miércoles, 21 de octubre de 2015

25. Atracción oculta.

Estoy quitándome la ropa, y suena el timbre... Vaya... Que oportuno, cojo una toalla, me la relío en la cintura y bajo las escaleras corriendo abro la verja y llaman a la puerta así que voy rápido a abrir, con la idea de que será William que vendrá a ayudarme.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.

-Hola- digo intentando no reírme.

-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.

-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.

-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.

-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.

-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.


-Sí a cenar.- digo acercándome a ella y acariciando su cara. Ella se estremece y cierra los ojos disfrutando de la caricia.

-Rodrigo, mejor ve a ducharte y luego hablamos, yo me quedo con Jaime.- dice apartándose ligeramente nerviosa, lo que me hace sonreír de nuevo.

-Vale tranquila- digo riéndome y cogiendo la ropa.

-Estoy tranquila solo que... te vas a quedar frío.- dice dándome la espalda ya que está pendiente de mi niño.
Termino de coger la ropa y me acerco a ella por la espalda, me apego a su cuerpo y noto como se tensa.

-No tardo- digo retirando el pelo de su oreja y susurrando en su oído. La noto tragar saliva y sonrío me separo ligeramente de ella y suelta un suspiro, aguanto mi risa lo mejor que puedo y es que me hace gracia esta actitud, me giro y camino hacia el baño.
Me doy una ducha FRÍA como ya es costumbre y salgo, la veo echada sobre el parque mientras mueve un juguete delante de Jaime, esa posición en esta situación me hace quedarme embobado mirándola...Mis pies piensan antes que mi cerebro y ya me estoy acercando a ella, me coloco a su espalda, ella rápidamente se reincorpora asustada, río en su oído y veo como se agarra con fuerza al borde del parque.

-Joder Rodrigo me has asustado...- su voz es apena un susurro, aparto el pelo para dejar una parte de su cuello al descubierto y me pierdo en su piel, noto como se tensa al contacto con mis labios y miro sus manos que de la fuerza con la que se agarra al parque tiene los nudillos blanquecinos.
-Lo siento, no era mi intención asustarte... Entonces has dicho que te quedabas a cenar no?- aferro mis manos a su cadera y continúo perdiéndome por su cuello. Ella trata de zafarse de mi agarre pero no se lo permito, raspo ligeramente con mi barba la piel de su cuello y un suspiro se escapa de sus labios, se remueve y aprovecha que aflojo el agarre para inclinarse y coger a mi niño, que nada más ser tomado en brazos por Malú empieza a chapurrear cosas imposibles de entender. Aprovecha que tiene a Jaime en brazos y se aleja de mí, se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación poniendo a Jaime sobre sus piernas. La miro divertido está usando a Jaime de escudo.

-Estás huyendo de mi?- le pregunto divertido, ella me mira fugazmente con una pequeña sonrisa sobre sus labios mientra sigue pendiente de Jaime.

-Yo? Huir?- me pregunta haciéndose la incrédula, me río como respuesta y me voy acercando al sofá donde esta con Jaime. Me siento en el mango muy cerca suya y me inclino a dejarle un beso a mi niño, quedando así a la altura de sus pechos. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos que me miran muy atentamente, una sonrisa se forma en mis labios mientras me acerco a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.

-Entonces no huyes...-digo tan cerca de sus labios que su respiración acaricia mis labios. Veo como ella ante la proximidad de mis labios se muerde su labio inferior, intento mantener mi autocontrol y me inclino como si fuera a besarla, quiero ver hasta donde es capaz de aguantar, yo también sé jugar. Ella cierra los ojos y entonces digo contra sus labios. 

-Mmmm... Voy a preparar la cena- suelto de golpe contra sus labios, entonces ella abre los ojos y noto como me fulmina con la mirada. Me levanto del sofá y digo de espaldas a ella sonriendo triunfante.

-Si quieres me puedes ayudar, y ya que estas aquí es un hecho que te quedas!- digo sin opción a que cambie de idea a la vez que sonrío triunfante.
Bajo para la cocina sin darle tiempo de reacción me pongo un delantal para no mancharme la camisa. Me pongo a preparar las cosas de la cena cuando escucho sus tacones golpeando el suelo mientras ella habla con mi niño. Llega a la cocina mientras yo no puedo parar de sonreír y sigo a lo mío preparando la cena.

-Emm... Si quieres te ayudo Rodrigo- me pregunta de lo más natural pero puedo ver que esta un poco cortada aun, cosa que me hace gracia.

-Si si por favor, así terminaremos antes.- digo mirándola mientras empiezo a cocinar,- puedes dejar a Jaime en la trona y me ayudas.- Y así hace, mete a Jaime en la trona el cual suelta una pequeña queja pero ella lo acaba convenciendo con el oso de peluche a cambio.
Se coloca a mi lado y dejo un momento lo que tengo entre manos para coger un delantal del segundo cajón y dárselo para que se lo ponga.
Me ayuda en todo lo que le digo, ya estamos terminando ella esta cortando unos quesitos frescos para la ensalada cuando me acerco a ella por la espalda que sigue picando los quesitos. Me dejo caer un poco sobre su espalda cosa que hace que ella suelte el cuchillo, yo sonrío y me alegro de ponerla nerviosa.

-Solo quiero un plato-digo excusándome y levantando un brazo para alcanzar el plato a la vez que la presiono un poco más entre mi cuerpo y la encimera.
Entonces ella en un ágil movimiento se gira y queda frente a mi. Ahora tiene una sonrisa pícara en su cara y me mira divertida.

-Si querías un plato solo tenias que pedírmelo- me dice extremadamente cerca mientras alarga un brazo por encima de su cabeza.

-Lo he pensado... pero no me decidía- digo mientras me pierdo en su intensa mirada.

-Mmm... por lo que veo te cuesta decidirte- dice a quemarropa contra mis labios.

-Sí, sabes...- comienzo a decir mientras afianzo mi agarre a su cintura.- me cuesta bastante decidirme y no se como aún desde que llevas aquí no me he decido a besarte- digo acortando la distancia que era poca que separa nuestros labios para por fin unirlos en un beso a fuego lento que consigue encenderme desde lo mas profundo. Cuando la necesidad de aire se hace notable abandono sus labios y me centro en su cuello, ella suelta el plato que ha cogido en la encimera y enreda sus manos en mi pelo. Yo sigo en su cuello y un par de suspiros salen de sus labios, ella me agarra la cara y vuelve a unir nuestros labios en un beso salvaje, entonces con un ágil movimiento hago que sus piernas se enreden a mi cintura y nos muevo hasta la mesa de la cocina donde la dejo caer para así tender inclinarme hacia ella, ella abandona mis labios y se pasa a mi cuello donde consigue volverme loco. Unos gruñidos escapan de lo mas profundo de mi garganta y por acto involuntario muevo mi cadera haciendo que nuestras partes mas sensibles se rocen cosa que hace que me termine de volver loco.

-Joder...- escapa de mis labios en forma de gruñido.

-...Rodrigo...creo...- empieza a decir pero vuelvo a unir nuestros labios, cuando la falta de aire se hace presente ella continua aun con su respiración agitada.-...creo que... Es mejor que paremos...- me dice mientras acaricia mi cara.

-Ya lo se...- digo a modo de lamento.- pero joder... Es difícil!- digo resignado abrazándola fuerte contra mi y obligándola así a bajar de la mesa.- me vuelves loco- digo dejando un beso en el tope de su cabeza a lo que ella sonríe.
Ahora ambos con una sonrisa en la cara que no podemos ni si quiera intentar esconder terminamos de hacer la cena y lo preparamos todo en el salón. Ya solo queda esperar a William y a Anna. 
Estamos hablando, Malú con mi niño en brazos cuando de repente suena mi móvil. Lo alcanzo de encima de la mesa y respondo. Es William.

-Rodrigo verás... Hay un pequeño problema sobre la cena de esta noche.- me dice con voz queda.

-Que pasa Will?- preguntó pausadamente.- si no os viene bien podemos dejarla pa otro día.- digo quitándole importancia.

-Verás Rodrigo no es que no nos venga bien, pero es que Anna está de guardia esta noche en el hospital y yo no me había acordado, por lo que sólo podría ir yo a la cena, de verdad siento haberte tenido cocinando... Pero no me había acordado- me dice disculpándose.

-William no pasa nada- digo poniéndome serio- si Anna no puede venir ya la conoceré otro día pero ven tu a cenar- digo mirando de reojo a Malú que me intenta sonreír con un sonrisa relajada pero en realidad se que esta nerviosa.- puede que te lleves alguna sorpresa si vienes...- digo sonriente mirando a Malú que me mira con tanta intensidad que hace que se me erice todo el cuerpo, acompañada de su interminable sonrisa pero esta vez mas relajada.

-Que quieres decir con eso!!!???- me grita Will desde el otro lado de la línea. Lo que me hace reír.

-No quiero decir nada, te esperamos- digo antes de colgar.
Dejo el teléfono sobre la mesa y vuelvo mi mirada hacia Malú,

-Malú,- digo cogiéndole la mano- me hace mucha ilusión que te quedes esta noche a cenar con nosotros y a conocer a mi hermano. De verdad muchas gracias.- digo mientras la miro a los ojos y la timidez se intenta apoderar de mi. Ella me mira mientras sus comisuras se curvan y une nuestros labios a modo de respuesta, en un beso dulce. Cuando la necesidad de aire se hace presente acabamos abrazados.

-Háblame algo de él, como se llama... No se, no quiero que me pille de sopetón- dice risueña contra mi cuello. Rompemos el abrazo y cojo una de sus manos entre las mías y empiezo a contarle.

-Mi hermano se llama William, es mas pequeño que yo. No nos parecemos en nada el es mas como mi madre y mi niño, castaño claro y ojos azules. Yo me parezco mas a mi padre supongo- digo a la vez que una sonrisa triste se dibuja en mi cara. Ella lo nota y me intenta cambiar de tema. 

-Ya decía yo que Jaime era muy rubio comparado contigo... Se parece entonces a su abuela y a su tío.- dice mientras acaricia la cabecita de Jaime que responde metiéndose las dos manos en la boca lo que causa que sonriamos ambos. 
Continuamos hablando un ratito mas hasta que suena el timbre, Malú me mira y se le escapa una risa nerviosa. Me acerco a ella y le digo:

-Malú, no quiero que te sientas obligada a conocerlo, la decisión es tuya.- le digo mientras acaricio su cara con la mano que me queda libre ya que tengo a mi niño en brazos. Ella me sonríe y une nuestros labios, en un beso dulce.

-La verdad es que tengo ganas de conocerlo.- me dice sonriendo y dejando un tierno beso en mi mejilla, lo que me hace sonreír.
Me levanto con mi niño en brazos a abrir la puerta y la dejo en el sillón. Abro la puerta y detrás aparece mi apuesto hermano con su perfecto tupe y su eterna sonrisa. Nos abrazamos como siempre y me quita a Jaime de los brazos.

-Cual era la sorpresa que me decías antes?- me pregunta mientras intenta poner rumbo a mi salón pero estoy yo en medio lo que hace que me mire risueño.

-Antes de que pases te tengo que decir algo, la sorpresa es...- digo haciendo una pausa.- que vas a conocer a mi vecina.- sus ojos y su boca se abre a niveles estratosféricos y yo sonrío. El intenta volver a pasar  pero se lo impido.- tranquilo vamos juntos a ver si la vas a asustar- bromeo. 
Llegamos al salón y no esta William me mira y yo digo nervioso. 

-Debe de haber ido al baño, en nada estará aquí. 
Tomamos asiento y William juega con mi niño. Entonces veo aparecer a Malú por la espada de William ya que viene de la cocina y no del baño como pensé. Le hago gestos para que se acerque en silencio y ella sonríe, es una situación graciosa. Se acerca a la silla que hay entre medias de William y mía. Yo antes de que Malú entre en el campo de visión de William me levanto y digo.

-Bien William, te voy a presentar a mi vecina.- entonces él sonríe sin darse cuenta aun de la presencia de Malú que esta un pelín detrás suya, yo me acerco a el le cojo a Jaime de los brazos y le obligó a girarse mientras digo:

-Y bien ella es mi vecina- empiezo a decir mientras William se gira con una sonrisa en su cara, que al encontrarse con Malú se convierte en dos ojos muy abiertos y una boca hasta el suelo.- Malú- finalizó diciendo por si le quedaba alguna duda intentando esconder mi risa.

-Malú el es mi hermano William- continuó diciendo y Malú se acerca a darle dos besos con una sonrisa en la cara. Mi hermano parece reaccionar y le responde a los dos besos.

-Guau! Encantado Malú.- dice aun sorprendido. Lo que causa la risa de Malú. 

-Igualmente- responde ella. 

Tomamos asiento y yo los dejo hablando mientras sirvo la cena.
Cenamos en una animada charla, donde hablamos de animales y veterinarios y las expectativas que tiene mi hermano para cuando  acabe su carrera de veterinario. Veo que se han llevado bastante bien de lo cual me alegro, William tiene algo en común con ella a parte de una eterna sonrisa tiene un gran amor por todos  los animales.  
Ya hemos terminando de cenar y continuamos en una animada charla cuando Malú le dice que un día podía ir con ella a mascoteros solidarios de donde ella contribuye muy activamente, mi hermano abre los ojos y le dice que a el le encantaría pero no quiere molestar. Ella insiste y finalmente mi hermano accede. Yo solo puedo mirar feliz la estampa, y es que Malú de conocerlo de una cena se ha portado muy bien con el, es una persona de verdad de las que ya no quedan. 
William se disculpa sobre las 1:30 y dice que le encantaría volver a cenar con nosotros que se lo ha pasado muy bien pero que ya se tiene que ir. Nos despedimos y ellos quedan en que tienen que ir a la organización de mascoteros. 
William se va y nos quedamos Malú y yo. Jaime hace rato que duerme en su cuna. Malú me ayuda a recoger y yo no puedo quitar la vista de sus ojos, no después de lo natural y cercana que se ha mostrado esta noche, no después de que algo no deja de crecer dentro de mi.
Terminamos de recoger y nos sentamos en el sillón.

-Malú, muchas gracias por haber conocido a mi hermano y por ser así- le digo abrazándola lo que la hace reír.

-No me tienes que agradecer nada- dice mientras deja un beso en mi mejilla- gracias a ti por invitarme- me dice sonriente. Yo la miro a los ojos y un suspiro se escapa de mi mientras sonrío como un tonto. Ella me mira sonriente y une nuestros labios en un beso lento. Poco a poco el beso va quemándonos y vamos cayendo sobre el sofá ella debajo mi, sus manos desabrochan dos botones de mi camisa y ataca mi cuello cosa que hace que me vuelva loco. Meto mis manos por debajo de su jersey y noto como su piel se eriza lo que me hace sonreír. Empiezo a dejar besos lentamente desde su mejilla a su cuello subiendo hasta su ojera y unos suspiros salen de sus labios, los cuales tardan décimas de segundo en volver a atacar mi boca ferozmente. Mi manos viajan hasta el borde de sus pantalones acariciando la piel de su vientre titubeo un momento y desabrocho el botón de sus jeans, ella tira de mi labio inferior y yo me apego mas aun a ella con mi entrepierna rozando su parte más sensible, un gemido escapa de las bocas de ambos y vuelvo a besarla con hambre. Continuo el descenso de mis dedos hacia su sur, bajo la cremallera y la acaricio por encima de la ropa interior cosa que la hace retorcerse, ella baja sus manos hasta mi cinturón el cual desabrocha en un momento, hace lo mismo con el botón y baja la cremallera acaricia por encima de mis bóxers y yo aprieto todos los músculos de mi cuerpo ante la extremada calidez de sus manos. Entonces la paro ella me mira con los ojos muy abiertos y los labios rojos de besarnos, le sonrió para tranquilizarla y me acerco a su oído a decirle:

-Mmm... Creo que arriba estaremos más cómodos.- digo a la vez que dejo un cálido beso en su cuello y muerdo el lóbulo de su oreja. Una sonrisa se dibuja en su cara y con un ágil movimiento la cojo en brazos cosa que le sorprende. Subo la escalera con ella en brazos que se agarra a mi cuello con fuerza y al llegar a la habitación la dejo delicadamente en el suelo. Es cuestión de segundos que nuestros labios se vuelvan a juntar, mi camisa vuela de mi cuerpo y ella se entretiene en acariciar todo mi torso haciendo que mi piel se erice. Caemos en la cama, y mas tarde su jersey desaparece es cuestión de tiempo que mis pantalones terminen perdidos por mi habitación. Decido hacer lo mismo con los suyos mientras estoy atareado con su cuello tumbado encima de ella cuando me doy cuenta de que aún lleva puesto los zapatos y sus bonitos pitillos no saldrán de sus piernas. Así que abandonó mi tarea, y me coloco de rodillas con una de mis piernas entre las suyas y retrocedo para desabrochar sus botas. Ella al ver lo que voy a hacer hace el ademán de levantarse pero la paro por los hombros.

-Tranquila yo puedo- digo a la vez que dejo un suave beso sobre sus labios. Me deshago con cuidado de sus botas y deslizo suavemente el pantalón por sus piernas, me permito admirar por un momento a la mujer que está en mi cama, la observo detenidamente, es simplemente espectacular, y veo como una sonrisa tímida seguida de un ligero rubor se instaura en su rostro, mirarla así me ha puesto nervioso porque me ha hecho caer en la cuenta de todo el tiempo que llevo sin estar con nadie, eso y que Malú me impone bastante, me importa demasiado como para que se lleve una decepción... Se me acerca lentamente y me besa con pasión, en un rápido movimiento se sienta ahorcajadas sobre mí mientras tira ligeramente de mi pelo, mis manos viajan a sus caderas y suben por su espalda, me doy cuenta de que todavía lleva demasiada ropa para mi gusto y decido que el tiempo de su sujetador ha terminado. Intento desabrochar el broche de su sujetador sin mucho éxito, estoy nervioso y creo que ella lo ha notado.

-Joder!- gruño contra su boca mientras sigo intentado desabrochar el maldito broche, una risita escapa de su boca y agarra mis manos apartándolas de su espalda. Deja de besarme momentáneamente y me mira a los ojos, veo sus pupilas dilatadas y sus labios están ligeramente enrojecidos.

-Tranquilo…- me susurra mientras aprieta ligeramente mis manos para darme tranquilidad, ha notado que estoy nervioso, sonrío y vuelve a besarme con dulzura a la vez que lleva nuestras manos al dichoso broche de su sujetador y me ayuda a desabrocharlo. Consigo por fin apartar esa prenda de su cuerpo y abandono sus labios para centrarme en su cuello, ella inclina la cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso a este y me deleito con su fina piel. Vuelvo a tumbarla sobre el colchón inclinándome sobre ella y sigo descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su pecho, me pierdo por su pecho deleitándome con esa parte de su anatomía, escucho salir de su garganta pequeños gruñidos que me hacen querer ir a más... Sigo perdido un rato más en su pecho mientras que con una de mis manos voy descendiendo por su cuerpo hasta su parte más íntima, primero la acaricio sobre la fina tela de su ropa interior haciendo que su espalda se arqueé ante mis caricias y escuchando salir algunos gruñidos de su garganta. Ella clava sus manos en mi espalda y comienza a bajarlas por mi abdomen. Yo cuelo mi mano por debajo de su ropa interior y empiezo a acariciar en círculos cosa que hace que varios gemidos abandonen su cuerpo, a la vez que me besa vorazmente. Introduzco uno de mis dedos en su intimidad con un ritmo torturador lo saco y lo vuelvo a entrar... Ella comienza a respirar dificultosa mente y yo continuo con mi tortura hacia ella.

-...Joder...- escapa de su boca a la vez que echa la cabeza hacia atrás, entonces yo empiezo a dejar besos por su cuello a la vez que incrementó el ritmo de mis dedos, ella me agarra de la nuca y me besa ahogando así alguno de sus gemidos, noto como se tensa y retiro mis dedos de su interior seguido de un gruñido por parte de ella.
Entonces deslizo su ropa interior hacia abajo hasta que cae y hago lo mismo con la mía.  
Vuelvo a acomodarme sobre ella y me besa pasionalmente. Me acomodo entre sus piernas, rompo el beso que nos unía y la miro a los ojos, ella se muerde tímidamente el labio inferior y yo me introduzco en ella lentamente, ella arquea su espalda y me besa. 
Al principio tomo un ritmo lento, sin ninguna prisa poco a poco nuestras respiraciones se dificultan, es una dulce tortura hasta que Malú con un ágil movimiento queda sentada sobre mi que también quedo sentado sobre la cama, sus brazos se enredan en mi cuello y mis manos no dejan de acariciar su espalda. Ella incrementa el ritmo a la vez que yo no dejo de atacar la piel de su cuello, dejo besos por todos lados a los que tengo acceso sus gemidos y mis gemidos se entremezclan en un ambiente cargado de pasión. Agarro sus caderas para incrementar mas el ritmo y ella muerde mi labio inferior. Su boca y mi boca no se dan tregua... Noto como todo mi cuerpo se tensa y nos vuelo a tumbar en la cama ella debajo mía, un ritmo desesperado se instaura entre nosotros y nos volvemos uno al tocar el cielo, llegamos unidos a las mas dulces de las emociones. Poco a poco nuestra respiración se normaliza y yo no puedo dejar de mirarla, me encuentro perdido en sus ojos. Ella me sonríe y me besa lentamente, para acabar abrazados. Y así caemos en los brazos de morfeo... Sin duda es una noche que no olvidaré, estoy durmiendo abrazado a la persona que no sale de mi cabeza y de la cual creo ya estoy enamorado. Y es que no es solo una atracción lo que me une a ella, es quererla verla sonreír todo el día, es querer que sus ojos brillen como los de un niño, es querer abrazarla por las noches, es querer descansar en ella. 
No se porque pero esa noche vuelvo a soñar con aquel día del verano de mis 7 años, esa niña de ojos café y sonrisa eterna no sale de mi cabeza.

lunes, 5 de octubre de 2015

Capítulo 46 - Un paso más.

-Te apetece que salgamos a comer por ahí? Es que no tengo ganas de cocinar...- su voz cansada me hizo sonreír.

-Lo que quieras, pero si estás cansada puedo cocinar yo.- le guiñé un ojo mientras ella sonreía, puso cara de estar pensando, me encantaba esa cara, en verdad es que me encantaba todo de ella. 

-Me apetece salir contigo por ahí...- puso una expresión demasiado adorable tras la frase y no pude evitar la sonrisa de tonto que se dibujó en mi cara. 

-Como tu mandes jefa.- reí ante la mirada que me echó, finalmente se unió a mi risa. 

-Que idiota eres...- me pegó un ligero codazo mientras reía.

-Ya pero te molo.- su sonrisa iluminó toda la casa en ese momento, me acerqué y la besé no me pude resistir, jugó en mi boca durante algunos segundos hasta que rompió el beso. 

-Demasiado...- su afirmación me hizo morir lentamente, mi cara debía ser en ese momento de auténtico idiota.- Venga quita esa cara de tonto y vamos a arreglarnos.- la obedecí y me encaminé hacia mi casa, busqué algo apropiado por mi fondo de armario. 


Terminé de peinarme y fui de nuevo hasta su casa, había dejado la puerta abierta así que subí en silencio a la habitación, me apoyé sigilosamente en el marco de la puerta mientras observaba como se vestía, ese pequeño cuerpo me perturbaba demasiado.

-Pasa, no te quedes ahí...- me sorprendió que se hubiese dado cuenta de que me encontraba ahí, andé hasta abrazarla por la espalda.

-Eres un espectáculo...- apoyé mi cabeza en su hombro mientras escuchaba su melódica risa.
Su perfume era embriagador, arrimé mi nariz a su cuello para disfrutar de su aroma. 

-Para, me haces cosquillas...- se removió ligeramente, pero la mantuve en el sitio agarrando sus caderas con mis manos. Aparté el pelo de su cuello y me sumergí en la suavidad de este, fui besando cada trocito de piel que veían mis ojos, un ronroneo salió de su garganta volviéndome loco. Seguí disfrutando de su piel un ratito más mientras ella simplemente se dejaba hacer.

-Diego, vamos a llegar tarde...- su voz fue apenas un susurro, sonreí y me permití mirar su cara, tenía una gran sonrisa mientras mantenía los ojos cerrados. 

-Es que me vuelves loco...- tiré del lóbulo de su oreja con mis dientes, sabía perfectamente lo que eso causaba en ella. Una queja brotó de su boca y no pude hacer otra cosa nada más que reírme. Se removió ligeramente pegando su trasero contra mi entrepierna, un gruñido involuntario de escapó de mi garganta y la escuché reírse. 

-Cariño, recuerda que a esto podemos jugar los dos...- su voz era risueña, sonreí mientras dejaba varios besos a lo largo de su cuello. 

-Lo vamos a dejar en empate...- susurré en su oído, ella era más que especialista en perturbarme. Me separé y ella entró al baño a peinarse, me apoyé en el marco de la puerta mientras la observaba embelesado. Me miró a través del cristal sonriente y comenzó a maquillarse, yo seguía embobado mirándola y es que hasta maquillándose a mi me volvía loco.
 
-Espérame abajo, que me estás distrayendo...- una carcajada se escapó de mi garganta mientras abandonaba la habitación, me senté en el sofá sonriendo aún como un auténtico idiota... Estaba tan feliz, me apetecía gritarlo, que se enterase todo el mundo del motivo de mi felicidad. 
A los pocos minutos bajó Malú, al mirarla no pude hacer otra cosa nada más que sonreír como un auténtico idiota, esta mujer estaba espectacular con cualquier cosa que se pusiese. 

-¿Que tal voy?- su pregunta me hizo sonreír más aún si es que eso se podía.
-Preciosa...- una tímida sonrisa apareció en sus labios haciéndome morir de amor lentamente. Me acerqué a ella quedándome a escasos centímetros de su cuerpo, pero sin llegar a tocarla, irradiaba sensualidad por todos sus poros... La miré de manera descarada de arriba a abajo mientras ella me observaba atentamente. 

-No me mires así que me da vergüenza...- me tapó los ojos con una de sus manos mientras se reía. 

-¿Ahora te va a dar vergüenza?- su risa me hizo sonreír, traté de quitar su mano de mis ojos pero no me dejó, aferró su otra mano en mi nuca manteniéndome quieto y sin previo aviso unió nuestros labios. Un escalofrío me recorrió la espalda al sentir como su boca se juntaba con la mía y es que creo que nunca me dejaría de impresionar por mucho tiempo que pasase... Cuando su piel me rozaba me sentía vulnerable, sí aunque parezca extraño, ella me tumbaba todas las barreras que con los años sin querer había ido creando con mis miedos, tenía un poder especial sobre mi cuerpo y sobre mí, la combinación de todas éstas cosas era simplemente perfecta, con ella me sentía así, pleno...

Salimos para el restaurante en su coche, por supuesto, ella conducía como tratar de hacerla cambiar de opinión... 

-Oye Diego, ¿te has dado cuenta de una cosa?- su voz sonaba ilusionada, aprovechó el semáforo en rojo para mirarme, la miré intrigado ¿a que se refería? 

-¿Que cosa?- volvió a mirar al frente mientras renaudaba la marcha.

-Es nuestra primera cita...- una risita adorable salió al final de la frase, y yo no pude evitar sonreír como un tonto. Normalmente cuando vas a tu primera cita con la chica que te gusta te sientes nervioso, las conversaciones son prudentes intentando saber cosas nueva de esa persona, por ningún motivo quieres parecer nervioso pero enseguida te delatas tú mismo... En cambio nosotros ya lo sabíamos casi todo del otro, sabíamos como ponernos nervioso el uno al otro en cualquier situación, se supone que esto no era lo normal, pero que es normal con Malú... Y la verdad es que estaba encantado de que fuera así.

-Nada en nosotros va a ser normal verdad?- sonreí mientras acariciaba suavemente su mano, su mirada se apartó momentáneamente de la carretera y me miró con gesto de preocupación.

-Ey!!! Pero que me encanta que sea así... Si estamos juntos para mi ya es perfecto.- una sonrisa se dibujó en su rostro mientras aparcaba el coche. 
Entramos al restaurante y ella se saludó cariñosamente con el encargado que nos llevó a nuestra mesa. La mesa estaba algo apartada de las demás y eso nos daría más privacidad. Nos sentamos uno en frente del otro, al momento llegó un camarero a dejarnos las cartas, mientras Malú miraba la carta con atención yo no podía dejar de mirarla a ella, estaba radiante, con una sonrisa casi permamente en su rostro y sus ojos brillaban con un toque especial.

-¿Sabes ya lo que vas a pedir?- su voz me sacó de mis pensamientos, levantó las cejas esperando mi respuesta, volví mi mirada a la carta y negué lentamente con la cabeza. Su risa no se hizo esperar y sin poderlo evitar me contagió. 

-Un poco de seriedad por favor, o nos van a mirar todas las mesas...- intenté sonar serio mientras seguía leyendo la carta, ella seguía riéndose, más bajito que antes pero seguía, y eso dibujaba una sonrisa en mi cara. Levanté la mirada de la carta y la vi escondida, literalmente, detrás de su carta.

-Creo que no soy tan feo... - una carcajada se escapó de su cuerpo y vi como varios cuellos dieron un giro casi exorcista en dirección a ella.

-Malú, nos están mirando... No te rías...- conseguí decidrle entre dientes mientras luchaba por no reírme yo, poco a poco apaciguó su risa y conseguimos pedir nuestra comida sin que ningún cuello más de esa sala se fracturase por nuestra culpa. 

La comida pasó casi sin darnos cuenta y cuando quisimos acordar teníamos el café encima de la mesa, era increíble poder estar con ella así, fuera, era una sensación diferente más de un curioso miraba de reojo a la mesa pero tampoco estábamos haciendo nada malo, no? Sólo estábamos comiendo como mucha gente lo hace y no pasaba nada. Entendía perfectamente que Malú quisiera mantener la privacidad en su vida y era algo que apoyaba, no estaba obligada a nada y por mi parte lo sabía.

-En que piensas?- me preguntó mientras removía su café pausadamente, sonreí no lo podía evitar estaba realmente contento.

-En ti...- una tímida sonrisa se dibujó en su rostro mientras agachaba la mirada de nuevo al café y un ligero rubor cubría sus mejillas.

-Que idiota eres... En serio, en que pensabas?- me encogí ligeramente de hombros mientras volvía a mirar a sus ojos.

-De verdad que es en ti, para mi es muy importante esto que has hecho hoy, el hecho de estar aquí contigo me hace inmensamente feliz.- su sonrisa iluminó todo el restaurante y a mi no me quedó de otra que admirarla.

-Diego, quiero que entiendas que de verdad te quiero... Que aunque antes lo haya hecho mal quiero que esto salga bien de verdad, porque me haces muy feliz. Me gustaría poder demostrarte la felicidad que me das, para que tú mismo te dieras cuenta de lo bueno que resultas para la gente.- el tono de sinceridad en sus palabras y la intensidad en su mirada me hizo entender la verdad con la que me hablaba, sonreí y me aguanté las inmensas ganas que me dieron de pasar de todo el mundo ahí presente y besarla. 

-"Que si pudiera te besaba ay aquí y ahora"- entonó muy bajito la frase de la canción de su amiga Vanesa Martín, no pude evitar reírme ante su ocurrencia y ella no tardó en unirse.

Salimos del restaurante, hacía bastante frío y por ese motivo Malú decidió correr hasta el coche que estaba aparcado bastante lejos, aligeré el paso para no quedarme atrás y porque de verdad tenía frío. Vi como se montaba en el coche y arrancaba, para poner la calefacción pensé, pero cuando me iba acercando al coche ella iba acelerando sin dejarme montar, la vi reírse a pleno pulmón desde el coche, negué con la cabeza divertido, ella y sus ocurrencias... Tras varios intentos y una carrera detrás del coche conseguí montarme.

-¿A que ya no tienes frío?- la miré divertido mientras trataba de recuperar el aliento por la carrera a la que me había visto obligado a hacer detrás del coche.

-Definitivamente Malú, estás loca...- reí mientras me abrochaba el cinturón de seguridad.

-"Dime, dime, dime si estoy loca..."- volvió a cantar, esta vez un trocito de su conocida canción, no podía parar de reír, la veía muy contenta y eso me hacía feliz a mi.

-Estás fatal, deberías mirártelo, en serio.- siguió riendo mientras poníamos camino a casa.

Llegamos a su casa y se tiró en el sofá a la vez que se quitaba los tacones, me miró sonriente mientras quitaba sus piernas para que me sentase a su lado, no pude evitar sonreír. Me senté y ella acomodó sus piernas encima de mi mientras reía de manera graciosa.

-Y ahora de que te ríes?- pregunté mientras la miraba de manera curiosa.

-Es que eres muy mono...- me reí por la voz que puso para decirme eso y ella se reincorporó en el sofá quedándose a sólo unos centímetros de mi boca. Dejé de mirar momentáneamente esos labios que me volvían loco y centré mi vista en sus ojos, de un marrón oscuro que parecían dos fuentes de chocolate. Vi como sus labios se iban curvando en una preciosa sonrisa a la vez que recortaba los pocos centímetros que separaban a nuestros labios. Un beso dulce, tranquilo, con el que me causaba cosquillas por dentro, enredó sus manos en mi pelo y tiró ligeramente de el, volviéndome más loco si cabe. Cuando la maldita necesidad de respirar se hizo presente cortó el beso y apoyó su frente en la mía, seguía manteniendo los ojos cerrados, no pude esconder la sonrisa que se dibujó en mi cara.

-¿Te apetece ver una peli?- me dijo y puso esa cara, a la que es imposible decirle que no así que yo como cualquier mortal acepté su propuesta.

-Vale, eliges tú supongo.- asintió sonriente mientras se levantaba del sofá.

-Supones bien, voy a cambiarme!- recogió sus tacones del suelo y salió del salón. 

-Haz palomitas!- me gritó ya desde las escaleras, ¿palomitas? Si practicamente acabamos de comer, negué divertido y fui a la cocina a hacer las palomitas. Busqué en varios muebles pero no las encontraba, así que decidí ir a mi casa a por ellas. 

Aproveché y me cambié yo también de ropa a algo más cómodo, en lo que sacaba las palomitas del microondas sonó el timbre de mi casa así que corrí a abrir antes de que se quemasen las palomitas. 

-No tienes escapatoria, sé donde vives...- intentó usar un tono de voz mucho más grave que el suyo y estalló en una carcajada a la que irremediablemente me uní. 

-Si la señorita quiere palomitas y en su casa no hay, pues habrá que buscarlas.- saqué las palomitas del microondas y las puse en un bol.

-Venga que ya tengo la mantita preparada!- volvimos a su casa y nos pusimos a ver la película, y puesto que había elegido ella no podía ser otra sino "Dirty Dancing". 
 
Terminó la película y nos dimos cuenta de que había empezado a llover, así que decidimos seguir vegetando durante el resto de la tarde, hablábamos de cosas sin importancia hasta que vi una foto que para mi sntes había pasado desapercibida. Era Malú con una niña pequeña sobre su regazo. 
-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- no quería parecer un cotilla pero es que la niña era preciosa.
-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- ella ante mi cara, me explicó.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el concierto de Barcelona pero no creo que te fijases. Ella es una de mis mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- sonreí mientras ella me seguía hablando de su amiga, por lo que me contaba estaba más o menos como ella en cuanto a locuras y se notaba que la quería mucho. Sonó el timbre interrumpiendo su relato.

-Vaya, que raro... ¿Quién será?- dijo mientras se encaminaba hacia la puerta.