16 de febrero
Me despierto poco a poco, voy abriendo los ojos que parecen dos pilares de hormigón debido a lo poco que he dormido. Ya los rayos de sol se cuelan por el ventanal, miro mi reloj y son las 9, aún es temprano, vuelvo mi vista hacia la cama y ahí siguen los dos, sólo que ahora mi niño tiene su manita entre el pelo de Malú. Miro la escena embobado, le voy a estar eternamente agradecido por cuidar de Jaime anoche, así que decido que le daré una sorpresa, y así de paso desayunamos. Me dispongo a bajar a la cocina y empiezo a preparar el desayuno. Comienzo por los cafés y las tostadas y lo voy poniendo todo en una bandeja, ya que somos tres también preparo el biberón de Jaime. Termino de prepararlo todo y subo, voy concentrado en no verter nada, nunca he sido camarero ni nada por el estilo, llego a la habitación y siguen como los dejé. Suelto la bandeja encima de la cómoda y me siento a esperar que se levanten ya que a mi despertador humano no le queda mucho porque le toca desayunar. Mientras, voy abriendo las cortinas poco a poco para que entre luz, veo que Malú se empieza a remover en la cama, sonrió ante su peculiar forma de despertar. Se mueve poco a poco, abre los ojos y ve a Jaime que sigue dormido a su lado y sonríe, dándole más luz si cabe a esta habitación. Se sienta en la cama con cuidado de no despertar a Jaime mira hacia los lados y me ve a mi al lado del sillón.
-Buenos días!!!- le digo sonriendo.
-Buenos días- sonríe y arruga los ojos- no creo que hayas dormido ahí por mi culpa.- dice apuntando al sillón.
-Bueno dormir no mucho... Cuando llegué anoche estabais dormidos y como tenía que controlar la fiebre de Jaime decidí quedarme en el sillón.- le digo mientras me acerco a la cama y me siento dejando a mi niño en medio de los dos.
-Por cierto Malú, muchísimas gracias por quedarte anoche. No se cómo lo habría hecho sin ti.- sonrío y ella me responde con una sonrisa.
-Ya está bien y eso es lo que importa, no me tienes que agradecer nada.- me dice para terminar esta discusión de agradecimientos.
Me levanto de la cama y me dirijo a por la bandeja donde está el desayuno. Ella me mira mientras hago mi recorrido de vuelta a la cama.
-Y como jamás podré agradecerte todo lo que has hecho por mi- digo mientras me dirijo de vuelta a la cama- espero que por lo menos me aceptes el desayuno.- termino de decirle mientras me siento en la cama y dejo la bandeja a nuestros pies. Pestañea y me mira sonriendo.
-Eres una caja de sorpresas eh!- me mira riendo.- pero siento que te estoy explotando.- y suelta una carcajada. Le acompaño a su risa.
-Quieres que empezamos? Si no las tostadas se quedaran duras!
Desayunamos entre risas y bromas. Jaime se despierta y lo sentamos con ayuda de los cojines para que no se caiga para los lados, le dejamos en medio de nosotros mientras él no deja de meterse las manos en la boca. Terminamos de desayunar y de repente suena su móvil. Lo coge y me mira.
-Discúlpame, tengo que cogerlo.
-Claro, puedes salirte a la terraza para hablar mas tranquila- digo esto ya que Jaime empieza a gruñir. Me sonríe y sale a la terracilla de la habitación. Yo mientras cojo a Jaime que ya tiene hambre y le doy el biberón. Estoy quitándole el babero cuando llega Malú de hablar por teléfono.
-No me habías dicho que tenías una piscina tan maravillosa.- dice mientras se acerca a la cama y se sienta como estaba antes.
-A sí, la piscina fue cosa de Belén- ante su mirada de no saber de quien hablo le aclaro- mi mujer... Bueno creo que no es esa la palabra adecuada- digo atropelladamente, ya que me estoy poniendo nervioso. Ella pone su mano en mi pierna para transmitirme tranquilidad, su contacto es cálido,adictivo y electrizante, y me mira, en sus ojos se refleja su incertidumbre de no saber que hacer o decir. Y en ese momento creo que se lo debo, debo de ser sincero con ella, ya que ella solo me ha demostrado cosas buenas, me ha apoyado, ayudado y entendido mis silencios.
-Esta claro que esa no es la palabra para calificarla, no en este momento.- digo para continuar con un intento de sonrisa que estoy seguro no llega a mis ojos, ella me aprieta la pierna para apoyarme.- la piscina fue idea suya yo quería tener piscina pero lo veía como una cosa muy esclava para tener tiempo libre y era de lo que menos disponía pero ella consigo convencerme como siempre hacía.- termino de decir esto y comienza a sonar mi teléfono.- discúlpame Malú,- le digo soltando a Jaime en la cama a su lado- ahora vuelvo no tardo- cojo el móvil de la cómoda y salgo a la terraza. Es Sergio.
-Buenos días Rodri, que tal?- me pregunta nada más descolgar, le respondo que muy bien también me pregunta por mi niño y le digo que también está bien.
-Habíamos pensado Lola y yo de que te vinieras a comer a casa si no tienes nada que hacer.- upps...ahora mismo lo que menos me apetecía es moverme de casa así que le respondo.
-Sergio y que tal si venís tú y Lola a comer a casa y así os la enseño.- le digo ilusionado. Acepta y quedamos sobre las dos y media y me dicen que ellos traen la comida. Termino la conversación y paso para adentro donde está Malú con mi niño, el cual está sentado sobre las piernas de Malú y jugando con el chupete, mientras Malú a la vez que juega con Jaime esta con el móvil. Lo que me hace sonreír, mientras me dirijo a la cama ella suelta el móvil encima de la mesilla para atender a mi niño.
-Ya estoy aquí!- digo dirigiéndome hacia la cama dejando el móvil al lado del suyo en la mesilla.
-Rodrigo...- dice mientras su boca se convierte en una fina línea y en ese mismo momento se lo que me va a decir- me encantaría quedarme pero me acabo de enterar que tengo una comida.
-Ohh vaya...- le digo poniendo una cara de pena para posteriormente sonreírle- no te preocupes, además yo también me acabo de enterar de que tengo una comida.- sonreímos a la vez y nos disponemos a bajar para abajo, ella insiste en que recoge lo del desayuno y es imposible hacerla desistir, así que después de recoger la acompaño hasta la puerta del jardín.
-Bueno Rodrigo, muchísimas gracias por la cena de anoche y el desayuno de hoy.- me dice sonriendo, yo con Jaime en brazos no puedo hacer otra cosa que sonreírle de vuelta.
-Gracias a ti por quedarte y ayudarme anoche con el niño.- ella voltea los ojos y yo me río.
-Bueno Rodrigo, - me dice acercándose a mi y pasando una mano por mi mejilla y dejándome un beso en la otra mejilla, mientras me da un pequeño abrazo.- ya me voy que si no no me da tiempo, sois una gran compañía ambos.- dice esto y le mueve el pelito a Jaime mientras le deja un beso en la cabecita.
-Pues nada cuando quieras te volvemos a hacer compañía.- le digo sonriendo.
-Sí, porque no te pienses que se me va a olvidar, tenemos una conversación pendiente!- me dice mientras me saca la lengua, yo río por su expontaneidad.
-Cuando quieras, aquí estamos.
Dicho esto ella se va y yo vuelvo hacia mi habitación. Donde al pasar me golpea su olor y me hace sonreír. Pienso que ya es hora de quitarnos el pijama, así que primero visto a Jaime y luego me visto yo. Y como son nada mas que las once y veinte termino algunas propuestas de la agencia y me pongo a jugar con mi niño que ya está perfectamente, ni rastro de la fiebre. Estamos en la habitación de Jaime sentados en una manta con todo lleno de juguetes, aunque el ahora no juegue mucho me encanta poder pasar tiempo con mi bebe, con él las horas se pasan de largo. Solo me basta ver sus ojos para entender lo que es felicidad, y es que le quiero con el alma.
Y así jugando con mi niño se me pasa la mañana. Son las dos ya queda poco para que vengan Sergio y Lola y decido poner la mesa y dar de comer a Jaime. Cuando estoy terminando de dar de comer a Jaime suena el portero. Me dirijo a abrir y son Lola y Sergio. Vienen con bolsas lo que supongo que es la comida. Mientras ellos me echan de la cocina yo subo a dormir a Jaime, ya que es la hora de su siesta. Se queda dormido y como ya acostumbra abrazado al osito que le regaló Malú, lo que me hace sonreír. Cojo el aparato para escuchar por si llora y bajo para abajo. Cuando llego al salón veo que ya han servido todo y me están esperando.
-No queréis que os enseñe antes la casa?- preguntó acercándome a la silla de la mesa.
-Mejor comemos qe se enfría!- me dice Lola sentándose en la silla.
Comemos en una charla animada, tanto que hay momentos hasta en los cuales lloro de risa. Después de un ataque de risa por parte de Sergio y Lola por una gracia que hice me pregunta Sergio.
-Madre mía Rodri, o paras o me voy a ahogar- me dice secándose las lagrimas que iban a salir de sus ojos.- menos mal amigo que ya estas mucho mejor, así te quiero siempre- y me da un golpe cariñoso en la espalda. Yo le sonrió cómplice e interviene Lola.
-Si gracias a dios ya se esta yendo esa tristeza de tus ojos.
-No lo estaría consiguiendo sin vosotros- y al decir esto se me viene a la mente los ojos y la sonrisa de mi vecina, y es que a ella también le debo bastante, lo cual me hace sonreír.
Terminamos de comer recogemos juntos y les enseño la casa. Cuando les enseño el despacho Lola me interrumpe.
-Rodrigo no seria mejor que quitaras esas fotos de la pared?-me dice señalando a los marcos que están enfrente de mi escritorio a forma de collage. En esas fotos aparece Belén y en una aparecemos los dos el día de la primera fiesta a la que asistí de la agencia. Al fijarme en las fotos me doy cuenta de que cada vez me duele menos mirarlas.
-Lola en realidad si las quería quitar pero no había tenido el valor de pasar- río tristemente.- pero creo que pronto lo haré.- le digo confiado de mi mismo.
Sigo mostrándoles la casa y al llegar a la habitación de Jaime nos le encontramos despierto zarandeando al oso. Lola lo coge en brazos y me dirijo a enseñarles mi habitación. Paso y se la muestro, Sergio al pasar dice.
-Umm que bien huele, digo que huele distinta a toda la casa.- la casa en general tiene un olor a muebles nuevos y a cítrico pienso, pero si que es cierto que en esta habitación todavía se puede apreciar el olor de Malú.
-Si es cierto huele distinto aquí, huele mas dulce.- interviene Lola con mi niño en brazos.- el caso es que el olor me resulta familiar.- dice y yo me río exageradamente.
-Dejar de divagar, huele normal!!- digo apresuradamente. Mientras digo esto el móvil que esta en la mesilla comienza a sonar. Yo continuo enseñándoles la habitación, ahora los saco a la terraza de esta.
-Rodri, no vas a coger el móvil?- me pregunta Lola.
-Que móvil?
-El que esta sonando- y ahora me doy cuenta, si esta sonando un móvil pero no suena como el mío. Paso hacia la habitación miro el teléfono y ... No puede ser... Se ha dejado su móvil y se ha llevado el mío... Para disimular lo silencio y lo meto en mi bolsillo. Y vuelvo a salir hacia la terraza.
-Se habían confundido.
Bajamos al salón estamos un rato más hablando y tomando un café.
-Bueno Rodri, ya nos vamos que es tarde y tengo que terminar algunas propuestas para mañana- dice Sergio levantándose del sillón.
-Pues nada a ver cuando hacemos otra comida, aquí tenéis vuestra casa para cuando queráis.- les digo sonriendo.
-Ya nos tendrás por aquí muy a menudo.- dice Lola guiñándome un ojo.
-Eso espero. -los acompaño a la puerta y se van.
Vuelvo hacia el salón con mi niño en brazos. Me siento en el sillón, y vibra el móvil en mi bolsillo del vaquero. Lo saco y sonrío, estoy sin móvil por su culpa. A ver ahora que hago...

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