Por mi cabeza rondando miles de pensamiento, un lío de emociones en el pecho, su CD girando en el reproductor, en la maleta poca ropa y muchas ilusiones... Cada vez quedaba menos para llegar...
A mitad del camino aproximadamente, paré en una gasolinera a repostar y estirar un poco las piernas, desenchufé el móvil del cargador del coche mientras me bebía una Coca-Cola para combatir el sueño y vi una notificación, el corazón en ese momento amenazó con salirse de mi pecho, por fin después de tanta espera había obtenido una respuesta, abrí el whatsapp de Malú con manos temblorosas...
"Diego... Deja de llamarme, por favor..."
Pocas palabras, pero lo dejaba todo muy claro, no quería volver a saber nada de mi... Ella acostumbrada a ser el mar de sensaciones que todo lo puede, me dejó a la deriva, tocado y hundido... Todo a mi alrededor en ese momento se derrumbó, todas las esperanzas e ilusiones que tenía puestas en este viaje se fueron a la mierda, una oleada de rabia me recorrió, rabia por no poder hacer nada, apreté el puño mientras trataba de contenerme... Seguía mirando la pantalla como un auténtico imbécil, sin ver nada, las letras escritas por ella hacia rato que se habían vuelto una única nube negra... Tantos días esperando respuesta y tenía que llegar justo hoy, cuando más ilusionado había estado, cuando tenía la certeza de que iba a volver a verla... Miles de lágrimas batallaban por salir de mis ojos, y consiguiendo su propósito se lanzaron en una carrera suicida por mis mejillas. Todas las emociones que había conseguido mantener a raya estos días, salieron a flote, dejándome con una mezcla de sensaciones, entre pérdida, soledad, dolor... ¿Qué debía hacer ahora? ¿Darlo todo por perdido? Miré al cielo buscando la tranquilidad que siempre encontraba ahí, únicamente la luna era testigo de mi dolor, una luna preciosa para ser compartida...
Conseguí tranquilizarme y pensar, allí en el sitio menos esperado, una gasolinera fría y sucia, con la soledad de la helada noche de noviembre, sentado en el mugriento suelo, con ese olor a rueda quemada... Lo tuve claro en ese momento, ya estaba todo perdido, la había perdido y no había vuelta atrás, y todo por una maldita confusión, porque si de algo estaba seguro cada día que pasaba es que el hijo que supuestamente estaba esperando Elena no era mío, eso si de verdad estaba esperando alguno... Y si ya estaba todo perdido, ¿por qué no arriesgar hasta el final? Ya no me quedaba nada que perder, y si no luchaba estaba perdido... Me iba a volver valiente y hacer algo que nunca antes había hecho, iba a luchar por lo que de verdad quería, quizás estaba siendo optimista de más, o simplemente estaba esquivando a la realidad, pero no quería, no podía arrepentirme luego de no haberlo intentado... Era un gran lío, pero había decidido luchar hasta el final, porque esto no podía terminar con un simple whatsapp... No, no podía... No nos lo merecíamos.
Con ideas nuevas, pero sin la ilusión y la esperanza de antes, volví a subirme al coche y terminar con el viaje de una vez, cambié radicalmente de música, no quería que su voz siguiese traspasando mi alma, aunque era tarde, ella ya había conseguido traspasar mi corazón...
Llegué a Barcelona sobre las 6 de la mañana, busqué el hotel que estuviera más cerca del Palau, pero todas las habitaciones estaban ocupadas, tuve que buscarme otro, uno que me pillaba bastante lejos pero no tenía nada que envidiarle al otro, la habitación disponía de una gran cristalera al lado de la cama desde donde se veía gran parte de la ciudad. Nada más entrar en la habitación me tiré en la cama, me cansaban demasiado los viajes, necesitaba dormir...
Me desperté sobre las 3 de la tarde, miré el móvil y tenía algunos whatsapps que responder, ninguno más de Malú...
"Qué tal te fue anoche?" Mi prima se interesó, reí irónicamente si ella supiera... Me senté al borde de la cama y decidí que lo mejor sería llamarla.
Contestó con rapidez, y me llovieron preguntas como si del diluvio universal se tratase.
-Mónica, cálmate, de una en una que me acabo de levantar, por favor.- mi voz sonó aún ronca por el sueño.
-Como que te acabas de levantar? Tanto dió de si la noche?- su tono pícaro me hizo reír, mientras reía, ella al otro lado me exigía que hablase.
-Sí, me acabo de despertar, pero no es nada de lo que tú te piensas.- Me froté los ojos con la mano que tenía libre, necesitaba una ducha urgentemente para despejarme, porque que se colase continuamente en mis sueños a parte de en mi cabeza no me ayudaba a desarmar el lío que tenía.
-Entonces que pasó anoche? No fuiste a verla?- suspiré, si no le contaba algo rápido iba a ser peor...
-Anoche me mandó un whatsapp... En el que me pedía que dejara de llamarla...- mi voz sonó apagada, espere la respuesta de mi prima que no tardó mucho en llegar.
-Joder Diego, pero estás bien? Si quieres voy ahora mismo para tu casa.- sonreí, era fantástico contar con ella de nuevo en mi vida, había sido un completo gilipollas al distanciarme de ella siendo lo único que tenía.
-Tranquila estoy bien, pero aunque quisieras no puedes venir a verme.-
-Como que no?- su tono de voz me hizo reír ligeramente.
-Porque no estoy en casa, estoy en Barcelona... Su mensaje me pilló a medio camino y decidí que no me iba a volver a casa sin antes intentarlo... Quiero por lo menos poder seguir contando con ella como amiga, se ha convertido en alguien muy importante para mí... Y prima, la verdad es que esto me asusta.- confesé, tenía miedo de las dimensiones que había alcanzado mi amor por ella en tan corto tiempo, y que iba a hacer con el?
-Diego la verdad es que solo puedo felicitarte por esa decisión, creo que sensatamente es lo más acertado. Y no te preocupes por tener miedo, es normal, cuando amas a alguien pendes de un hilo.- tenía toda la razón del mundo, así es como me sentía. Al borde de un abismo en el que podía caer o lo podía saltar todo dependía de ella...
-Prima, muchas gracias por todo, por estar siempre ahí, conmigo. De verdad.-
-Diego si algo me quedó claro el día que llegastes a vivir con nosotros, es que eras otro más de nuestra familia, y así es cómo te voy a tratar siempre... Tú también has estado siempre ahí cuando te he necesitado...- sabía que se refería a cuando sus padres cayeron enfermos, primero fue mi tío, y como ella estaba acabando su carrera, fui yo quien ayudó a mi tía, porque ella también estaba algo enferma y no podía encargarse sola, y luego cuando le toco a mi tía, aunque mi prima ya había acabado su carrera y yo estaba con la mía estuve con ella porque no quería dejarla que pasara por todo ella sola...
Después de escuchar sus consejos y sus buenos deseos para esta noche, me metí en la ducha, dejé que el agua caliente bajara por mi cuerpo y relajase todos mis músculos, prefería no pensar en nada, dejar la mente en blanco. Aunque resultaba bastante complicado porque ocupaba mi mente continuamente sin pedir permiso...
Me terminé de arreglar, me vestí con algo informal, un vaquero, una camiseta blanca y una chaqueta para combatir las bajas temperaturas de Barcelona.
Me fui para el Palau Sant Jordi con tiempo de sobra como había hecho en Madrid, aunque aquí al conocer menos la ciudad di alguna vuelta más de la necesaria. Pasé al recinto y me asombré, era aun más grande que el Palacio de Deportes de Madrid, y todo eso se iba a llenar para disfrutar de ella... Todas las gradas se iban ocupando a una velocidad vertiginosa, esta vez en mi grada no había nadie a quien conociera, con quien comentar el concierto, o simplemente decirle lo asombroso que era, y es que la vez anterior había sido un auténtico lujo para mí haberlo podido compartir con esos tres artistazos.
El concierto comenzó como el de Madrid, y fue igual o más impresionante, ella estuvo magistral, emocionándonos a todos con sus temas, emocionándose ella a la hora de agradecer al público como la vez anterior y dándole las gracias a una apoteósica banda. El concierto finalizó de la misma manera que el anterior, con nuestro "Toda" y los recuerdos que me traía y "Como una flor" acompañado por su body, que era lo más comentado por toda la gente del recinto. Una vez finalizó, me dirigí hacia el backstage, aunque me costó bastante llegar, lo conseguí. Los músicos de Malú al verme vinieron a saludarme y yo los felicite a todos por el pedazo concierto que se acababan de marcar.
-Diego que sorpresa que estés aquí!- me saludó de manera bastante cercana José, sonreí y lo felicité por el conciertazo.
-Y parece que has venido también a este? Tanto te gustamos?- reí con él por su broma.
-Me invitó tu hermana, que por cierto venía a felicitarla pero no anda por aquí, verdad?- negó con la cabeza, estaba ansioso por verla, aunque trataba de disimularlo lo mejor posible.
-La niña Swarovski está ahora mismo con las del club de fans, pero no tiene que tardar en venir... Nosotros nos vamos a celebrar el trabajo bien hecho, no sabemos si Malú va a venirse hoy, ella suele irse a Madrid la misma noche del concierto, pero si tú te nos quieres unir nosotros encantados.- reí por el mote que usó para nombrarla, se le había puesto yo, pero al parecer más de uno lo usaba.
-Muchas gracias por la invitación, pero por más que quiera no puedo unirme a vosotros, tengo que volver a Madrid, el trabajo me reclama. A ver si consigo ver a tu hermana antes de irme...- cuando dije esto se escucharon las pisadas de unos tacones que se acercaban, me puse nerviosos en ese mismo instante, estaba seguro de que era ella, su perfume a pesar de ser muy sutil se olía a distancia, o era yo que era adicto a ese olor, tenía que comportarme como lo que habíamos hecho hasta ahora delante de todo el mundo, solo éramos amigos, bueno por lo menos delante de la gente lo seguíamos siendo...
-Malú mira quien ha venido hoy a vernos!- gritó su hermano, yo estaba de espaldas a ella, así que decidí girarme para verla, estaba tan guapa como siempre, ella al verme me miró sorprendida, no se creía que yo estuviera ahí, pero sonrió y entonces parte de la gran tensión que sentía se evaporó al ver su sonrisa. Terminó de acercarse a nosotros y se quedó mirándonos sonrientes.
-Felicidades Malú! Habéis estado espectaculares!- la felicité y aproveché para tener un pequeño contacto con su piel en esos dos besos, un contacto como siempre eléctrico y adictivo.
-Bueno chicos os dejo, que tengo que irme con esta gente a celebrar el trabajo bien hecho! Ya sabes Diego, si te quieres unir... A ti hermanita, como no hay quien te haga cambiar de opinión...- sonreí y le agradecí de nuevo a José su invitación. La sala en cuestión de minutos se fue vaciando, pero aún había bastante gente como para ponerme a hablar delante de ellos. Nosotros no decíamos nada, solo se oía el alboroto de los músicos y gente del Staff, únicamente nos mirábamos el uno al otro, ninguno de los dos quería romper el momento. O ninguno de los dos quería hablar, ni meter la pata aún más...
-Eeh... Malú...-
-Diego...- empezamos a hablar a la vez, no pudimos evitar reírnos, le pedí que continuara ella, se escuchó bastante jaleo al final del pasillo, y Malú rió negando con la cabeza.
-Que animales son... Te parece si vamos mejor a mi camerino y hablamos allí?- asentí y la seguí hasta su camerino. Era una pequeña habitación con un sofá de dos plazas, una pequeña mesa delante de este, otra mesa al otro lado de la habitación y un cuarto de baño, donde se veían bastantes maletas, supongo que sería parte de su vestuario. Nos sentamos en el sofá que aún siendo bastante pequeño, ella se las apañó para que ninguna parte de nuestros cuerpos ser rozara, y estas cosas son las que me mataban, yo que quería sentir el calor de su piel cerquita de mi...
-Diego, muchísimas gracias por venir, de verdad no sabes la ilusión que me ha hecho verte hoy aquí, pensaba que no vendrías.- sonreí y me encogí de hombros ella me devolvió la sonrisa.
-Te lo prometí.- su sonrisa se hizo más grande y asintió.
-Pero Malú, yo en realidad he venido a pedirte disculpas.- me miró sin entenderme, iba a hablar pero no la dejé.
-Sí, pedirte disculpas por lo que viste el otro día, te prometo que no te he engañado ni me he burlado de ti, nunca lo haría, y te puedo garantizar casi al 100% que es todo mentira, y aunque fuera verdad yo con quien quiero estar es contigo.- mis palabras salían torpes de mi boca, estaba nervioso, ella asintió para mi completo asombro, sonreí, pensé que lo había conseguido que me había creído, que ya no había nada mal entre nosotros. Puse mi mano sobre su rodilla, quería sentirla cerca, lo necesitaba, ella se removió en el sofá ligeramente, pero como era bastante pequeño no consiguió separarse mucho, me volví a apegar más a ella, ella me miraba nerviosa, se veía claramente en su mirada que estaba teniendo una batalla interna, con la mano que me quedaba libre rocé con las yemas de mis dedos la fina piel de su mejilla. Clavó su mirada en la mía, se la veia nerviosa también, y aunque esto la pusiera más nerviosa yo me estaba muriendo por volver a besarla.
-Diego...- suspiró en la poca distancia que separaba ya a nuestras bocas, tenía la intención de pararme, lo sabia.
-Shhhhh...- interrumpí así su próxima palabra y uní nuestros labios por fin, fue en principio un ligero roce, tratando así de hacerla reaccionar, y funcionó porque cerró los ojos y relajó notablemente la espalda. Volví a unir nuestros labios, esta vez con algo más de seguridad, sus labios se unieron a los míos perfectamente como siempre que lo hacían, volvieron a jugar entre ellos, su lengua rozó tímidamente la mía, y es que se la notaba bastante tensa aún, no sabía porque no se entregaba al beso como siempre lo hacía... Moví mi mano desde su mejilla hasta su nuca y dejé caricias pérdidas por esa zona, sabía de sobra que eso la relajaba y así fue, se adentró en mi boca como acostumbraba a hacer siempre, sus manos viajaron a mi pelo como era habitual y fue subiendo poquito a poco la intensidad del beso, me empujó ligeramente para que me recostase poniéndose ella encima mía, mis manos viajaron a la zona baja de su espalda, deslicé una por su pierna y otra la adentré debajo de su camiseta, provocando así más tirones en mi pelo, y aunque los dos respirábamos con bastante dificultad ninguno se atrevía a romper el beso del todo porque nos ganaría la razón... Juntos éramos esa gota de agua que se queda en el cristal y avanza en sentido contrario a la marcha, que parece que de repente tiene vida y sabe hacia donde va y se encuentra a otra gota en el cristal, se juntan y ya no se diferencian la una de la otra, se han vuelto una sola y siguen luchando juntas... Juntos éramos uno solo...
Mordió mi mandíbula para luego lanzarse veloz a mi cuello, donde mordía, chupaba y besaba toda la piel que veía a su alcance. Fue mi turno de perderme en la fina piel de su cuello, ella se dejaba hacer mientras revolvía mi pelo, pero de repente paró.
-Diego para, suéltame.- la obedecí rápidamente y la solté, pero la miré extrañado, no entendía nada.
-Diego, esto no puede ser...- tapó su cara con las manos y apoyó los codos en las rodillas, a mi me había dejado en fuera de juego con sus palabras... Al cabo de un rato levantó la cabeza y pude ver como de sus ojos aguados brotaban lágrimas incansablemente, no pude soportar verla llorar, así que la atraje hacia mi y la abracé contra mi pecho, ella sorprendiéndome de nuevo rodeó con sus brazos mi cintura y me apretó contra ella muy fuerte, como si quisiera quedarse siempre así, o fusionarnos como esa gota de agua en el cristal. Seguía llorando, lo notaba por el sube y baja de su espalda, besé el tope de su cabeza mientras dejaba caricias en su espalda.
-Malú no llores por favor...- mi voz fue apenas un susurro, pero ella lo oyó porque fue descendiendo la intensidad de su llanto. Se separó de mi y se puso de pie, daba vueltas por la habitación sin ningún sentido como buscando algo que no encontraba, pero sin mirar en ningún lado.
-Malú dime que pasa por favor. Por qué estamos así?- clavó su mirada en la mía y suspiró.
-Diego tienes que alejarte de mí.- sus palabras rompieron algo dentro de mí, escuché perfectamente como crujía... Agaché la cabeza mirando a mis pies, ella continuó hablando.
-Tienes que olvidarte de mi y volver con Elena, ella va a tener un hijo tuyo y vas a formar una familia de lo más bonita, yo no puedo quitarte eso, es lo que siempre has deseado... No me perdonaría a mi misma quitarte eso...- a esta altura algunas lágrimas descendía por mis mejillas, yo no era un hombre de hierro ni pretendía serlo...
-Malú no puedes pedirme eso... Yo te quiero a ti, y si he tenido algo claro desde siempre es que cuando tuviese mi propia familia sería con la persona a la que yo quisiese, y esa no es Elena...- se quedó mirándome, durante un largo rato. Yo me seguía deshaciendo por dentro, sus palabras calaron hondo y mi cabeza no hacia nada más que reproducirlas.
-Diego era a la persona a la que querías hasta hacer relativamente muy poco tiempo.- negué con la cabeza, nunca había sentido por Elena lo que sentía por ella.
-No Malú, no de la misma forma que te quiero a ti.- un dolor se había instalado en mi pecho, como queriendo ahogarme. Como un cuchillo clavado que no paraba de moverse haciendo cada vez más heridas, más daño...
-Diego hazme caso, vuelve con ella y forma tu familia.- negué con la cabeza y me pase las manos por el pelo, no podía ser que me estuviese pidiendo esto. Yo quería estar con ella, no con nadie más... Y si de verdad ese hijo era mío me encargaría de él pero no podía pedirme que me alejara de ella... Eso no...
-Malú no nos hagas esto... No puedes pedirme que me olvide de ti... Eres de lo mejor que me ha dado la vida... Puedo entender que no sientas lo mismo que siento yo por ti, pero estoy seguro que entre nosotros hay algo... No nos rompas...- mi voz sonó bastante apagada, ella volvió a sentarse a mi lado y agarró mi mano.
-Diego no me lo pongas mas difícil...- susurró cerca de mi oído, un susurro lleno de sentimientos, de los suyos, de los míos, de los dos...
-Malú dime que no sientes nada por mí y me iré...- clave mi mirada en la suya buscando una respuesta, estaba prácticamente seguro que sentía algo por mí. Guardó silencio, ninguna palabra se atrevía a romperlo, no despegaba su mirada de la mía y supe que no era capaz de negarlo.
-No puedes...- eran pequeños los detalles que me demostraban que había algo sin la necesidad de decirlo, como por ejemplo mandarme el whastapp a altas horas de la madrugada, pensando que lo leería a la mañana siguiente para no evitar que durmiese...
-Diego, es en serio, debes alejarte de mi y volver con ella...- y otra vez a lo mismo, no me entendía, o si lo hacia lo disimulaba muy bien.
-Malú no puedo formar una familia con alguien a quien no quiero.- solté un bufido al final de la frase, estaba cansado ya de que nos quisiese separar.
-Diego si yo no hubiese aparecido esa noche, tú la seguirías queriendo.- negué con la cabeza, no podía ponerse a pensar ahora en eso...
-Malú pero apareciste, cambiándolo todo en tan poco tiempo... Haciéndome mejor, mejor de lo que era antes... Y olvidarme de ti, a parte de imposible, sería olvidar que se puede ser feliz, porque a tu lado es todo más fácil...
Y cuando yo me vine para Madrid las cosas con ella no estaban bien.- se puso de pie y cogió su bolso.
-Diego hazme caso por favor. Ella te va dar algo que yo no... Te va a dar un hijo, que es algo maravilloso y ese pequeño se merece crecer contigo, porque él no tiene culpa de los errores que hayan cometido los mayores, no me parece bien meterme en medio y destrozar vuestra felicidad... Duramos lo que tuvimos que durar...-y dicho esto salió de la habitación, no podía hacer lo que me pedía, yo la quería a ella... Nos había quitado la oportunidad de estar juntos, de intentarlo...
Salí en busca de mi coche, el frío de la noche combatía con el que yo sentía por dentro... Me había roto, y sabia que iba a estar para siempre roto porque la única que podía repararme era ella... Y sabía que ella no estaba mucho mejor que yo, aunque delante de mi se intentase hacer la dura al decirme que la olvidara... Volvía a estar solo, y lo más duro aún, sin ella... Sin la persona que me había enseñado tan de cerca lo que era el amor, ese que yo creía conocer pero que desconocía por completo... Y muchas veces damos por hecho que lo sabemos todo, que lo conocemos absolutamente todo, pero no hay nada que sepamos con certeza, porque todo está en continuo cambio, y desconocemos la mayoría de las cosas, y siendo hipócritas creemos saber de todo cuando lo único que podemos conocer con seguridad es el momento, desconocemos por completo todo lo demás y aún así aseguramos saberlo todo...
Por lo menos lo había intentado, no lo había conseguido pero había sido la mejor decisión... Como me había dicho ella, duramos lo que tuvimos que durar, y me quedaba con montones de momentos y recuerdos en los que reinaba su sonrisa, tendría que aprender a vivir con ellos pero sin ella...



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