domingo, 19 de abril de 2015

13. Ven, siéntate y me lo cuentas.

-Y ahora que hago- me digo en voz alta, mi niño muy educado me responde con un gritito, lo que me hace reír. Yo tendría que llamar a mi madre... Pero no hay modo porque no tengo mi móvil y tampoco me sé su teléfono, no había tenido necesidad de recordarlo, lo tenía grabado en el móvil.
Así que preparo la merienda de Jaime y se la doy en una lucha, ya que esta aprendiendo a escupir por diversión todo lo que le doy. Decido salir a dar una vuelta y así veo si esta en su casa para llevarle el móvil, como Jaime se a dedicado a tirar más que a comer le cambio de ropa.


Menos mal que ya vuelve a estar bien mi little man, cada vez que me acuerdo de anoche me entra un miedo de no saber como actuar, y es que nadie te enseña a ser padre. Supongo que iré aprendiendo. Me arreglo yo también ya que mi camiseta terminó irreconocible de la merienda y salimos para la calle. Sin darme cuenta, me pongo a andar y llego al parque donde estuvimos el otro día, solo que hoy hay más niños ya que es domingo y no esta ni su zoo ni ella. Me siento y juego con mi niño, estamos jugando con un sonajero y el oso y se nos acerca una niña que tendrá 3 o 4 añitos, me resulta muy graciosa. Se acerca a nosotros con las manos en la espalda y se sienta en la punta del banco que más lejos queda de nosotros. Como yo también he sido un niño tímido y lo pasaba muy mal cuándo me apetecía jugar con gente, o simplemente hablar con alguien, le pregunto a la niña como se llama.
-Me llamo Luna.- me dice poniéndose uno de sus cabellos ondulados detrás de la oreja.
-Pues mira él se llama Jaime- digo cogiendo a mi niño del carrito y sentándonos en el suelo.- y yo soy Rodrigo. Quieres jugar con nosotros? - le pregunto y le dejo la manta a ella y a Jaime para que se sienten mientras yo sostengo a Jaime ya que aun no se queda sentado mucho tiempo. Al principio juega con Jaime tímidamente pero luego ya se suelta y me resulta muy graciosa. Pasado un rato llega un hombre.
-Venga Luna que nos tenemos que ir- dice el hombre acercándose a donde esta la niña la que supongo que será su hija. Me giro y me levanto mientras cojo a Jaime.- cuantas veces te tengo que decir que no molestes a la gente.
-No se preocupe Señor no nos ha molestado, al contrario ha estado jugando con nosotros, así que no la regañe.- la niña interviene.
-Papá son mis nuevos amigos- el padre sonríe ante la mirada de su niña y es que se ve que la adora.
-Me llamo Luis, y ella Luna es mi hija- me dice esto y me tiende la mano.
-Yo soy Rodrigo y él es Jaime- le estrecho la mano.
-Un placer Rodrigo, una pena que lleve prisa, a ver si volvemos a coincidir. Hasta otra.- se despide de nosotros,  me agacho para que la niña le de un besito a Jaime y me sorprenden dándome otro a mí, no puedo ocultar la sonrisa que se dibuja en mi cara, esta niña enamora.
-Igualmente Luis, hasta otra.- y se van la niña le agarra la mano al padre y se pone a correr lo que hace que el padre vaya dando zancadas. Yo recojo la manta y decido que ya es hora de ir pa la casa ya que se esta yendo el sol y comenzará a refrescar. Voy dando un paseo mientras empujó el carrito y el móvil, el cual sigo llevando en el bolsillo no para de sonar, lo saco para silenciarlo y continuo mi camino. Llego a la puerta de Malú y veo que su coche está dentro así que ya debe de haber llegado. Voy a mi casa dejo el carrito y cojo a Jaime en brazos para ir a casa de Malú. Salgo de mi casa y llamo al portero de su casa. Mientras espero a que responda Jaime no para de hace ruidos difíciles de entender, lo que hace que me lo coma.


Después de relativamente poco tiempo responden al teléfonillo. Es una voz que no identifico.
-Quien es?- la voz me parece de un hombre pero sin duda no es la de Malú.
-Emm... Verás soy el vecino de al lado y tengo que hablar con Malú, es importante.
-Un momento.- pienso que habrá ido a comentárselo a Malú, y al poco tiempo la verja se abre. Camino los pasos que me separan de la puerta principal y espero a que abran. Se abre y detrás de esta aparece ella, con su habitual sonrisa.
-Malú... Creo que tengo algo que te pertenece- le digo mientras sonrío e intento sacar su móvil de mi bolsillo que con Jaime en brazos es bastante más complicado. Se lo muestro y sonríe.
-Si debimos confundirnos esta mañana.- cuando dice esto le tiendo el móvil y ella lo coge, y al cogerlo nuestras manos se rozan y ahí vuelve esa descarga eléctrica. Nos quedamos mirándonos a los ojos, no se cuanto tiempo, hasta que alguien interrumpe a su espalda. 
-Malú - al decir eso el hombre que está a su espalda, ella da un respingo y yo dirijo mi mirada hacia él.- yo ya me voy que quiero ir a correr antes de que sea más tarde.
-Anda que cambiarme por ir a correr...- dice mirando de reojo al hombre y no puede esconder una sonrisa. El hombre se une a su risa y yo me quedo mirando.- espera José antes de que te vayas mira él es Rodrigo y su hijo Jaime son mis vecinos y además es el director creativo de lo que grabamos para L'oreal. Y Rodrigo, él es Jose, mi hermano.- le tiendo la mano y Jose me la estrecha.
-Encantado- le digo.
-Igualente Rodrigo, no le tengas muy en cuenta de que su gato se salte a tu jardín, luego es buena vecina sobre todo cuando no está.- esto último lo dice en un tono más bajo y guiñándome un ojo, Malú lo escucha y le da un golpe en el brazo diciéndole.
-No te ibas ya a correr??- su fingida cara de enfado resulta realmente graciosa y muy poco creíble, yo me limito a observar la escena divertido.
-Si jefa ya me voy- deja un beso en el tope de su cabeza.- bueno Rodrigo encantado.- dicho esto Jose se va y Malú interviene.
-Ven pasa para adentro que tengo que subir a por tu móvil.- hago lo que me pide y la sigo hasta que llegamos al salón.
-Siéntate que bajo en nada- dice mientras se dirige escaleras arriba.- me siento en el gran sofá blanco que tiene y me doy cuenta de que tiene la casa muy bien decorada. Llega en nada con mi móvil en su mano y toma asiento a mi lado.
-Perdón por dejarte sin móvil, no me di cuenta de que no era el mío hasta que en medio de la comida empezó a sonar- me dice sonriendo.
-Nos te preocupes yo tampoco me di cuenta- digo esto y comienza a sonar mi movil.- tengo que cogerlo que debo tener a mi madre preocupada.
-Cógelo tranquilo.- dicho esto dejo a Jaime con ella en el sofá y me desplazo un poco para poder hablar tranquilo. Le cuento a mi madre que había estado comiendo con Lola y Sergio y luego me fui a pasear y se me olvidó el móvil en casa, y por eso no respondía a sus llamadas. Quedamos para que mañana le lleve a Jaime y nos despedimos. Vuelvo para el salón y está Malú con mi niño en el sofá y le acaba de quitar el gorrito que traía.
Cuando me estoy acercando al sofá me dice.
-Tú y yo teníamos un conversación pendiente.- me dice mientras gira su cabeza y me sonríe .
-Sí es cierto.- le digo poniendo voz de niño pequeño lo que le hace sonreír.
-Pues ven, siéntate y me lo cuentas.- dice mientras da golpecitos al hueco del sofá que queda a su lado.- obedezco y me siento a su lado, ahora estamos más juntos que antes y puedo oler su perfume, ese mismo que aún seguía en mi habitación. Ella tiene a Jaime cogido y este juega con el pelo y las manos de Malú. Cuando levanto la vista y veo que tengo que hacer frente a esta conversación me empiezo a poner nervioso, ella debe haberlo notado y me agarra la mano con esa descarga incluida. 
-Rodrigo no es necesario que me cuentes nada si no quieres.- me dice mientras me mira intensamente a los ojos.
-No es eso, es simplemente que hablar de temas personales me pone nervioso, pero me pasa siempre así que tranquila.- le digo sonriendo mientras le acaricio la mano con mi pulgar. Fijo la vista en nuestras manos juntas y comienzo a contarle.
-Pues todo empezó cuando tuve la reunión que nos daba el contrato con L'oreal, yo llevaba trabajando en él muchísimo tiempo y quizás mientras tanto la descuidé y no me di cuenta. Pero la noche que habíamos conseguido la firma me dirigía a casa como todos los días a cenar con mi mujer y mi niño.- hago una pausa para apaciguar los nervios y las lagrimas que amenazaban con salir de mi cuerpo. Ella me aprieta la mano y encuentro el valor para continuar.- Pero a mitad del camino recibí la llamada de mi hermano que me contaba que Jaime estaba con él así que fui a recogerlo y ya algo me olía mal así que me dirigí para casa lo más rápido que puede, al llegar no la encontré...- trago saliva mientras limpio algunas lagrimas que comenzaban a desplazarse desde mis ojos.- di de cenar a Jaime y lo acosté mientras no dejaba de llamarla al móvil pero no obtenía respuesta, estaba muy preocupado y entonces me tiré en mi cama frustrado y allí debajo del peso de mi cuerpo al igual que crujió ese papel momentos después fue mi corazón el que crujió... - por fin encuentro el valor para levantar la vista de nuestras manos y la miro a los ojos los cuales amenazaban con volverse dos lagos, respiro profundamente...- Me había dejado una carta en la que terminaba con nuestros nueve años, en ella simplemente me decía que había conocido a alguien más y que no le quedaba nada por lo que luchar a mi lado, que cuidara de Jaime que era lo que quedaba de nuestro amor y que pronto volvería a tener noticias de ella ya que le gustaría que fuéramos amigos por lo que quedaba de nosotros que era Jaime.- al decir esto una lagrima solitaria le pondría el punto y final a la historia, Malú me suelta la mano para abrazarme pasando ese brazo por mi cuello mientras que con el otro sostiene a Jaime. Yo paso mi mano por su espalda y las dejo ahí, apegándola a mi, buscando la tranquilidad que siempre me da y dejando mis ultimas lagrimas salir. Y sin darme cuenta prosigo.
-Malú, y ahora tengo miedo... Miedo de no saber como hacerlo lo de ser padre y madre a la vez, miedo a fallar y no poder arreglarlo, miedo a que Jaime no crezca feliz de ser el culpable de que no tenga a su madre junto a él.- respiro profundo mientras aprieto más su espalda- Y sobre todo miedo a que un día se lleve a Jaime.- y al decir esto me pongo a llorar como hacía tiempo no lo hacia, como un auténtico niño... Estoy roto en este momento, contarlo de nuevo todo me ha hecho volver a revivirlo, sentir otra vez la sensación tan fea de abandono, el miedo de que en un futuro me puedan quitar a lo único que tengo, a mi pequeño... Ella me acaricia el cuello, tratando de tranquilizarme, no ha pronunciado ni una sola palabra desde que terminé de contarle mi historia, está únicamente dejándome desahogarme, y no me había dado cuenta pero me siento bastante mejor ahora... Consigo calmarme y se separa pero no del todo deja su mano en mi mejilla.
-No tengas miedo por no hacerlo bien, te conozco de poco tiempo y si de algo estoy segura es que no puede haber mejor padre para Jaime, te desvives con él y jamás le va a faltar nada si tiene tu amor.- le cojo la mano que deja en mi cara y le doy un beso en ella para después abrazarla. Poco a poco voy soltando el abrazo. 
-Gracias por escucharme.- le digo apoyando mi frente en la suya.
-Gracias a ti por confiar en mi, me dice mientras me deja un beso en la frente.- y no tengas miedo, eres un gran padre y una gran persona.- mi niño queriendo confirmar las palabras de Malú suelta unos balbuceos lo que hace que Malú ría y lo levante en el aire. Y yo solo puedo sonreír. 
-Venga Rodrigo ve a bañar a Jaime que te invito a cenar.- sonrío y mentalmente le doy las gracias porque lo que menos me apetecería ahora es cenar solo en mi casa.  
Hago lo que me dice y me dirijo a mi casa baño a Jaime y le pongo el pijama. Bajo a la cocina me llevo su cena y lo meto en la sillita de transporte y va con su inseparable oso. En menos de veinte minutos estoy devuelta otra vez en casa de Malú y ella ya lo tiene todo casi preparado, la ayudo a poner las cosas en la mesa y cenamos, así es como termina nuestro día. Así es como termina este 16 de febrero dónde me deshice delante de ella, dónde termine de romperme y empecé sin darme cuenta a rearmarme con ella como apoyo, su sonrisa y mi niño.



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