Me desperté en medio de la noche, miré el reloj, 4:00 a.m., Malú seguía dormida, gracias a dios...
Me volví a quedar embobado mirándola, su despertador daba bastante luz, y me sobraba para admirar su belleza. Ella seguía con mi mano agarrada, y creo que ya os lo había comentado, pero parecía un ángel, un verdadero ángel... Traté de levantarme para irme y dejarla descansar, pero al moverme, ella como la vez anterior que dormimos juntos, se apegó a mi, ahora su cabeza descansaba entre mi pecho y mi cuello, su mano soltó la mía pero se agarró a mi sudadera... Mis manos ahora estaban en su espalda. Sonreí, con ella esto de levantarse parecía ser imposible, intenté hacer de mi incómoda posición algo aceptable, pero no lo conseguí mucho, mañana iba a amanecer con dolor de cuello seguro, tenía el cuerpo más alto que la cabeza, por estar por encima de las sábanas... Aunque me daba igual porque tenerla así entre mis brazos, era una sensación que no puedo, ni podré describir... Además ella me había dicho que me quedase, si ella se sentía protegida así, así me quedaba yo, por mucho que me doliese el cuello mañana no me iba a arrepentir, porque ella me había ayudado mucho, y a mi, bueno, yo con estar cerca de ella era feliz...
A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi la imagen más preciosa que os podáis imaginar... Delante de mis ojos tenía la sonrisa más bonita del mundo, en vivo y en directo, deslumbrándome como acostumbraba hacer... Parpadeé varias veces para ver bien, y me quedé mirándola como ella estaba haciendo conmigo, delante de mis ojos estaba una Malú con el pelo revuelto y cara de "recién levantada", sonreí y le dije:
-Buenos días! Qué tal has dormido?- sonrió y pasó sus dedos por mi frente para colocar algunos mechones de mi pelo, sonreí por su caricia y ella me respondió:
-Muuuuuuy bien... Por tu posición puedo decir que bastante mejor que tú...- me encogí de hombros y le dije:
-Tampoco se está tan mal...- su risa llegó a mis oídos y me dijo:
-Vamos Diego, has dormido con ropa, sin arroparte y la posición de tu cuello era un poco rara.- reí porque era verdad y le dije:
-Bueno si... Pero ha válido la pena no?- ahora me miró como con cara de no entender nada y entonces le aclaré:
-Ha válido la pena porque tu has dormido "muuuuuuuy bien"- dije repitiendo su frase, ella sonrió y me dijo:
-Que tonto eres...- sonreí y le dije:
-Ya, pero te molo...- su cara ante mi comentario fue de sorpresa, yo no pude hacer otra cosa nada más que reírme.
-No, no me molas, nada de nada.- me dijo sonriente, le sonreí de vuelta y le dije:
-Segura?- ella sonriente asintió y yo le dije:
-Mmm... Pues ayer no parecía eso...- ella se encogió de hombros y me dijo:
-Ayer? Que pasó ayer?- me reí y le dije:
-No sé, si quieres te lo recuerdo...- su sonrisa se hizo más grande aún, y yo me acerqué a ella. Le acaricié la mejilla y me acerqué a su boca, entonces le dije:
-No sé si recordártelo eh, como dices que no te molo nada de nada...- suspiró cerca de mis labios y me dijo:
-No sé si te lo he dicho alguna vez, pero eres tonto.- sonreí y le dije:
-Sí me lo has dicho, dos veces en lo que va de mañana... Pero soy un tonto que te mola o que no?- me miró sonriente y asintió, sonreí y le dije:
-Eso que significa?- ella mientras acariciaba mi nuca dijo:
-Ni yo misma sé lo que significa...- sonreí ante su sinceridad, a mi me pasaba lo mismo, no sabía que significaba esto, pero lo que tenía claro era que me encantaba y me estaba volviendo loco...
Unimos nuestros labios en un beso, que al principio fue lento, saboreando cada espacio de su boca, acariciando con mis manos su cuerpo... Sus manos revolvían mi pelo, abandoné sus labios durante un instante para perderme en su cuello, la suavidad de su piel me encantaba, ella aprovechó para quitarme la sudadera, sonreí cuando la tiró y casi se carga la lámpara de la mesilla de noche...
-Cuidado que te lo cargas...- le dije mientras seguía besando su cuello, ella me respondió:
-Mmm... Me da igual en el ikea son muy baratas...-no pude evitar reírme...
Me deshice de su camiseta y comencé a descender de su cuello a su pecho, besé cada trocito de piel que veía a mi paso, ella mientras emitía pequeños gritos de placer... Entre besos y caricias nuestras ropas volaron... Ahora estábamos piel con piel, entre nosotros había una conexión especial, algo que podía llegar hasta asustar... Con unas caricias ella era capaz de ponerme el pelo de punta y hacerme perder la poca cabeza que me quedase... Me sitúe entre sus piernas, la besé profundamente y me adentré en ella lentamente, ella mientras clavaba sus uñas en mi espalda, no se sabía donde empezaba uno y terminaba el otro, encontramos un baile de caderas que hicimos nuestro, me estaba volviendo loco, sus gemidos en mi oído me hacían perder la poca cordura que me quedaba, la expresión de su cara y sus manos recorriendo mi cuerpo me terminaban de matar... Una ligera capa de sudor la hacía brillar más aún si cabe, llegamos los dos al cielo unido al otro... La hice mía y ella me hizo suyo, si algo me había quedado claro era que ya nada sería igual pero aún así fue maravilloso, una sensación indescriptible que me llenó toda el alma, nunca antes me había sentido así, era otro nivel, y es que claro con ella todo era diferente...
Ahora descansaba en mi pecho con una sonrisa que le hacía competencia al sol de esa mañana, estaba dibujando figuras sin sentido en mi pecho, sonreí y le dije:
-Que dibujas?- me miró y con su gran sonrisa me dijo:
-Nada...- negué divertido y le pregunté:
-Y qué es nada?- su suave risa llegó a mis oídos y me dijo:
-Mmm... No sé, eso lo deberías saber tú que eres el que ha estudiao'- reí ante su comentario, me encantaba ese acento que tenía, le respondí:
-Pues... Tampoco lo sé...- reímos los dos y ella dijo:
-Tengo hambre...- sonreí, me acerqué a su boca y la besé, ella respondió mi beso y cuando nos separamos le dije:
-Yo también tengo hambre...- empecé a besar su cuello, ella empezó a reírse y me dijo:
-Creo que no hablamos de lo mismo...- sonreí contra su cuello y la miré poniendo mi mejor cara de pena...
-Segura?-pregunté, ella sonriente me miró y me dijo:
-Estoy segura de que no es lo mismo...- reí y le dije:
-Y no quieres que sea lo mismo?- ella sonriendo negó con la cabeza, sonreí y volví a intentarlo, le dije:
-Ni un poquiiiiito?- ella soltó una carcajada y mientras pasaba la mano por mi pelo me dijo:
-Pareces un niño pequeño, pero hoy no lo vas a conseguir, tengo hambre...- sonreí y le dije:
-Venga vamos a desayunar...- ella se reincorporó y cogió la sábana a la altura de su pecho para levantarse a buscar su ropa, sonreí y agarré de la sábana y tiré para que se le cayera, funcionó y pude admirar su espalda, su tatuaje colocado al final de esta, y el de su cuello también, sus piernas... A ella en general, de pronto me llegó un cojín a la cabeza, sonreí y cuando volví a mirarla ya estaba casi vestida...
-Pervertido deja de mirarme el culo y vístete...- reí ante su comentario y le dije:
-Mola más mirarte a ti... Pero si me vas a seguir tirando cojines mejor me visto...- ahora fue ella la que empezó a reírse, yo comencé a vestirme, pero no encontraba mi sudadera, entonces le dije mientras buscaba por el suelo:
-Malú has visto mi sudadera?- ella risueña dijo:
-Sí...- la miré y no pude evitar sonreír como un idiota, mi sudadera la tenía ella puesta, me acerqué y puse mis manos en su cintura, entonces le dije:
-Si yo fuera de verdad un pervertido como tú dices, te haría que te la quitases ahora mismo, pero como no lo soy y me gusta como te queda te la regalo.- su sonrisa volvió a hacer acto de presencia y me dijo:
-Sigo pensando que eres un pervertido...- sonreí y ella se separó de mi y fue hacia el vestidor de donde me sacó una camiseta y lanzándomela me dijo:
-Toma ponte esto...- me puse la camiseta, la cual me quedaba un poco grande y al ver el logotipo le dije:
-Ahora me vas a usar para darte publicidad?- su risa no tardó en llegar, seguida por un ligero golpe en mi brazo.
-No seas idiota que es muy bonita, vamos a desayunar que me muero de hambre...- sonreí y acercándome de nuevo a ella le susurré al oído:
-Yo también me muero de hambre, pero de ti...- sonrió y me dijo:
-Vamos... Que como sigamos en esta habitación no salimos de aquí en todo el día...- sonreí porque era verdad y bajamos a desayunar.
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