jueves, 27 de marzo de 2014

Capítulo 20- Tus labios

No podía dormir, no paraba de dar vueltas en la cama, decidí salir a la terraza a que me diera el aire. Al salir la vi a ella en su terraza fumando, no pude evitar sonreír, ella al verme hizo lo mismo. 
-No deberías fumar, es malo.- le dije, ella terminando su cigarro lo apagó y me dijo:
-Ya he terminado.- sonreí y me quedé mirándola, ella hizo lo mismo no decía nada. Una idea pasó por mi cabeza y le dije:
-Ábreme.- ella me miró raro y me dijo:
-¿Qué dices Diego?- volví para dentro sin contestarla y bajé rápido a la puerta cuando iba a salir Christian me preguntó:
-¿Dónde vas?- vale, piensa rápido Diego! Me dije a mi mismo.
-A tirar la basura, que si no mañana huele.- vale era una excusa creíble, él me miró y me dijo:
-Vale pero se te olvida la bolsa.- sonreí y volví a la cocina, cogí la bolsa, salí rápido a tirarla, volví al portal y llamé a su puerta. Esperé, no se abría, volví a llamar y a los segundos la puerta se abrió. Detrás de esta apareció una Malú, en pijama, con el pelo revuelto y cara de sueño. Yo rápidamente entré dentro de su casa, y en cuanto ella cerró la puerta, la besé... Había echado de menos sus labios y sólo habían pasado horas, no sé que me estaba pasando. A ella al principio le sorprendió que la besara, pero respondió con rapidez mientras ponía sus manos alrededor de mi cuello. Después de un rato besándonos, nos separamos cuando la necesidad de respirar se hacía presente, nos quedamos con las frentes unidas, ella mantenía los ojos cerrados y una gran sonrisa, después de un rato suspiró y me dijo:
-Estás loco.- yo sonreí y le dije:
-Es tu culpa, yo antes era normal.- ella sonrió y me dijo:
-No te preocupes, las mejores personas están locas.- sonreí y le dije:
-No quiero pero tengo que irme... Dije que iba a tirar la basura.- su cara cambió a desilusión y le dije:
-Va cámbiame esa cara, necesito verte sonreír.- ella sonrió, pero yo sabía que lo podía hacer mejor así que sólo le dije:
-Tú sabes hacerlo mejor.- y me puse a besar su cuello, supe en el momento exacto cuando sonrió y mientras seguía besando su cuello le dije:
-No ves ahora lo has hecho mejor.- ella suspiró y me dijo:
-Diego si no dejas de hacer eso, no te voy a dejar ir...- sonreí contra su cuello y me separé. Su cara ahora tenía una gran sonrisa, yo puse mala cara y dije:
-Me voy...- ella sonriente abrió la puerta y me dijo divertida:
-Venga vete que nadie tarda tanto en tirar la basura...- sonreí y cuando me disponía a salir, ella me dijo:
-Diego.- yo me giré y ella me besó, fue un simple pico, pero me dejó con una sonrisa en la cara. 
-Buenas noches Malú.- ella sonriente me dijo:
-Buenas noches Diego.- y cerró la puerta.
Me entré a mi casa, al llegar Christian ya no estaba en el salón, así que no tuve que responder alguna de sus preguntas... Me subí a la habitación y me acosté, más feliz de lo que me había acostado en años.

A la mañana siguiente me desperté con un ligero dolor en el costado, rápidamente bajé a desayunar para poderme tomar las medicinas. Mientras desayunaba pensé en que haría para comer, subí y me vestí para salir a comprar. En lo que me estaba peinando escuché a Christian levantarse y le dije:
-Buenos días! Voy a comprar, si quieres que te traiga algo...- llegó hasta donde yo estaba y me dijo:
-Dame la lista, voy yo a comprar, tú mejor cocina.- sonreí y le dije:
-Da igual, puedo hacer las dos cosas.- él negó con la cabeza y dijo:
-Tú no puedes hacer esfuerzos, cocinar no es un esfuerzo, hacer la compra sí.- no insistí mucho, porque la verdad hacer la compra muchas veces me superaba. Él se fue a hacer la compra y yo me dispuse a hacer la comida, cuando lo tuve todo listo todavía era muy temprano, así que llamé a la oficina para preguntar qué tal iban, me dijeron que estaba todo bien, que yo siguiera trabajando desde casa. Después de eso llegó Christian cargado de bolsas, y me dijo:
-Recuérdame que no me ofrezca otra vez para hacer la compra.- sonreí y le pregunté:
-Pero que has comprado? Si yo te he pedido cuatro cosas.- él sonriente me dijo:
-Son cosas de primera necesidad que tú no tienes.- vale ya sabía yo de sus cosas de primera necesidad, eran dulces, chuches, ... Después de colocar la compra y demás, decidí salir un ratillo, al salir vi que el coche de Malú estaba en el aparcamiento, me sorprendí pero estaba seguro de que en su casa no había nadie. Seguramente habrían ido a buscarla para ir al trabajo, llamé a mi prima para ver a mis sobrinos, me dijo que estaban en el parque así que no tardé mucho en llegar. Encontré aparcamiento con facilidad y fui hasta el parque, al verme Sergio vino corriendo a mí, me agaché a su altura y lo cogí con un brazo, el otro debido a los golpes había optado por no moverlo mucho. Saludé a mi prima y a la niña que estaba dormidita, y me puse a jugar con Sergio. 
-Qué te ha "pasaro"? Mami, el tito tene upa.- dijo el pequeño con su graciosa voz mientras señalaba mi labio, yo sonreí y le empecé a hacer cosquillas para que no hablase de más... Me encantaba jugar con mi sobrino, era un momento de paz y tranquilidad donde te olvidas de todos tus problemas y te concentras en hacer feliz al niño travieso que tienes delante... En momentos como estos la vida tenía sentido, por muy difícil que fuese todo ver un niño feliz para mi lo recompensaba... Mi vida últimamente carecía de sentido, estaba todo hecho un caos a mi alrededor, y yo me veía envuelto en ese caos que se había convertido mi vida... Mi pareja desde hacía 8 años, me engaña y me deja, no es que me doliese, porque hacía tiempo que lo nuestro se había acabado pero ninguno de los dos nos atrevimos a decirlo, pero toda esta situación se me escapaba de las manos... Y luego estaban esos labios con los que había estado soñando toda la noche... Esa sonrisa que me hacia feliz, y es que había descubierto en ella un ángel, era el ángel que me ayudaba en mis noches más oscuras, y también era el ángel que me había hecho sentir en sólo unos besos algo que no había sentido antes, y es que era una conexión que no entendíamos, estoy seguro, ninguno de los dos, pero que ahí estaba... Haciendo de cada roce de piel, un contacto eléctrico y de sus besos, el mismísimo cielo... 
-¿Diego que te ha pasado en el labio?- me preguntó mi prima, interrumpiendo mis pensamientos.
-Nada, un golpe.- dije quitándole importancia, ella sonriente me dijo:
-Vamos Diego dime la verdad porque todavía con treinta años no has aprendido a mentir...- sonreí y mientras negaba con la cabeza le dije:
-Tú tan cotilla como siempre...- me gané una colleja por mi broma, ella sólo dijo:
-Vamos cuéntame!- le conté que ayer vino Elena y más o menos lo que pasó, su cara era de asombro y me dijo:
-Lo siento, pero yo sabía que ella no era la que te iba a hacer feliz... Tú persona está en otra parte.- ella pensaba que todos teníamos a alguien que sin querer nos haría felices... Yo sólo negué con la cabeza y le dije:
-Muchas veces me cuesta creer que eso sea verdad...- ella acarició cariñosamente mi espalda y me dijo:
-Diego, tú te mereces a la mejor persona del mundo, y estoy segura que llegará...- sonreí y le dije:
-Gracias.- seguimos hablando un rato, me preguntó que iba a hacer, que si quería irme a comer con ellos, yo le dije que no podía que tenía de invitada a mi vecina para presentársela a Christian... Después de un rato ella me dijo:
-Diego, esa persona yo creo que va a llegar antes de lo que te esperas...- me lo dijo de forma misteriosa, la miré no entendiendo nada, y cuando le iba a preguntar, me dijo:
-No digo nada más...- supe por su tono que de verdad no diría nada más y seguí jugando con Sergio.
Sobre la una del mediodía mi prima se fue hacia su casa, vivía a dos calles de este parque. Yo fui hacia mi coche y mientras le puse un whatsapp a Malú diciéndole:
"Buenos días!! Sobre que hora vas a llegar?" Su respuesta no tardó en llegar y mientras me abrochaba el cinturón vibró el móvil:
"Estoy por salir." Sonreí y recordé que iba sin coche, así que le puse:
"Me paso a por ti si quieres, estoy por el centro y he visto que tu coche estaba en su plaza."
"¿Dónde estas?" Sabía yo que no me iba a hacer andar más de un metro en balde... Le dije mi dirección y me puso:
"Venga vale, te pilla de paso, en cinco minutos estoy afuera." Me dio la dirección y en menos de cinco minutos estaba esperando en la puerta, por la puerta salió una melena chocolate que en ese momento estaba siendo despeinada por el viento, luego unas gafas de sol y cuando me vio apareció su preciosa sonrisa, la cual atrajo a la mía.
-Buenos días!- le dije mientras le abría la puerta para que subiera, esperé para cerrarla y me fui a mi lado. Cuando puse el coche en marcha ella me dijo:
-Tardes más bien...- sonreí y negué con la cabeza, le dije:
-Días, que todavía no has comido.- Su sonrisa volvió a hacer acto de presencia y dijo:
-Llevas razón...- sonreí y le pregunté:
-¿Qué tal el día?- ella sonriente me contó en lo que estuvo ocupada toda la mañana, al parecer estaban preparando ya la gira, con la escenografía, elección de los temas... Algo seguramente muy entretenido por el entusiasmo con que lo contaba.
-¿Y tú qué tal? ¿Te duelen los golpes de ayer?- me preguntó luego de un rato, yo simplemente me encogí de hombros y le dije:
-Yo bien, los golpes molestan pero estoy bien.- por su cara supe que me iba a decir algo, no me equivoqué:
-Me lo has podido decir, hubiese conducido yo...- negué con la cabeza y le dije:
-Crees que te hubiese dejado?- ella sonriente negó con la cabeza.
-Mira ya como me conoces.- le dije de manera divertida mientras le desordenaba su preciosa melena, ella me miró y entonó una estrofa que decía:
-Te conozco desde siempre!- reí ante su humor y su arte y le dije:
-Ole tú!- ella empezó a reírse y entre risas me dijo:
-Vale, ole yo, pero no me despeines...- la miré con una ceja levantada, ella al verme empezó a reírse mientras se "peinaba". Yo volví mi atención a la carretera, ella siguió diciéndome:
-Como tú no te peinas...- sonreí y le dije:
-Es que si me peino te enamoras.- giré la vista un momento para ver su cara, los ojos muy abiertos y la boca igual, volví la vista a la carretera y ella empezó a reírse bastante fuerte, yo sonreí y seguí conduciendo. 
-Que idiota eres...- dijo aún entre risas, yo sólo sonreí y le dije:
-Ya... Pero y lo que te gusta?- la miré de reojo y la vi mirarme de reojo, al darnos cuenta de que habíamos hecho lo mismo nos reímos. Seguimos el camino hacia la casa entre risas, alguna que otra indirecta sobre lo que pasó la tarde anterior y bromas. Al llegar, Malú me dijo:
-Tengo que ir un momento a mi casa, se me está quedando el móvil sin batería.- yo le respondí:
-Te acompaño, así le damos la sorpresa a Christian y llegamos juntos.- ella sonrió y me dijo:
-Venga, vamos entonces.- entramos en su casa, ella puso su móvil a cargar, yo mientras esperaba en silencio, no dejaba de mirarla, me encantaba como se movía por la casa, era un torbellino al que parecía que nunca se le acababa la energía. Ella sabía de sobra que yo la estaba mirando y me dijo:
-Deberías disimular mejor...- sonreí y le dije:
-Estoy disimulando.- ella sonriente se acercó a mí y me dijo bajito:
-Pues lo haces como el culo.- reí y la agarré por la cintura apegandola a mi cuerpo, le dije entonces:
-Se me da mejor hacer otras cosas.- ella sonrió y me dijo:
-Estás fatal...- me encogí de hombros y le dije:
-Es que me tienes loco...-su sonrisa se hizo más grande aún y nos besamos. Era un beso a fuego lento, con el que me estaba quemando todo el sentido común que me decía que me apartase que teníamos que irnos... Su lengua y la mía bailaban en una lenta sinfonía y sus manos desordenaban mi pelo, mientras que las mías recorrían lentamente su cuerpo... Me tenía loco de verdad, era una sensación indescriptible, su olor, su sabor, sus manos... Sin darnos cuenta caímos sobre el sofá, me acomodé sobre ella y seguimos con la locura de explorar nuestras bocas, yo metí las manos debajo de su jersey, adoraba la textura de su piel y como por donde yo pasaba mis dedos su piel se ponía de gallina... Ella abandonó por un momento mi boca para concentrarse en mi cuello, donde daba pequeños mordiscos que me estaban volviendo loco... Empezó a desabrochar mi camisa, por su cara supe que se estaba conteniendo y lo que quería era tirar de ella, pero en vez de eso iba desabrochando botón a botón y acariciando todo lo que iba viendo a su paso, yo mientras me perdí en su cuello, mientras me dedicaba a morder y besar su cuello escuché sus suspiros de placer, di un último mordisco en su cuello, el cual la hizo retorcerse debajo de mi, se le escapó un suspiro, que ame en ese mismo momento... Atacó mi boca ahora con más intensidad, yo perdí mis manos en su pelo y ella rodeó mi cuello con ellas, sutilmente fue acariciando mi pecho, bajando hasta mi ombligo, sonreí y me perdí en su cuello, mis manos ahora subían su jersey lentamente... Sus manos bajaban dirección a mi cinturón, interrumpí su descenso para deshacerme de su jersey, sus manos después de deshacerme de su jersey volvieron a mi pantalón, y mientras ella desabrochaba el cinturón sonó el timbre.

1 comentario:

Lorena dijo...

Hola Soy Lorena una vuena lectora. Siguela pronto porfavorr!!!!!!