Pasaron cuatro días, me estaba costando mucho estar sin hacer nada, Malú no estaba en Madrid volvía esta noche creo que me dijo... Me levanté temprano, hice las tareas de la casa y salí a dar un paseo. El día se me estaba haciendo eterno, no estaba teniendo un buen día, cuando no sé que hacer siempre estoy de mal humor...
Tampoco pude hablar mucho con mi amigo Christian, él estaba trabajando y Elena tampoco me había llamado... A eso de las diez de la noche decidí llamarla, sorprendentemente me contestó:
-Hola Diego! Que tal estás?-yo le respondí:
-Bien, pero me aburro muchísimo y tú que tal?- estuvimos hablando un poco de todo hasta que le pregunté:
-Elena y que días tienes libres, es para cogerlos yo también y poder estar juntos.- ella me contestó muy secamente con un:
-Aún no lo sé, también podrías venir tú...- entre que hoy no estaba teniendo un buen día y que ella me estaba sacando de quicio... Le respondí:
-Elena si dejas de pensar un poquito en ti verás que yo lo dejé todo para irme contigo, porque cedas tú alguna vez no creo que nos pase nada.- me había enfadado... Ella resoplando dijo:
-Quizás no ceda porque ahora mis prioridades sean otras, Diego estoy súper enfocada en mi carrera, no quiero interrumpirla por qué tú quieras quedarte a vivir en Madrid.- respiré antes de contestar porque si no cualquier cosa podría salir y le dije:
-Elena me estás diciendo que en tu vida ya no hay sitio para nosotros?- mi voz sonó apagada, yo creo que a lo único que le tenía miedo en la vida era a estar sólo... Como en mi pesadilla... Como durante tanto tiempo lo estuve...
-Diego me tengo que ir, cuando sepa de mis días libres te informo. Adiós cuídate.- me di cuenta de que estaba evitando responder la pregunta, pero yo lo tenía bastante claro, lo nuestro había terminado el día que yo dejé de mirar por mí y me fui con ella... Ahora ya seguramente esto no tenía arreglo, en una pareja es importante el equilibrio pero en la nuestra la balanza se fue hacia su lado sin que yo hiciera nada...
-Adiós Elena, cuídate.- le respondí y colgué... Dicen que cuando ya no te importa quien cuelga primero algo anda mal. Ella había sido mi única compañía durante 8 años, no quería darlo todo por perdido pero esto se estaba acabando irremediablemente, me estaba preparando mentalmente para volver a estar sólo... Odiaba sentirme así, sin nadie, así que me fui hacia la cama para terminar con este nefasto día cuanto antes. Me metí debajo de las sábanas, estas eran otras, ya no olían a ella... Las había cambiado para lavarlas y devolvérselas, no encontraba la tranquilidad para dormir, estaba triste, pero estaba más enfadado conmigo mismo por haber dejado que esto me pasara... No sé como pero conseguí dormirme, en medio de la noche me volví a despertar, miré la hora eran las 1:30 de la madrugada, volví a intentar dormirme. Me había conseguido dormir, lo que no había pensado es que volviese a ocurrirme tan pronto... Y tan intenso... Otra vez tenía ocho años y llamaba incansablemente a mis padres, me ardía la garganta... Mientras también intentaba despertar a mi hermano, seguía sin poder moverme... Otra vez no, era revivir la pérdida una y otra vez, en medio de un grito en el que llamaba a mi madre me desperté. Joder tenía que calmarme, no podía parar de jadear y me estaba causando bastante dolor... Cálmate Diego. Me repetía mentalmente, mientras seguía con los ojos cerrados por el dolor traté de coger el móvil, y no sé como ni porque pulsé sobre su nombre... Dejé el móvil en la cama en lo que este llamaba y me levanté, me fui hacia el baño a echarme agua en la cara, necesitaba despejarme, en lo que volvía a la cama, el timbre sonó muy insistentemente, bajé lo más rápido posible, mi mente estaba apagada... Muchas veces cuando tenía la pesadilla mi mente parecía desconectar de mi cuerpo para no sufrir más dolor, pero las imágenes seguían proyectándose... Era insoportable, cuando abrí la puerta, no vi quien era de repente alguien me abrazó muy fuerte no me dio en el costado si no que lo dejó libre de presión, yo me abracé más fuerte si cabe aún, por el olor de su pelo la reconocí... Me seguía abrazando mientras me acariciaba la espalda y me susurraba:
-Tranquilo Diego, ya pasó... Tranquilo.- su voz era como una caricia, suave y delicada... Me calmaba, era la mezcla de su voz, su olor, sus caricias... Ella lo que conseguía que me tranquilizase, la apreté más fuerte contra mí, sólo quería que desapareciese esta sensación. No sé como llegamos al sillón y nos sentamos, me dejó de abrazar y al instante sentí frío y un gran vacío, me agarró la mano y dándome suaves caricias me dijo:
-Diego tranquilo, que no estás sólo.- levanté la cabeza y la miré, sorprendentemente no había lástima en su mirada, había una mezcla que no supe descifrar, me miraba como con ternura... Era la primera vez que alguien me miraba así después de una pesadilla, antes solamente me miraban con lástima y pena...
-Gracias.- le dije, mi voz no fue nada más que un susurro pero ella lo entendió y me apretó la mano. Me volvió a abrazar, yo la volví a abrazar contra mí, no tan fuerte como la primera vez.
-Siento haberte despertado, lo siento, pero ha sido sin querer, yo no sabía ni que te había llamado, lo siento, lo siento.- le repetía una y otra vez, ella seguía acariciándome la espalda en suaves movimientos, no dijo nada, seguía tranquilizándome. Después de un rato abrazados, nos separamos y me dijo:
-Diego muchas gracias por haberme llamado.-yo la miré, en verdad era maravilloso poder contar con ella, era maravilloso poder contar con alguien.
-Muchas gracias por confiar en mí, de verdad.- me volvió a decir, yo solo le sonreí y después de un rato le dije:
-Malú muchas gracias por existir.- le sorprendió lo que le dije pero sonrió, me dijo:
-De nada. Diego sí quieres hablar de algo yo te escucho, no te lo guardes todo para ti, al final eso es malo.- la miré y traté de sonreír, y le dije:
-Mañana mejor, ahora es muy tarde tú seguro que mañana tienes que trabajar...- ella sonriendo me dijo:
-Llevas razón, pero mañana no tengo que trabajar, es sábado de descanso.- ella se levantó y la acompañé hasta la puerta.
-Malú muchísimas gracias, de verdad. Siento haberte despertado, que descanses.- ella sonrió y me dijo:
-No pensarás que voy a dejar que te quedes sólo.- no la entendí, entonces me cogió del brazo y me llevo hasta su puerta tirando, iba a reclamarle pero me dijo:
-No te vas a quedar sólo, tengo dos camas y no me importa que te quedes en la otra.- la miré y le dije:
-De acuerdo pero espera que coja las llaves sí mañana quiero pasar a mi casa.- ella sonriente me dijo:
-Ya las he cogido yo, de todas formas he cerrado... Estás enortado!- no me había dado cuenta, llevaba razón estaba enortado debido a la pesadilla, así que sólo asentí y la seguí hasta su casa. Ella al verme asentir soltó una risa que en esos momentos para mi fue música celestial.
Cuando entramos en su casa fuimos directamente a la planta de arriba, ahí estaban las dos habitaciones la distribución era igual que en mi casa, me llevó hasta la habitación y me dijo:
-Venga Diego acuéstate, yo voy a por agua.- la obedecí y me metí bajo las sábanas y me vino ese olor tan mágico que conseguía calmarme. Mientras me arropaba me di cuenta de que todavía temblaba ligeramente, traté de pensar cosas que me tranquilizasen pero era cerrar los ojos y volver a verlo todo... Con la misma claridad, con el mismo dolor renaciendo en mi interior... No me atrevía a cerrar los ojos, no podía dejar de ver aquel día... Se quedó grabado a fuego en mí, era mi mayor demonio, era mi pesadilla...
-Toma Diego bébete esto, mi madre dice que es lo mejor para cuando no puedes dormir.- me dio una taza caliente, la miré y pregunté:
-Qué es? No habías dicho que ibas a por agua?- ella sentándose en la cama a mi lado me respondió:
-Bajaba a por agua pero se me ocurrió que esto te ayudaría más, es leche con canela, a mi me ayuda a dormir.- asentí y comencé a beber, la verdad es que estaba bueno, ella me miraba atenta mientras yo terminaba de beberme la leche.
-Muchas gracias, eres un ángel y perdón por haberte despertado.- ella sonriente me respondió:
-No me importa que me hayas despertado, ahora lo importante es que descanses, venga a dormir.!- me quitó la taza de las manos y la dejó sobre la mesita de noche, mientras me volví a tapar con las sábanas, ella se volvió a sentar en la cama, la miré extrañado y le pregunté:
-Por qué no te vas a dormir?.- ella me miró y me dijo:
-Me espero hasta que te duermas.- negué con la cabeza y le dije:
-Malú quizás no sea capaz de dormirme en lo que queda de noche, vete a descansar mejor, de verdad que voy a estar bien, ya has hecho bastante por mí.- ella negando con la cabeza dijo:
-Diego puedes decir misa, hasta que no te duermas no me voy.- resoplé, no podía ser tan cabezona... Ella me volvió a decir:
-Deja de resoplar y duérmete.- suspiré y cerré los ojos, otra vez las imágenes volvía a pasar por mi cabeza, mi cara lo debió reflejar porque Malú me agarró la mano, abrí los ojos y la miré, no iba a ser capaz de dormirme, ella me soltó la mano y parece ser que lo entendió porque sin decir nada fue hacia la puerta donde apagó la luz y cerró la puerta. Pensé que al fin lo había entendido y había decidido irse a dormir, pero en cambio escuche que dijo:
-Hazme un lado grandullón.- Qué? No podía creer que fuese tan cabezona... Me hice para el lado y ella se metió en la cama, poniéndose de lado me miró y me dijo:
-Venga trata de dormirte, pero no me aplastes eh!- me hizo sonreír con esa tontería, su sonrisa se veía en la oscuridad de la habitación.
-No creo que pueda dormirme así que seguramente no te aplaste, tranquila y trata de dormirte.- ella negado con la cabeza me agarró la mano y se puso a darme suaves caricias... No se cuanto tiempo pasó, pero ella se había quedado dormida porque ya no me acariciaba la mano, pero la mantenía agarrada. Intenté separarme para dejarle más hueco y que estuviera más cómoda pero ella no me soltó la mano y se apegó más contra mí, ahora tenía su cabeza en mi hombro y nuestras manos sobre mi estómago, sus piernas estaban en dirección contraría, vamos que se había atravesado... Menos mal que mi costado herido estaba al otro lado... Sorprendentemente conseguí dormirme, me desperté cuando estaban entrando los primeros rayos de sol por la ventana, miré la mesita de noche buscando un reloj, eran las 7:30 a.m., muy temprano para cualquier mortal, más aún para Malú que había estado despierta parte de la madrugada por mi culpa. Giré la cabeza hacia mi hombro donde estaba ella y sólo vi pelo por todas partes sonriendo y con la mano que tenía libre le aparté el pelo de la cara, se ve que le hice cosquillas porque se removió y me soltó la mano, estuve a punto de celebrarlo porque así me podría levantar, pero de repente hundió su cabeza en el hueco de mi hombro y mi cuello y me abrazó... No podía quejarme la verdad, pero me hubiese gustado poder levantarme, y no era plan de moverme y volverla a despertar bastante había estado despierta anoche por mi culpa... Ahora me quedaría quieto hasta que ella se despertase o se moviese y me dejase libre. Tampoco se estaba tan mal con ella dormida entre mis brazos, encajaba perfectamente como si de un puzzle se tratase, seguramente muchos darían lo que fuera por estar en mi situación yo no me iba a quejar... Me volví a quedar dormido, me desperté al rato, bueno al rato a las dos horas más o menos... Eran las 10 de la mañana y ella seguía dormida sobre mí, empezó a moverse y yo rápidamente me hice el dormido, no quería que se sintiera incómoda por despertarse en esta posición y verme a mi mirándola... Por el movimiento sentí que mientras se despertaba levantó la cabeza, para ver la hora imaginé, pero no llegó a levantarla mucho, se dio cuenta de que había estado dormida sobre mí y rápidamente se quitó. Empecé a hacer que me despertaba lo mejor que pude, en verdad me estaba riendo por dentro por su reacción pero no iba a decirle nada, abrí los ojos mientras me sentaba en la cama y miré a mi alrededor, ella me miró desde la otra punta de la cama y me dijo:
-Buenos días! Qué tal has dormido?- le sonreí y le dije:
-Muy bien gracias por todo Malú, gracias por ayudarme anoche, muchísimas gracias de verdad.- no se me olvidaba lo que había hecho por mí, sin tener el porque ella decidió ayudarme es más de lo que muchos habían hecho antes... Ella me miró y sonriente dijo:
-Diego además de mi vecino y el chico que me salvó aquella noche, te has convertido en un buen amigo, aunque te conozca de muy poco sé que puedo confiar en ti y también sé que tú aquella noche hiciste algo parecido por mí, así que no quiero que me des las gracias por ayudarte. Los amigos se ayudan no es cierto?- llevaba razón... Ella se había convertido en alguien importante en mi vida, era lo único que tenía aquí en Madrid, mi única amiga.
-Malú llevas razón, pero comprende que nunca nadie me había ayudado tanto cómo tú, eres como una luz cuando tengo las pesadillas, y antes me costaba muchísimo encontrar esa jodida luz... Lo entiendes?- me miró y sonriente me dijo:
-Pues ahora sabes que eres amigo de la luz y que la tienes en la puerta de en frente.- sonreí, aunque ella quisiera quitarle importancia para mi era muy importante...
-Y no digas palabrotas!- me dijo mientras me apuntaba con un dedo, me quede sorprendido y le dije:
-Eeh... Lo siento se me ha escapado.- ella se empezó a reír y me dijo:
-Venga vamos a bajar a desayunar.- la seguí hasta la cocina, y le dije en broma:
-Voy a tener que cambiarte el nombre en mi móvil, ahora te voy a llamar "La Luz".- ella empezó a reír, y me preguntó:
-Verás... Como me tienes puesta?- tragué saliva, era mejor no decirle... Ella ante mi silencio me dijo:
-Diego con qué nombre guardaste mi número de teléfono?- la miré y le dije:
-Te llamas "Vecina"- ella no se lo creyó y me dijo:
-De verdad? Sabes que las llaves de tu casa las tengo yo, no vas a poder ir hasta que yo quiera, y en tu estado puedo correr más que tú.- joder la había cagado, para que se me ocurriría decir nada del nombre en el móvil... La miré y le dije:
-Prométeme que no te enfadas, pero que conste que te puse así para mantener tu privacidad... A ver casi no te conocía y tu hermano me dijo que tú eras la jefa, pues yo guardé tu número con el nombre de "Vecina La Jefa".- lo último lo dije bajito para ver si había suerte de que no lo hubiese escuchado, no la hubo por la transformación de su cara, ojos abiertos como platos y la boca abierta... Puse mala cara, se iba a enfadar... Lo había jodido por el nombre del teléfono...
Me estaba poniendo nervioso, su cara de asombro no cambiaba y el silencio me ponía más nervioso aún... Me pasé la mano por el pelo, parece que el movimiento la hizo reaccionar porque parpadeo varias veces, yo resoplé y dije:
-Malú ehh... Perdón si te ha molestado, ehh... Joder es una tontería, dame mis llaves y voy a cambiarlo.- se me escapó un risita nerviosa, joder parecía idiota...
-Te juro que...- por fin habló... La miré y tenía una expresión seria... Iba a decirle algo pero ella dijo:
-Te juro que mato a mi hermano!! Y a ti también... A él le haces caso con lo de jefa y a mí me pones pegas con todo!!- sonreí... Menos mal no estaba enfadada, se notaba que en el fondo le había hecho gracia...
-Tú no deberías reírte...- me amenazó apuntándome con el dedo.
-No me estoy riendo, es sólo que pensé... Que te ibas a enfadar.- dije excusándome, ella me miró y me dijo:
-No me voy a enfadar porque en el fondo me hace gracia que seas tan gracioso con los nombres del teléfono, pero como se te ocurra llamarme jefa... Puedes acabar mal!.- vaya estaba hablando en serio, asentí y para cambiar de tema rápidamente le dije lo primero que se me ocurrió.
-Qué tal has dormido?- su cara ante mi pregunta me hizo darme cuenta de que no me vendría mal pensar antes de hablar... Ella se empezó a reír y me respondió:
-Muy bien la verdad, eres bueno de almohada...- joder y ahora que respondía?
-Que lástima nunca me he probado.- dije, definitivamente tenía que pensar antes de hablar, era temprano y mi cerebro no hacía buena conexión con mi lengua por lo que se veía... Ella empezó a reír descontroladamente yo no pude hacer nada más que mirarla, era gracioso ver como se reía. Después de un rato riéndose de mi respuesta me dijo con voz de niño pequeño:
-Es una pena que no puedas probarlo, lo siento por ti pero la verdad es que estás blandito.- blandito? En serio me había dicho que era blandito? Negué con la cabeza mientras sonreía y la ayudé a preparar el desayuno.
Desayunamos en una alegre conversación, ella no preguntó sobre mis pesadillas y la verdad se lo agradecía, creo que todavía no estaba preparado para contarle eso, no con el dolor que me produjo revivirlo la noche anterior... Yo pensaba que ya lo tenía controlado, pero cuando algo se ponía mal en mi vida, ellas volvían más intensas como si quisieran recordarme lo que era el dolor... Como sí alguna vez lo hubiese podido olvidar...
-Diego! Ehhh! Vuelve a la tierra.- me dijo Malú sacándome de mis pensamientos, la miré y me miraba extrañada yo solo le sonreí y le dije:
-Perdón había ido a comprar pan, que me estabas diciendo?- ella ante mi absurda contestación se empezó a reír, me gustaba hacerla reír, en su cara quedaba mejor una sonrisa que cualquier tipo de maquillaje.
-Que tonto eres! Un día de estos me meo de la risa!-me dijo todavía riendo, yo ante su natural respuesta no pude hacer otra cosa que sonreír.
-Diego decía que hoy no tengo nada que hacer, que si necesitas algo voy a estar todo el día en casa. De acuerdo?- me dijo, yo le sonreí y le dije:
-Perfecto, si quieres podemos hacer algo... Que te parece si nos vamos esta tarde a correr? He estado viendo los alrededores y están bastante bien.- ella sonriendo negó con la cabeza y me dijo:
-Dudo mucho que puedas correr, pero si quieres salir podemos salir.- la miré y mientras le sonreía le dije:
-Vale ya pensaremos algo, te invito a comer, me toca la comida puesto que tú te has encargado del desayuno.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Te he dejado ayudarme con el desayuno, así que haremos lo mismo para hacer la comida.- lo pensé unos segundos y dije:
-Vale, pero no vale que empieces a dejarme hacer lo fácil!.- sabía que iba a terminar haciéndolo así que por eso le advertí. Ella pensativa dijo:
-Mmm lo podría intentar.- sonreí y terminamos nuestro desayuno.
Yo me fui para mi casa, iba a ducharme y cambiarme de ropa. Cuando entré a mi habitación y vi mi cama, me acordé de la noche anterior, ahora me agradecía a mi mismo haberla llamado, la cama estaba toda revuelta, las sábanas estaban tiradas en el suelo, parecía que había pasado un ciclón... Me puse a recoger todo el desastre, cambié otra vez las sábanas, nunca las dejaba si había tenido una pesadilla, el olor me lo recordaba. Recogí bien, me duché, me tomé las medicinas y me puse la crema. Cuando fui a revisar mi móvil, me sorprendieron todos los whatsapp que había de Elena, había pasado de no escribirme a tener unos 50 mensajes, hice una lectura rápida y lo más significativo era que me pedía perdón por lo que había dicho la noche anterior, a buenas horas pensé. Le respondí con un mensaje a todos los suyos y le puse:
"Elena, has cambiado muchísimo en estos últimos meses, creo que ya no queda nada de lo que eras antes... Ni de lo que éramos... De la chica que yo conocía, siento que no te conozco ya, es como si de repente se te ha olvidado todo lo que somos o hemos sido. Espero que cuando vengas, si es que vienes, podamos arreglarlo todo o terminar como mejor se pueda. Yo he aprendido que no hay que alargar la agonía, que duele más... Y sé que tú ya no quieres seguir con esto, lo has demostrado, lo demostraste anoche. Ya no hay explicación para seguir juntos, no trates de buscarla... Desde hace tiempo lo he venido notando, no quería darme cuenta del todo pero siento que ya no hay amor, que nuestra relación está basada en la comodidad y la confianza de tanto tiempo juntos, que se te quedó grande mi amor y no has sabido mantenerlo ni cuidarlo. Espero verte pronto, besos y cuídate." Le di a enviar, era mejor ser valiente, esto se había acabado o se estaba acabando y no iba a permitir que nos hiciera daño a ninguno de los dos... Cuando le das a alguien todo de ti durante tanto tiempo, esa persona tiene el privilegio de tener tu corazón entre sus manos, puede cuidarlo o puede sin ningún miramiento romperlo en mil pedazos... Ella tenía el mío, durante ocho años lo había tenido y cuidado pero ahora ya comenzaba a romperlo, era mejor retirárselo a tiempo... Muchos podréis pensar que no quería a Elena, la verdad sí la quería pero no estaba dispuesto a sufrir, no cuando ella ya había dejado de quererme hacia tiempo... Quizás me daba cuenta tarde, pero llega ese día en el que algo en tu cabeza te hace click y te das cuenta, lo ves todo claro... Ese día me di cuenta de que ya nada iba a ser como antes, iba a buscar la felicidad que tantos años tenía perdida, iba a buscar el amor que me hiciera sentir vivo, sentir cosas que nunca antes habías sentido, porque yo soy de los que cree que hay una persona en alguna parte que nos pertenece, con la que se te olvidará todo lo que has tenido antes, con la que sientas que no te cabe más amor en el corazón... Iba a buscarla, encontrarla y tratar de ser feliz. Una vez leí en un libro que:
«Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos…Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...
Y dicen que hay siempre, un segundo amor una persona que perderás siempre, alguien con quién naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán siempre, alcanzar un final feliz.
Hasta que cierto día dejarás de intentarlo…Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, pero te aseguro que no pasarás ni una sola noche, sin necesitar otro beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.
Ya sabes de quién que estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (será sustituido por la calma), pero te aseguro que no pasará ni un solo día en que desearás que este aquí para perturbarte.
Porque a veces se desprende más energía discutiendo, con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias.» FRAGMENTO DE: EL ZAHIR (Paulo Coelho)
Yo estaba dispuesto a encontrar esa persona a la cual estaba conectado y no perderla, porque siempre hay la excepción que rompe la regla.
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