domingo, 10 de mayo de 2015

16. Mi mala suerte

Me despierto y aún continuamos de la misma posición que cogímos la noche anterior, con nuestras manos aferradas entre sí y nuestros cuerpos a una proximidad que me hace temblar... Como era de noche no lo noté tanto pero ahora que la luz del día se cuela por la ventana puedo comprobar que estamos muy juntos. Ella continua dormida y así tiene un gran parecido con un ángel, con el pelo sobre su cara y la boca entreabierta puedo afirmar que parece mucho más joven. No tengo ni la más mínima idea de que hora puede ser. Así que me inclino un poco sobre ella para mirar el despertador que tiene en su mesilla y no son más de las 8:10, así que decido que aún no la despertaré y me quedaré un rato más tumbado, por el pequeño movimiento que mi cuerpo hace cuando me incliné a ver la hora hace que ella se remueva y no sé como pero acabamos peligrosamente juntos y digo peligrosamente porque si a Malú le sumas que llevo sin estar con una mujer unos... 6 meses ya que los últimos meses del embarazo de Jaime fueron de riesgo y luego Belén encontró a otro pues... Cierro los ojos para mantener la cordura y es que el calor que repentinamente me ha invadido el cuerpo me hace perder la cabeza. Analizo la situación estamos ambos de lados mirándonos su mano que ante estaba entrelazada con la mía ha acabado en mi mejilla lo que hace que nuestras caras estén más juntas, ahora nuestras frentes están completamente pegadas y puedo sentir la calidez de su respiración sobre mis labios, los cual están separados de los suyos por un par de dedos. Mi mano que antes tenía entrelazada a la suya ha acabado en la parte baja de su espalda haciendo que nuestros pechos estén tan juntos que en ciertos momentos de la respiración se tocan. Y ya si pasamos a hablar de nuestras piernas están tan entrelazadas que no se sabe donde acaban las suyas y empiezan las mías. La verdad que si hay algo que me guste es dormir abrazado y por ello mismo no me puedo quejar.
Cierro los ojos para intentar relajarme y lo consigo, me vuelvo a quedar dormido y supongo que habrá pasado una hora y algo esta vez no me muevo a comprobarlo, pero Jaime debe de estar a punto de hacer acto de presencia. Abro los ojos lentamente acostumbrándome a la claridad de la habitación y para mi sorpresa cuando estoy terminando de abrir los ojos Malú esta haciendo lo mismo que yo, solo que ella se ve adorable con el ceño fruncido y arrugando los ojos por la claridad, al verme sonríe y creo que cae en la cuenta de nuestra posición e intenta separarse pero mi brazo colocado en la parte baja de su espalda hace acto de presencia e impide su movimiento sin querer, los dos sonreímos y nos quedamos como estamos.
-Buenos días- le digo susurrando lo que la hace sonreír y me fijo en lo bella que se ve.- que tal has dormido? 
-Muy bien- me dice mientras quita la mano de mi mejilla y la pasa a mi nuca.- y tú?- me sonríe mientras masa el pelo de mi nuca.
-De maravilla, como hacia tiempo no dormía- le digo con una sonrisa enorme, la que hace que me gane un beso, mientras me dice:
-Me alegro-ella se inclina a dejarme un beso en la mejilla que acaba cerca de la comisura de mis labios. Lo que hace que nos quedemos ambos mirandonos fijamente. Yo no puedo evitar bajar la vista hacia sus labios los cuales están entreabiertos, levanto la vista a sus ojos y me miran directamente a la boca, vuelvo a bajar la vista a sus labios y se muerde casi de manera inapreciable el labio inferior. Me humedezco los labios y empezamos a acercarnos de manera lenta voy cambiando la mirada de su boca a sus ojos y nuestros ojos conectan, me vuelvo a perder en ese cálido mar de chocolate y se me cruzan los ojos de mi infancia aquellos que me hicieron querer volver cada verano. Estamos tan cerca que su aliento choca de bruces contra mis labios. Cuando nuestros labios están apunto de encontrarse Jaime empieza a gruñir, salgo del trance al que me había llevado su embrujo, abro los ojos y ella tiene una sonrisa de resignación mientras se ha alejado un poco, no mucho pero lo suficiente para que nuestros labios no se toquen.
-Creo que te llama- me dice con la sonrisa pintada en su cara. Asiento con pesadez y me dirijo a coger a Jaime que nada más verme me sonríe, si supiera lo que acaba de interrumpir... Lo cojo y vuelvo a la cama, lo coloco sentado entre media de nosotros y hace todo lo posible por ponerse de pie, en Malú encuentra una aliada que lo ayuda a levantarse y lo sostiene mientras da saltitos, la risa de ambos llena la habitación, ver a la personita que más quiero en este mundo feliz sin extrañar nada del cariño que te da una madre, me hace darme cuenta de que no lo estoy haciendo tan mal, que Jaime es feliz conmigo y que yo también merezco serlo. Mi niño se ha cansado de dar saltitos y cae de culo sobre el colchón causando una sonrisa tonta en mi cara y la risa de Malú, que sigue jugando con él, ahora lo ha tumbado entre sus piernas y acerca su cabeza ganándose así las carcajadas de mi niño. Ambos ríen y yo me pierdo en mis pensamientos... ¿Era consciente de lo que había estado apunto de pasar?, ¿quería que pasará?... Creo que esa ultima pregunta era más que obvia, claro que quería que pasará, solo me tenía que fijar en como mi cuerpo respondía cuando la tenía cerca, esas continuas descargas cuando la toco que son tan adictivas hasta el punto de no querer soltarla, o ese cosquilleo inmediato cuando me sonríe o me abraza, o esa felicidad que me produce hacerla reír... Claro que quería que pasará, de lo que no estoy tan seguro es de que ella lo quisiera... Ella estaba pasando por un mal momento, quizás sólo necesitaba a alguien que la apoyase y yo estaba confundiéndolo todo me digo a mi mismo estableciendo esas barreras que había prometido construir cuando Belen me dejo y que se habían derrumbado en estos últimos momentos. Su voz me saca de mis pensamientos.
-Te parece bien Rodrigo ?- me dice y creo que está esperando una respuesta de mi parte.
-Eh?- es lo único que consigo emitir. Ella ríe y le habla a mi niño.
-Tu padre no nos estaba escuchando, a ver que hacemos con el- esto causa un chapurreo de mi niño que obtiene un sonoro beso en la mejilla.- a ver empiezo Rodrigo, céntrate por favor, que si te parece bien y quieres te invito a desayunar y te estaba preguntando si tienes el desayuno del niño así si no le tienes yo voy preparando el nuestro y tu te acercas a por el en un momento, solo sí quieres.- lo dice todo terminado con una sonrisa lo que hace que esas barreras que acababa de forzar a reconstruirse diciéndome a mi mismo que ella se arrepentiría de besarme desaparezcan como si de arena se tratasen ante un huracán. Le sonrió.
-Vale así aprovecho y me pongo algo decente y cojo algo para quitarle el pijama a Jaime. Pero espérame para preparar el desayuno!- le digo cogiendo las llaves de mi casa- te dejo con Jaime,  no me lo malcríes- le digo giñandole un ojo lo que hace que me gane una gran sonrisa por su parte y el golpe de un cojín sobre mi cabeza. 
Voy rápido hacia mi casa y cojo las cosas pero antes me paro y voy al baño, me echo agua fría por la cara, me miro en el espejo y me digo:
-Rodrigo que diablos te pasa!- me digo mientras me froto la cara, de lo único que estoy seguro es de que no sé lo que siento no sé que debo hacer no sé nada, quizás mi problema fue siempre pensar mucho antes de actuar o confiar demasiado en los demás.- Rodrigo ya te han hecho mucho daño y ahora tienes dos opciones, encerrarte en ti mismo y vivir siempre aferrado a ese dolor o pasar página y dejarte llevar si nos vuelve a tocar sufrir no lo sabemos pero quizás igual no sea todo malo. Men! Todo pasa por algo, bueno o malo te acabara enseñando algo valioso.- la charla conmigo mismo me ha ayudando algo pero el lío lo sigo teniendo, solo que ahora no sé si será lo acertado pero voy a intentar vivir olvidando el dolor. 
Salgo a mi habitación y me cambio el pijama por un pantalón de algodón gris con elástico en los tobillos una sudadera Burdeos y mis air max. Voy al armario de Jaime y cojo algo similar es un pantalón de algodón azul marino con elástico en los tobillos y una sudadera gris y sus deportivas.
Y vuelvo a su casa. Cuando llego solo me deja preparar el biberón de Jaime ya que lo demás según ella está bajo control, se ha cambiado de ropa y se ha puesto unas mallas deportivas unas zapatillas una camiseta ancha y una chaqueta de algodón que lleva caída de un hombro. Terminamos de poner las cosas en la mesa y mientras yo le doy el biberón a Jaime ella termina de traer la mermelada para las tostadas. Ha preparado un buen desayuno un par de cafés y unas cuantas tostadas. Termino de darle el desayuno a Jaime y lo siento en mis piernas esperando que no se mueva mucho, ya que se esta volviendo un trasto...
Estamos desayunando en una agradable charla cuando yo me empiezo a poner mermelada en una de mis tostadas mientras Jaime en mis piernas intenta alcanzarlo todo, cuando de golpe planta una manita en mi tostada. Dejo deprisa la tostada en el plato mientras cojo corriendo una servilleta mientras mi niño me mira formando una perfecta O con su boquita sorprendido por lo que ha hecho. Veo que agita la mano y agarro corriendo la servilleta mientras digo.
-Cielo me vas a man!- y ya no puedo decir nada más porque su manita se estampa contra mi mandíbula y el lateral de mi cuello. Malú suelta una gran carcajada y yo le agarro corriendo la mano para que no me siga manchando, le limpio la manita con la servilleta y Malú con una risa floja mientras no deja de darme servilletas. Mientras termino de limpiarle la mano a Jaime que se niega la miro suplicándole con la mirada, ella se levanta con una servilleta  y termina de limpiarle la mano a Jaime, acerca su silla mientras me dice.
-Vaya trasto vas a tener- me sonríe- espera que aun tienes mermelada en el cuello- interviene mientras yo me paso una servilleta por la mandíbula. Coje ella otra y se acerca a mi cuello a limpiarlo. Y cuando se acerca a quitarme los restos de mermelada del cuello la miro fijamente y no puedo evitar mirar esos labios en los que pensando bien me encantaría perderme. Ella termina de limpia mi cuello y levanta la vista y me encuentra mirándola directamente a los labios, intento apartar la mirada pero entonces la veo mirarme a los ojos fijamente, me pierdo en ellos y no sé porque brillan de una manera que hace que algo dentro de mi crezca. Ella baja la mirada a mis labios y yo hago lo mismo hacia los suyos, me humedezco los labios involuntariamente y me empiezo a acercar a su boca. Siento su respiración chocar contra mis labios, giro un poco la cabeza, nuestros labios se rozan levemente provocando una conexión eléctrica como jamás había sentido con un simple roce y cuando creo que por fin lo vamos a lograr su teléfono empieza a sonar lo que la hace dar un respingo y separarnos. Se levanta apresuradamente y yo me quedo con ganas de ese pequeño  y cálido contacto que habíamos mantenido. Pero parece que hoy la suerte no estaba de nuestra parte.

sábado, 2 de mayo de 2015

15. Quédate conmigo.

Respondo al teléfono sabiendo que quien me llamaba a esta hora seria Malú.
-Dígame- digo reincorporándome un poco en la cama para hablar.
-Buenas noches Rodrigo.- suena al otro lado de la línea seguido de un suspiro.
-Como estas Malú ?- empezamos a hablar. Como sospechaba no ha sido el mejor día de su vida, pero trato de cambiarle pronto de tema para distraerla. Nos ponemos a hablar de Jaime y sus procesos con el lenguaje.
-Sabes..., creo que dirá antes tu nombre que papá, por más que se lo repito no hay manera.- esto ocasiona una leve risa al otro lado de la línea. Continuamos hablando un rato más y ya nos estamos despidiendo.
-Oye Malú, vas a dar finalmente el concierto de mañana ?- le pregunto buscando bien las palabras para que no me malinterprete.
-Sí Rodrigo, después de mucho pensarlo el mejor homenaje que le podemos hacer es seguir adelante como él siempre decía. El mayor homenaje a un genio musical es seguir con la música, así que si daremos ese concierto, no sé como saldrá pero me dejaré todo en el escenario...- sonrío, es grande por donde la mires... Muy pocos habrían hecho lo que ella... Estoy segurísimo.
-Estoy contigo, es la mejor forma de seguir adelante. Estoy seguro de que saldrá perfecto, eres grande dentro y fuera de un escenario y mañana lo vas a demostrar. Bueno Malú no quiero entretenerte más que ha debido ser un día largo para ti. Descansa y ya sé que es difícil pero disfruta ese concierto, lo vas a hacer genial estoy seguro.- se lo dije de corazón porque así lo sentía, era una gran prueba de la grandísima persona que había debajo de la artista.
-Muchas gracias Rodrigo, lo intentaré...y por cierto, felices 32.- sonrío como un idiota al escuchar esa última frase.
-Muchas gracias, la verdad no tengo ni idea de como te has enterado ... Pero ya me lo contarás... Buenas noches, descansa.-
Dicho esto me voy a dormir con la felicidad que me ha producido ese "felices 32" y es que yo no le dije nada...

A la mañana siguiente me levanto temprano, tengo algunas cosas que hacer. Cuando termino de prepararme llamo al teléfono que me dijo mi madre y aprovecho para limpiar un poco la casa y reservar sitio en el restaurante para comer. Mientras estoy limpiando el salón oigo a Jaime gruñir por lo que debe de haberse despertado, subo para cogerlo y darle el desayuno. Lo visto y lo dejo en el parque jugando mientras termino de limpiar. Son las 12:00 de la mañana los del regalo de mi madre me dijeron que vendrían sobre esta hora, así que decido llamar a William mientras. Al tercer tono me responde, le invito a que se venga a comer con nosotros y también llamó a Lola y Sergio para decirle la hora y el lugar. Cuando estoy terminando de hablar con Sergio llaman al portero y abro, en menos de dos minutos dos chicos de una agencia de reparto han dejado en mi salón un bulto enorme recubierto por una tela y cuerdas para mantenerlo tapado.
Me decido a quitar las cuerdas y la tela y cuando veo que es no puedo evitar sentir algo de nostalgia. Es un piano de pared como el que tenía mi padre en nuestra casa cuando vivíamos juntos, en el mismo que aprendí a tocarlo.


Lo colocó en el salón empujándolo y no puedo evitar sentirme abrumado y un nudo se instala en mi garganta. Este regalo de mi madre me recuerda a nuestros días en nuestra casa de Cádiz, cuando todavía éramos una familia feliz y unida, y a esos veranos en la playa... Sin querer se vuelven a colar esos ojos marrones chocolate de mi infancia, esos ojos de los cuales no sé ni el nombre, ya os contaré más despacio sobre esos ojos. Llamo a mi madre para agradecerle el gran regalo que me ha hecho, de verdad me ha encantado.

Llega la hora de comer y vamos todos al restaurante en el que he reservado, comemos en una alegre charla, y con ellos estoy tan a gusto. Dejamos el restaurante a un lado después de la comida y nos dirigimos a mi casa donde llegamos y nos sentamos todos en el sofá como derrotados.
-Bueno y ahora que hacemos?- propone William.
-Yo opto por rodar- dice una Lola espachurrada en el sofá y con las manos sobre su barriga.
-Nada de eso Lola, vamos a digerir bien la comida- dice Sergio levantándose del sofá- hora feliz! Mojitos y Gin tonics ! - y con esa simple frase se gana los aplausos de Lola y William. Así que vamos Sergio y yo a preparar las bebidas.
Nos pasamos gran parte de la tarde jugando al típico juego de mis cumpleaños, el Party! Entre tararear camiones, dibujar, Mojito, mímica y gin tonic acabamos sobre las 7:30 y ya deciden que es hora de irse, me apena un poco porque me lo estaba pasando en grande, y ahora quedarme solos mi niño y yo otra vez me da palo... Por ello le insisto a William en que se quede.
-Will quédate a cenar- 
-Que va... Hermanito no puedo he quedado.- me dice sonriendo.
-Vamos quédate y esta noche jugamos a la play en la pantalla grande.- le digo sabiendo que esa es una oferta cuanto menos aceptable.
-Me lo estas poniendo difícil... Pero no, no puedo, lo dejamos para otra vez.- me dice y creo que incluso se ha ruborizado un poco y en ese momento me acuerdo de cuando le vi paseando de la mano de aquella chica morena de cabello rizado y en ese mismo instante le sonrió y dejo que se vaya.
Ahora me encuentro en la soledad de mi casa con mi niño, así que decido coger los juguetes del parque y ponerlos en el suelo para sentarme y jugar con él. Mientras estoy jugando y entre carcajeos y babas me quedo mirando el piano y mi mente viaja al verano de mis 7 años. 

Mi madre estaba embarazada de William y mi padre cuidaba de ella mientras estábamos en la playa, ellos estaban bajo la sombrilla y yo estaba en la orilla jugando solito, ya que como sabéis siempre he sido tímido, había un grupo de niños jugando cerca mío y un grupo de tres niñas y un niño que se ve que acababa de aprender andar a mi otro lado. Yo seguían enfrascado en la construcción de mi castillo, y en intentar retirar todos los rizos de mis ojos sin que me entrara arena al darme con las manos. Cuando de repente el niño pequeño que ya había optado por ir ágatas se lleva uno de mis cubos y se pone a jugar con el un poco más allá de donde yo estaba, yo sigo a lo mío y decido dejárselo. Cuando ya estoy terminando mi construcción de la cual estoy muy orgulloso, llega una niñita delgada con el pelo marrón a devolverme mi cubo.
-Ten que antes mi primo te lo cogió- me dice con un inevitable aunque a la vez disipado acento andaluz.
-Muchas gracias por traérmelo- digo levantando la cabeza y mirándola a la cara e inevitablemente a los ojos en los cuales me perdí en ese mismo momento, me encontraba en un mar cálido de chocolate.
-Lo has hecho tu?- me pregunto la niña bajando la mirada para muy a mi pesar hacia mi castillo.
-Eh... Sí- fue lo único de lo que fui capaz de responder. La niña que se la veía más abierta que a mi siguió intentando mantener una conversación aunque yo no la estuviera ayudando mucho con mi timidez.
-Es muy bonito y muy grande.- me dice alabando mi castillo.-¿Como te llamas?- 
-Rodrigo- le respondo y no se como pero le sonrió levemente lo que hace que su sonrisa se haga aun más grande.
-¿Y vienes mucho por aquí Rodrigo?.- me pregunta mientras se sienta a mi lado.
-Si bueno por lo menos este verano si, ya que hemos venido aquí de vacaciones dos semanas. ¿Y tu?- le pregunto por fin haciendo acto presente en esta conversación.
-Sí yo si, en verano vivo aquí.
Seguimos hablando un ratito más y de repente la llaman a lo lejos pero no oigo su nombre con claridad.
-Me tengo que ir, adiós Rodrigo.- me dice levantándose de la arena me levanto detrás suya y le pregunto.
-¿Vas a venir mañana? Y otra cosa ...¿como te llamas?!- le digo ella sonríe y sale a correr.
-Seguramente- me responde gritando mientras se va corriendo y aquí me quedo sin saber su nombre. 

La queja que emite mi niño me abstrae de mis pensamientos, y sonrío al pensar en aquel verano y en esos ojos que siempre me dan paz aunque no sepa su nombre. Sigo jugando con mi niño y cuando llega la hora lo baño y cenamos. Lo meto en la cuna dormidito y yo me voy hacia mi habitación,me meto en la cama y estoy un par de horas dando vueltas y como estoy bastante desvelado salgo a mi terraza a tomar el aire. Hace una buena temperatura siempre que vayas con una chaqueta, me quedo mirando al cielo mientras me dejo llevar a ver si así me entra sueño de una vez. 


No sé cuanto tiempo llevo aquí pero debe ser bastante, cuando de repente escucho el ruido que hace la puerta de la terraza cuando se abre, miro hacia la terraza de al lado y sale Malú, con cara de cansancio y tristeza. Me apoyo en la barandilla lo más cerca que puedo de su terraza y la llamo.
-Chss! Chss!...- se gira y me mira y le sale una pequeña sonrisa lo que hace que la mía se haga más grande aún.-Que tal te ha ido?- prosigo. Seguimos hablando un rato pequeño y cuando pienso que ya es hora de irme ya que ella tiene que descansar me dispongo a despedirme.
-Bueno Malú, yo creo que...- me corta al instante.
-Rodrigo- me dice mirándome dubitativamente a los ojos- te puedo pedir algo?.
-Claro lo que quieras- le digo sonriendo y entonces veo la duda en sus ojos, se pasa una mano por su melena chocolate y suspira profundamente. 
-Mejor déjalo, no es nada- su mirada se aparta de la mía rápidamente, quiero saber que es lo que me iba a pedir.
-Va Malú confía en mi, pídeme lo que quieras... Bueno menos meterme en la piscina por favor.- le digo para quitarle peso a la conversación y así volver a ver aunque por poco tiempo la curvatura que hacen sus labios al trasmitir una sonrisa.
-A ver... No sé muy bien como pedírtelo.- baja la mirada un instante para buscar las palabras adecuadas y vuelve a mirarme tan directamente a los ojos que en mi pecho algo crece y no sé bien lo que es.- que si podrías quedarte esta noche conmigo- dice atropelladamente mientras aparta la mirada hacia sus manos.- al llegar a casa me he dado cuenta de que hoy más que nunca me siento sola- continua diciéndome, yo busco su mirada y en ella solo encuentro tristeza. Me paso corriendo hacia adentro de mi habitación y cuando estoy poniendo algunas de las cosas de Jaime en el bolso del carrito me doy cuenta de que no le he dado ninguna respuesta, incluso pensara que he huido... Salgo de nuevo a la terraza corriendo con un biberón en una mano y en la otra pañales y ahí la encuentro apunto de entrarse para su habitación.
-Malú!!! Qué sí, ve abriendo la puerta que no tardo nada- ella se gira limpiando algunas lagrimas y me sonríe.
En menos de diez minutos estoy entrando a casa de Malú con mi niño en el capazo. Escucho una voz que me dice que suba hacia la planta de arriba, al llegar a la que creo que es su habitación golpeo el marco como para que sepa que estoy ahí y pregunto si puedo pasar, me da permiso para pasar y dejo el capazo encima de la cama. Ella al minuto sale del baño y yo nada más verla no puedo evitarlo y me voy acercando deprisa hasta que la abrazo contra mi, a ella le pilla desprevenida lo sé porque en un principio tarda en responderme al abrazo, pero luego pasa los brazos por mi cintura y posa su cabeza  mi pecho, yo apego su cabeza a mi con una mano mientras acaricio su pelo y con la otra la pongo a la altura de su espalda y la apego más a mi.
-Que bien que ya estés aquí de nuevo- le digo dejando un beso en el tope de su cabeza.
-Sí, ya ha pasado todo.- responde con una voz casi imposible de oír. Entonces la abrazo más fuerte. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados pero poco a  poco vamos soltando el abrazo. Cuando ya hemos deshecho el abrazo y estamos uno frente al otro acuno su cara entre mis manos y me acerco a ella para dejarle un beso en la frente. 
-Venga vamos a dormir que ya es tarde y tienes cara de cansada. 
Como su habitación a parte de estar decorada con un gusto exquisito tiene un par de sillones en uno colocó el capazo de Jaime asegurándome de que no se vaya a caer, y el otro decido que será mi cama por una noche. Cuando estoy acomodando las cosas al rededor del sillón siento que la mirada de Malú se clava en mi espalda.
-Rodrigo, no vas a dormir ahí.- me giro ante sus palabras y la veo retirando los cojines de la cama.- si duermes ahí mañana te dolerá todo por mi culpa y además la cama es lo suficientemente grande como para dejarla vacía. Así que venga!- me fijo por primera vez en su cama y si es verdad que es más grande que la mía, creo que no es una mala opción incluso estoy casi seguro de que si me quedo en el lado ni la molestaré, así que espero a que ella entre en la cama y hago lo mismo por el otro lado y me quedo en ese lado sin moverme mucho para no molestarla. Apaga la luz y me dispongo a dormirme cuando de repente escucho su risita, como la luna llena de esta noche estaba posada sobre nuestro jardín la luz entra por el ventanal me sobra para ver y veo su cara iluminada por la luz de la luna. 
-Que te pasa ahora? Le sonrió mientras me giro y me quedo de lado mirándola fijamente ya que ella también está de lado mirándome.
-Por dios Rodrigo así lo único que vas a  conseguir es acabar en el suelo, no como, así  que te puedes entrar en la cama sin miedo.- me dice mostrando una pequeña sonrisa de lado. Sonrío y me acerco un poco hacia el medio de la cama. Ella pone los ojos en blanco y se acerca a mi. Me coge la mano que tengo reposando sobre la almohada y entrelaza nuestros dedos.
-Rodrigo muchas gracias por quedarte conmigo.- suelto nuestros dedos entrelazados y poso mi mano sobre su cara mientras que el pulgar le pongo sobre sus labios.
-Shh... No me des las gracias, ya sabes que puedes confiar en mi y siempre voy a estar apoyándote.- digo mientras tenía el pulgar sobre sus labios que por cierto no puedo evitar mirar, tiene un tacto tan suave... Cierro los ojos con fuerza para ahuyentar esos pensamientos y vuelvo a entrelazar nuestras manos y dejo un beso sobre la palma de su mano. Y así nos quedamos dormidos yo que en un principio me iba a mantener alejado estoy con nuestras manos entrelazadas en medio de nosotros a la altura de nuestros labios y nuestras frentes separadas por un palmo. La verdad es que así no se esta tan mal... Y ya en brazos de morfeo no puedo evitar cruzarme con un par de ojos marrón chocolate tan cálidos como el sol en un atardecer de verano.



sábado, 25 de abril de 2015

14. La tristeza de su voz.

25 de febrero.

 Pasaron los días y aunque la veía poco siempre encontrábamos algún momento para hablar y reírnos, ella estaba poniendo a punto su gira ya que la retomaría de manera intensa el día 1 de marzo en Zaragoza y yo tampoco es que tuviera mucho tiempo libre entre el trabajo y cuidar de Jaime no tenía ni un segundo para respirar... Pero no me quejaba al contrario pienso que refugiarme en el trabajo y en mi niño ha sido un gran acierto, ya las heridas dejaron de escocer y empezaron a cicatrizar, estaba bien y en gran parte se lo debía a ella, por el apoyo que me había dado siempre. 
Y aquí estoy en la agencia terminando las últimas propuestas para ir a por Jaime y ya por fin llegar a casa después de un día agotador. Mientras estoy dibujando el boceto de lo que será una campaña de bronceadores para este verano, llega Lola y se pone a revisar el trabajo. 
-Bien Rodri, ¿y que tienes pensado para tu cumpleaños?, no todos los días se cumplen 32!- me dice frotándose las manos y es que cuando se juntan Lola y celebraciones en una misma frase... 
Sí, sé que no os lo he dicho pero quedan 3 días para mi cumpleaños, los cumplo el 28 de febrero y aunque en un principio no tenía ganas de celebrarlo ya esas ganas han resurgido y no veo mal celebrarlo. 
-Pues no tengo nada pensado, supongo que os invitaré a cenar o a comer o a algo que os apetezca.- sigo dibujando mientras hablo. 
-Bueno, bueno cualquier cosa si hay buena música y bebidas...- me dice guiñándome un ojo, río por su ocurrencia. 
Terminamos de revisar las propuestas y salgo de la agencia, me paso a recoger a Jaime y me dirijo a casa. Llegamos, lo baño y cenamos, lo llevo a la cuna porque se ha quedado dormido y me acuesto yo también. Estoy intentado dormir pero no puedo ya que no paro de pensar en Malú, y no es que esté obsesionado con ella pero su compañía y amistad se ha vuelto muy importante para mí. Salgo a la terraza a despejarme y tomar el aire. Estoy contemplando la luna y veo que se enciende la luz de la terraza de Malú, y sale ella encendiéndose un cigarro. Me apoyo lo más cerca que puedo de su terraza y como aún no se ha percatado de que estoy aquí le digo.
-No me puedo creer que fumes.- gira su vista rápidamente y me mira con esa intensidad que hace que no pueda parar de sonreír mientras me sonríe de vuelta. 
-Buenas Rodrigo! ¿Qué tal el día?- ignora totalmente mi comentario anterior y se ríe. 
-Agotador- río- y el tuyo?-
-Igual- le da una profunda calada a su cigarro- pero muy bien porque prontito retomamos la gira.-
Hablamos un ratito más hasta que ella vuelve a su habitación. 

26 de febrero. 

A la mañana siguiente me levanto y voy directamente a por Jaime y lo veo ahí en su cunita, profundamente dormido y abrazado a su oso, y no puedo remediarlo... Se me cae la baba con él... 



Así que decidí dejarlo dormir un ratito más y me voy vistiendo yo. Me pongo una camiseta y unos vaqueros. 



Y ya si que despierto a Jaime, lo visto y bajo a darle el desayuno. Mientras estoy dándole el biberón pongo la tele y de repente lo escucho, una noticia que ella no se merecía, que el mundo no se merecía... No podía ser, sin pensármelo dos veces termino de darle el biberón a Jaime y lo meto en el parque, salgo a la terraza y la veo a ella apoyada en la barandilla con la mirada perdida y destrozada, y no sé si ha sido la casualidad lo de encontrarla justo donde pensé pero no lo pienso dos veces y me subo a mi barandilla y salto hasta su terraza, ella al verme saltar hasta su terraza da un respingo y se limpia unas lágrimas que salían de sus ojos. Simplemente la abrazo con el alma, ella me responde al abrazo y se aferra fuerte a mí. Mientras su pecho no deja de subir y bajar síntoma de su llanto. 
- Malú...- empiezo a decirle sin soltar el abrazo.- nunca sé que decir en estas situaciones, sé que las palabras en estos momentos no son nada, son palabras solo eso... Nada te va a devolver esa pérdida pero quiero que sepas que lo siento mucho y que estoy aquí para todo lo que necesites, que cuentas conmigo...- dejo un beso en el tope de su cabeza y me separo de ella mientras acuno su cara entre mis manos, ella no deja de llorar y yo le limpio las lágrimas con mis pulgares.- Malú ahora tienes que ser fuerte y estoy seguro de que lo eres! Ya sabes que no soy muy bueno expresándome pero quiero que confíes en mí, voy a estar aquí para todo lo que necesites... Ya le tengo que ir que he dejado al niño solo- la vuelvo a abrazar contra mí, ella no dice nada solo llora.- Lo que necesites, cuenta conmigo por favor.- espero que se tome en serio mis palabras porque se lo digo de corazón. Sigue llorando aún refugiada entre mis brazos, sus manos tienen agarrada con fuerza mi camiseta a la altura de la cintura, yo acaricio suavemente su espalda para tranquilizarla. 
-Muchísimas gracias Rodrigo, por todo.- aprieta aún más sus brazos alrededor de mi cintura, yo le contesto apretando aún más el abrazo el cual se ha convertido en uno de esos abrazos que se dan como queriendo dejar el alma en el cuerpo del otro. 
- Nada de gracias! Estoy aquí para apoyarte y ayudarte. Nos vemos pronto, muchísima fuerza.- le digo dejando un fuerte beso en su mejilla. 

Vuelvo a saltar de terraza y vuelvo con mi niño el cual está conforme lo dejé. Para ser sincero verla así me ha destrozado, ver a la causante de la mayoría de mis carcajadas en los últimos días con una pena en los ojo los cuales antes me trasmitían su alegría, hoy solo me trasmitían desasosiego. Y es que ella es una de las mejores personas que conozco y no se merece pasar por esto. Continuo con mi día ya que no me queda  de otra, llevo a Jaime a casa de mi madre y voy a la agencia. Me paso el día trabajando, paro solo para comer y decido mandarle un mensaje. 
"No lo pienses mucho, simplemente hazlo." Así sé que si necesita llamarme lo hará. 
Sigo con mi día y llega la hora de ir a recoger a Jaime. Voy a por él y me dirijo a mi casa. Me cuesta llegar ya que hay el triple de coches que de costumbre, y para muy a mi pesar y muy al pesar de Malú más de la mitad son de prensa, fotógrafos... Llego y entro con el coche directamente. Cojo a Jaime de la sillita y paso para casa, y empieza mi fantástica y adorada rutina de un poco de juegos, baño, cena y a la cama. Acabo de dejar a Jaime dormidito y me tumbo en mi cama. Estoy leyendo un ratito cuando de repente suena mi móvil, contesto sin mirar el identificador de llamadas. 
-¿Si?- digo aún terminando de leer la página por la que iba leyendo, suena un suspiro al otro lado de la línea, así que me alejo el móvil de la oreja y miro quien era, al leerlo me reincorporo.- Malú! ¿Cómo estás?- 
- Bueno... Con el corazón roto. Aún no me lo puedo creer, era una persona tan alegre que jamás pensé que me fuera a faltar.- su voz suena entrecortada, sé que  ha empezado a llorar, lo noto en su respiración. 
-Malú no sabes cuanto lo siento y no sabes lo que daría porque no estuvieras pasando por este momento.- le digo con la rabia que me causa el hecho de que a las mejores personas les pasen cosas así. 
-Bueno y vosotros que tal estáis?- me pregunta cambiando el tema de conversación, lo cual agradezco y le empiezo a contar para que se distraiga. 
-Estamos bien, hoy estaba Jaime hablando solo cuando veníamos para casa y creo que he escuchado la palabra papá, tampoco te lo puedo asegurar ya que estoy deseando de que la diga.- a cambio de esto recibo una risita aunque sé por la brevedad que no habrá llegado a sus ojos pero algo es algo. Seguimos hablando un rato más y cuando está apunto de despedirse le pregunto. 
-Oye Malú no estás en tu casa verdad?
-No, por qué?-
-No es nada, simplemente que si vienes o te pasas por tu casa que sepas que hay varios coches que me imagino que serán de la prensa lo digo por si los quieres evitar.
-Algo sabia pero gracias por informarme lo intentaré evitar lo máximo pero algún día tengo que volver, no me puedo quedar en casa de mi padre siempre.- no, claro que no podía... Yo, bueno nosotros la echaríamos mucho de menos...
-Bueno Rodrigo ya te voy a ir dejando que es tarde y mañana hay que madrugar.- y su voz no suena como de costumbre, sino que suena bastante más apagada y es normal... 
-Malú, muchísimas gracias por llamarme y confiar en mí. Mucho ánimo para mañana que te espera un día duro y muy largo. Buenas noches, descansa.-
-Gracias a ti por todo Rodrigo. Descansa tú también.- dicho esto colgamos y yo me quedo pensativo. 


Intentando asimilar esa tristeza de su voz que hasta hoy desconocía. Y es que todos somos humanos pero ella era un ángel que no se merecía esto, no merecía caer. 
Después de estar pensando, lo mejor que puedo hacer es terminar este miércoles nefasto ya. Ojalá y pronto la vuelva a ver sonreír y solo quiero volver a verla llorar de la risa. Pero mañana muy a mi pesar volverá a llorar por la pérdida irreparable de un genio, su tío... El grandísimo Paco de Lucía... 

El jueves volvemos a hablar, y su voz continúa con esa tristeza pero ahora más rota. 
Y llega el viernes, 28, EL DÍA, aunque a decir verdad no tenía muchas ganas de hacer nada. Me levanto como siempre, llevo a Jaime a casa de mi madre que es la primera en felicitarme y decirme que hoy fuera a comer con ella y con William. Llego a la agencia, a primera hora tenemos una reunión con otro cliente así que voy directamente al despacho de Lola, al pasar no la encuentro y me extraña ya que siempre era puntual. Así que como se va acercando la hora voy directamente a la sala de juntas. Al abrir la puerta salieron todos de la nada con globos, confeti... Y gritando SORPRESA! Sin duda la mujer de la limpieza me iba a odiar. Estaban todos y se fueron acercando poco a poco a felicitarme, la última en hacerlo fue Lola, que estoy seguro que es la que ha preparado todo esto.
-Rodriiiii!!!! Muchísimas felicidades!!! Espero que lo pases genial ya lo celebraremos como se debe!- me abrazaba muy fuerte mientras dejó dos besos en mi mejilla. 
Quitando este gran detallazo mi día pasó normal, estuve trabajando casi toda la mañana en mi despacho con Lola ya que  teníamos que terminar algunas propuestas. Mientras estábamos cerrando el post de una campaña, sacó de la nada un paquete con papel de regalo. 
-Ten Rodrigo! Felices 32!- me dijo tendiéndome el paquete y con una sonrisa que hacía brillar esos ojos verde esmeralda. 
-Lola no tenías por qué molestarte, pero muchísimas gracias- digo cogiendo el paquete de sus manos y abrazándola contra mí.- Eres única!- lo abro y es un libro con fotos y textos, fotos de nosotros desde pequeños, y es que nos conocemos casi desde que mi madre nos trajo a vivir a Madrid. Por aquel entonces yo tendría trece años. Hay fotos de cuando fuimos juntos a la facultad, de fiestas, a partir de la página diez empieza a aparecer más gente, sale Sergio, mi hermano, yo con Jaime en brazos... Es precioso y me ha hecho una ilusión tremenda, al mirarla de nuevo no puedo hacer nada más que sonreír. 
-Muchísimas gracias Lola! Es lo más bonito que me han regalado nunca!- le digo apretándola contra mi.- eres genial! Te quiero tanto!!!- dejo un millón de besos en su cabeza y ella no para de reír. 
Salgo a la hora de comer y voy a casa de mi madre donde ya está William, mi niño y mi madre esperándome para comer. Y entre felicitaciones y bromas sobre cañas por parte de mi hermano pasamos la comida. Estamos tomando café y no me puedo entretener mucho, llega mi hermano con su regalo, eran unas gafas de sol preciosas. 
-Muchísimas gracias William, como me conoces!!! Me encantan son preciosas!!!- le doy un gran abrazo de agradecimiento. 
-De nada, ya sabía yo que había acertado.- me dice con una sonrisa orgullosa. 
Me despido de mi hermano y de mi madre h voy a la habitación a despedirme de mi niño, que está dormidito, vaya angelito que tengo. 



Le dejo un besito en la frente y me voy a seguir con mi tarde que aunque sea mi cumpleaños sigue habiendo trabajo. 
Llego de nuevo a la agencia y termino las propuestas y a última hora es la reunión a la que yo venía por la mañana...
Todo sale según lo planeado y Lola con nuestra ayuda cierra otro cliente. Antes de salir de la agencia voy al despacho de Lola. Llamo a la puerta y me da permiso para entrar, me encuentro con Lola y Sergio, que al verme se tira a darme un abrazo. 
-Muchas felicidades Rodrigo!- me dice mientras me da unos golpecitos en la espalda. 
-Muchas gracias Sergio!- le digo sonriendo- justamente a eso venía, he pensado que si os viene bien que lo celebremos mañana sábado, salimos a comer y luego nos tomamos mis increíbles gin tonics y los fabulosos mojitos de Sergio en mi casa. Si os parece bien, claro.- 
-A mi me parece genial.- opina Sergio. 
-Yo estoy deseando de que llegue mañana.- dice Lola frotándose las manos. 
Quedamos para mañana y me despido de ellos. Voy hacia casa de mi madre a por Jaime cuando en la esquina antes de llegar a la casa veo a William de la mano con una chica morena de pelo rizado, solo la veo de espaldas pero decido no pararme ya me lo contará él cuando lo ves conveniente. Pego me alegro mucho de que esté feliz con alguien. Recojo a Jajme de casa de mi madre, la cual me da una tarjeta con un número de teléfono. 
-Rodrigo cariño es mi regalo de cumpleaños, mañana por la mañana llamas al número y te lo llevan. Espero que te guste.- me dice, yo la abrazo y sonrío. 
-Seguro que sí mamá, muchas gracias!!!- 
Me dirijo a casa y volvemos a nuestra adorada rutina mi niño y no. Ya estoy en la cama y estoy apunto de dormirme cuando de repente suena mi móvil. 

domingo, 19 de abril de 2015

13. Ven, siéntate y me lo cuentas.

-Y ahora que hago- me digo en voz alta, mi niño muy educado me responde con un gritito, lo que me hace reír. Yo tendría que llamar a mi madre... Pero no hay modo porque no tengo mi móvil y tampoco me sé su teléfono, no había tenido necesidad de recordarlo, lo tenía grabado en el móvil.
Así que preparo la merienda de Jaime y se la doy en una lucha, ya que esta aprendiendo a escupir por diversión todo lo que le doy. Decido salir a dar una vuelta y así veo si esta en su casa para llevarle el móvil, como Jaime se a dedicado a tirar más que a comer le cambio de ropa.


Menos mal que ya vuelve a estar bien mi little man, cada vez que me acuerdo de anoche me entra un miedo de no saber como actuar, y es que nadie te enseña a ser padre. Supongo que iré aprendiendo. Me arreglo yo también ya que mi camiseta terminó irreconocible de la merienda y salimos para la calle. Sin darme cuenta, me pongo a andar y llego al parque donde estuvimos el otro día, solo que hoy hay más niños ya que es domingo y no esta ni su zoo ni ella. Me siento y juego con mi niño, estamos jugando con un sonajero y el oso y se nos acerca una niña que tendrá 3 o 4 añitos, me resulta muy graciosa. Se acerca a nosotros con las manos en la espalda y se sienta en la punta del banco que más lejos queda de nosotros. Como yo también he sido un niño tímido y lo pasaba muy mal cuándo me apetecía jugar con gente, o simplemente hablar con alguien, le pregunto a la niña como se llama.
-Me llamo Luna.- me dice poniéndose uno de sus cabellos ondulados detrás de la oreja.
-Pues mira él se llama Jaime- digo cogiendo a mi niño del carrito y sentándonos en el suelo.- y yo soy Rodrigo. Quieres jugar con nosotros? - le pregunto y le dejo la manta a ella y a Jaime para que se sienten mientras yo sostengo a Jaime ya que aun no se queda sentado mucho tiempo. Al principio juega con Jaime tímidamente pero luego ya se suelta y me resulta muy graciosa. Pasado un rato llega un hombre.
-Venga Luna que nos tenemos que ir- dice el hombre acercándose a donde esta la niña la que supongo que será su hija. Me giro y me levanto mientras cojo a Jaime.- cuantas veces te tengo que decir que no molestes a la gente.
-No se preocupe Señor no nos ha molestado, al contrario ha estado jugando con nosotros, así que no la regañe.- la niña interviene.
-Papá son mis nuevos amigos- el padre sonríe ante la mirada de su niña y es que se ve que la adora.
-Me llamo Luis, y ella Luna es mi hija- me dice esto y me tiende la mano.
-Yo soy Rodrigo y él es Jaime- le estrecho la mano.
-Un placer Rodrigo, una pena que lleve prisa, a ver si volvemos a coincidir. Hasta otra.- se despide de nosotros,  me agacho para que la niña le de un besito a Jaime y me sorprenden dándome otro a mí, no puedo ocultar la sonrisa que se dibuja en mi cara, esta niña enamora.
-Igualmente Luis, hasta otra.- y se van la niña le agarra la mano al padre y se pone a correr lo que hace que el padre vaya dando zancadas. Yo recojo la manta y decido que ya es hora de ir pa la casa ya que se esta yendo el sol y comenzará a refrescar. Voy dando un paseo mientras empujó el carrito y el móvil, el cual sigo llevando en el bolsillo no para de sonar, lo saco para silenciarlo y continuo mi camino. Llego a la puerta de Malú y veo que su coche está dentro así que ya debe de haber llegado. Voy a mi casa dejo el carrito y cojo a Jaime en brazos para ir a casa de Malú. Salgo de mi casa y llamo al portero de su casa. Mientras espero a que responda Jaime no para de hace ruidos difíciles de entender, lo que hace que me lo coma.


Después de relativamente poco tiempo responden al teléfonillo. Es una voz que no identifico.
-Quien es?- la voz me parece de un hombre pero sin duda no es la de Malú.
-Emm... Verás soy el vecino de al lado y tengo que hablar con Malú, es importante.
-Un momento.- pienso que habrá ido a comentárselo a Malú, y al poco tiempo la verja se abre. Camino los pasos que me separan de la puerta principal y espero a que abran. Se abre y detrás de esta aparece ella, con su habitual sonrisa.
-Malú... Creo que tengo algo que te pertenece- le digo mientras sonrío e intento sacar su móvil de mi bolsillo que con Jaime en brazos es bastante más complicado. Se lo muestro y sonríe.
-Si debimos confundirnos esta mañana.- cuando dice esto le tiendo el móvil y ella lo coge, y al cogerlo nuestras manos se rozan y ahí vuelve esa descarga eléctrica. Nos quedamos mirándonos a los ojos, no se cuanto tiempo, hasta que alguien interrumpe a su espalda. 
-Malú - al decir eso el hombre que está a su espalda, ella da un respingo y yo dirijo mi mirada hacia él.- yo ya me voy que quiero ir a correr antes de que sea más tarde.
-Anda que cambiarme por ir a correr...- dice mirando de reojo al hombre y no puede esconder una sonrisa. El hombre se une a su risa y yo me quedo mirando.- espera José antes de que te vayas mira él es Rodrigo y su hijo Jaime son mis vecinos y además es el director creativo de lo que grabamos para L'oreal. Y Rodrigo, él es Jose, mi hermano.- le tiendo la mano y Jose me la estrecha.
-Encantado- le digo.
-Igualente Rodrigo, no le tengas muy en cuenta de que su gato se salte a tu jardín, luego es buena vecina sobre todo cuando no está.- esto último lo dice en un tono más bajo y guiñándome un ojo, Malú lo escucha y le da un golpe en el brazo diciéndole.
-No te ibas ya a correr??- su fingida cara de enfado resulta realmente graciosa y muy poco creíble, yo me limito a observar la escena divertido.
-Si jefa ya me voy- deja un beso en el tope de su cabeza.- bueno Rodrigo encantado.- dicho esto Jose se va y Malú interviene.
-Ven pasa para adentro que tengo que subir a por tu móvil.- hago lo que me pide y la sigo hasta que llegamos al salón.
-Siéntate que bajo en nada- dice mientras se dirige escaleras arriba.- me siento en el gran sofá blanco que tiene y me doy cuenta de que tiene la casa muy bien decorada. Llega en nada con mi móvil en su mano y toma asiento a mi lado.
-Perdón por dejarte sin móvil, no me di cuenta de que no era el mío hasta que en medio de la comida empezó a sonar- me dice sonriendo.
-Nos te preocupes yo tampoco me di cuenta- digo esto y comienza a sonar mi movil.- tengo que cogerlo que debo tener a mi madre preocupada.
-Cógelo tranquilo.- dicho esto dejo a Jaime con ella en el sofá y me desplazo un poco para poder hablar tranquilo. Le cuento a mi madre que había estado comiendo con Lola y Sergio y luego me fui a pasear y se me olvidó el móvil en casa, y por eso no respondía a sus llamadas. Quedamos para que mañana le lleve a Jaime y nos despedimos. Vuelvo para el salón y está Malú con mi niño en el sofá y le acaba de quitar el gorrito que traía.
Cuando me estoy acercando al sofá me dice.
-Tú y yo teníamos un conversación pendiente.- me dice mientras gira su cabeza y me sonríe .
-Sí es cierto.- le digo poniendo voz de niño pequeño lo que le hace sonreír.
-Pues ven, siéntate y me lo cuentas.- dice mientras da golpecitos al hueco del sofá que queda a su lado.- obedezco y me siento a su lado, ahora estamos más juntos que antes y puedo oler su perfume, ese mismo que aún seguía en mi habitación. Ella tiene a Jaime cogido y este juega con el pelo y las manos de Malú. Cuando levanto la vista y veo que tengo que hacer frente a esta conversación me empiezo a poner nervioso, ella debe haberlo notado y me agarra la mano con esa descarga incluida. 
-Rodrigo no es necesario que me cuentes nada si no quieres.- me dice mientras me mira intensamente a los ojos.
-No es eso, es simplemente que hablar de temas personales me pone nervioso, pero me pasa siempre así que tranquila.- le digo sonriendo mientras le acaricio la mano con mi pulgar. Fijo la vista en nuestras manos juntas y comienzo a contarle.
-Pues todo empezó cuando tuve la reunión que nos daba el contrato con L'oreal, yo llevaba trabajando en él muchísimo tiempo y quizás mientras tanto la descuidé y no me di cuenta. Pero la noche que habíamos conseguido la firma me dirigía a casa como todos los días a cenar con mi mujer y mi niño.- hago una pausa para apaciguar los nervios y las lagrimas que amenazaban con salir de mi cuerpo. Ella me aprieta la mano y encuentro el valor para continuar.- Pero a mitad del camino recibí la llamada de mi hermano que me contaba que Jaime estaba con él así que fui a recogerlo y ya algo me olía mal así que me dirigí para casa lo más rápido que puede, al llegar no la encontré...- trago saliva mientras limpio algunas lagrimas que comenzaban a desplazarse desde mis ojos.- di de cenar a Jaime y lo acosté mientras no dejaba de llamarla al móvil pero no obtenía respuesta, estaba muy preocupado y entonces me tiré en mi cama frustrado y allí debajo del peso de mi cuerpo al igual que crujió ese papel momentos después fue mi corazón el que crujió... - por fin encuentro el valor para levantar la vista de nuestras manos y la miro a los ojos los cuales amenazaban con volverse dos lagos, respiro profundamente...- Me había dejado una carta en la que terminaba con nuestros nueve años, en ella simplemente me decía que había conocido a alguien más y que no le quedaba nada por lo que luchar a mi lado, que cuidara de Jaime que era lo que quedaba de nuestro amor y que pronto volvería a tener noticias de ella ya que le gustaría que fuéramos amigos por lo que quedaba de nosotros que era Jaime.- al decir esto una lagrima solitaria le pondría el punto y final a la historia, Malú me suelta la mano para abrazarme pasando ese brazo por mi cuello mientras que con el otro sostiene a Jaime. Yo paso mi mano por su espalda y las dejo ahí, apegándola a mi, buscando la tranquilidad que siempre me da y dejando mis ultimas lagrimas salir. Y sin darme cuenta prosigo.
-Malú, y ahora tengo miedo... Miedo de no saber como hacerlo lo de ser padre y madre a la vez, miedo a fallar y no poder arreglarlo, miedo a que Jaime no crezca feliz de ser el culpable de que no tenga a su madre junto a él.- respiro profundo mientras aprieto más su espalda- Y sobre todo miedo a que un día se lleve a Jaime.- y al decir esto me pongo a llorar como hacía tiempo no lo hacia, como un auténtico niño... Estoy roto en este momento, contarlo de nuevo todo me ha hecho volver a revivirlo, sentir otra vez la sensación tan fea de abandono, el miedo de que en un futuro me puedan quitar a lo único que tengo, a mi pequeño... Ella me acaricia el cuello, tratando de tranquilizarme, no ha pronunciado ni una sola palabra desde que terminé de contarle mi historia, está únicamente dejándome desahogarme, y no me había dado cuenta pero me siento bastante mejor ahora... Consigo calmarme y se separa pero no del todo deja su mano en mi mejilla.
-No tengas miedo por no hacerlo bien, te conozco de poco tiempo y si de algo estoy segura es que no puede haber mejor padre para Jaime, te desvives con él y jamás le va a faltar nada si tiene tu amor.- le cojo la mano que deja en mi cara y le doy un beso en ella para después abrazarla. Poco a poco voy soltando el abrazo. 
-Gracias por escucharme.- le digo apoyando mi frente en la suya.
-Gracias a ti por confiar en mi, me dice mientras me deja un beso en la frente.- y no tengas miedo, eres un gran padre y una gran persona.- mi niño queriendo confirmar las palabras de Malú suelta unos balbuceos lo que hace que Malú ría y lo levante en el aire. Y yo solo puedo sonreír. 
-Venga Rodrigo ve a bañar a Jaime que te invito a cenar.- sonrío y mentalmente le doy las gracias porque lo que menos me apetecería ahora es cenar solo en mi casa.  
Hago lo que me dice y me dirijo a mi casa baño a Jaime y le pongo el pijama. Bajo a la cocina me llevo su cena y lo meto en la sillita de transporte y va con su inseparable oso. En menos de veinte minutos estoy devuelta otra vez en casa de Malú y ella ya lo tiene todo casi preparado, la ayudo a poner las cosas en la mesa y cenamos, así es como termina nuestro día. Así es como termina este 16 de febrero dónde me deshice delante de ella, dónde termine de romperme y empecé sin darme cuenta a rearmarme con ella como apoyo, su sonrisa y mi niño.



domingo, 5 de abril de 2015

Capítulo 44 - Confesiones

A la mañana siguiente me desperté temprano, nunca antes me había dado cuenta pero Malú se movía mucho cuando dormía... Frente a mis ojos estaba su espalda desnuda no pude evitar pasar uno de mis dedos por el tatuaje de su cuello, sonreí cuando vi su melena alborotada de la noche anterior.



Estaba profundamente dormida, porque no notó mi caricia. Decidí levantarme para no seguir molestándola, busqué mi ropa y me puse el pantalón. Salí a la terracita de su habitación para no molestarla, y pensar un poco. 

En verdad lo que sentía por Malú nunca antes lo había sentido así de fuerte por ninguna otra persona, me preguntaba si a ella le pasaría lo mismo y por eso tenía miedo... Si me paraba a pensar yo también tenía miedo, nunca nadie había provocado en mi lo que ella, que con solo mirarme mi corazón empezase a latir a un ritmo desenfrendo... No entendía nada, a pesar de estar de nuevo juntos no era capaz de disfrutar del momento, miles de preguntas se formaban en mi cabeza. 

Volví a la habitación al cabo de un rato y disfruté de su imagen durmiendo, su rostro relajado, su boca ligeramente entre abierta y ella entera desprendiendo paz y tranquilidad... Aun no podía llegar a creerme que volviésemos a estar juntos, había sido tan difícil reunir el valor suficiente en ese balcón y volver a girarme, su respuesta siempre había sido la misma pero algo dentro de mi me gritaba que lo intentara otra vez, y acertó, porque por fin se mostró como era, sin hacer ningún papel, siendo ella simplemente y mostrándome sus sentimientos. Acaricié su mejilla suavemente, me sentía en una nube, ella arrugó ligeramente la nariz y abrió lentamente sus ojos, parpadeó para conseguir enfocar bien y una sonrisa apareció en su boca.
-Buenos días bonita! Siento haberte despertado...- sonrió ante mi piropo y se acercó a mi.
-Buenos días! Así que no has sido un sueño, estoy despierta...- su voz era aún ronca por el sueño, no pude evitar sonreír y me acerqué a su boca, sin llegar a unirlas acaricié suavemente su espalda.
-No sé, pruébame y lo compruebas...- sonreí pícaramente al borde de su boca y ella recortó la poca distancia que nos separaba, me besó de una manera tan tierna que sentí cosquillas por dentro. Jugó en mi boca durante algunos minutos antes de separarse y mandar un suspiro al mundo.
-Eres real... Y me encantas...- sonreí y dejé un casto beso sobre sus labios. Nos perdimos uno en la mirada del otro durante un largo rato, su mano entrelazada con la mía entre nuestros cuerpos y su mirada me sobraba para ser feliz, no necesitaba de más solo a ella.
-Aún no me lo puedo creer...- confesé en un susurro, su sonrisa se hizo mayor aun y besó mi mano.
-Ni yo... Lo siento, he sido una auténtica imbécil, pero no quería llegar a tu vida y que tú cambiaras las cosas por mi culpa...- suspiré apegándola a mi con mi otro brazo, dejé un beso en su frente y la miré fijamente a los ojos.
-Malú, ya estabas en mi vida, y sin saberlo... Cuando me propusieron lo de Barcelona la primera persona en la que pensé fue en ti, y para serte sincero aunque prometí que lo pensaría y demás tengo la certeza de que no hubiese sido capaz de irme... Algo dentro de mi gritaba que de nada iba a servirme poner kilómetros entre los dos, si una mitad se quedaba aquí en Madrid, contigo. Tú no has hecho que cambié de decisión, sino que lo tenga más claro aún... Mi sitio está donde estés tú...- sonrió y una lagrimilla descendió por su mejilla, no pude evitar limpiarla con mi pulgar.
-Diego pero según lo que hablasteis ayer en la cena la oferta es un lujo, sería un ascenso profesional gigante para ti...- me encojí de hombros, su semblante era serio, estaba intentando que pensara lo de la oferta pero yo lo tenía muy claro.
-Además si tú te vas podemos seguir juntos, con el ave se llega en nada...- negué con la cabeza y acaricié su melena.
-Malú, en serio ya lo tenía pensado, no iba a ir, de verdad que tú no tienes nada que ver con la decisión... Bueno si tienes que ver pero la tomé antes de volver a estar juntos, en serio ya podría ser una oferta de la NASA que yo me quedo aquí... En Madrid está lo único que tengo, están mis sobrinos, mi prima y estás tú... No puedo alejarme de todo, no quiero alejarme de todo, me entiendes?- mi voz era pausada para que me comprendiese, su mirada estaba fija en nuestras manos unidas, pensando en mis palabras.
-Sí, sí que te entiendo, pero no quiero ser egoísta y que luego el día de mañana te arrepientas de esta decisión...- negué con la cabeza mientras una sonrisa se pintaba en mi cara, levante su barbilla para encontrar sus ojos y dejé un beso en sus labios.
-No me arrepentiré de esto nunca, te lo prometo.- la sonrisa volvió a su rostro y me besó, en un beso lleno de amor, sus manos viajaron rápidamente a mi pelo perdiéndose en él y las mías se aferraron a su cintura, cuando la necesidad de aire se hizo presente apoyó su frente en la mía mirándome con una intensidad abrumadora a los ojos.
-Te quiero mucho Diego... Y tengo miedo...- la abracé contra mi besando el tope de su cabeza mientras acariciaba suavemente su espalda desnuda.
-Malú no pasa nada por tener miedo, tranquila, vamos a aprender juntos, vale?- noté su asentimiento de cabeza y rodeó mi cuello con sus brazos, escondiendo su rostro en mi hombro.
-Diego me da miedo de que querernos no sea suficiente, sobre todo para ti... Estar conmigo es difícil, te cansarás de quererme y no podré culparte por ello... Al revés tendré que agradecerte haberlo hecho...- su voz estaba impregnada en angustia, se abrazó más fuerte a mi mientras enredaba sus manos en el pelo de mi nuca.
-Shhhh... Malú, tranquila, no me puedo cansar de quererte nunca... Aprenderé a  estar contigo aunque resulte muy difícil como tú dices... No me importa no poder ir al cine contigo de la mano, siempre podemos improvisar nuestra propia sala de cine en el sofá... No te preocupes por esas cosas de verdad, ya lo iremos viendo...- besó tiernamente mi cuello y yo enterré mi rostro en su hombro, aunque no se lo dijese yo también tenía miedo pero de lo contrario, de que ella se cansase de mi... Nos abrazamos durante largo rato, respirando el aroma del otro, calmando nuestros miedos y asegurándonos de estar juntos. 
-Vamos a desayunar?- su voz de niña pequeña interrumpió el silencio de la habitación desatando las carcajadas de ambos, asentí y se escapó de mis brazos. Cubriéndose con la sabana buscó su ropa interior y se la puso, no podía apartar la vista del espectáculo de su cuerpo... Me miró con una sonrisa en su rostro mientras cogía mi camisa y se la ponía, estaba extremadamente sexy así, el pelo revuelto le caía en cascada por la espalda haciendo contraste con el blanco de la camisa. 
-Vamos! O te vas a quedar todo el día mirándome?- su sonrisa juguetona salió a la luz, me levanté pausadamente y fui a su lado.
-Me podría pasar la vida mirándote...- me la comí con la mirada y una carcajada salió de su cuerpo, sonreí mientras me acercaba aún más a ella.
-O acariciándote...- acaricié suavemente su mejilla, ella cerró los ojos disfrutando de la caricia y acerqué mi boca a la suya.
-O besándote...- uní nuestras bocas en un beso pausado, su sonrisa hizo acto de presencia mientras jugaba en mis labios, y sin previo aviso mordió y tiró de mi labio inferior.
-Yo mordiéndote...- una sonrisa pícara se dibujó en su cara y salió de la habitación dejándome con cara de tonto... 

La seguí escaleras abajo hasta la cocina, donde preparamos el desayuno entre risas y besos robados.
Mientras desayunábamos nuestras miradas hablaban por nosotros, aprovechábamos para poner en orden nuestros pensamientos porque luego nos tocaría hablar...
-Oye Malú, cómo está Danka?- no me había acordado hasta ahora de preguntarle por mi peluda amiga, ella sonrió mientras bebía de su café.
-Está casi recuperada, todavía no corre ni salta encima tuya como acostumbra a hacer, pero está bien.- asentí y me fijé en que ninguna de sus mascotas estaba en su casa.
-Dónde las tienes?- Pregunté curioso, era muy extraño que no estuviesen en la casa, Malú rara vez se separaba de ellas.
-Se supone que yo hoy tampoco estaría aquí...- la miré extrañado, su sonrisa no hacia otra cosa nada más que incrementar mi intriga.
-Y donde se supone que ibas a estar?- se encogió ligeramente de hombros.
-Me iba unos días con mi madre... Necesitaba poner tierra de por medio... Dolía demasiado eso de encontrarnos en el portal y ver tus ojos tristes y apagados, pero dolía aún más que el motivo fuera yo...- su voz se volvió ronca al final de la frase, agarré su mano sobre la mesa esperando que ella levantase la mirada de su taza de café. La entendía perfectamente, a mí me pasaba lo mismo...
-Malú, te entiendo perfectamente, a mi me pasaba lo mismo... Pero mejor vamos a dejar de pensar esas cosas, ninguno de lo dos tenemos idea de hacer las cosas bien, hasta ahora siempre nos hemos callado y guardado las cosas... Quiero que juntos cambiemos eso, vamos a hablar de todo, preguntar todo lo que nos venga a la mente y disfrutar... Vale?- levantó su mirada y me miró con una sonrisa creciente en su rostro, acercó su rostro al mío y me besó, su beso sabía a café y mermelada, la intensidad del beso fue aumentando a medida que los segundos pasaban, se sentó a horcajadas sobre mi, mis manos viajaron rapidamente a sus piernas desnudas y sus manos se perdieron por mi pelo como acostubraban hacer. Sus manos descendieron por mi cuerpo hasta el borde de mi pantalón, antes de que continuara me puse de pie con ella enredada en mi cintura, nos íbamos a caer de la silla. 
-Joder, donde vas?- su voz sonó desesperada, mordió mi cuello mientras yo me dirigía al salón, la tumbé sobre el sofá y me deshice de la camisa que me impedía disfrutar de la vista de su cuerpo. Volví a perderme por las curvas de su cuerpo, escuchando los suspiros que escapaban de su garganta, agarró mi pelo con fuerza para unir nuestras bocas de nuevo, atacó mi boca con un hambre voraz, con deseo de más, llevé mi mano hasta su zona más vulnerable acariciando su intimidad por encima de su ropa interior, su boca atacó mi cuello, mordiendo con fuerza... El sonido de su móvil llegó a mis oídos, interrumpiendo nuestro ataque de pasión...
-Malú, tu teléfono...- mi voz fue un susurro ronco en su oído, ella parece ser que no lo había escuchado, abrió los ojos de golpe y me apartó rápidamente para ir a por el. 
-Hola mamá!- joder, era su madre... Me puse colorado ante la divertida mirada de Malú, que seguía hablando con su madre, pero yo no podía apartar la vista de su cuerpo, cubierto solo por su bonita ropa interior... Necesitaba una buena ducha, y al ser posible fría... Me levanté y me acerqué lentamente a ella.
-Mamá espera un segundito...- apartó el móvil de nosotros y me miró esperando que le dijera algo, pero a mí su cuerpo me distraía notablemente y se me olvidaba lo que le iba a decir.
-Me voy... A ducharme...- tampoco sabía muy bien si ella tenía planes o si quería que luego volviese a su casa...
-Vale, vienes ahora? Tenemos que hablar...- sonreí y asentí, porque aunque para todo el mundo la frase "tenemos que hablar" les sonase a algo malo, a mi me parecía un gran avance...
-Te quiero...- sonreí por sus palabras y dejé un ligero beso en sus labios antes de irme. 

Cuando volví a su casa me esperaba sentada en el sofá con su móvil, se había duchado también... Un pantalón de algodón gris bastante ancho y una sudadera hacían un perfecto atuendo junto con su pelo recogido en un moño alto. Al verme entrar me hizo un gesto para que me sentase a su lado y puso sus piernas sobre mi. Ninguno de los dos sabíamos cómo empezar esta conversación, nos mirábamos esperando que el otro hablase. 
-Diego... ¿Qué hacemos con esto?...- una risilla se le escapó en mitad de la frase.- Sinceramente no sé cómo empezar esta conversación, no suelo tenerlas muy a menudo.- una risa nerviosa salió de su garganta mientras miraba un punto fijo del suelo.
-Malú, tú, ¿qué es lo que quieres que hagamos?- me miró sin entenderme, sonreí mientras agarraba una de sus manos entre las mías.
-A ver te explico, yo tengo claro que quiero estar contigo, me muero por ello, ¿y tú?- suspiró y levantó la mirada del suelo.
-Diego yo también quiero estar contigo, de eso no tengo dudas ninguna, pero no quiero defraudarte, estar conmigo es complicado... Tengo un puñado de periodistas detrás de mi que buscan hasta debajo de las piedras para descubrir con quien estoy y dejo de estar... Quiero serte sincera desde el primer momento.- sonreí mientras dejaba suaves caricias en su mano, una sonrisa tímida se formó en sus labios y me pareció de lo más adorable del universo, tuve que resistir el impulso de besarla en ese momento. 
-Ya hemos solucionado una cosa, los dos queremos lo mismo!!- sonreí mientras dejaba un beso en su mano, ella suspiró profundamente y retiró su mano de las mías.
-Diego esto me da miedo, los dos queremos lo mismo, sí... Pero y si no funciona? Y si te cansas de esa situación?- su mirada transmitía preocupación y no entendía porqué...
-Malú, no podremos saber si funciona si no lo intentamos... Quiero que entiendas que no me importan los periodistas, que para mí la relación somos tú y yo. Entiende por favor eso, no me cansaré de algo que no me importa y lo único que me importa eres tú.- intenté sonar lo más sereno posible, pero su repentino pesimismo me ponía nervioso... Su vista estaba fija en sus manos, y retorcía sus dedos nerviosamente, eso era señal de que pasaba algo más, algo no me estaba contando.
-Malú, ¿qué es lo que pasa?, ¿qué ha cambiado desde esta mañana a ahora? Se sincera por favor...- se levantó del sillón con un gran suspiro alejándose de mí.
-Estoy intentando protegerme, protegernos...- ahora sí que estaba perdido... ¿Protegerse? ¿de qué? 
-¿Protegerte? ¿De qué?- mis palabras fueron más para mí que para ella, todavía no asimilaba lo que me había dicho.
-No lo sé... De ti, de mi, de los dos...- la miré sin entenderla todavía, se volvió a sentar a mi lado pero manteniendo una pequeña distancia.
-Malú ahora mismo me tienes muy perdido, no te entiendo... No entiendo porque piensas que no va a funcionar, yo estoy seguro de que esto puede funcionar...- se giró hacia mí y me miró fijamente durante algunos segundos, pensando en que decir.
-Yo no pienso que no vaya a funcionar, quiero que funcione... Pero me da miedo que falle, y que nos hagamos daño... Si hay algo que he tenido claro desde el principio, es que no te mereces alguien que te haga daño... Y me da miedo no ser esa persona para ti... No sé si me entiendes...- asentí mientras sonreía de lado, la inseguridad que me mostraba en este asunto contrastaba con la mujer segura y arrasadora que era en realidad.
-Malú te entiendo perfectamente, a mí me pasa lo mismo contigo... Pero no por eso voy a dejar que gane el miedo, quiero que lo intentemos... Tú eres la encargada de decidir cómo quieres hacerlo, no quiero que te sientas obligada, ni presionada a nada. Yo también tengo miedo de que esto no salga bien por una cosa o por otra pero no puedo negarme a mí mismo la felicidad que me das por el miedo... Yo te propongo algo, aprendamos juntos, hasta que dure. Y si alguno de los dos tiene algún problema se habla.-acaricié ligeramente su brazo, una tímida sonrisa se dibujó en su cara y tuve que reprimir las ganas que me dieron de besarla en ese momento, se veía tan adorable con esa expresión.
-Me gustaría ir despacio, disfrutando de cada momento juntos y sin prisas... No quiero que vivamos todo rápido y no lo disfrutemos, y a la larga nos arrepintamos de ello... Quiero ir conociendo cada día algo nuevo de ti y que tú lo hagas de mi... Quiero seguir enamorándome cada día de ti y que tú también lo hagas... Quiero aprender a hacer que esto funcione... Te quiero a mi lado en esto.- la sonrisa en su cara no se podía aguantar, me acerqué a ella lentamente y acaricié su mejilla, ella cerró los ojos para disfrutar de esta.
-Iremos como tú decidas... Tenemos todo el tiempo del mundo.- sonreí y acerqué lentamente mi boca a la suya hasta unir nuestros labios en un beso lleno de amor, su lengua pronto invadió mi boca de manera sutil, rozando suavemente la mía mientras sus manos se quedaban en mi pecho. Cuando la necesidad de aire se hizo presente apoyó su frente en la mía, continuando con los ojos cerrados.
-Te quiero.- una sonrisa se dibujó en su cara al oirlo, dejé un beso en la punta de su nariz  provocando una risilla infantil en ella. La rodeé con los brazos y la abracé contra mí, ella encontró el lugar perfecto como siempre hacía y se acurrucó contra mí. Ambos disfrutábamos del silencio, escuchar la respiración de otro, disfrutar de su calidez... 

-Oye Malú... Me gustaría preguntarte una cosa...- no sabía muy bien como abordar el tema, ella asintió mientras seguía acurrucada contra mí y giraba entre sus dedos el cordón de mi sudadera.- ¿Por qué cuándo, estábamos..., ya sabes... me pediste que parara? ¿Que problema había?.- levantó la cabeza y se reincorporó ligeramente para mirarme a los ojos.
-Mmm... Fue una mala experiencia...- no parecía querer hablar mucho del tema, pero yo quería saberlo, necesitaba saberlo.
-¿Por qué?- suspiró y se sentó para mirarme de frente, achicó los ojos en mi dirección yo no pude evitar reírme por su gesto.
-Estás hoy bastante cotilla eh!- sonreí y me acerqué lentamente a ella, rió anticipándose a lo que venía, me adentré en la suavidad de su cuello dejando algún que otro beso mientras atacaba con mis manos sus costados haciéndole cosquillas, se retorcía intentando escapar mientras reía descontroladamente.
-Para!!! Por favor!- seguía riendo mientras luchaba porque parase mi ataque, sonreí y me acerqué a su oreja.
-Sólo si me lo cuentas...- mordí ligeramente el lóbulo de su oreja y tiré de él provocando un ronroneo de su garganta.
-Vale, vale!- paré el ataque de mis manos pero seguí perdiéndome por la piel de su cuello, la vi morderse el labio inferior y sonreí contra su cuello... Agarré con mis manos sus caderas apegándola a mí, ella mantenía los ojos cerrados y yo me deleitaba con su imagen. Acaricié lentamente su cuerpo por debajo de su camiseta, provocando un estremecimiento de su parte.
-¿Lo quieres saber o no?- su voz ronca me hizo separarme de ella, me miraba divertida y noté en su cara un ligero rubor.
-Corta rollos, ¿por qué te pones colorada?- reí mientras ella miraba para otro lado.
-Me da vergüenza tener que contarte esto...- su voz de niña pequeña me hizo reír, ella se puso más colorada aún. 
-Vengaaa... Cuéntamelo!- su risa me hacía feliz, y no podía pedir nada más.
- Fue hace algunos años, estábamos en una fiesta, la cosa entre nosotros la verdad que no estaba del todo bien... Bebimos bastante los dos, yo lo hacía por hacer más llevadera la situación, se me hacía realmente pesado estar con él... Cuando llegamos a su casa él tenía ganas de continuar la fiesta, yo no muchas pero me conocía bastante bien... Y al final una cosa llevó a la otra, y no se comportó como debía, fue muy poco cuidadoso con lo que hacía y decía... Y en el momento al que te refieres me hizo bastante daño, le pedí en repetidas ocasiones que parase pero no me escuchaba o no quiso hacerlo... Te puedes imaginar como terminó la cosa, me sentí realmente utilizada, él fue el único que disfrutó esa noche, no recuerdo haberlo pasado tan mal en mi vida... Me encogí en una esquina de la cama y me hice la dormida, él a los pocos segundos ya estaba roncando, así que cogí mis cosas y me fui, no quería volver a saber nada de él... Me estuvo mandando mensajes para volver, porque supuestamente lo habíamos arreglado, por lo que se ve soy buena actriz... Al ver que no le hacía caso paró de buscarme y así es como terminó todo...- rió amargamente al final del relato, me miró y se encogió de hombros.
-Tú lo has querido saber...- asentí y la abracé contra mí besando el tope de su cabeza, no quería que viese que estaba bastante enfadado, cómo había hombres, si es que así se les puede llamar, que son capaces de hacerle eso a una mujer.
-Menudo gilipollas...- mi frase sonó con todo el desprecio y rabia que sentía en ese momento, apreté los dientes para contener la oleada de insultos que se me ocurrían en contra de ese animal, ella rió y dejó un beso en mi mandíbula.
-No te pongas así, es algo que pasó hace mucho tiempo...- No podía evitar ponerme así y ella lo sabía. Acariciaba lentamente mi brazo, tratando de relajarme y lo consiguió notablemente.
-Gracias por contarmelo, de verdad.- su sonrisa se hizo mayor aún y acercó su boca a la mía para besarme. Me encantaba besarla, pero mucho más que lo hiciese ella, sus besos podían ser desde demasiado tiernos a demasiado pasionales, pero todos me encantaban... Puso sus manos a ambos lados de mi cara, invadiendo mi boca lentamente con su lengua, acariciando cada rincón sin pausa pero sin prisas... Mis manos quedaron clavadas en su cintura mientras ella seguía matándome lentamente con su beso, cuando la necesidad de respirar apareció y nos hizo separarnos dejó un sonoro beso en mi mejilla que me hizo sonreír como un tonto.
-No quiero que haya secretos entre nosotros, si quieres saber algo no tengo ningún problema en contártelo.- me inspiraba tantísimo amor en momentos como estos que creo que algún día explotaría. 

Sonreí y besé su frente, ella se acercó a mi boca con una sola intención. Unió nuestros labios mientras jugaba con mi pelo, desordenándolo más aún, pronto la pasión se apoderó de su pequeño cuerpo y se sentó a horcajadas sobre mí. Mis manos viajaron de su pelo hasta el final de su esplada acariciando cada palmo de su cuerpo, noté cómo se estremecía bajo mis manos y cómo sus ganas iban creciendo a medida que pasaban los segundos... Mis manos se colaron debajo de su sudadera, el calor de su cuerpo contrastaba con el frío de mis manos, pero no se apartaba de mis caricias, su piel se ponía de gallina a medida que mis dedos la acariciaban. Su boca atacó mi cuello y sus manos rápidamente se deshicieron de mi sudadera, continuó su descenso de besos por mi cuerpo, intenté quitarle la sudadera pero me lo impidió, y agarró mis manos alejándolas de su cuerpo. Su sonrisa perversa chocó contra mis labios con un hambre voraz, sus manos viajaron a la cinturilla de mi pantalón y con un rápido movimiento lo dejó a la altura de mis tobillos, intenté de nuevo acariciar su cuerpo pero me volvió a apartar las manos de el.
-Estate quieto...- su susurro en mi oído sonó demasiado sexy, demasiado enloquecedor... Mordí mi labio inferior mientras ella seguía haciendo de las suyas por mi cuello. Sus manos viajaron hasta el sur de mi cuerpo, y acarició lentamente por encima de mi ropa interior la zona más vulnerable de mi cuerpo, un estremecimiento me recorrió la columna vertebral y ella sonrió contra mi boca.
-Joder, no hagas eso...- mi voz sonó tremendamente ronca, su risita perversa no se hizo esperar y se levantó de encima de mi cuerpo, dejándome con las ganas. Abrí los ojos y la vi de pie entre mis piernas, se quitó la sudadera y los pantalones muy lentamente, me estaba poniendo malo, se quedó en ropa interior y seguía sin dejarme que la tocara... Volvió a sentarse a horcajadas sobre mi cuerpo,  volviéndome completamente loco, sus manos viajaron otra vez hacía el sur y volvió a acariciar mi anatomía, en ese momento mi cuerpo entero le pertenecía me estaba volviendo loco a su antojo... El sonido de un móvil, del suyo en concreto la hizo parar, la alcanzó sin moverse mucho y cuando vio lo que era su semblante cambió radicalmente... Algo pasaba...

jueves, 2 de abril de 2015

12. Olores.

16 de febrero

Me despierto poco a poco, voy abriendo los ojos que parecen dos pilares de hormigón debido a lo poco que he dormido. Ya los rayos de sol se cuelan por el ventanal, miro mi reloj y son las 9, aún es temprano, vuelvo mi vista hacia la cama y ahí siguen los dos, sólo que ahora mi niño tiene su manita entre el pelo de Malú. Miro la escena embobado, le voy a estar eternamente agradecido por cuidar de Jaime anoche, así que decido que le daré una sorpresa, y así de paso desayunamos. Me dispongo a bajar a la cocina y empiezo a preparar el desayuno. Comienzo por los cafés y las tostadas y lo voy poniendo todo en una bandeja, ya que somos tres también preparo el biberón de Jaime. Termino de prepararlo todo y subo, voy concentrado en no verter nada, nunca he sido camarero ni nada por el estilo, llego a la habitación y siguen como los dejé. Suelto la bandeja encima de la cómoda y me siento a esperar que se levanten ya que a mi despertador humano no le queda mucho porque le toca desayunar. Mientras, voy abriendo las cortinas poco a poco para que entre luz, veo que Malú se empieza a remover en la cama, sonrió ante su peculiar forma de despertar. Se mueve poco a poco, abre los ojos y ve a Jaime que sigue dormido a su lado y sonríe, dándole más luz si cabe a esta habitación. Se sienta en la cama con cuidado de no despertar a Jaime mira hacia los lados y me ve a mi al lado del sillón.

-Buenos días!!!- le digo sonriendo.
-Buenos días- sonríe y arruga los ojos- no creo que hayas dormido ahí por mi culpa.- dice apuntando al sillón.
-Bueno dormir no mucho... Cuando llegué anoche estabais dormidos y como tenía que controlar la fiebre de Jaime decidí quedarme en el sillón.- le digo mientras me acerco a la cama y me siento dejando a mi niño en medio de los dos.
-Por cierto Malú, muchísimas gracias por quedarte anoche. No se cómo lo habría hecho sin ti.- sonrío y ella me responde con una sonrisa.
-Ya está bien y eso es lo que importa, no me tienes que agradecer nada.- me dice para terminar esta discusión de agradecimientos.
Me levanto de la cama y me dirijo a por la bandeja donde está el desayuno. Ella me mira mientras hago mi recorrido de vuelta a la cama.
-Y como jamás podré agradecerte todo lo que has hecho por mi- digo mientras me dirijo de vuelta a la cama- espero que por lo menos me aceptes el desayuno.- termino de decirle mientras me siento en la cama y dejo la bandeja a nuestros pies. Pestañea y me mira sonriendo.
-Eres una caja de sorpresas eh!- me mira riendo.- pero siento que te estoy explotando.- y suelta una carcajada. Le acompaño a su risa.
-Quieres que empezamos? Si no las tostadas se quedaran duras!
Desayunamos entre risas y bromas. Jaime se despierta y lo sentamos con ayuda de los cojines para que no se caiga para los lados, le dejamos en medio de nosotros mientras él no deja de meterse las manos en la boca. Terminamos de desayunar y de repente suena su móvil. Lo coge y me mira.
-Discúlpame, tengo que cogerlo.
-Claro, puedes salirte a la terraza para hablar mas tranquila- digo esto ya que Jaime empieza a gruñir. Me sonríe y sale a la terracilla de la habitación. Yo mientras cojo a Jaime que ya tiene hambre y le doy el biberón. Estoy quitándole el babero cuando llega Malú de hablar por teléfono.
-No me habías dicho que tenías una piscina tan maravillosa.- dice mientras se acerca a la cama y se sienta como estaba antes.
-A sí, la piscina fue cosa de Belén- ante su mirada de no saber de quien hablo le aclaro- mi mujer... Bueno creo que no es esa la palabra adecuada- digo atropelladamente, ya que me estoy poniendo nervioso. Ella pone su mano en mi pierna para transmitirme tranquilidad, su contacto es cálido,adictivo y electrizante, y me mira, en sus ojos se refleja su incertidumbre de no saber que hacer o decir. Y en ese momento creo que se lo debo, debo de ser sincero con ella, ya que ella solo me ha demostrado cosas buenas, me ha apoyado, ayudado y entendido mis silencios.
-Esta claro que esa no es la palabra para calificarla, no en este momento.- digo para continuar con un intento de sonrisa que estoy seguro no llega a mis ojos, ella me aprieta la pierna para apoyarme.- la piscina fue idea suya yo quería tener piscina pero lo veía como una cosa muy esclava para tener tiempo libre y era de lo que menos disponía pero ella consigo convencerme como siempre hacía.- termino de decir esto y comienza a sonar mi teléfono.- discúlpame Malú,- le digo soltando a Jaime en la cama a su lado- ahora vuelvo no tardo- cojo el móvil de la cómoda y salgo a la terraza. Es Sergio.
-Buenos días Rodri, que tal?- me pregunta nada más descolgar, le respondo que muy bien también me pregunta por mi niño y le digo que también está bien.
-Habíamos pensado Lola y yo de que te vinieras a comer a casa si no tienes nada que hacer.- upps...ahora mismo lo que menos me apetecía es moverme de casa así que le respondo.
-Sergio y que tal si venís tú y Lola a comer a casa y así os la enseño.- le digo ilusionado. Acepta y quedamos sobre las dos y media y me dicen que ellos traen la comida. Termino la conversación y paso para adentro  donde está Malú con mi niño, el cual está sentado sobre las piernas de Malú y jugando con el chupete, mientras Malú a la vez que juega con Jaime esta con el móvil. Lo que me hace sonreír, mientras me dirijo a la cama ella suelta el móvil encima de la mesilla para atender a mi niño.

-Ya estoy aquí!- digo dirigiéndome hacia la cama dejando el móvil al lado del suyo en la mesilla.
-Rodrigo...- dice mientras su boca se convierte en una fina línea y en ese mismo momento se lo que me va a decir- me encantaría quedarme pero me acabo de enterar que tengo una comida.
-Ohh vaya...- le digo poniendo una cara de pena para posteriormente sonreírle- no te preocupes, además yo también me acabo de enterar de que tengo una comida.- sonreímos a la vez y nos disponemos a bajar para abajo, ella insiste en que recoge lo del desayuno y es imposible hacerla desistir, así que después de recoger la acompaño hasta la puerta del jardín. 
-Bueno Rodrigo, muchísimas gracias por la cena de anoche y el desayuno de hoy.- me dice sonriendo, yo con Jaime en brazos no puedo hacer otra cosa que sonreírle de vuelta.
-Gracias a ti por quedarte y ayudarme anoche con el niño.- ella voltea los ojos y yo me río.
-Bueno Rodrigo, - me dice acercándose a mi y pasando una mano por mi mejilla y dejándome un beso en la otra mejilla, mientras me da un pequeño abrazo.- ya me voy que si no no me da tiempo, sois una gran compañía ambos.- dice esto y le mueve el pelito a Jaime mientras le deja un beso en la cabecita.
-Pues nada cuando quieras te volvemos a hacer compañía.- le digo sonriendo.
-Sí, porque no te pienses que se me va a olvidar, tenemos una conversación pendiente!- me dice mientras me saca la lengua, yo río por su expontaneidad.
-Cuando quieras, aquí estamos.
Dicho esto ella se va y yo vuelvo hacia mi habitación. Donde al pasar me golpea su olor y me hace sonreír. Pienso que ya es hora de quitarnos el pijama, así que primero visto a Jaime y luego me visto yo. Y como son nada mas que las once y veinte termino algunas propuestas de la agencia y me pongo a jugar con mi niño que ya está perfectamente, ni rastro de la fiebre. Estamos en la habitación de Jaime sentados en una manta con todo lleno de juguetes, aunque el ahora no juegue mucho me encanta poder pasar tiempo con mi bebe, con él las horas se pasan de largo. Solo me basta ver sus ojos para entender lo que es felicidad, y es que le quiero con el alma. 
Y así jugando con mi niño se me pasa la mañana. Son las dos ya queda poco para que vengan Sergio y Lola y decido poner la mesa y dar de comer a Jaime. Cuando estoy terminando de dar de comer a Jaime suena el portero. Me dirijo a abrir y son Lola y Sergio. Vienen con bolsas lo que supongo que es la comida. Mientras ellos me echan de la cocina yo subo a dormir a Jaime, ya que es la hora de su siesta. Se queda dormido y como ya acostumbra abrazado al osito que le regaló Malú, lo que me hace sonreír. Cojo el aparato para escuchar por si llora y bajo para abajo. Cuando llego al salón veo que ya han servido todo y me están esperando.
-No queréis que os enseñe antes la casa?- preguntó acercándome a la silla de la mesa.
-Mejor comemos qe se enfría!- me dice Lola sentándose en la silla.
Comemos en una charla animada, tanto que hay momentos hasta en los cuales lloro de risa. Después de un ataque de risa por parte de Sergio y Lola por una gracia que hice me pregunta Sergio.
-Madre mía Rodri, o paras o me voy a ahogar- me dice secándose las lagrimas que iban a salir de sus ojos.- menos mal amigo que ya estas mucho mejor, así te quiero siempre- y me da un golpe cariñoso en la espalda. Yo le sonrió cómplice e interviene Lola.
-Si gracias a dios ya se esta yendo esa tristeza de tus ojos. 
-No lo estaría consiguiendo sin vosotros- y al decir esto se me viene a la mente los ojos y la sonrisa de mi vecina, y es que a ella también le debo bastante, lo cual me hace sonreír.
Terminamos de comer recogemos juntos y les enseño la casa. Cuando les enseño el despacho Lola me interrumpe.
-Rodrigo no seria mejor que quitaras esas fotos de la pared?-me dice señalando a los marcos que están enfrente de mi escritorio a forma de collage. En esas fotos aparece Belén y en una aparecemos los dos el día de la primera fiesta a la que asistí de la agencia. Al fijarme en las fotos me doy cuenta de que cada vez me duele menos mirarlas. 
-Lola en realidad si las quería quitar pero no había tenido el valor de pasar- río tristemente.- pero creo que pronto lo haré.- le digo confiado de mi mismo.
Sigo mostrándoles la casa y al llegar a la habitación de Jaime nos le encontramos despierto zarandeando al oso. Lola lo coge en brazos y me dirijo a enseñarles mi habitación. Paso y se la muestro, Sergio al pasar dice.
-Umm que bien huele, digo que huele distinta a toda la casa.- la casa en general tiene un olor a muebles nuevos y a cítrico pienso, pero si que es cierto que en esta habitación todavía se puede apreciar el olor de Malú.
-Si es cierto huele distinto aquí, huele mas dulce.- interviene Lola con mi niño en brazos.- el caso es que el olor me resulta familiar.- dice y yo me río exageradamente. 
-Dejar de divagar, huele normal!!- digo apresuradamente. Mientras digo esto el móvil que esta en la mesilla comienza a sonar. Yo continuo enseñándoles la habitación, ahora los saco a la terraza de esta.
-Rodri, no vas a coger el móvil?- me pregunta Lola.
-Que móvil?
-El que esta sonando- y ahora me doy cuenta, si esta sonando un móvil pero no suena como el mío. Paso hacia la habitación miro el teléfono y ... No puede ser... Se ha dejado su móvil y se ha llevado el mío... Para disimular lo silencio y lo meto en mi bolsillo. Y vuelvo a salir hacia la terraza.
-Se habían confundido.
Bajamos al salón estamos un rato más hablando y tomando un café.
-Bueno Rodri, ya nos vamos que es tarde y tengo que terminar algunas propuestas para mañana- dice Sergio levantándose del sillón. 
-Pues nada a ver cuando hacemos otra comida, aquí tenéis vuestra casa para cuando queráis.- les digo sonriendo.
-Ya nos tendrás por aquí muy a menudo.- dice Lola guiñándome un ojo. 
-Eso espero. -los acompaño a la puerta y se van. 
Vuelvo hacia el salón con mi niño en brazos. Me siento en el sillón, y vibra el móvil en mi bolsillo del vaquero. Lo saco y sonrío, estoy sin móvil por su culpa. A ver ahora que hago...