domingo, 14 de diciembre de 2014

9. Casualidades.

Es mi madre, abro la verja de entrada y espero a que llegue a la puerta, cuando lo hace nada más verme me saluda con dos besos y entra en busca de su nieto.
Mientras ella da de merendar a Jaime yo preparo un té para ella y para mi un colacao y esque no me gusta abusar del café. Lo sirvo y pongo unas galletas y bollos para acompañar. Meriendo con mi madre en una charla muy animada, me cuenta que esta noche ha quedado con unas amigas y van a salir a cenar, le digo que me parece genial y que se lo pase muy bien.
-Bueno hijo ya me voy que si no no me da tiempo a arreglarme.
-Vale mama- le digo mientras la acompaño a la puerta- pero a ti no te hace falta arreglarte eres la más guapa- le planto un beso en la mejilla. Ella ríe y me responde.
-Que encanto!!! - y mientras me dice esto me tira del moflete. Río porque me recuerda a cuando era niño.

Paso hacia mi casa y veo a Jaime que del amor incondicional con su oso ha pasado al odio ya que ahora le zarandea de un lado a otro sin ningún sentido, me río y miro la hora, no son más de las 19:15 así qué decido salir a pasear un rato ya que a Jaime le hará bien tomar el aire, y porque hay un parque detrás de la urbanización. Le pongo su cazadora y su bufanda porque hoy hace frío. Me pongo yo una cazadora color gris verdoso un pañuelo y un gorro de punto, ya que gracias a mi niño tengo unos rizos alborotados. Monto a Jaime en el carrito y salimos hacia el parque.
Vamos dando un paseo, estamos llegando y veo al final de la calle un Starbucks, gran descubrimiento. Estamos llegando al parque y veo a lo lejos a una mujer con gafas de sol gorro y bufanda con tres perras, sólo esta ella en el parque, y no me extraña nada ya que las urbanizaciones de por aquí cerca son de gente famosa o grandes empresarios y no es que se relacionen mucho con la gente, me acerco a uno de los bancos que hay al lado de donde está la mujer. Dejo el carrito a un lado y saco a Jaime del carro, cojo una mantita para Jaime y la pongo en el césped y me siento en el césped con mi niño, le siento encima de su manta y me pongo a jugar con él.
De repente escucho mi nombre.
-¿Rodrigo?
Me giro sin soltar a mi niño y ahí la veo quitándose sus gafas de sol para así hacerme más fácil la tarea de reconocerla como si no fuera fácil.
-Malú que haces aquí!!?- le respondo sorprendido mientras me levanto con mi niño en brazos.
-Pues nada que he salido a pasear a mi zoo- se acerca a donde estamos.
-Son tuyas todas?- le pregunto un poco sorprendido ya que vive con tres perros y yo no he escuchado ni un ladrido desde mi casa.
-SÍ, estos son mis amores- me dice mientras se ríe porque la perra más grande no deja de saltar encima de ella- Danka! Ya!- le dice con un tono muy autoritario la perra, Danka se está quieta al instante.-Supongo que te quieren conocer.
-Yo encantado- digo mientras me agacho un poco y le acaricio la cabeza a Danka.
-Pues esta es Danka- me dice y se gira y va a por su otras dos perras, las trae debajo de un brazo a cada una.- y estás son Lola y Rumba.
-Encantado- le respondo mientras acaricio a Lola primero y después a Rumba- vaya son iguales.
-Malú estás sola, digo bueno a parte de con tus perras?- le pregunto mientras una idea pasa por mi cabeza.
-Si- me responde sin saber a qué viene la pregunta, la corto al momento.
-A ver digo que sí estas sola y te apetece y quieres en vez de estar cada uno un banco, podemos compartir banco y ya te enseño lo que hace Jaime con tu regalo.- al decir esto le sale una sonrisa automática que hace de imán para que salga la mía.
-Bueno entonces no me puedo negar.
Nos dirigimos hacia el banco donde yo estaba y me dispongo a recoger la mantita del suelo, no quiero que se sienta obligada a sentarse en el suelo como yo estaba.
-Hey, no la quites yo soy más de suelo.- sonrío y ella se sienta en el suelo, yo la imito y nos quedamos los dos embobados mirando a Jaime jugar con el osito de peluche, y momentos como este son los que me van alegrando los días poco a poco, momentos junto a mi niño que la verdad es lo mejor que puedo tener, tan chiquitito pero tan grande para mí... Me esta entrando sed y se me ocurre algo.
-Oye Malú, voy a acercarme a el Starbucks que hay aquí al lado a por un café, ¿quieres algo?.
-Bueno un cafecito calentito se agradecería- me dice sonriendo.
-Bien pues no tardo nada- me levanto del suelo, voy al carrito y cojo la cartera del bolso.- Malú te quedas mientras con Jaime o me lo llevo?- le pregunto con incertidumbre, no se en realidad si le va a molestar quedarse con él o algo.
-No te preocupes Rodrigo nos entenderemos bien, yo lo cuido mientras.- me responde con una sonrisa que llega a sus ojos.
-Muchas gracias, pero hoy está un poco revoltoso si se pone a llorar mucho ten paciencia- le aviso por sí quiere cambiar de idea.
-Nos lleváremos bien, no es necesario que me sigas asustando, confía en mi yo lo cuido mientras- me responde giñandome un ojo.
-Vale, pero después no digas que no te lo he avisado, vengo en nada.- y mientras digo esto echo a correr. Cuando estoy casi saliendo del parque escucho su risa de fondo, me giro y la veo sentada en el suelo sujetado a mi niño que está en su mantita sentado mientras zarandea al oso y seguramente diciendo algo intangible. Me quedo mirando fascinado, con que cariño trata a mi niño y lo conoce de tres días, no me cabe ninguna duda de qué detrás de la gran artista se esconde también una gran persona y he tenido la suerte de conocerla.

Me doy cuenta de que al final voy a tardar más de la cuenta y salgo rápidamente para el Starbucks.
Llego y gracias a dios no hay mucha gente. Pido para mi un capuchino con chocolate blanco y para Malú pido lo mismo aunque en realidad no se sí le gustará. Bueno si no le gusta vengo en nada a por otro. Pido también unos muffins, dos de chocolate y dos normales.
Estoy llegando de vuelta al parque, la estampa es preciosa ella está sentada en el suelo con mi niño en sus piernas y sus perras alrededor, y el sol que aunque no llega a calentar mucho lo ilumina todo haciéndolo más bonito aún si cabe. 
Llego corriendo y ella ríe al verme.
-Vas a derramar los cafés a ese paso.- ignoro su comentario, pero no puedo evitar que una sonrisa se dibuje en mi cara.
-Se ha portado bien?.- miro a Jaime que se lleva la mano a la boca, Malú lo ve y le distrae con el peluche.
-Genial, no ha dado ningún ruido.-
Me siento a su lado y sacó los cafés.
-Malú te he traído un capuchino con chocolate blanco, si no te gusta puedo ir a por otro, es que se me olvidó preguntarte cual querías.-
-No, no hace falta que vayas a por otro es mi preferido, la verdad no se cómo lo has adivinado.- me mira incrédula.
Le tiendo el café mientras sonrío.
-Supongo que será porque también es mi preferido- le digo mientras le enseño el otro café que es igual. Ella sonríe.
-Vaya que casualidad- ríe y me hace reír.
Sacó los mufins y se me queda mirando, la miro poniendo cara de niño y le pregunto.
-Quieres???.-ella suelta una carcajada a la que no puedo evitar unirme.
-No hacia falta que trajeras todo esto!!
-Pero quieres o no??- le digo levantando las cejas.
-Siii!! , pero no debería- río con ella y dejo caer mi cabeza sobre su hombro.
-Ya sabía yo que no te podrías resistir.- esto le causa una nueva carcajada y yo me reincorporo.
-Bueno y de qué quieres el mufins de chocolate o normal??- le pregunto.
-Mmm... No sé es un elección tan complicada...- me dice con cara de estar pensando.
-Para que no tengas que decidir te he traído uno de cada!- le digo entusiasmado.
-Noo puedes ser eh! Contigo no se puede!!! No me voy a comer dos- me dice mientras se ríe.Y entonces la idea me cruza por la cabeza.
-Mira hacemos una cosa si quieres, los partimos por la mitad y así ya no tienes que decir y te comes medio y medio.
-Me parece perfecto- me dice sonriente.
Saco uno de cada y se lo paso para que los parta.


Los parte y los pone en medio. Ella al coger el primer trozo me dice.
-Mmm... Están buenísimos!- dice mientras cierra los ojos. Le sonrio a modo de respuesta.
Merendamos hablando y mi niño nos acompaña tumbado en su mantita jugando con el oso.
-Bueno Malú y que tal te han ido esas reuniones que tenías,? Terminaste muy tarde?- le preguto para entablar conversación.
-Muy bien, si termine un poquito tarde pero merece la pena, el día 1 de marzo retomamos la gira en Zaragoza. Y va a ser una pedazo de gira.!- me dice entusiasmada mientras bebe de su café.- y tu que? Has comido temprano?- me dice con una sonrisa en la cara.
-Si he comido temprano pero solito, y luego como Jaime estaba revoltoso no se dormía me he dormido una siesta con él.- digo mientras me río.
-Seguro que estas súper cansado- me dice con ironía pero con una sonrisa.
-Sí, la verdad es que sí- le sigo el juego poniendo mi mejor cara de cansado, lo que le causa una sonrisa.
-Malú nosotros ya nos vamos a ir llendo que tengo que bañar a Jaime.- le digo recogiendo los vasos del café.
-No sí yo también me voy, que ya es tarde.- me dice mientras se levanta.
Yo voy a tirar la basura a una papelera que tenemos en frente y cuando llego ella ya ha montado a Jaime en el carrito, recogido la manta y atado a sus perras.
Le doy las gracias y nos ponemos camino a nuestras casas.
Vamos hablando por el camino y le pregunto.
-Malú tienes algo que hacer esta noche?, digo sí vas a cenar sola te puedes venir con nosotros- le pregunto y la miro esperando su respuesta. No me apetece nada cenar solo, porque entonces me pongo a darle vueltas a la cabeza y me vuelvo a hundir... Y si a eso le sumas que su compañía es muy agradable, pues no me queda otra que tratar de convencerla.
-No tengo nada que hacer, pero no quisiera molestar.
-Malú no es ninguna molestia, yo voy a cenar sólo y tu también, a esto el sumas que te debo una cena y sale redondo.- mi explicación la hace reír.
-Vale voy pero te ayudo a preparar la cena.-niego con la cabeza y ella me mira esperando mi explicación.
-No Malú, esta noche te invitamos a cenar ya otro día si quieres me ayudas a preparar la cena, pero esta noche no.- me mira y estoy seguro de que me iba a recriminar pero ya me va conociendo y por mi cara sabe que no hay nada que negociar.
Sin darnos cuenta llegamos a su casa.
-Rodrigo cuando termine voy para tu casa, mejor deja la puerta del jardín abierta, te ayudo aunque sea cuidando de Jaime mientras tu haces la cena.- y por su cara se que no va a ceder.
-Esta bien, pero sólo cuidando a Jaime eh!- le digo mientras muevo un dedo delante de su cara, ella ríe y asiente.
-Hasta ahora- me dice y se va con prisa para dentro ya que es llevada por sus perras hacia la casa.
-Hasta luego!!- levanto la voz para que me escuche.
Se va para su casa y yo me voy para la mía.

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