miércoles, 20 de mayo de 2015

17. Esta vez no...

Ella contesto al teléfono y yo me quedé con mi niño en la silla. Aún prendado de ese pequeño, casi inexistente, roce con sus labios. Intento apartar esos pensamientos y espero a que termine de hablar por teléfono para ayudarla a recoger. Después de recoger entre los dos las cosas del desayuno decidimos salir un ratito al jardín donde nos reciben sus perras muy efusivas. Sobre todo Danka con su dueña a la que espera que se agache para lamerle la cara. Nos sentamos en el césped ya que hace una buena temperatura y siento a Jaime en mis piernas mientras ella tiene en las suyas a Rumba creo que es, no consigo diferenciarlas. Mientras hablamos de Jaime se está entreteniendo de tirar del cordón de mi sudadera hasta sacarlo. Me mira fijamente y me dice:

-Rodrigo muchas gracias por quedarte anoche conmigo- la interrumpo al instante.

-Malú no hace falta que me des las gracias voy a estar siempre que quieras.- le digo mostrándole una tímida sonrisa de lado a la vez que estiro una de mis manos para agarrar la suya y darle un leve apretón.

-Anoche cuando llegué a esas horas del concierto, al entrar por la puerta y verme en mi casa después de tantos días no sé que me paso pero me sentí mas sola que nunca, se acrecentó la pérdida de mi tío y pensé que después de haber estado rodeada de personas que cantaban desgarrándose la voz mis canciones y dándome ánimos unas horas antes en realidad estaba sola...- me dice todo esto con la mirada perdida en alguna parte de su jardín. Tiro de la mano que le tengo agarrada y la abrazo contra mi pecho mientras que con el otro brazo sostengo a Jaime, ella pasa sus brazos por mi cintura y me abraza durante un buen rato. Y es que se siente tan bien que esté pegada a mi que cuando se separa casi me quejo. Le paso una mano por la mejilla cuando rompe el abrazo y le digo:

-Malú todos nos hemos sentidos solos en algunos momentos pero no lo estamos, todos tenemos a alguien que nos quiere y nos cuida pero tu tienes a muchos que te quieren y te cuidan, tienes a tu familia, a tus amigos, a tu público, a tus perras...- empiezo a enumerarle mientras se forma una leve sonrisa con esta última mención.- incluso- continuó- me tienes a mi y a Jaime,- hago una pausa para mostrarle mi verdad- para lo que quieras y necesites Malú.- le digo acariciando su mejilla para luego dejarle un beso sobre la frente y abrazarla nuevamente contra mi.

-Gracias- consigo escuchar en un susurro cuando la abrazo contra mi.

Pasaron los días y todo siguió igual entre nosotros, no había habido más intentos de beso pero su simple compañía me valía. Poco a poco y sin quererlo se estaba colando muy dentro de mi, esas barreras que me había impuesto a crear más bien hacían el efecto contrario, le hacían de rampa para colarse dentro de mi.
Estaba en mi despacho reunido con Lola cuando de repente recibí un whatsapp, miré de reojo el móvil y vi de quien era y no pude evitar sonreír, esta tarde se iba a Valladolid ya que le entregaban un premio Cadena Dial y como yo luego no iba a estar con ella para celebrarlo había pensado hacerlo antes e invitarla a comer, y ahí estaba su respuesta. Era un sí seguido de varios emoticonos, le respondí que en mi casa la esperaba y que no llegara tarde y deje el teléfono sobre la mesa. De pronto sentí unos ojos clavados en mi, muy a mi pesar Lola se había dado cuenta...

-Vaya vaya Rodri quien era...- me pregunto dejando los bocetos que tenía en las manos para centrarse en su nuevo objetivo, yo.

-...William, era William - digo de sopetón intentando esconder una sonrisa.

-Ya claro...Quieres tanto a tu hermano que cuando hablas con él se te pone cara tonto...- me dijo con la ironía que la caracterizaba.

-Será eso...- conteste sin seguirle mucho el juego porque si no ya si que estaría perdido. Al momento de responder recibí un impacto de un bolígrafo contra mi cuerpo.

-Ya me enteraré ... Y entonces no vas a poder esconderme la verdad.- me dijo moviendo un dedo delante de mi en plan amenazador. Puse cara de asombro y trague saliva, lo que nos hizo estallar en carcajadas a ambos. Dejamos nuestras payasadas a un lado y salimos a la reunión que teníamos.
Yo en la reunión estaba que no estaba, desde hacía días no podía apartar de mi mente esa sensación que sentí ante la proximidad de sus labios no sabia que me pasaba pero si lo que quería que pasará. En mitad de la reunión y cuando yo suponga que estaba perdido en mis pensamientos o viajando a algún lugar escuche la voz de Lola.

-Verdad Rodrigo ?- me preguntaba al principio con una sonrisa que ya había cambiado con una mirada amenazadora  mientras todos los ojos de la sala se centraban en mi.


Intenté salir airoso de la situación y lo conseguí mi respuesta les convenció y me centre en los últimos diez minutos de reunión en escuchar atentamente y dejar de perderme en mi mismo. 
Salimos de la reunión y aunque Lola no me llamo la atención por mi falta de interés en la reunión me disculpe yo y me fui a recoger a Jaime y puse rumbo a mi casa donde tendría que preparar un comida exprés ya que tenía invitada. Aproveche que Jaime había venido dormidito y me puse a prepararlo todo y en un tiempo récord lo conseguí. Tenía la comida en el fuego y a Jaime en mis brazos el cual ya me estaba pidiendo que le diera de comer cuando sonó mi móvil. Contesté rápidamente y su voz me sorprendió al otro lado de la línea. Era ella que me decía que no le apetecía salir por la puerta de su casa ya que desde hacía unos días había algunos fotógrafos así que si podía hacerle el favor de abrirla por el jardín. Y eso hice, con mi niño en brazos me dirigí a la puerta del jardín, metí la llave en la cerradura y abrí. Nada más verla sonreí y es que ya me salía solo. Ella se acercó a mi con su inseparable sonrisa y paso una mano por mi mejilla mientras dejaba un beso en la otra y al instante fui recorrido por esa descarga a la que me estaba haciendo adicto, su contacto. Luego le dio un pequeño beso a Jaime, el cual ya se quería mudar de brazos. Ella río y lo cogió. Mientras me decía:

-Vamos que tengo un hambre...
Pasamos al salón la hice sentarse y le pedí que mientras le fuera dando el puré a Jaime el cual con ella se portaba mejor que conmigo... Salí con la comida mientras ella ya estaba terminando de darle de comer a Jaime. Comimos en una agradable charla mientras me perdía continuamente en esos ojos... Cuando terminamos yo subí a meter a Jaime en la cuna y cuando baje ella estaba recogiendo los platos.

-Eres cabezona- le dije mientras me acerque a ella y le quitaba de las manos los vasos, mala idea porque al rozar sus manos me perdí de nuevo ante esa descarga, y me quise encontrar en sus ojos... Su risa me saco de ese mar café al que me estaba haciendo adicto.

-Terminamos antes entre los dos- me dijo quitándome los vasos y guiñándome un ojo mientras se giraba hacia la cocina. Sonreí y decidí hacerla caso y quitarla entre los dos. 
Después de quitar la mesa nos sentamos en el sillón ambos con el café en la mano. Pusimos la tele y estaba empezando una película "Dirty dancing".

-Ohh me encanta esta película- dijo mientas dejaba caer su cabeza sobre mi hombro.

-Pues quédate a verla- le dije sonriendo y girando un poco la cabeza para mirar mejor esos ojos que acababan de cambiar su posición hacia los míos. Ella levanto la cabeza de mi hombro y me miro fijamente a los ojos, estábamos tan cerca que su olor ya hacia tiempo me nublaba los sentidos.

-Ojalá pero no puedo- me sonrió cosa que hizo que mis ojos descendieran de los suyos hasta sus labios.

-... Me debes una película entonces...- dije mientras subía la vista a sus ojos los cuales estaban fijos en mis labios. Mi corazón amenazaba con romper mi caja torácica de la rapidez que llevaba.

-... Cuando quieras...- me respondió con la mirada fija en mis labios y ya no pude resistirme más. Empece a acortar la poca distancia que nos separaba, roce sus labios con los míos y me volvió a recorrer esa corriente que me atraía a ella como si de un imán se tratara frente a un campo magnético. Pase mi mano por su mejilla y cuando nuestro labios iban a encontrarse por fin sentí arder mi parte baja del abdomen me separe de un respingo mientras grité.

-Joder!!!!- ella no se había dado cuenta pero había vertido su café sobre mi, concretamente sobre la parte baja de mi abdomen y muy a mi pesar sobre mi entrepierna...Se levanto al instante pidiéndome perdón yo cogí servilletas y me puse a limpiarme ella imito mi gesto y me intento limpiar mientras no paraba de pedirme perdón.

-Perdón perdón Rodrigo... No me he dado cuenta... Perdón- decía todo seguido mientras no paraba de pasar servilletas sobre mi abdomen y el inicio de mis pantalones. Cogí sus manos para evitar que siguiera bajando, si seguía limpiándome de esa forma no sé muy bien como terminaría la cosa, y la hice mirarme a la cara le sonreí.

-No pasa nada...- le dije mientras agarraba un mechón de su pelo. Ella me miro a los ojos y no lo pudo evitar, soltó una sonora carcajada a la que le siguió la mía. Mientras la veía reírse no me podía creer que otra vez había pasado otra oportunidad de perderme en sus labios perdida, no se porque tome esta decisión pero me dije a mi mismo que esta vez no...  
Espere a que parará de reír y nos sentamos de nuevo en el sofá.

-Malú, quieres otro café?- le dije mientras la miraba fijamente a los ojos.

-No creo que me de tiempo- me dijo mientras me sonreía tristemente y se reía- me tengo que ir ya.- me dijo poniéndose en pie. Le puse cara triste y se rió...y la acompañe hasta la puerta del jardín y la abrace contra mi, pase los brazos por su cintura y la apegue a mi, ella no tardo nada en reaccionar y pasos sus brazos por mi cuello.

-Malú disfruta mucho esta noche, y acuérdate de mi en la fiesta de después- le dije mientras la apretaba contra mi y llenaba mis pulmones con su olor. Ella río en mi oído y os juro que es una de las cosas mas maravillosas que puedes escuchar.

-Lo haré, muchas gracias por la comida- me dijo mientras giraba un poco la cara para darme un beso en la mejilla yo no me di cuenta e imite su movimiento lo que hizo que los dos giráramos la cara y termináramos dejando un beso sobre nuestros labios. En ese mismo momento sentí la calidez de estos y no quise apartarme nunca mas. Ella me miro directamente a los ojos y por su mirada supe bien que no sabia que hacer o decir yo no pude evitar sonreír y ella acabo haciendo lo mismo. Aun estábamos abrazados y ninguno de los dos apartaba la mirada.

-Esta vez no Rodrigo - me dije a mi mismo y baje la mirada a sus labios, ella  estaba mordiendo inapreciablemente su labio inferior lo que me hizo automáticamente humedecer mis labios y acortar la distancia hasta sus labios. Hice que nuestros labios se rozaran y la electricidad al contactar con sus labios hizo acto de presencia, en ese mismo momento sabia que aunque un café caliente acabara sobre mi entrepierna o un teléfono empezara a sonar no podrían evitar lo que estaba por suceder. Ahora fue ella la que rozó sus labios con los míos lo que me impulso a unir definitivamente nuestros labios, al principio fue un beso tímido entonces subí mi mano hasta su mejilla para profundizar en el y la otra la baje hasta la parte baja de su espalda mientras la apegaba contra mi cuerpo, ella poso su mano en mi nuca y fue cuestión de segundos que nuestras lenguas se encontraran y danzaran juntas nuestro delirio. El beso iba subiendo de intensidad y yo estaba perdido, ella aun mantenía un poco de cordura y fue disminuyendo la intensidad. Acabamos con nuestras frentes apoyadas y con los ojos cerrados. Ella paso una manos sobre mi mejilla y abrí los ojos dejo un beso sobre la otra mejilla mientras me decía.

-Me tengo que ir, adiós.- y desapareció tras la puerta del jardín. 
No se si habría huido por el beso pero lo que si sabia es que acababa de probar esos labios y ya quería volver a ellos.
Me quedo un rato en el jardín asimilando lo que acaba de ocurrir y el cosquilleo que sus labios han dejado sobre los míos sigue ahí. Y sonrío sin darme cuenta... Así que decido pasar a mi casa. 
Estoy mas de media hora intentando apartar de mi mente ese beso pero por mas que lo intento no puedo. Me encuentro en el despacho de mi casa, cuando de repente me doy cuenta de las fotos que aun tengo colgadas de Belén conmigo por las paredes, al verlas solo puedo sonreír tristemente y me pesa decirlo pero no me mueven nada por dentro... Así que decido que ya ha llegado el momento y las quito. Vuelvo a intentar acabar unos bocetos cuando el walkie para escuchar a Jaime me trae noticias suyas. Así que me pongo en pie y salgo pitando a por mi niño. 
Estoy dándole de merendar cuando escucho mi móvil
, es William.
-Rodri, que te parece si esta noche os venís tu y Jaime a cenar a mi casa?- me pregunta nada mas descolgar. Acepto y quedamos para la noche.
Me paso la tarde jugando con Jaime o al menos intentándolo mientras ese beso y su reacción no dejan de dar vueltas sobre mi cabeza, 


y si... ¿Había huido por el beso?...estuve un buen rato barajando las posibilidades y llegue a una conclusión "dos no se besan si uno no quiere". 



No hay comentarios: