domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 16- Idiota

"No deberías salir tanto a la terraza, hace mucho frío y te puedes resfriar... Para evitarlo prometo darte cuanto antes tu chaqueta pero es que hoy me ha sido imposible." Sonreí y le contesté:
"Buenas noches Malú, no deberías espiar a tu vecino... Por lo de la chaqueta no te preocupes tengo más... Qué tal tu día? Que tal lo del disco?."
Su respuesta no se hizo tardar:
"Yo quiero seguir sin correr el riesgo de que te quedes sin chaquetas por mi culpa... Mi día bastante atareado, el disco para ser el primer día bastante bien, por lo que me han contado se han agotado en algunos lugares." Sonreí, ella sí que era cabezona... Le respondí:
"Me alegro muchísimo que vaya tan bien, todavía tengo que ir a comprarlo... Hoy no he ido porque me daba miedo tener que dejar a alguna chica sin el..." Me respondió al instante:
"Que graciosito... Y tú que tal? Todo bien?" Sonreí y le respondí:
"Sí, bastante bien... Ya ha venido Christian, ha estado preguntándome que quien eras, como te llamabas, si hacías bizcochos... Ahora se piensa que eres una señora mayor... Yo te prometo que no le he dicho nada para que llegue a esa conclusión, bueno sí que le he dicho, sólo tu nombre, el largo." Me mandó unos cuantos emoticonos de llorar de risa y me puso:
"Tan mayor no soy... Pero bizcochos sí se hacer!" Sonreí y le puse:
"Se va a sorprender cuando te conozca... La verdad me estoy pensando sí grabarlo en video cuando os presente..." Me respondió y me puso:
"No seas malo... Con una foto bastará ;) Bueno Diego, me voy a dormir que mañana sigo con entrevistas en radios y demás, buenas noches. Besos." Sonreí  y me despedí de ella:
"Entonces le haré una foto... Buenas noches Malú, que se te de bien mañana lo de las entrevistas. Besos." 
Me fui a dormir con una sonrisa, todo iba saliendo bien y eso me encantaba. A la mañana siguiente me levanté temprano, Christian seguía acostado, después de ducharme, vestirme y todo eso lo llamé, creo que dijo que iba a ir a ver a sus padres... Desayunamos juntos y sobre las 12 de la mañana Christian se fue a ver a sus padres. Yo estaba esperando a que llegase Mónica, llamaron a la puerta y fui a abrir rápido, era mi prima. La abracé con ganas, con el abrazo de oso, como lo llamaba el pequeño Sergio, la había echado de menos... Mientras abrazaba a mi prima vi a Malú entrar en su casa, me extrañó bastante su frío saludo... Fue el típico "hola" por cortesía, quizás no había tenido un buen día, sería lo más probable puesto que no iba acompañada por su magistral sonrisa... O quizás sólo no quería que la reconociera mi prima, la cual estaba de espaldas y no la vio... Era muy muy raro en ella, luego le preguntaría. Invité a mi prima a entrar y me sorprendió que no llevase a Sergio... 
-Ahora viene Max a traer a Sergio, no te preocupes.- me dijo mi prima, sonreí me había pillado... Max era su marido.
-Vale, así podemos hablar más tranquilos. A ver yo quería empezar pidiéndote perdón por todo lo que te dije la última vez que nos vimos, ahora entiendo muchas cosas de las que me decías...- dije agachando la cabeza, ella me acarició el brazo y me dijo:
-Diego yo también te dije algunas cosas que no debí decirte, pero lo hacía por ti, estabas cambiando sin darte cuenta... Quería ayudarte a tratar de ver desde otro punto de vista... Yo también lo siento por haberte dicho esas cosas, entiendo que es tu vida y son tus decisiones, no debí meterme.- negué con la cabeza y le dije:
-Es que llevabas razón... Me he dado cuenta, quizás tarde, sí, pero más vale tarde que nunca...- ella me miró y me dijo:
-Diego la última vez que nos vimos, Elena había ido a hablar conmigo y decirme lo que tú venias a contarme, me sentó fatal que decidieras irte dejando todo lo que tenías, y me sentó peor que me lo contara ella.- la miré y le dije:
-Yo no sabía que ella había ido a hablar contigo, y cuando tú me dijiste esas cosas de ella, yo no lo quería ver, pero ahora me he dado cuenta de que es verdad... He parado un montón de balas por ella cuando en realidad era ella quien estaba detrás del gatillo...- ella asintió con la cabeza, y comenzó a preguntarme que tal mi semana en Madrid, me contó cosas de Sergio, yo la escuchaba entusiasmado, cuando sonó el timbre, me levanté rápido y fui a abrir la puerta, nada más abrir un pequeño rayo de pelo rizado se me abrazó a las piernas, pensé en agarrarlo y hacerle volar encima de mi cabeza como a él le gustaba, pero dos segundos me bastaron para acordarme de mi costado y los movimientos bruscos o que implicaban demasiada movilidad y decidí agacharme a su altura, no quería arriesgarme a que se hiciera daño él o yo. Mientras le abrazaba le dije:
-Como ha estado mi campeón?- él se empezó a reír, le gustaba que le llamase así, me respondió con su risueña vocecilla:
-Biiien! Ya no soy un "supeleroe" tito, ahora soy "futbistal"- sonreí ante su vocabulario difícil de comprender, había perdido la práctica para comprender algunas de sus palabras. Sonreí y me levanté y saludé a Max, que hasta ahora no me di cuenta de que traía una cesta porta bebés en la mano, me quedé sorprendido mientras los invitaba a pasar, me siguieron hasta donde estaba mi prima, y ella ante la mirada que yo le estaba dando al porta bebé me dijo:
-La quieres conocer?- la miré sorprendido, no me lo podía creer... Asentí involuntariamente, mi cara a juzgar por la mirada de mi prima debía de ser de completo imbécil. Mi prima se dispuso a sacar al bebé de la sillita y vi todo el proceso de sacar al bebé en cámara lenta... 
-Mira Lucía, él es Diego, tu tío.- le dijo mi prima a la niña. Ante mis ojos apareció una preciosísima niña, con los ojos muy abiertos y mofletes regordetes. Mi sonrisa no hacía nada más que aumentar... Tenía poquito pelo, pero se veía que iba a ser rizado, sus ojos eran grandes y expresivos, del mismo color que los míos y los de mi prima...
-Pero cuando?- le pregunté a mi prima sin apartar la mirada de la pequeña, todavía no lograba entender como en tan poco tiempo tenía una sobrina más, un familiar más... Mi prima me miró divertida y me dijo:
-Diego cuando te fuiste yo estaba embarazada, me dijeron que era probable que lo perdiese, por eso no dije nada, no quería hacerme muchas ilusiones con el bebé, sabes que ya me pasó una vez...- la miré y asentí, antes de tener a Sergio tuvo un aborto, se quedó muy triste, pero afortunadamente llegó Sergio a alegrarle la vida.
-Puedo cogerla?- le pregunté, ella con una sonrisa asintió y se acercó a mi para darme a la niña. La cogí con mucho cuidado, siempre que cogía a un bebé me daba la impresión de que en cualquier momento se podría desarmar, era precioso tener a un bebé, tan pequeñito y bonito entre los brazos... Creo que estuve embobado mirándola bastante tiempo, porque cuando levanté la cabeza mi prima me miraba divertida y me dijo:
-Si quieres te saco un babero...- sonreí e ignorando su comentario le pregunté:
-Cuanto tiempo tiene?-
-Tiene cinco meses.- asentí y seguí mirando a la pequeña, ella estaba entretenida pegándole ligeros tirones a mi camiseta, sonreí y aparté su manita de mi camiseta, al hacerlo me agarró el dedo, era maravilloso ver a algo tan pequeñito que te inspirase tanto amor. Jugué con ella un poquito y se la devolví a mi prima, después de soltar a la pequeña Lucía vino Sergio y me dijo:
-Tito podemos juga'?-a él le encantaba que jugásemos juntos, puse mala cara y le dije:
-No sabes lo que daría yo por jugar ahora mismo, pero no puedo chiquitín... Ahora no te puedo hacer volar.-me miró triste y me dijo:
-Por que?- lo miré y le senté en mis piernas y le dije:
-Es que tengo una herida... Te lo enseño si me das un beso.- sonreí y él me dio un fuerte beso, me levanté la camiseta y le enseñé el feo hematoma que seguía ahí después de una semana, al hacerlo mi prima me preguntó alarmada:
-Como te has hecho eso?- la miré divertido y le dije:
-Haciendo de superhéroe, a que sí Sergio?- el niño sonriente dijo:
-Siiiii, pero tito ahora tenemos que ser "futbistas".- sonreí y le dije:
-Vale Sergio ahora seremos futbolistas.- mi prima nos miraba con cara de enfado, al verla le dije a Sergio con voz infantil, cosa que a Sergio le hacía muchísima gracia:
-Creo que tu mamá me va a regañar...- el niño se alejó de mi riendose y siguió jugando con unos cochecitos que había traído. Miré a mi prima y le dije:
-Prima no te tienes que preocupar, no fue nada grave, sólo ayudé a una chica.- después de asaltarme a preguntas, le conté lo que pasó, omitiendo que la chica era Malú, le dije también que esa chica había estado ayudándome mucho, y que era mi vecina. Mi prima sonriente me dijo:
-Le voy a tener que dar las gracias a tu vecina eh!- sonreí y le dije:
-No hace falta, ya se las di yo.- ella sonriente me dijo:
-Y tu vecina no será de tu edad no?- me extrañó esa pregunta y le dije:
-No lo sé... Pero por qué preguntas eso?- ella sonriente me dijo:
-Por nada, por nada...- la miré serio y le dije:
-Prima que ha pasado por tu perversa cabeza?- ella empezó a reír, yo miré a Max que jugaba con Sergio y le dije:
-Como lo haces?- él sonrió y me dijo:
-Será porque la quiero...- negué con la cabeza y volví a mirar a mi prima.
-Nada, había creído que había algo más de una relación de vecinos entre vosotros por la cara que se te pone cuando hablas de ella...- la miré sorprendido... Malú y yo! Mi prima estaba loca de remate, no iba a decir que no me gustase Malú, pero seguramente a más de media España y parte del mundo le gusta, aparte me agradaba ella, su personalidad, dejando fuera todo lo superficial, pero de ahí a que hubiera algo... Había mucha distancia, teníamos una amistad, pero ya esta... Negué con la cabeza y le dije:
-Estás enferma de la cabeza prima, y deseando de buscarme otra que no sea Elena ehh!- ella sonriente me dijo:
-Me has pillado.- sonreí y seguimos hablando de todo un poco, sobre la hora de comer se fueron aunque les insistí en que se quedarán me dijeron que no podían, no habían traído la comida de la pequeña, pero me prometieron que otro día comíamos juntos. Me puse a preparar la comida, y cuando estaba terminando me llegó un whatsapp de Christian que me decía que no venía a comer, que no había podido resistirse a la comida de su madre... Suspiré había hecho comida para dos, rápidamente una idea cruzó mi cabeza y no la dejé escapar, cogí las llaves de mi casa y me dirigí a la puerta de enfrente, llamé, parecía que no había nadie... Me extrañó bastante así que volví a llamar, esta vez si se abrió la puerta, pero la persona que había detrás no era mi alegre vecina. Me invitó a pasar.
-Buenas! Malú vente que te invito a comer.- le dije con una sonrisa, ella seguía seria, me miró y me dijo:
-Gracias Diego, pero mejor como yo sola... Además tu tenías invitados.- me extrañó bastante su respuesta y le dije:
-Christian me ha dejado por la comida de su madre...- ella seguía bastante sería, me dijo:
-Antes no parecías necesitar compañía para comer.- ahora si que estaba descolocao, no entendía a que venía eso...
-Por qué dices eso?- ella me miró con una mirada desafiante y me dijo:
-Antes te vi muy bien acompañado en el pasillo, no creo que necesites mi compañía para comer.- la miré extrañado y le dije:
-El problema es que mi prima, se ha ido también.- ella ante mi respuesta, se quedó con cara de sorpresa. Yo le dije:
-Pero vamos que si prefieres comer sola, me voy...- mientras me giraba para irme, sentí su mano en mi brazo y me dijo:
-Espera... Perdón por ponerme así, joder parezco tonta, lo siento pero es que no está siendo un buen día la verdad...- la miré y le dije:
-Malú no digas tacos!- ella ante mi respuesta se le escapó una sonrisa y le dije:
-Mira así mejor! Pero estás bien? Si necesitas algo, sabes que me lo puedes pedir, vale?- ella me miró y me dijo:
-Si estoy bien, y gracias.- sonreí y le dije:
-Venga vamos a comer.- la agarré de la mano y fui con ella de la mano hasta mi casa, su contacto era eléctrico y adictivo, podía pasarme todo el día con ella de la mano. Entramos en mi casa y fuimos hacia la cocina, donde comimos en una alegre charla, ella al parecer había dejado ya su mal humor, me alegraba de que así fuera, no verla sonreír era un pecado. Cuando estábamos recogiendo la mesa, llamaron a la puerta, seguramente fuese Christian... Al abrir la puerta me quedé sorprendido... No podía ser... Quien estaba detrás de la puerta no era Christian, era...
No me lo podía creer... Era Elena, venía acompañada del tipo ese de las fotos...
-Qué haces aquí?- le pregunté en un tono frío. Ella me miró sonriente y me dijo:
-Buenas tardes para ti también, he venido por trabajo y de paso te traigo tus cosas...- el tal Carlos ese llevaba una caja, en la que supuestamente llevaba mis cosas. Me la entregó con una sonrisa el muy idiota, la cogí y fui a dejarla en la cocina. Al entrar estaba Malú terminando de recoger, le dije en un susurro:
-Malú, vete arriba, ahora te explico.- ella me miró extrañada pero asintió y se fue a la habitación. Volví al recibidor y les dije:
-Bueno pues sí sólo era eso, os podéis ir.- estaba siendo bastante grosero pero no me apetecía hablar con ellos... Pero la descarada de Elena me dijo:
-Que modales son esos Dieguito?- bufé y le dije:
-Es que los buenos los tengo guardados para quien los merezca.- ella puso cara ofendida y Carlos se adelantó a ella y me empujó mientras me decía:
-La respetas!- le devolví el empujón y le dije:
-Tú no te metas!- me hice daño al devolverle el empujón, pero lo disimulé bien...
-A ver Elena has venido a traerme esto, y ya?- le dije, ella con su sonrisa falsa me dijo:
-Sí, también he venido para decirte que ya lo nuestro se acabó, ahora estoy con Carlos, sé que quizás no te agrade enterarte así de esto, pero no he encontrado mejor forma.- la miré incrédulo, cómo podía ser así?
-No te reconozco, te has convertido en lo peor... Desde cuándo estás con él? Desde cuando he estado haciendo el imbécil? Cuando cambiaste tanto?- terminé gritando las últimas palabras, ella sólo soltó una risita y me respondió:
-A Carlos te lo presenté el tercer mes más o menos... Si sabes contar...- la miré incrédulo como podía ser tan hipócrita?
-Elena quiero que sepas que me estas haciendo el mayor favor de mi vida, hace tiempo me di cuenta de que lo nuestro no era amor, pero me daba pena dejarlo.- le dije eso porque así había sido, ella se hizo la ofendida y me dijo:
-Eres un desgraciado, con que cara me dices eso?- yo sonreí y le dije:
-Con la misma que tú me dices que andas con este idiota, yo por lo menos no te he engañado, tú si que lo has hecho... No tienes vergüenza en venir aquí y decirme que andas con este, te has vuelto lo que más pena me da... Dudo mucho que así encuentres las felicidad...-ella me miraba desafiante y me dijo:
-Estoy segura de que a tu lado no la voy a encontrar, quien de los dos se despierta gritando por las noches?- la miré enfadado, eso había sido un golpe bajo...
-Elena yo que tu me callaría, quizás también es mi culpa haber perdido a mis padres... Yo por lo menos no me he comportado como una ...- no me dio tiempo a terminar la frase, un puñetazo impactó directamente en mi cara, giré la cabeza y vi a Carlos sonriente y feliz de haberme pegado el puñetazo, yo se lo devolví y le dije:
-Tienes que saber dar como recibir...- cuando me disponía a hablar otra vez, él se abalanzó sobre mi y caímos los dos al suelo, empezó una lluvia de golpes en las dos direcciones... Me estaba dando en el costado, el dolor me estaba revolviendo el estómago... Lo empujé lejos y me levanté como pude y dije de un grito:
-Fuera de mi casa idiota! Elena a ti solo me queda desearte que seas feliz, juntos no lo hemos podido ser, pero tú después de todo lo que has hecho te mereces ser feliz, espero que nos vaya mejor por separado. No te voy a guardar rencor por lo que me has hecho, lo nuestro estaba mal hace tiempo, ninguno hemos sabido como mantenerlo ni como cuidarlo. Hasta siempre...-cerré la puerta de un portazo y me apoyé en ella, traté de apaciguar el dolor sentándome en el suelo. Me escocía el labio, me pasé el dedo y vi que tenía sangre, resoplé siempre tenía que joderme el día... Me limpié el labio con la camiseta, de todas formas ya se me había manchado. Cerré los ojos y traté de relajarme para aliviar el dolor que me producían los puñetazos del idiota ese. Mientras tenía los ojos cerrados, escuché pasos y que me llamaba:
-Diego dónde estás?- yo le respondí:
-Estoy aquí en la puerta.- escuché los pasos aproximarse a mi, ahora venían mucho más rápidos y me dijo:
-Diego que mierda ha pasado aquí?- aún sin abrir los ojos le dije:
-Nada no te preocupes de verdad, mejor vete a tu casa, lamento lo que ha pasado.- ella resopló y me dijo:
-Qué no me preocupe? Estás pálido, que te ha pasado? Y vas listo si te piensas que le voy a ir.- giré la cabeza a su dirección, se había agachado a mi lado.
-Diego joder tienes sangre!- me gritó mientras me agarraba la cara con ambas manos.
-Malú tranquila de verdad, no es nada. Mejor vete de verdad.- le dije, y volví a cerrar los ojos. Ella me dijo ignorando mi comentario totalmente:
-Venga que te ayudo a levantarte y vamos a curarte el labio.- volví a abrir los ojos, seguía de rodillas a mi lado, me levanté con su ayuda y fuimos hacia la cocina. Al llegar me ordenó que me sentase y me dijo:
-Donde tienes el botiquín?- la miré y le dije:
-Malú en serio no hace falta, tampoco es tanto... Sólo un cortecito.- ella me miró sería y me dijo:
-Diego dime donde tienes el botiquín o voy a mi casa a por el mío.- rodé los ojos y le dije:
-En el baño de aquí abajo.- ella sonriente me dijo:
-No ves que fácil? La próxima vez no me ruedes los ojos, que te he visto!- sonreí y ella se fue a buscar el botiquín. No tardó demasiado, mientras preparaba una gasa, le dije:
-Ehh... Tú sabes hacer eso?- ella me miró divertida y me dijo:
-Sí, hay veces que ayudo en la clínica veterinaria de mi amigo.- la miré sorprendido y le dije:
-Me acabas de comparar con un animal...- ella se empezó a reír y me dijo mientras se acercaba a mi con la gasa:
-Noooo, tú seguramente te quejarás más que ellos.- me reí y me dijo:
-Para, no te rías... A ver cierra la boca.- me eché hacia atrás le agarré la mano y le dije:
-Déjame que yo sólo puedo.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-Cierra la boca.- obedecí y cerré la boca. Ella acercó la gasa a mi labio, joder escocía bastante, me dijo:
-No te muevas...- me agarró por la nuca con su otra mano, volvió a pasar la gasa por la herida, cerré los ojos con fuerza, ella soltó una risita y después de unos segundos volvió a pasar la gasa, pero esta vez sopló para aliviar el escozor... Abrí los ojos, tenía su boca a escasos centímetros de la mía, ella quizás no se había dado cuenta de la cercanía pero yo no era capaz de apartar la vista de sus labios, ella seguía concentrada en lo que estaba haciendo. Pero yo sólo veía su irresistible boca a escasos centímetros de la mía...

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