sábado, 15 de marzo de 2014

Capítulo 11- Mi pesadilla

Tenía una cita para comer, pero hasta entonces tendría que hacer algo... Se me ocurrió terminar de ver mi casa, eso hice me paseé por toda la casa y me di cuenta de que era más bonita ahora que en las fotos, tenía grandes ventanales que daban a un jardín en la parte de abajo, la cocina era moderna, la sala de estar tenía chimenea y era bastante sencilla y acogedora. En la planta de arriba había dos habitaciones, un estudio el cual me iba a venir muy bien, dos cuartos de baño y una gran terraza. 
Estaba contento con la casa, me gustaba mucho, ya había terminado de recoger todo lo que podría haber por medio, coloqué toda mi ropa, despacio pero lo hice... Dios que aburrimiento! Cogí el móvil, tenía algunos whatsapp, miré y había uno de Christian me ponía:
"Que tal hermano? Ayer vi a Elena y le dije lo que te había pasado, me dijo que te llamaría pero que todavía se hacía un lío con el cambio horario." Muy propio de Elena, ponerme alguna excusa... Respondí a mi amigo y decidí llamarla. Uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco toques esperé pero nadie contestaba... Le puse un whatsapp:
"Elena quiero quedarme a vivir en Madrid, sé que esto no se debe hablar por whatsapp pero no contestas al teléfono... De todas formas voy a volver a México aunque sea para hablar contigo, te quiero, besos." No me gustaba informarle de mis planes por un whatsapp pero a partir de hoy iba a mirar un poquito más por mí... Me llegó un whatsapp, lo abrí rápido puesto que pensé que era de Elena, pero me había equivocado no era Elena la que me había hablado si no Malú o "Vecina la Jefa" como tenía su número guardado... Sonreí, no lo pude evitar y leí su whatsapp
"Vecinito!! Que te apetece para comer?" Me había llamado "vecinito"? Le contesté:
"No tengo preferencias, usted elige jefa."sonreí con malicia y le di a enviar... Su respuesta no se hizo tardar:
"Como me sigas llamando así te voy a poner galletas de Danka para comer!" Volví a sonreír, a esta mujer no le faltaban soluciones... Le respondí:
"Jajajaja! Recuerda que no me puedes hacer reír! Es en serio Malú, me da igual haz lo que prefieras, o lo que mejor te salga :)"me puso bastantes emoticonos del muñeco que llora de risa y luego añadió:
"Me has dado una idea... Hasta ahora." Sonreí y le puse:
"Hasta luego." Me guardé el móvil, había conseguido quitarme el enfado que me había ocasionado Elena... Le tendría que dar las gracias... Aproveché para llamar a la oficina e informarles de mi situación, me dijeron que no había problema ninguno que gracias a mi proyecto habíamos conseguido quedarnos con el proyecto y que me reincorporara cuando pudiese, se lo agradecí la verdad es que mi jefe era muy amable...
A eso de las 14:30 sonó mi timbre, me levanté y fui a abrir la puerta, ahí estaba ella con su incansable sonrisa...
-Hola- la saludé mientras sonreía, con ella me salía solo, era ver su cara con su sonrisa y sonreír, la deberían recetar los médicos...
-Hola, venga vamos a comer.- me dijo mientras me agarraba de mi brazo (del bueno, se había fijado) y tiraba de mi fuera de mi casa, cerré y dejé que tirara de mi hasta la puerta de su casa, la cual había dejado abierta.
Me llevó a la cocina, todavía tirando de mí, y me sorprendí, había preparado todo ella sola, sabía que me iba a invitar pero pensaba que me llamaría para que la ayudase... Había hecho macarrones con pimientos! Yo no los comía desde... Desde que era niño, cuando mi madre los hacia...
-Te gustan los macarrones con pimientos?-me preguntó, yo me había quedado absorto pensando, asentí rápidamente, ella sonrió y me dijo:
-Venga siéntate o se nos van a enfriar.- al fin reaccione y esperé a que se sentase primero para luego sentarme yo.
-Que caballero...- me dijo mientras sonreía, le sonreí de vuelta y le dije:
-Sólo un poco... Malú me has podido llamar para que te ayudase, he estado aburrido en mi casa cosa de una hora!-me miró mientras seguía sonriendo, y me dijo:
-No te iba a dejar hacer nada... Y lo sabes!- sonreí, lo sabía...
-Por intentarlo...- dije, ella sonrió y empezamos a comer. Durante la comida ella se reía de mi, porque yo seguía intentando comer con la mano izquierda...
-Te vas a manchar!- me dijo mientras seguía riéndose, le puse cara de "Me da igual" y le dije:
-Dejaría de comer, pero es que esto está muy bueno.- seguía riéndose... 
-Y que tal vas con tu disco?- le pregunté para evitar que siguiera riéndose .
-Bastante bien, sale a la venta en menos dos semanas, y ya tenemos algunas fechas cerradas, tengo muchas ganas de empezar con la gira porque hemos montado algunas escenificaciones impresionantes.- se le iluminaba la cara cuando hablaba de música, yo le sonreí me parecía muy bonito el amor que se veía que tenía por su profesión.
-Y tú algún otro proyecto?- me preguntó ahora ella, sonreí y negué con la cabeza.
-No se lo digas a nadie pero estoy de "vacaciones".- le dije, ella sonrió y me dijo:
-Entonces no tienes nada que hacer?- la miré y negué con la cabeza. Me aburría muchísimo cuando no tenía nada que hacer.
-Nada de nada, cuando estoy sin hacer nada parece que me absorbe la casa, me agobio mucho... Así que cuando eso me pasa, salgo y me voy a algún lado tranquilo, me voy a alguna montaña, donde corro, ando, grito...-me miró y dijo:
-Yo también.- me sorprendió, a nadie le gustaba acompañarme cuando lo hacía... Le sonreí y le dije:
-Tú también que?- me miró y empezó:
-Que yo también me agobio mucho si no hago nada y me voy de senderismo a alguna parte, o me vuelvo loca y limpio toda la casa...- le sonreí... Así terminamos de comer en una alegre charla sobre lo que hacíamos o nos gustaba hacer, me enteré de algunas cosas que a ella le gustaba hacer, no iba al gimnasio porque no había una sesión de gimnasio que superase un directo, y aunque ella no lo dijese se le veía que era bastante tímida aunque fuese famosa, en algunas expresiones dejaba ver su timidez. Yo le dije que nunca era capaz de dormir si no estaba realmente cansado, así que por eso iba al gimnasio todas las tardes, para cansarme y poder dormir. Íbamos descubriendo un poco de cada uno, y por lo que sabía sobre ella, Malú era una persona maravillosa.
-Vamos Malú te ayudo a recoger todo esto.-le dije refiriéndome a la cocina, ella me miró y negó con la cabeza... Iba a ser difícil convencerla pero no iba a dejar que lo hiciera todo sola.
-Venga si quieres llevo cubierto por cubierto, pero déjame que haga algo por favor!- ella sonrió y me dijo:
-Venga recoge las servilletas.- la miré con mala cara, eran servilletas de papel... Eso iba a ser lo máximo que me iba a dejar? Recogí las servilletas y fui acercándole algunas cosas hacia donde ella estaba dejando otras.
-Diego ese plato es de cerámica, no es una servilleta de papel.- me dijo de forma casual, sólo le sonreí y seguí con mi tarea. La ayudé a terminar de recoger la cocina y cuando me iba a despedir para irme, ella me dijo:
-Diego a que hora vienen los de la mudanza a traer tus cosas?- la miré extrañado, a lo mejor no quería que la molestasen con ruidos...
-A las 4.- me miró y sonriente me dijo:
-Quédate entonces a ver una película, no tienes nada que hacer ya me lo has dicho...- le sonreí era muy amable de su parte pero quizás ella si tenía algo que hacer.
-Malú me gustaría ver una película contigo pero seguramente tienes cosas que hacer.- me miró y negando con la cabeza dijo:
-Te lo prometo.- mientras repetía el gesto que hice yo de promesa de Scout y se ponía a reír. Acepté, y fuimos hacia su salón donde puso la tele y me preguntó:
-Que peli quieres ver?- me daba igual, le dije que eligiera ella y así lo hizo. Nos sentamos los dos en su sofá, y empezamos a ver la película, lo poco que recuerdo es que era de Leonardo Di Caprio, sorprendentemente en mi que quedé dormido... 
«Joder, ahora tenía 7 años y volvía a revivir ese maldito día... 4 de septiembre, no podía ser otra vez no! 
Estábamos en el coche, mi hermano, Luis, mi mamá, Maite y mi papá, Rodrigo, veníamos de vacaciones, habíamos estado en la playa, yo me lo había pasado muy bien con mis padres y mi hermano y había construido muchos castillos! Desde pequeño me gustaba construir cosas, siempre había querido ser arquitecto. Era un día soleado, íbamos escuchando música y de pronto escuche decir a mamá:
-Rodrigo cuidado!- y todo se volvió ruido, polvo y dolor, mucho dolor... Volví a despertarme, no podía moverme... Miré hacia mamá no se movía y tenía sangre la llamé:
-Mamá!- no respondía, lo intente ahora con papá, que tampoco se movía:
-Papi!- no me respondía, tenía miedo, miré a mi hermano y estaba dormido, tenía sangre en la cabeza, me intenté acercar para despertarlo, le moví la mano para que despertase pero no me respondía... Me intente mover otra vez no pude, me estaba empezando a doler la cabeza, no quería dormirme quería ayudar a mi madre y mi padre... Los llamé incansablemente, con cada grito me dolía la cabeza y me desgarraba la garganta... Me toqué la cara, tenía sangre a la altura de la ceja, al ver la sangre me mareé y ya no volví a verlos más...»
Me desperté jadeando, con cada jadeo el dolor de mi costado era insoportable... No había abierto los ojos, el dolor no me lo permitía, no podía calmar mi respiración, el dolor me hacia jadear y la pesadilla también... De pronto sentí unas manos en mi cara y escuche:
-Diego despierta! Diego!- abrí los ojos al escuchar mi nombre, era ella, Malú estaba frente a mí, como en un acto reflejo la abracé, la apreté fuerte contra mí, siempre que tenía esta pesadilla necesitaba sentir a alguien a mi lado, no me importaba el dolor que me ocasionaba en mi costado, en mi sueño me sentía muy abandonado sólo quería quitar esa sensación...
-Diego me vas a asfixiar...- me dijo, aflojé un poco el abrazo pero lo mantuve... Ella me abrazó y me dijo:
-Diego tranquilo, cálmate.- yo lo intentaba, mientras ella me acariciaba el brazo, enterré mi cabeza entre su cuello y su hombro y respiré su perfume, eso me calmaba, me di cuenta de que sus sábanas olían igual de bien aunque estuvieran lavadas... Nos mantuvimos en silencio, y cuando ya conseguí calmarme le susurré:
-Lo siento...- se soltó de mi abrazo y me miró confusa, yo solo agaché la mirada y traté de levantarme... Ella no me dejó levantarme y mirándome sería me dijo:
-Diego por qué dices eso?- yo la miré, no sabía por qué, pero siempre que había tenido una pesadilla me había disculpado... Era costumbre.
-No sé, es la costumbre-dije, ahora me sentía abatido, siempre me pasaba lo mismo...
-Diego mírame, tu no tienes la culpa de lo que sueñes... Todos tenemos miedo, no puedes disculparte por sentir lo que todo el mundo siente.-me dijo muy sería, yo trate de sonreírle pero estoy seguro que fue un intento no muy bueno...
-Muchas gracias Malú, por todo.- le dije de la forma más sincera que podía y mirándola directamente a los ojos. Me dijo:
-Diego de verdad estás bien? Necesitas algo?-negué con la cabeza, ella me miró con preocupación y lástima, entonces le dije:
-Sí, necesito que cambies esa mirada, no quiero que sientas pena ni lástima por mí, fue algo de hace ya mucho tiempo... Por favor!-no podía soportar ver esa mirada que tantas veces había visto también en ella, en sus ojos era casi más duro de ver...
-De acuerdo- dijo y cambiando de tema me dijo mientras me sonreía:
-Me puedes contar de que iba la película, es que me he dormido...- la miré y sonreí, ella sabía que me había quedado dormido y no había visto nada de la película...
-De verdad te has dormido? La película creo, que eh... No era española- le dije, me miró y asintió.
-Yo nunca me quedo dormido, la verdad no sé que me ha pasado...-dije excusándome...
-Que anoche nos dormimos tarde y hoy nos hemos levantado temprano.- asentí, llevaba razón debería de haber sido eso... La miré y sonriendo le dije:
-Va a ser eso entonces...- me sonrió, y nos pusimos a ver la tele otra vez.

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