miércoles, 10 de junio de 2015

20. Una amiga...

Pasamos a su salón y me tiende una toalla, ella aún no ha parado de burlarse de mí, y de sus ojos brotan chispas de aguantarse la risa. Cuando me tiende la toalla la cojo.

-Te puedes reír- le digo ya que está apretando los labios para no reírse en mi cara, la miro levantando mis cejas esperando la carcajada a la que me uno sin poder evitarlo.

-Ha sido tan bueno...- me dice secando alguna de las lagrimas que salen de sus ojos- ... Se te ha quedado una cara cuando te has quedado con el trozo de grifo en la mano...- y vuelve a reírse. Yo mientras me dedico a secar mi cuerpo y luego como último mi pelo donde me froto fuerte con la toalla. 

-Lo siento por haberte roto el grifo... Si me dejas voy a mi casa cojo unas cosas y en 10 minutos te lo arreglo.- le digo culpable porque me he cargado su grifo a la vez que retiró la toalla de mi pelo, ella me responde con otra sonora carcajada... Ahora si que me quedo con los ojos abiertos sorprendido.- que pasa ahora?...- respondo sin saber que le causa tanta risa.

-...Tú no vas a parar de hacerme reír hoy... -Dice intentando serenarse. Yo solo puedo sonreír encogiéndome de hombros.

-Me encanta hacerte reír- suelto mirándola directamente a los ojos los cuales cuando conectan con los míos hacen que me recorra un cosquilleo que nace en mi estomago y se expande por cada nervio de mi cuerpo. Se instaura un silencio cargado de algo que no se diferenciar y sé que no sabe que responder por la cara que se le ha quedado así que continuo.- pero me gustaría saber porque te reías ahora.- ella parece volver a la conversación traga saliva y me responde.

-Ven mira...- me agarra del antebrazo y vuelve a aparecer esa descarga pero no me suelta y lo agradezco... Me conduce hasta el baño y enciende la luz del espejo y entonces entiendo de que se ríe... Es mi pelo... Mis rizos han decidido pingarse y revolverse, al verme no puedo evitar que mi vista viaje hasta ella en el espejo y al encontrarme con su cara no puedo evitar reírme y ella se une.
Intento organizar mi pelo mientras ella intenta esconder su cara partida de risa tras el cuerpecito de mi niño. Salimos del baño aun riendo. 

-Malú me cuidas a Jaime diez minutos? Voy a arreglar tu grifo.- lo digo y salgo rápidamente hasta el jardín para dirigirme a mi casa mientras escucho su negativa por detrás.
Llego a mi casa cojo las cosas que necesitaré y vuelvo a su jardín y me pongo a arreglar el grifo. Estoy empapado por el agua de antes y ha empezado a refrescar, cuando de repente como si me estuviera leyendo el pensamiento llega por mi espalda y me dice.

-Rodrigo de verdad déjalo para mañana que te vas a resfriar, además no hace falta que lo arregles mañana puedo- la corto al instante.

-Malú no me cuesta nada además yo lo he roto así que... Me toca arreglarlo y por mi no te preocupes tengo defensas de hierro.

A los 15 minutos mas o menos he terminado así que paso a su casa, ella esta sentada con Jaime en el sofá jugando con mi niño que esta de pie y Malú se encarga de sujetarlo para que no se caiga.

-Termine, ya tienes el grifo perfecto!- digo sonriendo. 

-Muchas gracias, pero no tendrías porque haberlo hecho.- me dice mientras se levanta del sofá con Jaime en sus brazos.

-Ya está hecho y punto- digo sonriendo y terminando la conversación.- bueno Malú ya va siendo hora de que me vaya y me pegue una buena ducha- digo mirando mi camiseta y mis brazos que tienen otro color que el habitual. Ella sonríe y me acompaña a la puerta.

-Gracias por arreglar el grifo- me dice sonriendo cuando llegamos a la puerta.

-No hay nada que agradecer- digo dejando un beso sobre su mejilla al cual ella sonríe y nos despedimos.

Los días pasaron y yo ya había encontrado una guardería para Jaime y así no tenerle que dejar con mi hermano o mi madre por las mañana porque aunque sé que a ellos no les importaba también tenían cosas que hacer. Mi hermano asistir a sus ultimas clases antes de graduarse y mi madre abrir su tienda de antigüedades que tiene en el centro, ya que es una de sus grandes pasiones.

Llegó el viernes 14 de marzo donde por la noche estaba invitado a una cena, la idea me gustaba, tener que conocer a tanta gente una misma noche no tanto, no porque presintiera que me iban a caer mal sino porque me sentía nervios de no encajar o no caerles yo bien. 
Por la mañana dejé a Jaime en la guardería y fui a comprarle algún detalle a Malú, y  después me fui a trabajar. Cuando tuve un hueco llamé a mi hermano para preguntarle si me hacia el favor de quedarse con Jaime. Al tercer pitido me respondió.

-Hola William!, que tal?- estuvimos hablando un rato hasta que ya le dije.

-Veras willy te llamaba para pedirte un favor...- 

-A ver cuéntame que cuando me llamas willy... Algo gordo es...- me dijo seguido de una carcajada.

-No no es nada es solo que me han invitado a una fiesta esta noche, vamos fiesta tampoco es es una cena y un par de copa después y listo. Y era por si te podías quedar con Jaime.- le digo rápido.

-Una fiesta? Tu?- me responde incrédulo.- claro que me quedo con él, pero a cambio quedamos para comer y me cuentas.- me dice haciendo ese chantaje de hermano pequeño que tanto le caracteriza. Me río por su ocurrencia y le respondo.

-William sé por donde vas y no es nada de ese sentido. Pero vale quedamos para comer.- digo riéndome se que su objetivo es sacarme hasta que me voy a poner que por cierto aun no lo se... Pero no va a conseguir sacarme nada.

-Te espero en mi casa.- me responde antes de colgarme.

Quedamos para comer y yo sigo trabajando. 
A la hora de comer salgo de la oficina y voy a recoger a Jaime de la guardería. Lo monto en el coche y vamos a casa de William. Finalmente comemos en un restaurante que hay en su misma calle donde me dice que se come muy tranquilo ya que no le había dado tiempo a cocinar nada.
Cuando estamos terminando de comer y ya que yo pensaba que se le había olvidado me asalta a preguntas muy sutilmente.

-A ver hermanito... Cuéntame como es eso de que vas a una fiesta-cena o lo que sea! Vamos que como es eso de que sales???!- me pregunta como si yo fuera un hermitaneo que no sale.

-Pues mira William...-le comienzo a explicar como si fuera un niño de 3 años.- voy a una cena fiesta porque me han invitado- el antes mi respuesta entorna los ojos yo río y sigo- es el cumpleaños de una amiga y me ha invitado- de repente su voz me para.

-COMOOO?? UNA AMIGA??!!!! Lola no cumple los años hasta noviembre???- me dice con los ojos abiertos como platos.

-Es otra amiga...- digo bajito a ver si así no le da importancia y de repente pienso en ella y sonrío sin querer.

-Otra amiga? Quien es ?? Desde cuando es amiga? Que edad tiene? En que lugar se enamoro de ti?- me empieza a preguntar y termina entonado la última frase de una canción lo que me hace estallar en una carcajada.

-Mira que eres tonto Will, es una amiga que conozco desde hace un tiempo- tampoco quiero especificar ya que puede pensar lo que no es...

-Y esa amiga es guapa??- me pregunta levantando las cejas sutilmente, lo que hace que me ría.

-William quiero recordar que me dijiste que andabas con alguien una tal Ana no? Que opinaría ella si se enterara de esto?- pregunto cambiando el rumbo de la conversación a mi antojo y sonriendo con una sonrisa triunfal en mi cara.

-Rodrigo no lo digo por mi!! Y no cambies las cosas! Es guapa o no?- me pregunta ahora bebiendo de su café con los ojos muy abiertos.


-Bueno no sé... Supongo no me he fijado...- digo atropelladamente bebiendo de mi taza.

-Como que no te has fijado??? Madre mía Rodrigo si es que aun me extraña que hayas ligado alguna vez en tu vida...- me dice echándose una mano a su tupe.- a ver hemos dicho que es guapa y joven porque si va a dar una fiesta muy vieja no va a ser... Desde cuando la conoces?- me pregunta atando cabos de su interrogatorio.

-Desde no hace mucho, desde que me mude, es mi vecina- termino resumiendo ya que creo que es mejor que decirle que grabé con ella un spot porque entonces ya si no pararía repasando todas las celebridades que salen en anuncios.

-Mmm... Y entre tu y tu vecina que hay?- me pregunta otra vez levantando las cejas, ya me esta empezando a poner nervioso así que le respondo algo borde.

-Por dios William!!! que va a haber? Solo somos amigos!.

-Vale Rodrigo entendido.- me dice riendo y aunque dice que lo ha entendido se que no... Para él siempre hay algo mas... 
Nos estamos despidiendo y me dice que ya le deje a Jaime que no hace falta que lo vuelva a llevar a la guardería ya que el tiene la tarde libre y saldrán al parque. Quedamos en que luego se pase por mi casa a por las cosas que le faltan que es el pijama la cena y poco más.

-Vale tranquilo Rodrigo luego nos pasamos. 
Me paso la tarde entre bocetos, reuniones y características de productos.
Estoy en mi despacho con Lola cuando de pronto me sonrie y me dice.

-Me ha contado un pajarito que esta noche sales de fiesta??-me pregunta todo lo discreta que puede (vamos nada de discreta).

-...William... Lo voy a matar...- digo riéndome ya que me causa gracia que mi hermano pequeño se preocupe tanto por mi.

-Si me ha dicho que vas a un cumpleaños de una amiga, vamos tu vecina.- me dice contándome lo que William le ha contado.

-Sí, es mi vecina es una chica muy maja le estoy muy agradecido ya que mas de una vez me ha hechando una mano con Jaime- digo sonriendo a la vez que termino un boceto.

-Me alegro mucho Rodri- me dice agarrándome la mano. La miro a los ojos y veo la ilusión en los suyos verdes.

-Lola no se que te habrá contado William pero es solo una amiga nada mas.- digo firme ya que no quiero que piense lo que no es.

-Tranquilo Rodrigo, sea lo que sea me alegro de que vayas a esa fiesta así que será mejor que te vayas ya para que te prepares.- me dice sonriendo.

-Muchas gracias Lola.- le digo dejando un beso en su mejilla, agradecido de verdad ya que si no iba a andar con el tiempo justo.

Llego a mi casa y lo primero que hago es ducharme. Estoy con una talla envuelta al rededor de mi cintura cuando llaman al tiemble. Bajo a abrir y es William con mi niño en el carrito.

-Vaya Rodri como abras así a todo el mundo...- me dice levantando las cejas en ese gesto tan suyo. Yo solo puedo entonar los ojos.

-Acabo de salir de la ducha- me excuso.- además solo te esperaba a ti. 

Me ayuda a preparar las cosas de Jaime y las metemos en el bolso del carrito. 

-Rodrigo pásalo muy bien y disfruta de tu vecina- me dice guiñándome un ojo.

-Por favor William! No es nada de eso!- le digo frustrado.

-Vale vale lo que tu digas pero yo conozco esa cara.- Me dice y se va con mi niño riendo calle abajo.

¿Qué cara? Acaso se me notaba que sentía algo extraño cuando estaba con ella, es entendible me gusta su compañía y punto. Me digo a mi mismo mientras que subo a vestirme.
Después de probarme bastantes modelos y no saber si ir arreglado o no me decanto por unos pitillos negros, una camisa a juego con puntitos grises y mi americana.


Creo que finalmente no he quedado tan mal, intento poner en orden mis rizos me perfumo y hago tiempo. 
Cuando dan las 10:30 cojo las llaves el movil y salgo para su casa. Espero no llegar de los últimos. Llamo a su puerta y espero a que me abran.


domingo, 31 de mayo de 2015

19. Un error...

La proximidad de sus labios hace que no pueda apartar la vista de ellos, mi cuerpo actúa solo e involuntariamente me empiezo a acercar a su boca, sé que no esta bien ya que esta dormida pero no puedo evitarlo... Cuando estoy a punto de rozar nuestros labios ella se remueve y yo giro corriendo la vista a la película. Al removerse ha pasado su brazo por mi torso y ahora me abraza a la altura de las costillas, haciendo que la piel que esta en contacto con la suya a pesar de la ropa me arda. Pasan unos diez minutos y ella ya empieza a despertarse vuelvo a girar la cabeza para verla y no puedo evitar sonreír, cuando abre los ojos nuestros rostros están a escasos centímetros. Nos quedamos mirándonos un rato hasta que ella habla a la vez que se separa un poco de nuestro abrazo.

-Vaya me he quedado dormida- dice mientras se peina con las manos algunos mechones de su pelo.

-No han sido más de diez minutos, así que no te preocupes no te ha dados tiempo a roncar.- le digo y me gano el impacto de un cojín y su risa.
El cojín me ha dado justamente en el ojo y me ha empezado a llorar involuntariamente. Ella se acerca al instante disculpándose y yo mientras intento apartar las lagrimas de mi ojo.

-Contigo al lado me voy a tener que sacar seguro de vida- ella se coloca de rodillas a mi lado y me coge la cara con ambas manos.

-Deja de restregarte el ojo te lo vas a poner peor- me dice quitando mi mano de mi ojo, cuando su mano roza la mía vuelve esa descarga. Ella abre mi ojo con sus dedos muy delicadamente y me sopla despacio. Al rato se me empieza a pasar pero ella sigue soplando. Lo que hace que yo mire directamente a su boca. Cuando se percata de donde están enfocados mis ojos deja de soplar, pero sus manos siguen a ambos lados de mi cara. Nuestras miradas conectan y ella dice a una proximidad que hace que su respiración choque contra mis labios:

-Rodrigo me gustaría hablar de algo- dice mientras suelta mi cara y se sienta a mi lado.

-Claro dime- le respondo mientras me siento derecho a su lado.
-No sé muy bien por donde empezar... A ver es...- me dice nerviosamente sin encontrar las palabras que busca

-Sobre el beso?- le pregunto sabiendo de sobra la respuesta.

-Mm.. Si, sobre el beso- me dice mientras pasa la vista a sus manos.- creo que fue un error- suelta de golpe y sin mirarme a la cara. Me quedo helado, no puedo ocultar que sus palabras me duelen así que intento hacerme el digno.

-Si si un error.- suelto con dificultad.- además fue muy desconsiderado de mi parte, seguramente tu tengas pareja.- empiezo a decirle para que entienda que opino lo mismo que ella aunque en el fondo no es verdad.- así que me gustaría pedirte disculpas.

-No tienes porque disculparte, solo que no quiero que cambie nada entre nosotros- dice mirando hacia sus manos como si hubiese aprendido esa frase de memoria.

-Malú, te has convertido en una persona bastante importante para mi y para Jaime- sonrío de medio lado cundo digo esto a la vez que siento que mi timidez crece por momentos.- gracias a ti me levante después de haber caído recuperando mis ganas de sonreír todos los días y lo que menos quiero es que te sientas incomoda conmigo-le digo mientras agarro su barbilla.- así que si lo que quieres es que lo olvidemos lo olvidamos pero por favor no te alejes de nosotros- le suelto de golpe sin pensar, a la vez que siento que mis ojos me empiezan a escocer por las lagrimas que pronto empezaran a agolparse. Ella me mira a los ojos con algo tan intenso que hace que un cosquilleo nazca en mi barriga. Y al momento sus ojos comienzan a brillar y de golpe me abraza. Le respondo al abrazo con ganas y es que no creo que soportara que se alejara de nosotros.
Al cabo de un rato abrazados ella comienza a hablar mientras yo me tranquilizo respirando el aroma de su pelo.

-Vosotros también sois muy importantes para mi- dice mientras entierra su cabeza en mi cuello.- gracias- termina diciendo en bajito contra mi cuello. En ese momento la abrazo aun más fuerte enterrando mi cara en su cuello.
Poco a poco vamos soltando el abrazo y al volverme a encontrar con sus ojos siguen brillando con una intensidad que hace que un cosquilleo se instaure en mi barriga.
Le sonrió y pregunto.

-Me ayudas a despertar a Jaime?- le digo mientras sonrío como niño pequeño ella sonriente asiente.
Vamos a la habitación de mi niño y esta dormidito abrazado a su oso.


Miro a Malú la cual mira la escena con una sonrisa. Nos acercamos a la cuna y yo enciendo la lámpara de pie que hay al lado de la cuna para que no haya mucha luz. 
Comienzo a acariciar su cabecita mientras le hablo. 

-Vamos campeón, mira quien esta aquí- digo mientras no dejo de acariciar a mi niño para que se despierte y miro a Malú con una sonrisa en mi cara, ella me devuelve la sonrisa y otra vez esa intensidad en sus ojos hace que me recorra un cosquilleo. Mi niño empieza a moverse restregándose los ojitos, es algo que jamás creo que me canse de ver. Cuando abre esos ojos a los dos nos sale una sonrisa, entonces Malú le dice.

-Hola guapísimo,- dice mientras le toca un moflete, mi niño ríe y ella le deja un tierno beso sobre su 
frente. 

Bajamos hacia el salón le damos la merienda a Jaime y nosotros hacemos lo mismo. Y gracias a dios todo entre nosotros ha vuelto a ser "normal" porque aunque quiera no puedo dejar de mirar sus labios en ciertos momentos, pero aún así todo ha vuelto a ser normal y no se ha mostrado fría que era lo que más temía. Terminamos y recojo la mesa mientras casi le tengo que ordenar que se quede con Jaime para que no me ayude a recoger. Llego de la cocina y me la encuentro en el salón con Jaime sobre sus piernas el cual tiene sus manitas a ambos lado de la cara de Malú supongo que por el juego que tanto le gusta y no para de chapurrear Malú tiene una sonrisa en su cara que da luz propia a mi salón saco el móvil y capturo ese momento la foto ha quedado bastante bien y gracias a dios ninguno se ha dado cuenta para que sea mas natural.
Me acerco al sillón y tomo asiento a su lado, estamos un rato hablando cuando me dice.

-Rodrigo me gustaría comentarte algo- me dice mientras le devuelve el sonajero a Jaime que ahora está tranquilito jugando sentado entre nosotros.

-Claro dime- le digo mirándola directamente a los ojos mientras sonrío involuntariamente.

-A ver...- me dice mientras sonríe tímidamente algo que me hace sonreír más aún.- que el viernes de la semana que viene vamos a cenar unos amigos en mi casa por mi cumpleaños y me gustaría que vinieras a la cena luego nos tomaremos alguno pero será algo tranquilo.- me dice sonriendo.

-Yo...Malú... No creo que pueda...- digo de golpe pensando en mi niño. Ella me mira como entendiéndome y me dice.
-Rodrigo si es por Jaime no es excusa- me dice mientras sonríe pícaramente- él también puede venir si no tienes con quien dejarlo o si te lo quieres traer.- termina diciendo a la vez que acaricia la cabecita de Jaime.- así que búscate otra excusa mejor.- me dice mientras me mira entornando los ojos. Yo no puedo evitar sonreír.

-Esta bien, iré - digo con una sonrisa que me sale de lo más hondo. Ella sonríe y me abraza de golpe para dejar un beso en mi mejilla. Yo mientras no paro de reír. Se separa y vuelve a su posición.- veré si mi hermano se puede quedar por la noche con Jaime y si no te informare de que pongas un cubierto mas.-le digo guiñándole un ojo.

Estamos bromeando sobre si ella cocinara o no y yo poniendo en duda sus cualidades en la cocina para picarla, cuando de repente su teléfono móvil suena, como ella esta hablando conmigo responde sin mirar quien es, y al momento su gesto se endurece. Ella me hace un gesto y sale al jardín a hablar. La veo a través de los cristales y por sus gestos sé que no es una conversación que esperará. La veo incluso como intenta calmarse respirando hondo pero dudo que quien esta al otro lado de la línea la ayude a ello. Termina de hablar y se sienta en una de las escaleras del porche, deja el móvil a un lado y pasa sus manos por su pelo. La dejo relajarse unos segundo mientras acomodo a Jaime en el parque y me dirijo al jardín. 
Atravieso el ventanal y dudo que ella se haya dado cuenta de mi presencia así que me acerco sigilosamente mientras me siento a su lado, 

-Estas bien?- preguntó tan bajito que dudo que lo haya escuchado. Ella pega un respingo dándose cuenta de mi presencia y me mira, cuando me encuentro con sus ojos algo me hace quererla abrazar pero me contengo, sus ojos me muestran su vulnerabilidad. Ella me responde encogiéndose de hombros ya que dudo que le salgan las palabras, mientras su expresión sigue tensa. Entonces como acto involuntario pongo mi mano en su hombro a la vez que le doy un leve apretón, ella vuelve a mirarme y me sonríe pero no es una sonrisa de esas que me hace sonreír a mi, es una sonrisa que no le llega a los ojos. Así que paso mi brazo por sus hombros y la abrazo contra mi, le pilla de sorpresa pero no tarda en rodear mi abdomen con sus brazos a la vez que entierra su cara en mi cuello. Yo me limito a acariciar su espalda, hasta que digo:

-Malú,... No hace falta que me cuentes nada...- le digo a la vez que cojo su cara entre mis manos rompiendo el abrazo para mirarla directamente a los ojos-... Solo quiero que sepas que puedes confiar en mi.- sigo diciéndole mientras dejo un beso en su frente y la devuelvo a la posición que tenía anteriormente. Continuo acariciando su espalda hasta que siento que se empieza a relajar en mis brazos. Y poco a poco vamos separándonos, ella antes de romper el abrazo susurra un gracias que me hace dejarle otro beso en la frente. 
Pasamos hacia el salón y vemos que Jaime esta tranquilito jugando en el parque, así que tomamos asiento en el sofá. Ella sigue un poco seria y tomo una decisión, ya cuando ella vea conveniente me contará lo que la tiene así mientras intentaré que se le olvide. 

-Malú que te parece si como se ha quedado buena tarde salimos a pasear, así Jaime no se siente encerrado y de paso podemos sacar a tus perras.-le digo mientras sonrío y levantó las cejas esperando su respuesta. Ella sonríe ante mi cara de crío supongo y es lo mas gratificante, el ver aparecer otra vez su sonrisa.

-Me parece genial- sonríe.
Salimos ella con sus perras y yo con Jaime en el carrito el cual no deja de chapurrear lo que nos hace reír continuamente, estamos en el parque hasta que se empieza a ir el sol nos hemos cambiado los papeles y yo soy el que juega con Danka y compañía mientras ella juega con Jaime. Gracias a dios podemos disfrutar de nuestra estancia en el parque porque no hay casi nadie, hay una pareja que dudo mucho que se de cuenta de que hay alguien mas en este parque ya que están continuamente pegados y un señor mayor con su perro.
Estoy lanzándole un palo a Danka cuando la siento acercarse con mi niño en brazos el cual no deja de reír ya que Malú viene haciendo un poco el ganso para causar la risa de Jaime. Al verlos llegar empiezo a reírme, 

-Vaya diría que le gusta mas venir contigo al parque que conmigo- ella sonríe y le planta un beso a mi niño el cual se lo esta pasando en grande.

-Lo mismo digo de mis perras, a mi no me suelen traer el palo.- dice sonriendo 

Decidimos que ya es hora de volver a casa y ponemos rumbo a ella, ahora ella conduce el carrito de Jaime y yo llevo a sus tres perras las cuales van detrás de su dueña todo el rato, supongo que ya se cansaron de mi. 
Llegamos a nuestra calle y entramos a su casa, donde yo llevo a sus perras hasta el jardín, Danka la que más ha corrido con diferencia al llegar al jardín me trae una pelota, lo que me hace reír, a la vez que escucho por detrás:

-Vaya vaya, esta no se ha cansado de jugar... 
Ignoro su comentario que solo es respondido por mi sonrisa y me agacho a coger la pelota de la boca de Danka, la cual al verme a su altura pone sus dos patas delantera sobre mi pecho, y sobre muy a mi pesar sobre mi camiseta blanca, para así lamerme la cara. 

-Oh Danka yo también te quiero- digo mientras recibo ese enorme lametón. Y escucho de fondo una gran carcajada. Que se va acercando hacia mi posición con mi peque en brazos.

-Vamos Danka cariño que me voy a poner celosa, a mi no me quieres tanto- dice mientras le acaricia la cabeza. 
-Tranquila Malú, que hay Rodrigo para las dos- digo a la vez que me pongo de pie y pongo una voz ronca "Seductora" y le guiño  un ojo. Lo que causa que sus ojos se abran a niveles estratosféricos y yo estalló en una carcajada. Ella entorna los ojos y termina uniéndose a mi carcajada.

-Deberías tener mas cuidado... Mira tu camiseta...- me dice mientras que aprovecha que yo bajo la vista a la camiseta para darme un toque en la frente. 
Y lleva razón Danka ha dejado mi camiseta hecha un cuadro de barro de sus patas, paso mis manos por encima para intentar quitar algo pero solo consigo empeorarlo mientras no dejo de escuchar su risa. Levanto la vista con cara de resignación y le digo:

-Por favor algo para limpiarme?- digo a la vez que acerco mis mano sucias a su cara.

-Si, si ahí detrás tuya tienes un grifo,- se aleja rápidamente con mi niño.
Me acerco al grifo mientras siento sus ojos a mi espalda. Miro para atrás mientras me dispongo a abrir el grifo y cuando tiro del manillar para arriba me quedo con él en la mano y empieza a salir el agua descontroladamente por arriba haciendo que me empape, mientras ella estalla en una carcajada.

-Joder!!!! Malú haz algo por favor!! -digo intentando tapar el chorro de agua con mis manos, solo recibo de respuesta su risa y su aproximación a lo que me imagino será la llave del agua o algo así, cierra el grifo desde una tuerca mientras no para de reír, yo cuando lo cierra vuelvo a respirar tranquilo.

-Gracias...- digo sin poder evitar reír contagiado por su risa.


martes, 26 de mayo de 2015

18. Perdiendo el hilo.

A las 9:30 me pongo a prepararme para ir a casa de mi hermano, a la cual llego a los 20 minutos.
Bajo del coche con mi niño en brazos y me monto en el ascensor hasta llegar a su casa. Llamo a su puerta y al momento aparece William quitándome a Jaime de los brazos, mientras lo levanta en el aire.

-Me lo vas a marear- digo mientras le doy una pequeña colleja.

Cenamos en una alegre charla y mientras estamos hablando de que tal lleva el sus últimos exámenes la veo aparecer por la tele, y eso me hace desconectar totalmente de la conversación. Ahí está ella, le acaban de entregar su premio y se dispone a cantar con un vestido negro que la hace verse hermosa. Cuando empiezan los primeros acordes de "Me Fui" yo ya me he perdido en la tele de mi hermano, es impresionante verla cantar con esa fuerza que coge en cada nota, sabiendo que estos últimos días no fueron los mejores de su vida. De repente la voz de mi hermano para muy a mi pesar me hace apartar la vista de la televisión.

-Rodrigo!!! - dice alargando exageradamente la ultima o - estábamos hablando y te quedas mirando a la tele, que vale que la chica está de buen ver pero... - le corto al instante.

-Calla ya William, no estaba mirando la tele estaba pensando...- digo lo más serio que puedo. Él sonríe maliciosamente como cuando de niños hacíamos algunas trastadas.

-Sí, claro, pensando... Ay Rodrigo a mí no me engañas y tú lo que necesitas urgentemente es una presencia femenina en tu vida... Bueno en tu vida o en tu cama...- me dice sonriendo y yo no puedo hacer otra cosa que abrir mucho los ojos. Río exageradamente para que vea que esta equivocado.

-Will, lo que menos necesito en estos momentos es una presencia femenina.- y conforme digo esto siento que no me lo creo ni yo, él sonríe levantando las cejas y gracias a dios deja el tema.

Recogemos la mesa, nos sentamos y seguimos viendo la tele donde siguen los premios Cadena Dial que ya están acabando y están todos los artistas juntos con sus premios y aplaudiendo al público, cuando su cara aparece en pantalla no puedo evitar sonreír. Terminan los premios y ahora que mi niño duerme en mis brazos ha llegado mi turno de fastidiar a William.

-Y tú qué Will, no necesitas de presencia femenina?- esto causa el giro casi exorcista de la cabeza de mi hermano. Me río y él se empieza a poner rojo.

-Eh, bueno... Yo... Yo te tengo que contar algo...- me dice atropelladamente, yo sé muy bien lo que me va a contar pero voy a dejar que salga de él.

-Ah si? El qué me tienes que contar?- Pregunto realmente interesado. Él carraspea y empieza.

-Pues que he conocido a alguien, bueno aun nos estamos conociendo... Pero es espectacular!- me dice mirando a sus manos mientras el rubor de su cara crece y sonriendo como un tonto.Me acerco a él y lo abrazo con el brazo que tengo libre.

-No sabes cuanto me alegro Will, te mereces lo mejor. -Le digo mientras un nudo de orgullo de hermano mayor se ha formado en mi garganta. Carraspeo y sigo.- bueno y cuéntame más como se llama, de donde es... va cuentame!!- le digo ilusionado. Lo que produce su risa.

-Se llama Ana, esta haciendo las practicas en un hospital, es médica y tiene 26 años. La conocí el día que Belén te dejó, en el campus de la universidad- me dice midiendo sus palabras, le sonrío para que vea que ya lo estoy superando y le invito a continuar.-Yo iba con prisas, ya que Belén me había llamado y me dijo que me llevaba a Jaime a casa para la hora de comer y ya iba tarde, iba andando por el campus y choqué contra ella, lo que hizo que el refresco que ella llevaba terminara derramado sobre mi camiseta y mis papeles por el suelo. Yo me quejé en su cara y ella se disculpó mientras sacaba pañuelos de su bolso para limpiarme, estaba cabreado y fui bastante borde con ella.- ríe y continua contándome- le dije de muy mala gana que ya había hecho suficiente y le di las gracias por los pañuelos y me fui corriendo. No sabes hermano como me arrepiento de aquel día... fui un autentico gilipollas con ella.

-Vamos que no empezasteis con buen pie exactamente...- le digo riéndome, él ríe y me responde.

-No mucho...pero bueno gracias a dios a la semana más o menos me di cuenta de que entre mis papeles había uno que no era mio, debió de mezclarse con los míos en el choque, en el papel ponía sus datos era la inscripción a las prácticas que supongo debía de entregar en un plazo corto de tiempo. Miré sus datos y por suerte ponía la dirección así que creo que le debía devolver el papel y ofrecerle una disculpa por mi comportamiento. Así que fui a su casa, pero no había nadie y espere allí hasta que llegó, al verme me saludó fríamente y me dijo que si quería algo, le dije que sentía haberla hablado así el otro día y que tenia algo suyo, al darle el papel ella sonrió aliviada y me dio las gracias, yo le dije que lo sentía y ella me dijo que no me preocupara que todo tenemos un mal día. Y bueno así es como nos conocimos- termina mi hermano con una gran sonrisa.

-No sabes cuanto me alegro, la pobre te tuvo que aguantar desde el principio en tu mejor faceta- río.

Seguimos hablando un buen rato y me dice que pronto le gustaría que la conociera, le digo que yo
estaría encantado.
Cuando me doy cuenta de la hora son las 1:30 se me ha ido la hora y Jaime duerme en la cama de mi hermano, menos mal que mañana es sábado y no tengo que ir a la agencia porque mi hermano insiste en que es temprano y saca la Play para que juguemos un rato. Pasamos la noche entre piques y conversaciones de hermano y dios como necesitaba una noche de hermanos!

A las 3:30 de la madrugada le digo a mi hermano que ya es hora de que me vaya, me dice que ya es tarde y que me quede en su casa. Así que decido quedarme y como mi hermano tiene dos camas y somos tres me toca pasar la noche con mi bebé.

A la mañana siguiente me despierto sobre las 9 ya que mi niño se empieza a mover, veo como se va despertando y nada más abrir esos ojos azules me sale una sonrisa y él chapurrea. Vamos a la cocina y nos encontramos a William preparando un par de cafés, desayuno rápido y le digo que me tengo que ir que no me traje el desayuno de Jaime. Me despido de mi hermano con un abrazo y le digo que vaya a mi casa cuando quiera. Monto a Jaime en el coche y luego me monto yo, a los 20 minutos he llegado a mi casa y Jaime lleva llorando casi medio trayecto. Bajo de el coche apresurado y lo cojo en brazos al cogerle se calma y se mete el puño en la boca, el pobre ya tiene hambre. Me dispongo a pasar a mi casa cuando veo pararse un Audi negro en la puerta de la casa de Malú de donde sale ella y pasa a su casa, una sonrisa se forma en mi cara al verla con su chaqueta negra y sus gafas de sol.

Paso a mi casa le doy el desayuno a Jaime y lo visto. Luego paso yo a darme una ducha rápida ya que no me gusta dejar a Jaime mucho tiempo solo. Estoy haciendo tiempo para comer y porque no decirlo me siento terriblemente nervioso, sé que esta en su casa y aunque tengo unas ganas enorme de verla no sé muy bien como actuar después del beso y su reacción. Sigo dándole vueltas a la cabeza y decido salir al jardín a despejarme con Jaime, me siento en el suelo y colocó a mi niño sobre mis piernas el cual juega con su sonajero. Yo no puedo dejar de pensar en ese instante en el que mi corazón volvió a latir, ella lo había conseguido y ahora sentía un miedo atroz a que volviera a dejar de latir.

Llega la hora de comer y le doy el puré a Jaime y luego como yo. Termino y acuesto a Jaime en la cuna, ya que le toca la siesta.
Cuando acabo de recoger la cocina llamo a mi madre para preguntarle qué tal, estamos hablando un rato y me dice que el lunes no se puede quedar con Jaime pero que ya lo ha hablado con William para que se quede con él, se lo agradezco y me despido de ella.
Cuelgo y tengo el teléfono en la mano... ¿Y si la llamo...? Después de pensármelo mucho pulso sobre su teléfono y me pongo el teléfono en la oreja. Al segundo tono descuelga.

-Si?- escucho al otro lado de la línea.

-Malú!, que tal ayer la gala?- le pregunto de lo más natural y es que con solo escuchar su voz me siento totalmente en paz. Me cuenta que la gala estuvo bien y luego fueron de cena con los de su productora. Pasamos un rato hablando y para mi desgracia ya esta llegando el momento de la despedida porque nos estamos quedando sin temas de los que hablar, bueno hay algunos pero es mejor hablarlos en persona.

-Bueno Malú...- empiezo a decir y a la vez ella dice.

-Ayyy...- lo que causa la risa de ambos.

-Perdón, ibas a decir algo- le pregunto parando al momento.

-No nada importante.
-Bueno como quieras... Oye Malú- y una idea se me pasa por la cabeza.- estas en tu casa?- le pregunto como quien no quiere la cosa.

-Sí, por que?

-Porque me debes una película, si quieres yo pongo las palomitas y tu la película.- digo mientras
sonrío, ella se ríe y me responde.

-Mmm... Esta bien ahora voy para allá, algún tipo de películas en especial o cualquiera?

-Cualquier película me vale- le digo lo mas sincero que puedo.

-Genial, prepara palomitas y abre la puerta del jardín.- me dice antes de colgarme.

Sonrío como un tonto y me voy a preparar palomitas. A los cinco minutos la siento llamarme desde el jardín, le digo que estoy en la cocina que venga, y cuando pasa lo sé por su olor el cual me hace sonreír. Me giro mientras echo las palomitas en un cuenco. Cuando nuestros ojos se juntan ella sonríe. Y ahí está con unos vaqueros claros ajustados, una camiseta negra y las zapatillas a juego con la camiseta.

-He cogido tres, tú eliges.- me dice mientras me muestra las películas como si de una baraja de cartas se tratará. Son una de acción, una de miedo y Dirty Dancing, las tres me suenan y acabo eligiendo la que se que le gusta.

-Esta- le digo mientras señalo la de Dirty  Dancing y la miro, ella sonríe y deja las otras dos encima de la mesa de la cocina.

Cojo las palomitas y un par de refrescos y le digo que suba a la planta de arriba, ella se sorprende. Subimos a la planta de arriba y se queda a mitad del pasillo sin saber a donde ir para dejarme pasar. Paso delante de ella y le muestro el camino hacia mi particular "sala de cine" me quedo al lado de la puerta con las manos ocupadas por las palomitas y los refrescos.

-Venga abre- le digo mientras sonrío ella me hace caso y pasa mientras yo enciendo la luz con el codo.

-Guau!!! Esta genial! - me dice cuando ve la habitación. Es una habitación con un proyector que hace que la película se vea proyectada en un tamaño superior y  unos sofás que son mas largos para que las piernas no te bajen al suelo si no que se puede decir que son unos sofás tipo cama. Y todo decorado en tonos tierra y marrones. Con muchos cojines. Y una chimenea que da la calidez necesaria.

-Ya era hora de estrenarla- digo poniendo la película para que empiece y tomando asiento a su lado.

La película empieza y ella se acomoda a mi lado, al principio estamos separados por la palomitas que se encuentran en medio de los dos pero en cierto momento las cojo involuntariamente lo que hace que ella se tenga que acercar para comer palomitas. Cuando se coloca mas a mi lado el contacto de su brazo junto al mío ya me pone nervioso, es tan cálido. Cuando vamos por la mitad yo empiezo a perder el hilo de la trama ya que ella apoya su cabeza en mi hombro y se acomoda junto a mi yo paso mi brazo para rodearla y apegarla a mi.


Yo me paso lo que queda de película girando la cabeza para encontrarme con su rostro, una de las veces que giro la cabeza me la encuentro mirándome, ella baja la vista rápido y vuelve a centrar su atención en la película, yo sonrío e intento hacer lo mismo. Como ya no me entero de lo que pasa en la peli porque hace tiempo que perdí el hilo, con el brazo que la rodeo mi mano descansa sobre su cintura así que empiezo a mover mi pulgar en círculos para acariciarla, al principio le pilla de sorpresa y una sonrisa se forma en mi boca, luego se relaja y se apega mas a mi y creo que ella también ha perdido el hilo de la película. Ahora su respiración roza mi cuello lo que me estremece. Yo sigo acariciando su costado ya con la mano entera en movimientos suaves y se que la relaja porque se acaba quedando dormida, giro la cabeza para comprobarlo y me topo con sus labios a dos centímetros de los míos.


miércoles, 20 de mayo de 2015

17. Esta vez no...

Ella contesto al teléfono y yo me quedé con mi niño en la silla. Aún prendado de ese pequeño, casi inexistente, roce con sus labios. Intento apartar esos pensamientos y espero a que termine de hablar por teléfono para ayudarla a recoger. Después de recoger entre los dos las cosas del desayuno decidimos salir un ratito al jardín donde nos reciben sus perras muy efusivas. Sobre todo Danka con su dueña a la que espera que se agache para lamerle la cara. Nos sentamos en el césped ya que hace una buena temperatura y siento a Jaime en mis piernas mientras ella tiene en las suyas a Rumba creo que es, no consigo diferenciarlas. Mientras hablamos de Jaime se está entreteniendo de tirar del cordón de mi sudadera hasta sacarlo. Me mira fijamente y me dice:

-Rodrigo muchas gracias por quedarte anoche conmigo- la interrumpo al instante.

-Malú no hace falta que me des las gracias voy a estar siempre que quieras.- le digo mostrándole una tímida sonrisa de lado a la vez que estiro una de mis manos para agarrar la suya y darle un leve apretón.

-Anoche cuando llegué a esas horas del concierto, al entrar por la puerta y verme en mi casa después de tantos días no sé que me paso pero me sentí mas sola que nunca, se acrecentó la pérdida de mi tío y pensé que después de haber estado rodeada de personas que cantaban desgarrándose la voz mis canciones y dándome ánimos unas horas antes en realidad estaba sola...- me dice todo esto con la mirada perdida en alguna parte de su jardín. Tiro de la mano que le tengo agarrada y la abrazo contra mi pecho mientras que con el otro brazo sostengo a Jaime, ella pasa sus brazos por mi cintura y me abraza durante un buen rato. Y es que se siente tan bien que esté pegada a mi que cuando se separa casi me quejo. Le paso una mano por la mejilla cuando rompe el abrazo y le digo:

-Malú todos nos hemos sentidos solos en algunos momentos pero no lo estamos, todos tenemos a alguien que nos quiere y nos cuida pero tu tienes a muchos que te quieren y te cuidan, tienes a tu familia, a tus amigos, a tu público, a tus perras...- empiezo a enumerarle mientras se forma una leve sonrisa con esta última mención.- incluso- continuó- me tienes a mi y a Jaime,- hago una pausa para mostrarle mi verdad- para lo que quieras y necesites Malú.- le digo acariciando su mejilla para luego dejarle un beso sobre la frente y abrazarla nuevamente contra mi.

-Gracias- consigo escuchar en un susurro cuando la abrazo contra mi.

Pasaron los días y todo siguió igual entre nosotros, no había habido más intentos de beso pero su simple compañía me valía. Poco a poco y sin quererlo se estaba colando muy dentro de mi, esas barreras que me había impuesto a crear más bien hacían el efecto contrario, le hacían de rampa para colarse dentro de mi.
Estaba en mi despacho reunido con Lola cuando de repente recibí un whatsapp, miré de reojo el móvil y vi de quien era y no pude evitar sonreír, esta tarde se iba a Valladolid ya que le entregaban un premio Cadena Dial y como yo luego no iba a estar con ella para celebrarlo había pensado hacerlo antes e invitarla a comer, y ahí estaba su respuesta. Era un sí seguido de varios emoticonos, le respondí que en mi casa la esperaba y que no llegara tarde y deje el teléfono sobre la mesa. De pronto sentí unos ojos clavados en mi, muy a mi pesar Lola se había dado cuenta...

-Vaya vaya Rodri quien era...- me pregunto dejando los bocetos que tenía en las manos para centrarse en su nuevo objetivo, yo.

-...William, era William - digo de sopetón intentando esconder una sonrisa.

-Ya claro...Quieres tanto a tu hermano que cuando hablas con él se te pone cara tonto...- me dijo con la ironía que la caracterizaba.

-Será eso...- conteste sin seguirle mucho el juego porque si no ya si que estaría perdido. Al momento de responder recibí un impacto de un bolígrafo contra mi cuerpo.

-Ya me enteraré ... Y entonces no vas a poder esconderme la verdad.- me dijo moviendo un dedo delante de mi en plan amenazador. Puse cara de asombro y trague saliva, lo que nos hizo estallar en carcajadas a ambos. Dejamos nuestras payasadas a un lado y salimos a la reunión que teníamos.
Yo en la reunión estaba que no estaba, desde hacía días no podía apartar de mi mente esa sensación que sentí ante la proximidad de sus labios no sabia que me pasaba pero si lo que quería que pasará. En mitad de la reunión y cuando yo suponga que estaba perdido en mis pensamientos o viajando a algún lugar escuche la voz de Lola.

-Verdad Rodrigo ?- me preguntaba al principio con una sonrisa que ya había cambiado con una mirada amenazadora  mientras todos los ojos de la sala se centraban en mi.


Intenté salir airoso de la situación y lo conseguí mi respuesta les convenció y me centre en los últimos diez minutos de reunión en escuchar atentamente y dejar de perderme en mi mismo. 
Salimos de la reunión y aunque Lola no me llamo la atención por mi falta de interés en la reunión me disculpe yo y me fui a recoger a Jaime y puse rumbo a mi casa donde tendría que preparar un comida exprés ya que tenía invitada. Aproveche que Jaime había venido dormidito y me puse a prepararlo todo y en un tiempo récord lo conseguí. Tenía la comida en el fuego y a Jaime en mis brazos el cual ya me estaba pidiendo que le diera de comer cuando sonó mi móvil. Contesté rápidamente y su voz me sorprendió al otro lado de la línea. Era ella que me decía que no le apetecía salir por la puerta de su casa ya que desde hacía unos días había algunos fotógrafos así que si podía hacerle el favor de abrirla por el jardín. Y eso hice, con mi niño en brazos me dirigí a la puerta del jardín, metí la llave en la cerradura y abrí. Nada más verla sonreí y es que ya me salía solo. Ella se acercó a mi con su inseparable sonrisa y paso una mano por mi mejilla mientras dejaba un beso en la otra y al instante fui recorrido por esa descarga a la que me estaba haciendo adicto, su contacto. Luego le dio un pequeño beso a Jaime, el cual ya se quería mudar de brazos. Ella río y lo cogió. Mientras me decía:

-Vamos que tengo un hambre...
Pasamos al salón la hice sentarse y le pedí que mientras le fuera dando el puré a Jaime el cual con ella se portaba mejor que conmigo... Salí con la comida mientras ella ya estaba terminando de darle de comer a Jaime. Comimos en una agradable charla mientras me perdía continuamente en esos ojos... Cuando terminamos yo subí a meter a Jaime en la cuna y cuando baje ella estaba recogiendo los platos.

-Eres cabezona- le dije mientras me acerque a ella y le quitaba de las manos los vasos, mala idea porque al rozar sus manos me perdí de nuevo ante esa descarga, y me quise encontrar en sus ojos... Su risa me saco de ese mar café al que me estaba haciendo adicto.

-Terminamos antes entre los dos- me dijo quitándome los vasos y guiñándome un ojo mientras se giraba hacia la cocina. Sonreí y decidí hacerla caso y quitarla entre los dos. 
Después de quitar la mesa nos sentamos en el sillón ambos con el café en la mano. Pusimos la tele y estaba empezando una película "Dirty dancing".

-Ohh me encanta esta película- dijo mientas dejaba caer su cabeza sobre mi hombro.

-Pues quédate a verla- le dije sonriendo y girando un poco la cabeza para mirar mejor esos ojos que acababan de cambiar su posición hacia los míos. Ella levanto la cabeza de mi hombro y me miro fijamente a los ojos, estábamos tan cerca que su olor ya hacia tiempo me nublaba los sentidos.

-Ojalá pero no puedo- me sonrió cosa que hizo que mis ojos descendieran de los suyos hasta sus labios.

-... Me debes una película entonces...- dije mientras subía la vista a sus ojos los cuales estaban fijos en mis labios. Mi corazón amenazaba con romper mi caja torácica de la rapidez que llevaba.

-... Cuando quieras...- me respondió con la mirada fija en mis labios y ya no pude resistirme más. Empece a acortar la poca distancia que nos separaba, roce sus labios con los míos y me volvió a recorrer esa corriente que me atraía a ella como si de un imán se tratara frente a un campo magnético. Pase mi mano por su mejilla y cuando nuestro labios iban a encontrarse por fin sentí arder mi parte baja del abdomen me separe de un respingo mientras grité.

-Joder!!!!- ella no se había dado cuenta pero había vertido su café sobre mi, concretamente sobre la parte baja de mi abdomen y muy a mi pesar sobre mi entrepierna...Se levanto al instante pidiéndome perdón yo cogí servilletas y me puse a limpiarme ella imito mi gesto y me intento limpiar mientras no paraba de pedirme perdón.

-Perdón perdón Rodrigo... No me he dado cuenta... Perdón- decía todo seguido mientras no paraba de pasar servilletas sobre mi abdomen y el inicio de mis pantalones. Cogí sus manos para evitar que siguiera bajando, si seguía limpiándome de esa forma no sé muy bien como terminaría la cosa, y la hice mirarme a la cara le sonreí.

-No pasa nada...- le dije mientras agarraba un mechón de su pelo. Ella me miro a los ojos y no lo pudo evitar, soltó una sonora carcajada a la que le siguió la mía. Mientras la veía reírse no me podía creer que otra vez había pasado otra oportunidad de perderme en sus labios perdida, no se porque tome esta decisión pero me dije a mi mismo que esta vez no...  
Espere a que parará de reír y nos sentamos de nuevo en el sofá.

-Malú, quieres otro café?- le dije mientras la miraba fijamente a los ojos.

-No creo que me de tiempo- me dijo mientras me sonreía tristemente y se reía- me tengo que ir ya.- me dijo poniéndose en pie. Le puse cara triste y se rió...y la acompañe hasta la puerta del jardín y la abrace contra mi, pase los brazos por su cintura y la apegue a mi, ella no tardo nada en reaccionar y pasos sus brazos por mi cuello.

-Malú disfruta mucho esta noche, y acuérdate de mi en la fiesta de después- le dije mientras la apretaba contra mi y llenaba mis pulmones con su olor. Ella río en mi oído y os juro que es una de las cosas mas maravillosas que puedes escuchar.

-Lo haré, muchas gracias por la comida- me dijo mientras giraba un poco la cara para darme un beso en la mejilla yo no me di cuenta e imite su movimiento lo que hizo que los dos giráramos la cara y termináramos dejando un beso sobre nuestros labios. En ese mismo momento sentí la calidez de estos y no quise apartarme nunca mas. Ella me miro directamente a los ojos y por su mirada supe bien que no sabia que hacer o decir yo no pude evitar sonreír y ella acabo haciendo lo mismo. Aun estábamos abrazados y ninguno de los dos apartaba la mirada.

-Esta vez no Rodrigo - me dije a mi mismo y baje la mirada a sus labios, ella  estaba mordiendo inapreciablemente su labio inferior lo que me hizo automáticamente humedecer mis labios y acortar la distancia hasta sus labios. Hice que nuestros labios se rozaran y la electricidad al contactar con sus labios hizo acto de presencia, en ese mismo momento sabia que aunque un café caliente acabara sobre mi entrepierna o un teléfono empezara a sonar no podrían evitar lo que estaba por suceder. Ahora fue ella la que rozó sus labios con los míos lo que me impulso a unir definitivamente nuestros labios, al principio fue un beso tímido entonces subí mi mano hasta su mejilla para profundizar en el y la otra la baje hasta la parte baja de su espalda mientras la apegaba contra mi cuerpo, ella poso su mano en mi nuca y fue cuestión de segundos que nuestras lenguas se encontraran y danzaran juntas nuestro delirio. El beso iba subiendo de intensidad y yo estaba perdido, ella aun mantenía un poco de cordura y fue disminuyendo la intensidad. Acabamos con nuestras frentes apoyadas y con los ojos cerrados. Ella paso una manos sobre mi mejilla y abrí los ojos dejo un beso sobre la otra mejilla mientras me decía.

-Me tengo que ir, adiós.- y desapareció tras la puerta del jardín. 
No se si habría huido por el beso pero lo que si sabia es que acababa de probar esos labios y ya quería volver a ellos.
Me quedo un rato en el jardín asimilando lo que acaba de ocurrir y el cosquilleo que sus labios han dejado sobre los míos sigue ahí. Y sonrío sin darme cuenta... Así que decido pasar a mi casa. 
Estoy mas de media hora intentando apartar de mi mente ese beso pero por mas que lo intento no puedo. Me encuentro en el despacho de mi casa, cuando de repente me doy cuenta de las fotos que aun tengo colgadas de Belén conmigo por las paredes, al verlas solo puedo sonreír tristemente y me pesa decirlo pero no me mueven nada por dentro... Así que decido que ya ha llegado el momento y las quito. Vuelvo a intentar acabar unos bocetos cuando el walkie para escuchar a Jaime me trae noticias suyas. Así que me pongo en pie y salgo pitando a por mi niño. 
Estoy dándole de merendar cuando escucho mi móvil
, es William.
-Rodri, que te parece si esta noche os venís tu y Jaime a cenar a mi casa?- me pregunta nada mas descolgar. Acepto y quedamos para la noche.
Me paso la tarde jugando con Jaime o al menos intentándolo mientras ese beso y su reacción no dejan de dar vueltas sobre mi cabeza, 


y si... ¿Había huido por el beso?...estuve un buen rato barajando las posibilidades y llegue a una conclusión "dos no se besan si uno no quiere". 



domingo, 10 de mayo de 2015

16. Mi mala suerte

Me despierto y aún continuamos de la misma posición que cogímos la noche anterior, con nuestras manos aferradas entre sí y nuestros cuerpos a una proximidad que me hace temblar... Como era de noche no lo noté tanto pero ahora que la luz del día se cuela por la ventana puedo comprobar que estamos muy juntos. Ella continua dormida y así tiene un gran parecido con un ángel, con el pelo sobre su cara y la boca entreabierta puedo afirmar que parece mucho más joven. No tengo ni la más mínima idea de que hora puede ser. Así que me inclino un poco sobre ella para mirar el despertador que tiene en su mesilla y no son más de las 8:10, así que decido que aún no la despertaré y me quedaré un rato más tumbado, por el pequeño movimiento que mi cuerpo hace cuando me incliné a ver la hora hace que ella se remueva y no sé como pero acabamos peligrosamente juntos y digo peligrosamente porque si a Malú le sumas que llevo sin estar con una mujer unos... 6 meses ya que los últimos meses del embarazo de Jaime fueron de riesgo y luego Belén encontró a otro pues... Cierro los ojos para mantener la cordura y es que el calor que repentinamente me ha invadido el cuerpo me hace perder la cabeza. Analizo la situación estamos ambos de lados mirándonos su mano que ante estaba entrelazada con la mía ha acabado en mi mejilla lo que hace que nuestras caras estén más juntas, ahora nuestras frentes están completamente pegadas y puedo sentir la calidez de su respiración sobre mis labios, los cual están separados de los suyos por un par de dedos. Mi mano que antes tenía entrelazada a la suya ha acabado en la parte baja de su espalda haciendo que nuestros pechos estén tan juntos que en ciertos momentos de la respiración se tocan. Y ya si pasamos a hablar de nuestras piernas están tan entrelazadas que no se sabe donde acaban las suyas y empiezan las mías. La verdad que si hay algo que me guste es dormir abrazado y por ello mismo no me puedo quejar.
Cierro los ojos para intentar relajarme y lo consigo, me vuelvo a quedar dormido y supongo que habrá pasado una hora y algo esta vez no me muevo a comprobarlo, pero Jaime debe de estar a punto de hacer acto de presencia. Abro los ojos lentamente acostumbrándome a la claridad de la habitación y para mi sorpresa cuando estoy terminando de abrir los ojos Malú esta haciendo lo mismo que yo, solo que ella se ve adorable con el ceño fruncido y arrugando los ojos por la claridad, al verme sonríe y creo que cae en la cuenta de nuestra posición e intenta separarse pero mi brazo colocado en la parte baja de su espalda hace acto de presencia e impide su movimiento sin querer, los dos sonreímos y nos quedamos como estamos.
-Buenos días- le digo susurrando lo que la hace sonreír y me fijo en lo bella que se ve.- que tal has dormido? 
-Muy bien- me dice mientras quita la mano de mi mejilla y la pasa a mi nuca.- y tú?- me sonríe mientras masa el pelo de mi nuca.
-De maravilla, como hacia tiempo no dormía- le digo con una sonrisa enorme, la que hace que me gane un beso, mientras me dice:
-Me alegro-ella se inclina a dejarme un beso en la mejilla que acaba cerca de la comisura de mis labios. Lo que hace que nos quedemos ambos mirandonos fijamente. Yo no puedo evitar bajar la vista hacia sus labios los cuales están entreabiertos, levanto la vista a sus ojos y me miran directamente a la boca, vuelvo a bajar la vista a sus labios y se muerde casi de manera inapreciable el labio inferior. Me humedezco los labios y empezamos a acercarnos de manera lenta voy cambiando la mirada de su boca a sus ojos y nuestros ojos conectan, me vuelvo a perder en ese cálido mar de chocolate y se me cruzan los ojos de mi infancia aquellos que me hicieron querer volver cada verano. Estamos tan cerca que su aliento choca de bruces contra mis labios. Cuando nuestros labios están apunto de encontrarse Jaime empieza a gruñir, salgo del trance al que me había llevado su embrujo, abro los ojos y ella tiene una sonrisa de resignación mientras se ha alejado un poco, no mucho pero lo suficiente para que nuestros labios no se toquen.
-Creo que te llama- me dice con la sonrisa pintada en su cara. Asiento con pesadez y me dirijo a coger a Jaime que nada más verme me sonríe, si supiera lo que acaba de interrumpir... Lo cojo y vuelvo a la cama, lo coloco sentado entre media de nosotros y hace todo lo posible por ponerse de pie, en Malú encuentra una aliada que lo ayuda a levantarse y lo sostiene mientras da saltitos, la risa de ambos llena la habitación, ver a la personita que más quiero en este mundo feliz sin extrañar nada del cariño que te da una madre, me hace darme cuenta de que no lo estoy haciendo tan mal, que Jaime es feliz conmigo y que yo también merezco serlo. Mi niño se ha cansado de dar saltitos y cae de culo sobre el colchón causando una sonrisa tonta en mi cara y la risa de Malú, que sigue jugando con él, ahora lo ha tumbado entre sus piernas y acerca su cabeza ganándose así las carcajadas de mi niño. Ambos ríen y yo me pierdo en mis pensamientos... ¿Era consciente de lo que había estado apunto de pasar?, ¿quería que pasará?... Creo que esa ultima pregunta era más que obvia, claro que quería que pasará, solo me tenía que fijar en como mi cuerpo respondía cuando la tenía cerca, esas continuas descargas cuando la toco que son tan adictivas hasta el punto de no querer soltarla, o ese cosquilleo inmediato cuando me sonríe o me abraza, o esa felicidad que me produce hacerla reír... Claro que quería que pasará, de lo que no estoy tan seguro es de que ella lo quisiera... Ella estaba pasando por un mal momento, quizás sólo necesitaba a alguien que la apoyase y yo estaba confundiéndolo todo me digo a mi mismo estableciendo esas barreras que había prometido construir cuando Belen me dejo y que se habían derrumbado en estos últimos momentos. Su voz me saca de mis pensamientos.
-Te parece bien Rodrigo ?- me dice y creo que está esperando una respuesta de mi parte.
-Eh?- es lo único que consigo emitir. Ella ríe y le habla a mi niño.
-Tu padre no nos estaba escuchando, a ver que hacemos con el- esto causa un chapurreo de mi niño que obtiene un sonoro beso en la mejilla.- a ver empiezo Rodrigo, céntrate por favor, que si te parece bien y quieres te invito a desayunar y te estaba preguntando si tienes el desayuno del niño así si no le tienes yo voy preparando el nuestro y tu te acercas a por el en un momento, solo sí quieres.- lo dice todo terminado con una sonrisa lo que hace que esas barreras que acababa de forzar a reconstruirse diciéndome a mi mismo que ella se arrepentiría de besarme desaparezcan como si de arena se tratasen ante un huracán. Le sonrió.
-Vale así aprovecho y me pongo algo decente y cojo algo para quitarle el pijama a Jaime. Pero espérame para preparar el desayuno!- le digo cogiendo las llaves de mi casa- te dejo con Jaime,  no me lo malcríes- le digo giñandole un ojo lo que hace que me gane una gran sonrisa por su parte y el golpe de un cojín sobre mi cabeza. 
Voy rápido hacia mi casa y cojo las cosas pero antes me paro y voy al baño, me echo agua fría por la cara, me miro en el espejo y me digo:
-Rodrigo que diablos te pasa!- me digo mientras me froto la cara, de lo único que estoy seguro es de que no sé lo que siento no sé que debo hacer no sé nada, quizás mi problema fue siempre pensar mucho antes de actuar o confiar demasiado en los demás.- Rodrigo ya te han hecho mucho daño y ahora tienes dos opciones, encerrarte en ti mismo y vivir siempre aferrado a ese dolor o pasar página y dejarte llevar si nos vuelve a tocar sufrir no lo sabemos pero quizás igual no sea todo malo. Men! Todo pasa por algo, bueno o malo te acabara enseñando algo valioso.- la charla conmigo mismo me ha ayudando algo pero el lío lo sigo teniendo, solo que ahora no sé si será lo acertado pero voy a intentar vivir olvidando el dolor. 
Salgo a mi habitación y me cambio el pijama por un pantalón de algodón gris con elástico en los tobillos una sudadera Burdeos y mis air max. Voy al armario de Jaime y cojo algo similar es un pantalón de algodón azul marino con elástico en los tobillos y una sudadera gris y sus deportivas.
Y vuelvo a su casa. Cuando llego solo me deja preparar el biberón de Jaime ya que lo demás según ella está bajo control, se ha cambiado de ropa y se ha puesto unas mallas deportivas unas zapatillas una camiseta ancha y una chaqueta de algodón que lleva caída de un hombro. Terminamos de poner las cosas en la mesa y mientras yo le doy el biberón a Jaime ella termina de traer la mermelada para las tostadas. Ha preparado un buen desayuno un par de cafés y unas cuantas tostadas. Termino de darle el desayuno a Jaime y lo siento en mis piernas esperando que no se mueva mucho, ya que se esta volviendo un trasto...
Estamos desayunando en una agradable charla cuando yo me empiezo a poner mermelada en una de mis tostadas mientras Jaime en mis piernas intenta alcanzarlo todo, cuando de golpe planta una manita en mi tostada. Dejo deprisa la tostada en el plato mientras cojo corriendo una servilleta mientras mi niño me mira formando una perfecta O con su boquita sorprendido por lo que ha hecho. Veo que agita la mano y agarro corriendo la servilleta mientras digo.
-Cielo me vas a man!- y ya no puedo decir nada más porque su manita se estampa contra mi mandíbula y el lateral de mi cuello. Malú suelta una gran carcajada y yo le agarro corriendo la mano para que no me siga manchando, le limpio la manita con la servilleta y Malú con una risa floja mientras no deja de darme servilletas. Mientras termino de limpiarle la mano a Jaime que se niega la miro suplicándole con la mirada, ella se levanta con una servilleta  y termina de limpiarle la mano a Jaime, acerca su silla mientras me dice.
-Vaya trasto vas a tener- me sonríe- espera que aun tienes mermelada en el cuello- interviene mientras yo me paso una servilleta por la mandíbula. Coje ella otra y se acerca a mi cuello a limpiarlo. Y cuando se acerca a quitarme los restos de mermelada del cuello la miro fijamente y no puedo evitar mirar esos labios en los que pensando bien me encantaría perderme. Ella termina de limpia mi cuello y levanta la vista y me encuentra mirándola directamente a los labios, intento apartar la mirada pero entonces la veo mirarme a los ojos fijamente, me pierdo en ellos y no sé porque brillan de una manera que hace que algo dentro de mi crezca. Ella baja la mirada a mis labios y yo hago lo mismo hacia los suyos, me humedezco los labios involuntariamente y me empiezo a acercar a su boca. Siento su respiración chocar contra mis labios, giro un poco la cabeza, nuestros labios se rozan levemente provocando una conexión eléctrica como jamás había sentido con un simple roce y cuando creo que por fin lo vamos a lograr su teléfono empieza a sonar lo que la hace dar un respingo y separarnos. Se levanta apresuradamente y yo me quedo con ganas de ese pequeño  y cálido contacto que habíamos mantenido. Pero parece que hoy la suerte no estaba de nuestra parte.

sábado, 2 de mayo de 2015

15. Quédate conmigo.

Respondo al teléfono sabiendo que quien me llamaba a esta hora seria Malú.
-Dígame- digo reincorporándome un poco en la cama para hablar.
-Buenas noches Rodrigo.- suena al otro lado de la línea seguido de un suspiro.
-Como estas Malú ?- empezamos a hablar. Como sospechaba no ha sido el mejor día de su vida, pero trato de cambiarle pronto de tema para distraerla. Nos ponemos a hablar de Jaime y sus procesos con el lenguaje.
-Sabes..., creo que dirá antes tu nombre que papá, por más que se lo repito no hay manera.- esto ocasiona una leve risa al otro lado de la línea. Continuamos hablando un rato más y ya nos estamos despidiendo.
-Oye Malú, vas a dar finalmente el concierto de mañana ?- le pregunto buscando bien las palabras para que no me malinterprete.
-Sí Rodrigo, después de mucho pensarlo el mejor homenaje que le podemos hacer es seguir adelante como él siempre decía. El mayor homenaje a un genio musical es seguir con la música, así que si daremos ese concierto, no sé como saldrá pero me dejaré todo en el escenario...- sonrío, es grande por donde la mires... Muy pocos habrían hecho lo que ella... Estoy segurísimo.
-Estoy contigo, es la mejor forma de seguir adelante. Estoy seguro de que saldrá perfecto, eres grande dentro y fuera de un escenario y mañana lo vas a demostrar. Bueno Malú no quiero entretenerte más que ha debido ser un día largo para ti. Descansa y ya sé que es difícil pero disfruta ese concierto, lo vas a hacer genial estoy seguro.- se lo dije de corazón porque así lo sentía, era una gran prueba de la grandísima persona que había debajo de la artista.
-Muchas gracias Rodrigo, lo intentaré...y por cierto, felices 32.- sonrío como un idiota al escuchar esa última frase.
-Muchas gracias, la verdad no tengo ni idea de como te has enterado ... Pero ya me lo contarás... Buenas noches, descansa.-
Dicho esto me voy a dormir con la felicidad que me ha producido ese "felices 32" y es que yo no le dije nada...

A la mañana siguiente me levanto temprano, tengo algunas cosas que hacer. Cuando termino de prepararme llamo al teléfono que me dijo mi madre y aprovecho para limpiar un poco la casa y reservar sitio en el restaurante para comer. Mientras estoy limpiando el salón oigo a Jaime gruñir por lo que debe de haberse despertado, subo para cogerlo y darle el desayuno. Lo visto y lo dejo en el parque jugando mientras termino de limpiar. Son las 12:00 de la mañana los del regalo de mi madre me dijeron que vendrían sobre esta hora, así que decido llamar a William mientras. Al tercer tono me responde, le invito a que se venga a comer con nosotros y también llamó a Lola y Sergio para decirle la hora y el lugar. Cuando estoy terminando de hablar con Sergio llaman al portero y abro, en menos de dos minutos dos chicos de una agencia de reparto han dejado en mi salón un bulto enorme recubierto por una tela y cuerdas para mantenerlo tapado.
Me decido a quitar las cuerdas y la tela y cuando veo que es no puedo evitar sentir algo de nostalgia. Es un piano de pared como el que tenía mi padre en nuestra casa cuando vivíamos juntos, en el mismo que aprendí a tocarlo.


Lo colocó en el salón empujándolo y no puedo evitar sentirme abrumado y un nudo se instala en mi garganta. Este regalo de mi madre me recuerda a nuestros días en nuestra casa de Cádiz, cuando todavía éramos una familia feliz y unida, y a esos veranos en la playa... Sin querer se vuelven a colar esos ojos marrones chocolate de mi infancia, esos ojos de los cuales no sé ni el nombre, ya os contaré más despacio sobre esos ojos. Llamo a mi madre para agradecerle el gran regalo que me ha hecho, de verdad me ha encantado.

Llega la hora de comer y vamos todos al restaurante en el que he reservado, comemos en una alegre charla, y con ellos estoy tan a gusto. Dejamos el restaurante a un lado después de la comida y nos dirigimos a mi casa donde llegamos y nos sentamos todos en el sofá como derrotados.
-Bueno y ahora que hacemos?- propone William.
-Yo opto por rodar- dice una Lola espachurrada en el sofá y con las manos sobre su barriga.
-Nada de eso Lola, vamos a digerir bien la comida- dice Sergio levantándose del sofá- hora feliz! Mojitos y Gin tonics ! - y con esa simple frase se gana los aplausos de Lola y William. Así que vamos Sergio y yo a preparar las bebidas.
Nos pasamos gran parte de la tarde jugando al típico juego de mis cumpleaños, el Party! Entre tararear camiones, dibujar, Mojito, mímica y gin tonic acabamos sobre las 7:30 y ya deciden que es hora de irse, me apena un poco porque me lo estaba pasando en grande, y ahora quedarme solos mi niño y yo otra vez me da palo... Por ello le insisto a William en que se quede.
-Will quédate a cenar- 
-Que va... Hermanito no puedo he quedado.- me dice sonriendo.
-Vamos quédate y esta noche jugamos a la play en la pantalla grande.- le digo sabiendo que esa es una oferta cuanto menos aceptable.
-Me lo estas poniendo difícil... Pero no, no puedo, lo dejamos para otra vez.- me dice y creo que incluso se ha ruborizado un poco y en ese momento me acuerdo de cuando le vi paseando de la mano de aquella chica morena de cabello rizado y en ese mismo instante le sonrió y dejo que se vaya.
Ahora me encuentro en la soledad de mi casa con mi niño, así que decido coger los juguetes del parque y ponerlos en el suelo para sentarme y jugar con él. Mientras estoy jugando y entre carcajeos y babas me quedo mirando el piano y mi mente viaja al verano de mis 7 años. 

Mi madre estaba embarazada de William y mi padre cuidaba de ella mientras estábamos en la playa, ellos estaban bajo la sombrilla y yo estaba en la orilla jugando solito, ya que como sabéis siempre he sido tímido, había un grupo de niños jugando cerca mío y un grupo de tres niñas y un niño que se ve que acababa de aprender andar a mi otro lado. Yo seguían enfrascado en la construcción de mi castillo, y en intentar retirar todos los rizos de mis ojos sin que me entrara arena al darme con las manos. Cuando de repente el niño pequeño que ya había optado por ir ágatas se lleva uno de mis cubos y se pone a jugar con el un poco más allá de donde yo estaba, yo sigo a lo mío y decido dejárselo. Cuando ya estoy terminando mi construcción de la cual estoy muy orgulloso, llega una niñita delgada con el pelo marrón a devolverme mi cubo.
-Ten que antes mi primo te lo cogió- me dice con un inevitable aunque a la vez disipado acento andaluz.
-Muchas gracias por traérmelo- digo levantando la cabeza y mirándola a la cara e inevitablemente a los ojos en los cuales me perdí en ese mismo momento, me encontraba en un mar cálido de chocolate.
-Lo has hecho tu?- me pregunto la niña bajando la mirada para muy a mi pesar hacia mi castillo.
-Eh... Sí- fue lo único de lo que fui capaz de responder. La niña que se la veía más abierta que a mi siguió intentando mantener una conversación aunque yo no la estuviera ayudando mucho con mi timidez.
-Es muy bonito y muy grande.- me dice alabando mi castillo.-¿Como te llamas?- 
-Rodrigo- le respondo y no se como pero le sonrió levemente lo que hace que su sonrisa se haga aun más grande.
-¿Y vienes mucho por aquí Rodrigo?.- me pregunta mientras se sienta a mi lado.
-Si bueno por lo menos este verano si, ya que hemos venido aquí de vacaciones dos semanas. ¿Y tu?- le pregunto por fin haciendo acto presente en esta conversación.
-Sí yo si, en verano vivo aquí.
Seguimos hablando un ratito más y de repente la llaman a lo lejos pero no oigo su nombre con claridad.
-Me tengo que ir, adiós Rodrigo.- me dice levantándose de la arena me levanto detrás suya y le pregunto.
-¿Vas a venir mañana? Y otra cosa ...¿como te llamas?!- le digo ella sonríe y sale a correr.
-Seguramente- me responde gritando mientras se va corriendo y aquí me quedo sin saber su nombre. 

La queja que emite mi niño me abstrae de mis pensamientos, y sonrío al pensar en aquel verano y en esos ojos que siempre me dan paz aunque no sepa su nombre. Sigo jugando con mi niño y cuando llega la hora lo baño y cenamos. Lo meto en la cuna dormidito y yo me voy hacia mi habitación,me meto en la cama y estoy un par de horas dando vueltas y como estoy bastante desvelado salgo a mi terraza a tomar el aire. Hace una buena temperatura siempre que vayas con una chaqueta, me quedo mirando al cielo mientras me dejo llevar a ver si así me entra sueño de una vez. 


No sé cuanto tiempo llevo aquí pero debe ser bastante, cuando de repente escucho el ruido que hace la puerta de la terraza cuando se abre, miro hacia la terraza de al lado y sale Malú, con cara de cansancio y tristeza. Me apoyo en la barandilla lo más cerca que puedo de su terraza y la llamo.
-Chss! Chss!...- se gira y me mira y le sale una pequeña sonrisa lo que hace que la mía se haga más grande aún.-Que tal te ha ido?- prosigo. Seguimos hablando un rato pequeño y cuando pienso que ya es hora de irme ya que ella tiene que descansar me dispongo a despedirme.
-Bueno Malú, yo creo que...- me corta al instante.
-Rodrigo- me dice mirándome dubitativamente a los ojos- te puedo pedir algo?.
-Claro lo que quieras- le digo sonriendo y entonces veo la duda en sus ojos, se pasa una mano por su melena chocolate y suspira profundamente. 
-Mejor déjalo, no es nada- su mirada se aparta de la mía rápidamente, quiero saber que es lo que me iba a pedir.
-Va Malú confía en mi, pídeme lo que quieras... Bueno menos meterme en la piscina por favor.- le digo para quitarle peso a la conversación y así volver a ver aunque por poco tiempo la curvatura que hacen sus labios al trasmitir una sonrisa.
-A ver... No sé muy bien como pedírtelo.- baja la mirada un instante para buscar las palabras adecuadas y vuelve a mirarme tan directamente a los ojos que en mi pecho algo crece y no sé bien lo que es.- que si podrías quedarte esta noche conmigo- dice atropelladamente mientras aparta la mirada hacia sus manos.- al llegar a casa me he dado cuenta de que hoy más que nunca me siento sola- continua diciéndome, yo busco su mirada y en ella solo encuentro tristeza. Me paso corriendo hacia adentro de mi habitación y cuando estoy poniendo algunas de las cosas de Jaime en el bolso del carrito me doy cuenta de que no le he dado ninguna respuesta, incluso pensara que he huido... Salgo de nuevo a la terraza corriendo con un biberón en una mano y en la otra pañales y ahí la encuentro apunto de entrarse para su habitación.
-Malú!!! Qué sí, ve abriendo la puerta que no tardo nada- ella se gira limpiando algunas lagrimas y me sonríe.
En menos de diez minutos estoy entrando a casa de Malú con mi niño en el capazo. Escucho una voz que me dice que suba hacia la planta de arriba, al llegar a la que creo que es su habitación golpeo el marco como para que sepa que estoy ahí y pregunto si puedo pasar, me da permiso para pasar y dejo el capazo encima de la cama. Ella al minuto sale del baño y yo nada más verla no puedo evitarlo y me voy acercando deprisa hasta que la abrazo contra mi, a ella le pilla desprevenida lo sé porque en un principio tarda en responderme al abrazo, pero luego pasa los brazos por mi cintura y posa su cabeza  mi pecho, yo apego su cabeza a mi con una mano mientras acaricio su pelo y con la otra la pongo a la altura de su espalda y la apego más a mi.
-Que bien que ya estés aquí de nuevo- le digo dejando un beso en el tope de su cabeza.
-Sí, ya ha pasado todo.- responde con una voz casi imposible de oír. Entonces la abrazo más fuerte. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados pero poco a  poco vamos soltando el abrazo. Cuando ya hemos deshecho el abrazo y estamos uno frente al otro acuno su cara entre mis manos y me acerco a ella para dejarle un beso en la frente. 
-Venga vamos a dormir que ya es tarde y tienes cara de cansada. 
Como su habitación a parte de estar decorada con un gusto exquisito tiene un par de sillones en uno colocó el capazo de Jaime asegurándome de que no se vaya a caer, y el otro decido que será mi cama por una noche. Cuando estoy acomodando las cosas al rededor del sillón siento que la mirada de Malú se clava en mi espalda.
-Rodrigo, no vas a dormir ahí.- me giro ante sus palabras y la veo retirando los cojines de la cama.- si duermes ahí mañana te dolerá todo por mi culpa y además la cama es lo suficientemente grande como para dejarla vacía. Así que venga!- me fijo por primera vez en su cama y si es verdad que es más grande que la mía, creo que no es una mala opción incluso estoy casi seguro de que si me quedo en el lado ni la molestaré, así que espero a que ella entre en la cama y hago lo mismo por el otro lado y me quedo en ese lado sin moverme mucho para no molestarla. Apaga la luz y me dispongo a dormirme cuando de repente escucho su risita, como la luna llena de esta noche estaba posada sobre nuestro jardín la luz entra por el ventanal me sobra para ver y veo su cara iluminada por la luz de la luna. 
-Que te pasa ahora? Le sonrió mientras me giro y me quedo de lado mirándola fijamente ya que ella también está de lado mirándome.
-Por dios Rodrigo así lo único que vas a  conseguir es acabar en el suelo, no como, así  que te puedes entrar en la cama sin miedo.- me dice mostrando una pequeña sonrisa de lado. Sonrío y me acerco un poco hacia el medio de la cama. Ella pone los ojos en blanco y se acerca a mi. Me coge la mano que tengo reposando sobre la almohada y entrelaza nuestros dedos.
-Rodrigo muchas gracias por quedarte conmigo.- suelto nuestros dedos entrelazados y poso mi mano sobre su cara mientras que el pulgar le pongo sobre sus labios.
-Shh... No me des las gracias, ya sabes que puedes confiar en mi y siempre voy a estar apoyándote.- digo mientras tenía el pulgar sobre sus labios que por cierto no puedo evitar mirar, tiene un tacto tan suave... Cierro los ojos con fuerza para ahuyentar esos pensamientos y vuelvo a entrelazar nuestras manos y dejo un beso sobre la palma de su mano. Y así nos quedamos dormidos yo que en un principio me iba a mantener alejado estoy con nuestras manos entrelazadas en medio de nosotros a la altura de nuestros labios y nuestras frentes separadas por un palmo. La verdad es que así no se esta tan mal... Y ya en brazos de morfeo no puedo evitar cruzarme con un par de ojos marrón chocolate tan cálidos como el sol en un atardecer de verano.