domingo, 8 de marzo de 2015

11. Conóceme.

Termina de acariciar la cabecita de Jaime y levanta la vista, nuestras miradas se encuentran y nuestras sonrisas compiten por ver cual brilla más, la mía por mirar esa escena y la suya por vivirla. Me acerco silenciosamente y tomando asiento a su lado acaricio delicadamente la cabecita de mi niño, ella sigue con la vista puesta en Jaime y no ve la gran sonrisa que se ha formado en mi cara. Ni yo mismo sé muy bien el motivo, pero es la sensación de estar así con Jaime y con ella lo que lo provoca.
-Vamos a ponerle en la cuna?- mi voz es apenas un susurro que sé que llega a sus oídos por el leve asentimiento de cabeza, casi imperceptible sino fuese porque estamos lo bastante cerca. La ayudo a levantarse con mi niño en sus brazos, pasando un brazo por su espalda y subimos a la habitación de mi hijo.
Llegamos a la habitación y la dejo pasar primero, deshago la cuna, sacando las sabanitas, y ella lo pone dentro.
Lo arropo y le pongo su osito de peluche recientemente adquirido al lado. Miro a Malú y mira la escena con una sonrisa. Salimos de la habitación, nos dirigimos al salón y tomamos asiento en el sofá.
-Quieres tomar algo Malú?
-No gracias.
-Bien, pues cuéntame algo de ti, por ejemplo... que te gusta hacer a parte de cantar.- ella se acomoda en el sillón doblando las piernas a lo indio, agarrando un cojín y poniéndose de frente a mi.
-Pues lo que has visto hoy, me gusta sacar a mis perras a pasear y desconectar de todo, cuando no tengo que trabajar me encanta quedarme en casa y ponerme la típica ropa de estar por casa, descalza y ver películas.- me va contando con una sonrisa en su cara.- también me encanta que venga mi madre a mi casa y me cocine, no sé cosas normales. Y a ti que te gusta hacer?
-Mmm... Pues cuando no tengo que trabajar me gusta quedarme en casa, o salir a algún sitio donde haya poca gente. Por así decirlo me gusta la soledad pero acompañado- ante mi expresión ríe y yo se lo explico- es decir, si estás con tus amigos, tu hijo como es en mi caso o tu pareja lo mejor que hay es la soledad acompañada. Ir a un sitio donde haya poca gente y poder ser tu con los tuyos pero en otro ambiente. Sin tener que comportarte por el que dirán.También me encanta salir a correr por los picos de Madrid. Aunque ahora eso de correr lo cambio por andar ya que llevo compañía - ríe por mi comentario y me responde.
-A mi también me encanta ir a hacer senderismo por los picos. Nunca nadie me quiere acompañar-pone cara de pena y ríe por su comentario.
-Ahora ya si tienes a alguien que te quiera acompañar.- le digo sonriendo.
Continuamos teniendo una charla muy cómoda y amistosa, cada vez la conozco más y tenemos bastantes cosas en común.
Le cuento que me encanta la fotografía y ella me dice que es amante de los animales.
Estamos hablando y de repente Jaime empieza a llorar, es muy raro porque el es de dormir del tirón.
-Discúlpame Malú voy a subir a ver que le pasa. Supongo que estaría soñando y se ha asustado.- le dio mientras me levanto, ella me sonríe y me responde.
-Tranquilo yo espero aquí.
Subo la escaleras corriendo y voy a coger a Jaime de la cuna. Al cogerlo lo noto bastante caliente y esta sudando, lo que me extraña ya que calor no hace. Le toco la frente primero con la mano y luego con mis labios y está ardiendo. Debe tener bastante fiebre. Me asusto ya que no deja llorar y bajo para el salón. Cuando llego a el salón Malú viene a mi encuentro rápidamente supongo que alarmada por el llanto de Jaime.
-Rodrigo que te pasa?- mi cara debe ser un auténtico poema porque me mira con preocupación mientras pone su mano en mi brazo.
-Que creo que tiene fiebre.-Al decirlo pone la mano con sumo cuidado en la frente de mi niño.
-Si parece que sí.
-Joder...- me quejo resoplando al aire.
-Tranquilo Rodrigo- me dice apretando mi brazo.- primero hay que comprobarlo. Tienes termómetro?- me pregunta.
-Si en el primer cajón del mueble del baño de Jaime.- le digo mientras no dejo de mecer a mi niño en brazos. Entonces desaparece del salón escaleras arriba, y baja al momento con el termómetro.
-Venga siéntate que vamos a ponerle el termómetro.- hago lo que me pide y extiende el brazo de mi niño,que gracias a dios ha dejado de llorar, para ponerle el termómetro.
Esperamos a que pite y saca el termómetro del bracito de Jaime. Y confirmado tiene fiebre exactamente 38'5º es bastante, me quedo un momento mirando el termómetro no entendiendo porque mi niño tiene fiebre.
-Rodrigo no sabes de qué puede ser, es decir el niño ha estado todo el día bien es muy raro que tenga fiebre ahora, no?- me dice con una mirada de preocupación. Yo sigo un poco atolondrado ya que mi niño jamás se me había puesto malo, pero cuando me dice eso caigo de que esta recién vacunado de las vacuna de los cuatro meses y el médico le dijo a mi madre que fue quien llevo a Jaime a vacunar que podía darle reacción en forma de fiebre, sarpullido, vómitos...
-Sí, será de la vacuna de los cuatro meses se la pusieron ayer.- digo y caigo en la cuenta de que le recetaron un jarabe por sí esto pasaba pero no había ido a por el porque tampoco pensaba que le diera reacción.- Joder..., se me olvidó ir a la farmacia a por el jarabe.- digo llevando una mano a mi pelo poniéndome más nervioso aún.
-Tranquilo Rodrigo- me dice bajando la mano que yo había llevado nerviosamente a mi cabeza- tu no sabías que le iba a dar reacción. Y no digas palabrotas. Puedes ir a la farmacia ahora, no creo que esté muy lejos la de guardia.- asiento con la cabeza, lleva razón, aunque no puedo culparme porque a Jaime le haya dado reacción la vacuna si es muy irresponsable por mi parte no haber ido antes a por el jarabe...
-Malú me da apuro pedirte esto- no se muy bien como continuar.
-Rodrigo el que?- me pregunta- puedes confiar en mi, que no te de ningún apuro- me dice mientra pone su mano sobre mi mano, y ahí vuelve esa descarga pero esta vez ninguno de los dos quitamos las manos.
-A ver Malú... Pues que sí mientras que yo voy a la farmacia te puedes quedar con Jaime? No creo que sea buena idea sacarlo a estas horas a la calle con el frío que hace...- ella asiente con la cabeza rápidamente, yo suelto un suspiro de alivio, aunque sabía desde un principio que ella no se iba a negar.
-Claro que sí, ve que yo mientras le controlo la fiebre.
-Muchísimas gracias Malú, de verdad no se cómo te voy a agradecer.- le digo apretando su mano.
-No me lo tienes que agradecer, lo hago porque quiero. Venga corre cuanto antes te vayas antes volverás.-dicho esto, le paso a Jaime y salgo escaleras arriba corriendo, me pongo una chaqueta de lana y unos vaqueros. Y vuelvo a bajar. Cuando llego al salón la veo sentada en el sofá con mi niño en brazos, y le digo.
-Malú no tardo nada, cualquier cosa me llamas por favor. Súbete mejor si quieres a mi habitación y tumbale en la cama, así estaréis más cómodos.
-Vale, ve tranquilo, cualquier cosa te llamo.
Dicho esto cojo el móvil y las llaves del coche y salgo corriendo.
Voy a la farmacia que tengo más cerca y  miro cual es la de guardia. Está un pelin lejos pero espero no encontrar mucho tráfico.
Después de 45 minutos y un farmacéutico bastante agrio, estoy llegando mi casa, ya que Malú no me ha llamado espero que mi niño siga igual o mejor.
Llego a mi casa, me bajo del coche y paso a la casa. Voy hacia el salón y no hay nadie, supongo que habrá seguido mi consejo y estarán en mi habitación. Subo por las escaleras y veo que esta encendida la luz de la mesilla de mi habitación. Paso y ahí la veo tumbada en la cama con mi niño pegado a su pecho y ambos dormidos. Los labios de Malú reposan sobre la frente de mi niño, y este parece un angelito. Sonrió como un verdadero tonto a ver la escena. Y el miedo que sentía porque le pasará algo a Jaime se va cambiando por ternura y algo más que no se reconocer.


Me acerco en silencio y veo que en la mano que le queda libre a Malú después de terner abrazado a mi niño, tiene el termómetro que marca 37'6º gracias a dios la fiebre le ha bajado. Así qué saco el jarabe y me acerco con cuidado a la cama, le quitó el chupete sin despertarlo, le doy con la geringa la dosis de jarabe y le vuelvo a colocar el chupete. Se remueve debido a que habrá tragado el jarabe y le doy palmaditas en la espalda  para que se vuelva a dormir. Espero un rato, mientras me pongo el pijama y me lavó los dientes. Salgo y ambos siguen dormido, me acerco le cojo a una Malú profundamente dormida el termómetro de la mano y al tocar su mano otra vez hace acto de presencia esa descarga de calidez a la que me estoy volviendo adicto. Le pongo el termómetro a Jaime y ya tiene unas décimas nada más. Así qué bajo al salón y cojo el móvil y las llave de Malú y se las pongo encima de la mesita. No quiero despertar a ninguno y como tengo que vigilar la fiebre de Jaime decido que me dormiré en el sillón de la habitación, no será lo más cómodo pero con todo lo que ha hecho Malú por mi no creo que merezca que a las 2:45 de la madrugada la despierte. Antes de dormirme cojo una manta y tapo a ambos con ella, y le quitó a Malú las zapatillas para que esté más cómoda. Me acomodo en el sillón y me intento dormir. Ahora en la oscuridad de la noche la cara de Jaime y la cara de Malú están iluminadas por la luz de la Luna que entra por el ventanal, y es algo mágico. Pego cabezadas y me despierto para seguir tomándole la fiebre a Jaime. A las 5:15 ya vuelve a tener una temperatura normal, vuelvo a mi sillón y caigo en los brazos de morfeo. 


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