 

-¡Ya sólo falta la estrella!- exclamé mientras metía unas cajas dentro de otras, cogí la estrella y se la di a Carla.-Te toca ponerla a ti este año...- la niña me miró ilusionada mientras sostenía la estrella en sus manos, miró a su madre que le guiñó un ojo cómplice mientras la sonreía. 

-Ven que te ayudo.- Diego la cogió sobre sus hombros y se acercó al árbol.- que no se te olvide pedir un deseo...- no pude evitar sonreír mientras veía la escena. 


Miré a Vero que los miraba enternecida mientras limpiaba rápidamente algunas lágrimas que descendían de sus ojos, pasé un brazo por sus hombros tratando de reconfontarla. Se me seguía haciendo raro ver a Vero tan frágil por momentos, era la que siempre tenía una sonrisa para todos. Y es que a veces las personas que más nos animan o más nos ayudan también nos necesitan, un simple gesto de cariño, de apoyo, hace que todo sea más sencillo. Saber que tienes a alguien en quien apoyarte y poder hacerlo en muchas ocasiones no hace que el problema desaparezca pero si lo hace más llevadero. Debemos cuidar a las personas que queremos, sea de la manera que sea...



No hay comentarios: