domingo, 28 de septiembre de 2014

1. El principio del fin

Es 12 de febrero, me levanto a las 7:30 sin hacer mucho ruido para no despertar a Belén, mi novia, le encanta dormir y no seré yo quien la prive de ese privilegio, me voy directamente a la cuna de Jaime, mi bebé, voy a prepararle el biberón ya que no toma leche materna porque Belén no tenía suficiente para alimentarlo, y es que por lo que se ve nos ha salido glotón. Lo cojo de la cuna y me voy con el al salón el cual se encuentra todo lleno de cajas y es que de aquí a dos días nos mudados a una casa, que posiblemente terminara de pagar Jaime, pero así lo decidimos para que el crezca más cómodo, es una casa grande con jardín en un buen barrio de Madrid. Lo despierto poco a poco y es que estos momentos me encantan, va abriendo sus ojitos de un color gris agua como los de su madre y yo voy tocando su cabecita cubierta con un pelito que si no me confundo se parecerá al mío color negro con reflejos marrones  y sobre todo indomable por naturaleza ya que de aquí a un tiempo le saldrán unos rizos rebeldes como los míos... Ya está despierto y su primer movimiento de la mañana es meterse el puño el la boca, le agarró la manita con cuidado, le pongo el babero y le doy el biberón tranquilamente.

Termina de tomárselo y ya está otra vez dormido, le doy palmaditas en la espalda para que expulse el aire y cuando lo hace le dejo otra vez en la cuna. Ha llegado mi turno me meto a duchar, me visto con unos vaqueros pitillos negros, una camisa blanca y corbata fina negra, luego ya cogería la americana, y no es que suela vestir tan bien siempre, pero es que hoy es un día muy importante para mí y la agencia para la que trabajo como director creativo de publicidad, podemos cerrar el contrato con L'oreal y pasaríamos a producir toda su publicidad.

Me tomó un café y voy a por la americana y el abrigo y es que en febrero en Madrid hace bastante frío, le doy un beso a Jaime en su pequeña cabecita y otro a Belén en la frente, cojo las llaves del coche y salgo.

Ya voy camino a la agencia, iba escuchando las noticias en la radio, pero decido que es mejor poner música para relajarme ya que me empiezo a poner nervioso con tanto coche, pongo cadena dial y esta sonando algo que sí no me confundo es de Pastora Soler, "Te despertaré", y me asombro de como es capaz de hacer que me relaje. Quince minutos más escuchando música en el coche de diferentes artistas como Manuel Carrasco, Carlos Rivera, India Martínez, Malú... Llego a los aparcamientos de la agencia, voy bien de tiempo, así que subo a mi despacho dejo las cosas y me paso por el despacho de Lola, una mujer un poco loca de 33 años y directora general de esta empresa, es pelirroja, con unos ojos verdes agua, y una sonrisa que enamoró a Sergio, su marido, y gran amigo mío, y sobra decir que ella para mí es como una hermana. Toco su puerta y me abre con un lápiz colocado en su oreja y un poco nerviosa, la intentó tranquilizar y nos ponemos a hablar de cosas personales, dejamos de hablar de trabajo momentáneamente para no ponernos más nerviosos, le pregunto por Sergio, que era quien ocupaba antes mi puesto y que decidió abrir una agencia él mismo, la cual con el tiempo se estaba haciendo muy importante y Lola le ayudaba con ella. 

Estamos hablando tan tranquilamente y de repente vuelve la Lola profesional:

-Rodri sabes que sí firmamos con L'oreal será por la gran campaña que vas haciendo ¿verdad?- Sí, ya sé que antes no os he dicho mi nombre, me llamo Rodrigo pero Lola me llama Rodri de manera cariñosa. 

-Lola, ¿qué me quieres decir? - levanto una ceja al decir esto, porque la conozco de sobra y sé que me va a pedir algo.

-A ver Rodrigo...- Rodrigo y todo, esto es importante...- si firmamos luego tendremos que rodar, y aunque sé que tu trabajo es sólo preparar el set y decidir luces y demás, me gustaría que te quedaras cuando grabemos, sabes mejor que nadie lo que necesita la campaña que hemos estado preparando y me gustaría que te quedarás porque el triunfo es de los dos y tú tienes que decidir como yo lo que debe transmitir la actriz del spot- todo me lo dice mirándome a los ojos y con una verdad que duele.

-Lola a ver como te lo digo...- se lo digo no muy convencido- ese trabajo es de la directora general no del director creativo y...- me para en seco apuntando me con un dedo y le respondo ante su dedo amenazante.

-... Y ... Me encantará acompañarte de verdad!!- lo digo de verdad ella se echa a reír y me tira la torre de pos-it de su escritorio. 

-Eso sí Rodrigo ni se te ocurra pedir un aumento eh!- me dice en tono de broma.

Decidimos que lo mejor es ir a la sala de juntas ya que se acerca el gran momento. Antes de entrar la cojo de la mano y la abrazo, le digo que ya lo tenemos hecho y que este cliente es nuestro. Entramos en la sala de juntas y da comienzo a la reunión. 

Una hora y cuarenta y cinco minutos después, la reunión se da por finalizada con la firma del contrato para el próximo año y medio, Lola estaba eufórica y es que para ella cada cliente es como una competición ganada, yo estaba que no me lo creía lleva trabajando aquí 4 meses (desde que Sergio se fue y me recomendó para su puesto) y era el primer gran cliente que conseguía. 

Por la noche habían planeado bajar a celebrarlo al bar que hay debajo de la agencia, un bar de copas muy acogedor. Así qué decido llamar a Belén para decírselo, cojo el teléfono y marco su número, no me responde y es raro, pero supongo que estará recibiendo visitas de amigas suyas o algo, así que le pongo un whatsapp.

-Cariño, hemos cerrado el contrato, voy a celebrarlo después de trabajar en el bar me tomo una ya que han insistido mucho y voy para allá, os echo de menos 😘 te quiero!
Bloqueo el teléfono y me pongo a preparar y a ultimar dónde vamos a grabar mañana, ya que empezamos mañana con el primer anuncio, es de tintes y aunque es extraño no tenemos que elegir modelo porque los de L'oreal son así y han decidido buscarla ellos, menos trabajo para mí, cierro los sets de grabación que utilizáremos cumpliendo lo que nos han pedido, tonos claros y rosas, y doy por finalizada mi jornada.

Voy al despacho de Lola y me dice que recoge y nos vamos para el bar, bajamos en ascensor. 

Al llegar a la puerta nos está esperando Sergio, un chico fuerte moreno y de ojos verdes, que ve a Lola y le sale una sonrisa automática, va hacia ella y le da un beso, después de prestarle toda su atención a su mujer me ve a mí y me abraza. 

- Muy bien Rodrigo ya sabía yo que te podrías hacer cargo de todo, enhorabuena por la firma del contrato- me dice todo esto dándome un fuerte abrazo y golpecitos en la espalda.

-Muchas gracias por haber confiado en mí Sergio.-

-Nada de gracias, ahora me invitas a la primera y estamos en paz.- Me hecho a reír por su ocurrencia y Lola le da un golpe en el brazo porque también le ha echo gracia.

Pasamos dentro y la verdad es que el ambiente es muy bueno, estamos casi todos los de la agencia y tres o cuatro personas que no se quiénes son, Lola hace el típico brindis en el que nos da las gracias a todos y nos dice que somos un equipo sí uno falla fallamos todos, y después de eso empieza la fiesta, yo me pido una coca cola ya que tengo que conducir de vuelta a casa, la verdad es que me la tomo más deprisa de lo que debo y me voy despidiendo de todos, y es que me muero de ganas por llegar a casa y ver a mi niño y a Belén, tengo tantas ganas de contarle todo lo que este contrato significa para mí y lo que Lola me ha propuesto de estar allí mientras grabamos.

Cojo el coche y mientras me estoy poniendo el cinturón veo en el móvil que tengo un whatsapp, lo leo y es de mi hermano:

-Hey! Hermanito, esta tarde Belén me trajo a mi lindo sobrinito porque iba a comprar y me dijo que tu te pasarías a por él, supongo que te lo habrá dicho Belén, no es que a mi me moleste que sí quieres me le quedó esta noche si te apetece una noche romántica, sólo es que me tendrías que traer la cena del niño y alguna de las cosas que necesita, vengas a por él o no, aquí te espero, un abrazo hermano!

Le respondo que sí que ahora mismo voy para allá y mientras conduzco marco con el manos libres a Belén, es muy raro que no me dijera que iba a llevar a Jaime con William, mi hermano pequeño, marca automáticamente y empieza a sonar... Hasta 5 pitidos y nada. Y ya casi he llegado a casa de mi hermano aparco cerca de la puerta y subo, le digo que no sabía nada de qué Jaime está allí y se sorprende de que Belén no me hubiese dicho nada, pero me dice para calmarme que sí había salido con sus amigas de fiesta se le habrá olvidado. Le doy las gracias a mi hermano que me dice que se le puedo dejar cuando quiera, y eso ya lo sé aunque es más pequeño que yo es bastante responsable la verdad aunque sólo tenga 24 años, y aunque nos sacamos 8 años siempre hemos estado muy unidos, mi madre se enorguyece de ello.

Abandono la casa de William y voy para mi casa que no está a más de 10 minutos, cuando estoy aparcando Jaime comienza a llorar, miro la hora y son las 9:45 claro le tocaba cenar hacer rato. Así qué entro deprisa en casa, le doy de cenar y le baño cuando he terminado le acuesto. Miro el teléfono y nada ninguna noticia de Belén, me estoy preocupando, me tiro en la cama con ropa y todo y es que en realidad estoy muerto, y escucho como un papel se aplasta por mi peso, me levanto y ahí una carta, es de Belén, me sudan las manos y un escalofrío me recorre toda la espalda, agarro la carta con las manos temblorosas ligeramente y me siento a leerla:

«Querido Rodrigo,

Supongo que te encuentras en casa y que habrás ido a recoger a Jaime, lo he llevado con tu hermano porque no lo iba a dejar sólo en casa. Sólo quiero que sepas que me voy, me voy porque aunque te quise y tenemos un hijo no tengo nada por lo que seguir luchando a tu lado y es que el amor que te tenía se ha ido convirtiendo en cariño y es porque me he enamorado de otra persona, no quiero que te hundas y que pienses que hiciste para perderme, tú en realidad no hiciste nada, sólo darme todo lo que yo te pedía, y es eso que supongo que me aburrió, que tú te entregarás al cien por cien, que fueras tan bueno conmigo y que yo no lo fuera tanto como tú... Una noche en las que salí con mis amigas lo conocí a él, me duele mucho dejaros a los dos, pero ahora sé que contigo no voy a ser feliz, no voy a conseguir la felicidad plena, sólo quiero que cuides a Jaime y no me guardes rencor Rodrigo, aunque pienses que te engañé no lo hice, me enamoré de él sin darme cuenta y es que en el corazón no se manda, y supongo que se me quedó muy grande tu amor, no he estado con él a la vez que contigo porque eso si que nunca me lo perdonaría por eso prefiero dejarlo antes de caer en la tentación y me voy lejos a lo mejor algún día vuelvo, de aquí a un tiempo, te llamaré para preguntarte por el niño y por ti,  ahora es mejor que no me llames, es mejor que el odio que supongo que estas sintiendo ahora se enfríe y cuando volvamos a hablar o a vernos podamos ser aunque sea amigos.

De verdad Rodrigo te pido que me perdones y ojalá y no te eches la culpa de porque esto acabo, no quiero que te sientas como una mierda, porque no lo eres, el final de esto es este, como te he dicho me he enamorado y me voy a vivir con él, no me guardes rencor, por lo que hubo entre nosotros y por lo que queda que es nuestro hijo no me odies, me voy vivir con él que vive en México, más adelante cuando la cosa se enfríe me pondré en contacto contigo y te daré mi dirección, quiero que entiendas que aunque esto se haya acabado quiero que sigas formando parte de mi vida como el padre de mi hijo y como un amigo con el que estuve junto 9 años de mi vida. 

Supongo que me quedó muy grande tu amor ...

Te buscare sólo deja que el tiempo pase para que esto se enfríe, cuida de Jaime que estoy segura que lo harás porque es tu debilidad.

Hasta pronto, Belén


Mientras leía esta carta las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos, me había dejado... Y no podía odiarla porque la amaba, mi Belén, esa mujer de pelo castaño claro con tonos cobrizos y de ojos grises, con la que yo ya no concibia mi vida se había ido dejándome una nota en la que me pedía perdón y me decía que no la odiara... Como iba a soportar esto... Supongo que su amor se fue apagando durante los 9 años que estuvimos juntos pero supongo que por los menos me lo tendría que haber dicho a la cara... Y no nos confundamos no la odio, todo el mundo tarde o temprano se cansa de mí, ella no iba a ser la excepción. 
Con un nudo en la garganta me levanté de la cama fui hasta la habitación de Jaime, que ya estaba dormido lo cogi y lo abrace contra mi, no quería sentirme sólo, gracias a dios el estaba conmigo, juntos lo íbamos a superar, nadie volvería a hacerme daño nunca más, no volveré a confiar en el amor. Me senté en la merecedora con él en mis brazos y me quede dormido, no se cuánto tiempo, sólo hasta que él me despertó porque le tocaba su biberón.

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