La vibración de mi móvil en la mesita de noche trataba de arrancarme de un sueño donde seguramente se estaba muchísimo mejor que lo que me esperaba realmente, pero mis párpados pesaban demasiado como para abrirse en ese momento... Al molesto ruido del móvil se le unió el del timbre de mi casa, abrí los ojos de golpe con la vaga esperanza de que fuera alguien que seguramente no fuese, y bajé lo más rápido que mi adormilado cuerpo me lo permitió. Nada más abrir la puerta me di cuenta de que no era ella, mi prima se quedó mirándome mientras fruncía el ceño y supe en ese mismo instante que me iba a regañar por algo.
-Que haces todavía dormido?- busqué un reloj rápidamente pero no encontré ninguno, ella sacó rápidamente su móvil y me enseñó la hora, después de ser cegado momentáneamente por el brillo de la pantalla, conseguí descifrar los números, 14:38 !!!! Que hacía yo dormido a estas horas???
-Por si no te acuerdas habíamos quedado para comer y luego ir a mirar lo de tu ropa.- me reprochó mientras miraba atentamente por toda la sala.
-Joder, lo siento Mónica...- me disculpé mientras ella me miraba de manera comprensiva.
-¿No estarás con nadie, no?- su voz sonó con un tono pícaro que me hizo sonreír amargamente, ojalá pensé pero únicamente me limité a negar con la cabeza.
-Venga, porque no hacemos una cosa, tú ve a vestirte mientras yo voy preparando algo para comer.- dijo esto y se fue derecha para la cocina, si algo tenía claro era no cuestionar las decisiones de Mónica, así que obedecí y me metí en la ducha, salí lo más rápido posible, arreglé la habitación y me vestí, no me compliqué mucho, unos vaqueros algo viejos, un jersey gris y luego cogería mi chaqueta de cuero negra.
Cuando bajé a la cocina ya lo tenía todo listo, me hizó una señal con la cabeza para que me sentase y eso hice. Pusó los platos con la comida en su sitio y se sentó frente a mi, seguía con una expresión seria en su rostro y no era muy habitual.
-¿Diego me vas a decir por qué demonios estabas acostado aun?- su tono era sorprendentemente calmado, me esperaba algún reproche, pero no.
-No me mires así, sé que ya eres mayorcito para hacer lo que quieras con tu vida... Pero piensas que esto que estás haciendo es lo mejor? Te has visto la cara? Crees que son normales esas ojeras? Eres totalmente diferente a hace unas semanas... ¿Que es lo que pasa Diego?- suspiré audiblemente mientras bebía un poco da agua y ganaba tiempo para saber que decir. Era consciente de que estos últimos días estaba siendo un auténtico zombie, no salía nada más que para ir al trabajo, e iba del trabajo a casa sin ningún tipo de entusiasmo. Estaba agotado tanto mentalmente como físicamente, la vida no me daba una pequeña tregua para pensar... Me encogí de hombros mientras mi prima me daba una mirada comprensiva.
-Ese es el problema, que no sé lo que me pasa... Estoy cansado de todo esto... Es como si nunca pudiese llegar a ser del todo feliz, justo cuando lo estaba consiguiendo, cuando parecía que mi vida estaba cogiendo por fin un rumbo, llega de nuevo Elena y lo jode todo...- suspiré de nuevo, mi prima me agarró la mano suavemente dándome su apoyo.
-Gracias...- susurré mientras dejaba un beso en su mano, su sonrisa se hizo aun mayor y sus ojos brillaron con peligro.
-No hay nada mejor para cuando se está deprimido que ir de compras!!- negué con la cabeza divertido, mi prima y compras en la misma frase era un peligro muy grande... Terminamos de comer en una animada charla, y me iba sintiendo cada vez un poquito mejor.
Nos dirigimos al centro comercial, a vivir una "GRAN" tarde de compras, pasábamos de una tienda a otra sin descanso, me hacía probrarme diferentes cosas una y otra vez, nada terminaba de convencerla, pero aún así las bolsas se iban acumulando en mis manos... Era ya una de las últimas tiendas que nos quedaba por visitar y seguíamos sin encontrar un atuendo que nos agradase para la gala. Entramos y volvió a repetir la misma acción que hacía en todas las tiendas, seleccionaba un montón de ropa y me mandaba al probador con ella... Cuando me había cambiado, salí de nuevo del probador con otro modelito más... Ya había perdido la cuenta de cuantos llevaba, pero creo que este me gustaba, aunque en un principio había puesto mala cara por la pajarita, tenía que reconocer que era bonito.
-Por fin!!! Lo hemos encontrado!!!- sonreí ante la repentina alegría de mi prima, hice la mejor pose que sabia para que mi prima terminase de observar el conjunto.
-Me encanta, creo que ya lo tenemos! Hemos terminado Diego!- suspiré aliviado de que no hubiese encontrado ninguna pega y salimos de la tienda con más bolsas aún.
-Bueno y que hacemos ahora? Te invito a tomar algo.- la verdad no me apetecía para nada volver a mi casa, creo que Mónica me entendió porque sonriente empezó a enumerar un montón de cosas que podíamos hacer, pero antes que nada fuimos a dejar las bolsas al coche.
-Que te parece si nos tomamos un chocolate caliente? Y luego me ayudas con algunas compras de Navidad.- me apetecía muchísimo sentarme, pero lo de seguir de compras...
-Lo del chocolate me parece perfecto, pero lo de seguir de compras... No has tenido ya bastante?- su sonrisa se hizo mas grande aún mientras entrábamos en un muy concurrido Starbucks.
-Sabes de sobra que no, pero sé que te va a gustar ayudarme, son los regalos para los peques...- sonreí y es que no podía negarlo me encantaba comprar juguetes, y sobre todo probarlos.
Cuando pedimos nuestro chocolate nos sentamos en una pequeña mesa, a disfrutar de nuestra bebida.
-Diego, sabes qué?- no me dejó contestar, ella continuó hablando.- me tienes muy intrigada, desde que me dijiste que estabas enamorado... Quién es?- tragué saliva con dificultad, no me esperaba que sacase ahora este tema...
-Es mi vecina, no la conoces...- traté de dejar zanjado el tema pero mientras hubiese chocolate en su vaso no iba a dejar de preguntarme.
-Pero como es? No seas así hombre, cuéntame algo...- su tono sonó divertido, sé que no lo hacía para molestarme ni nada, ella y yo siempre nos lo habíamos contado todo... Pero que le decía? Que me había enamorado de Malú, de la mujer que estaba ahora mismo en boca de todo el mundo, que sonaba en todas las radios, que arrasaba en todos los premios? No podía decirle eso...
-Enséñame por lo menos una foto, Sergio me ha dicho que es muy guapa, y confío en el buen gusto de mi niño, pero me gustaría comprobarlo...- sonrió dulcemente, mientras yo neguaba con la cabeza.
-No tengo fotos de ella.- mentí torpemente mientras le daba un trago a mi bebida, ella me miró no creyéndome nada de lo que decía, así que decidí empezar a hablar para tener alguna salida de esta conversación.
-A ver... Que te cuento de ella? Pregunta y yo te digo.- su sonrisa volvió a hacer acto de presencia y se puso a pensar mientras le daba vueltas a su vaso.
-¿Por qué sabes que estás enamorado? Digo antes también creías que lo estabas de Elena...- suspiré, y como le contestaba yo a eso? Llevaba toda la razón, siempre había creído estar enamorado de Elena, pero lo único que hubo entre nosotros fue cariño... Con Malú todo era diferente, un simple gesto me hacía sentir vivo, grande, más de lo que nunca me había sentido.
-Mmm... No sé, es algo difícil de explicar, se siente por dentro... Yo solo sé que cuando la tengo a mi lado, me late más rápido el corazón, me siento más vivo... Me he dado cuenta de que cualquier cosa que haga vale la pena si la hace sonreír... Me pongo nervioso como un adolescente cuando la tengo cerca... Que me encanta su forma de ser, siempre buscando el lado bueno de las cosas, enfrentándose a todo con un sí... Me encantan todas sus manías, como esa que hace casi inconscientemente, de plantar siempre el pie derecho el primero nada más levantarse de la cama... Me gusta cuando ríe, cuando llora, cuando baila, cuando salta, cuando habla o cuando calla... Me gusta todo de ella, podría pasarme así hasta mañana.- terminé la frase con una sonrisa en mi cara, inevitablemente mi mente voló a todos los ratos que habíamos compartido, y esto era algo muy intenso y profundo para solo ir por una parte.
-Que bonito!- la voz de mi prima me devolvió de nuevo al ahora, la miré sin entender su respuesta.
-Que que bonito como sientes por ella, te brillan los ojos y se te pone una cara de idiota tremenda.- soltó una risita al final de la frase a la que me uní, no podía desmentir algo que era cierto.
-Pero entonces que? Estáis o no juntos?- negué pesadamente con la cabeza, si me paraba a pensarlo fríamente nunca habíamos estado juntos, ninguno de los dos vimos necesario tener que ponerle nombre a lo que había.
-No, no lo estamos... Y en verdad creo que nunca lo estuvimos... Nunca nos sentamos a hablar de que era eso que había entre nosotros, quizás por miedo, por cobardía...- mi prima asintió con la cabeza entendiéndome, y yo clavé la vista en el vaso que había entre mis manos, pensando en que si tal vez me hubiese atrevido a tener esa conversación con ella quizás todo estaría bien, no de esta forma tan extraña.
-Y que vas a hacer?- me encogí de hombros pensando en una respuesta, la verdad no sabía muy bien que era lo que me tocaba hacer ahora.
-Nada, ya lo he intentado varias veces... Y en todas ellas me ha dejado muy claro que si había algo ya no puede haberlo, y es que lo peor es que se sigue pensando que voy a ser padre, no me dejó explicárselo, prefirió decirme que lo mejor era mantenernos lejos el uno del otro... Y en verdad aunque quiera intentarlo, aunque me muera por hacerlo, me lo dejó muy claro... Ahora lo que me toca hacer es seguir con mi vida, con mi trabajo, no me queda de otra.- su mano agarró la mía dándome un suave apretón, sonreí mientras le agradecía con la mirada.
-Si eso es lo que has decidido... Pero déjame que te dé un consejo, asegúrate bien de lo que estás haciendo, porque por lo que me estás diciendo la quieres de verdad, piensa que si no luchas por lo que quieres vas a tener que resignarte a vivir sin ella... Piénsalo fríamente, analiza bien la situación, date un tiempo para pensarlo, pero no hagas algo de lo que mañana te puedas arrepentir solo por un impulso... No dejes que te hagan daño... Pero no te resignes a vivir sin amor... Sabes que hagas lo que hagas siempre te voy a apoyar, pero no quiero tener que recoger los trozos que dejen de ti, como esta tarde cuando he ido a tu casa...- sonreí mientras pasaba un brazo por sus hombros y la abrazaba contra mi, no me podía explicar como había sido tan tonto...
-Muchas gracias por todo, te quiero mucho prima.- su risa llegó a mis oídos y terminamos de una vez con nuestras improvisadas confesiones y fuimos a encargarnos de los regalos de los peques...
Pasamos lo que quedaba de tarde entre juguetes, ropa diminuta y más juguetes, y a mi que no había cosa que más me gustase que trastear esas cosas.
-Ooh acabo de encontrar mi regalo para Sergio!!!- miré a mi prima emocionado, me giré del todo para dejarle ver lo que tenía entre manos.
-Diego, de verdad... Eres peor que Max... A Sergio ahora mismo le dan igual esas cosas, es demasiado pequeño como para entender que es eso...- me encogí de hombros y mi prima no pudo evitar reírse, era mi sobrino y mi misión como tío era malcriarle.
-Empieza a comprarle esas cosas ya, que luego cuando sea más grande te las pedirá él... Entonces te arrepentirás de haberlo hecho...- reí mientras buscaba la talla del niño, vino una dependienta a ayudarme, era una chica bastante joven, de unos 23 años.
-¿Le puedo ayudar en algo?- por su tono de voz deducí que estaba tratando de ligar conmigo, escuché la risa de mi prima a mi lado y noté como se iba, no sé que le veía ella de gracioso a esto, yo le encontraba una situación muy incómoda.
-Sí por favor, necesito esta camiseta para un niño de 4 años.- se dio la vuelta y entró en la trastienda a buscar lo que le había pedido, miré de nuevo a mi prima que estaba en la otra punta de la tienda y me miraba muerta de la risa. La miré enfadado, y la dependienta volvió otra vez a mi lado.
-Aquí están, cual de los tres modelos prefieres?- me daba la sensación de que la chica estaba demasiado cerca de mí, me moví ligeramente mientras observaba las camisetas.
-La blanca, por favor.- asintió sonriente mientras dejaba las otras dos a un lado y me llevó hasta un mostrador.
-¿Quieres que le pongamos el nombre?- asentí con la cabeza.
-Sí, pongan Sergio.- la chica asintió, mientras lo apuntaba rápidamente en un papel.
-¿Y el número?- obviamente si le ponía el nombre le tenía que poner un número, pero cual escogía? Miré por la tienda buscando a mi prima, pero no la encontré...
-El 4.- la chica asintió y desapareció momentáneamente, por que había elegido el 4? Posiblemente era un número de los que menos me gustaba...
-Tienes que esperar un momentito hasta que mi compañero termine de serigrafiar la camiseta...- asentí y busqué a mi prima con la mirada, pero no conseguí localizarla.
-Y para quién es la camiseta?- me preguntó la dependienta de manera casual mientras jugaba con un mechón de su melena rubia entre sus dedos.
-Para mi sobrino.- traté de no sonar muy borde, pero no me apetecía nada contarle mi vida a la dependienta que estaba tratando de mantener una conversación conmigo.
-No tienes hijos?- negué con la cabeza mientras rezaba porque el compañero terminase su trabajo de una vez por todas.
-Le falta mucho a su compañero, es que tengo un poco de prisa.- no quería parecer mal educado pero la verdad no tenía ganas de tener que hablar con esta chica. La chica se apoyó en el mostrador haciendo que sus pechos casi se saliesen de la pequeña camiseta que llevaba, miré hacia otro lado rápidamente, me parecía que la muchacha no tenía la necesidad de hacer eso...
-Es una lastima que tengas prisa...- su voz intentó sonar seductora mientras me miraba de arriba a abajo. Se estaba volviendo una situación realmente incómoda, sonreí forzadamente mientras rezaba en mi interior para poder irme ya. Por suerte, al parecer alguien escuchó mis ruegos y de la trastienda salió un chico con mi camiseta, sonreí en ese mismo instante agradeciéndole al chico internamente.
-¿Lo quieres para regalo?- la chica volvió a llamar mi atención, asentí con la cabeza y mientras le pagué al chico la compra. Salí lo más rápido posible de la tienda y busqué a mi prima que me miraba divertida mientras me esperaba.
-¿De que te ríes? A mi no me hace ninguna gracia, me has podido ayudar...- aunque intenté parecer dolido no lo conseguí, porque ver como por aguantar la risa su cara se iba poniendo cada vez más roja me causaba mucha diversión.
-Deberías haberle hecho caso a la chica, no todos los días se te presentan oportunidades así...- la miré de mala gana, ella se enganchó a mi brazo mientras andábamos.
-Me he sentido realmente incómodo... No entiendo porque ha tenido que hacer eso...- la risa de mi prima era un sonido que me hacía sonreír automáticamente pero también me hacía acordarme de Malú... ¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Me echaría tanto de menos como yo la extraño a ella? Me gustaría poder verla y saber que está bien... Me encantaría que todo fuese como antes, poder abrazarla y dejar un beso en el tope de su cabeza, dormir con ella en mis brazos, reírnos el uno del otro y terminarlo todo en un juego de besos, o simplemente tenerla a mi lado, poder escuchar su risa, oír su voz... La voz de mi prima me saca de mis pensamientos devolviéndome a la realidad, por lo que se ve me estaba diciendo algo y esperaba una respuesta...
-Diego me estabas escuchando?- niego con la cabeza sintiéndome ligeramente culpable, ella sonríe resignada.
-Mejor nos vamos a casa, porque pareces estar muy cansado.- asiento, y sé que como la mayoría de veces ha acertado lo que estaba pensando.
Damos por finalizado este largo día de compras, al salir del centro comercial la temperatura es bastante más fría que cuando entramos, nos montamos rápidamente en el coche y mi prima pone rumbo a mi casa, me entretengo durante todo el viaje en mirar por la ventanilla y perderme dentro de mis propios pensamientos... La verdad hablar con mi prima sobre el tema me ha ayudado mucho, muchas veces solo necesitamos que alguien nos oiga y nos brinde su apoyo, eso en muchas ocasiones funciona mucho mejor que un consejo. La charla me había ayudado a darme cuenta de que no puedo seguir perdido dentro de mi propia vida, tengo que encontrarme y seguir adelante, lo que se quedó atrás es porque ese era su sitio y aunque me jodiese muchísimo Malú se estaba quedando atrás... Aunque había algo que tenía muy claro y es que aunque yo consiguiese dejarla atrás, seguir mi vida sin ella, el que tenía la certeza de que no lo haría era mi corazón. Este la tendría presente siempre, y mientras fuese así seguiría extrañándola como hasta ahora.


No hay comentarios:
Publicar un comentario