sábado, 26 de diciembre de 2015

Capítulo 47 - Confidencias

Narra Malú. 

Lo vi observar atentamente la foto que tenía con Carla, mi ahijada. Me hizo sonreír levemente su curiosidad mientras él seguía absorto mirando la foto.

-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- intentó sonar de manera casual mientras se rascaba la nuca, me conocía tan bien cada uno de sus gestos...

-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- vi su cara de duda y decidí explicarle.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el conciedto de Barcelona pero no creo que en ese momento te fijases. Ella es una de mi mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- me sonrió dulcemente mientras agarraba mi mano y dejaba un suave beso sobre la palma que envió un leve cosquilleo por todo mi cuerpo. Seguí contándole algunas de las situaciones vividas con Vero mientras él escuchaba muy atento. 
Sonó el timbre interrumpiéndonos, yo no esperaba a nadie... 

-Vaya. Que raro... ¿Quién será?- me levanté del sofá y me encaminé hacia la puerta, cuando abrí solté un grito de alegría y la abracé corriendo. Esta mujer era como bruja, si antes empezamos a hablar de ella...

-Vero, tía, ¿cómo no me avisas que ibas a venir, hubiese ido a por vosotras?- le pregunté mientras saludaba a Carla. 

-Malú queríamos que fuese una sorpresa.- la miré sonriendo. 

-Y tú bichilla ¿como estás tan grande?- dejé un montón de besos sobre su cara mientras la niña no paraba de reír. 

-Aún no me creo que estéis aquí! Venga vamos para dentro.- 

Al llegar al salón vi a Diego sentado aún en el sofá que al vernos entrar a las tres se levantó rápidamente, su cara era un auténtico poema, fue pasando su vista desde Vero hasta la niña, cuando la vio una sonrisa se instaló en su cara. Se acercó a nosotras lentamente mientras sonreía, aunque lo disimulaba bien yo sabía que estaba nervioso, le guiñé un ojo mientras procedía con las presentaciones. 

-Ella es Vero, mi amiga; y él es Diego...- Vero me miró con su típica cara de "¿y qué más?" Así que armándome de valor se lo dije.- ...Mi novio.- no pude evitar sonreír al decirlo en voz alta, Diego me miró con cara de asombro mientras se acercaba a saludar a Vero con dos besos y Vero simplemente me miraba divertida.

-Y mira, esta niña taaaan guapa es Carla, su hija.- me agaché a la altura de la niña mientras Diego hacía lo mismo, Carla al principio sólo lo saludó con la mano, era bastante tímida con la gente que no conocía. 

-Hola preciosa...- la miró sonriéndole, con una de sus sonrisas más puras, no pude evitar enternecerme por su actitud con mi niña...- ¿me das un beso?- su expresión se volvió la de un niño, miré a Carla que lo miraba dubitativa pero vi como se acercaba a Diego lentamente y dejaba un tierno beso en su mejilla, no pude evitar la sonrisa tonta que se me quedó en la cara. 

-Hemos ido a casa de tu madre porque te hacíamos allí, por cierto tu madre está cada día más guapa...- sonreí mientras caminábamos al salón y nos sentábamos, Diego se sentó a mi derecha en el sofá y Vero a la izquierda. 

-Mi madre mejora con los años, supuestamente debería estar allí pero las cosas cambian en un segundo...- miré de reojo a Diego que me miraba sonriente y volví a mirar a Vero.- Todavía no me creo que estéis aquí, que ilusión!! ¿Pero parece que habéis venido?

-Siempre es bueno venir y veros a todos, y además tenía que arreglar unas cositas por aquí cerca así que aprovechamos ya.- por su tono de voz supe que me tenía que contar algo, apreté ligeramente su mano mientras ella me sonreía como buenamente podía. 

-Bueno chicas, yo mejor me voy que tendréis que poneros al día y todo eso... Un placer conoceros!- Diego se puso de pie mientras se acercaba a Vero para darle dos besos y se despedía cariñosamente de Carla, miré a Vero que tenía la capacidad de decirme muchas cosas sin hablar y entendí perfectamente lo que me quería decir. 

-Diego, espera por favor, acompáñame un momentito...- me miró extrañado, lo agarré de la mano y me lo llevé a la cocina. Me miraba sin entender nada, así que traté de explicárselo lo mejor posible.-Diego te puedes quedar un ratito más, es que por lo poco que he visto Vero me tiene que contar algo importante pero no se atreve a hacerlo delante de la niña...- estaba preocupada por mi amiga no lo podía negar, todo esto era bastante extraño...

-Claro, no te preocupes... ¿En que te ayudo?- acarició suavemente mi mejilla mientras me sonreía de manera tierna, no pude evitar morir de amor con su sonrisa. Sin aviso me acerqué a su boca y lo besé, despacio sin prisas, sus manos estaban agarradas en el final de mi espalda provocándome un cosquilleo por toda la espalda, del que estoy segura que él no era consciente... 

-Tengo que hablar a solas con Vero, no sé cuánto vamos a tardar... ¿Te importa echarle un ojo mientras tanto a Carla?- conseguí decirle mientras él estaba perdido por mi cuello, provocándome cómo sólo él sabía... Escuché su risa mientras besaba un punto perdido detrás de mi oreja que me volvía loca.- Diego...- susurré inconscientemente mientras él continuaba torturándome de esa manera... 

-Claro que no me importa, yo encantado de ayudar...- sus manos aferradas en mi cintura me apegaron aún más a su cuerpo dándome de lleno con su característico olor, me encantaba lo bien que olía siempre...- Por cierto, me encanta ser tu novio...- hizo ímpetu en la palabra tu, no pude evitar reírme mientras agarraba su cara para mirarle a los ojos. Sabía que lo decía en cierto modo para agradecerme el paso que había dado yo contándoselo a Vero. 

-A mí también...- sus ojos brillaban con fuerza mientras me miraba sonriente. Salimos de la cocina y vimos a Carla jugando con algunas cosas que sacaba de su mochililla rosa, miré por el salón y no vi a Vero. Carla estaba de rodillas en el suelo jugando con dos muñecas sobre la mesa pequeña que había delante del sofá, aprovechando que estaba entretenida nos acercamos los dos y nos colocamos uno a cada lado de la niña.- ¿Podemos jugar contigo Carla?- la niña seguía concentrada en sus muñecas colocándolas a todas perfectamente en la mesa.

-Sí.- miré a Diego y le hice una señal para que empezase él, me miró dubitativo unos segundos pero suspiró y cogió una de las muñecas que había en el suelo y la colocó al lado de las demás, Carla lo miró sonriente mientras él le devolvía la sonrisa y le preguntaba cosas sobre las muñecas, como el nombre, etc. A lo que la niña respondía muy contenta. Escuché a Vero acercarse al salón y me levanté del suelo para tratar de hablar con ella. La vi observar la escena con una mirada melancólica y triste, rara vez Vero estaba triste, era una persona muy alegre... Vi también cómo trataba de esconder las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, definitivamente algo no andaba bien... La agarré de la mano y nos encaminé hacia mi habitación, al llegar cerré la puerta y para ese momento Vero lloraba sin esconderlo, no sabía lo que pasaba pero tenía que ser algo importante para que Vero se sintiera así... 

-¿Qué es lo que pasa?- le pregunté mientras pasaba un brazo por su espalda y nos sentaba a las dos en la cama. La miré esperando pacientemente su respuesta, se limpió las lágrimas mientras respiraba profundamente. 

-Fran y yo... No estamos bien... Creo que tiene a otra...- la miré sin terminar de creerlo todavía, no podía ser, ella y Fran eran la típica pareja que todos queríamos llegar a ser, se entendían a la perfección y se conocían casi desde el instituto como quien dice... No sabía que decirle, me había pillado de sorpresa... Se me abrazó mientras lloraba amargamente, no pude hacer otra cosa nada más que abrazarla y tratar de consolarla...

-Tranquila Vero, ¿pero desde cuando?...- me encontraba muy perdida ahora mismo, y a mi mente solo venía la cara de la niña que estaba ahora jugando con Diego, cómo podía estar pasando esto? No me lo terminaba de creer...

-No lo sé... Pero hace meses que todo esta mal...- se separó ligeramente de mi mientras limpiaba sus lágrimas, y fijó la vista en sus manos.- Hay días en los que no pasa por casa, por no hablar desde la última vez que estuvimos juntos... Y lo que más me duele es que Carla se está dando cuenta... Me pregunta todos los días que dónde está, y muchas noches viene a la habitación y lo busca a mi lado pero al no encontrarlo se me abraza con la mirada triste... Ella no se merece esto, al fin y al cabo él es su padre, no entiendo como puede hacer esto... Y ahora al ver a Diego jugar con ella no he podido evitar acordarme de todo...- agarré una de sus manos entre las mías dándole mi apoyo, mientras ella trataba de seguir hablando, la notaba rota, muy rota, y no sólo por ella sino también por su hija, no pude evitar que algunas lágrimas descendieran de mis ojos, me dolía muchísimo ver a mi amiga así. 

-No me lo puedo creer...- mi voz fue apenas un susurro, me encontraba momentáneamente bloqueada, procesar toda la información era bastante duro...- Deja de llorar por favor, no se merece ni una de las lágrimas que estas derramando por él...- la abracé mientras dejaba numerosos besos en su cara, era una de las personas más fuerte que conocía.- Y vamos a hacer algo, os vais a quedar aquí los días que estéis en Madrid... No tienes otra opción...- escuché su risa mientras ella me abrazaba con más fuerza si cabe. 

-Malú de verdad que no queremos molestar, hemos venido a verte, ya tenemos nuestras cosas en el hotel... Además tú necesitas tu tiempo ahora con tu novio...- usó su tono pícaro en la última frase, haciéndome que me muriese de la vergüenza... Le di un liegro golpe en el brazo causando su risa. 

-No lo vas a conseguir, os quedáis y punto. Además, hace mucho tiempo que no estamos juntas, así aprovechamos y nos ponemos bien al día...- levantó las cejas con gesto pícaro mientras se reía en mi cara.

-¿Qué me tienes que contar de semejante ejemplar que has cazado?- su carcajada no se hizo esperar, a veces era muy bruta... 

-Que bruta eres hija mía...- no pude evitar reírme con ella, por lo menos ya no llorábamos... Y es que ella era una de las personas que podían pasar del llanto a la risa en apenas unos segundos.

-Venga, cuéntame algo... No te hagas de rogar... Lo más importante de todo, ¿es bueno en la cama?- sentía que me iba a explotar la cabeza de lo colorada que me estaba poniendo, esta mujer siempre con sus preguntas incómodas... 

-No te pienso responder a eso... Y para de preguntarme cosas de ese tipo...- me levanté de la cama ante su risueña mirada. 

-Venga Malú no te enfades... A ver te digo mi opinión, a simple vista lo parece... Además se te nota en la cara...- me agarró del brazo volviéndome a sentar en la cama mientras se reía de mi.- ¿Confirmas los rumores?- preguntó al más puro estilo de la prensa del corazón, no me quedaba otra que reírme, sus ocurrencias siempre lo conseguían....- ¿Confirmas o no?- volvió a la carga, asentí levemente mientras ella me abrazaba y me decía entre risas "lo sabía, nunca falla", no pude evitar unirme a su carcajada, me alegraba de tenerlas en mi casa aunque sólo fuese por unos días.

-Venga, volvamos abajo...- me volvió a abrazar dándome las gracias, hablarlo le había hecho bien, la notaba más deshagoda por lo menos su cara no era de preocupación constante. Al llegar al salón me morí literalmente de amor, giré mi vista rápidamente a Vero que miraba la escena enternecida.

-Además hace estás cosas... Malú donde lo has conseguido que quiero uno para mí...- me susurró al oído, reímos las dos mientras seguíamos observando la escena, no entendía como se podía ser tan mono... 
Nada más entrar en el salón me miró, haciéndome una pregunta silenciosa, para tranquilizarlo le sonreí a la vez que le guiñé un ojo, Carla al verme llamó rápidamente mi atención. 

-Mira!!!!- vino corriendo a enseñarme sus uñas, no pude evitar la sonrisa tonta que se dibujó en mi cara, era una sensación diferente a todo lo que había sentido antes, este hombre tenía la capacidad de que solo con una pequeña acción yo quisiera seguir descubriéndolo, porque hay una gran persona ahí, porque con tan solo mirarme me provocaba miles de sensaciones... 

-Tengo una idea!!!!- dije de repente, llamándo la atención de Vero y Diego, miré a Carla fijamente y continúe hablando- ¿Que te parece si ponemos el árbol de Navidad todos juntos?- Carla asintió frenéticamente mientras daba palmas, miré a Vero que negaba con la cabeza divertida y Diego nos miraba con una gran sonrisa en su rostro. 

-No sabes lo que has hecho, has despertado un monstruo ahora mismo...- ignoré el comentario de su madre mientras me reía. 

-Tú deberías ir a por las maletas al hotel...- puso los ojos en blanco mientras se levantaba del sofá.

-Déjame el coche porque a cabezota no te gana nadie...- sonreí mientras la acompañaba a la puerta para darle las llaves. 

Cuando volví al salón vi a Diego solo, aproveché y me acerqué a él silenciosamente puesto que estaba de espalda a mi y me abracé a él, se giró despacio mientras sonreía y dejaba un beso en la punta de mi nariz. Me perdí en sus ojos, que brillaban con una intensidad que no había visto antes, sentí sus manos recorrer mi cuerpo llegando hasta mi nuca donde se detuvieron masajeando lentamente, no pude evitar cerrar los ojos mientras sus finos dedos mandaban descargas por toda mi espalda. 

-Gracias...- susurró pausadamente en mi oído mientras apoyaba su cabeza en mi hombro, en un principio no entendí porque me daba las gracias pero una ligera idea se formó en mi mente. 

Cuando volvió Carla del baño, le pedimos ayuda a Diego para llevar todas las cajas de los adornos navideños al salón, él sin hacer mucho esfuerzo llevó en un momento todas las cajas y comenzamos entre los tres a colocar el árbol. La cara de ilusión de Carla mientras poníamos adornos por todas partes era tremenda, pero la de Diego no se quedaba atrás, creo que en estos momento los dos eran unos niños... Llegó Vero y después de que Diego la ayudase con las maletas se unió a nosotros, las carcajadas en el salón eran continúas algunas veces causadas por Carla, otras cuando a Diego le tocó desenredar las luces de navidad y otras cuando Vero nos restregaba a los demás la purpurina de alguno de los adornos... 

-¡Ya sólo falta la estrella!- exclamé mientras metía unas cajas dentro de otras, cogí la estrella y se la di a Carla.-Te toca ponerla a ti este año...- la niña me miró ilusionada mientras sostenía la estrella en sus manos, miró a su madre que le guiñó un ojo cómplice mientras la sonreía. 

-Ven que te ayudo.- Diego la cogió sobre sus hombros y se acercó al árbol.- que no se te olvide pedir un deseo...- no pude evitar sonreír mientras veía la escena. 


Miré a Vero que los miraba enternecida mientras limpiaba rápidamente algunas lágrimas que descendían de sus ojos, pasé un brazo por sus hombros tratando de reconfontarla. Se me seguía haciendo raro ver a Vero tan frágil por momentos, era la que siempre tenía una sonrisa para todos. Y es que a veces las personas que más nos animan o más nos ayudan también nos necesitan, un simple gesto de cariño, de apoyo, hace que todo sea más sencillo. Saber que tienes a alguien en quien apoyarte y poder hacerlo en muchas ocasiones no hace que el problema desaparezca pero si lo hace más llevadero. Debemos cuidar a las personas que queremos, sea de la manera que sea...



miércoles, 21 de octubre de 2015

25. Atracción oculta.

Estoy quitándome la ropa, y suena el timbre... Vaya... Que oportuno, cojo una toalla, me la relío en la cintura y bajo las escaleras corriendo abro la verja y llaman a la puerta así que voy rápido a abrir, con la idea de que será William que vendrá a ayudarme.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.

-Hola- digo intentando no reírme.

-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.

-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.

-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.

-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.

-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.


-Sí a cenar.- digo acercándome a ella y acariciando su cara. Ella se estremece y cierra los ojos disfrutando de la caricia.

-Rodrigo, mejor ve a ducharte y luego hablamos, yo me quedo con Jaime.- dice apartándose ligeramente nerviosa, lo que me hace sonreír de nuevo.

-Vale tranquila- digo riéndome y cogiendo la ropa.

-Estoy tranquila solo que... te vas a quedar frío.- dice dándome la espalda ya que está pendiente de mi niño.
Termino de coger la ropa y me acerco a ella por la espalda, me apego a su cuerpo y noto como se tensa.

-No tardo- digo retirando el pelo de su oreja y susurrando en su oído. La noto tragar saliva y sonrío me separo ligeramente de ella y suelta un suspiro, aguanto mi risa lo mejor que puedo y es que me hace gracia esta actitud, me giro y camino hacia el baño.
Me doy una ducha FRÍA como ya es costumbre y salgo, la veo echada sobre el parque mientras mueve un juguete delante de Jaime, esa posición en esta situación me hace quedarme embobado mirándola...Mis pies piensan antes que mi cerebro y ya me estoy acercando a ella, me coloco a su espalda, ella rápidamente se reincorpora asustada, río en su oído y veo como se agarra con fuerza al borde del parque.

-Joder Rodrigo me has asustado...- su voz es apena un susurro, aparto el pelo para dejar una parte de su cuello al descubierto y me pierdo en su piel, noto como se tensa al contacto con mis labios y miro sus manos que de la fuerza con la que se agarra al parque tiene los nudillos blanquecinos.
-Lo siento, no era mi intención asustarte... Entonces has dicho que te quedabas a cenar no?- aferro mis manos a su cadera y continúo perdiéndome por su cuello. Ella trata de zafarse de mi agarre pero no se lo permito, raspo ligeramente con mi barba la piel de su cuello y un suspiro se escapa de sus labios, se remueve y aprovecha que aflojo el agarre para inclinarse y coger a mi niño, que nada más ser tomado en brazos por Malú empieza a chapurrear cosas imposibles de entender. Aprovecha que tiene a Jaime en brazos y se aleja de mí, se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación poniendo a Jaime sobre sus piernas. La miro divertido está usando a Jaime de escudo.

-Estás huyendo de mi?- le pregunto divertido, ella me mira fugazmente con una pequeña sonrisa sobre sus labios mientra sigue pendiente de Jaime.

-Yo? Huir?- me pregunta haciéndose la incrédula, me río como respuesta y me voy acercando al sofá donde esta con Jaime. Me siento en el mango muy cerca suya y me inclino a dejarle un beso a mi niño, quedando así a la altura de sus pechos. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos que me miran muy atentamente, una sonrisa se forma en mis labios mientras me acerco a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.

-Entonces no huyes...-digo tan cerca de sus labios que su respiración acaricia mis labios. Veo como ella ante la proximidad de mis labios se muerde su labio inferior, intento mantener mi autocontrol y me inclino como si fuera a besarla, quiero ver hasta donde es capaz de aguantar, yo también sé jugar. Ella cierra los ojos y entonces digo contra sus labios. 

-Mmmm... Voy a preparar la cena- suelto de golpe contra sus labios, entonces ella abre los ojos y noto como me fulmina con la mirada. Me levanto del sofá y digo de espaldas a ella sonriendo triunfante.

-Si quieres me puedes ayudar, y ya que estas aquí es un hecho que te quedas!- digo sin opción a que cambie de idea a la vez que sonrío triunfante.
Bajo para la cocina sin darle tiempo de reacción me pongo un delantal para no mancharme la camisa. Me pongo a preparar las cosas de la cena cuando escucho sus tacones golpeando el suelo mientras ella habla con mi niño. Llega a la cocina mientras yo no puedo parar de sonreír y sigo a lo mío preparando la cena.

-Emm... Si quieres te ayudo Rodrigo- me pregunta de lo más natural pero puedo ver que esta un poco cortada aun, cosa que me hace gracia.

-Si si por favor, así terminaremos antes.- digo mirándola mientras empiezo a cocinar,- puedes dejar a Jaime en la trona y me ayudas.- Y así hace, mete a Jaime en la trona el cual suelta una pequeña queja pero ella lo acaba convenciendo con el oso de peluche a cambio.
Se coloca a mi lado y dejo un momento lo que tengo entre manos para coger un delantal del segundo cajón y dárselo para que se lo ponga.
Me ayuda en todo lo que le digo, ya estamos terminando ella esta cortando unos quesitos frescos para la ensalada cuando me acerco a ella por la espalda que sigue picando los quesitos. Me dejo caer un poco sobre su espalda cosa que hace que ella suelte el cuchillo, yo sonrío y me alegro de ponerla nerviosa.

-Solo quiero un plato-digo excusándome y levantando un brazo para alcanzar el plato a la vez que la presiono un poco más entre mi cuerpo y la encimera.
Entonces ella en un ágil movimiento se gira y queda frente a mi. Ahora tiene una sonrisa pícara en su cara y me mira divertida.

-Si querías un plato solo tenias que pedírmelo- me dice extremadamente cerca mientras alarga un brazo por encima de su cabeza.

-Lo he pensado... pero no me decidía- digo mientras me pierdo en su intensa mirada.

-Mmm... por lo que veo te cuesta decidirte- dice a quemarropa contra mis labios.

-Sí, sabes...- comienzo a decir mientras afianzo mi agarre a su cintura.- me cuesta bastante decidirme y no se como aún desde que llevas aquí no me he decido a besarte- digo acortando la distancia que era poca que separa nuestros labios para por fin unirlos en un beso a fuego lento que consigue encenderme desde lo mas profundo. Cuando la necesidad de aire se hace notable abandono sus labios y me centro en su cuello, ella suelta el plato que ha cogido en la encimera y enreda sus manos en mi pelo. Yo sigo en su cuello y un par de suspiros salen de sus labios, ella me agarra la cara y vuelve a unir nuestros labios en un beso salvaje, entonces con un ágil movimiento hago que sus piernas se enreden a mi cintura y nos muevo hasta la mesa de la cocina donde la dejo caer para así tender inclinarme hacia ella, ella abandona mis labios y se pasa a mi cuello donde consigue volverme loco. Unos gruñidos escapan de lo mas profundo de mi garganta y por acto involuntario muevo mi cadera haciendo que nuestras partes mas sensibles se rocen cosa que hace que me termine de volver loco.

-Joder...- escapa de mis labios en forma de gruñido.

-...Rodrigo...creo...- empieza a decir pero vuelvo a unir nuestros labios, cuando la falta de aire se hace presente ella continua aun con su respiración agitada.-...creo que... Es mejor que paremos...- me dice mientras acaricia mi cara.

-Ya lo se...- digo a modo de lamento.- pero joder... Es difícil!- digo resignado abrazándola fuerte contra mi y obligándola así a bajar de la mesa.- me vuelves loco- digo dejando un beso en el tope de su cabeza a lo que ella sonríe.
Ahora ambos con una sonrisa en la cara que no podemos ni si quiera intentar esconder terminamos de hacer la cena y lo preparamos todo en el salón. Ya solo queda esperar a William y a Anna. 
Estamos hablando, Malú con mi niño en brazos cuando de repente suena mi móvil. Lo alcanzo de encima de la mesa y respondo. Es William.

-Rodrigo verás... Hay un pequeño problema sobre la cena de esta noche.- me dice con voz queda.

-Que pasa Will?- preguntó pausadamente.- si no os viene bien podemos dejarla pa otro día.- digo quitándole importancia.

-Verás Rodrigo no es que no nos venga bien, pero es que Anna está de guardia esta noche en el hospital y yo no me había acordado, por lo que sólo podría ir yo a la cena, de verdad siento haberte tenido cocinando... Pero no me había acordado- me dice disculpándose.

-William no pasa nada- digo poniéndome serio- si Anna no puede venir ya la conoceré otro día pero ven tu a cenar- digo mirando de reojo a Malú que me intenta sonreír con un sonrisa relajada pero en realidad se que esta nerviosa.- puede que te lleves alguna sorpresa si vienes...- digo sonriente mirando a Malú que me mira con tanta intensidad que hace que se me erice todo el cuerpo, acompañada de su interminable sonrisa pero esta vez mas relajada.

-Que quieres decir con eso!!!???- me grita Will desde el otro lado de la línea. Lo que me hace reír.

-No quiero decir nada, te esperamos- digo antes de colgar.
Dejo el teléfono sobre la mesa y vuelvo mi mirada hacia Malú,

-Malú,- digo cogiéndole la mano- me hace mucha ilusión que te quedes esta noche a cenar con nosotros y a conocer a mi hermano. De verdad muchas gracias.- digo mientras la miro a los ojos y la timidez se intenta apoderar de mi. Ella me mira mientras sus comisuras se curvan y une nuestros labios a modo de respuesta, en un beso dulce. Cuando la necesidad de aire se hace presente acabamos abrazados.

-Háblame algo de él, como se llama... No se, no quiero que me pille de sopetón- dice risueña contra mi cuello. Rompemos el abrazo y cojo una de sus manos entre las mías y empiezo a contarle.

-Mi hermano se llama William, es mas pequeño que yo. No nos parecemos en nada el es mas como mi madre y mi niño, castaño claro y ojos azules. Yo me parezco mas a mi padre supongo- digo a la vez que una sonrisa triste se dibuja en mi cara. Ella lo nota y me intenta cambiar de tema. 

-Ya decía yo que Jaime era muy rubio comparado contigo... Se parece entonces a su abuela y a su tío.- dice mientras acaricia la cabecita de Jaime que responde metiéndose las dos manos en la boca lo que causa que sonriamos ambos. 
Continuamos hablando un ratito mas hasta que suena el timbre, Malú me mira y se le escapa una risa nerviosa. Me acerco a ella y le digo:

-Malú, no quiero que te sientas obligada a conocerlo, la decisión es tuya.- le digo mientras acaricio su cara con la mano que me queda libre ya que tengo a mi niño en brazos. Ella me sonríe y une nuestros labios, en un beso dulce.

-La verdad es que tengo ganas de conocerlo.- me dice sonriendo y dejando un tierno beso en mi mejilla, lo que me hace sonreír.
Me levanto con mi niño en brazos a abrir la puerta y la dejo en el sillón. Abro la puerta y detrás aparece mi apuesto hermano con su perfecto tupe y su eterna sonrisa. Nos abrazamos como siempre y me quita a Jaime de los brazos.

-Cual era la sorpresa que me decías antes?- me pregunta mientras intenta poner rumbo a mi salón pero estoy yo en medio lo que hace que me mire risueño.

-Antes de que pases te tengo que decir algo, la sorpresa es...- digo haciendo una pausa.- que vas a conocer a mi vecina.- sus ojos y su boca se abre a niveles estratosféricos y yo sonrío. El intenta volver a pasar  pero se lo impido.- tranquilo vamos juntos a ver si la vas a asustar- bromeo. 
Llegamos al salón y no esta William me mira y yo digo nervioso. 

-Debe de haber ido al baño, en nada estará aquí. 
Tomamos asiento y William juega con mi niño. Entonces veo aparecer a Malú por la espada de William ya que viene de la cocina y no del baño como pensé. Le hago gestos para que se acerque en silencio y ella sonríe, es una situación graciosa. Se acerca a la silla que hay entre medias de William y mía. Yo antes de que Malú entre en el campo de visión de William me levanto y digo.

-Bien William, te voy a presentar a mi vecina.- entonces él sonríe sin darse cuenta aun de la presencia de Malú que esta un pelín detrás suya, yo me acerco a el le cojo a Jaime de los brazos y le obligó a girarse mientras digo:

-Y bien ella es mi vecina- empiezo a decir mientras William se gira con una sonrisa en su cara, que al encontrarse con Malú se convierte en dos ojos muy abiertos y una boca hasta el suelo.- Malú- finalizó diciendo por si le quedaba alguna duda intentando esconder mi risa.

-Malú el es mi hermano William- continuó diciendo y Malú se acerca a darle dos besos con una sonrisa en la cara. Mi hermano parece reaccionar y le responde a los dos besos.

-Guau! Encantado Malú.- dice aun sorprendido. Lo que causa la risa de Malú. 

-Igualmente- responde ella. 

Tomamos asiento y yo los dejo hablando mientras sirvo la cena.
Cenamos en una animada charla, donde hablamos de animales y veterinarios y las expectativas que tiene mi hermano para cuando  acabe su carrera de veterinario. Veo que se han llevado bastante bien de lo cual me alegro, William tiene algo en común con ella a parte de una eterna sonrisa tiene un gran amor por todos  los animales.  
Ya hemos terminando de cenar y continuamos en una animada charla cuando Malú le dice que un día podía ir con ella a mascoteros solidarios de donde ella contribuye muy activamente, mi hermano abre los ojos y le dice que a el le encantaría pero no quiere molestar. Ella insiste y finalmente mi hermano accede. Yo solo puedo mirar feliz la estampa, y es que Malú de conocerlo de una cena se ha portado muy bien con el, es una persona de verdad de las que ya no quedan. 
William se disculpa sobre las 1:30 y dice que le encantaría volver a cenar con nosotros que se lo ha pasado muy bien pero que ya se tiene que ir. Nos despedimos y ellos quedan en que tienen que ir a la organización de mascoteros. 
William se va y nos quedamos Malú y yo. Jaime hace rato que duerme en su cuna. Malú me ayuda a recoger y yo no puedo quitar la vista de sus ojos, no después de lo natural y cercana que se ha mostrado esta noche, no después de que algo no deja de crecer dentro de mi.
Terminamos de recoger y nos sentamos en el sillón.

-Malú, muchas gracias por haber conocido a mi hermano y por ser así- le digo abrazándola lo que la hace reír.

-No me tienes que agradecer nada- dice mientras deja un beso en mi mejilla- gracias a ti por invitarme- me dice sonriente. Yo la miro a los ojos y un suspiro se escapa de mi mientras sonrío como un tonto. Ella me mira sonriente y une nuestros labios en un beso lento. Poco a poco el beso va quemándonos y vamos cayendo sobre el sofá ella debajo mi, sus manos desabrochan dos botones de mi camisa y ataca mi cuello cosa que hace que me vuelva loco. Meto mis manos por debajo de su jersey y noto como su piel se eriza lo que me hace sonreír. Empiezo a dejar besos lentamente desde su mejilla a su cuello subiendo hasta su ojera y unos suspiros salen de sus labios, los cuales tardan décimas de segundo en volver a atacar mi boca ferozmente. Mi manos viajan hasta el borde de sus pantalones acariciando la piel de su vientre titubeo un momento y desabrocho el botón de sus jeans, ella tira de mi labio inferior y yo me apego mas aun a ella con mi entrepierna rozando su parte más sensible, un gemido escapa de las bocas de ambos y vuelvo a besarla con hambre. Continuo el descenso de mis dedos hacia su sur, bajo la cremallera y la acaricio por encima de la ropa interior cosa que la hace retorcerse, ella baja sus manos hasta mi cinturón el cual desabrocha en un momento, hace lo mismo con el botón y baja la cremallera acaricia por encima de mis bóxers y yo aprieto todos los músculos de mi cuerpo ante la extremada calidez de sus manos. Entonces la paro ella me mira con los ojos muy abiertos y los labios rojos de besarnos, le sonrió para tranquilizarla y me acerco a su oído a decirle:

-Mmm... Creo que arriba estaremos más cómodos.- digo a la vez que dejo un cálido beso en su cuello y muerdo el lóbulo de su oreja. Una sonrisa se dibuja en su cara y con un ágil movimiento la cojo en brazos cosa que le sorprende. Subo la escalera con ella en brazos que se agarra a mi cuello con fuerza y al llegar a la habitación la dejo delicadamente en el suelo. Es cuestión de segundos que nuestros labios se vuelvan a juntar, mi camisa vuela de mi cuerpo y ella se entretiene en acariciar todo mi torso haciendo que mi piel se erice. Caemos en la cama, y mas tarde su jersey desaparece es cuestión de tiempo que mis pantalones terminen perdidos por mi habitación. Decido hacer lo mismo con los suyos mientras estoy atareado con su cuello tumbado encima de ella cuando me doy cuenta de que aún lleva puesto los zapatos y sus bonitos pitillos no saldrán de sus piernas. Así que abandonó mi tarea, y me coloco de rodillas con una de mis piernas entre las suyas y retrocedo para desabrochar sus botas. Ella al ver lo que voy a hacer hace el ademán de levantarse pero la paro por los hombros.

-Tranquila yo puedo- digo a la vez que dejo un suave beso sobre sus labios. Me deshago con cuidado de sus botas y deslizo suavemente el pantalón por sus piernas, me permito admirar por un momento a la mujer que está en mi cama, la observo detenidamente, es simplemente espectacular, y veo como una sonrisa tímida seguida de un ligero rubor se instaura en su rostro, mirarla así me ha puesto nervioso porque me ha hecho caer en la cuenta de todo el tiempo que llevo sin estar con nadie, eso y que Malú me impone bastante, me importa demasiado como para que se lleve una decepción... Se me acerca lentamente y me besa con pasión, en un rápido movimiento se sienta ahorcajadas sobre mí mientras tira ligeramente de mi pelo, mis manos viajan a sus caderas y suben por su espalda, me doy cuenta de que todavía lleva demasiada ropa para mi gusto y decido que el tiempo de su sujetador ha terminado. Intento desabrochar el broche de su sujetador sin mucho éxito, estoy nervioso y creo que ella lo ha notado.

-Joder!- gruño contra su boca mientras sigo intentado desabrochar el maldito broche, una risita escapa de su boca y agarra mis manos apartándolas de su espalda. Deja de besarme momentáneamente y me mira a los ojos, veo sus pupilas dilatadas y sus labios están ligeramente enrojecidos.

-Tranquilo…- me susurra mientras aprieta ligeramente mis manos para darme tranquilidad, ha notado que estoy nervioso, sonrío y vuelve a besarme con dulzura a la vez que lleva nuestras manos al dichoso broche de su sujetador y me ayuda a desabrocharlo. Consigo por fin apartar esa prenda de su cuerpo y abandono sus labios para centrarme en su cuello, ella inclina la cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso a este y me deleito con su fina piel. Vuelvo a tumbarla sobre el colchón inclinándome sobre ella y sigo descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su pecho, me pierdo por su pecho deleitándome con esa parte de su anatomía, escucho salir de su garganta pequeños gruñidos que me hacen querer ir a más... Sigo perdido un rato más en su pecho mientras que con una de mis manos voy descendiendo por su cuerpo hasta su parte más íntima, primero la acaricio sobre la fina tela de su ropa interior haciendo que su espalda se arqueé ante mis caricias y escuchando salir algunos gruñidos de su garganta. Ella clava sus manos en mi espalda y comienza a bajarlas por mi abdomen. Yo cuelo mi mano por debajo de su ropa interior y empiezo a acariciar en círculos cosa que hace que varios gemidos abandonen su cuerpo, a la vez que me besa vorazmente. Introduzco uno de mis dedos en su intimidad con un ritmo torturador lo saco y lo vuelvo a entrar... Ella comienza a respirar dificultosa mente y yo continuo con mi tortura hacia ella.

-...Joder...- escapa de su boca a la vez que echa la cabeza hacia atrás, entonces yo empiezo a dejar besos por su cuello a la vez que incrementó el ritmo de mis dedos, ella me agarra de la nuca y me besa ahogando así alguno de sus gemidos, noto como se tensa y retiro mis dedos de su interior seguido de un gruñido por parte de ella.
Entonces deslizo su ropa interior hacia abajo hasta que cae y hago lo mismo con la mía.  
Vuelvo a acomodarme sobre ella y me besa pasionalmente. Me acomodo entre sus piernas, rompo el beso que nos unía y la miro a los ojos, ella se muerde tímidamente el labio inferior y yo me introduzco en ella lentamente, ella arquea su espalda y me besa. 
Al principio tomo un ritmo lento, sin ninguna prisa poco a poco nuestras respiraciones se dificultan, es una dulce tortura hasta que Malú con un ágil movimiento queda sentada sobre mi que también quedo sentado sobre la cama, sus brazos se enredan en mi cuello y mis manos no dejan de acariciar su espalda. Ella incrementa el ritmo a la vez que yo no dejo de atacar la piel de su cuello, dejo besos por todos lados a los que tengo acceso sus gemidos y mis gemidos se entremezclan en un ambiente cargado de pasión. Agarro sus caderas para incrementar mas el ritmo y ella muerde mi labio inferior. Su boca y mi boca no se dan tregua... Noto como todo mi cuerpo se tensa y nos vuelo a tumbar en la cama ella debajo mía, un ritmo desesperado se instaura entre nosotros y nos volvemos uno al tocar el cielo, llegamos unidos a las mas dulces de las emociones. Poco a poco nuestra respiración se normaliza y yo no puedo dejar de mirarla, me encuentro perdido en sus ojos. Ella me sonríe y me besa lentamente, para acabar abrazados. Y así caemos en los brazos de morfeo... Sin duda es una noche que no olvidaré, estoy durmiendo abrazado a la persona que no sale de mi cabeza y de la cual creo ya estoy enamorado. Y es que no es solo una atracción lo que me une a ella, es quererla verla sonreír todo el día, es querer que sus ojos brillen como los de un niño, es querer abrazarla por las noches, es querer descansar en ella. 
No se porque pero esa noche vuelvo a soñar con aquel día del verano de mis 7 años, esa niña de ojos café y sonrisa eterna no sale de mi cabeza.

lunes, 5 de octubre de 2015

Capítulo 46 - Un paso más.

-Te apetece que salgamos a comer por ahí? Es que no tengo ganas de cocinar...- su voz cansada me hizo sonreír.

-Lo que quieras, pero si estás cansada puedo cocinar yo.- le guiñé un ojo mientras ella sonreía, puso cara de estar pensando, me encantaba esa cara, en verdad es que me encantaba todo de ella. 

-Me apetece salir contigo por ahí...- puso una expresión demasiado adorable tras la frase y no pude evitar la sonrisa de tonto que se dibujó en mi cara. 

-Como tu mandes jefa.- reí ante la mirada que me echó, finalmente se unió a mi risa. 

-Que idiota eres...- me pegó un ligero codazo mientras reía.

-Ya pero te molo.- su sonrisa iluminó toda la casa en ese momento, me acerqué y la besé no me pude resistir, jugó en mi boca durante algunos segundos hasta que rompió el beso. 

-Demasiado...- su afirmación me hizo morir lentamente, mi cara debía ser en ese momento de auténtico idiota.- Venga quita esa cara de tonto y vamos a arreglarnos.- la obedecí y me encaminé hacia mi casa, busqué algo apropiado por mi fondo de armario. 


Terminé de peinarme y fui de nuevo hasta su casa, había dejado la puerta abierta así que subí en silencio a la habitación, me apoyé sigilosamente en el marco de la puerta mientras observaba como se vestía, ese pequeño cuerpo me perturbaba demasiado.

-Pasa, no te quedes ahí...- me sorprendió que se hubiese dado cuenta de que me encontraba ahí, andé hasta abrazarla por la espalda.

-Eres un espectáculo...- apoyé mi cabeza en su hombro mientras escuchaba su melódica risa.
Su perfume era embriagador, arrimé mi nariz a su cuello para disfrutar de su aroma. 

-Para, me haces cosquillas...- se removió ligeramente, pero la mantuve en el sitio agarrando sus caderas con mis manos. Aparté el pelo de su cuello y me sumergí en la suavidad de este, fui besando cada trocito de piel que veían mis ojos, un ronroneo salió de su garganta volviéndome loco. Seguí disfrutando de su piel un ratito más mientras ella simplemente se dejaba hacer.

-Diego, vamos a llegar tarde...- su voz fue apenas un susurro, sonreí y me permití mirar su cara, tenía una gran sonrisa mientras mantenía los ojos cerrados. 

-Es que me vuelves loco...- tiré del lóbulo de su oreja con mis dientes, sabía perfectamente lo que eso causaba en ella. Una queja brotó de su boca y no pude hacer otra cosa nada más que reírme. Se removió ligeramente pegando su trasero contra mi entrepierna, un gruñido involuntario de escapó de mi garganta y la escuché reírse. 

-Cariño, recuerda que a esto podemos jugar los dos...- su voz era risueña, sonreí mientras dejaba varios besos a lo largo de su cuello. 

-Lo vamos a dejar en empate...- susurré en su oído, ella era más que especialista en perturbarme. Me separé y ella entró al baño a peinarse, me apoyé en el marco de la puerta mientras la observaba embelesado. Me miró a través del cristal sonriente y comenzó a maquillarse, yo seguía embobado mirándola y es que hasta maquillándose a mi me volvía loco.
 
-Espérame abajo, que me estás distrayendo...- una carcajada se escapó de mi garganta mientras abandonaba la habitación, me senté en el sofá sonriendo aún como un auténtico idiota... Estaba tan feliz, me apetecía gritarlo, que se enterase todo el mundo del motivo de mi felicidad. 
A los pocos minutos bajó Malú, al mirarla no pude hacer otra cosa nada más que sonreír como un auténtico idiota, esta mujer estaba espectacular con cualquier cosa que se pusiese. 

-¿Que tal voy?- su pregunta me hizo sonreír más aún si es que eso se podía.
-Preciosa...- una tímida sonrisa apareció en sus labios haciéndome morir de amor lentamente. Me acerqué a ella quedándome a escasos centímetros de su cuerpo, pero sin llegar a tocarla, irradiaba sensualidad por todos sus poros... La miré de manera descarada de arriba a abajo mientras ella me observaba atentamente. 

-No me mires así que me da vergüenza...- me tapó los ojos con una de sus manos mientras se reía. 

-¿Ahora te va a dar vergüenza?- su risa me hizo sonreír, traté de quitar su mano de mis ojos pero no me dejó, aferró su otra mano en mi nuca manteniéndome quieto y sin previo aviso unió nuestros labios. Un escalofrío me recorrió la espalda al sentir como su boca se juntaba con la mía y es que creo que nunca me dejaría de impresionar por mucho tiempo que pasase... Cuando su piel me rozaba me sentía vulnerable, sí aunque parezca extraño, ella me tumbaba todas las barreras que con los años sin querer había ido creando con mis miedos, tenía un poder especial sobre mi cuerpo y sobre mí, la combinación de todas éstas cosas era simplemente perfecta, con ella me sentía así, pleno...

Salimos para el restaurante en su coche, por supuesto, ella conducía como tratar de hacerla cambiar de opinión... 

-Oye Diego, ¿te has dado cuenta de una cosa?- su voz sonaba ilusionada, aprovechó el semáforo en rojo para mirarme, la miré intrigado ¿a que se refería? 

-¿Que cosa?- volvió a mirar al frente mientras renaudaba la marcha.

-Es nuestra primera cita...- una risita adorable salió al final de la frase, y yo no pude evitar sonreír como un tonto. Normalmente cuando vas a tu primera cita con la chica que te gusta te sientes nervioso, las conversaciones son prudentes intentando saber cosas nueva de esa persona, por ningún motivo quieres parecer nervioso pero enseguida te delatas tú mismo... En cambio nosotros ya lo sabíamos casi todo del otro, sabíamos como ponernos nervioso el uno al otro en cualquier situación, se supone que esto no era lo normal, pero que es normal con Malú... Y la verdad es que estaba encantado de que fuera así.

-Nada en nosotros va a ser normal verdad?- sonreí mientras acariciaba suavemente su mano, su mirada se apartó momentáneamente de la carretera y me miró con gesto de preocupación.

-Ey!!! Pero que me encanta que sea así... Si estamos juntos para mi ya es perfecto.- una sonrisa se dibujó en su rostro mientras aparcaba el coche. 
Entramos al restaurante y ella se saludó cariñosamente con el encargado que nos llevó a nuestra mesa. La mesa estaba algo apartada de las demás y eso nos daría más privacidad. Nos sentamos uno en frente del otro, al momento llegó un camarero a dejarnos las cartas, mientras Malú miraba la carta con atención yo no podía dejar de mirarla a ella, estaba radiante, con una sonrisa casi permamente en su rostro y sus ojos brillaban con un toque especial.

-¿Sabes ya lo que vas a pedir?- su voz me sacó de mis pensamientos, levantó las cejas esperando mi respuesta, volví mi mirada a la carta y negué lentamente con la cabeza. Su risa no se hizo esperar y sin poderlo evitar me contagió. 

-Un poco de seriedad por favor, o nos van a mirar todas las mesas...- intenté sonar serio mientras seguía leyendo la carta, ella seguía riéndose, más bajito que antes pero seguía, y eso dibujaba una sonrisa en mi cara. Levanté la mirada de la carta y la vi escondida, literalmente, detrás de su carta.

-Creo que no soy tan feo... - una carcajada se escapó de su cuerpo y vi como varios cuellos dieron un giro casi exorcista en dirección a ella.

-Malú, nos están mirando... No te rías...- conseguí decidrle entre dientes mientras luchaba por no reírme yo, poco a poco apaciguó su risa y conseguimos pedir nuestra comida sin que ningún cuello más de esa sala se fracturase por nuestra culpa. 

La comida pasó casi sin darnos cuenta y cuando quisimos acordar teníamos el café encima de la mesa, era increíble poder estar con ella así, fuera, era una sensación diferente más de un curioso miraba de reojo a la mesa pero tampoco estábamos haciendo nada malo, no? Sólo estábamos comiendo como mucha gente lo hace y no pasaba nada. Entendía perfectamente que Malú quisiera mantener la privacidad en su vida y era algo que apoyaba, no estaba obligada a nada y por mi parte lo sabía.

-En que piensas?- me preguntó mientras removía su café pausadamente, sonreí no lo podía evitar estaba realmente contento.

-En ti...- una tímida sonrisa se dibujó en su rostro mientras agachaba la mirada de nuevo al café y un ligero rubor cubría sus mejillas.

-Que idiota eres... En serio, en que pensabas?- me encogí ligeramente de hombros mientras volvía a mirar a sus ojos.

-De verdad que es en ti, para mi es muy importante esto que has hecho hoy, el hecho de estar aquí contigo me hace inmensamente feliz.- su sonrisa iluminó todo el restaurante y a mi no me quedó de otra que admirarla.

-Diego, quiero que entiendas que de verdad te quiero... Que aunque antes lo haya hecho mal quiero que esto salga bien de verdad, porque me haces muy feliz. Me gustaría poder demostrarte la felicidad que me das, para que tú mismo te dieras cuenta de lo bueno que resultas para la gente.- el tono de sinceridad en sus palabras y la intensidad en su mirada me hizo entender la verdad con la que me hablaba, sonreí y me aguanté las inmensas ganas que me dieron de pasar de todo el mundo ahí presente y besarla. 

-"Que si pudiera te besaba ay aquí y ahora"- entonó muy bajito la frase de la canción de su amiga Vanesa Martín, no pude evitar reírme ante su ocurrencia y ella no tardó en unirse.

Salimos del restaurante, hacía bastante frío y por ese motivo Malú decidió correr hasta el coche que estaba aparcado bastante lejos, aligeré el paso para no quedarme atrás y porque de verdad tenía frío. Vi como se montaba en el coche y arrancaba, para poner la calefacción pensé, pero cuando me iba acercando al coche ella iba acelerando sin dejarme montar, la vi reírse a pleno pulmón desde el coche, negué con la cabeza divertido, ella y sus ocurrencias... Tras varios intentos y una carrera detrás del coche conseguí montarme.

-¿A que ya no tienes frío?- la miré divertido mientras trataba de recuperar el aliento por la carrera a la que me había visto obligado a hacer detrás del coche.

-Definitivamente Malú, estás loca...- reí mientras me abrochaba el cinturón de seguridad.

-"Dime, dime, dime si estoy loca..."- volvió a cantar, esta vez un trocito de su conocida canción, no podía parar de reír, la veía muy contenta y eso me hacía feliz a mi.

-Estás fatal, deberías mirártelo, en serio.- siguió riendo mientras poníamos camino a casa.

Llegamos a su casa y se tiró en el sofá a la vez que se quitaba los tacones, me miró sonriente mientras quitaba sus piernas para que me sentase a su lado, no pude evitar sonreír. Me senté y ella acomodó sus piernas encima de mi mientras reía de manera graciosa.

-Y ahora de que te ríes?- pregunté mientras la miraba de manera curiosa.

-Es que eres muy mono...- me reí por la voz que puso para decirme eso y ella se reincorporó en el sofá quedándose a sólo unos centímetros de mi boca. Dejé de mirar momentáneamente esos labios que me volvían loco y centré mi vista en sus ojos, de un marrón oscuro que parecían dos fuentes de chocolate. Vi como sus labios se iban curvando en una preciosa sonrisa a la vez que recortaba los pocos centímetros que separaban a nuestros labios. Un beso dulce, tranquilo, con el que me causaba cosquillas por dentro, enredó sus manos en mi pelo y tiró ligeramente de el, volviéndome más loco si cabe. Cuando la maldita necesidad de respirar se hizo presente cortó el beso y apoyó su frente en la mía, seguía manteniendo los ojos cerrados, no pude esconder la sonrisa que se dibujó en mi cara.

-¿Te apetece ver una peli?- me dijo y puso esa cara, a la que es imposible decirle que no así que yo como cualquier mortal acepté su propuesta.

-Vale, eliges tú supongo.- asintió sonriente mientras se levantaba del sofá.

-Supones bien, voy a cambiarme!- recogió sus tacones del suelo y salió del salón. 

-Haz palomitas!- me gritó ya desde las escaleras, ¿palomitas? Si practicamente acabamos de comer, negué divertido y fui a la cocina a hacer las palomitas. Busqué en varios muebles pero no las encontraba, así que decidí ir a mi casa a por ellas. 

Aproveché y me cambié yo también de ropa a algo más cómodo, en lo que sacaba las palomitas del microondas sonó el timbre de mi casa así que corrí a abrir antes de que se quemasen las palomitas. 

-No tienes escapatoria, sé donde vives...- intentó usar un tono de voz mucho más grave que el suyo y estalló en una carcajada a la que irremediablemente me uní. 

-Si la señorita quiere palomitas y en su casa no hay, pues habrá que buscarlas.- saqué las palomitas del microondas y las puse en un bol.

-Venga que ya tengo la mantita preparada!- volvimos a su casa y nos pusimos a ver la película, y puesto que había elegido ella no podía ser otra sino "Dirty Dancing". 
 
Terminó la película y nos dimos cuenta de que había empezado a llover, así que decidimos seguir vegetando durante el resto de la tarde, hablábamos de cosas sin importancia hasta que vi una foto que para mi sntes había pasado desapercibida. Era Malú con una niña pequeña sobre su regazo. 
-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- no quería parecer un cotilla pero es que la niña era preciosa.
-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- ella ante mi cara, me explicó.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el concierto de Barcelona pero no creo que te fijases. Ella es una de mis mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- sonreí mientras ella me seguía hablando de su amiga, por lo que me contaba estaba más o menos como ella en cuanto a locuras y se notaba que la quería mucho. Sonó el timbre interrumpiendo su relato.

-Vaya, que raro... ¿Quién será?- dijo mientras se encaminaba hacia la puerta. 

viernes, 17 de julio de 2015

24. Mi capitán.

Después de ducharme salgo y me pongo el pijama me he relajado algo pero no del todo. Dios pero si es que hasta su sonrisa causa vibraciones en mi... Como se me va a pasar. 
Salgo a la terracita de mi habitación y me apoyo contra la barandilla, estoy tomando el aire un buen rato perdido en mis pensamientos los cuales siguen en mi sofá con Malú entre mis brazos, así que decido que lo mejor será ir a la cama. 

A la mañana siguiente después de pasar una noche en la que pegar ojo no he pegado mucho... Me levanto antes de que suene la alarma y salgo a la terracita de mi habitación. 
Veo que hace un día fantástico y me apoyo en la barandilla sin dejar de sonreír y es que no se pero no puedo quitar la sonrisa de mis labios. Me estoy estirando cuando escucho un par de risas que me resultan familiar en el jardín de al lado. Miro aun con los brazos detrás de mi cuello estirándome y ahí me encuentro con las inconfundible risas de Vanesa y Pastora, cambio mi posición rápidamente riendo y las saludo.

-Buenos días chicas!- digo moviendo mi mano ellas me responden y me saludan con la mano. 

-Vaya que madrugador...- dice Pastora acompañada de su eterna sonrisa.

-Con quien habláis chicas?- interviene Malú apareciendo por la puerta de su jardín yo me quedo mirándola embobado seguramente, menos mal que Vanesa y Pastora han cambiado su vista de mi a ella. Va vestida con unos pitillos vaqueros y una camisa blanca de media manga, lleva el reloj que le regalé anoche cosa que me hace sonreír más aún.

-Con Rodrigo- dice Vanesa y Malú mira hacia mi balcón y cuando nuestros ojos se encuentran vuelvo a sentir mil cosquillas por el cuerpo.

-Hola - digo sonriendo a la vez que levantó una mano para saludarla.

-Buenos días- me responde sonriente y mi sonrisa aumenta de tamaño, a lo cual no se porque Vanesa y Pastora se miran y sonríen...

-Bueno chicas me voy para adentro que tengo que despertar a mi bello durmiente- digo bromeando y girándome hacia dentro, cuando estoy pasando escucho que me llaman.

-Rodrigo!!! Por qué no te vienes a desayunar?- propone Vanesa con el apoyo de Pastora, lo que me hace sonreír. No se porque pero mi mirada se dirige a Malú como para asegurarme de que hacer y me la encuentro con una expresión de asombro, entonces les respondo.

-Muchas gracias chicas- empiezo a decir pasándome una mano por el pelo.- pero no quiero molestar, vosotras tendréis mil cosas de las que hablar- digo mientras termino con una sonrisa.

-No molestas, nosotras ya hablamos anoche- dice Pastora con una gracioso gesto con la mano.

-Venga sí, anímate- me dice Malú sonriendo y entonces acepto.

-Esta bien- digo sonriendo ampliamente- dadme unos quince minutos.- digo pasándome rápidamente para adentro.

Me arreglo yo, me pongo una camiseta y unos vaqueros. Paso a la habitación de mi niño, lo despierto poco a poco ya que es uno de los momentos más dulces y de los que nunca me cansaré de vivir.

-Vamos campeón!!- le digo dulcemente mientras él se remueve restregando sus ojitos.
Espero a que abra sus ojitos y me muestre sus encías que amenazan con romper en dientes de aquí a poco para cogerlo y comérmelo a besos.

-Vamos capitán, que nos vamos a desayunar- digo cogiendo la ropa de su armario, y es que eso es mi niño para mi, fue mi salvavidas cuando estaba perdido y es mi capitán, yo navego donde él me diga. Gracias a él ya no estoy a la deriva, tengo mas claro que nunca lo que quiero. Me levanto con el en mis brazos y nos dirijo hacia el cambiador donde lo visto con una camiseta con unos mickeys estampados y unos vaqueros.


Preparo el bolso del carro con algunas cosas que voy a necesitar para su desayuno y pongo rumbo a casa de Malú. 
Llego a su puerta y llamo, espero a que abran y se abre la verja. Camino los pasos que me separan de la puerta principal de su casa y llamo al timbre. Espero un par de minutos mientras mi niño no para de hacer ruiditos a los que yo respondo como si me entendiera.
Se abre la puerta y detrás aparece Malú con su sonrisa y siento cosquillas en mi pecho.

-Buenas- me dice acercándose para darme dos besos, los cuales me ponen más nervioso ya que al rozar su piel una descarga eléctrica me recorre, le respondo a lo dos besos con una sonrisa en mi cara.

-Hola- digo separándome de ella mientras mi niño le tira los brazos a Malú para que le coja, anda que no sabe... Yo me río ante la situación y Malú hace lo mismo a la vez que dice.

-Buenos días precioso!!- recoge los brazos de mi niño y lo coge, a lo que yo accedo gustosamente.
Me guía hasta su salón donde están Vanesa y Pastora sentadas.

-Hola chicas- digo dandole dos besos primero a Pastora y luego a Vanesa las que después de darle dos besos se levantan corriendo hacia Malú, para ver a mi niño que no para de chapurrear por las cosas que le dicen. - gracias por invitarme- digo riéndome ya que su atención a volado hacia Jaime.

-Por dios que bonito!!- dice Pastora tocando la carita de mi niño.

-Está pa' comérselo- dice Vanesa.

Entre alagos hacia mi niño y yo que por ello me hincho de orgullo de padre nos sentamos en la mesa de la cocina. 

-Déjame ayudarte- le digo a Malú levantándome de la silla. 

-Es inútil que lo intentes no nos deja ni a nosotras- dice Vanesa poniendo los ojos en blanco.

-No hace falta que me ayudes Rodrigo- dice pasando por mi lado con dos tazas.
-Bueno pues por lo menos deja que prepare la papilla de Jaime- digo sonriendo sabiendo que de esta si iba a salir triunfador.

-Está bien- me dice a regañadientes y sonrío triunfante. 

-Me lo cuidáis?- digo tendiendole a mi niño a lo que me sonríen.

-Claro que si- dice Pastora cogiendolo de mis brazos. 

Me acerco hasta la encimara donde Malú sigue preparando tostadas y le pido que me de un vaso para calentar el agua en el microondas. 

-Ten- dice dándome el vaso con agua, lo cojo y nuestras manos se rozan lo que hace que me quede mirando sus ojos, ella se da cuenta y me sonríe bajando la mirada para disimular.
Caliento el agua y luego lo echo en el plato mientras le voy añadiendo los cereales para que espese. 
Terminamos más o menos a la vez y llegamos a la mesa tomo asiento y mi niño al ver su papilla empieza a hacer ruiditos, lo que causa la risa de Pastora que estaba con él en sus piernas mientras Vanesa no le dejaba de hacer cosas.
Pastora me tiende a mi niño y yo le pongo el babero. 
Los cinco desayunamos en una animada charla, después de desayunar obligamos a Malú que se quede con mi niño y entre los tres quitamos la mesa. Malú para no sufrir se sale al jardín. 
Terminamos en menos de 5 minutos y nosotros también nos dirigimos al jardín. 
Llegamos al jardín y tomamos asiento en las tumbonas que hay en su jardín en una se sientan Vanesa y Pastora lo que me obliga a sentarme en la que está ocupando Malú y mi niño. Hablamos un rato de cosas triviales hasta que Pastora pregunta inocentemente.

-Su madre tiene que estar orgullosa de tener un niño tan precioso- dice poniendo a Jaime de pie en sus piernas donde empieza a dar saltitos. 

-Emm... Bueno- empiezo a decir a lo que Malú me corta enseguida.

-Queréis algo de beber?- dice intentando cambiar de tema. A lo que Vanesa responde riéndose.

-Ahora? Acabamos de desayunar...- cuando suelta esto se gana una mirada fulminante de Malú y entonces parece que se leen el pensamiento y cambia de opinión.- bueno aunque un vaso de agua- dice rápidamente entonces sonrío y las corto a ambas.

-Su madre... Bueno supongo que quizás si estará orgullosa aunque nos dejará hace casi tres meses sin ningún motivo, pero bueno ya estoy orgulloso yo por los dos de mi capitán- digo con una sonrisa triste en mi cara y siento los ojos de Malú clavados en mi.

-Vaya lo siento, no sabia nada- dice Pastora cambiando la vista de mi niño a mi excusándose.

-No pasa nada, su madre nos dejó de la noche a la mañana con una nota donde lo único que decía claro era que se había cansado de mi.- digo tomando aire profundamente y sorprendiéndome de que sea tan fácil decirlo desde que mis prioridades cambiaron.- así que ahora solo somos mi niño y yo.- digo sonriendo y entonces Jaime se mete el puño en boca y suelta un chapurreo lo que causa la risa de nosotros cuatro.

-Entonces eres un padrazo!- dice Vanesa pensando en voz alta como ya me he dado cuenta que suele hacer, yo ante su alago siento que sube el rubor de mis mejillas y solo me río.

-Bueno lo intento, pero la verdad es que tengo bastante ayuda con mi madre y mi hermano.- digo mirando a Malú la cual me mira con algo que hace que me suden las manos y mi vista se desenfoque.- bueno y Malú que de vez en cuando también me ha echado una mano.- digo sonriendo y causando el rubor de Malú y la risas de sus amigas.

-Y te fías de ella...? - suelta Vanesa sorprendida lo que causa que Malú la mire intentando aparentar enfado. Hasta que ambas estallan en carcajadas. 
Entonces suena el teléfono de Pastora y se levanta mientras le pasa a Jaime a Malú. 
Seguimos hablando hasta que vuelve a llegar Pastora que se vuelve a sentar en su sitio al lado de Vanesa y mientras le da un toque con el codo a su compañera  dice.

-Malú que bien te queda el niño- Malú está con Jaime sobre sus piernas y mueve un sonajero delante suya. Entonces Malú sube la vista con los ojos muy abiertos y Vanesa apoya la teoría de Pastora. Yo observo todo conteniendo una carcajada.

-Si si, te queda ni clavao'. Es más te hace caso incluso.- Malú las mira con los ojos entre abiertos y dice.

-Ja ja, pues claro que me hace caso... Tss- dice ignorando el 90% de los comentarios de sus amigas y volviendo a centrar su atención en Jaime.- Y si a alguien de aquí le queda bien un bebé en este momento no es a mi- dice levantando la vista hacia su amiga que la mira con los ojos muy abierto- si no a ti Pastora- dice riendo de medio lado.
Esto acaba causando la carcajada de Vanesa a la que me uno contagiado y se termina uniendo Pastora.
Estamos un rato más en el jardín hasta que ya llega mi hora de irme.

-Bueno chicas yo ya me tengo que marchar... Me ha encantado desayunar con vosotras- digo verdaderamente agradecido.- a la siguiente fiesta de pijamas voy a hechar una solicitud- digo ganándome la risa de las tres. 

-Un placer que me hayáis invitado de verdad- digo acercándome a darle dos besos primero a Pastora.

-El placer a sido nuestro, de conocer más a una gran persona- dice mirándome a los ojos- y por supuesto conocer a ese rey- dice sonriendo mirando a mi niño y yo la abrazo contra mi impulsado por sus palabras lo que causa su risa y le doy las gracias.
Me acerco a Vanesa y me despido de ella.

-Lo mismo digo, ha sido un placer compartir el desayuno con vosotras y gracias por darme la oportunidad de conoceros- digo sonriendo y dándole dos besos.

-No nos tienes que dar las gracias, el placer ha sido nuestro por poder conocerte a ti y a tu niño de verdad.- dice Vanesa abrazándome después de darme los dos besos, y yo gustoso le respondo al abrazo.
Llega el turno de despedirme de Malú, la cual tiene aún a mi niño en brazos. 

-Malú muchas gracias por todo- digo sonriendo ella me sonríe y me tiende a mi niño.

-No tienes que agradecer nada- me dice poniendo una mano sobre mi brazo- venga que te acompaño a la puerta- prosigue con una sonrisa lo que me hace sonreír. De fondo se escucha la risa de sus amigas y a Vanesa decir.

-Claro como no sabe donde esta la puerta...- dice entre risas intentando que solo la escuche Pastora lo que consigue el giro casi exorcista de la cabeza de Malú yo solo sonrió y ella me guía en que ande para la puerta ignorando a sus amigas.
Al llegar a la puerta le digo.

-Malú creo que Vanesa y Pastora...- digo mientras le quito a Jaime la manga de la boca.- piensan que...

-Me da igual lo que piensen- me corta sonriendo y yo le sonrió de respuesta a la vez que me pongo nervioso. Entonces ella se acerca a Jaime y le deja un besito en su moflete, luego se acerca a mi y me acaricia la mejilla a la vez que deja un suave beso sobre la comisura de mis labios lo que me hace soltar un suspiro al que ella sonríe y junta nuestros labios a la vez que soy recorrido por un millón de descargas. Le respondo al beso con un beso dulce en el que nuestras lenguas se rozan tímidamente. Se separa poco a poco y apoya su frente en la mía.

-Luego te llamo vale?- digo recogiendo un mechón de su pelo detrás de su oreja.

-Vale- me dice sonriendo a la vez que se separa dejando un beso en mi mejilla.
Llego a mi casa con la sensación de que estoy flotando, y para no pensar mucho pongo rumbo a casa de mi madre donde me espera para comer. 

Estamos terminando de comer mi madre, William y yo cuando William decide que es el momento de no dejar de tirarme indirectas por mi fiesta del otro día, así que decido que la conversación cambie de rumbo.

-Que fiesta hijo?- me pregunta mi madre con una sonrisa similar a la de William... Por que serán tan parecidos...

-Ninguna mama, por cierto conoces ya a la novia de William- pregunto con una sonrisa triunfante en mi cara.

-Claro, paso el otro día por la tienda con ella y me la presento. Es una chica muy guapa y muy maja.- responde mi madre mientras mi cara cambia a una cara de póker. Mi hermano se ríe con ganas y yo lo miro con los ojos entreabiertos.

-Y yo cuando la voy a conocer?- pregunto fingiendo indignacion. 

-Cuando tu quieras- me dice William.- esta noche si te viene bien te invitamos a cenar- me dice sonriendo. 

-Mmm... Me parece bien pero porque mejor no venís vosotros? Ya sabes que si no tengo que cargar con un montón de cosas para Jaime.

-Vale allí nos tendrás esta noche.- dice sonriendo.

Después de comer vuelvo a mi casa y meto a mi niño en la cuna ya que vino dormido. Bajo al salón y decido llamar a Malú.

-Hola- me responde al tercer pitido.

-Hola, te pillo bien?, quiero decir para hablar si no luego te llamo.

-Tranquilo estaba con mi madre y mi hermano, me pillas genial.- me dice sonriendo. Estamos hablando un rato sobre cosas triviales. 

-Pues si esta noche he invitado a mi hermano y a su novia a la que me va a presentar hoy.- digo contándole mis planes.

-Oh... Vaya entonces mi vecino no me invitará a cenar esta noche, yo que no tenía ganas de cocinar...-dice riendo.

-Oye Malú- digo mientras noto que la timidez me gana la partida.- mm..-

-Si?- me dice para que continúe.

-Que a mi me encantaría que tú vinieras...-suelto de golpe, viendo crecer mis nervios.- quiero decir si tú quisieras...- digo más nervioso que un flan. Me gano su risa como respuesta.

-No sé Rodrigo tampoco quiero molestar... Ya luego te digo algo quizás cene con mi hermano.- me dice sonriente.

-Vale como tú quieras, pero tú no molestas.- digo sonriendo. 

-Bueno Rodrigo, te tengo que dejar si no me quiero someter a un tercer grado ahora después- me dice sonriendo, y yo sonrío.

-No sabes como te entiendo... Pásalo bien en el tercer grado- digo sonriente.- Chao.

-Adiós- me responde sonriente.
Cuelgo y me quedo en mi sofá tirado, la verdad me encantaría que viniera esta noche a cenar... Pero me da corte pedírselo directamente, no sé, no quiero que piense que quiero ir rápido o algo por el estilo. 

Decido dejar mis pensamientos a un lado y volverme a centrar en la campaña que el otro día rehice de nuevo, si se la quiero enseñar a Lola y convencerla la debo de llevar terminada y a punto para ser aceptada, tengo mucha fe en esta campaña ya que me he ajustado a lo que nos pedían pero desde otro punto muy diferente de vista... Puede ser un riesgo pero por si acaso llevo la otra que Lola ya había aprobado esto es una idea mía que si Lola ve bien podrá llegar lejos.

Estoy trabajando hasta que Jaime se despierta de la siesta, lo doy de merendar y paso el resto de tarde jugando con él. 

Sobre las ocho decido empezar a bañar a Jaime, el cual me acaba poniendo chorreando como es de costumbre. Estoy poniéndole el body y no para de intentar girarse cosa que me hace reír y el mete sus manos en la boca. 
Termino de vestir a Jaime con un pantalón vaquero azul oscuro y una camisa azul clarito.


martes, 30 de junio de 2015

23. Con las ganas...

Estuve haciendo tiempo un rato más hasta que por fin llegó la hora de despertar a mi niño. Pasé cuidadosamente a la habitación, encendí la lámpara de pie que se encontraba al lado de la cuna, y empecé a despertarlo. 

-Hola campeón- voy acariciando su cabecita.-Venga vamos que ya es la hora de merendar...- sigo susurrándole y dejo un beso en su moflete, mi niño como si me entendiera va abriendo los ojitos poco a poco para deslumbrarme con esos mares azules que tiene por ojos. Sonrío y lo cojo en brazos a la vez que bajamos para merendar. 
Le doy de merendar mientras de vez en cuando me escupe, ya que ha aprendido a hacerlo me lo demuestra. 
Lo riño cuando lo hace y se queda serio mirándome, me hace mucha gracia aunque no me guste regalar a mi niño. 
Después de merendar subo con él a su habitación y pasamos gran parte de la tarde jugando. 


Hasta que recibo una llamada de teléfono, contesto mientras le doy a Jaime un caballito de juguete. 

-Si?- pregunto mientras observo como mi niño se lleva el juguete a la boca.

-Hola, que tal tu día?- me responde mi voz preferida al otro lado de la línea.

-Muy bien, aquí jugando con Jaime, aunque creo que no le gusta jugar conmigo- digo bromeando y ganándome una risa al otro lado de la linea.

-Vaya voy a tener que ir a remediar eso, no quiero que mi vecino preferido se aburra- dice refiriéndose a Jaime. Yo me hago el ofendido y respondo.

-Vale vale...- lo que causa una risa al otro lado de la línea.- me llamabas para algo más o solo para hacerme daño- digo dramatizando y causando su risa a la que yo termino acompañando.

-Te llamaba porque acabo de llegar a mi casa y te iba a ofrecer que preparáramos la cena juntos, así tardaremos menos- su tono de voz me hace sonreír, veo como Jaime tira el caballito lo más lejo que sus cortos brazos lo dejan.

-Es que tienes prisa?- le pregunto sutilmente mientras le doy a Jaime un sonajero que intentaba alcanzar. Sé que se queda sin respuesta y me río- es broma, me parece perfecto que vengas ya- digo sinceramente.
Sigo sus ordenes y bajo al jardín a abrirla, voy con mi niño en brazos el cual le ha cogido el gusto de meter sus manitas en mi pelo.

Llego a abrir y él sigue con lo mismo lo que causa mi risita. Así que abro a la vez que me río pero paro al instante cuando la veo al otro lado de la puerta, con su sonrisa, una camiseta gris bastante ancha y un vaquero negro desgastado que le queda genial. Me quedo mirándola más de la cuenta y se acerca riendo a dejarle un beso a Jaime en su moflete y se acerca a mi y me deja uno cerca de la comisura de mis labios.

-Venga vamos a preparar la cena - me dice riendo por mi cara de tonto que se me ha quedado cuando yo esperaba que ese beso acabara en mis labios. Carraspeo y la sigo para adentro.

-Malú, si te parece bien antes de preparar la cena bañamos a Jaime que es su hora.- le pregunto y al instante a ella se le dibuja una sonrisa.- lo quieres hacer tu mientras yo preparo la cena?- ella me sonríe más ampliamente y me responde.

-Ya sabes que me encanta pero si acepto significa que otra vez no me dejaras preparar la cena así que mejor lo bañamos entre los dos y preparamos la cena entre los dos.- me responde hábilmente. No me queda otra que aceptar así que subimos los dos al baño de Jaime y le digo que por favor le vaya quitando la ropa mientras voy a buscar su pijama y sus cositas.
Llego al baño con las cosas de Jaime en la mano y ella ya esta terminando de preparar el agua mientras lo mantiene tapado con la toalla para que no coja frío, a la vez que hace todo esto no deja de hacerle cosas a mi niño para que este se ría, algo en mi pecho se crece y no puedo quitar esa sonrisa de mi cara. 
Me acerco sutilmente por su espalda y retiro el pelo su oreja despacio. 

-Lo haces mejor que yo- le susurro al oído lo que causa que de un pequeño respingo ya que no me esperaba, sonrío y dejo un suave beso debajo de su oreja, en su cuello. Se remueve y me responde intentando ocultar una sonrisa.

-Venga que no lo voy a hace yo todo.- dice dejándome a mi en la posición más cercana a la bañera mientras ella sigue haciéndole cosas a mi niño que no para de reír.
Sonrío, lo cojo y empiezo a bañarlo ella esta a mi lado mirándonos con una gran sonrisa. 

-Anda la que me iba a ayudar- digo haciéndome el indignado cuando mi niño comienza a salpicar. Ella ríe y se acerca a mi con una toalla pequeña para limpiarme las gotas que han llegado a mi cara yo sonrío y sigo bañándolo. Ella termina de limpiar mi cara y deja un beso en mi mejilla cosa que me enternece.

-Mucho mejor- digo ya sacando a mi niño de la bañera seguido de su queja porque no quiere salir del agua.-Venga te toca a ti ahora, trabajo en equipo- digo a la vez que me seco las manos con una toalla pequeña. Ella sonríe y se pone a hacer lo que le he dicho.
Empieza por secarlo, luego le hecha crema mientras mi niño no para de hacer ruidos divertidos y causa una sonrisa permanente en su cara. Luego lo viste con su pijama y me mira con el peine en la mano.

-Emm, esto ya te toca a ti, no quiero que se enfade conmigo- dice tendiendome el peine, yo sonrío y la respondo.

-Claro así si que es un cielo, a ver ahora el pelito.- digo acercándome y cogiendo el peine de su mano. Empiezo a peinar a mi niño al cual no le gusta mucho y gruñe de vez en cuando pero ahí está Malú para hacerle cosas y que se distraiga, sigue tan cerca mío que su perfume me nubla los sentidos. 

-Ya esta, guapísimo- digo dejando un chorro de besos por la cara de mi niño.
Bajamos al la cocina y ponemos a Jaime en la trona y nosotros empezamos a preparar la cena entre risas y bromas. Más de una vez mi pilla embobado mirándola y me sonríe a lo que le sigue mi rubor caracteristico. 
Terminamos de preparar la cena y nos sentamos, primero le doy de cenar a Jaime y luego cenamos nosotros. Cuando hemos terminado me excuso un momento y me levanto de la mesa, la dejo con mi niño y yo voy a por su regalo cojo el par de paquetes y vuelvo a la mesa.

-Malú!!! Felicidades- digo tendiendole el par de paquetes. Ella me mira asombrada con los ojos muy abiertos y una sonrisa en su cara entonces dejo los paquetitos encima de la mesa, acercó una silla a su lado y cojo a Jaime para sentarlo en mis piernas. Le sonrío y le digo- venga ábrelo!!-

-No tenias que haberte molestado.- dice cogiendo uno de los paquetes.

-No es ninguna molestia, por los cumpleaños se reciben regalos y hoy es tu cumpleaños- aclaro como si fuera obvio. Ella se dispone a abrir el paquete mas cuadrado, lo desenvuelve con cuidado y saca una caja yo le indicó que la abra y saca el reloj que le he comprado. 

-Malú,- empiezo a decirle- no sé si eres de usar relojes o no, pero me gustó y no sé en parte es un símbolo...- tomo aire y continuo.- contigo el tiempo es relativo, parece que te conozco desde siempre y no sé me parecía una bonita forma de representarlo.- digo mientras la timidez se apodera de mi, ella me mira atenta y yo espero una respuesta, me empiezo a poner nervioso y paso mi mano por mi nuca a la vez que pregunto.- ¿Te gusta? Si eres más de pulseras lo puedes descambiar.- ella al fin me sonríe y me dice:

-Me encanta, es muy bonito- dice abrazándome y dejando un beso en mi mejilla con el cual cierro lo ojos disfrutando de ese breve contacto.- el tiempo siempre es relativo Rodrigo, a veces hace falta una vida entera para ver que estabas equivocada y solo un segundo para ver que estabas en lo cierto.-dice mirándome intensamente a los ojos y sonriéndome, mi niño suelta un BA-BA y se puede decir que rompe el momento entonces yo la animo a que abra el segundo regalo que estoy seguro que le encantará. Lo empieza a abrir y cuando lo ve suelta:

-Oh! Es precioso Rodrigo- dice con los ojos iluminados- pero cuando? Cuando hiciste esta foto?- me pregunta ya que el regalo es la foto que le saque con mi niño en la cual ella estaba sentada en el sillón con mi niño en sus piernas este tenía sus manitas en la cara de Malú y Malú sonreía tanto que sus ojos salen brillantes y semicerrados lo que hace que la foto se vea hermosa por tanta naturalidad.

-El otro día, fue una imagen preciosa y creo que tu también debes de disfrutarla.- digo sonriendo tímidamente ella me coge a mi niño, lo abraza y le planta un beso en su moflete.

-Muchísimas gracias Rodrigo, me han encantado los regalos.- dice agarrando una de mis manos y mientras sostiene a mi niño en su otro brazo. 

-Me alegro que te haya gustado- le digo sinceramente dejando un beso en su mano. Ella me mira con sus ojos brillantes y empieza a acercar sus labios a los míos, cierro los ojos por el inminente contacto y siento el roce de sus labios entonces mi niño gruñe, apoyo la frente en la suya y digo.

-La hora de dormir.- ella me mira sonriente y yo dejo un beso en su frente. 
Me levanto muy a mi pesar y subo a dormir a mi niño el cual en menos de 10 minutos ya esta profundamente dormido. Bajo y la veo en el sillón sentada con la foto entre sus mano, me acerco a ella y tomo asiento a su lado. 

-Entonces te ha gustado?- pregunto mirándola ella levanta la vista y sus ojos reflejan felicidad cosa que me confirma mi pregunta.

-Me ha encantado Rodrigo, es uno de los mejores regalos que recuerdo- dice dejando el marco con la foto sobre la mesa. Yo me quedo mirándola y ella se acerca a mi y me dice.- muchas gracias- dice agarrando una de mis manos y al instante soy recorrido por esa descarga eléctrica que ya caracteriza a su contacto.

-Me alegro de haber acertado- digo dejando caricias con mi pulgar en su mano.- no sabia si te iba a gustar.- digo sincerándome con ella a la vez que sonrío. Me sonríe de vuelta y deja un tierno beso sobre mi mejilla, con el cual vuelvo a cerrar los ojos. Entonces se queda a dos centímetros de mis labios. 

-Por que no me iba a gustar?- pregunta a quemarropa contra mis labios. Me quedo mirándola sin saber que decir entonces ella baja su vista a mis labios y yo hago lo mismo hacia los suyos. 
Roza nuestros labios y yo aferro mis manos a su cintura y la beso. Por fin me vuelvo a reencontrar con la calidez de sus labios, empieza como un beso dulce que se convierte en uno que me marca a fuego lento cuando ella sube sus manos hasta mi cuello. Enreda sus manos en mi pelo y tira de el levemente lo que me hace abandonar sus labios a la vez que un gruñido sale de mi garganta, ella sonríe y entonces afianzó mis manos en su cintura y con un ágil movimiento la siento sobre mi a horcajadas. El beso cada vez es más feroz, nuestras lenguas no se dan tregua en ningún momento. Ella abandona mis labios y pasa a mi cuello, donde me esta volviendo loco... Yo cuelo mis manos por debajo de su camiseta y acaricio su espalda, se arquea ligeramente y vuelve a mis labios. Nuestras lenguas vuelven a encontrarse, cuela sus manos por debajo de mi jersey y acaricia mi abdomen al borde de la cinturilla de mi pantalón, entonces una corriente me recorre hasta las puntas de mis pies y me tenso. Ella lo nota y sonríe mientras me besa, entonces abandonó sus labios y me centro en su cuello. Empiezo a devorar su cuello de manera lenta y entonces de sus labios escapa un gemido que amo en ese instante. Ahora soy yo el que sonríe contra su cuello ella lo nota y vuelve a juntar sus labios con los míos, por el movimiento nuestras caderas chocan haciendo así que me de cuenta del tiempo que llevo sin estar con nadie. Me tenso y el miedo se apodera de mi, paro el beso acunando su cara entre mis manos, y apoyo nuestras frente. Abro los ojos y veo su cara de no entender nada. 

-Malú... Tengo que decirte algo- digo aun con la respiración agitada a la vez que me pongo nervioso, ella intenta levantarse de encima de mi pero no la dejo.- Malú veras... No es que no quiera estar contigo...- digo agarrando su cara entre mis manos.- ...es que... No se como saldrá- digo notando el rubor en mis mejillas ella intenta esconder una sonrisa y yo continuo, bajando la mirada hasta sus manos.-... Quiero decir... - digo levantando mi mirada hasta sus ojos y mas nervioso que un flan-...Malú llevo sin estar con nadie mucho tiempo... Y lo que menos quiero es parecer decepcionante o ser brusco contigo.- digo mirándola directamente a los ojos ella sonríe y me dice.

-Tranquilo...- dice acariciando mi mejilla- mucho tiempo cuanto es? - dice pasando una de sus manos por mi frente para apartar algunos rizos.

-Mmm...unos 6 meses- digo agachando mi mirada. Ella me obliga a levantar la vista subiendo mi cara hasta el nivel de la suya. Entonces me besa dulcemente mientras acuna mi rostro entre sus manos. 

-Si quieres podemos esperar.- dice dejando una caricia sobre mi mejilla, lo que me arma de valor y me relaja al instante. Yo sonrío de medio lado y la beso, la tumbo poco a poco en el sofá y me coloco encima suya.

-No entra en mis planes seguir esperando...- digo besándola ella me responde y nuestras lenguas vuelven a encontrarse. Cuando el aire se hace necesario entre nosotros abandono su boca y me paso a su cuello en el que obtengo algunos gemidos que me encantan.


Ella enreda sus manos en mi pelo. Mi jersey vuela en cuestión de segundos, yo cuelo mis manos por debajo del suyo y me dejo caer sobre ella. Mi entrepierna roza su parte más sensible y un gemido sale de sus labios, los cuales tardan décimas de segundos en volver a capturar los míos. Estoy a punto de quitar su camiseta cuando suena su movil. 

-No vas a responder?- digo apoyando mi frente en la suya y recuperando poco a poco el aliento. Ella me responde besándome. 

-No- dice entre medias de nuestros besos yo la hago caso y continuo o a lo nuestro. El teléfono para de sonar y su camiseta no tarda en hacer compañía a la mía. 
Yo me vuelvo a centrar en su cuello y ella baja sus manos por mi abdomen hasta la cinturilla de mi pantalón entonces su teléfono vuelve a sonar y de su boca escapa un profundo joder.

-Anda responde- digo con una sonrisa de resignación en mi cara y apartándome de ella, ella se levanta a duras penas y yo me quedo sentado en el sillón. 
La veo hablar un par de minutos y creo que la ha llamado una de sus amigas. Busco su camiseta y la mía y las recojo del suelo y me vuelvo a sentar. Ella termina de hablar y se acerca a mi se sienta a mi lado. 

-Rodrigo, me tengo que ir- me dice con cara de resignación. Entonces le sonrió y agarro una de sus manos entre las mia.

-No pasa nada, no te preocupes- digo dejando un beso en su mano.

-Me ha llamado Vanesa y Pastora para que pasemos la noche juntas y no me he podido negar, hace tiempo que nos lo debemos- me dice sonriendo resignadamente. Le sonrió de vuelta y cojo su camiseta y se la pongo, me acerco para sacar su pelo de su camiseta lo que hace que la rodee con mis brazos, ella me sonríe y yo dejo un beso en la punta de su nariz. Me pongo la mía y me levanto del sillón.

-Venga que vas a llegar tarde- digo tendiendole la mano para que se levante. Ella la agarra y hace lo propio.
Cojo sus regalos y a ella de la mano y nos dirijo hasta el jardín, ella pasa un brazo por mi cintura y yo por sus hombros y así hacemos el camino hasta nuestra puerta del jardín.
Llegamos y se separa, le doy sus cosas y me sonríe.

-Rodrigo de verdad lo siento mucho.- me dice agachando la mira por lo que cojo su barbilla y le digo.

-No te preocupes, no pasa nada. Ahora ve y disfruta con tus amigas.- digo sonriendo de lado.

-Lo haré- me dice sonriendo- y lo siento por dejarte así-vuelve a intervenir ahora bajando su vista hasta mi abultada entrepierna, yo me doy cuenta y estalló en una carcajada.

-No te preocupes esto de aquí a 3 días se me ha pasado.- digo bromeando y abrazándola contra mi.- venga vete antes de que me arrepienta de dejarte ir.- digo dejando un beso entre su pelo. 

-Muchas gracias por todo, por los regalos y por ser como eres- me dice acariciando mi mejilla y uniendo sus labios a los míos. Me sorprende en un primer momento pero no tardo en responderle al beso, me encanta que haga eso, besarme sin mas. Le respondo con un beso dulce y me separo pronto.

-Como sigas así no te voy a dejarte ir.- digo con la voz mas ronca de lo que pensaba uniendo nuestras frente. Me gano su sonrisa y un ultimo beso sobre mis labios antes de que desaparezca por la puerta.
Cuando desaparece paso a mi salón y me dejo caer sobre mi sofá. 
Aquí me encuentro con las mismas ganas que debe tener un adolescente sin mucha suerte en el amor, así que decido despejarme con una ducha fría.