Me despierto y aún continuamos de la misma posición que cogímos la noche anterior, con nuestras manos aferradas entre sí y nuestros cuerpos a una proximidad que me hace temblar... Como era de noche no lo noté tanto pero ahora que la luz del día se cuela por la ventana puedo comprobar que estamos muy juntos. Ella continua dormida y así tiene un gran parecido con un ángel, con el pelo sobre su cara y la boca entreabierta puedo afirmar que parece mucho más joven. No tengo ni la más mínima idea de que hora puede ser. Así que me inclino un poco sobre ella para mirar el despertador que tiene en su mesilla y no son más de las 8:10, así que decido que aún no la despertaré y me quedaré un rato más tumbado, por el pequeño movimiento que mi cuerpo hace cuando me incliné a ver la hora hace que ella se remueva y no sé como pero acabamos peligrosamente juntos y digo peligrosamente porque si a Malú le sumas que llevo sin estar con una mujer unos... 6 meses ya que los últimos meses del embarazo de Jaime fueron de riesgo y luego Belén encontró a otro pues... Cierro los ojos para mantener la cordura y es que el calor que repentinamente me ha invadido el cuerpo me hace perder la cabeza. Analizo la situación estamos ambos de lados mirándonos su mano que ante estaba entrelazada con la mía ha acabado en mi mejilla lo que hace que nuestras caras estén más juntas, ahora nuestras frentes están completamente pegadas y puedo sentir la calidez de su respiración sobre mis labios, los cual están separados de los suyos por un par de dedos. Mi mano que antes tenía entrelazada a la suya ha acabado en la parte baja de su espalda haciendo que nuestros pechos estén tan juntos que en ciertos momentos de la respiración se tocan. Y ya si pasamos a hablar de nuestras piernas están tan entrelazadas que no se sabe donde acaban las suyas y empiezan las mías. La verdad que si hay algo que me guste es dormir abrazado y por ello mismo no me puedo quejar.
Cierro los ojos para intentar relajarme y lo consigo, me vuelvo a quedar dormido y supongo que habrá pasado una hora y algo esta vez no me muevo a comprobarlo, pero Jaime debe de estar a punto de hacer acto de presencia. Abro los ojos lentamente acostumbrándome a la claridad de la habitación y para mi sorpresa cuando estoy terminando de abrir los ojos Malú esta haciendo lo mismo que yo, solo que ella se ve adorable con el ceño fruncido y arrugando los ojos por la claridad, al verme sonríe y creo que cae en la cuenta de nuestra posición e intenta separarse pero mi brazo colocado en la parte baja de su espalda hace acto de presencia e impide su movimiento sin querer, los dos sonreímos y nos quedamos como estamos.
-Buenos días- le digo susurrando lo que la hace sonreír y me fijo en lo bella que se ve.- que tal has dormido?
-Muy bien- me dice mientras quita la mano de mi mejilla y la pasa a mi nuca.- y tú?- me sonríe mientras masa el pelo de mi nuca.
-De maravilla, como hacia tiempo no dormía- le digo con una sonrisa enorme, la que hace que me gane un beso, mientras me dice:
-Me alegro-ella se inclina a dejarme un beso en la mejilla que acaba cerca de la comisura de mis labios. Lo que hace que nos quedemos ambos mirandonos fijamente. Yo no puedo evitar bajar la vista hacia sus labios los cuales están entreabiertos, levanto la vista a sus ojos y me miran directamente a la boca, vuelvo a bajar la vista a sus labios y se muerde casi de manera inapreciable el labio inferior. Me humedezco los labios y empezamos a acercarnos de manera lenta voy cambiando la mirada de su boca a sus ojos y nuestros ojos conectan, me vuelvo a perder en ese cálido mar de chocolate y se me cruzan los ojos de mi infancia aquellos que me hicieron querer volver cada verano. Estamos tan cerca que su aliento choca de bruces contra mis labios. Cuando nuestros labios están apunto de encontrarse Jaime empieza a gruñir, salgo del trance al que me había llevado su embrujo, abro los ojos y ella tiene una sonrisa de resignación mientras se ha alejado un poco, no mucho pero lo suficiente para que nuestros labios no se toquen.
-Creo que te llama- me dice con la sonrisa pintada en su cara. Asiento con pesadez y me dirijo a coger a Jaime que nada más verme me sonríe, si supiera lo que acaba de interrumpir... Lo cojo y vuelvo a la cama, lo coloco sentado entre media de nosotros y hace todo lo posible por ponerse de pie, en Malú encuentra una aliada que lo ayuda a levantarse y lo sostiene mientras da saltitos, la risa de ambos llena la habitación, ver a la personita que más quiero en este mundo feliz sin extrañar nada del cariño que te da una madre, me hace darme cuenta de que no lo estoy haciendo tan mal, que Jaime es feliz conmigo y que yo también merezco serlo. Mi niño se ha cansado de dar saltitos y cae de culo sobre el colchón causando una sonrisa tonta en mi cara y la risa de Malú, que sigue jugando con él, ahora lo ha tumbado entre sus piernas y acerca su cabeza ganándose así las carcajadas de mi niño. Ambos ríen y yo me pierdo en mis pensamientos... ¿Era consciente de lo que había estado apunto de pasar?, ¿quería que pasará?... Creo que esa ultima pregunta era más que obvia, claro que quería que pasará, solo me tenía que fijar en como mi cuerpo respondía cuando la tenía cerca, esas continuas descargas cuando la toco que son tan adictivas hasta el punto de no querer soltarla, o ese cosquilleo inmediato cuando me sonríe o me abraza, o esa felicidad que me produce hacerla reír... Claro que quería que pasará, de lo que no estoy tan seguro es de que ella lo quisiera... Ella estaba pasando por un mal momento, quizás sólo necesitaba a alguien que la apoyase y yo estaba confundiéndolo todo me digo a mi mismo estableciendo esas barreras que había prometido construir cuando Belen me dejo y que se habían derrumbado en estos últimos momentos. Su voz me saca de mis pensamientos.
-Te parece bien Rodrigo ?- me dice y creo que está esperando una respuesta de mi parte.
-Eh?- es lo único que consigo emitir. Ella ríe y le habla a mi niño.
-Tu padre no nos estaba escuchando, a ver que hacemos con el- esto causa un chapurreo de mi niño que obtiene un sonoro beso en la mejilla.- a ver empiezo Rodrigo, céntrate por favor, que si te parece bien y quieres te invito a desayunar y te estaba preguntando si tienes el desayuno del niño así si no le tienes yo voy preparando el nuestro y tu te acercas a por el en un momento, solo sí quieres.- lo dice todo terminado con una sonrisa lo que hace que esas barreras que acababa de forzar a reconstruirse diciéndome a mi mismo que ella se arrepentiría de besarme desaparezcan como si de arena se tratasen ante un huracán. Le sonrió.
-Vale así aprovecho y me pongo algo decente y cojo algo para quitarle el pijama a Jaime. Pero espérame para preparar el desayuno!- le digo cogiendo las llaves de mi casa- te dejo con Jaime, no me lo malcríes- le digo giñandole un ojo lo que hace que me gane una gran sonrisa por su parte y el golpe de un cojín sobre mi cabeza.
Voy rápido hacia mi casa y cojo las cosas pero antes me paro y voy al baño, me echo agua fría por la cara, me miro en el espejo y me digo:
-Rodrigo que diablos te pasa!- me digo mientras me froto la cara, de lo único que estoy seguro es de que no sé lo que siento no sé que debo hacer no sé nada, quizás mi problema fue siempre pensar mucho antes de actuar o confiar demasiado en los demás.- Rodrigo ya te han hecho mucho daño y ahora tienes dos opciones, encerrarte en ti mismo y vivir siempre aferrado a ese dolor o pasar página y dejarte llevar si nos vuelve a tocar sufrir no lo sabemos pero quizás igual no sea todo malo. Men! Todo pasa por algo, bueno o malo te acabara enseñando algo valioso.- la charla conmigo mismo me ha ayudando algo pero el lío lo sigo teniendo, solo que ahora no sé si será lo acertado pero voy a intentar vivir olvidando el dolor.
Salgo a mi habitación y me cambio el pijama por un pantalón de algodón gris con elástico en los tobillos una sudadera Burdeos y mis air max. Voy al armario de Jaime y cojo algo similar es un pantalón de algodón azul marino con elástico en los tobillos y una sudadera gris y sus deportivas.
Y vuelvo a su casa. Cuando llego solo me deja preparar el biberón de Jaime ya que lo demás según ella está bajo control, se ha cambiado de ropa y se ha puesto unas mallas deportivas unas zapatillas una camiseta ancha y una chaqueta de algodón que lleva caída de un hombro. Terminamos de poner las cosas en la mesa y mientras yo le doy el biberón a Jaime ella termina de traer la mermelada para las tostadas. Ha preparado un buen desayuno un par de cafés y unas cuantas tostadas. Termino de darle el desayuno a Jaime y lo siento en mis piernas esperando que no se mueva mucho, ya que se esta volviendo un trasto...
Estamos desayunando en una agradable charla cuando yo me empiezo a poner mermelada en una de mis tostadas mientras Jaime en mis piernas intenta alcanzarlo todo, cuando de golpe planta una manita en mi tostada. Dejo deprisa la tostada en el plato mientras cojo corriendo una servilleta mientras mi niño me mira formando una perfecta O con su boquita sorprendido por lo que ha hecho. Veo que agita la mano y agarro corriendo la servilleta mientras digo.
-Cielo me vas a man!- y ya no puedo decir nada más porque su manita se estampa contra mi mandíbula y el lateral de mi cuello. Malú suelta una gran carcajada y yo le agarro corriendo la mano para que no me siga manchando, le limpio la manita con la servilleta y Malú con una risa floja mientras no deja de darme servilletas. Mientras termino de limpiarle la mano a Jaime que se niega la miro suplicándole con la mirada, ella se levanta con una servilleta y termina de limpiarle la mano a Jaime, acerca su silla mientras me dice.
-Vaya trasto vas a tener- me sonríe- espera que aun tienes mermelada en el cuello- interviene mientras yo me paso una servilleta por la mandíbula. Coje ella otra y se acerca a mi cuello a limpiarlo. Y cuando se acerca a quitarme los restos de mermelada del cuello la miro fijamente y no puedo evitar mirar esos labios en los que pensando bien me encantaría perderme. Ella termina de limpia mi cuello y levanta la vista y me encuentra mirándola directamente a los labios, intento apartar la mirada pero entonces la veo mirarme a los ojos fijamente, me pierdo en ellos y no sé porque brillan de una manera que hace que algo dentro de mi crezca. Ella baja la mirada a mis labios y yo hago lo mismo hacia los suyos, me humedezco los labios involuntariamente y me empiezo a acercar a su boca. Siento su respiración chocar contra mis labios, giro un poco la cabeza, nuestros labios se rozan levemente provocando una conexión eléctrica como jamás había sentido con un simple roce y cuando creo que por fin lo vamos a lograr su teléfono empieza a sonar lo que la hace dar un respingo y separarnos. Se levanta apresuradamente y yo me quedo con ganas de ese pequeño y cálido contacto que habíamos mantenido. Pero parece que hoy la suerte no estaba de nuestra parte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario