viernes, 17 de julio de 2015

24. Mi capitán.

Después de ducharme salgo y me pongo el pijama me he relajado algo pero no del todo. Dios pero si es que hasta su sonrisa causa vibraciones en mi... Como se me va a pasar. 
Salgo a la terracita de mi habitación y me apoyo contra la barandilla, estoy tomando el aire un buen rato perdido en mis pensamientos los cuales siguen en mi sofá con Malú entre mis brazos, así que decido que lo mejor será ir a la cama. 

A la mañana siguiente después de pasar una noche en la que pegar ojo no he pegado mucho... Me levanto antes de que suene la alarma y salgo a la terracita de mi habitación. 
Veo que hace un día fantástico y me apoyo en la barandilla sin dejar de sonreír y es que no se pero no puedo quitar la sonrisa de mis labios. Me estoy estirando cuando escucho un par de risas que me resultan familiar en el jardín de al lado. Miro aun con los brazos detrás de mi cuello estirándome y ahí me encuentro con las inconfundible risas de Vanesa y Pastora, cambio mi posición rápidamente riendo y las saludo.

-Buenos días chicas!- digo moviendo mi mano ellas me responden y me saludan con la mano. 

-Vaya que madrugador...- dice Pastora acompañada de su eterna sonrisa.

-Con quien habláis chicas?- interviene Malú apareciendo por la puerta de su jardín yo me quedo mirándola embobado seguramente, menos mal que Vanesa y Pastora han cambiado su vista de mi a ella. Va vestida con unos pitillos vaqueros y una camisa blanca de media manga, lleva el reloj que le regalé anoche cosa que me hace sonreír más aún.

-Con Rodrigo- dice Vanesa y Malú mira hacia mi balcón y cuando nuestros ojos se encuentran vuelvo a sentir mil cosquillas por el cuerpo.

-Hola - digo sonriendo a la vez que levantó una mano para saludarla.

-Buenos días- me responde sonriente y mi sonrisa aumenta de tamaño, a lo cual no se porque Vanesa y Pastora se miran y sonríen...

-Bueno chicas me voy para adentro que tengo que despertar a mi bello durmiente- digo bromeando y girándome hacia dentro, cuando estoy pasando escucho que me llaman.

-Rodrigo!!! Por qué no te vienes a desayunar?- propone Vanesa con el apoyo de Pastora, lo que me hace sonreír. No se porque pero mi mirada se dirige a Malú como para asegurarme de que hacer y me la encuentro con una expresión de asombro, entonces les respondo.

-Muchas gracias chicas- empiezo a decir pasándome una mano por el pelo.- pero no quiero molestar, vosotras tendréis mil cosas de las que hablar- digo mientras termino con una sonrisa.

-No molestas, nosotras ya hablamos anoche- dice Pastora con una gracioso gesto con la mano.

-Venga sí, anímate- me dice Malú sonriendo y entonces acepto.

-Esta bien- digo sonriendo ampliamente- dadme unos quince minutos.- digo pasándome rápidamente para adentro.

Me arreglo yo, me pongo una camiseta y unos vaqueros. Paso a la habitación de mi niño, lo despierto poco a poco ya que es uno de los momentos más dulces y de los que nunca me cansaré de vivir.

-Vamos campeón!!- le digo dulcemente mientras él se remueve restregando sus ojitos.
Espero a que abra sus ojitos y me muestre sus encías que amenazan con romper en dientes de aquí a poco para cogerlo y comérmelo a besos.

-Vamos capitán, que nos vamos a desayunar- digo cogiendo la ropa de su armario, y es que eso es mi niño para mi, fue mi salvavidas cuando estaba perdido y es mi capitán, yo navego donde él me diga. Gracias a él ya no estoy a la deriva, tengo mas claro que nunca lo que quiero. Me levanto con el en mis brazos y nos dirijo hacia el cambiador donde lo visto con una camiseta con unos mickeys estampados y unos vaqueros.


Preparo el bolso del carro con algunas cosas que voy a necesitar para su desayuno y pongo rumbo a casa de Malú. 
Llego a su puerta y llamo, espero a que abran y se abre la verja. Camino los pasos que me separan de la puerta principal de su casa y llamo al timbre. Espero un par de minutos mientras mi niño no para de hacer ruiditos a los que yo respondo como si me entendiera.
Se abre la puerta y detrás aparece Malú con su sonrisa y siento cosquillas en mi pecho.

-Buenas- me dice acercándose para darme dos besos, los cuales me ponen más nervioso ya que al rozar su piel una descarga eléctrica me recorre, le respondo a lo dos besos con una sonrisa en mi cara.

-Hola- digo separándome de ella mientras mi niño le tira los brazos a Malú para que le coja, anda que no sabe... Yo me río ante la situación y Malú hace lo mismo a la vez que dice.

-Buenos días precioso!!- recoge los brazos de mi niño y lo coge, a lo que yo accedo gustosamente.
Me guía hasta su salón donde están Vanesa y Pastora sentadas.

-Hola chicas- digo dandole dos besos primero a Pastora y luego a Vanesa las que después de darle dos besos se levantan corriendo hacia Malú, para ver a mi niño que no para de chapurrear por las cosas que le dicen. - gracias por invitarme- digo riéndome ya que su atención a volado hacia Jaime.

-Por dios que bonito!!- dice Pastora tocando la carita de mi niño.

-Está pa' comérselo- dice Vanesa.

Entre alagos hacia mi niño y yo que por ello me hincho de orgullo de padre nos sentamos en la mesa de la cocina. 

-Déjame ayudarte- le digo a Malú levantándome de la silla. 

-Es inútil que lo intentes no nos deja ni a nosotras- dice Vanesa poniendo los ojos en blanco.

-No hace falta que me ayudes Rodrigo- dice pasando por mi lado con dos tazas.
-Bueno pues por lo menos deja que prepare la papilla de Jaime- digo sonriendo sabiendo que de esta si iba a salir triunfador.

-Está bien- me dice a regañadientes y sonrío triunfante. 

-Me lo cuidáis?- digo tendiendole a mi niño a lo que me sonríen.

-Claro que si- dice Pastora cogiendolo de mis brazos. 

Me acerco hasta la encimara donde Malú sigue preparando tostadas y le pido que me de un vaso para calentar el agua en el microondas. 

-Ten- dice dándome el vaso con agua, lo cojo y nuestras manos se rozan lo que hace que me quede mirando sus ojos, ella se da cuenta y me sonríe bajando la mirada para disimular.
Caliento el agua y luego lo echo en el plato mientras le voy añadiendo los cereales para que espese. 
Terminamos más o menos a la vez y llegamos a la mesa tomo asiento y mi niño al ver su papilla empieza a hacer ruiditos, lo que causa la risa de Pastora que estaba con él en sus piernas mientras Vanesa no le dejaba de hacer cosas.
Pastora me tiende a mi niño y yo le pongo el babero. 
Los cinco desayunamos en una animada charla, después de desayunar obligamos a Malú que se quede con mi niño y entre los tres quitamos la mesa. Malú para no sufrir se sale al jardín. 
Terminamos en menos de 5 minutos y nosotros también nos dirigimos al jardín. 
Llegamos al jardín y tomamos asiento en las tumbonas que hay en su jardín en una se sientan Vanesa y Pastora lo que me obliga a sentarme en la que está ocupando Malú y mi niño. Hablamos un rato de cosas triviales hasta que Pastora pregunta inocentemente.

-Su madre tiene que estar orgullosa de tener un niño tan precioso- dice poniendo a Jaime de pie en sus piernas donde empieza a dar saltitos. 

-Emm... Bueno- empiezo a decir a lo que Malú me corta enseguida.

-Queréis algo de beber?- dice intentando cambiar de tema. A lo que Vanesa responde riéndose.

-Ahora? Acabamos de desayunar...- cuando suelta esto se gana una mirada fulminante de Malú y entonces parece que se leen el pensamiento y cambia de opinión.- bueno aunque un vaso de agua- dice rápidamente entonces sonrío y las corto a ambas.

-Su madre... Bueno supongo que quizás si estará orgullosa aunque nos dejará hace casi tres meses sin ningún motivo, pero bueno ya estoy orgulloso yo por los dos de mi capitán- digo con una sonrisa triste en mi cara y siento los ojos de Malú clavados en mi.

-Vaya lo siento, no sabia nada- dice Pastora cambiando la vista de mi niño a mi excusándose.

-No pasa nada, su madre nos dejó de la noche a la mañana con una nota donde lo único que decía claro era que se había cansado de mi.- digo tomando aire profundamente y sorprendiéndome de que sea tan fácil decirlo desde que mis prioridades cambiaron.- así que ahora solo somos mi niño y yo.- digo sonriendo y entonces Jaime se mete el puño en boca y suelta un chapurreo lo que causa la risa de nosotros cuatro.

-Entonces eres un padrazo!- dice Vanesa pensando en voz alta como ya me he dado cuenta que suele hacer, yo ante su alago siento que sube el rubor de mis mejillas y solo me río.

-Bueno lo intento, pero la verdad es que tengo bastante ayuda con mi madre y mi hermano.- digo mirando a Malú la cual me mira con algo que hace que me suden las manos y mi vista se desenfoque.- bueno y Malú que de vez en cuando también me ha echado una mano.- digo sonriendo y causando el rubor de Malú y la risas de sus amigas.

-Y te fías de ella...? - suelta Vanesa sorprendida lo que causa que Malú la mire intentando aparentar enfado. Hasta que ambas estallan en carcajadas. 
Entonces suena el teléfono de Pastora y se levanta mientras le pasa a Jaime a Malú. 
Seguimos hablando hasta que vuelve a llegar Pastora que se vuelve a sentar en su sitio al lado de Vanesa y mientras le da un toque con el codo a su compañera  dice.

-Malú que bien te queda el niño- Malú está con Jaime sobre sus piernas y mueve un sonajero delante suya. Entonces Malú sube la vista con los ojos muy abiertos y Vanesa apoya la teoría de Pastora. Yo observo todo conteniendo una carcajada.

-Si si, te queda ni clavao'. Es más te hace caso incluso.- Malú las mira con los ojos entre abiertos y dice.

-Ja ja, pues claro que me hace caso... Tss- dice ignorando el 90% de los comentarios de sus amigas y volviendo a centrar su atención en Jaime.- Y si a alguien de aquí le queda bien un bebé en este momento no es a mi- dice levantando la vista hacia su amiga que la mira con los ojos muy abierto- si no a ti Pastora- dice riendo de medio lado.
Esto acaba causando la carcajada de Vanesa a la que me uno contagiado y se termina uniendo Pastora.
Estamos un rato más en el jardín hasta que ya llega mi hora de irme.

-Bueno chicas yo ya me tengo que marchar... Me ha encantado desayunar con vosotras- digo verdaderamente agradecido.- a la siguiente fiesta de pijamas voy a hechar una solicitud- digo ganándome la risa de las tres. 

-Un placer que me hayáis invitado de verdad- digo acercándome a darle dos besos primero a Pastora.

-El placer a sido nuestro, de conocer más a una gran persona- dice mirándome a los ojos- y por supuesto conocer a ese rey- dice sonriendo mirando a mi niño y yo la abrazo contra mi impulsado por sus palabras lo que causa su risa y le doy las gracias.
Me acerco a Vanesa y me despido de ella.

-Lo mismo digo, ha sido un placer compartir el desayuno con vosotras y gracias por darme la oportunidad de conoceros- digo sonriendo y dándole dos besos.

-No nos tienes que dar las gracias, el placer ha sido nuestro por poder conocerte a ti y a tu niño de verdad.- dice Vanesa abrazándome después de darme los dos besos, y yo gustoso le respondo al abrazo.
Llega el turno de despedirme de Malú, la cual tiene aún a mi niño en brazos. 

-Malú muchas gracias por todo- digo sonriendo ella me sonríe y me tiende a mi niño.

-No tienes que agradecer nada- me dice poniendo una mano sobre mi brazo- venga que te acompaño a la puerta- prosigue con una sonrisa lo que me hace sonreír. De fondo se escucha la risa de sus amigas y a Vanesa decir.

-Claro como no sabe donde esta la puerta...- dice entre risas intentando que solo la escuche Pastora lo que consigue el giro casi exorcista de la cabeza de Malú yo solo sonrió y ella me guía en que ande para la puerta ignorando a sus amigas.
Al llegar a la puerta le digo.

-Malú creo que Vanesa y Pastora...- digo mientras le quito a Jaime la manga de la boca.- piensan que...

-Me da igual lo que piensen- me corta sonriendo y yo le sonrió de respuesta a la vez que me pongo nervioso. Entonces ella se acerca a Jaime y le deja un besito en su moflete, luego se acerca a mi y me acaricia la mejilla a la vez que deja un suave beso sobre la comisura de mis labios lo que me hace soltar un suspiro al que ella sonríe y junta nuestros labios a la vez que soy recorrido por un millón de descargas. Le respondo al beso con un beso dulce en el que nuestras lenguas se rozan tímidamente. Se separa poco a poco y apoya su frente en la mía.

-Luego te llamo vale?- digo recogiendo un mechón de su pelo detrás de su oreja.

-Vale- me dice sonriendo a la vez que se separa dejando un beso en mi mejilla.
Llego a mi casa con la sensación de que estoy flotando, y para no pensar mucho pongo rumbo a casa de mi madre donde me espera para comer. 

Estamos terminando de comer mi madre, William y yo cuando William decide que es el momento de no dejar de tirarme indirectas por mi fiesta del otro día, así que decido que la conversación cambie de rumbo.

-Que fiesta hijo?- me pregunta mi madre con una sonrisa similar a la de William... Por que serán tan parecidos...

-Ninguna mama, por cierto conoces ya a la novia de William- pregunto con una sonrisa triunfante en mi cara.

-Claro, paso el otro día por la tienda con ella y me la presento. Es una chica muy guapa y muy maja.- responde mi madre mientras mi cara cambia a una cara de póker. Mi hermano se ríe con ganas y yo lo miro con los ojos entreabiertos.

-Y yo cuando la voy a conocer?- pregunto fingiendo indignacion. 

-Cuando tu quieras- me dice William.- esta noche si te viene bien te invitamos a cenar- me dice sonriendo. 

-Mmm... Me parece bien pero porque mejor no venís vosotros? Ya sabes que si no tengo que cargar con un montón de cosas para Jaime.

-Vale allí nos tendrás esta noche.- dice sonriendo.

Después de comer vuelvo a mi casa y meto a mi niño en la cuna ya que vino dormido. Bajo al salón y decido llamar a Malú.

-Hola- me responde al tercer pitido.

-Hola, te pillo bien?, quiero decir para hablar si no luego te llamo.

-Tranquilo estaba con mi madre y mi hermano, me pillas genial.- me dice sonriendo. Estamos hablando un rato sobre cosas triviales. 

-Pues si esta noche he invitado a mi hermano y a su novia a la que me va a presentar hoy.- digo contándole mis planes.

-Oh... Vaya entonces mi vecino no me invitará a cenar esta noche, yo que no tenía ganas de cocinar...-dice riendo.

-Oye Malú- digo mientras noto que la timidez me gana la partida.- mm..-

-Si?- me dice para que continúe.

-Que a mi me encantaría que tú vinieras...-suelto de golpe, viendo crecer mis nervios.- quiero decir si tú quisieras...- digo más nervioso que un flan. Me gano su risa como respuesta.

-No sé Rodrigo tampoco quiero molestar... Ya luego te digo algo quizás cene con mi hermano.- me dice sonriente.

-Vale como tú quieras, pero tú no molestas.- digo sonriendo. 

-Bueno Rodrigo, te tengo que dejar si no me quiero someter a un tercer grado ahora después- me dice sonriendo, y yo sonrío.

-No sabes como te entiendo... Pásalo bien en el tercer grado- digo sonriente.- Chao.

-Adiós- me responde sonriente.
Cuelgo y me quedo en mi sofá tirado, la verdad me encantaría que viniera esta noche a cenar... Pero me da corte pedírselo directamente, no sé, no quiero que piense que quiero ir rápido o algo por el estilo. 

Decido dejar mis pensamientos a un lado y volverme a centrar en la campaña que el otro día rehice de nuevo, si se la quiero enseñar a Lola y convencerla la debo de llevar terminada y a punto para ser aceptada, tengo mucha fe en esta campaña ya que me he ajustado a lo que nos pedían pero desde otro punto muy diferente de vista... Puede ser un riesgo pero por si acaso llevo la otra que Lola ya había aprobado esto es una idea mía que si Lola ve bien podrá llegar lejos.

Estoy trabajando hasta que Jaime se despierta de la siesta, lo doy de merendar y paso el resto de tarde jugando con él. 

Sobre las ocho decido empezar a bañar a Jaime, el cual me acaba poniendo chorreando como es de costumbre. Estoy poniéndole el body y no para de intentar girarse cosa que me hace reír y el mete sus manos en la boca. 
Termino de vestir a Jaime con un pantalón vaquero azul oscuro y una camisa azul clarito.