Mi compañera de cena se estaba retrasando bastante, me puse a ver la tele mientras venía. Al rato sonó mi timbre, abrí la puerta y la vi a ella entrando en su casa, fui rápidamente a coger la cena y la seguí. Era raro que no hablase, también se la veía seria así que mientras dejaba la cena en la cocina le pregunté:
-¿Qué tal la tarde?- su voz tampoco sonaba tan alegre como cuando estuvimos comiendo...
-Estoy reventa'...- sonreí y le dije:
-Bueno tienes suerte de que hoy no te toca cocinar...- tras mi comentario una sonrisa se dibujó en su cara y me dijo:
-Siento haber llegado tan tarde, y gracias por la cena.- negué con la cabeza y le dije:
-Déjate de gracias y ve a ponerte cómoda en lo que yo pongo la mesa.- ella sonriente asintió y se fue, debía estar bastante cansada para no pelear la decisión. Puse la mesa bastante lento, debido a que no sabía donde guardaba las cosas. Cuando terminé, Malú todavía no había bajado, me senté en el salón a esperar, nada más sentarme vinieron sus tres perritas, mientras jugaba con ellas escuché su risa de fondo, sonreí y sin mirarla le dije:
-¿Cenamos?- ella se acercó al sofá y mirándome me dijo:
-¿A quién estas invitando, a ellas o a mí?- sonreí y la miré, estaba guapísima, con el pelo húmedo y ropa ancha...
-A ti supongo, eres la única que sabe usar cubiertos.- me miró haciéndose la ofendida y me dijo:
-Gracias por el cumplido ehh.- sonreí y me levanté, mientras le pasaba un brazo por los hombros le dije:
-Era broma, además también eres la más guapa...- sonriente me dijo:
-Mira ya vas a poder salir a la calle sin collar... Te estás aprendiendo a comportar...- tras su propio comentario ella se empezó a reír, yo me quedé atónito, nos sentamos a cenar y ella todavía se estaba riendo se su ingeniosos comentario, entonces se me ocurrió y le dije mientras levantaba la cadena que ella me había regalado:
-La única que me ha puesto collar has sido tú.- su risa paró y ahora por su cara supe que no sabía que contestar:
-Eh... Sí no?- sonreí y seguimos cenando, entres bromas y risas, me alegraba de que ahora estuviese de mejor humor que cuando llegó. Cuando terminamos le dije:
-Estáte quieta, que recojo yo.- ella negó con la cabeza y me dijo:
-No, ya bastante has hecho, me toca a mí.- yo sonriente le dije:
-Malú, estás cansada, tranquila que lo recojo yo, no me va a pasar nada, y a ti tampoco si me dejas hacerlo.- se la veía indecisa, entonces le dije:
-Venga ve buscando algo para ver en la tele.- la conseguí convencer y recogí la mesa. Cuando llegué al salón, me estaba esperando sentada, me senté a su lado y ella recostó su cabeza en mi hombro, yo le pase el brazo por los hombros para que se apoyase en mi pecho, se la veía bastante cansada.
-Si quieres me voy, se te ve cansada.- le dije, ella suspiró y me dijo:
-Así estoy bien.- sonreí y le dije:
-No debes creer todo lo que Christian te cuente, suele ser muy dramático contado cosas.- soltó una risita y me respondió:
-Me ha parecido muy graciosa esa faceta tuya, nunca lo habría imaginado...-
-Lo ha hecho para vengarse de que no le hubiese dicho nada de ti, pero me da igual, la cara que se le ha quedado no la cambio por nada.- ella mientras hacía suaves caricias en mi antebrazo me dijo:
-Su cara ha sido muy buena, yo ya estaba preparada por si teníamos que volver a entrarle los ojos en su sitio... Me ha caído bien, se le ve buen tío...- sonreí, era buen tío aunque un poco cabron...
-Sí, lo es... Aunque a veces me gustaría matarlo... Por cierto gracias por querer conocerlo y eso...- ella levantó la cabeza de mi pecho y me dijo:
-No me des las gracias por eso... Hago lo que yo quiero y si quería comer con vosotros como y punto.- sonreí, se había puesto seria para decirlo, pero con esa cara de sueño que tenía era difícil tomársela en serio... Continuó diciéndome:
-Y no te rías que estoy hablando en serio...- hice mi mejor intento de ponerme serio, y funcionó porque ella volvió a apoyarse en mi pecho, sonreí y le dije:
-Estás segura de que no me quieres echar todavía?- ella sin mirarme dijo:
-Mmm... No, todavía están Danka y compañía dentro, tú también puedes estar...- reí ante su comentario y ella también, entonces le dije:
-¿Sabes lo que hacen Danka y compañía?- ella levantó la cabeza de mi pecho, y mientras se alejaba de mí, me dijo:
-Diego que era broma, tú sabes andar a dos patas...- sonreí maliciosamente y me abalancé sobre ella, sorprendentemente me esquivó, pero me dio con el brazo en la cara, rápidamente me tapé la cara con las dos manos y dije:
-Ohhh...- su risa se dejó de oír, y supe que estaba a mi lado por su perfume...
-Mierda, lo siento... A ver dónde te he dado?- puso su mano en mi brazo, y entonces la agarré y la tumbé en el sofá debajo de mí, su grito no se hizo esperar y después de eso me dijo entre risas:
-Eh... Diego vamos que era broma... Suéltame...- sonreí victoriosos y le dije:
-Antes te pregunté que si sabías lo que hacían Danka y compañía?- ella hizo el intento de ponerse seria, pero se le escapaba la risa hasta por las orejas...
-No, no lo sé.- dijo muy valiente, sonreí y le pregunté:
-Segura?- ante mi pregunta ella volvió a reír y me dijo:
-Va Diego, no lo hagas... Ya no te comparo más con ellas...- negué con la cabeza y le di un pequeño lametazo en el moflete, su risa mezclada con sus gritos y sus intentos de escaparse me hizo reír, entonces le dije:
-Te suena de algo ya?- ella con una sonrisa maliciosa me dijo:
-Sí, algo me suena... Pero no eres como ellas, a ti te puedo hacer esto...- y muy lentamente fue acercando sus labios a los míos, nos unimos en un beso, a fuego lento, explorando nuestras bocas sin ninguna prisa... Besarla a ella era lo mejor que había probado... Cuando la necesidad de aire se hizo presente nos separamos, ella sonrió y yo le dije:
-Guau...- volvimos a reír y ella me dijo:
-Eso que lo dices como mascota o persona?- sonreí y dije:
-Mmm... Como persona.- volvimos a reír, nos volvimos a sentarnos en nuestra posición anterior a ver la película, la cual creo que ninguno de los dos había prestado mucha atención... Al cabo de un rato noté que se había quedado dormida... Parecía un ángel cuando estaba dormida, yo seguí viendo la película que ella había puesto, la despertaría cuando se acabase...
-Suéltame!- gritó Malú, la miré pero seguía dormida, joder no, ella no se merecía pasar por esto, esto era una mierda...
-Malú!- la llamé mientras la movía suavemente, yo no sabía lo que hacer, siempre había estado en la otra situación...
-Malú!- la volví a llamar pero esta vez la moví más y al ver que abrió los ojos rápidamente la abracé contra mi.
-Suéltame!- gritó, mientras me pegaba golpes en el pecho.
-Malú, soy yo, soy Diego, tranquila, ya pasó...- por lo que se ve me reconoció y se abrazó a mí, muy fuerte...
-Tranquila, ya pasó...- le decía bajito mientras le acariciaba suavemente la espalda para que se calmase. Después de un rato tranquilizándola entre caricias y susurros, ella se separó de mi, la miré a los ojos, estos ahora estaban sin brillo, sin luz, sin la luz que a mi me hacía sonreír, ahora no estaba... Le agarré una mano y mientras le daba caricias le pregunté:
-Me lo quieres contar?- ella se encogió de hombros y dijo:
-Es la noche que te conocí, sueño que no llegas...- suspiré aliviado, ese tipo de sueños se iban en poco tiempo, cuando se trataba de un hecho que nunca había sucedido el cerebro tenía más facilidad para olvidarlo que cuando se trataba de algo que sí sucedió...
-Malú tranquila, llegué esa noche, y llegaré todas las que tú me pidas...- ella sonrió ante mi comentario aunque no le llegó a los ojos, entonces me dijo:
-Muchas gracias de verdad.- sonreí y la volví a abrazar.
-No seas tonta eh... Venga que todo va a estar bien, te acompaño hasta que te duermas.- ella asintió y la acompañé hasta su habitación.
-Date la vuelta que me voy a cambiar.- sonreí y la obedecí, aunque me costó mantenerme girado, lo conseguí. Se metió en la cama, yo me senté a su lado, y le dije:
-Venga duérmete.- ella me agarró la mano y se acurrucó. Después de un rato cuando ya creí que se había dormido, me fui a levantar y ella me dijo:
-No te vayas, quédate.- me quedé quieto y le dije:
-Tranquila que sólo voy a apagar la luz.- eso hice, y me tumbé a su lado, encima de las sábanas, porque tenía pensado irme, aunque sea al sillón de abajo, ella debía descansar bien, sin que yo la molestara. Pero mi plan desmoronó porque no planeé quedarme embobado mirándola dormir hasta caer yo también en los brazos de morfeo.
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