domingo, 14 de diciembre de 2014

9. Casualidades.

Es mi madre, abro la verja de entrada y espero a que llegue a la puerta, cuando lo hace nada más verme me saluda con dos besos y entra en busca de su nieto.
Mientras ella da de merendar a Jaime yo preparo un té para ella y para mi un colacao y esque no me gusta abusar del café. Lo sirvo y pongo unas galletas y bollos para acompañar. Meriendo con mi madre en una charla muy animada, me cuenta que esta noche ha quedado con unas amigas y van a salir a cenar, le digo que me parece genial y que se lo pase muy bien.
-Bueno hijo ya me voy que si no no me da tiempo a arreglarme.
-Vale mama- le digo mientras la acompaño a la puerta- pero a ti no te hace falta arreglarte eres la más guapa- le planto un beso en la mejilla. Ella ríe y me responde.
-Que encanto!!! - y mientras me dice esto me tira del moflete. Río porque me recuerda a cuando era niño.

Paso hacia mi casa y veo a Jaime que del amor incondicional con su oso ha pasado al odio ya que ahora le zarandea de un lado a otro sin ningún sentido, me río y miro la hora, no son más de las 19:15 así qué decido salir a pasear un rato ya que a Jaime le hará bien tomar el aire, y porque hay un parque detrás de la urbanización. Le pongo su cazadora y su bufanda porque hoy hace frío. Me pongo yo una cazadora color gris verdoso un pañuelo y un gorro de punto, ya que gracias a mi niño tengo unos rizos alborotados. Monto a Jaime en el carrito y salimos hacia el parque.
Vamos dando un paseo, estamos llegando y veo al final de la calle un Starbucks, gran descubrimiento. Estamos llegando al parque y veo a lo lejos a una mujer con gafas de sol gorro y bufanda con tres perras, sólo esta ella en el parque, y no me extraña nada ya que las urbanizaciones de por aquí cerca son de gente famosa o grandes empresarios y no es que se relacionen mucho con la gente, me acerco a uno de los bancos que hay al lado de donde está la mujer. Dejo el carrito a un lado y saco a Jaime del carro, cojo una mantita para Jaime y la pongo en el césped y me siento en el césped con mi niño, le siento encima de su manta y me pongo a jugar con él.
De repente escucho mi nombre.
-¿Rodrigo?
Me giro sin soltar a mi niño y ahí la veo quitándose sus gafas de sol para así hacerme más fácil la tarea de reconocerla como si no fuera fácil.
-Malú que haces aquí!!?- le respondo sorprendido mientras me levanto con mi niño en brazos.
-Pues nada que he salido a pasear a mi zoo- se acerca a donde estamos.
-Son tuyas todas?- le pregunto un poco sorprendido ya que vive con tres perros y yo no he escuchado ni un ladrido desde mi casa.
-SÍ, estos son mis amores- me dice mientras se ríe porque la perra más grande no deja de saltar encima de ella- Danka! Ya!- le dice con un tono muy autoritario la perra, Danka se está quieta al instante.-Supongo que te quieren conocer.
-Yo encantado- digo mientras me agacho un poco y le acaricio la cabeza a Danka.
-Pues esta es Danka- me dice y se gira y va a por su otras dos perras, las trae debajo de un brazo a cada una.- y estás son Lola y Rumba.
-Encantado- le respondo mientras acaricio a Lola primero y después a Rumba- vaya son iguales.
-Malú estás sola, digo bueno a parte de con tus perras?- le pregunto mientras una idea pasa por mi cabeza.
-Si- me responde sin saber a qué viene la pregunta, la corto al momento.
-A ver digo que sí estas sola y te apetece y quieres en vez de estar cada uno un banco, podemos compartir banco y ya te enseño lo que hace Jaime con tu regalo.- al decir esto le sale una sonrisa automática que hace de imán para que salga la mía.
-Bueno entonces no me puedo negar.
Nos dirigimos hacia el banco donde yo estaba y me dispongo a recoger la mantita del suelo, no quiero que se sienta obligada a sentarse en el suelo como yo estaba.
-Hey, no la quites yo soy más de suelo.- sonrío y ella se sienta en el suelo, yo la imito y nos quedamos los dos embobados mirando a Jaime jugar con el osito de peluche, y momentos como este son los que me van alegrando los días poco a poco, momentos junto a mi niño que la verdad es lo mejor que puedo tener, tan chiquitito pero tan grande para mí... Me esta entrando sed y se me ocurre algo.
-Oye Malú, voy a acercarme a el Starbucks que hay aquí al lado a por un café, ¿quieres algo?.
-Bueno un cafecito calentito se agradecería- me dice sonriendo.
-Bien pues no tardo nada- me levanto del suelo, voy al carrito y cojo la cartera del bolso.- Malú te quedas mientras con Jaime o me lo llevo?- le pregunto con incertidumbre, no se en realidad si le va a molestar quedarse con él o algo.
-No te preocupes Rodrigo nos entenderemos bien, yo lo cuido mientras.- me responde con una sonrisa que llega a sus ojos.
-Muchas gracias, pero hoy está un poco revoltoso si se pone a llorar mucho ten paciencia- le aviso por sí quiere cambiar de idea.
-Nos lleváremos bien, no es necesario que me sigas asustando, confía en mi yo lo cuido mientras- me responde giñandome un ojo.
-Vale, pero después no digas que no te lo he avisado, vengo en nada.- y mientras digo esto echo a correr. Cuando estoy casi saliendo del parque escucho su risa de fondo, me giro y la veo sentada en el suelo sujetado a mi niño que está en su mantita sentado mientras zarandea al oso y seguramente diciendo algo intangible. Me quedo mirando fascinado, con que cariño trata a mi niño y lo conoce de tres días, no me cabe ninguna duda de qué detrás de la gran artista se esconde también una gran persona y he tenido la suerte de conocerla.

Me doy cuenta de que al final voy a tardar más de la cuenta y salgo rápidamente para el Starbucks.
Llego y gracias a dios no hay mucha gente. Pido para mi un capuchino con chocolate blanco y para Malú pido lo mismo aunque en realidad no se sí le gustará. Bueno si no le gusta vengo en nada a por otro. Pido también unos muffins, dos de chocolate y dos normales.
Estoy llegando de vuelta al parque, la estampa es preciosa ella está sentada en el suelo con mi niño en sus piernas y sus perras alrededor, y el sol que aunque no llega a calentar mucho lo ilumina todo haciéndolo más bonito aún si cabe. 
Llego corriendo y ella ríe al verme.
-Vas a derramar los cafés a ese paso.- ignoro su comentario, pero no puedo evitar que una sonrisa se dibuje en mi cara.
-Se ha portado bien?.- miro a Jaime que se lleva la mano a la boca, Malú lo ve y le distrae con el peluche.
-Genial, no ha dado ningún ruido.-
Me siento a su lado y sacó los cafés.
-Malú te he traído un capuchino con chocolate blanco, si no te gusta puedo ir a por otro, es que se me olvidó preguntarte cual querías.-
-No, no hace falta que vayas a por otro es mi preferido, la verdad no se cómo lo has adivinado.- me mira incrédula.
Le tiendo el café mientras sonrío.
-Supongo que será porque también es mi preferido- le digo mientras le enseño el otro café que es igual. Ella sonríe.
-Vaya que casualidad- ríe y me hace reír.
Sacó los mufins y se me queda mirando, la miro poniendo cara de niño y le pregunto.
-Quieres???.-ella suelta una carcajada a la que no puedo evitar unirme.
-No hacia falta que trajeras todo esto!!
-Pero quieres o no??- le digo levantando las cejas.
-Siii!! , pero no debería- río con ella y dejo caer mi cabeza sobre su hombro.
-Ya sabía yo que no te podrías resistir.- esto le causa una nueva carcajada y yo me reincorporo.
-Bueno y de qué quieres el mufins de chocolate o normal??- le pregunto.
-Mmm... No sé es un elección tan complicada...- me dice con cara de estar pensando.
-Para que no tengas que decidir te he traído uno de cada!- le digo entusiasmado.
-Noo puedes ser eh! Contigo no se puede!!! No me voy a comer dos- me dice mientras se ríe.Y entonces la idea me cruza por la cabeza.
-Mira hacemos una cosa si quieres, los partimos por la mitad y así ya no tienes que decir y te comes medio y medio.
-Me parece perfecto- me dice sonriente.
Saco uno de cada y se lo paso para que los parta.


Los parte y los pone en medio. Ella al coger el primer trozo me dice.
-Mmm... Están buenísimos!- dice mientras cierra los ojos. Le sonrio a modo de respuesta.
Merendamos hablando y mi niño nos acompaña tumbado en su mantita jugando con el oso.
-Bueno Malú y que tal te han ido esas reuniones que tenías,? Terminaste muy tarde?- le preguto para entablar conversación.
-Muy bien, si termine un poquito tarde pero merece la pena, el día 1 de marzo retomamos la gira en Zaragoza. Y va a ser una pedazo de gira.!- me dice entusiasmada mientras bebe de su café.- y tu que? Has comido temprano?- me dice con una sonrisa en la cara.
-Si he comido temprano pero solito, y luego como Jaime estaba revoltoso no se dormía me he dormido una siesta con él.- digo mientras me río.
-Seguro que estas súper cansado- me dice con ironía pero con una sonrisa.
-Sí, la verdad es que sí- le sigo el juego poniendo mi mejor cara de cansado, lo que le causa una sonrisa.
-Malú nosotros ya nos vamos a ir llendo que tengo que bañar a Jaime.- le digo recogiendo los vasos del café.
-No sí yo también me voy, que ya es tarde.- me dice mientras se levanta.
Yo voy a tirar la basura a una papelera que tenemos en frente y cuando llego ella ya ha montado a Jaime en el carrito, recogido la manta y atado a sus perras.
Le doy las gracias y nos ponemos camino a nuestras casas.
Vamos hablando por el camino y le pregunto.
-Malú tienes algo que hacer esta noche?, digo sí vas a cenar sola te puedes venir con nosotros- le pregunto y la miro esperando su respuesta. No me apetece nada cenar solo, porque entonces me pongo a darle vueltas a la cabeza y me vuelvo a hundir... Y si a eso le sumas que su compañía es muy agradable, pues no me queda otra que tratar de convencerla.
-No tengo nada que hacer, pero no quisiera molestar.
-Malú no es ninguna molestia, yo voy a cenar sólo y tu también, a esto el sumas que te debo una cena y sale redondo.- mi explicación la hace reír.
-Vale voy pero te ayudo a preparar la cena.-niego con la cabeza y ella me mira esperando mi explicación.
-No Malú, esta noche te invitamos a cenar ya otro día si quieres me ayudas a preparar la cena, pero esta noche no.- me mira y estoy seguro de que me iba a recriminar pero ya me va conociendo y por mi cara sabe que no hay nada que negociar.
Sin darnos cuenta llegamos a su casa.
-Rodrigo cuando termine voy para tu casa, mejor deja la puerta del jardín abierta, te ayudo aunque sea cuidando de Jaime mientras tu haces la cena.- y por su cara se que no va a ceder.
-Esta bien, pero sólo cuidando a Jaime eh!- le digo mientras muevo un dedo delante de su cara, ella ríe y asiente.
-Hasta ahora- me dice y se va con prisa para dentro ya que es llevada por sus perras hacia la casa.
-Hasta luego!!- levanto la voz para que me escuche.
Se va para su casa y yo me voy para la mía.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Capítulo 40 - Desencuentro.

Al abrir la puerta me quedé de piedra, parpadeé repetidamente, no me creía que fuera ella, que estuviera ahí, y una sonrisa apareció automáticamente en mí, tanto por dentro como por fuera... Pero su cara, su cara me dejaba entender que algo no iba bien.
-Malú ¿ha pasado algo?- no me respondió, se movía nerviosamente, sus pies no tenían la intención de parar, y me alarmó verla así. Apartó con una mano algunos mechones de su pelo que se colocaron delante de sus ojos y resopló, en ese momento supe que estaba apunto de romperse, pero no tenía ni idea de que podía pasarle, debía ser algo importante para que estuviera en mi puerta a esas horas.
-Diego, perdona que venga a molestarte a estas horas, pero, necesito un favor...- sus palabras salían rápidas y a trompicones, se mordía el interior del labio nerviosamente.
-Malú tranquilízate y dime que es lo que necesitas.- la agarré por los hombros para parar su incesable movimiento, al hacerlo volví a sentir el calor de su piel debajo de mis manos, y me di cuenta de que la echaba muchísimo de menos.
-Necesito tu coche.- asentí y busqué las llaves que estaban en el mueble de la entrada, sabía qué pasaba algo más pero no me lo quería decir.
-Pero Malú, que pasa?- trató de sonreír pero no lo consiguió, sus ojos se llenaron de lágrimas y pude ver como luchaba por no derramar ninguna. Mis brazos quemaban por abrazarla, no podia verla así, era superior a mi, entonces un sollozo salió de su garganta, y numerosas lágrimas comenzaron a recorrer el camino de su cara, no lo pude evitar y la abracé contra mi... Sentir de nuevo el calor de su cuerpo entre mis brazos, su olor llenando mis pulmones, eso era lo único que yo quería...
-Ey! Malú tranquila... Sabes que puedes confiar en mi.- acaricié su espalda delicadamente, rodeó con sus brazos mi cuerpo y rompió a llorar, no sabía que pasaba pero verla así me estaba matando.
-Es Danka, no sé que le pasa...- su voz sonó amortiguada por mi cuerpo pero seguía llorando. Al cabo de un rato se separó de mi, y en ese mismo instante mis brazos volvieron a ansiar su contacto. Tenía la cara bañana de en lágrimas, y en sus ojos se veía un poco de miedo. No podía dejar que condujera en esa situación.
-Malú dame cinco minutos, te acompaño.- no dejé que dijera nada, me di la vuelta y subí corriendo a cambiarme de ropa. Cuando volví a abajo ella ya no estaba, cogí las llaves y el móvil y fui hasta su casa, había dejado la puerta abierta, entré y la vi arrodillada frente a Danka, que estaba tumbada en el suelo, era raro ver a Danka tan parada, siempre que había estado con ella habíamos estado jugando y era una perra de lo más activa y juguetona. 
-Nunca la había visto así, nunca para quieta, y mira hoy...- su voz sonó rota, me agaché a su altura y acaricié a Danka, la miré, lágrimas silenciosas seguían cayendo por su rostro.
-Venga vámonos!- me levanté del suelo y ella me imitó, la que no parecía querer moverse era Danka, vi a Malú agacharse para cogerla en brazos, pero me adelanté, Danka era demasiado grande.
-Déjame a mí.- cogí a Danka en brazos y fuimos hasta mi coche. 
-Malú abre el coche por favor.- me miró con el ceño fruncido, claro las llaves las tenía yo... Intenté sacarlas del bolsillo de mi pantalón, pero fui incapaz y tampoco quería causarle daño a Danka. Malú al verme vino hacia mí.
-¿Dónde?- negué con la cabeza, pero su mirada no me dio otra opción.
-Izquierdo...- metió la mano en el bolsillo y cogió las llaves... Me removí ligeramente, incluso a través de la tela del pantalón su contacto era eléctrico. 
Después de ponerle el arnés de seguridad a Danka, Malú se sentó atrás con ella. 
Salimos dirección a la clínica veterinaria de unos amigos de Malú, ella me fue indicando el camino hábilmente mientras no perdía atención de su perrita. En un semáforo mi mirada se encontró con la suya en el espejo retrovisor, sonreí para tranquilizarla, y ella articuló un mudo "gracias"... Llegamos por fin a la clínica, volví a coger a Danka y Malú entró rápidamente en el interior a buscar a su amigo, quien salió rápido a por Danka y la cogió de mis brazos. Rápidamente entró en una sala y ella lo siguió. 
El tiempo pasaba demasiado lento, o eso era lo que me parecía a mí, el cansancio se iba abriendo paso por mi cuerpo en la solitaria sala de espera donde me encontraba, y todavía no sabía nada de que tal iba todo ahí dentro... Cambiaba constantemente mi postura en las incómodas sillas, intentando no dormirme... 


-Diego...-noté como me movían ligeramente y me desperté con el sonido de su voz, verla tan de cerca nada más abrir los ojos era un auténtico regalo, al principio estaba algo desorientado pero luego me acordé de donde estábamos y me desperté de golpe.
-Perdón me he dormido. Cómo está Danka?- se encogió de hombros, acaricié su brazo tratando de reconfortarla. 
-No sé, se la han llevado a hacerle algunas pruebas... Diego no es necesario que te quedes aquí, vete a tu casa, muchas gracias por todo de verdad... No sabía a quién podía llamar y mi coche lo tiene mi hermano que esta de viaje... Y no podía dejar a Danka así toda la noche...- dejó de mirarme mientras hablaba para mirar a sus manos.
-De verdad no te preocupes Malú, has hecho muy bien en llamarme...- me sonrió y se giró mirando la puerta por la que esperábamos alguna noticia.
-Malú, me gustaría... Quiero, que por lo menos podamos seguir contando el uno con el otro... Como amigos únicamente...- iba a decir algo, pero no la dejé y continúe hablando.
-No, no tienes que decir ahora nada, piénsalo...- asintió sin decir nada, no pude evitar sonreír mientras le colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, ella se removió nerviosa y cambió su posición. 
Esperábamos sin recibir ninguna nueva noticia, y Malú cada vez se desesperaba más, se había recorrido la sala de espera incontables veces y no paraba quieta. Apareció un hombre por una de las puertas que había en la sala, Malú se levantó rápidamente y fue a hablar con él, yo la seguí.
-¿Que es lo que le pasa?- su voz sonó nerviosa, y es que en ese momento estaba como un flan, se le veía en los ojos... 
-Tranquilízate Malú, porque no es nada grave. Hemos estado examinando a Danka un buen rato porque pensábamos que lo que le pasaba podía ser fruto de la picadura de alguna garrapata y el veneno le estaba paralizando el cuerpo, pero gracias a dios no ha sido así. Lo que Danka tiene es un simple lumbago, en unos días estará como nueva.- un gran suspiro de alivio salió de la garganta de Malú, yo no pude evitar sonreír ante la noticia. El hombre se retiró a por Danka, ella me miró sonriente, no cabía en si de tanta felicidad, y ver de nuevo su sonrisa fue cómo ése oasis en el desierto, el arco iris después de la tormenta... Salió de nuevo el veterinario con Danka en brazos y me la pasó a mí.
-Malú no te preocupes si Danka ahora mismo no puede caminar, irá volviendo a moverse con normalidad conforme se vaya encontrando mejor, por ahora tendrás que estar pendiente de ella porque lo más seguro es que no se mueva en todo el día... Y si la tienes dentro de casa te aconsejo que te busques pañales...- la última frase nos hizo reír a los dos, Malú acarició suavemente la cabeza de Danka.
-Nos las apañaremos bien... Muchísimas gracias por todo de verdad.- se despidió de su amigo, que le dio un papel en el que venia anotado lo que necesitaba Danka. 
-Hasta otra!- se despidió de mi y entró en su consulta. 
-Malú te importaría coger mi chaqueta, está ahí en la silla.- con Danka en brazos no podía coger la chaqueta, ella se giró sonriente y agarró mi cazadora. Salimos a por el coche, la temperatura había descendido bastante, el frío de la madrugada se notaba y Malú se puso mi chaqueta, ese simple gesto me hizo sonreír como no lo había hecho estos días de atrás, ella me miró y una sonrisa apareció curvando sus hermosos labios.  Cogimos el coche y pusimos rumbo hacia casa, por el camino ninguno de los dos nos atrevimos a decir nada, todo era silencio, interrumpido por la voz que sonaba en ese momento en la radio. Empezó a sonar las primeras notas de una canción de Pablo Alborán, yo sabia de sobra de que canción se trataba y miré a través del espejo retrovisor a Malú para ver si ella sabía también de que se trataba, su mirada lo desvelaba todo, mientras que la cálida voz de Pablo se abría paso por los altavoces.

"No puedo seguir,
buscando tu aroma en el viento,
no puedo mentir,
y ocultar lo que siento.
Intento vivir sufriendo bajo este silencio,
de nuevo por ti
me hundo en un infierno.
No era prisionero de tus labios 
y ahora que estás lejos
yo te deseo como el aire 
del baile de tu cuerpo.
Puedes olvidar mi nombre,
puedes olvidar mis besos
pero en el aire permanece mi voz y mi recuerdo. 
Sufriendo por ti, 
me pierdo en un mar de dudas, 
me mata este dolor, 
me ahogan mis lágrimas mudas
invades cada noche mi cuerpo y mi alma
Haces llorar mis ojos y haces que pierda la calma"

La canción era tan perfecta para los dos y a la vez dolía tanto toda la verdad que llevaba, era nuestro particular "Desencuentro"... Eché de nuevo una rápida mirada a Malú pero esta vez no encontré su mirada, había agachado la cabeza escondiendo sus ojos de mi y pasaba su mano por el cuerpo de Danka. 
Llegamos por fin a casa, de nuevo cogí a Danka y pasamos a su casa. Puso unas mantas en el suelo y dejamos ahí tumbada a Danka. 
-Bueno Malú, yo ya me voy... No creo que tenga mucho sentido volver a decirte que si necesitas algo, estoy aquí al lado.- mi voz sonó cansada, y realmente así es como me sentía, estaba cansado tanto físicamente como emocionalmente, y era irónico pero lo que más me cansaba era estar tan cerca de ella y a la vez tan lejos... Nos comportábamos como desconocidos cuando lo que realmente ansiábamos era volver a reír juntos...
-Muchas gracias por todo Diego.- sonreí de medio lado y ella me devolvió la sonrisa. Me acompañó hasta la puerta, pero antes de irme le tenía que pedir una cosa.
-Malú, prométeme que pensarás sobre lo que te he dicho...- un suspiro se escapó de su pecho, pasó una mano entre su revuelta melena mientras pensaba que contestar.
-Diego pero es que es mejor así... Ahora no lo entenderás pero te aseguro que es mejor. Tú ahora tienes otras prioridades, seguir viéndonos solo nos haría mantener de nuevo ilusiones, para que dentro de unos meses ya no nos podamos volver a ver y volvamos a vivir lo mismo que ahora.- su teoría era razonable, pero había algo que fallaba, yo no tenía otras prioridades, ella aun no sabía que no iba a haber niño.
-Malú, pero es que lo que.- negó con la cabeza y no me dejó terminar.
-Diego, hazme caso por favor... Dentro de unos meses el que me va a echar de su vida vas a ser tú, mejor lo dejamos así...- miré a mis zapatos cabizbajo, no podía creer cómo podía pensar eso de mi, yo nunca la echaría de mi vida... En ese momento las palabras de Elena volvieron a mi cabeza, "¿Te piensas que de esa de la que dices que te has enamorado te va a querer?", quizás fuera eso, que no me quería... Pero si era así que iba a hacer con lo que yo sentía.
-Pero Malú, no me puedes decir eso... ¿Como puedes pensar así de mi?- mi voz sonó dolida, ella cerró los ojos y suspiró profundamente.
-Entiéndelo por favor... Haz tu vida, te deseo toda la felicidad del mundo porque verdaderamente te la mereces, eres una persona maravillosa, especial, mágica.- no podía ser así, suspiré profundamente, que podía hacer o decir para cambiar lo que en su mente parecía estar totalmente claro?.
-Malú escúchame, no quiero hacer mi vida de la forma que tú dices.- mi voz sonó exasperada, ella bufó audiblemente, traté de acercarme a ella pero se alejó lo suficiente para seguir manteniendo esa maldita distancia entre los dos. 
-Joder vale ya! Te he pedido que lo dejes así, ¿tanto te cuesta entenderlo?- sonaba bastante enfadada, pero yo también estaba enfadado, ¿por qué no era sincera del todo?
-Sí me cuesta entenderlo, me cuesta y mucho! No puedo entender como quieres que rompamos lo mejor que he sentido en mí vida! No lo puedo entender, seré tonto o algo así!- pasé una mano involuntariamente por mi pelo, ella miró hacia otro lado tratando de ignorar mi presencia, y esa actitud que tenía ahora me ponía de muy mal humor.
-Pues lo serás...- su voz fue apenas un susurro pero lo oí, no pensaba decirme nada más y su actitud fría y distante tampoco revelaban gran cosa... Y era extraño ver esa actitud en ella cuando siempre era tan cercana y cálida.
-Debo ser el mayor tonto por haberme enamorado de ti! De una cobarde que no se atreve a ser sincera con lo que siente!- le solté sin más preámbulos, decidió no mirarme ni decir nada, y comprendí que no íbamos a conseguir nada de esta manera, suspiré de nuevo derrotado, ella levantó la vista y su mirada triste me escoció en lo más profundo de mi cuerpo. Ninguno de los dos sabíamos que decir, yo me moría de ganas porque ella me entendiera y quisiera escucharme, pero su actitud era muy distinta a como había sido siempre y me dolía saber que esto se acababa sin más remedio. Me acerqué lentamente a ella, esta vez no se apartó de mí, al parecer las barreras que nos estaba poniendo empezaron a ceder un poco. Acaricié suavemente su mejilla mientras un suspiro se escapaba de sus labios.
-Si tú quisieras...- susurré bajito, dejando en esas tres palabras todas las esperanzas que tenía, que a estas alturas eran muy pocas. Levantó la mirada de nuevo hacia mi, y en sus ojos, esos que me volvían tan loco cuando me miraban chispeantes, se podía ver tanta intensidad que quemaba... A los pocos segundos empezaron a llenarse de lágrimas y no entendía por qué, sus brazos rodearon mi cuello y se abrazó contra mí, por cosas como esta yo pensaba seriamente en la bipolaridad de algunas personas. Me pilló por sorpresa pero no tarde en rodear su pequeña cintura con mis manos, ella me apretaba muy fuerte contra su cuerpo mientras escuchaba sus sollozos en mi oído, y aunque no lo quisiera aceptar esto era una despedida...
-Diego, prométeme que vas a tratar de ser feliz con tu familia... Y que vas a olvidarme... A olvidarte de esto...- su voz se volvió a romper en la última frase y apretó más fuerte su abrazo... Esto era su despedida, una jodida despedida que yo no quería que fuera real.
-Malú, no... No puedo prometerte eso...- mi voz sonó rota e instintivamente la abracé más fuerte como si los dos quisiéramos unirnos en uno para así no tener que separarnos.
-Prométeme que lo vas a intentar...- negué con la cabeza porque no encontré la voz para dar sonido a mis palabras. Se separó de mí lentamente, llevándose en ese abrazo una mitad que nunca regresaría sino era con ella, una amarga sonrisa se dibujó en sus labios y limpió ligeramente con sus dedos el resto de lágrimas que todavía caían de sus ojos. 
-Diego, no quiero que estés triste... Ni que trates de buscar una explicación, simplemente no nos toca estar juntos... Ha sido corto pero muy bonito.- trató de sonreír, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos.- Hay un dicho que es muy cierto, "si es pa' ti, ni que te quites, y si no lo es, ni que te pongas..." No quiero ponerme en medio de nada.- tragué para pasar el nudo que se había formado en mi garganta, viendo como la palabra fin se escribía lentamente en nuestra historia...
-Cuídate...- puso fin a nuestra conversación y cerró la puerta. Yo seguí ahí parado sin querer aceptar que ya nada nos unía, ni siquiera la amistad que yo le había dicho que quería conservar... Éramos ahora dos completos desconocidos. No había nada que pudiera hacer, todo había terminado y no cómo la vez que se fue de su camerino, ahora había terminado de verdad... Ya no tenía sentido luchar porque no iba a conseguir nada a cambio, había sido muy clara... El destino se había equivocado con nosotros... No me quedaba otra que tratar de vivir sin ella, seguir adelante, buscar mi felicidad... El problema era que yo con quien era feliz era con Malú y lo que quería con ella no lo quería con nadie más... Y esa extraña y fea sensación de sentir que había la había perdido, pero sabiendo muy en el fondo que en verdad nunca la había tenido... Porque ella era solo y únicamente de ella, pero yo con un pequeño trozo de su risa ya la sentía mía, porque me llevaba allí donde yo era feliz sin necesidad de mucho, únicamente con su compañía o una simple mirada.

Esa madrugada volvieron las pesadillas, otra vez el miedo y la soledad se apoderaban de mi ser, la misma sensación de siempre que me dejaba destrozado, y me preguntaba si esto iba a durar para toda la vida, si siempre tendría que cargar con lo mismo, la desgracia en la que se convirtió mi vida cuando aún era un niño... 
Los tímidos rayos de sol que se colaban por las cortinas daban por inaugurada una nueva mañana... Me levanté enfadado con el mundo por atreverse a iniciar un nuevo día que estoy seguro que sería una mierda y bajé la persiana, no tenía nada que hacer y me moría del sueño... Me tumbé de nuevo en la cama y mi cabeza involuntariamente comenzó a recordar los momentos que había compartido con la que estoy seguro que sería para siempre la mujer de mi vida... En tan poco tiempo me había marcado tanto... 

domingo, 16 de noviembre de 2014

8. Intentarlo.

A la mañana siguiente me levanto y lo primero que hago es ir a ver a mi pequeñín, lo voy despertando poco a poco, ya que le tengo que llevar con mi madre, y conforme va abriendo sus ojitos se me dibuja una sonrisa en la cara y es que es algo que no os puedo describir con precisión, me llena de amor casi sin darse cuenta... Lo dejo listo y me preparo yo, me visto con unos pitillos negros, una camisa vaquera, converse negras y mi inseparable chaqueta de cuero. Creo que voy bien para el segundo y último día de rodaje.
Llego a la agencia y me pongo a trabajar, sobre las 10 voy al despacho de Lola y decidimos salir para el set de grabación. Llegamos allí y todavía no ha llegado la modelo, es normal porque le dijimos a las 10:30 y son las 10:15.
-Que tal lo llevas Rodri, en tu casa nueva ?- me pregunta mientras estamos ultimando los pequeños detalles.
-Muy bien creo que me ha venido genial mudarme ahora puedo mirar tranquilo mi casa sin que me traiga recuerdos. Por cierto a ver cuándo os venís tú y Sergio a comer!!- le digo mientras sujeto una tela gigante que estamos doblando.
-No te preocupes pronto nos tendras alli, tanto que nos vas a querer echar-ríe y terminamos de doblar la tela.
-Nunca os echaría, no se que haría sin vosotros- llevo la tela a su sitio, y ella me sonríe.
Seguimos hablando durante un rato hasta que llega la modelo, Malú. Escuchamos el golpeo de sus tacones sobre el suelo, y Lola pone su pose profesional como yo le digo, es decir, deja de estar tirada de cualquier forma en la silla, para ponerse de pie y esperar a la modelo, que ya se acerca por el pasillo.
Pasa a la sala y saluda primero a Lola con dos besos, y luego a mí.
-Buenos días Rodrigo- me da dos besos como ha hecho con Lola.
-Buenos días- le devuelvo el saludo y paso un brazo por su cintura y le doy con el dedo para hacerle cosquillas. Se separa disimulando mal una sonrisa.
Nos ponemos profesionales y empezamos a grabar, todo sale muy bien, hoy lleva un look más suyo, y se nota que le gusta más, le salen las escenas mucho más naturales, más fáciles, empieza a moverse con el micro y a decir las frases que le hemos dicho, y le sale muy natural. Yo mientras me siento y me limito a observar como se mueve con tanta gracia cuando le das un pie de micro.


Terminamos de grabar, después de un largo y sonoro aplauso para todo el equipo que nos ha acompañado en los dos días de grabación, Malú va a cambiarse y Lola se acerca a mi.
-Rodri me puedes hacer un favor- la miro sonriendo, y es que sé que Lola pocas veces pide favores, a ver de que se trata.
-Claro dime Lola-
-A ver, que como ayer fue San Valentín y hoy es sábado, he quedado con Sergio para comer y me gustaría prepararme, y ya casi no tengo tiempo son ya las 12:45, así que si quiero prepararme no puedo quedarme a recoger. Si no te importa me gustaría que terminaras de recoger y llevarás las grabaciones a la agencia, las dejas en mi despacho si no es mucho pedir.- asiento, y veo como una expresión de alivio cruza por su cara.
-Claro que no me importa, no te preocupes Lola ve y disfruta de ese amor! Qué te lo mereces.- le respondo y me abraza, me da un fuerte beso y se separa de mi, veo que no se va y le digo.
-Tu no tenías prisa, vete ya!!! Qué no te va a dar tiempo.-
-Hay que ser profesional ante todo Rodri, tendré que despedirme de Malú!- me dice como sí la respuesta fuera obvia.
De repente como sí nos escuchara llega Malú se acerca a nosotros y Lola termina de cerrar su bolso.
-Malú ha sido un placer trabajar contigo muchas gracias por tu interés y tu esfuerzo.- le dice mientras le da dos besos.
-Gracias a vosotros por la paciencia, ha sido un placer- responde con una sonrisa.
Lola se vuelve hacia mi, otra vez, se vuelve a despedir de mi y me agradece de nuevo por ayudarla, después de esto sale corriendo. 
Nos quedamos Malú y yo solos y entonces ella me tiende una bolsa que hasta ahora no me había dado cuenta de que llevaba.
-Ten, es para Jaime- agarro la bolsa y la miro sin saber el motivo, ella me sonríe y aclara- es de agradecimiento por la rosa- me mira de manera cómplice y sonrío.
-Entonces lo ayudare a abrirlo cuando llege a casa. Muchísimas gracias seguro que le encanta.- le digo esto y la abrazo, porque me sale de dentro, y es muy raro ya que yo soy un chico muy cortado pero con ella me sale sólo. Me responde al abrazo mientras ríe.
-De que te ríes ahora ?- le digo separándome de ella.
-Mmm... De nada- y vuelve a salir esa sonrisa de su boca, es raro sí no la tiene  por lo que he visto.- por cierto, creo que a ti también te debería de dar las gracias por la flor, no?- me mira achicando los ojos ligeramente y sonrio de nuevo. 
-No es necesario yo no tuve nada que ver, fue Jaime que se empeñó...-  le digo giñandole un ojo.
-La nota por lo menos estaba escrita por ti, así que muchas gracias me ha hecho mucha ilusión cuando la he visto.- 
-Es una estrategia para tener la sal gratis, con eso de que somos vecinos.- me responde con un pequeño golpe en el brazo y ríe. 
-Por cierto- cambia de tema- que tal las heridas que te hizo mi gato?
-Muy bien, aunque la enfermera que tuve... Quería utilizar alcohol de 96º- me agarra el brazo y sube ligeramente la manga de mi camisa para ver las heridas, su tacto es tan suave que me relaja, y otra vez está ahí esa conexión, que se siente como una pequeña descarga que me recorre todo el cuerpo. Pasa sus dedos alrededor de los arañazos, de una manera muy delicada.
-Ojalá y todas las heridas cicatrizarán así de pronto- suelto esto sin darme cuenta y con un tono de voz bastante ronco. 
De repente ella levanta la vista y veo en sus ojos una mirada de fuerza, una mirada que me llega dentro y me trasmite esperanza.
-Rodrigo, ya verás como esas heridas cuando menos te lo esperes están cicatrizadas- me dice apretándome la mano, y se que no se refiere a las heridas de mi brazo. Trago saliva para deshacer el nudo que se ha formado en mi garganta. 
-A veces creo que lo voy a llevar conmigo siempre, sé que es muy reciente pero cuando estoy solo me acuerdo de todo lo que vivimos y caigo más hondo.- me doy cuenta de que quizás no le interesen mis problemas, la gente ya tiene los suyos propios...- Perdón Malú, no me gusta abrumar a la gente con mis problemas, me ha salido sólo.- Y estoy apunto de girarme para terminar de recoger todo, cuando su voz me interrumpe.
 -Una vez me dijeron que las heridas y los problemas no se curan hasta que no se hacen verbales, que al expresarlos con palabras dejan de pesar en el alma... Rodrigo, lo que te pasa es que piensas que tus cosas pueden llegar a aburrir a la gente, y no es así hay gente que se preocupará por ti y a esa gente le interesarán tus problemas, a los que le aburran es mejor apartalos de tu lado.-No deja un sólo instante de mirarme a los ojos, y me transmite tanta paz, tanta esperanza, que veo que en ella puedo confiar.
La abrazo de golpe, ella al principio no se lo esperaba, pero luego me responde al abrazo pasando sus brazos por mi cuello.
-Es tan difícil para mi...- me separo ligeramente para no incomodarla.
-Intentalo! No ahora, ni mañana- me acaricia la mejilla- sino poco a poco.
-Lo haré- le respondo mientras cojo la mano que me estaba acariciando y le doy un beso en ella.
-Has traído coche?- le pregunto mientras me pongo a recoger un poco.
-No, esta mañana me trajo mi hermano y ahora viene Rosa a por mi, que tenemos que mirar unas cosas para los conciertos que ya llegan y con el hambre que tengo todavía me queda un rato para terminar...- pone su mejor cara de pena y me hace sonreír. 
-Que pena yo que me iba a ofrecer para llevarte hasta tu casa. Mmm... Tienes planes para comer? Digo cómo te estas muriendo de hambre y tienes que seguir trabajando si quieres te vienes a comer conmigo.- 
-Me encantaría pero no llego a mi casa hasta las 6, así que supongo que comeré con Rosa.- pongo mi mejor cara de pena y se ríe.
-Ohh..., bueno no pasa nada. Lo dejamos para otra.-
-Sí, otra vez será ... Bueno Rodrigo ya me voy que esta Rosa esperándome en la puerta.-
-Bueno pues nada, ha sido un verdadero placer trabajar contigo, aunque al principio tuvimos nuestros encuentros- ríe porque sabe que me refiero a el golpe que me dio-me han encantado estos días.
-Lo mismo digo ha sido un placer, tanto tú como Lola sois encantadores.- mientras dice esto se acerca me da dos besos y un pequeños abrazo.
-Bueno Malu sí necesitas algo ya sabes donde encontrarme, Jaime y yo estaremos deseando recibirte. Y si después de comer sigues teniendo hambre me arriesgo a invitarte a merendar.-
-Muchas gracias Rodrigo. Igualmente si tu necesitas algo no dudes en pedírmelo.-
Dicho esto se va del set, yo término de recoger y llevo las grabaciones a la agencia.

Voy a recoger a Jaime a casa de mi madre. 
-Hijo que tal?- me saluda nada más abrirme la puerta.
-Muy bien mama, que tal se ha portado mi niño?- sonríe mientras caminamos hasta el salón.
-Muy bien cariño, que tal en tu casa nueva?- me pregunta con curiosidad.
-Estamos genial! Vente está tarde sí quieres y te la vuelvo a enseñar- ella fue de las pocas personas que la vio antes, ya que ni yo mismo lo había hecho.
-Esta tarde me paso un ratito- me dice con una sonrisa que le llega a los ojos.
-Pues esta tarde te esperamos.
Me despido de ella y me voy hacia mi casa.
Llego a mi casa me pongo a dar de comer a Jaime que hoy está un poco revoltoso, supongo que sera por ir de casa en casa. Termina de comer, lo dejo en la sillita para que me haga compañía y me pongo a comer yo. 
Cuando termino recojo y veo que mi niño se ha quedado dormido así que lo cojo y al cogerlo se despierta.
Subo con él hacía su habitación e intento dormirlo, pero sigue igual de revoltoso. Así qué voy a mi habitación y me tumbo con él en la cama. Pongo mi mano sobre su espaldita y él no deja de juguetear con sus manos. Y de repente me pone una mano en la mejilla, lo miro y veo que el sueño le está ganando la partida y se está quedando dormido. Y me doy cuenta de que con mi niño nada me va a faltar, y es que jamás pensé que se pudiera llegar a querer de una forma tan pura. No se en qué momento pero yo también me quedo dormido.
Al despertarme sigue con su manita en la misma posición, es decir en mi cara, miro la hora del reloj de la mesita y son las 5:15, vaya me he dormido bastante rato. Como ya le va a tocar merendar voy despertándolo mientras le susurro.
-Hey bebé, vamos que nos toca merendar amor.- dejo un beso en su mejilla y se remueve, su mano pasa de mi cara a mi pelo, me ha enganchado el pelo con su manita y me hace apegar más la cabeza a su cuerpecito, así que lo voy despertando besos. Y nada más abrir sus maravillosos ojos le sale una sonrisa, no hay nada más precioso que él. 
Lo cojo y vamos para abajo, me siento con él en el sofá y veo la bolsa del regalo de Malú, así que la cojo y nos disponemos a abrirlo.
Vamos poco a poco rompiendo el papel de regalo y el ruido que se ocasiona le da risa y no paro de oír sus carcajadas, ya solo por lo que estoy disfrutando le debería de dar las gracias a Malú, terminamos de abrirlo y es un oso de peluche de un tamaño no muy grande ni muy pequeño, ideal para que Jaime lo pueda coger, abrazar, tirar. 


Es muy bonito, y Jaime nada más verlo me mira riendo y lo agarra. Se ve que le ha gustado. Mientras dejo a Jaime en la sillita con el oso que por cierto no suelta suena el telefonillo, así que me dirijo a abrir.



7. Nuevos vecinos.

Miro el móvil y me sale un sonrisa automática al ver la pantalla, me está llamando "Agresora Glosy". Descuelgo y su voz mi inunda los oídos.
-Holaaaa! Qué tal esa mudanza?- ese tono de voz, con su gracia y su arte, me hacen sonreír automáticamente.
-Muy bien pero creo que mañana me dolerá todo el cuerpo, así que te pediría de ante mano que no me pegues, por favor.- me levanto del césped y me pongo a caminar por el jardín, y hablando con ella sonrío sin darme cuenta.
-Lo intentaré pero no te prometo nada.
¿Qué tal estás?-
-Bastante bien la verdad, mejor de lo que esperaba... Ya me he mudado así que cuando quieras te invito a comer o a cenar como tu prefieras.- ríe y me uno a ella con gran facilidad.
-Ya lo vamos viendo... Mmm... Y que tal está ese niño tan bonito?- no puedo evitar sonreír, y es que mi niño es el encargado de alegrarme los días.
-Muy bien, ahora duerme como un angelito, pero mientras cenábamos me ha comentado que te echa de menos...- me río y ella hace lo mismo.
-Tendré que aceptar la invitación solo para verlo...- se ríe de su propia gracia.
-Hombre!!! Gracias por lo que me toca!- le digo haciéndome el ofendido.-Ella ríe y no puedo evitar quedarme colgado de ese sonido, me da tanta paz...
-Tú puedes preparar nuestra cena- vuelve a reír y me encanta, hablar con ella es tan fácil.
-No te preocupes tendrás una cena 10!, y que tal tu día?-
-Muy bien ya estamos preparando el videoclip del segundo single del disco. Y ya llegan algunos conciertos!! Estoy muy entusiasmada.-
-Me alegro muchísimo, la verdad es que te lo mereces auque me trates... Como decirlo? Malamente...-
-Ohhhh! Muchas gracias- ríe- bueno pues ya te voy a ir dejando no vaya a ser qué mañana no me llegues fresco a grabar.-
-Cierto! Tu tampoco puedes llegar con ojeras. Por cierto Malú, feliz san Valentín! Jaime y yo te habríamos mandado un flor si hubiésemos sabido tu dirección para darte las gracias y desearte un feliz día al lado de las personas que amas. Y ahora si ya te dejo! Hasta mañana Malú, que descanses!-
-Muchas gracias Rodrigo! Que descanses tú también. Hasta mañana!-
Y cuelga. Sigo en el jardín un rato más y me quedo contemplando todo, y me doy cuenta de que mi jardín está separado del de los vecinos por unos setos y hay una puertecilla al final, entre los setos, de madera que está cerrada, no le encuentro mucho sentido la verdad, es una entrada a casa de tu vecino, para que ?. Mirando la separación entre los jardines me doy cuenta de que hay algo en mi jardín, me acerco hacia el bulto que se va echando hacia atrás, como no lo quiero asustar me siento y espero, se va acercando poco a poco. Es un gato, y es precioso, blanco con manchas en cierto lugares marrones claras y unos ojos muy verdes. Debe ser de algún vecino, le miró el collar y veo que en la plaquita pone Chanelo, un nombre muy extraño para un gato pienso, y le doy la vuelta a la chapa, pone la dirección de dónde viene y es en esta misma calle, es más es la casa de al lado, la que hace esquina y mi jardín vecino de la izquierda. Me gusta el gato así que pienso que a sus dueños les debe encantar y deben de estar preocupados por él. Miro la hora son las 23:20 un poco tarde a lo mejor, pero creo que debo de llevarlo a su casa. Mientras pienso si llevarlo o no y como voy a dejar a Jaime sólo, decido que lo mejor será llevarlo, pero a Jaime no lo dejo solo por nada del mundo, así que lo meto en la sillita y lo arropo con una mantita, mi angelito ni se inmuta, sigue dormidito. Cojo las llaves y salgo de mi casa con la sillita en una mano y Chanelo en la otra que por cierto se ha puesto nervioso y me esta arañando, me dirijo hacia la casa de al lado, vaya presentación que le voy a hacer a mis vecinos a estas horas de la noche. Llamo al timbre que está en la parte de la verja. Pienso en un principio que no hay nadie pero vuelvo a insistir, cuando estoy apunto de irme contestan al portero.
-Si?
-Perdone que la moleste a estas horas, soy su nuevo vecino, y su gato estaba en mi jardín, he pensado que estarían preocupados y se lo traigo.
Se abre la puerta y recorro los pocos pasos que separan la vaya de la casa, espero a que me abran frente a la puerta de la casa. Supongo que no pasa más de treinta segundos pero se me hacen eternos ya que mi querido nuevo amigo me esta arañando el antebrazo. Se abre la puerta y de repente... Aparece una cabecita castaña y luego una sonrisa, la más grande del mundo. No me lo puedo creer, es mi vecina!!!
-RODRIGO????!!!- exclama Malú en pijama al no creerse que estuviera ahí.
-MALÚÚÚÚ!!!! - le respondo entusiasmado-supongo que Chanelo es tu gato.-le digo tendiéndole el brazo con el que tengo sujeto a Chanelo para qué ella lo coja.
-Gracias!! Ya me estaba preocupando se suele esconder, es bastante independiente - lo dice mientras me quita el gato del brazo, para mi alivio, el gato al ser cogido por Malú maúlla como sí la reconociera al instante.
-Ya lo he notado que es bastante independiente-digo escondiendo mi brazo detrás de mi espalda para que no vea los arañazos que me ha dejado mi amigo.
-Porque lo dices?- me dice tirando de la tela de la camiseta del brazo que yo acaba de esconder.
-Por nada- intentó volver a esconder el brazo pero me agarra la mano y tira de ella.-Mira quién ha venido- le digo señalando la sillita en la que Jaime duerme y que yo tengo agarrada con el otro brazo para distraerla.
-Enséñame el brazo que ya luego saludo a Jaime- me dice mientras deja que Chanelo pase para adentro de la casa.
-Malú no es nada de verdad- le digo y ella agarra mi antebrazo yo cambio el gesto de la cara cuando me toca sobre las heridas que me ha dejado Chanelo porque me escuece.
-Vaya... Parece que ya no sólo te lesiono yo, mi zoo también lo hace. Lo siento de verdad. Pasa y te curo los arañazos que tienes hasta sangre.-me dice mientras tira de mi brazo hacia dentro de su casa.- A parte que clase de vecina sería sí te dejo en la puerta.
Me dirige hasta su salón y me dice que me siente mientras ella va a buscar con que curarme.
-Malu de verdad que no es necesario!!- digo levantando la voz para que me escuche cuando esta saliendo del salón.
Al momento llega con gasas y botes de desinfectantes.
-Madre mía! Te has dejado algo en el botiquín?-Le pregunto al ver todo lo que ha traído.
-No sabía si eras alérgico a algún producto así que los he traído todos y a ver cual nos vale.-
-No soy alérgico, así que el que cojas estará bien. Me gustaría eliminar el alcohol de 96º si no es mucho pedir.- digo desplazando el bote hacia el otro pico de la mesa.
-Vaya hombre, mi preferido...- la miro con cara de sorpresa y se echa a reír.
Finalmente coge el bote de suero y unas cuantas gasas y se sienta a mi lado.
-Venga a ver ese brazo!- me dice moviendo el bote delante de mi cara.
-Malú de verdad que no es necesario- le digo, ella deja el bote de suero encima de la mesa y me agarra el brazo, sube la manga de mi camiseta que se ve un poco manchada de sangre.
-Seguro que no tienes con que curarte en tu casa- me dice mientras deja mi brazo sobre sus piernas y coje el bote y las gasas.
-Me has pillado, por eso te dejare.-le digo sabiendo que es cierto eso que ha dicho.
Vierte un poco de suero en mi antebrazo y me mira a la cara para ver sí me duele, asiento para qué continúe y suelta el bote encima de la mesa y me agarra la muñeca. Cuando la piel de su mano toca la mía siento esa calidez, como una descarga eléctrica, que me recorre el cuerpo entero, la miro a la cara para ver sí ella lo ha sentido y la sorprendo mirándome, baja la cara creo que ruborizada y con la mano que no me sujeta la muñeca me pasa la gasa con suero para limpiarme las heridas. Una vez termina con el suero me suelta la muñeca y coje el betadine y pone un poco en otra gasa. Vuelve a agarrarme la muñeca y otra vez esa descarga y esa calidez. Afloja un poco el agarre hasta el punto que casi ni me roza, se ve que ella también ha sentido la descarga y va pasando la gasa por las heridas. Yo no dejo de mirar esa cara de concentración.
-Bien pues ya estamos terminando-dice para romper el silencio.
-Muchas gracias Malu pero no tenías porque preocuparte y mucho menos curarme.- le digo mientras ella se pone de pie y va a recoger todo lo que ha sacado.
-Si tenía porque, te lo ha hecho mi gato.- me dice con una expresión de culpa mientras se levanta del sofá.
-Malú no es tu culpa- le digo agarrando su mano antes de que se vaya, y otra vez nos recorre esa descarga-era la primera vez que cogía un gato, Chanelo no tiene la culpa- le digo sonriendo.
Sale del salón cargada de los botes que trajo y llega al minuto sin ninguno. Se sienta en el sillón a mi lado.
-Que sorpresa, eres mi nuevo vecino!!!- me mira entusiasmada.
-Sii, para mi también ha sido una sorpresa!!- le contesto sonriendo.-Por cierto se te da bien curar eh! A ti también te suele arañar.?
-Que va a mi nunca me ha arañado, eso es porque a veces voy de voluntaria a la clínica veterinaria de un amigo.- se muerde el labio inferior para no reírse.
-Me estas comparando con un animal?- le digo con cara de sorpresa.
-Mmm... No ..?- sonríe y no puedo evitar unirme a su sonrisa, es contagiosa.- oye una pregunta?
-Dime.-
-Por que me diste las gracias esta mañana?-
-Ahh!! Eso! Cuándo me dejes que te invite a cenar o a comer te lo cuento- le digo mientras le doy un toque en la punta de la nariz.
-Hey!- se queja- me voy a tener que pensar tu oferta eh! - ríe mientras lo dice.
-Para mi sería un placer que aceptaras.
Bueno Malú no quiero molestarte más de lo que ya te he molestado, así que creo que ya es hora de que me vaya.- le digo levantándome del sillón.
-No eres ninguna molestia, pero mañana tienes que madrugar y estarás cansado de la mudanza- me dice mientras ella también se pone de pie.- Rodrigo quiero que sepas que sí necesitas algo puedes pedírmelo, te acabadas de mudar, si necesitas algo o quieres hablar aquí me tienes.
-Muchas gracia Malú por todo.-
-No me tienes que dar las gracias, era lo mínimo que podía hacer por ti.- me dice apretándome el brazo.
Voy a coger la sillita de Jaime y la veo que mira con una sonrisa.
-No le quieres decir nada?-Le pregunto viendo su cara.
-No lo quiero despertar- susurra y me hace reír.
-No te preocupes, no se despierta en eso se parece a mi.- le digo sonriendo.
Entonces se acerca y lo mira.
-Es precioso- sonrió, estoy de acuerdo con ella, mi niño para mí es lo más bonito de este mundo.
-Muchas gracias- le respondo- para mi es lo más grande, es mi salvavidas en medio del océano donde estoy perdido.-
Le da un beso a Jaime, levanta la vista de la sillita y me pasa la mano por la mejilla, me sorprende pero decido cerrar los ojos para disfrutar del contacto de su piel en mi cara.
-Vais a salir adelante, estoy segura.-
Le sonrio y es que su sonrisa me hace llenarme de optimismo.
-Cada vez estoy más seguro de ello Malú.-
Cojo la sillita de Jaime y me dirijo hacia la puerta.
-Dónde vas? - su voz suena risueña mientras me sigue por el pasillo.
-Para mi casa- le digo como sí la respuesta fuera obvia.
-No tienes que dar toda la vuelta, puedes pasar por el jardín. Tienes la llave de tu puerta del jardín?-
-Supongo que será una de las que venía en el llavero- le digo mientras saco el manojo de llaves de mi bolsillo.
Vamos para el jardín y nos dirigimos a la barrera de setos que separa nuestros jardines y al final está la puerta. No es una puerta normal, es una doble puerta. Ella tiene una puerta y yo tengo otra, de modo que si no abrimos los dos no se puede pasar. Ella abre la suya y ahora toca la mía, yo estoy mirando el llavero a ver cual puede ser y me lo quita.
-Te veo lento Rodrigo! - abre con mi llave la puerta.- es la última.- me guiña un ojo como si estuviera contándome un secreto y me hace sonreír por enésima vez.
-Un día me tendrás que explicar el porque de esta puerta, al otro lado del jardín no hay, al principio no le encontré mucho sentido pero ahora me parece útil- le digo mientras me devuelve las llaves.
-Para mi será un placer explicarte el origen de la puerta- me dice soriendo.
-Bueno Malú, hasta mañana - le digo sin saber que hacer, porque yo la abrazaría pero no quiero incomodarla.
Ella debe de haber visto mi incertidumbre , sonríe y me abraza.
-Hasta mañana- le respondo al abrazo con una sola mano pasandola por su cintura ya que en la otra llevo a Jaime, y al separarse le beso en la mejilla, ella me responde dándome otro beso a mi.
-Gracias por todo Malú.- le digo mientras nos separamos.
-No me vuelvas a dar las gracias o mañana no sales vivo de rodaje- trata de mantenerse seria para darle credibilidad a su amenaza pero falla.
-Es lo mínimo que puedo hacer aunque no quiero jugarme la vida- le respondo poniendo cara de miedo.
-Buenas noches Malú.-
-Buenas noches Rodrigo.-
Cierra la puerta y yo hago lo mismo.
Subo a Jaime a su habitación, lo meto en la cuna y me doy cuenta de que tiene flores en un jarrón, son rosas blancas. Agradezo mentalmente a la empresa que contraté para que lo dejara todo perfecto con sus detalles, y cojo una y un pos-it y escribo en él .
"Ya que corro peligro de muerte si te agradezco en persona, te doy las gracias por aquí. Muchas gracias por todo y como aún son las 23:55 y se donde vives FELIZ SAN VALENTÍN  de parte de Jaime y Rodrigo. Besos"
Voy a mi habitación salgo a la terraza desde esta veo que su terraza está al lado y le lanzó la flor con el posit pegado.

Espero que la vea mañana o algún día.
Me voy a la cama feliz por primera vez desde que Belén me dejó.




Capítulo 39 - Recuerdos.

Y aunque su recuerdo siguiese ondeando dentro de mí, estaba tratando de aprender a vivir con ello, porque es mentira eso de que el tiempo todo lo cura... Lo único que consigue el tiempo es hacerlo más llevadero, el vacío que me había dejado su "tienes que olvidarte de mi", si claro, como si fuera tan sencillo...
Y es que la echaba de menos, pero también echaba de menos ese lazo de amistad que habiamos creado en tan poco tiempo, su manera de enfurruñarse cuando nos picábamos a algo, o simplemente su manera de sentarse en un sofá, porque nada en ella era normal...
Y mientras todos estos pensamientos se agolpaban en mi cabeza, terminaba mi jornada laboral por hoy, no estaban siendo mis mejores días pero al parecer nadie se atrevía a decírmelo, aunque yo lo sabia de sobra...
-Diego un momentito por favor.- Miguel, mi jefe, me llamó justo antes de salir de las oficinas, deshice el camino de mis pasos y fui a ver que quería.
-Dime Miguel.- me invitó a sentarme en una de las sillas de su despacho, se reincorporó hacia la mesa mientras me miraba con el ceño fruncido.
-Diego que te pasa? Te veo más decaído que de costumbre, y eso está afectando a tu trabajo, que siempre suele ser brillante, pero estos días parece que lo haya hecho cualquier persona menos tú.- asentí, llevaba toda la razón del mundo, no tenía excusa para haber estado rindiendo a tan bajo nivel...
-Lo sé Miguel, y créeme que a quién más le molesta estar así es a mí... No sé que me pasa... Llevo varios días que no se me ocurre nada nuevo, es como si mi cerebro se hubiese perdido...- me miró asintiendo con la cabeza mientras hacía rodar un lápiz entre sus dedos.
-Yo te puedo llegar a comprender Diego, sé que la gente no es de hierro y tienen mejores y peores días... Pero los que parece que no lo comprenden son los demás...- sabia a quien se refería, el subdirector, Martín, que ansiaba el puesto de Miguel, y los demás accionistas importantes, uno de ellos el padre de Lucas, el que os conté que llamábamos "el impresionista", que quería mi puesto para su hijo... Y yo con mi comportamiento estos últimos días no estaba haciendo nada más que ponérselo más fácil.
-Lo entiendo perfectamente, y te pido disculpas...- asintió mirándome fijamente, me tenía que decir algo más...
-Verás Diego, me gustaría no tener que decirte esto, pero me han pedido que te diga... Que Lucas, Juan y Lara serán los que se encarguen de los próximos proyectos, a ti te han dejado para que termines con los que estás porque y que no te ven capaz...- en realidad me merecía un tirón de orejas, pero lo que habían hecho me parecía excesivo... Contando que del trío que mi jefe había nombrado el único que era más bueno era Juan, mi compañero en la mayoría de proyectos, porque Lucas y Lara eran familia directa de uno de los accionistas y el subdirector respectivamente.
-Miguel sé que me merezco un castigo, pero me parece excesivo! Como me vais a hacer esto?- me sentaba fatal que fueran a por mí de esta manera tan descarada.
-Han sido decisiones de la junta, no he podido hacer nada... Dicen que hasta que no vuelvan a ver que eres capaz de encargarte de los proyectos, los llevaran otros.- me levanté enfadado de la silla, me parecía increíble que al único al que se le mirase con lupa en esta empresa fuese a mí.
-Hasta mañana Miguel!- cuando me disponía a salir, su voz me interrumpió de nuevo, maldita sea pensé, con las ganas que tenía de irme hoy a casa...
-Diego que no se te olvide que la semana que viene es la gala benéfica, te vendrá muy bien para desconectar un poco de todo esto... Te informo que va a ser, en principio, un concierto benéfico, donde el dinero íntegro de la entrada de los asistentes será para la asociación, y luego una cena en las que se harán una serie de donaciones de parte de las personalidades que vayan...- se le veía emocionado con eso de la gala, no pude evitar sonreírle.

Llegué a casa por fin, me tiré en el sofá sin importarme nada más, y es que cuando no te concentras en lo que haces hasta lo que más te gusta o más te apasiona, se te hace pesado, te deja exhausto... Y así llevaba yo varios días en el trabajo, me miraba en el espejo y no me encontraba, había dejado de ser yo y hasta un tonto se daba cuenta... Había estado siendo un irresponsable en mi trabajo y había tenido consecuencias, la verdad aunque me jodiera reconocerlo me lo merecía, pero esto se iba a acabar, tenía que volver mi mejor yo, tenía que encontrarlo. Y para eso primero debía arreglar algunas cosas en mi vida.
Saqué el móvil de mi bolsillo y llamé a Elena, una de las cosas que primero debía arreglar es si ese niño iba a ser mío o no.
-Hola Diego!- su tono intentó sonar despreocupado pero no lo consiguió.
-Elena, necesitamos hablar, te viene bien esta tarde?- tardó varios segundos en contestar como si lo estuviese pensando, la conocía de sobra y no tenía nada que pensar, ella sabia la respuesta que iba a dar desde el primer momento pero le gustaba hacerse la interesante.
-Vale, no tengo nada que hacer, quedamos en tu casa?- no tenía ganas de pensar otro sitio, así que quedé con ella por la tarde en mi casa.

El timbre sonó, era Elena, la invité a pasar y nos sentamos los dos en el sofá, lo suficientemente separados, aunque ella intentara cambiarlo.
-Elena, te he llamado porque necesito que seas clara, y me digas la verdad de una vez.- asintió esperando mi pregunta, inspiré profundamente...
-El niño que estás esperando es mío?- agachó la cabeza, mirando sus manos en su regazo.
-Pues claro que es tuyo, de quién si no?- reí irónicamente, que de quien? Me miró de mala manera, no le había gustado que me riese, pero no me importó lo más mínimo.
-Elena, si ese niño es mío de verdad, me voy a hacer cargo de él, pero para tu información no va a volver a haber nada entre nosotros...- me lanzó una mirada de dolor, lo último que yo quería era hacerle daño, pero debería ser muy claro si quería averiguar la verdad de todo esto.
-Diego, mi amor, nuestro hijo se merece crecer en una familia, con un padre y con una madre, juntos, no separados... Es lo que siempre has soñado, crear tu propia familia, ahora la vas a tener, la vamos a tener.- terminó la frase con una sonrisa, pero a mi no me daban ganas de reír, lo único que quería en este momento era saber la verdad y algo dentro de mi me decía que esta no era la verdad.
-Elena sé de sobra lo que quiero y no quiero, eso lo quería antes, cuando estábamos juntos, pero ahora ya no, ya todo ha cambiado...- me miró con el ceño fruncido, no me entendía.
-A ver Elena, no quiero que te lo tomes a malas ni nada por el estilo, pero no te creo, no me creo que estés embarazada y ese niño sea mío, mío, cuando mientras estabas conmigo andabas con Carlos, y estoy seguro de que pasabas más tiempo con él que conmigo, y no creas que te estoy reprochando nada, gracias a eso me di cuenta de que no nos queríamos... De que lo nuestro se basaba en una simple rutina...- me miró con lágrimas en los ojos, y tuve que recordarme que era especialista manipulándome, aunque sabía que ahora lloraba de verdad.
-Diego, perdóname...- su voz fue apenas un susurro.
-Elena no tienes porque pedirme perdón, lo nuestro se fue apagando y tú te buscaste a otro... Pero lo único que te pido es que me digas la verdad por favor... Si no me lo dices por las buenas, lo haremos por las malas... Podemos quedar mañana por la mañana para ir al médico y confirmar si ese niño es mío o no...- no hablaba, solo se escuchaba su respiración, con cada segundo que duraba el silencio mi nerviosismo iba creciendo.
-Elena es mío o no ese niño?- repetí la pregunta, ignoró mi pregunta y levantó la cabeza de nuevo.
-Diego tienes que aceptar tu papel, te tienes que hacer cargo de nosotros, ahora que te toca la responsabilidad te quieres escaquear...- resoplé, esta mujer cada vez me sacaba más de mis casillas. Eran tan, tan, tan distinta a cuando nos conocimos... O quizás siempre había sido así y yo no me había dado cuenta.
-Elena, te repito que en el caso de que ese niño sea mío, me voy a hacer cargo de él, pero no te confundas aquí no hay un nosotros.- me miró dolida, pero tenía que ser yo el que manejara mi vida no ella.
-Diego hasta hace menos de tres meses, si había un nosotros, por que ya no?- subió el tono de voz, se la veía enfadada.
-Quizás porque me engañaste!? Estoy intentando hacer las cosas de la manera más conveniente para los dos, no lo pongas más difícil, joder!- me cansaban sus formas, parecía que no se daba cuenta de que el mundo gira para todo el mundo no solo para ella... Qué los demás también tenemos una vida y nos merecemos vivirla como queramos, sin que haya nadie que nos manipule a cada segundo.
-Diego pero yo quiero que volvamos, te he pedido perdón... No sé que más quieres que haga.- resoplé y me levanté del sofá...
-Ese es el problema Elena, que siempre ha sido lo que tú has querido, nunca ha importado mi opinión... Quiero que comprendas que ya no podemos estar juntos, que no hay sentimientos que me unan a ti...- se levantó y se acercó a mí.
-¿Me estás diciendo que ya no me quieres?- su voz sonó enfurecida y dolida, respiré profundamente intentado calmarme, no nos hacía bien a ninguno de los dos gritarnos, no íbamos a ganar nada subiendo los decibelios de nuestras palabras.
-Elena, no es que no te quiera, es que me he enamorado! De alguien que si entiende y le importa lo que pienso.- se quedó callada, volvió a sentarse en el sofá.
-Me vas a decir de una vez si es mío o no ese niño?- estaba seguro de que no era mío, y su actitud me lo confirmaba cada vez más.
-No, no es tuyo contento?- suspiré de alivió, me había quitado un gran peso de encima, y no es que ese niño me pareciera una carga, la que me parecía una carga era Elena.
-Entonces por qué me has engañado?- por su culpa Malú me había apartado de su vida pensando que se estaba metiendo en medio de una familia, que ahora no existía, ni iba a existir.
-¿Por qué cojones viniste a decirme que estabas embarazada y el niño era mío? ¿Por qué Elena? ¿No me has engañado ya suficiente que querías seguir riéndote de mi?- la rabia se abrió paso por mi cuerpo y exploté, me había jodido pero bien, si no hubiese venido ese día, Malú y yo no estaríamos así... Nada estaría así, todas las consecuencias que había tenido su acto me jodian ahora aún más.
-No sé, no lo sé... Tenía la esperanza de que ibas a querer volver conmigo cuando te dijera que estaba esperando un hijo tuyo... Pero ahora me dices que estás enamorado!!- su voz había subido unos cuantos tonos a medida que hablaba.
-Te piensas que eres el centro del mundo, y que todos vamos a estar para tus caprichos, pero no, no es así... Elena me da miedo en esto que te has convertido, antes eras diferente...- intenté que entrará en razón y se diese cuenta de todo lo que estaba perdiendo por volverse una manipuladora.
-Cállate! Tú no sabes nada de como era antes o soy ahora! La gente cambia! Y hablando de cambios aquí él que más ha cambiado eres tú! Se ha enamorado por fin el hombre que no sabe amar, él que no te deja llegar a su corazón... Siempre has puesto una barrera entre nosotros, siempre con la excusa de tu pasado... Y ahora me echas la culpa a mi de que he cambiado... ¿Te piensas que esa de la que dices que te has enamorado te va a querer? A ti, a un hombre que no sabe lo que es amar, que no tienes ni idea de lo que es querer a alguien de verdad, te pasas la vida escondiéndote en tu pasado para no exponerte... A un hombre que en definitiva tiene más sombras que luces...- el nivel de desprecio que había en sus palabras me dolió, había cosas que dolían y otras que dolían aún más todavía, y ella las había juntado todas y me las había escupido en la cara. No quería seguir discutiendo con ella, había descubierto ya la verdad, si seguíamos hablando lo único que íbamos a conseguir sería hacernos más daño con cosas que nunca nos habíamos atrevido a decirnos.
-Elena, ya he escuchado suficiente... Márchate.- me miró sonriente mientras limpiaba con fuerza alguna de las lágrimas que salían de sus ojos.
-Que pasa? Cuando te dicen verdades te quedas callado?- apreté los dientes para no decir nada ofensivo y la acompañé hasta la puerta. Cuando se fue me apoyé en la puerta y respire profundamente, había sentido un gran alivio al escuchar que ese niño no era mío... Desde que supe la noticia había sentido un gran peso, la responsabilidad de darle a ese niño una familia, que sabía de sobra que no existía...
Quizás Elena llevase razón en todo lo que había dicho sobre mí o quizás no, pero sus palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza, dejándome una sensación de malestar en lo mas profundo de mi pecho... ¿Era verdad que me escondía? ¿Que no sabía querer a nadie? ¿Me podría llegar a querer alguien? ¿Me quería Malú, era capaz de hacerlo? Tantas preguntas y ninguna respuesta, y en momentos como este agradecería tener a esa madre o padre que me aconsejara, que me guiara, que me ayudara a no equivocarme... Me habían hecho siempre tantísima falta, se habían ido demasiado pronto, tanto ellos como mi hermano, sonreí con amargura al recordar a mi hermano, un hermano mayor demasiado alocado al que le apasionaba la música, desde que me alcanzaba la memoria siempre lo había visto con su guitarra en las manos, aprendiendo a tocar alguna nueva melodía o simplemente inventando las suyas propias, y me sentaba a verlo, y ahí nos quedábamos las horas muertas, yo disfrutando con sus notas y él revolviendo a sus musas... Y es que la vida te da tanto, que asombra, pero a mi me lo había quitado muy pronto, no los había empezado a disfrutar cuando de repente ya no estaban... Una lágrima solitaria recorrió mi mejilla, nos quedaron tantas cosas por hacer a los cuatro juntos...
Me dirigí a mi habitación y saqué mi vieja guitarra, tanto tiempo sin verla que casi se me había olvidado como era, la saqué de su funda y la dejé encima de la cama, saqué la vieja carpeta que había dentro de la funda y vi los amarillentos folios, eran trozos de alguna melodía, creadas en gran parte por mi hermano, había algunas también que eran mías, pero las suyas eran infinitamente mejores... Eran simples melodías, sin letra, sin estribillo, creadas por un niño con una gran ilusión, la música... Era lo único que me quedaba de él, nunca había tocado ninguna melodía de las compuestas por mi hermano, sólo las miraba y trataba de recordar cuando la había creado, recordando la cara de mi madre cuando lo veía tocar y el orgullo de mi padre cuando Luis nos enseñaba algo nuevo. Parecía mentira, pero después de tanto tiempo me dieron ganas de tocar la guitarra, mientras punteaba notas sin sentido, sentí esa sensación que había creído perdida en el pasado, la sensación de que algo nuevo se estaba formando, una melodía, no sé si era el sonido de la lluvia contra el cristal, o la mierda de día que había tenido, pero la inspiración que había perdido, volvía, mis dedos obedecían muy torpemente lo que mi cerebro estaba creando, busqué rápidamente un boli y un trozo de papel, escribí eso que se había ido formando en mi interior poco a poco, vacié todo lo que tenía dentro en esas notas, vertí en cada nota mi yo, volví a tocarla, esta vez más pausadamente y al terminarla, algunas lágrimas descendían silenciosas por mi cara. Yo no tenía criterio para decidir que una melodía era buena o no, pero esta simplemente era mía, era yo, unas cuantas notas que se repetían en la hoja de papel con la misión de tratar de explicarse por medio de la música.


Y es que la música me había sido de gran ayuda siempre, y hoy lo volvía a hacer, haciéndome verter todo lo que sentía en pocas notas, sin muchos adornos, sin muchas complicaciones, mi corazón más tocado que nunca se quedaba con esas notas para siempre, esta era la mejor manera de desahogarse, y al finalizar se me vino la imagen de su mirada antes de marcharse de ese camerino donde terminó todo... Y eso hizo inevitable la sensación de soledad que me invadió en ese momento...
Las palabras de Elena volvieron a mi mente, y aunque pensemos que las palabras son eso, palabras, y que se las lleva el viento, estamos muy equivocados, las palabras en muchas ocasiones duelen más que los actos... ¿Y si mi destino era estar solo? ¿Y si era verdad que no sabía compartir con nadie? Mientras mi mente divagaba sobre qué sentido tenía la vida para mi, vi por la ventana encenderse la luz de su habitación, y la vi a ella, su perfecta silueta entre las cortinas, parece que estaba hablando por teléfono... Suspiré y decidí que lo mejor sería salir de la habitación. 
Después de cenar me puse a ver la tele, no había nada decente que ver, pasaba canales por pasar el rato, ya estaban los anuncios de la Navidad, cada vez empezaban antes... Y no es que no me gustase la Navidad, antes como a cualquier persona me encantaba, pero cada vez lo veía más como una celebración meramente comercial, que necesidad había de esperar a una fecha concreta para compartir con tus seres queridos? Y además la Navidad me hacía acordarme de ellos, y de las navidades que hubiésemos podido compartir... Como no encontré nada que llamase mi atención decidí aprovechar el tiempo y cogí el portátil, me puse a trabajar en los únicos proyectos que aún tenía, me costó bastante hacer algo bueno, pero al final lo conseguí, salieron algunas cosas buenas que no me esperaba conseguir hoy... Cuando miré la hora, me di cuenta de que había estado casi 3 horas trabajando y no me había dado cuenta... Apagué el portátil y cuando me disponía a subir a la habitación sonó el timbre, me extrañó muchísimo, eran las 1:30 de la noche... ¿Quién podría ser?


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Capítulo 38 - Y hundido.

Por mi cabeza rondando miles de pensamiento, un lío de emociones en el pecho, su CD girando en el reproductor, en la maleta poca ropa y muchas ilusiones... Cada vez quedaba menos para llegar...
A mitad del camino aproximadamente, paré en una gasolinera a repostar y estirar un poco las piernas, desenchufé el móvil del cargador del coche mientras me bebía una Coca-Cola para combatir el sueño y vi una notificación, el corazón en ese momento amenazó con salirse de mi pecho, por fin después de tanta espera había obtenido una respuesta, abrí el whatsapp de Malú con manos temblorosas...
"Diego... Deja de llamarme, por favor..." 
Pocas palabras, pero lo dejaba todo muy claro, no quería volver a saber nada de mi... Ella acostumbrada a ser el mar de sensaciones que todo lo puede, me dejó a la deriva, tocado y hundido... Todo a mi alrededor en ese momento se derrumbó, todas las esperanzas e ilusiones que tenía puestas en este viaje se fueron a la mierda, una oleada de rabia me recorrió, rabia por no poder hacer nada, apreté el puño mientras trataba de contenerme... Seguía mirando la pantalla como un auténtico imbécil, sin ver nada, las letras escritas por ella hacia rato que se habían vuelto una única nube negra... Tantos días esperando respuesta y tenía que llegar justo hoy, cuando más ilusionado había estado, cuando tenía la certeza de que iba a volver a verla... Miles de lágrimas batallaban por salir de mis ojos, y consiguiendo su propósito se lanzaron en una carrera suicida por mis mejillas. Todas las emociones que había conseguido mantener a raya estos días, salieron a flote, dejándome con una mezcla de sensaciones, entre pérdida, soledad, dolor... ¿Qué debía hacer ahora? ¿Darlo todo por perdido? Miré al cielo buscando la tranquilidad que siempre encontraba ahí, únicamente la luna era testigo de mi dolor, una luna preciosa para ser compartida... 


Conseguí tranquilizarme y pensar, allí en el sitio menos esperado, una gasolinera fría y sucia, con la soledad de la helada noche de noviembre, sentado en el mugriento suelo, con ese olor a rueda quemada... Lo tuve claro en ese momento, ya estaba todo perdido, la había perdido y no había vuelta atrás, y todo por una maldita confusión, porque si de algo estaba seguro cada día que pasaba es que el hijo que supuestamente estaba esperando Elena no era mío, eso si de verdad estaba esperando alguno... Y si ya estaba todo perdido, ¿por qué no arriesgar hasta el final? Ya no me quedaba nada que perder, y si no luchaba estaba perdido... Me iba a volver valiente y hacer algo que nunca antes había hecho, iba a luchar por lo que de verdad quería, quizás estaba siendo optimista de más, o simplemente estaba esquivando a la realidad, pero no quería, no podía arrepentirme luego de no haberlo intentado... Era un gran lío, pero había decidido luchar hasta el final, porque esto no podía terminar con un simple whatsapp... No, no podía... No nos lo merecíamos.

Con ideas nuevas, pero sin la ilusión y la esperanza de antes, volví a subirme al coche y terminar con el viaje de una vez, cambié radicalmente de música, no quería que su voz siguiese traspasando mi alma, aunque era tarde, ella ya había conseguido traspasar mi corazón... 
Llegué a Barcelona sobre las 6 de la mañana, busqué el hotel que estuviera más cerca del Palau, pero todas las habitaciones estaban ocupadas, tuve que buscarme otro, uno que me pillaba bastante lejos pero no tenía nada que envidiarle al otro, la habitación disponía de una gran cristalera al lado de la cama desde donde se veía gran parte de la ciudad. Nada más entrar en la habitación me tiré en la cama, me cansaban demasiado los viajes, necesitaba dormir... 

Me desperté sobre las 3 de la tarde, miré el móvil y tenía algunos whatsapps que responder, ninguno más de Malú...
"Qué tal te fue anoche?" Mi prima se interesó, reí irónicamente si ella supiera... Me senté al borde de la cama y decidí que lo mejor sería llamarla. 


Contestó con rapidez, y me llovieron preguntas como si del diluvio universal se tratase. 
-Mónica, cálmate, de una en una que me acabo de levantar, por favor.- mi voz sonó aún ronca por el sueño.
-Como que te acabas de levantar? Tanto dió de si la noche?- su tono pícaro me hizo reír, mientras reía, ella al otro lado me exigía que hablase.
-Sí, me acabo de despertar, pero no es nada de lo que tú te piensas.- Me froté los ojos con la mano que tenía libre, necesitaba una ducha urgentemente para despejarme, porque que se colase continuamente en mis sueños a parte de en mi cabeza no me ayudaba a desarmar el lío que tenía. 
-Entonces que pasó anoche? No fuiste a verla?- suspiré, si no le contaba algo rápido iba a ser peor...
-Anoche me mandó un whatsapp... En el que me pedía que dejara de llamarla...- mi voz sonó apagada, espere la respuesta de mi prima que no tardó mucho en llegar.
-Joder Diego, pero estás bien? Si quieres voy ahora mismo para tu casa.- sonreí, era fantástico contar con ella de nuevo en mi vida, había sido un completo gilipollas al distanciarme de ella siendo lo único que tenía.
-Tranquila estoy bien, pero aunque quisieras no puedes venir a verme.- 
-Como que no?- su tono de voz me hizo reír ligeramente.
-Porque no estoy en casa, estoy en Barcelona... Su mensaje me pilló a medio camino y decidí que no me iba a volver a casa sin antes intentarlo... Quiero por lo menos poder seguir contando con ella como amiga, se ha convertido en alguien muy importante para mí... Y prima, la verdad es que esto me asusta.- confesé, tenía miedo de las dimensiones que había alcanzado mi amor por ella en tan corto tiempo, y que iba a hacer con el?
-Diego la verdad es que solo puedo felicitarte por esa decisión, creo que sensatamente es lo más acertado. Y no te preocupes por tener miedo, es normal, cuando amas a alguien pendes de un hilo.- tenía toda la razón del mundo, así es como me sentía. Al borde de un abismo en el que podía caer o lo podía saltar todo dependía de ella...
-Prima, muchas gracias por todo, por estar siempre ahí, conmigo. De verdad.-
-Diego si algo me quedó claro el día que llegastes a vivir con nosotros, es que eras otro más de nuestra familia, y así es cómo te voy a tratar siempre... Tú también has estado siempre ahí cuando te he necesitado...- sabía que se refería a cuando sus padres cayeron enfermos, primero fue mi tío, y como ella estaba acabando su carrera, fui yo quien ayudó a mi tía, porque ella también estaba algo enferma y no podía encargarse sola, y luego cuando le toco a mi tía, aunque mi prima ya había acabado su carrera y yo estaba con la mía estuve con ella porque no quería dejarla que pasara por todo ella sola...
Después de escuchar sus consejos y sus buenos deseos para esta noche, me metí en la ducha, dejé que el agua caliente bajara por mi cuerpo y relajase todos mis músculos, prefería no pensar en nada, dejar la mente en blanco. Aunque resultaba bastante complicado porque ocupaba mi mente continuamente sin pedir permiso... 
Me terminé de arreglar, me vestí con algo informal, un vaquero, una camiseta blanca y una chaqueta para combatir las bajas temperaturas de Barcelona.


Me fui para el Palau Sant Jordi con tiempo de sobra como había hecho en Madrid, aunque aquí al conocer menos la ciudad di alguna vuelta más de la necesaria. Pasé al recinto y me asombré, era aun más grande que el Palacio de Deportes de Madrid, y todo eso se iba a llenar para disfrutar de ella... Todas las gradas se iban ocupando a una velocidad vertiginosa, esta vez en mi grada no había nadie a quien conociera, con quien comentar el concierto, o simplemente decirle lo asombroso que era, y es que la vez anterior había sido un auténtico lujo para mí haberlo podido compartir con esos tres artistazos. 
El concierto comenzó como el de Madrid, y fue igual o más impresionante, ella estuvo magistral, emocionándonos a todos con sus temas, emocionándose ella a la hora de agradecer al público como la vez anterior y dándole las gracias a una apoteósica banda. El concierto finalizó de la misma manera que el anterior, con nuestro "Toda" y los recuerdos que me traía y "Como una flor" acompañado por su body, que era lo más comentado por toda la gente del recinto. Una vez finalizó, me dirigí hacia el backstage, aunque me costó bastante llegar, lo conseguí. Los músicos de Malú al verme vinieron a saludarme y yo los felicite a todos por el pedazo concierto que se acababan de marcar.
-Diego que sorpresa que estés aquí!- me saludó de manera bastante cercana José, sonreí y lo felicité por el conciertazo.
-Y parece que has venido también a este? Tanto te gustamos?- reí con él por su broma.
-Me invitó tu hermana, que por cierto venía a felicitarla pero no anda por aquí, verdad?- negó con la cabeza, estaba ansioso por verla, aunque trataba de disimularlo lo mejor posible.
-La niña Swarovski está ahora mismo con las del club de fans, pero no tiene que tardar en venir... Nosotros nos vamos a celebrar el trabajo bien hecho, no sabemos si Malú va a venirse hoy, ella suele irse a Madrid la misma noche del concierto, pero si tú te nos quieres unir nosotros encantados.- reí por el mote que usó para nombrarla, se le había puesto yo, pero al parecer más de uno lo usaba.
-Muchas gracias por la invitación, pero por más que quiera no puedo unirme a vosotros, tengo que volver a Madrid, el trabajo me reclama. A ver si consigo ver a tu hermana antes de irme...- cuando dije esto se escucharon las pisadas de unos tacones que se acercaban, me puse nerviosos en ese mismo instante, estaba seguro de que era ella, su perfume a pesar de ser muy sutil se olía a distancia, o era yo que era adicto a ese olor, tenía que comportarme como lo que habíamos hecho hasta ahora delante de todo el mundo, solo éramos amigos, bueno por lo menos delante de la gente lo seguíamos siendo...
-Malú mira quien ha venido hoy a vernos!- gritó su hermano, yo estaba de espaldas a ella, así que decidí girarme para verla, estaba tan guapa como siempre, ella al verme me miró sorprendida, no se creía que yo estuviera ahí, pero sonrió y entonces parte de la gran tensión que sentía se evaporó al ver su sonrisa. Terminó de acercarse a nosotros y se quedó mirándonos sonrientes.
-Felicidades Malú! Habéis estado espectaculares!- la felicité y aproveché para tener un pequeño contacto con su piel en esos dos besos, un contacto como siempre eléctrico y adictivo.
-Bueno chicos os dejo, que tengo que irme con esta gente a celebrar el trabajo bien hecho! Ya sabes Diego, si te quieres unir... A ti hermanita, como no hay quien te haga cambiar de opinión...- sonreí y le agradecí de nuevo a José su invitación. La sala en cuestión de minutos se fue vaciando, pero aún había bastante gente como para ponerme a hablar delante de ellos. Nosotros no decíamos nada, solo se oía el alboroto de los músicos y gente del Staff, únicamente nos mirábamos el uno al otro, ninguno de los dos quería romper el momento. O ninguno de los dos quería hablar, ni meter la pata aún más...
-Eeh... Malú...-
-Diego...- empezamos a hablar a la vez, no pudimos evitar reírnos, le pedí que continuara ella, se escuchó bastante jaleo al final del pasillo, y Malú rió negando con la cabeza.
-Que animales son... Te parece si vamos mejor a mi camerino y hablamos allí?- asentí y la seguí hasta su camerino. Era una pequeña habitación con un sofá de dos plazas, una pequeña mesa delante de este, otra mesa al otro lado de la habitación y un cuarto de baño, donde se veían bastantes maletas, supongo que sería parte de su vestuario. Nos sentamos en el sofá que aún siendo bastante pequeño, ella se las apañó para que ninguna parte de nuestros cuerpos ser rozara, y estas cosas son las que me mataban, yo que quería sentir el calor de su piel cerquita de mi...
-Diego, muchísimas gracias por venir, de verdad no sabes la ilusión que me ha hecho verte hoy aquí, pensaba que no vendrías.- sonreí y me encogí de hombros ella me devolvió la sonrisa.
-Te lo prometí.- su sonrisa se hizo más grande y asintió.
-Pero Malú, yo en realidad he venido a pedirte disculpas.- me miró sin entenderme, iba a hablar pero no la dejé.
-Sí, pedirte disculpas por lo que viste el otro día, te prometo que no te he engañado ni me he burlado de ti, nunca lo haría, y te puedo garantizar casi al 100% que es todo mentira, y aunque fuera verdad yo con quien quiero estar es contigo.- mis palabras salían torpes de mi boca, estaba nervioso, ella asintió para mi completo asombro, sonreí, pensé que lo había conseguido que me había creído, que ya no había nada mal entre nosotros. Puse mi mano sobre su rodilla, quería sentirla cerca, lo necesitaba, ella se removió en el sofá ligeramente, pero como era bastante pequeño no consiguió separarse mucho, me volví a apegar más a ella, ella me miraba nerviosa, se veía claramente en su mirada que estaba teniendo una batalla interna, con la mano que me quedaba libre rocé con las yemas de mis dedos la fina piel de su mejilla. Clavó su mirada en la mía, se la veia nerviosa también, y aunque esto la pusiera más nerviosa yo me estaba muriendo por volver a besarla.
-Diego...- suspiró en la poca distancia que separaba ya a nuestras bocas, tenía la intención de pararme, lo sabia.
-Shhhhh...- interrumpí así su próxima palabra y uní nuestros labios por fin, fue en principio un ligero roce, tratando así de hacerla reaccionar, y funcionó porque cerró los ojos y relajó notablemente la espalda. Volví a unir nuestros labios, esta vez con algo más de seguridad, sus labios se unieron a los míos perfectamente como siempre que lo hacían, volvieron a jugar entre ellos, su lengua rozó tímidamente la mía, y es que se la notaba bastante tensa aún, no sabía porque no se entregaba al beso como siempre lo hacía... Moví mi mano desde su mejilla hasta su nuca y dejé caricias pérdidas por esa zona, sabía de sobra que eso la relajaba y así fue, se adentró en mi boca como acostumbraba a hacer siempre, sus manos viajaron a mi pelo como era habitual y fue subiendo poquito a poco la intensidad del beso, me empujó ligeramente para que me recostase poniéndose ella encima mía, mis manos viajaron a la zona baja de su espalda, deslicé una por su pierna y otra la adentré debajo de su camiseta, provocando así más tirones en mi pelo, y aunque los dos respirábamos con bastante dificultad ninguno se atrevía a romper el beso del todo porque nos ganaría la razón... Juntos éramos esa gota de agua que se queda en el cristal y avanza en sentido contrario a la marcha, que parece que de repente tiene vida y sabe hacia donde va y se encuentra a otra gota en el cristal, se juntan y ya no se diferencian la una de la otra, se han vuelto una sola y siguen luchando juntas... Juntos éramos uno solo...
Mordió mi mandíbula para luego lanzarse veloz a mi cuello, donde mordía, chupaba y besaba toda la piel que veía a su alcance. Fue mi turno de perderme en la fina piel de su cuello, ella se dejaba hacer mientras revolvía mi pelo, pero de repente paró.
-Diego para, suéltame.- la obedecí rápidamente y la solté, pero la miré extrañado, no entendía nada.
-Diego, esto no puede ser...- tapó su cara con las manos y apoyó los codos en las rodillas, a mi me había dejado en fuera de juego con sus palabras... Al cabo de un rato levantó la cabeza y pude ver como de sus ojos aguados brotaban lágrimas incansablemente, no pude soportar verla llorar, así que la atraje hacia mi y la abracé contra mi pecho, ella sorprendiéndome de nuevo rodeó con sus brazos mi cintura y me apretó contra ella muy fuerte, como si quisiera quedarse siempre así, o fusionarnos como esa gota de agua en el cristal. Seguía llorando, lo notaba por el sube y baja de su espalda, besé el tope de su cabeza mientras dejaba caricias en su espalda.
-Malú no llores por favor...- mi voz fue apenas un susurro, pero ella lo oyó porque fue descendiendo la intensidad de su llanto. Se separó de mi y se puso de pie, daba vueltas por la habitación sin ningún sentido como buscando algo que no encontraba, pero sin mirar en ningún lado.
-Malú dime que pasa por favor. Por qué estamos así?- clavó su mirada en la mía y suspiró.
-Diego tienes que alejarte de mí.- sus palabras rompieron algo dentro de mí, escuché perfectamente como crujía... Agaché la cabeza mirando a mis pies, ella continuó hablando.
-Tienes que olvidarte de mi y volver con Elena, ella va a tener un hijo tuyo y vas a formar una familia de lo más bonita, yo no puedo quitarte eso, es lo que siempre has deseado... No me perdonaría a mi misma quitarte eso...- a esta altura algunas lágrimas descendía por mis mejillas, yo no era un hombre de hierro ni pretendía serlo... 
-Malú no puedes pedirme eso... Yo te quiero a ti, y si he tenido algo claro desde siempre es que cuando tuviese mi propia familia sería con la persona a la que yo quisiese, y esa no es Elena...- se quedó mirándome, durante un largo rato. Yo me seguía deshaciendo por dentro, sus palabras calaron hondo y mi cabeza no hacia nada más que reproducirlas.
-Diego era a la persona a la que querías hasta hacer relativamente muy poco tiempo.- negué con la cabeza, nunca había sentido por Elena lo que sentía por ella.
-No Malú, no de la misma forma que te quiero a ti.- un dolor se había instalado en mi pecho, como queriendo ahogarme. Como un cuchillo clavado que no paraba de moverse haciendo cada vez más heridas, más daño...
-Diego hazme caso, vuelve con ella y forma tu familia.- negué con la cabeza y me pase las manos por el pelo, no podía ser que me estuviese pidiendo esto. Yo quería estar con ella, no con nadie más... Y si de verdad ese hijo era mío me encargaría de él pero no podía pedirme que me alejara de ella... Eso no...
-Malú no nos hagas esto... No puedes pedirme que me olvide de ti... Eres de lo mejor que me ha dado la vida... Puedo entender que no sientas lo mismo que siento yo por ti, pero estoy seguro que entre nosotros hay algo... No nos rompas...- mi voz sonó bastante apagada, ella volvió a sentarse a mi lado y agarró mi mano.
-Diego no me lo pongas mas difícil...- susurró cerca de mi oído, un susurro lleno de sentimientos, de los suyos, de los míos, de los dos... 
-Malú dime que no sientes nada por mí y me iré...- clave mi mirada en la suya buscando una respuesta, estaba prácticamente seguro que sentía algo por mí. Guardó silencio, ninguna palabra se atrevía a romperlo, no despegaba su mirada de la mía y supe que no era capaz de negarlo.
-No puedes...- eran pequeños los detalles que me demostraban que había algo sin la necesidad de decirlo, como por ejemplo mandarme el whastapp a altas horas de la madrugada, pensando que lo leería a la mañana siguiente para no evitar que durmiese...
-Diego, es en serio, debes alejarte de mi y volver con ella...- y otra vez a lo mismo, no me entendía, o si lo hacia lo disimulaba muy bien.
-Malú no puedo formar una familia con alguien a quien no quiero.- solté un bufido al final de la frase, estaba cansado ya de que nos quisiese separar.
-Diego si yo no hubiese aparecido esa noche, tú la seguirías queriendo.- negué con la cabeza, no podía ponerse a pensar ahora en eso...
-Malú pero apareciste, cambiándolo todo en tan poco tiempo... Haciéndome mejor, mejor de lo que era antes... Y olvidarme de ti, a parte de imposible, sería olvidar que se puede ser feliz, porque a tu lado es todo más fácil...
Y cuando yo me vine para Madrid las cosas con ella no estaban bien.- se puso de pie y cogió su bolso.
-Diego hazme caso por favor. Ella te va dar algo que yo no... Te va a dar un hijo, que es algo maravilloso y ese pequeño se merece crecer contigo, porque él no tiene culpa de los errores que hayan cometido los mayores, no me parece bien meterme en medio y destrozar vuestra felicidad... Duramos lo que tuvimos que durar...-y dicho esto salió de la habitación, no podía hacer lo que me pedía, yo la quería a ella... Nos había quitado la oportunidad de estar juntos, de intentarlo... 
Salí en busca de mi coche, el frío de la noche combatía con el que yo sentía por dentro... Me había roto, y sabia que iba a estar para siempre roto porque la única que podía repararme era ella... Y sabía que ella no estaba mucho mejor que yo, aunque delante de mi se intentase hacer la dura al decirme que la olvidara... Volvía a estar solo, y lo más duro aún, sin ella... Sin la persona que me había enseñado tan de cerca lo que era el amor, ese que yo creía conocer pero que desconocía por completo... Y muchas veces damos por hecho que lo sabemos todo, que lo conocemos absolutamente todo, pero no hay nada que sepamos con certeza, porque todo está en continuo cambio, y desconocemos la mayoría de las cosas, y siendo hipócritas creemos saber de todo cuando lo único que podemos conocer con seguridad es el momento, desconocemos por completo todo lo demás y aún así aseguramos saberlo todo...
Por lo menos lo había intentado, no lo había conseguido pero había sido la mejor decisión... Como me había dicho ella, duramos lo que tuvimos que durar, y me quedaba con montones de momentos y recuerdos en los que reinaba su sonrisa, tendría que aprender a vivir con ellos pero sin ella...