A la mañana siguiente me desperté temprano, nunca antes me había dado cuenta pero Malú se movía mucho cuando dormía... Frente a mis ojos estaba su espalda desnuda no pude evitar pasar uno de mis dedos por el tatuaje de su cuello, sonreí cuando vi su melena alborotada de la noche anterior.
Estaba profundamente dormida, porque no notó mi caricia. Decidí levantarme para no seguir molestándola, busqué mi ropa y me puse el pantalón. Salí a la terracita de su habitación para no molestarla, y pensar un poco.
En verdad lo que sentía por Malú nunca antes lo había sentido así de fuerte por ninguna otra persona, me preguntaba si a ella le pasaría lo mismo y por eso tenía miedo... Si me paraba a pensar yo también tenía miedo, nunca nadie había provocado en mi lo que ella, que con solo mirarme mi corazón empezase a latir a un ritmo desenfrendo... No entendía nada, a pesar de estar de nuevo juntos no era capaz de disfrutar del momento, miles de preguntas se formaban en mi cabeza.
Volví a la habitación al cabo de un rato y disfruté de su imagen durmiendo, su rostro relajado, su boca ligeramente entre abierta y ella entera desprendiendo paz y tranquilidad... Aun no podía llegar a creerme que volviésemos a estar juntos, había sido tan difícil reunir el valor suficiente en ese balcón y volver a girarme, su respuesta siempre había sido la misma pero algo dentro de mi me gritaba que lo intentara otra vez, y acertó, porque por fin se mostró como era, sin hacer ningún papel, siendo ella simplemente y mostrándome sus sentimientos. Acaricié su mejilla suavemente, me sentía en una nube, ella arrugó ligeramente la nariz y abrió lentamente sus ojos, parpadeó para conseguir enfocar bien y una sonrisa apareció en su boca.
-Buenos días bonita! Siento haberte despertado...- sonrió ante mi piropo y se acercó a mi.
-Buenos días! Así que no has sido un sueño, estoy despierta...- su voz era aún ronca por el sueño, no pude evitar sonreír y me acerqué a su boca, sin llegar a unirlas acaricié suavemente su espalda.
-No sé, pruébame y lo compruebas...- sonreí pícaramente al borde de su boca y ella recortó la poca distancia que nos separaba, me besó de una manera tan tierna que sentí cosquillas por dentro. Jugó en mi boca durante algunos minutos antes de separarse y mandar un suspiro al mundo.
-Eres real... Y me encantas...- sonreí y dejé un casto beso sobre sus labios. Nos perdimos uno en la mirada del otro durante un largo rato, su mano entrelazada con la mía entre nuestros cuerpos y su mirada me sobraba para ser feliz, no necesitaba de más solo a ella.
-Aún no me lo puedo creer...- confesé en un susurro, su sonrisa se hizo mayor aun y besó mi mano.
-Ni yo... Lo siento, he sido una auténtica imbécil, pero no quería llegar a tu vida y que tú cambiaras las cosas por mi culpa...- suspiré apegándola a mi con mi otro brazo, dejé un beso en su frente y la miré fijamente a los ojos.
-Malú, ya estabas en mi vida, y sin saberlo... Cuando me propusieron lo de Barcelona la primera persona en la que pensé fue en ti, y para serte sincero aunque prometí que lo pensaría y demás tengo la certeza de que no hubiese sido capaz de irme... Algo dentro de mi gritaba que de nada iba a servirme poner kilómetros entre los dos, si una mitad se quedaba aquí en Madrid, contigo. Tú no has hecho que cambié de decisión, sino que lo tenga más claro aún... Mi sitio está donde estés tú...- sonrió y una lagrimilla descendió por su mejilla, no pude evitar limpiarla con mi pulgar.
-Diego pero según lo que hablasteis ayer en la cena la oferta es un lujo, sería un ascenso profesional gigante para ti...- me encojí de hombros, su semblante era serio, estaba intentando que pensara lo de la oferta pero yo lo tenía muy claro.
-Además si tú te vas podemos seguir juntos, con el ave se llega en nada...- negué con la cabeza y acaricié su melena.
-Malú, en serio ya lo tenía pensado, no iba a ir, de verdad que tú no tienes nada que ver con la decisión... Bueno si tienes que ver pero la tomé antes de volver a estar juntos, en serio ya podría ser una oferta de la NASA que yo me quedo aquí... En Madrid está lo único que tengo, están mis sobrinos, mi prima y estás tú... No puedo alejarme de todo, no quiero alejarme de todo, me entiendes?- mi voz era pausada para que me comprendiese, su mirada estaba fija en nuestras manos unidas, pensando en mis palabras.
-Sí, sí que te entiendo, pero no quiero ser egoísta y que luego el día de mañana te arrepientas de esta decisión...- negué con la cabeza mientras una sonrisa se pintaba en mi cara, levante su barbilla para encontrar sus ojos y dejé un beso en sus labios.
-No me arrepentiré de esto nunca, te lo prometo.- la sonrisa volvió a su rostro y me besó, en un beso lleno de amor, sus manos viajaron rápidamente a mi pelo perdiéndose en él y las mías se aferraron a su cintura, cuando la necesidad de aire se hizo presente apoyó su frente en la mía mirándome con una intensidad abrumadora a los ojos.
-Te quiero mucho Diego... Y tengo miedo...- la abracé contra mi besando el tope de su cabeza mientras acariciaba suavemente su espalda desnuda.
-Malú no pasa nada por tener miedo, tranquila, vamos a aprender juntos, vale?- noté su asentimiento de cabeza y rodeó mi cuello con sus brazos, escondiendo su rostro en mi hombro.
-Diego me da miedo de que querernos no sea suficiente, sobre todo para ti... Estar conmigo es difícil, te cansarás de quererme y no podré culparte por ello... Al revés tendré que agradecerte haberlo hecho...- su voz estaba impregnada en angustia, se abrazó más fuerte a mi mientras enredaba sus manos en el pelo de mi nuca.
-Shhhh... Malú, tranquila, no me puedo cansar de quererte nunca... Aprenderé a estar contigo aunque resulte muy difícil como tú dices... No me importa no poder ir al cine contigo de la mano, siempre podemos improvisar nuestra propia sala de cine en el sofá... No te preocupes por esas cosas de verdad, ya lo iremos viendo...- besó tiernamente mi cuello y yo enterré mi rostro en su hombro, aunque no se lo dijese yo también tenía miedo pero de lo contrario, de que ella se cansase de mi... Nos abrazamos durante largo rato, respirando el aroma del otro, calmando nuestros miedos y asegurándonos de estar juntos.
-Vamos a desayunar?- su voz de niña pequeña interrumpió el silencio de la habitación desatando las carcajadas de ambos, asentí y se escapó de mis brazos. Cubriéndose con la sabana buscó su ropa interior y se la puso, no podía apartar la vista del espectáculo de su cuerpo... Me miró con una sonrisa en su rostro mientras cogía mi camisa y se la ponía, estaba extremadamente sexy así, el pelo revuelto le caía en cascada por la espalda haciendo contraste con el blanco de la camisa.
-Vamos! O te vas a quedar todo el día mirándome?- su sonrisa juguetona salió a la luz, me levanté pausadamente y fui a su lado.
-Me podría pasar la vida mirándote...- me la comí con la mirada y una carcajada salió de su cuerpo, sonreí mientras me acercaba aún más a ella.
-O acariciándote...- acaricié suavemente su mejilla, ella cerró los ojos disfrutando de la caricia y acerqué mi boca a la suya.
-O besándote...- uní nuestras bocas en un beso pausado, su sonrisa hizo acto de presencia mientras jugaba en mis labios, y sin previo aviso mordió y tiró de mi labio inferior.
-Yo mordiéndote...- una sonrisa pícara se dibujó en su cara y salió de la habitación dejándome con cara de tonto...
La seguí escaleras abajo hasta la cocina, donde preparamos el desayuno entre risas y besos robados.
Mientras desayunábamos nuestras miradas hablaban por nosotros, aprovechábamos para poner en orden nuestros pensamientos porque luego nos tocaría hablar...
-Oye Malú, cómo está Danka?- no me había acordado hasta ahora de preguntarle por mi peluda amiga, ella sonrió mientras bebía de su café.
-Está casi recuperada, todavía no corre ni salta encima tuya como acostumbra a hacer, pero está bien.- asentí y me fijé en que ninguna de sus mascotas estaba en su casa.
-Dónde las tienes?- Pregunté curioso, era muy extraño que no estuviesen en la casa, Malú rara vez se separaba de ellas.
-Se supone que yo hoy tampoco estaría aquí...- la miré extrañado, su sonrisa no hacia otra cosa nada más que incrementar mi intriga.
-Y donde se supone que ibas a estar?- se encogió ligeramente de hombros.
-Me iba unos días con mi madre... Necesitaba poner tierra de por medio... Dolía demasiado eso de encontrarnos en el portal y ver tus ojos tristes y apagados, pero dolía aún más que el motivo fuera yo...- su voz se volvió ronca al final de la frase, agarré su mano sobre la mesa esperando que ella levantase la mirada de su taza de café. La entendía perfectamente, a mí me pasaba lo mismo...
-Malú, te entiendo perfectamente, a mi me pasaba lo mismo... Pero mejor vamos a dejar de pensar esas cosas, ninguno de lo dos tenemos idea de hacer las cosas bien, hasta ahora siempre nos hemos callado y guardado las cosas... Quiero que juntos cambiemos eso, vamos a hablar de todo, preguntar todo lo que nos venga a la mente y disfrutar... Vale?- levantó su mirada y me miró con una sonrisa creciente en su rostro, acercó su rostro al mío y me besó, su beso sabía a café y mermelada, la intensidad del beso fue aumentando a medida que los segundos pasaban, se sentó a horcajadas sobre mi, mis manos viajaron rapidamente a sus piernas desnudas y sus manos se perdieron por mi pelo como acostubraban hacer. Sus manos descendieron por mi cuerpo hasta el borde de mi pantalón, antes de que continuara me puse de pie con ella enredada en mi cintura, nos íbamos a caer de la silla.
-Joder, donde vas?- su voz sonó desesperada, mordió mi cuello mientras yo me dirigía al salón, la tumbé sobre el sofá y me deshice de la camisa que me impedía disfrutar de la vista de su cuerpo. Volví a perderme por las curvas de su cuerpo, escuchando los suspiros que escapaban de su garganta, agarró mi pelo con fuerza para unir nuestras bocas de nuevo, atacó mi boca con un hambre voraz, con deseo de más, llevé mi mano hasta su zona más vulnerable acariciando su intimidad por encima de su ropa interior, su boca atacó mi cuello, mordiendo con fuerza... El sonido de su móvil llegó a mis oídos, interrumpiendo nuestro ataque de pasión...
-Malú, tu teléfono...- mi voz fue un susurro ronco en su oído, ella parece ser que no lo había escuchado, abrió los ojos de golpe y me apartó rápidamente para ir a por el.
-Hola mamá!- joder, era su madre... Me puse colorado ante la divertida mirada de Malú, que seguía hablando con su madre, pero yo no podía apartar la vista de su cuerpo, cubierto solo por su bonita ropa interior... Necesitaba una buena ducha, y al ser posible fría... Me levanté y me acerqué lentamente a ella.
-Mamá espera un segundito...- apartó el móvil de nosotros y me miró esperando que le dijera algo, pero a mí su cuerpo me distraía notablemente y se me olvidaba lo que le iba a decir.
-Me voy... A ducharme...- tampoco sabía muy bien si ella tenía planes o si quería que luego volviese a su casa...
-Vale, vienes ahora? Tenemos que hablar...- sonreí y asentí, porque aunque para todo el mundo la frase "tenemos que hablar" les sonase a algo malo, a mi me parecía un gran avance...
-Te quiero...- sonreí por sus palabras y dejé un ligero beso en sus labios antes de irme.
Cuando volví a su casa me esperaba sentada en el sofá con su móvil, se había duchado también... Un pantalón de algodón gris bastante ancho y una sudadera hacían un perfecto atuendo junto con su pelo recogido en un moño alto. Al verme entrar me hizo un gesto para que me sentase a su lado y puso sus piernas sobre mi. Ninguno de los dos sabíamos cómo empezar esta conversación, nos mirábamos esperando que el otro hablase.
-Diego... ¿Qué hacemos con esto?...- una risilla se le escapó en mitad de la frase.- Sinceramente no sé cómo empezar esta conversación, no suelo tenerlas muy a menudo.- una risa nerviosa salió de su garganta mientras miraba un punto fijo del suelo.
-Malú, tú, ¿qué es lo que quieres que hagamos?- me miró sin entenderme, sonreí mientras agarraba una de sus manos entre las mías.
-A ver te explico, yo tengo claro que quiero estar contigo, me muero por ello, ¿y tú?- suspiró y levantó la mirada del suelo.
-Diego yo también quiero estar contigo, de eso no tengo dudas ninguna, pero no quiero defraudarte, estar conmigo es complicado... Tengo un puñado de periodistas detrás de mi que buscan hasta debajo de las piedras para descubrir con quien estoy y dejo de estar... Quiero serte sincera desde el primer momento.- sonreí mientras dejaba suaves caricias en su mano, una sonrisa tímida se formó en sus labios y me pareció de lo más adorable del universo, tuve que resistir el impulso de besarla en ese momento.
-Ya hemos solucionado una cosa, los dos queremos lo mismo!!- sonreí mientras dejaba un beso en su mano, ella suspiró profundamente y retiró su mano de las mías.
-Diego esto me da miedo, los dos queremos lo mismo, sí... Pero y si no funciona? Y si te cansas de esa situación?- su mirada transmitía preocupación y no entendía porqué...
-Malú, no podremos saber si funciona si no lo intentamos... Quiero que entiendas que no me importan los periodistas, que para mí la relación somos tú y yo. Entiende por favor eso, no me cansaré de algo que no me importa y lo único que me importa eres tú.- intenté sonar lo más sereno posible, pero su repentino pesimismo me ponía nervioso... Su vista estaba fija en sus manos, y retorcía sus dedos nerviosamente, eso era señal de que pasaba algo más, algo no me estaba contando.
-Malú, ¿qué es lo que pasa?, ¿qué ha cambiado desde esta mañana a ahora? Se sincera por favor...- se levantó del sillón con un gran suspiro alejándose de mí.
-Estoy intentando protegerme, protegernos...- ahora sí que estaba perdido... ¿Protegerse? ¿de qué?
-¿Protegerte? ¿De qué?- mis palabras fueron más para mí que para ella, todavía no asimilaba lo que me había dicho.
-No lo sé... De ti, de mi, de los dos...- la miré sin entenderla todavía, se volvió a sentar a mi lado pero manteniendo una pequeña distancia.
-Malú ahora mismo me tienes muy perdido, no te entiendo... No entiendo porque piensas que no va a funcionar, yo estoy seguro de que esto puede funcionar...- se giró hacia mí y me miró fijamente durante algunos segundos, pensando en que decir.
-Yo no pienso que no vaya a funcionar, quiero que funcione... Pero me da miedo que falle, y que nos hagamos daño... Si hay algo que he tenido claro desde el principio, es que no te mereces alguien que te haga daño... Y me da miedo no ser esa persona para ti... No sé si me entiendes...- asentí mientras sonreía de lado, la inseguridad que me mostraba en este asunto contrastaba con la mujer segura y arrasadora que era en realidad.
-Malú te entiendo perfectamente, a mí me pasa lo mismo contigo... Pero no por eso voy a dejar que gane el miedo, quiero que lo intentemos... Tú eres la encargada de decidir cómo quieres hacerlo, no quiero que te sientas obligada, ni presionada a nada. Yo también tengo miedo de que esto no salga bien por una cosa o por otra pero no puedo negarme a mí mismo la felicidad que me das por el miedo... Yo te propongo algo, aprendamos juntos, hasta que dure. Y si alguno de los dos tiene algún problema se habla.-acaricié ligeramente su brazo, una tímida sonrisa se dibujó en su cara y tuve que reprimir las ganas que me dieron de besarla en ese momento, se veía tan adorable con esa expresión.
-Me gustaría ir despacio, disfrutando de cada momento juntos y sin prisas... No quiero que vivamos todo rápido y no lo disfrutemos, y a la larga nos arrepintamos de ello... Quiero ir conociendo cada día algo nuevo de ti y que tú lo hagas de mi... Quiero seguir enamorándome cada día de ti y que tú también lo hagas... Quiero aprender a hacer que esto funcione... Te quiero a mi lado en esto.- la sonrisa en su cara no se podía aguantar, me acerqué a ella lentamente y acaricié su mejilla, ella cerró los ojos para disfrutar de esta.
-Iremos como tú decidas... Tenemos todo el tiempo del mundo.- sonreí y acerqué lentamente mi boca a la suya hasta unir nuestros labios en un beso lleno de amor, su lengua pronto invadió mi boca de manera sutil, rozando suavemente la mía mientras sus manos se quedaban en mi pecho. Cuando la necesidad de aire se hizo presente apoyó su frente en la mía, continuando con los ojos cerrados.
-Te quiero.- una sonrisa se dibujó en su cara al oirlo, dejé un beso en la punta de su nariz provocando una risilla infantil en ella. La rodeé con los brazos y la abracé contra mí, ella encontró el lugar perfecto como siempre hacía y se acurrucó contra mí. Ambos disfrutábamos del silencio, escuchar la respiración de otro, disfrutar de su calidez...
-Oye Malú... Me gustaría preguntarte una cosa...- no sabía muy bien como abordar el tema, ella asintió mientras seguía acurrucada contra mí y giraba entre sus dedos el cordón de mi sudadera.- ¿Por qué cuándo, estábamos..., ya sabes... me pediste que parara? ¿Que problema había?.- levantó la cabeza y se reincorporó ligeramente para mirarme a los ojos.
-Mmm... Fue una mala experiencia...- no parecía querer hablar mucho del tema, pero yo quería saberlo, necesitaba saberlo.
-¿Por qué?- suspiró y se sentó para mirarme de frente, achicó los ojos en mi dirección yo no pude evitar reírme por su gesto.
-Estás hoy bastante cotilla eh!- sonreí y me acerqué lentamente a ella, rió anticipándose a lo que venía, me adentré en la suavidad de su cuello dejando algún que otro beso mientras atacaba con mis manos sus costados haciéndole cosquillas, se retorcía intentando escapar mientras reía descontroladamente.
-Para!!! Por favor!- seguía riendo mientras luchaba porque parase mi ataque, sonreí y me acerqué a su oreja.
-Sólo si me lo cuentas...- mordí ligeramente el lóbulo de su oreja y tiré de él provocando un ronroneo de su garganta.
-Vale, vale!- paré el ataque de mis manos pero seguí perdiéndome por la piel de su cuello, la vi morderse el labio inferior y sonreí contra su cuello... Agarré con mis manos sus caderas apegándola a mí, ella mantenía los ojos cerrados y yo me deleitaba con su imagen. Acaricié lentamente su cuerpo por debajo de su camiseta, provocando un estremecimiento de su parte.
-¿Lo quieres saber o no?- su voz ronca me hizo separarme de ella, me miraba divertida y noté en su cara un ligero rubor.
-Corta rollos, ¿por qué te pones colorada?- reí mientras ella miraba para otro lado.
-Me da vergüenza tener que contarte esto...- su voz de niña pequeña me hizo reír, ella se puso más colorada aún.
-Vengaaa... Cuéntamelo!- su risa me hacía feliz, y no podía pedir nada más.
- Fue hace algunos años, estábamos en una fiesta, la cosa entre nosotros la verdad que no estaba del todo bien... Bebimos bastante los dos, yo lo hacía por hacer más llevadera la situación, se me hacía realmente pesado estar con él... Cuando llegamos a su casa él tenía ganas de continuar la fiesta, yo no muchas pero me conocía bastante bien... Y al final una cosa llevó a la otra, y no se comportó como debía, fue muy poco cuidadoso con lo que hacía y decía... Y en el momento al que te refieres me hizo bastante daño, le pedí en repetidas ocasiones que parase pero no me escuchaba o no quiso hacerlo... Te puedes imaginar como terminó la cosa, me sentí realmente utilizada, él fue el único que disfrutó esa noche, no recuerdo haberlo pasado tan mal en mi vida... Me encogí en una esquina de la cama y me hice la dormida, él a los pocos segundos ya estaba roncando, así que cogí mis cosas y me fui, no quería volver a saber nada de él... Me estuvo mandando mensajes para volver, porque supuestamente lo habíamos arreglado, por lo que se ve soy buena actriz... Al ver que no le hacía caso paró de buscarme y así es como terminó todo...- rió amargamente al final del relato, me miró y se encogió de hombros.
-Tú lo has querido saber...- asentí y la abracé contra mí besando el tope de su cabeza, no quería que viese que estaba bastante enfadado, cómo había hombres, si es que así se les puede llamar, que son capaces de hacerle eso a una mujer.
-Menudo gilipollas...- mi frase sonó con todo el desprecio y rabia que sentía en ese momento, apreté los dientes para contener la oleada de insultos que se me ocurrían en contra de ese animal, ella rió y dejó un beso en mi mandíbula.
-No te pongas así, es algo que pasó hace mucho tiempo...- No podía evitar ponerme así y ella lo sabía. Acariciaba lentamente mi brazo, tratando de relajarme y lo consiguió notablemente.
-Gracias por contarmelo, de verdad.- su sonrisa se hizo mayor aún y acercó su boca a la mía para besarme. Me encantaba besarla, pero mucho más que lo hiciese ella, sus besos podían ser desde demasiado tiernos a demasiado pasionales, pero todos me encantaban... Puso sus manos a ambos lados de mi cara, invadiendo mi boca lentamente con su lengua, acariciando cada rincón sin pausa pero sin prisas... Mis manos quedaron clavadas en su cintura mientras ella seguía matándome lentamente con su beso, cuando la necesidad de respirar apareció y nos hizo separarnos dejó un sonoro beso en mi mejilla que me hizo sonreír como un tonto.
-No quiero que haya secretos entre nosotros, si quieres saber algo no tengo ningún problema en contártelo.- me inspiraba tantísimo amor en momentos como estos que creo que algún día explotaría.
Sonreí y besé su frente, ella se acercó a mi boca con una sola intención. Unió nuestros labios mientras jugaba con mi pelo, desordenándolo más aún, pronto la pasión se apoderó de su pequeño cuerpo y se sentó a horcajadas sobre mí. Mis manos viajaron de su pelo hasta el final de su esplada acariciando cada palmo de su cuerpo, noté cómo se estremecía bajo mis manos y cómo sus ganas iban creciendo a medida que pasaban los segundos... Mis manos se colaron debajo de su sudadera, el calor de su cuerpo contrastaba con el frío de mis manos, pero no se apartaba de mis caricias, su piel se ponía de gallina a medida que mis dedos la acariciaban. Su boca atacó mi cuello y sus manos rápidamente se deshicieron de mi sudadera, continuó su descenso de besos por mi cuerpo, intenté quitarle la sudadera pero me lo impidió, y agarró mis manos alejándolas de su cuerpo. Su sonrisa perversa chocó contra mis labios con un hambre voraz, sus manos viajaron a la cinturilla de mi pantalón y con un rápido movimiento lo dejó a la altura de mis tobillos, intenté de nuevo acariciar su cuerpo pero me volvió a apartar las manos de el.
-Estate quieto...- su susurro en mi oído sonó demasiado sexy, demasiado enloquecedor... Mordí mi labio inferior mientras ella seguía haciendo de las suyas por mi cuello. Sus manos viajaron hasta el sur de mi cuerpo, y acarició lentamente por encima de mi ropa interior la zona más vulnerable de mi cuerpo, un estremecimiento me recorrió la columna vertebral y ella sonrió contra mi boca.
-Joder, no hagas eso...- mi voz sonó tremendamente ronca, su risita perversa no se hizo esperar y se levantó de encima de mi cuerpo, dejándome con las ganas. Abrí los ojos y la vi de pie entre mis piernas, se quitó la sudadera y los pantalones muy lentamente, me estaba poniendo malo, se quedó en ropa interior y seguía sin dejarme que la tocara... Volvió a sentarse a horcajadas sobre mi cuerpo, volviéndome completamente loco, sus manos viajaron otra vez hacía el sur y volvió a acariciar mi anatomía, en ese momento mi cuerpo entero le pertenecía me estaba volviendo loco a su antojo... El sonido de un móvil, del suyo en concreto la hizo parar, la alcanzó sin moverse mucho y cuando vio lo que era su semblante cambió radicalmente... Algo pasaba...

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