sábado, 25 de abril de 2015

14. La tristeza de su voz.

25 de febrero.

 Pasaron los días y aunque la veía poco siempre encontrábamos algún momento para hablar y reírnos, ella estaba poniendo a punto su gira ya que la retomaría de manera intensa el día 1 de marzo en Zaragoza y yo tampoco es que tuviera mucho tiempo libre entre el trabajo y cuidar de Jaime no tenía ni un segundo para respirar... Pero no me quejaba al contrario pienso que refugiarme en el trabajo y en mi niño ha sido un gran acierto, ya las heridas dejaron de escocer y empezaron a cicatrizar, estaba bien y en gran parte se lo debía a ella, por el apoyo que me había dado siempre. 
Y aquí estoy en la agencia terminando las últimas propuestas para ir a por Jaime y ya por fin llegar a casa después de un día agotador. Mientras estoy dibujando el boceto de lo que será una campaña de bronceadores para este verano, llega Lola y se pone a revisar el trabajo. 
-Bien Rodri, ¿y que tienes pensado para tu cumpleaños?, no todos los días se cumplen 32!- me dice frotándose las manos y es que cuando se juntan Lola y celebraciones en una misma frase... 
Sí, sé que no os lo he dicho pero quedan 3 días para mi cumpleaños, los cumplo el 28 de febrero y aunque en un principio no tenía ganas de celebrarlo ya esas ganas han resurgido y no veo mal celebrarlo. 
-Pues no tengo nada pensado, supongo que os invitaré a cenar o a comer o a algo que os apetezca.- sigo dibujando mientras hablo. 
-Bueno, bueno cualquier cosa si hay buena música y bebidas...- me dice guiñándome un ojo, río por su ocurrencia. 
Terminamos de revisar las propuestas y salgo de la agencia, me paso a recoger a Jaime y me dirijo a casa. Llegamos, lo baño y cenamos, lo llevo a la cuna porque se ha quedado dormido y me acuesto yo también. Estoy intentado dormir pero no puedo ya que no paro de pensar en Malú, y no es que esté obsesionado con ella pero su compañía y amistad se ha vuelto muy importante para mí. Salgo a la terraza a despejarme y tomar el aire. Estoy contemplando la luna y veo que se enciende la luz de la terraza de Malú, y sale ella encendiéndose un cigarro. Me apoyo lo más cerca que puedo de su terraza y como aún no se ha percatado de que estoy aquí le digo.
-No me puedo creer que fumes.- gira su vista rápidamente y me mira con esa intensidad que hace que no pueda parar de sonreír mientras me sonríe de vuelta. 
-Buenas Rodrigo! ¿Qué tal el día?- ignora totalmente mi comentario anterior y se ríe. 
-Agotador- río- y el tuyo?-
-Igual- le da una profunda calada a su cigarro- pero muy bien porque prontito retomamos la gira.-
Hablamos un ratito más hasta que ella vuelve a su habitación. 

26 de febrero. 

A la mañana siguiente me levanto y voy directamente a por Jaime y lo veo ahí en su cunita, profundamente dormido y abrazado a su oso, y no puedo remediarlo... Se me cae la baba con él... 



Así que decidí dejarlo dormir un ratito más y me voy vistiendo yo. Me pongo una camiseta y unos vaqueros. 



Y ya si que despierto a Jaime, lo visto y bajo a darle el desayuno. Mientras estoy dándole el biberón pongo la tele y de repente lo escucho, una noticia que ella no se merecía, que el mundo no se merecía... No podía ser, sin pensármelo dos veces termino de darle el biberón a Jaime y lo meto en el parque, salgo a la terraza y la veo a ella apoyada en la barandilla con la mirada perdida y destrozada, y no sé si ha sido la casualidad lo de encontrarla justo donde pensé pero no lo pienso dos veces y me subo a mi barandilla y salto hasta su terraza, ella al verme saltar hasta su terraza da un respingo y se limpia unas lágrimas que salían de sus ojos. Simplemente la abrazo con el alma, ella me responde al abrazo y se aferra fuerte a mí. Mientras su pecho no deja de subir y bajar síntoma de su llanto. 
- Malú...- empiezo a decirle sin soltar el abrazo.- nunca sé que decir en estas situaciones, sé que las palabras en estos momentos no son nada, son palabras solo eso... Nada te va a devolver esa pérdida pero quiero que sepas que lo siento mucho y que estoy aquí para todo lo que necesites, que cuentas conmigo...- dejo un beso en el tope de su cabeza y me separo de ella mientras acuno su cara entre mis manos, ella no deja de llorar y yo le limpio las lágrimas con mis pulgares.- Malú ahora tienes que ser fuerte y estoy seguro de que lo eres! Ya sabes que no soy muy bueno expresándome pero quiero que confíes en mí, voy a estar aquí para todo lo que necesites... Ya le tengo que ir que he dejado al niño solo- la vuelvo a abrazar contra mí, ella no dice nada solo llora.- Lo que necesites, cuenta conmigo por favor.- espero que se tome en serio mis palabras porque se lo digo de corazón. Sigue llorando aún refugiada entre mis brazos, sus manos tienen agarrada con fuerza mi camiseta a la altura de la cintura, yo acaricio suavemente su espalda para tranquilizarla. 
-Muchísimas gracias Rodrigo, por todo.- aprieta aún más sus brazos alrededor de mi cintura, yo le contesto apretando aún más el abrazo el cual se ha convertido en uno de esos abrazos que se dan como queriendo dejar el alma en el cuerpo del otro. 
- Nada de gracias! Estoy aquí para apoyarte y ayudarte. Nos vemos pronto, muchísima fuerza.- le digo dejando un fuerte beso en su mejilla. 

Vuelvo a saltar de terraza y vuelvo con mi niño el cual está conforme lo dejé. Para ser sincero verla así me ha destrozado, ver a la causante de la mayoría de mis carcajadas en los últimos días con una pena en los ojo los cuales antes me trasmitían su alegría, hoy solo me trasmitían desasosiego. Y es que ella es una de las mejores personas que conozco y no se merece pasar por esto. Continuo con mi día ya que no me queda  de otra, llevo a Jaime a casa de mi madre y voy a la agencia. Me paso el día trabajando, paro solo para comer y decido mandarle un mensaje. 
"No lo pienses mucho, simplemente hazlo." Así sé que si necesita llamarme lo hará. 
Sigo con mi día y llega la hora de ir a recoger a Jaime. Voy a por él y me dirijo a mi casa. Me cuesta llegar ya que hay el triple de coches que de costumbre, y para muy a mi pesar y muy al pesar de Malú más de la mitad son de prensa, fotógrafos... Llego y entro con el coche directamente. Cojo a Jaime de la sillita y paso para casa, y empieza mi fantástica y adorada rutina de un poco de juegos, baño, cena y a la cama. Acabo de dejar a Jaime dormidito y me tumbo en mi cama. Estoy leyendo un ratito cuando de repente suena mi móvil, contesto sin mirar el identificador de llamadas. 
-¿Si?- digo aún terminando de leer la página por la que iba leyendo, suena un suspiro al otro lado de la línea, así que me alejo el móvil de la oreja y miro quien era, al leerlo me reincorporo.- Malú! ¿Cómo estás?- 
- Bueno... Con el corazón roto. Aún no me lo puedo creer, era una persona tan alegre que jamás pensé que me fuera a faltar.- su voz suena entrecortada, sé que  ha empezado a llorar, lo noto en su respiración. 
-Malú no sabes cuanto lo siento y no sabes lo que daría porque no estuvieras pasando por este momento.- le digo con la rabia que me causa el hecho de que a las mejores personas les pasen cosas así. 
-Bueno y vosotros que tal estáis?- me pregunta cambiando el tema de conversación, lo cual agradezco y le empiezo a contar para que se distraiga. 
-Estamos bien, hoy estaba Jaime hablando solo cuando veníamos para casa y creo que he escuchado la palabra papá, tampoco te lo puedo asegurar ya que estoy deseando de que la diga.- a cambio de esto recibo una risita aunque sé por la brevedad que no habrá llegado a sus ojos pero algo es algo. Seguimos hablando un rato más y cuando está apunto de despedirse le pregunto. 
-Oye Malú no estás en tu casa verdad?
-No, por qué?-
-No es nada, simplemente que si vienes o te pasas por tu casa que sepas que hay varios coches que me imagino que serán de la prensa lo digo por si los quieres evitar.
-Algo sabia pero gracias por informarme lo intentaré evitar lo máximo pero algún día tengo que volver, no me puedo quedar en casa de mi padre siempre.- no, claro que no podía... Yo, bueno nosotros la echaríamos mucho de menos...
-Bueno Rodrigo ya te voy a ir dejando que es tarde y mañana hay que madrugar.- y su voz no suena como de costumbre, sino que suena bastante más apagada y es normal... 
-Malú, muchísimas gracias por llamarme y confiar en mí. Mucho ánimo para mañana que te espera un día duro y muy largo. Buenas noches, descansa.-
-Gracias a ti por todo Rodrigo. Descansa tú también.- dicho esto colgamos y yo me quedo pensativo. 


Intentando asimilar esa tristeza de su voz que hasta hoy desconocía. Y es que todos somos humanos pero ella era un ángel que no se merecía esto, no merecía caer. 
Después de estar pensando, lo mejor que puedo hacer es terminar este miércoles nefasto ya. Ojalá y pronto la vuelva a ver sonreír y solo quiero volver a verla llorar de la risa. Pero mañana muy a mi pesar volverá a llorar por la pérdida irreparable de un genio, su tío... El grandísimo Paco de Lucía... 

El jueves volvemos a hablar, y su voz continúa con esa tristeza pero ahora más rota. 
Y llega el viernes, 28, EL DÍA, aunque a decir verdad no tenía muchas ganas de hacer nada. Me levanto como siempre, llevo a Jaime a casa de mi madre que es la primera en felicitarme y decirme que hoy fuera a comer con ella y con William. Llego a la agencia, a primera hora tenemos una reunión con otro cliente así que voy directamente al despacho de Lola, al pasar no la encuentro y me extraña ya que siempre era puntual. Así que como se va acercando la hora voy directamente a la sala de juntas. Al abrir la puerta salieron todos de la nada con globos, confeti... Y gritando SORPRESA! Sin duda la mujer de la limpieza me iba a odiar. Estaban todos y se fueron acercando poco a poco a felicitarme, la última en hacerlo fue Lola, que estoy seguro que es la que ha preparado todo esto.
-Rodriiiii!!!! Muchísimas felicidades!!! Espero que lo pases genial ya lo celebraremos como se debe!- me abrazaba muy fuerte mientras dejó dos besos en mi mejilla. 
Quitando este gran detallazo mi día pasó normal, estuve trabajando casi toda la mañana en mi despacho con Lola ya que  teníamos que terminar algunas propuestas. Mientras estábamos cerrando el post de una campaña, sacó de la nada un paquete con papel de regalo. 
-Ten Rodrigo! Felices 32!- me dijo tendiéndome el paquete y con una sonrisa que hacía brillar esos ojos verde esmeralda. 
-Lola no tenías por qué molestarte, pero muchísimas gracias- digo cogiendo el paquete de sus manos y abrazándola contra mí.- Eres única!- lo abro y es un libro con fotos y textos, fotos de nosotros desde pequeños, y es que nos conocemos casi desde que mi madre nos trajo a vivir a Madrid. Por aquel entonces yo tendría trece años. Hay fotos de cuando fuimos juntos a la facultad, de fiestas, a partir de la página diez empieza a aparecer más gente, sale Sergio, mi hermano, yo con Jaime en brazos... Es precioso y me ha hecho una ilusión tremenda, al mirarla de nuevo no puedo hacer nada más que sonreír. 
-Muchísimas gracias Lola! Es lo más bonito que me han regalado nunca!- le digo apretándola contra mi.- eres genial! Te quiero tanto!!!- dejo un millón de besos en su cabeza y ella no para de reír. 
Salgo a la hora de comer y voy a casa de mi madre donde ya está William, mi niño y mi madre esperándome para comer. Y entre felicitaciones y bromas sobre cañas por parte de mi hermano pasamos la comida. Estamos tomando café y no me puedo entretener mucho, llega mi hermano con su regalo, eran unas gafas de sol preciosas. 
-Muchísimas gracias William, como me conoces!!! Me encantan son preciosas!!!- le doy un gran abrazo de agradecimiento. 
-De nada, ya sabía yo que había acertado.- me dice con una sonrisa orgullosa. 
Me despido de mi hermano y de mi madre h voy a la habitación a despedirme de mi niño, que está dormidito, vaya angelito que tengo. 



Le dejo un besito en la frente y me voy a seguir con mi tarde que aunque sea mi cumpleaños sigue habiendo trabajo. 
Llego de nuevo a la agencia y termino las propuestas y a última hora es la reunión a la que yo venía por la mañana...
Todo sale según lo planeado y Lola con nuestra ayuda cierra otro cliente. Antes de salir de la agencia voy al despacho de Lola. Llamo a la puerta y me da permiso para entrar, me encuentro con Lola y Sergio, que al verme se tira a darme un abrazo. 
-Muchas felicidades Rodrigo!- me dice mientras me da unos golpecitos en la espalda. 
-Muchas gracias Sergio!- le digo sonriendo- justamente a eso venía, he pensado que si os viene bien que lo celebremos mañana sábado, salimos a comer y luego nos tomamos mis increíbles gin tonics y los fabulosos mojitos de Sergio en mi casa. Si os parece bien, claro.- 
-A mi me parece genial.- opina Sergio. 
-Yo estoy deseando de que llegue mañana.- dice Lola frotándose las manos. 
Quedamos para mañana y me despido de ellos. Voy hacia casa de mi madre a por Jaime cuando en la esquina antes de llegar a la casa veo a William de la mano con una chica morena de pelo rizado, solo la veo de espaldas pero decido no pararme ya me lo contará él cuando lo ves conveniente. Pego me alegro mucho de que esté feliz con alguien. Recojo a Jajme de casa de mi madre, la cual me da una tarjeta con un número de teléfono. 
-Rodrigo cariño es mi regalo de cumpleaños, mañana por la mañana llamas al número y te lo llevan. Espero que te guste.- me dice, yo la abrazo y sonrío. 
-Seguro que sí mamá, muchas gracias!!!- 
Me dirijo a casa y volvemos a nuestra adorada rutina mi niño y no. Ya estoy en la cama y estoy apunto de dormirme cuando de repente suena mi móvil. 

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