Termino de hablar con mi madre y espero a que Malú llegue a casa, ya como por costumbre me dirijo a la puerta del jardín para que me abra.
Estoy esperando un par de minutos mientras Jaime no para de hacer ruidos intangibles en mis brazos, cuando por fin la puerta se abre.
-Holaaa!! - me sonríe al otro lado de la puerta haciéndome pasar, Jaime al verla empieza a hacer ruidutos y a chillar entre medias, la verdad es que esta muy emocionado cosa que hace que Malú sonría tiernamente a la vez que lo coge de mis brazos, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ante el entusiasmo que le esta cogiendo mi niño a Malú. Ella me mira y ante mi cara de bobo se acerca y me deja un tierno beso en la mejilla.
-Vamos para adentro.- me dice y yo la sigo.
Una vez dentro de su casa su olor multiplicado por mil me golpea y siento que es hay donde quiero estar, con ella, con mi niño.
-Te esta cogiendo mas cariño que yo- suelto para picarla a la vez que dejo el bolso con las cosas de Jaime encima de una silla.
-¿Cariño? - me pregunta levantando las cejas y acercándose a mi.- ¿como a una mascota?- me pregunta con un intento de cara de sorpresa.
-Mmm...- me hago el pensativo tenerla tan cerca me pone más que nervioso.- tanto como a una mascota no...- sus ojos ante mi respuesta se abren a proporciones estratosféricas, río y acortó la distancia hasta ella que ya era mínima, le acaricio la cara mientras pongo un mechón detrás de su oreja. - créeme- prosigo- es algo más que cariño.- suelto sin pensarlo mucho, porque se que si lo hago no lo diría jamás. Ella me mira sorprendida y junta sus labios a los míos, en un beso lento y cargado de emoción, yo paso mi mano por su cintura y ella la que le queda libre la sube hasta mi nuca, ya que con la otra tiene cogido a Jaime. Es un beso que me esta erizando toda la piel, cuando el aire se hace necesario juntamos nuestras frente y yo dejo un tierno beso en sus labios. Aun estamos con las frentes juntas cuando Jaime decide que ya es tiempo de separarnos y empieza a mantener una conversación intendible con el mismo.
Lo que nos hace reír a ambos.
Empezamos a ponerla mesa y a servir la cena que llega 20 minutos después y a la cual yo abro la puerta. Malú ha pedido italiano y me encanta.
Cenamos en una animada charla mientras yo intento dar de comer a Jaime que ya es bastante difícil ya que cuando le doy una cucharada ríe y va para afuera y así me pego media vida. Malú ríe ante la situación y yo la miro poniendo cara de pena. Finalmente no se como lo hace pero me coge la cuchara de la mano y termina ella de darle la cena. Yo me quedo asombrado y reafirmo que mi hijo me toma por el pito del sereno...
Terminamos de cenar y recojo mientras la obligo que vaya al sillón e intente dormir a Jaime que si no empezará a ponerse molesto por la falta de sueño. Termino de colocar en la cocina las cosas y de recoger y me dirijo al salón, donde ya esta ella con Jaime dormido en brazos.
Yo sonrío ante la escena y me acerco lentamente para sentarme su lado.
-Bueno pues va a ser la hora de que nos vayamos a casa...- digo mirando a Jaime, ella levanta la cabeza y me mira con cara de sorpresa.
-Ah? Que no quieres quedarte un rato mas?- dice sorprendida. Yo me quedo mirando y respondo avergonzado.
-Ehh... No quería decir eso, solo que no quiero molestar Malú.- empiezo a llevar mi mano nerviosamente a mi nuca como de costumbre y ella me mira atenta...- a ver... Quería decir que si tu quieres me voy ya.- espero su respuesta que no llega y me empiezo a desesperar. Por fin sonríe y me dice.
-Rodrigo puedes hacer lo que te apetezca, y no molestas!! - me dice recalcando la ultima palabra. - mira vamos a meter a Jaime en la cama y ahora hablamos.- dice a la vez que se levanta con mi niño en sus brazos, yo la sigo escaleras arriba y llegamos a una habitación que hay al lado de la suya, es un habitación con una cama grande en tonos marrones, es lo que supongo la habitación de invitados. Ponemos todos los cojines al rededor de Jaime para q así no se mueva y ella trae mas cojines aun para ponerlos a los lados de la cama. Cuando hemos acabado el gran puzzle salimos de la habitación y bajamos al salón.
Toma asiento en el sofá y yo me siento a su lado, estamos hablando de cosas triviales hasta que corta la conversación.
-Rodrigo, te puedo preguntar una cosa...?- me dice a la vez que agarra mi mano, yo me acerco mas a ella y acaricio su mano y le respondo.
-Claro, lo que quieras.- digo sonriendo.
-Si no me quieres responder no importa ¿vale?, pero porque casi siempre piensas que molestas?, quiero decir, como si no quisieras estar más tiempo en un sitio porque tienes la sensación de que aburres o algo por el estilo.- me mira con la duda reflejada en sus ojos a la vez que no deja de apretar mi mano.- Y no solo conmigo creo que por lo que he notado y te conozco eres así también con los demás...- continua diciendo pero decido cortarla.
-A ver Malú... Se a que te refieres, pero no se...- intento mantener mis nervios a raya, porque en realidad le quiero contar el por qué de eso. Ella nota mi nerviosismo y me acaricia la mejilla a la vez que deja un tierno beso en mi otra mejilla.
-Supongo que es porque tengo la sensación que todo el mundo tarde o temprano se acaba cansando de mi... Menos contadas excepciones.- intento dibujar una sonrisa en mi cara pero creo que se queda en el intento...
-Rodrigo... No todo el mundo se cansa de ti, y si alguien lo ha hecho no creo que te haya conocido al 100%- me responde a la vez que aprieta mi mano.
-No se Malú... Es una sensación que tengo desde pequeño, verás cuando mis padres se separaron, yo tenía 12 años y William 4, mi padre decidió por pensamiento suyo y de nadie más que yo me iría a vivir con él mientras que William se quedaría con mi madre. Estuve viviendo con el 3 meses, si se puede llamar vivir...- intento mantener las lagrimas y el dolor que me causa a un lado, mantengo mi mirada clavada en nuestras manos que siguen unidas.- después de esos tres meses donde me notaba bastante desplazado ya que él no me trataba como a un hijo... Ni me abrazaba, ni me animaba cuando algo no me salía bien ni nada... Supongo solo buscaba el cariño que busca todo niño, solo que no lo encontré, en cambio la hija de su nueva mujer si que encontraba su cariño y su atención. Fue en ese momento donde me di cuenta de que mi propio padre se había cansado de mi... Y a las dos semanas mi padre me mando de vuelta con mi madre y no he vuelto a saber nada más de él...- digo terminando mi relato y me doy cuenta de que un par de lágrimas escapan de mis ojos... Intento agachar la mirada para que no lo aprecie pero antes de que pueda me abraza contra ella. Yo respondo a su abrazo que siempre consigue tranquilizarme y escondo mi cara en su cuello.
-Rodrigo... Lo siento no he debido preguntar- me dice rompiendo el abrazo mientras coloca sus dos manos en mis mejillas y quita con sus pulgares los restos de lagrimas de mi cara.
-No importa, la verdad es que prefiero contártelo... - digo sonriendo- bueno y ese es el motivo quizás por el que siempre pienso que molesto.
-Rodrigo... Tu jamás puedes llegar a molestar...- me dice a la vez que su sonrisa vuelve a aparecer en su cara...- disfrutar de tu compañía es mágico, de verdad.- me dice con los ojos iluminados de verdad. Yo no se que responderle y la beso. Cuando el aire se hace necesario apoya su frente en la mía a la vez que me pregunta.
-Entonces te quedas a dormir?- me dice con una voz suave a la que es imposible negarse. Asiento con la cabeza y la vuelvo a besar.
Entre besos y caricias subimos al dormitorio, donde nos volvemos a fundir en un solo cuerpo, en una sola locura...
A la mañana siguiente amanezco con ella dormida sobre mi pecho y abrazada a mi. Miro la hora del reloj y no son mas de las seis de la mañana. Intento volver a conciliar el sueño pero me es muy difícil ya que verla dormir se esta convirtiendo en uno de mis hobbies favoritos. Soy consciente del paso de las horas y aun sigo pasmado en mirarla.
Cuando veo que son las siete y media decido levantarme y preparar el desayuno.
Muevo su cuerpo despacio para que no se despierte y vuelve a acurrucarse cosa que me hace sonreír y dejo un beso en su frente.
Como carezco de pijama recojo la ropa que por la noche dejamos desordenada por la habitación y doblo la suya y me pongo la mía.
Preparo el desayuno mas contento de lo que he estado en mucho tiempo, y es que sin duda ella me ha devuelto la sonrisa y la ilusión.
Como no se donde tiene las bandejas lo pongo todo en la mesa. Cuando ya lo tengo todo decido q será mejor que suba a por ella.
Me giro para salir de la cocina y ahí me la encuentro con una sudadera ancha, despeinada y restregándose el ojo derecho. Aun tiene cara de dormida, pero me sonríe y es lo mas bonito que se puede ver en la vida, yo no puedo hacer otra cosa que sonreír ampliamente como cuando te pillan con las manos en la masa.
-que bien huele...- dice acercándose a mi.
-Me has pillado- le respondo encogiéndome de hombros. Ella llega a mi altura y me besa tiernamente para luego abrazarme.
-Me vas a acostumbrar mal...- me dice dejando un ultimo beso en mi mejilla, yo paso mis brazos por su cintura para evitar que se separe.
-Me arriesgaré si a cambio te veo así de guapa todas la mañanas- digo dejando besos por su mejilla. Ella empieza a reír y se separa para mirarme con el ceño fruncido.
-Te estas riendo de mi??- me pregunta apuntándome con el dedo. Yo frunzo los labios para no reírme y abro mucho los ojos.
-Yo? Jamás!!! - digo escondiendo mi sonrisa a la vez que le retiró la silla para que se siente.- venga que se enfría. - digo cambiando de tema.
-Rodri... He pensado... Qué si tienes un hueco comemos juntos hoy- me dice algo tímida mientras deja el café encima de la mesa.
-Mmm... Como decirte que no!! Claro que tengo un hueco.- digo sonriendo.
Así pasa nuestro desayuno, entre bromas y no bromas ella sabe más de mi, de lo que quizás sería seguro, poco a poco me estoy dando cuenta de que he vuelto a confiar en algo de lo que jure no volver a hacer, en el amor. Y es que lo admita o no, me estoy enamorando de ella...
Terminamos de desayunar, y la ayudo a recoger.
-Malú voy a tener que despertar a Jaime antes de irme a trabajar me tengo que duchar y prepararme...- digo mientras me levanto de su lado.
-Rodri... No hace falta porque no vas a tu casa te duchas, te arreglas y traes las cosas de Jaime, luego lo arreglas a él aquí. Yo lo digo porque me da pena despertarlo además aun es temprano.- me dice sonriente, accedo a su idea y me voy a casa a ducharme y vestirme.
Una vez vestido con unos pantalones azules oscuros, camisa blanca con línea azul y un cardigan gris vuelvo a casa de Malú con las cosas de Jaime.
Al llegar me la encuentro en el jardín sentada con Jaime que por lo que veo acaba de despertarse. Al verme llegar se pone en pie.
-Mmm... Que guapo- dice llegando a mi altura y haciendo que me salga una sonrisa tímida. - que te parece si le das de desayunar y lo preparas mientras yo me ducho?- me dice entregándome a Jaime no sin antes dejarle un sonoro beso en la mejilla.
Mientras ella se ducha yo hago lo que me dice y en menos de 20 minutos estamos todos preparados para irnos.
Me cuesta convencerla pero finalmente accede y la acerco a la discográfica. El camino en coche se nos hace entretenido ella va cambiando la música cada cierto tiempo mientras ríe con Rodrigo. Al llegar a la discográfica quedamos a las 14:00 en el restaurante que luego me dirá la dirección ya que antes va a reservar.
-Malú... Luego me dices la dirección y pasó a por ti y vamos juntos?- le pregunto mientras aparco en la puerta de la discográfica.
-Mmm... Luego te confirmo quizás me lleve josé no te preocupes, luego lo hablamos.- se acerca y me besa lentamente para terminar mordiendo mi labio inferior.- luego nos vemos guapo.- me dice guiñándome un ojo y bajando del coche. Yo me quedo prendado de ella y me dirijo hacia la guardería de Jaime a dejarlo y luego a la agencia. Donde me espera un día largo.
Hoy tenemos la reunión de la campaña de los coches que yo cambie pero es esta tarde mientras paso la mañana con Lola trabajando.
De repente me suena el móvil, es William.
-Rodri! Qué te acuerdas que habíamos quedado para comer?- me pregunta y entonces caigo... No me había acordado.
-William, me vas a matar... Pero no me acordaba. He quedado con Malú - digo bajando la voz para que Lola no me escuche. William me responde con una sonora carcajada.
-Bien esta!!! Mañana nos vemos entonces!- me dice sin parar de reír.
-William de verdad lo siento mucho, se me había olvidado.- digo totalmente culpable.
-No pasa nada Rodri!!! Te noto contento y se que comer con ella tiene que ver. Luego me paso por tu casa y me cuentas y veo a el niño, luego nos vemos!
Cuelgo y no puedo hacer otra cosa que sonreír... Un hermano es el mejor aliado.
NOVELA TOTALMENTE FICTICIA sobre Diego y Malú, se conocerán por una pequeña casualidad, e iremos descubriendo de su mano lo complicado de la vida, lo bonito que esta también tiene... Porque las casualidades existen, y puede que personas que aparecen de la nada se conviertan en tu todo... (Contactar en elisoloyo.novela@gmail.com)
jueves, 17 de marzo de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
26. Recuerdos.
"En mis sueños volví a aquella playa de mi infancia, la volvía a ver, a ella, a esa niña que desde hace poco tiempo aquí no sale de mi mente. En el sueño vivo el mismo instante que la conocí, y al día siguiente ya no tengo 7 años si no que me encuentro en esa misma playa actualmente en el atardecer de un día de verano y en la orilla sentada de espaldas a mi, una mujer con el pelo marrón chocolate con algunas ondas, su silueta me resulta familiar aunque supongo que es la "niña" que no sale de mis sueños.
En el sueño empiezo a acercarme, pero avanzo muy despacio es como si una fuerza no me permitiera avanzar con fluidez. Cuando estoy a unos metros de ella desaparece como arena que se lleva el viento."
Me despierto en mitad de la noche medio atontado por el sueño que he tenido. Miro a ambos lados de la cama y veo que Malú no está, el corazón me da un vuelco no me esperaba que se hubiera ido. Miro por la habitación con los ojos entrecerrados para acostumbrarme a la oscuridad, y es que no deben ser mas de las 5:30 de la madrugada, y ahí la veo, mirando por la ventana con mi camisa blanca puesta, mi cuerpo se relaja automáticamente de alivio.
En el sueño empiezo a acercarme, pero avanzo muy despacio es como si una fuerza no me permitiera avanzar con fluidez. Cuando estoy a unos metros de ella desaparece como arena que se lleva el viento."
Me despierto en mitad de la noche medio atontado por el sueño que he tenido. Miro a ambos lados de la cama y veo que Malú no está, el corazón me da un vuelco no me esperaba que se hubiera ido. Miro por la habitación con los ojos entrecerrados para acostumbrarme a la oscuridad, y es que no deben ser mas de las 5:30 de la madrugada, y ahí la veo, mirando por la ventana con mi camisa blanca puesta, mi cuerpo se relaja automáticamente de alivio.
Me pongo un pantalón de pijama que tengo en el cajón de la mesilla sin hacer ruido y me levanto de la cama para acercarme a ella.
Llego a su altura y pongo una mano en su hombro, no se porque pero si cuando se gire veo en su cara alguna muestra de arrepentimiento no se que haré.
-Malú- digo bajito a la vez que pongo mi mano en su hombro- estas bien?- prosigo. Ella da un leve respingo y se gira la luz de la luna le ilumina la mitad del rostro y en sus ojos veo algo parecido a nostalgia.
-Sí,- suspira mirándome a los ojos- es solo que he tenido un sueño algo extraño y me he levantado para despejarme un poco- termina sonriéndome al decir esto, yo suelto un suspiro de alivio y ella levanta las cejas, por lo que me obligo a explicarme.
-Yo también he tenido un sueño algo extraño y al despertarme pensaba que te habías ido.- digo mirándola a los ojos ella me mira con dulzura y me abraza.
-Porque motivo me iba a ir- me dice yo la apego contra mi pasando mis brazos por su cintura.
-No sé...- digo bajito. Acomodando mi cabeza en su hombro.
-Venga volvamos a la cama- dice a la vez que me deja un beso en el cuello.
Volvemos juntos a la cama, y ella se abraza a mi yo rodeo su cuerpo con mis brazos, trazo figuras sin sentido en su espalda con las yemas de mis dedos. Noto como poco a poco se le caen los párpados y no tarda en quedarse dormida, yo en cambio no consigo conciliar el sueño, no porque no esté cómodo con ella ahí sino porque mirarla me es suficiente para no querer cerrar los ojos.
Soy participe de el paso de las horas y se que al día siguiente tendré un sueño impresionante, pero más impresionante es verla dormir.
El sol ya hace rato que salió, y calculo que serán al rededor de las 7 de la mañana. Ella sigue dormida pegada a mi y aunque me duela voy a tener que despertarla, aunque antes puedo hacer algo por ambos.
Me levanto con todo el dolor de mi alma por perder el contacto con su cuerpo, y sin moverla mucho para que no se despierte.
Cojo mi ropa limpia de la habitación que no son mas que unos vaqueros grises, una camiseta de manga corta de rayas y una chaqueta azul. Me dirijo al baño de la planta de abajo para ducharme y no despertar a ninguno, a los 10 minutos salgo del baño ya arreglado y voy a la cocina.
Tengo preparado el desayuno a los 15 minutos lo pongo todo en una bandeja y me dirijo gradas arriba a ver si Malú aún seguía dormida.
Quería aprovechar y desayunar relajadamente con ella ya que Jaime tardará un poco en despertarse.
Llego a la habitación asomo la cabeza un poco por el marco de la puerta y ahí la veo profundamente dormida cosa que me hace sonreír como un tonto. Dejo la bandeja encima de la cómoda y me acerco a la cama.
Me tumbo a su lado, y empiezo a acariciar su cara lentamente con lo que gano una serie de gruñidos mientras se da la vuelta, por lo que queda de espaldas a mi. Apego su cuerpo a el mío colocando mi brazo sobre su vientre, y ya ese simple hecho me hace vibrar.
Aparto el pelo de su cuello y empiezo a dejar besos y mordiscos por su cuello, llego hasta su oreja y le susurro un buenos días, seguido de un gruñido por su parte cosa que me hace reír.
Se gira lentamente y queda frente a mi, yo sonrío al verla aun con los ojos cerrados, cuando los abre es como si el día verdaderamente comenzará en ese momento.
-Buenos días.- me susurra con su voz de recién levantada. Le sonrió y le dejo un beso en los labios.
-Ya si son buenos días- Digo sonriendo poniendo un mechón de su pelo detrás de su oreja.- tienes hambre?? - le pregunto a la vez que acaricio su cara.
-Mmm... Hambre?- me pregunta mientras se apega más a mi y hunde su cabeza en mi cuello. Solo de notar su respiración en mi cuello ya me pongo nervioso... La rodeo con mis brazos disfrutando del momento, cuando de repente noto un mordisco en mi cuello.
-Ey!- me quejo de broma- ya veo que si tienes hambre...- digo a la vez que me río y cojo su cara entre mis manos para así evitar que me vuelva a morder.
-Empezaste tu te recuerdo- dice bromeando como si eso fuera justificación.
-Ah! entonces no te gusto mi manera de despertarte...- digo haciéndome el ofendido mientras mi mirada baila de sus ojos los cuales irradian hoy una luz especial y sus labios los cuales me muero por besar.
-Mmm...- se hace la pensativa- ... Bueno... Si... No estuvo mal...- dice retándome con la mirada.
-Sabes- digo a la vez que cojo su barbilla.- todo puede mejorar...- me voy acercando a sus labios los cuales rozo con los míos. Miro sus ojos los cuales están cerrados y aprovecho para capturar su labio inferior entre mis dientes y tiro de el levemente. Lo que la hace abrir los ojos sorprendida, la sonrío pícaramente y me acerco de nuevo a sus labios vuelvo a rozarlos con los míos, subo mi manos hasta su cara y la beso lentamente, sin ninguna prisa. Bajo mi mano por su cuerpo y la meto debajo de mi camisa, ella sin ninguna prisa me besa lentamente. Es un beso cargado de algo que no entiendo pero me alerta, ya que mi corazón cada vez late mas rápido. Rompo el beso poco a poco y ella me muerde el labio inferior, yo me sorprendo por el pellizco y la sonrío.
-Quieres que desayunemos?- le pregunto dejando una caricia en su cara.
-Mmm... Vale!!!- dice dándome un suave beso en los labios y reincorporándose en la cama.
Yo me levanto y cojo la bandeja y me ganó su sonrisa.
-Creo que te gusta tanto desayunar en la cama como a mi.- digo sentándome en la cama como respuestas a su expresión.
-Me encanta!- dice acercándose a mi y a nuestro desayuno.
Desayunamos en una animada charla y entres besos robados y risas por el ultimo mordisco que me dio en el labio que parece ser que ella dice que se nota.
Terminamos de desayunar, Malú me ayuda a preparar a Jaime y poco después se va. Yo hago lo mismo y salgo hacia el trabajo emocionado ya que hoy voy a enseñarle a Lola la nueva campaña que rehíce en la cual tengo puestas muchas expectativas.
Dejo a Jaime en la guardería y tras 20 minutos llego a la agencia puntual. Voy a mi despacho a dejar mis cosas, y salgo hacia el despacho de Lola con el dossier en la mano, llamo con mis nudillos y entro.
Al pasar le sonrío y ella me devuelve la sonrisa, la veo hablando por teléfono por lo que intento esperar fuera, pero me Lola me hace gestos para que pase y cierre la puerta, hago lo que me dice y tomo asiento.
Mientras estoy esperando a que termine de hablar por teléfono organizo todo lo que le tengo que enseñar y consulto mi e-mail desde el móvil.
Estoy abstraído en mi móvil cuando escucho la voz de Lola.
-Bien Rodri, tu dirás.- me dice dejando su teléfono encima de la mesa.
-Bien Lola, te puede parecer una locura pero he rehecho la campaña de automóviles... Creo que está muchísimo mejor así.- empiezo a contarle a la vez que voy pasando las hojas del dossier para que lo vaya viendo. - el cliente nos dijo que quería trasmitir confianza con su marca de coches, bien pues me he basado en eso y a el ser humano lo que lo mueven son los sentimientos, pues he rehecho el trabajo para que lo que busque sean sentimientos, emociones, ganas de sentir...- concluyó ante la estupefacta mirada de Lola.
-Rodri... Sabes que esto no se ajusta a la petición del cliente 100%...- me empieza a decir, con un tono profesional que tira todas mis expectativas por los suelos.- a mi me ha fascinado... Pero no se si serán lo que busquen, vamos a consultarlo con el jefe- me dice volviendo a sonreírme entusiasmada- esta campaña puede ser muy buena!!!- termina diciéndome a la vez que me da un abrazo.
Después de hablar con Martín, el dueño de la agencia, y que se mostrará reacio a salirse de lo básico finalmente le hemos convencido, pero con una condición si algo sale mal yo acarrearé con las culpas... En principio nos dijo que ambos seriamos los responsables pero dije que en caso de que algo no saliera según lo planeado estoy dispuesto a correr con las consecuencias, Lola se molestó un poco porque dice que ella también tendría algo de culpa. Pero no voy a hacer que ella cargue con algo de culpa cuando todo esto ha sido idea mía, en todo caso estoy seguro de que no va a hacer falta que ninguno cargue con las culpas. Es una de las mejores campañas que recuerdo haber realizado.
A la hora de comer voy a buscar a Lola a su despacho para invitarla por haberme ayudado.
-Venga vamos a comer Lola- digo entrando a su despacho cogiendo su bolso y levantándola a ella de la silla a la vez que empieza a reírse. - vamos vamos que no tenemos mucho tiempo.
-Pero Rodri!!!- se queja- yo he traído comida.
-Mira que bien!, ya tienes merienda.- digo guiñándole un ojo, lo que causa su risa.
En menos de cinco minutos llegamos al bar-restaurante que hay debajo de la agencia.
Tomamos asiento y comemos en una animada charla.
-Rodri... Hoy estas muy animado eh!- me dice mirándome con los ojos achinados y con una sonrisa que me asusta ya que se por donde va.
-Tengo muchas expectativas en la nueva campaña y estoy feliz.- digo mientras bebo de mi vaso para apaciguar mis nervios.
-Ya... Nueva campaña- suelta como quien no quiere la cosa. Yo me quedo rígido pues casi intuyo sus siguientes palabras- venga Rodri... No tienes nada que contarme?.- me pregunta maliciosamente. Toso para disimular y le respondo.
-Algo que contarte?- digo estupefacto porque en realidad no me siento bien ocultándole cosas a Lola.
-Rodri, cariño, tienes una marca en el labio...- me dice levantando las cejas y apuntando con su dedo, mi cara debe cambiar a una cara de póker ya que le falta tiempo para reírse. Corriendo cojo el móvil y me miro el labio... Y si si que tengo un pequeño mordisco...
-Joder Lola...- digo pasándome la mano por mi pelo a la vez que río.- no se como contártelo, porque ya sabes que estos temas me dan vergüenza pero a ver...- cojo aire para mantenerme tranquilo- que he conocido a alguien- digo a la vez que tapo mi cara con mis manos. Entonces Lola me agarra las manos, las quita de mi cara y la veo que tiene una sonrisa enorme en su rostro.
-Rodrigo!!! Eso es fantástico!- me dice a la vez que aprieta mi mano.- Es especial? - prosigue preguntándome llena de entusiasmo.
-Muy especial- digo sinceramente a la vez que una sonrisa se abre paso en mi cara al acordarme de ella. Entonces Lola se levanta de su silla y me abraza, me pilla por sorpresa pero le respondo al abrazo.
-Rodri, no sabes cuanto me alegro!!!- dice a la vez que deja besos en mi mejilla, yo suelto una carcajada de los nervios que he liberado al contárselo. Volvemos a tomar asiento y me dice: - Rodrigo, sabes que quiero lo mejor para ti, así que si esa chica te hace feliz inténtalo, no tengas miedo!- yo sonrío emocionado y le digo. -Lola, ya no tengo miedo, solo quiero vivirlo y disfrutarlo, es maravillosa.
Terminamos de comer y subimos a seguir trabajando, cuando estamos en el ascensor ella me dice que no quiere presionarme pero que cuando yo esté dispuesto le encantaría conocerla, a lo que yo le digo que será muy pronto.
Paso la tarde feliz entre campaña de bronceadores y de pinta labios. Cuando llegan las 20:00 me dispongo a recoger para irme.
Me monto en el coche y voy a por Jaime, mientras, respondo al móvil que no paraba de sonar. Es William que me dice si mañana tengo planes para comer, le respondo que no y me dice que ya sí.
Llego a casa con Jaime que cada vez esta mas grande, y me siento en el sillón con el en brazos aunque ya no para quieto y me limito a sujetarlo mientras pisotea el sillón dando saltitos.
Mientras estoy sujetando a Jaime suena mi móvil, contesto automáticamente y una sonrisa se dibuja en mi cara al escuchar su voz.
Le pregunto que tal el día me cuenta que ha estado hasta arriba de trabajo.
-Rodri, estoy de camino a casa, si no tienes planes... vente y pedimos la cena... Si te apetece...digo...- me propone tímidamente a lo que sonrío.
-Mmm...- me hago el pensativo para picarla- esta noche... Me encanta el plan!- digo entusiasmado.
-Que pavo eres... - dice a la vez que suelta una carcajada a la que acompaño. - Llego en unos 15 o 20 minutos no tardes eh! Que ceno sin ti.- me cuelga tras esto.
Aprovecho este tiempo para bañar a Jaime, el cual cada día esta mas guapo para mi, y preparar las cosas para la cena de Jaime.
Termino antes de tiempo y decido llamar a mi madre, estamos hablando un rato sobre qué tal le ha ido el día y me dice que a ver si voy pronto por casa que quiere enseñarme unas fotos que encontró de cuando éramos pequeños por si quiero tener algunas más, ya que mi madre conoce mi pasión por las fotografías, y es verdad que me encanta tener fotos de mi día a día y también de mi infancia ya que son años que todos vivimos pero de los cuales solo quedan menos de un 20% en nuestra memoria, esas fotos ayudan a que nos acordemos de algo más que ese pequeño porcentaje... Ya que lo que nosotros somos se empieza a formar desde pequeños y no es justo que solo permanezca con nosotros esa mínima parte, hay que saber de donde se viene y a donde se va.
Por eso hay que tener recuerdos y no olvidarlos, tristes o alegres, todos son lecciones que la vida nos ha dado y por los cuales somos las personas que somos.
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sábado, 26 de diciembre de 2015
Capítulo 47 - Confidencias
Narra Malú.
Lo vi observar atentamente la foto que tenía con Carla, mi ahijada. Me hizo sonreír levemente su curiosidad mientras él seguía absorto mirando la foto.
-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- intentó sonar de manera casual mientras se rascaba la nuca, me conocía tan bien cada uno de sus gestos...
-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- vi su cara de duda y decidí explicarle.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el conciedto de Barcelona pero no creo que en ese momento te fijases. Ella es una de mi mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- me sonrió dulcemente mientras agarraba mi mano y dejaba un suave beso sobre la palma que envió un leve cosquilleo por todo mi cuerpo. Seguí contándole algunas de las situaciones vividas con Vero mientras él escuchaba muy atento.
Sonó el timbre interrumpiéndonos, yo no esperaba a nadie...
-Vaya. Que raro... ¿Quién será?- me levanté del sofá y me encaminé hacia la puerta, cuando abrí solté un grito de alegría y la abracé corriendo. Esta mujer era como bruja, si antes empezamos a hablar de ella...
-Vero, tía, ¿cómo no me avisas que ibas a venir, hubiese ido a por vosotras?- le pregunté mientras saludaba a Carla.
-Malú queríamos que fuese una sorpresa.- la miré sonriendo.
-Y tú bichilla ¿como estás tan grande?- dejé un montón de besos sobre su cara mientras la niña no paraba de reír.
-Aún no me creo que estéis aquí! Venga vamos para dentro.-
Al llegar al salón vi a Diego sentado aún en el sofá que al vernos entrar a las tres se levantó rápidamente, su cara era un auténtico poema, fue pasando su vista desde Vero hasta la niña, cuando la vio una sonrisa se instaló en su cara. Se acercó a nosotras lentamente mientras sonreía, aunque lo disimulaba bien yo sabía que estaba nervioso, le guiñé un ojo mientras procedía con las presentaciones.
-Ella es Vero, mi amiga; y él es Diego...- Vero me miró con su típica cara de "¿y qué más?" Así que armándome de valor se lo dije.- ...Mi novio.- no pude evitar sonreír al decirlo en voz alta, Diego me miró con cara de asombro mientras se acercaba a saludar a Vero con dos besos y Vero simplemente me miraba divertida.
-Y mira, esta niña taaaan guapa es Carla, su hija.- me agaché a la altura de la niña mientras Diego hacía lo mismo, Carla al principio sólo lo saludó con la mano, era bastante tímida con la gente que no conocía.
-Hola preciosa...- la miró sonriéndole, con una de sus sonrisas más puras, no pude evitar enternecerme por su actitud con mi niña...- ¿me das un beso?- su expresión se volvió la de un niño, miré a Carla que lo miraba dubitativa pero vi como se acercaba a Diego lentamente y dejaba un tierno beso en su mejilla, no pude evitar la sonrisa tonta que se me quedó en la cara.
-Hemos ido a casa de tu madre porque te hacíamos allí, por cierto tu madre está cada día más guapa...- sonreí mientras caminábamos al salón y nos sentábamos, Diego se sentó a mi derecha en el sofá y Vero a la izquierda.
-Mi madre mejora con los años, supuestamente debería estar allí pero las cosas cambian en un segundo...- miré de reojo a Diego que me miraba sonriente y volví a mirar a Vero.- Todavía no me creo que estéis aquí, que ilusión!! ¿Pero parece que habéis venido?
-Siempre es bueno venir y veros a todos, y además tenía que arreglar unas cositas por aquí cerca así que aprovechamos ya.- por su tono de voz supe que me tenía que contar algo, apreté ligeramente su mano mientras ella me sonreía como buenamente podía.
-Bueno chicas, yo mejor me voy que tendréis que poneros al día y todo eso... Un placer conoceros!- Diego se puso de pie mientras se acercaba a Vero para darle dos besos y se despedía cariñosamente de Carla, miré a Vero que tenía la capacidad de decirme muchas cosas sin hablar y entendí perfectamente lo que me quería decir.
-Diego, espera por favor, acompáñame un momentito...- me miró extrañado, lo agarré de la mano y me lo llevé a la cocina. Me miraba sin entender nada, así que traté de explicárselo lo mejor posible.-Diego te puedes quedar un ratito más, es que por lo poco que he visto Vero me tiene que contar algo importante pero no se atreve a hacerlo delante de la niña...- estaba preocupada por mi amiga no lo podía negar, todo esto era bastante extraño...
-Claro, no te preocupes... ¿En que te ayudo?- acarició suavemente mi mejilla mientras me sonreía de manera tierna, no pude evitar morir de amor con su sonrisa. Sin aviso me acerqué a su boca y lo besé, despacio sin prisas, sus manos estaban agarradas en el final de mi espalda provocándome un cosquilleo por toda la espalda, del que estoy segura que él no era consciente...
-Tengo que hablar a solas con Vero, no sé cuánto vamos a tardar... ¿Te importa echarle un ojo mientras tanto a Carla?- conseguí decirle mientras él estaba perdido por mi cuello, provocándome cómo sólo él sabía... Escuché su risa mientras besaba un punto perdido detrás de mi oreja que me volvía loca.- Diego...- susurré inconscientemente mientras él continuaba torturándome de esa manera...
-Claro que no me importa, yo encantado de ayudar...- sus manos aferradas en mi cintura me apegaron aún más a su cuerpo dándome de lleno con su característico olor, me encantaba lo bien que olía siempre...- Por cierto, me encanta ser tu novio...- hizo ímpetu en la palabra tu, no pude evitar reírme mientras agarraba su cara para mirarle a los ojos. Sabía que lo decía en cierto modo para agradecerme el paso que había dado yo contándoselo a Vero.
-A mí también...- sus ojos brillaban con fuerza mientras me miraba sonriente. Salimos de la cocina y vimos a Carla jugando con algunas cosas que sacaba de su mochililla rosa, miré por el salón y no vi a Vero. Carla estaba de rodillas en el suelo jugando con dos muñecas sobre la mesa pequeña que había delante del sofá, aprovechando que estaba entretenida nos acercamos los dos y nos colocamos uno a cada lado de la niña.- ¿Podemos jugar contigo Carla?- la niña seguía concentrada en sus muñecas colocándolas a todas perfectamente en la mesa.
-Sí.- miré a Diego y le hice una señal para que empezase él, me miró dubitativo unos segundos pero suspiró y cogió una de las muñecas que había en el suelo y la colocó al lado de las demás, Carla lo miró sonriente mientras él le devolvía la sonrisa y le preguntaba cosas sobre las muñecas, como el nombre, etc. A lo que la niña respondía muy contenta. Escuché a Vero acercarse al salón y me levanté del suelo para tratar de hablar con ella. La vi observar la escena con una mirada melancólica y triste, rara vez Vero estaba triste, era una persona muy alegre... Vi también cómo trataba de esconder las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, definitivamente algo no andaba bien... La agarré de la mano y nos encaminé hacia mi habitación, al llegar cerré la puerta y para ese momento Vero lloraba sin esconderlo, no sabía lo que pasaba pero tenía que ser algo importante para que Vero se sintiera así...
-¿Qué es lo que pasa?- le pregunté mientras pasaba un brazo por su espalda y nos sentaba a las dos en la cama. La miré esperando pacientemente su respuesta, se limpió las lágrimas mientras respiraba profundamente.
-Fran y yo... No estamos bien... Creo que tiene a otra...- la miré sin terminar de creerlo todavía, no podía ser, ella y Fran eran la típica pareja que todos queríamos llegar a ser, se entendían a la perfección y se conocían casi desde el instituto como quien dice... No sabía que decirle, me había pillado de sorpresa... Se me abrazó mientras lloraba amargamente, no pude hacer otra cosa nada más que abrazarla y tratar de consolarla...
-Tranquila Vero, ¿pero desde cuando?...- me encontraba muy perdida ahora mismo, y a mi mente solo venía la cara de la niña que estaba ahora jugando con Diego, cómo podía estar pasando esto? No me lo terminaba de creer...
-No lo sé... Pero hace meses que todo esta mal...- se separó ligeramente de mi mientras limpiaba sus lágrimas, y fijó la vista en sus manos.- Hay días en los que no pasa por casa, por no hablar desde la última vez que estuvimos juntos... Y lo que más me duele es que Carla se está dando cuenta... Me pregunta todos los días que dónde está, y muchas noches viene a la habitación y lo busca a mi lado pero al no encontrarlo se me abraza con la mirada triste... Ella no se merece esto, al fin y al cabo él es su padre, no entiendo como puede hacer esto... Y ahora al ver a Diego jugar con ella no he podido evitar acordarme de todo...- agarré una de sus manos entre las mías dándole mi apoyo, mientras ella trataba de seguir hablando, la notaba rota, muy rota, y no sólo por ella sino también por su hija, no pude evitar que algunas lágrimas descendieran de mis ojos, me dolía muchísimo ver a mi amiga así.
-No me lo puedo creer...- mi voz fue apenas un susurro, me encontraba momentáneamente bloqueada, procesar toda la información era bastante duro...- Deja de llorar por favor, no se merece ni una de las lágrimas que estas derramando por él...- la abracé mientras dejaba numerosos besos en su cara, era una de las personas más fuerte que conocía.- Y vamos a hacer algo, os vais a quedar aquí los días que estéis en Madrid... No tienes otra opción...- escuché su risa mientras ella me abrazaba con más fuerza si cabe.
-Malú de verdad que no queremos molestar, hemos venido a verte, ya tenemos nuestras cosas en el hotel... Además tú necesitas tu tiempo ahora con tu novio...- usó su tono pícaro en la última frase, haciéndome que me muriese de la vergüenza... Le di un liegro golpe en el brazo causando su risa.
-No lo vas a conseguir, os quedáis y punto. Además, hace mucho tiempo que no estamos juntas, así aprovechamos y nos ponemos bien al día...- levantó las cejas con gesto pícaro mientras se reía en mi cara.
-¿Qué me tienes que contar de semejante ejemplar que has cazado?- su carcajada no se hizo esperar, a veces era muy bruta...
-Que bruta eres hija mía...- no pude evitar reírme con ella, por lo menos ya no llorábamos... Y es que ella era una de las personas que podían pasar del llanto a la risa en apenas unos segundos.
-Venga, cuéntame algo... No te hagas de rogar... Lo más importante de todo, ¿es bueno en la cama?- sentía que me iba a explotar la cabeza de lo colorada que me estaba poniendo, esta mujer siempre con sus preguntas incómodas...
-No te pienso responder a eso... Y para de preguntarme cosas de ese tipo...- me levanté de la cama ante su risueña mirada.
-Venga Malú no te enfades... A ver te digo mi opinión, a simple vista lo parece... Además se te nota en la cara...- me agarró del brazo volviéndome a sentar en la cama mientras se reía de mi.- ¿Confirmas los rumores?- preguntó al más puro estilo de la prensa del corazón, no me quedaba otra que reírme, sus ocurrencias siempre lo conseguían....- ¿Confirmas o no?- volvió a la carga, asentí levemente mientras ella me abrazaba y me decía entre risas "lo sabía, nunca falla", no pude evitar unirme a su carcajada, me alegraba de tenerlas en mi casa aunque sólo fuese por unos días.
-Venga, volvamos abajo...- me volvió a abrazar dándome las gracias, hablarlo le había hecho bien, la notaba más deshagoda por lo menos su cara no era de preocupación constante. Al llegar al salón me morí literalmente de amor, giré mi vista rápidamente a Vero que miraba la escena enternecida.
-Además hace estás cosas... Malú donde lo has conseguido que quiero uno para mí...- me susurró al oído, reímos las dos mientras seguíamos observando la escena, no entendía como se podía ser tan mono...
Nada más entrar en el salón me miró, haciéndome una pregunta silenciosa, para tranquilizarlo le sonreí a la vez que le guiñé un ojo, Carla al verme llamó rápidamente mi atención.
-Mira!!!!- vino corriendo a enseñarme sus uñas, no pude evitar la sonrisa tonta que se dibujó en mi cara, era una sensación diferente a todo lo que había sentido antes, este hombre tenía la capacidad de que solo con una pequeña acción yo quisiera seguir descubriéndolo, porque hay una gran persona ahí, porque con tan solo mirarme me provocaba miles de sensaciones...
-Tengo una idea!!!!- dije de repente, llamándo la atención de Vero y Diego, miré a Carla fijamente y continúe hablando- ¿Que te parece si ponemos el árbol de Navidad todos juntos?- Carla asintió frenéticamente mientras daba palmas, miré a Vero que negaba con la cabeza divertida y Diego nos miraba con una gran sonrisa en su rostro.
-No sabes lo que has hecho, has despertado un monstruo ahora mismo...- ignoré el comentario de su madre mientras me reía.
-Tú deberías ir a por las maletas al hotel...- puso los ojos en blanco mientras se levantaba del sofá.
-Déjame el coche porque a cabezota no te gana nadie...- sonreí mientras la acompañaba a la puerta para darle las llaves.
Cuando volví al salón vi a Diego solo, aproveché y me acerqué a él silenciosamente puesto que estaba de espalda a mi y me abracé a él, se giró despacio mientras sonreía y dejaba un beso en la punta de mi nariz. Me perdí en sus ojos, que brillaban con una intensidad que no había visto antes, sentí sus manos recorrer mi cuerpo llegando hasta mi nuca donde se detuvieron masajeando lentamente, no pude evitar cerrar los ojos mientras sus finos dedos mandaban descargas por toda mi espalda.
-Gracias...- susurró pausadamente en mi oído mientras apoyaba su cabeza en mi hombro, en un principio no entendí porque me daba las gracias pero una ligera idea se formó en mi mente.
Cuando volvió Carla del baño, le pedimos ayuda a Diego para llevar todas las cajas de los adornos navideños al salón, él sin hacer mucho esfuerzo llevó en un momento todas las cajas y comenzamos entre los tres a colocar el árbol. La cara de ilusión de Carla mientras poníamos adornos por todas partes era tremenda, pero la de Diego no se quedaba atrás, creo que en estos momento los dos eran unos niños... Llegó Vero y después de que Diego la ayudase con las maletas se unió a nosotros, las carcajadas en el salón eran continúas algunas veces causadas por Carla, otras cuando a Diego le tocó desenredar las luces de navidad y otras cuando Vero nos restregaba a los demás la purpurina de alguno de los adornos...
-¡Ya sólo falta la estrella!- exclamé mientras metía unas cajas dentro de otras, cogí la estrella y se la di a Carla.-Te toca ponerla a ti este año...- la niña me miró ilusionada mientras sostenía la estrella en sus manos, miró a su madre que le guiñó un ojo cómplice mientras la sonreía.
-Ven que te ayudo.- Diego la cogió sobre sus hombros y se acercó al árbol.- que no se te olvide pedir un deseo...- no pude evitar sonreír mientras veía la escena.
Miré a Vero que los miraba enternecida mientras limpiaba rápidamente algunas lágrimas que descendían de sus ojos, pasé un brazo por sus hombros tratando de reconfontarla. Se me seguía haciendo raro ver a Vero tan frágil por momentos, era la que siempre tenía una sonrisa para todos. Y es que a veces las personas que más nos animan o más nos ayudan también nos necesitan, un simple gesto de cariño, de apoyo, hace que todo sea más sencillo. Saber que tienes a alguien en quien apoyarte y poder hacerlo en muchas ocasiones no hace que el problema desaparezca pero si lo hace más llevadero. Debemos cuidar a las personas que queremos, sea de la manera que sea...
miércoles, 21 de octubre de 2015
25. Atracción oculta.
Estoy quitándome la ropa, y suena el timbre... Vaya... Que oportuno, cojo una toalla, me la relío en la cintura y bajo las escaleras corriendo abro la verja y llaman a la puerta así que voy rápido a abrir, con la idea de que será William que vendrá a ayudarme.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.
-Hola- digo intentando no reírme.
-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.
-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.
-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.
-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.
-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.
Abro la puerta y detrás de ella aparece algo que me deja fuera de juego... Es Malú la cual se ha quedado creo que empanada al verme de esta guisa.
Carraspeo un poco para que deje de mirarme así ya que si no la toalla alrededor de mi cintura no durará mucho.
-Hola- digo intentando no reírme.
-Emm...Hola- me responde aun sin parpadear, lo que causa mi risa.
-Vamos arriba por favor que he dejado a Jaime solo- digo mientras subimos las escaleras.
-Ya veo que te he interrumpido- dice excusándose viendo que el parque estaba en mi habitación y la ducha abierta.
-Sí, bueno iba a ducharme. Al final te quedas a cenar?- pregunto ilusionado.
-Emm... A cenar...- dice claramente distraída sin ser capaz de unir dos palabras con coherencia y mirándome a lo que yo sonrío triunfante de ponerla nerviosa.
-Sí a cenar.- digo acercándome a ella y acariciando su cara. Ella se estremece y cierra los ojos disfrutando de la caricia.
-Rodrigo, mejor ve a ducharte y luego hablamos, yo me quedo con Jaime.- dice apartándose ligeramente nerviosa, lo que me hace sonreír de nuevo.
-Vale tranquila- digo riéndome y cogiendo la ropa.
-Estoy tranquila solo que... te vas a quedar frío.- dice dándome la espalda ya que está pendiente de mi niño.
Termino de coger la ropa y me acerco a ella por la espalda, me apego a su cuerpo y noto como se tensa.
-No tardo- digo retirando el pelo de su oreja y susurrando en su oído. La noto tragar saliva y sonrío me separo ligeramente de ella y suelta un suspiro, aguanto mi risa lo mejor que puedo y es que me hace gracia esta actitud, me giro y camino hacia el baño.
Me doy una ducha FRÍA como ya es costumbre y salgo, la veo echada sobre el parque mientras mueve un juguete delante de Jaime, esa posición en esta situación me hace quedarme embobado mirándola...Mis pies piensan antes que mi cerebro y ya me estoy acercando a ella, me coloco a su espalda, ella rápidamente se reincorpora asustada, río en su oído y veo como se agarra con fuerza al borde del parque.
-Joder Rodrigo me has asustado...- su voz es apena un susurro, aparto el pelo para dejar una parte de su cuello al descubierto y me pierdo en su piel, noto como se tensa al contacto con mis labios y miro sus manos que de la fuerza con la que se agarra al parque tiene los nudillos blanquecinos.
-Lo siento, no era mi intención asustarte... Entonces has dicho que te quedabas a cenar no?- aferro mis manos a su cadera y continúo perdiéndome por su cuello. Ella trata de zafarse de mi agarre pero no se lo permito, raspo ligeramente con mi barba la piel de su cuello y un suspiro se escapa de sus labios, se remueve y aprovecha que aflojo el agarre para inclinarse y coger a mi niño, que nada más ser tomado en brazos por Malú empieza a chapurrear cosas imposibles de entender. Aprovecha que tiene a Jaime en brazos y se aleja de mí, se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación poniendo a Jaime sobre sus piernas. La miro divertido está usando a Jaime de escudo.
-Estás huyendo de mi?- le pregunto divertido, ella me mira fugazmente con una pequeña sonrisa sobre sus labios mientra sigue pendiente de Jaime.
-Yo? Huir?- me pregunta haciéndose la incrédula, me río como respuesta y me voy acercando al sofá donde esta con Jaime. Me siento en el mango muy cerca suya y me inclino a dejarle un beso a mi niño, quedando así a la altura de sus pechos. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos que me miran muy atentamente, una sonrisa se forma en mis labios mientras me acerco a su rostro quedando a escasos centímetros de sus labios.
-Entonces no huyes...-digo tan cerca de sus labios que su respiración acaricia mis labios. Veo como ella ante la proximidad de mis labios se muerde su labio inferior, intento mantener mi autocontrol y me inclino como si fuera a besarla, quiero ver hasta donde es capaz de aguantar, yo también sé jugar. Ella cierra los ojos y entonces digo contra sus labios.
-Mmmm... Voy a preparar la cena- suelto de golpe contra sus labios, entonces ella abre los ojos y noto como me fulmina con la mirada. Me levanto del sofá y digo de espaldas a ella sonriendo triunfante.
-Si quieres me puedes ayudar, y ya que estas aquí es un hecho que te quedas!- digo sin opción a que cambie de idea a la vez que sonrío triunfante.
Bajo para la cocina sin darle tiempo de reacción me pongo un delantal para no mancharme la camisa. Me pongo a preparar las cosas de la cena cuando escucho sus tacones golpeando el suelo mientras ella habla con mi niño. Llega a la cocina mientras yo no puedo parar de sonreír y sigo a lo mío preparando la cena.
-Emm... Si quieres te ayudo Rodrigo- me pregunta de lo más natural pero puedo ver que esta un poco cortada aun, cosa que me hace gracia.
-Si si por favor, así terminaremos antes.- digo mirándola mientras empiezo a cocinar,- puedes dejar a Jaime en la trona y me ayudas.- Y así hace, mete a Jaime en la trona el cual suelta una pequeña queja pero ella lo acaba convenciendo con el oso de peluche a cambio.
Se coloca a mi lado y dejo un momento lo que tengo entre manos para coger un delantal del segundo cajón y dárselo para que se lo ponga.
Me ayuda en todo lo que le digo, ya estamos terminando ella esta cortando unos quesitos frescos para la ensalada cuando me acerco a ella por la espalda que sigue picando los quesitos. Me dejo caer un poco sobre su espalda cosa que hace que ella suelte el cuchillo, yo sonrío y me alegro de ponerla nerviosa.
-Solo quiero un plato-digo excusándome y levantando un brazo para alcanzar el plato a la vez que la presiono un poco más entre mi cuerpo y la encimera.
Entonces ella en un ágil movimiento se gira y queda frente a mi. Ahora tiene una sonrisa pícara en su cara y me mira divertida.
-Si querías un plato solo tenias que pedírmelo- me dice extremadamente cerca mientras alarga un brazo por encima de su cabeza.
-Lo he pensado... pero no me decidía- digo mientras me pierdo en su intensa mirada.
-Mmm... por lo que veo te cuesta decidirte- dice a quemarropa contra mis labios.
-Sí, sabes...- comienzo a decir mientras afianzo mi agarre a su cintura.- me cuesta bastante decidirme y no se como aún desde que llevas aquí no me he decido a besarte- digo acortando la distancia que era poca que separa nuestros labios para por fin unirlos en un beso a fuego lento que consigue encenderme desde lo mas profundo. Cuando la necesidad de aire se hace notable abandono sus labios y me centro en su cuello, ella suelta el plato que ha cogido en la encimera y enreda sus manos en mi pelo. Yo sigo en su cuello y un par de suspiros salen de sus labios, ella me agarra la cara y vuelve a unir nuestros labios en un beso salvaje, entonces con un ágil movimiento hago que sus piernas se enreden a mi cintura y nos muevo hasta la mesa de la cocina donde la dejo caer para así tender inclinarme hacia ella, ella abandona mis labios y se pasa a mi cuello donde consigue volverme loco. Unos gruñidos escapan de lo mas profundo de mi garganta y por acto involuntario muevo mi cadera haciendo que nuestras partes mas sensibles se rocen cosa que hace que me termine de volver loco.
-Joder...- escapa de mis labios en forma de gruñido.
-...Rodrigo...creo...- empieza a decir pero vuelvo a unir nuestros labios, cuando la falta de aire se hace presente ella continua aun con su respiración agitada.-...creo que... Es mejor que paremos...- me dice mientras acaricia mi cara.
-Ya lo se...- digo a modo de lamento.- pero joder... Es difícil!- digo resignado abrazándola fuerte contra mi y obligándola así a bajar de la mesa.- me vuelves loco- digo dejando un beso en el tope de su cabeza a lo que ella sonríe.
Ahora ambos con una sonrisa en la cara que no podemos ni si quiera intentar esconder terminamos de hacer la cena y lo preparamos todo en el salón. Ya solo queda esperar a William y a Anna.
Estamos hablando, Malú con mi niño en brazos cuando de repente suena mi móvil. Lo alcanzo de encima de la mesa y respondo. Es William.
-Rodrigo verás... Hay un pequeño problema sobre la cena de esta noche.- me dice con voz queda.
-Que pasa Will?- preguntó pausadamente.- si no os viene bien podemos dejarla pa otro día.- digo quitándole importancia.
-Verás Rodrigo no es que no nos venga bien, pero es que Anna está de guardia esta noche en el hospital y yo no me había acordado, por lo que sólo podría ir yo a la cena, de verdad siento haberte tenido cocinando... Pero no me había acordado- me dice disculpándose.
-William no pasa nada- digo poniéndome serio- si Anna no puede venir ya la conoceré otro día pero ven tu a cenar- digo mirando de reojo a Malú que me intenta sonreír con un sonrisa relajada pero en realidad se que esta nerviosa.- puede que te lleves alguna sorpresa si vienes...- digo sonriente mirando a Malú que me mira con tanta intensidad que hace que se me erice todo el cuerpo, acompañada de su interminable sonrisa pero esta vez mas relajada.
-Que quieres decir con eso!!!???- me grita Will desde el otro lado de la línea. Lo que me hace reír.
-No quiero decir nada, te esperamos- digo antes de colgar.
Dejo el teléfono sobre la mesa y vuelvo mi mirada hacia Malú,
-Malú,- digo cogiéndole la mano- me hace mucha ilusión que te quedes esta noche a cenar con nosotros y a conocer a mi hermano. De verdad muchas gracias.- digo mientras la miro a los ojos y la timidez se intenta apoderar de mi. Ella me mira mientras sus comisuras se curvan y une nuestros labios a modo de respuesta, en un beso dulce. Cuando la necesidad de aire se hace presente acabamos abrazados.
-Háblame algo de él, como se llama... No se, no quiero que me pille de sopetón- dice risueña contra mi cuello. Rompemos el abrazo y cojo una de sus manos entre las mías y empiezo a contarle.
-Mi hermano se llama William, es mas pequeño que yo. No nos parecemos en nada el es mas como mi madre y mi niño, castaño claro y ojos azules. Yo me parezco mas a mi padre supongo- digo a la vez que una sonrisa triste se dibuja en mi cara. Ella lo nota y me intenta cambiar de tema.
-Ya decía yo que Jaime era muy rubio comparado contigo... Se parece entonces a su abuela y a su tío.- dice mientras acaricia la cabecita de Jaime que responde metiéndose las dos manos en la boca lo que causa que sonriamos ambos.
Continuamos hablando un ratito mas hasta que suena el timbre, Malú me mira y se le escapa una risa nerviosa. Me acerco a ella y le digo:
-Malú, no quiero que te sientas obligada a conocerlo, la decisión es tuya.- le digo mientras acaricio su cara con la mano que me queda libre ya que tengo a mi niño en brazos. Ella me sonríe y une nuestros labios, en un beso dulce.
-La verdad es que tengo ganas de conocerlo.- me dice sonriendo y dejando un tierno beso en mi mejilla, lo que me hace sonreír.
Me levanto con mi niño en brazos a abrir la puerta y la dejo en el sillón. Abro la puerta y detrás aparece mi apuesto hermano con su perfecto tupe y su eterna sonrisa. Nos abrazamos como siempre y me quita a Jaime de los brazos.
-Cual era la sorpresa que me decías antes?- me pregunta mientras intenta poner rumbo a mi salón pero estoy yo en medio lo que hace que me mire risueño.
-Antes de que pases te tengo que decir algo, la sorpresa es...- digo haciendo una pausa.- que vas a conocer a mi vecina.- sus ojos y su boca se abre a niveles estratosféricos y yo sonrío. El intenta volver a pasar pero se lo impido.- tranquilo vamos juntos a ver si la vas a asustar- bromeo.
Llegamos al salón y no esta William me mira y yo digo nervioso.
-Debe de haber ido al baño, en nada estará aquí.
Tomamos asiento y William juega con mi niño. Entonces veo aparecer a Malú por la espada de William ya que viene de la cocina y no del baño como pensé. Le hago gestos para que se acerque en silencio y ella sonríe, es una situación graciosa. Se acerca a la silla que hay entre medias de William y mía. Yo antes de que Malú entre en el campo de visión de William me levanto y digo.
-Bien William, te voy a presentar a mi vecina.- entonces él sonríe sin darse cuenta aun de la presencia de Malú que esta un pelín detrás suya, yo me acerco a el le cojo a Jaime de los brazos y le obligó a girarse mientras digo:
-Y bien ella es mi vecina- empiezo a decir mientras William se gira con una sonrisa en su cara, que al encontrarse con Malú se convierte en dos ojos muy abiertos y una boca hasta el suelo.- Malú- finalizó diciendo por si le quedaba alguna duda intentando esconder mi risa.
-Malú el es mi hermano William- continuó diciendo y Malú se acerca a darle dos besos con una sonrisa en la cara. Mi hermano parece reaccionar y le responde a los dos besos.
-Guau! Encantado Malú.- dice aun sorprendido. Lo que causa la risa de Malú.
-Igualmente- responde ella.
Tomamos asiento y yo los dejo hablando mientras sirvo la cena.
Cenamos en una animada charla, donde hablamos de animales y veterinarios y las expectativas que tiene mi hermano para cuando acabe su carrera de veterinario. Veo que se han llevado bastante bien de lo cual me alegro, William tiene algo en común con ella a parte de una eterna sonrisa tiene un gran amor por todos los animales.
Ya hemos terminando de cenar y continuamos en una animada charla cuando Malú le dice que un día podía ir con ella a mascoteros solidarios de donde ella contribuye muy activamente, mi hermano abre los ojos y le dice que a el le encantaría pero no quiere molestar. Ella insiste y finalmente mi hermano accede. Yo solo puedo mirar feliz la estampa, y es que Malú de conocerlo de una cena se ha portado muy bien con el, es una persona de verdad de las que ya no quedan.
William se disculpa sobre las 1:30 y dice que le encantaría volver a cenar con nosotros que se lo ha pasado muy bien pero que ya se tiene que ir. Nos despedimos y ellos quedan en que tienen que ir a la organización de mascoteros.
William se va y nos quedamos Malú y yo. Jaime hace rato que duerme en su cuna. Malú me ayuda a recoger y yo no puedo quitar la vista de sus ojos, no después de lo natural y cercana que se ha mostrado esta noche, no después de que algo no deja de crecer dentro de mi.
Terminamos de recoger y nos sentamos en el sillón.
-Malú, muchas gracias por haber conocido a mi hermano y por ser así- le digo abrazándola lo que la hace reír.
-No me tienes que agradecer nada- dice mientras deja un beso en mi mejilla- gracias a ti por invitarme- me dice sonriente. Yo la miro a los ojos y un suspiro se escapa de mi mientras sonrío como un tonto. Ella me mira sonriente y une nuestros labios en un beso lento. Poco a poco el beso va quemándonos y vamos cayendo sobre el sofá ella debajo mi, sus manos desabrochan dos botones de mi camisa y ataca mi cuello cosa que hace que me vuelva loco. Meto mis manos por debajo de su jersey y noto como su piel se eriza lo que me hace sonreír. Empiezo a dejar besos lentamente desde su mejilla a su cuello subiendo hasta su ojera y unos suspiros salen de sus labios, los cuales tardan décimas de segundo en volver a atacar mi boca ferozmente. Mi manos viajan hasta el borde de sus pantalones acariciando la piel de su vientre titubeo un momento y desabrocho el botón de sus jeans, ella tira de mi labio inferior y yo me apego mas aun a ella con mi entrepierna rozando su parte más sensible, un gemido escapa de las bocas de ambos y vuelvo a besarla con hambre. Continuo el descenso de mis dedos hacia su sur, bajo la cremallera y la acaricio por encima de la ropa interior cosa que la hace retorcerse, ella baja sus manos hasta mi cinturón el cual desabrocha en un momento, hace lo mismo con el botón y baja la cremallera acaricia por encima de mis bóxers y yo aprieto todos los músculos de mi cuerpo ante la extremada calidez de sus manos. Entonces la paro ella me mira con los ojos muy abiertos y los labios rojos de besarnos, le sonrió para tranquilizarla y me acerco a su oído a decirle:
-Mmm... Creo que arriba estaremos más cómodos.- digo a la vez que dejo un cálido beso en su cuello y muerdo el lóbulo de su oreja. Una sonrisa se dibuja en su cara y con un ágil movimiento la cojo en brazos cosa que le sorprende. Subo la escalera con ella en brazos que se agarra a mi cuello con fuerza y al llegar a la habitación la dejo delicadamente en el suelo. Es cuestión de segundos que nuestros labios se vuelvan a juntar, mi camisa vuela de mi cuerpo y ella se entretiene en acariciar todo mi torso haciendo que mi piel se erice. Caemos en la cama, y mas tarde su jersey desaparece es cuestión de tiempo que mis pantalones terminen perdidos por mi habitación. Decido hacer lo mismo con los suyos mientras estoy atareado con su cuello tumbado encima de ella cuando me doy cuenta de que aún lleva puesto los zapatos y sus bonitos pitillos no saldrán de sus piernas. Así que abandonó mi tarea, y me coloco de rodillas con una de mis piernas entre las suyas y retrocedo para desabrochar sus botas. Ella al ver lo que voy a hacer hace el ademán de levantarse pero la paro por los hombros.
-Tranquila yo puedo- digo a la vez que dejo un suave beso sobre sus labios. Me deshago con cuidado de sus botas y deslizo suavemente el pantalón por sus piernas, me permito admirar por un momento a la mujer que está en mi cama, la observo detenidamente, es simplemente espectacular, y veo como una sonrisa tímida seguida de un ligero rubor se instaura en su rostro, mirarla así me ha puesto nervioso porque me ha hecho caer en la cuenta de todo el tiempo que llevo sin estar con nadie, eso y que Malú me impone bastante, me importa demasiado como para que se lleve una decepción... Se me acerca lentamente y me besa con pasión, en un rápido movimiento se sienta ahorcajadas sobre mí mientras tira ligeramente de mi pelo, mis manos viajan a sus caderas y suben por su espalda, me doy cuenta de que todavía lleva demasiada ropa para mi gusto y decido que el tiempo de su sujetador ha terminado. Intento desabrochar el broche de su sujetador sin mucho éxito, estoy nervioso y creo que ella lo ha notado.
-Joder!- gruño contra su boca mientras sigo intentado desabrochar el maldito broche, una risita escapa de su boca y agarra mis manos apartándolas de su espalda. Deja de besarme momentáneamente y me mira a los ojos, veo sus pupilas dilatadas y sus labios están ligeramente enrojecidos.
-Tranquilo…- me susurra mientras aprieta ligeramente mis manos para darme tranquilidad, ha notado que estoy nervioso, sonrío y vuelve a besarme con dulzura a la vez que lleva nuestras manos al dichoso broche de su sujetador y me ayuda a desabrocharlo. Consigo por fin apartar esa prenda de su cuerpo y abandono sus labios para centrarme en su cuello, ella inclina la cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso a este y me deleito con su fina piel. Vuelvo a tumbarla sobre el colchón inclinándome sobre ella y sigo descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su pecho, me pierdo por su pecho deleitándome con esa parte de su anatomía, escucho salir de su garganta pequeños gruñidos que me hacen querer ir a más... Sigo perdido un rato más en su pecho mientras que con una de mis manos voy descendiendo por su cuerpo hasta su parte más íntima, primero la acaricio sobre la fina tela de su ropa interior haciendo que su espalda se arqueé ante mis caricias y escuchando salir algunos gruñidos de su garganta. Ella clava sus manos en mi espalda y comienza a bajarlas por mi abdomen. Yo cuelo mi mano por debajo de su ropa interior y empiezo a acariciar en círculos cosa que hace que varios gemidos abandonen su cuerpo, a la vez que me besa vorazmente. Introduzco uno de mis dedos en su intimidad con un ritmo torturador lo saco y lo vuelvo a entrar... Ella comienza a respirar dificultosa mente y yo continuo con mi tortura hacia ella.
-...Joder...- escapa de su boca a la vez que echa la cabeza hacia atrás, entonces yo empiezo a dejar besos por su cuello a la vez que incrementó el ritmo de mis dedos, ella me agarra de la nuca y me besa ahogando así alguno de sus gemidos, noto como se tensa y retiro mis dedos de su interior seguido de un gruñido por parte de ella.
Entonces deslizo su ropa interior hacia abajo hasta que cae y hago lo mismo con la mía.
Vuelvo a acomodarme sobre ella y me besa pasionalmente. Me acomodo entre sus piernas, rompo el beso que nos unía y la miro a los ojos, ella se muerde tímidamente el labio inferior y yo me introduzco en ella lentamente, ella arquea su espalda y me besa.
Al principio tomo un ritmo lento, sin ninguna prisa poco a poco nuestras respiraciones se dificultan, es una dulce tortura hasta que Malú con un ágil movimiento queda sentada sobre mi que también quedo sentado sobre la cama, sus brazos se enredan en mi cuello y mis manos no dejan de acariciar su espalda. Ella incrementa el ritmo a la vez que yo no dejo de atacar la piel de su cuello, dejo besos por todos lados a los que tengo acceso sus gemidos y mis gemidos se entremezclan en un ambiente cargado de pasión. Agarro sus caderas para incrementar mas el ritmo y ella muerde mi labio inferior. Su boca y mi boca no se dan tregua... Noto como todo mi cuerpo se tensa y nos vuelo a tumbar en la cama ella debajo mía, un ritmo desesperado se instaura entre nosotros y nos volvemos uno al tocar el cielo, llegamos unidos a las mas dulces de las emociones. Poco a poco nuestra respiración se normaliza y yo no puedo dejar de mirarla, me encuentro perdido en sus ojos. Ella me sonríe y me besa lentamente, para acabar abrazados. Y así caemos en los brazos de morfeo... Sin duda es una noche que no olvidaré, estoy durmiendo abrazado a la persona que no sale de mi cabeza y de la cual creo ya estoy enamorado. Y es que no es solo una atracción lo que me une a ella, es quererla verla sonreír todo el día, es querer que sus ojos brillen como los de un niño, es querer abrazarla por las noches, es querer descansar en ella.
No se porque pero esa noche vuelvo a soñar con aquel día del verano de mis 7 años, esa niña de ojos café y sonrisa eterna no sale de mi cabeza.
lunes, 5 de octubre de 2015
Capítulo 46 - Un paso más.
-Te apetece que salgamos a comer por ahí? Es que no tengo ganas de cocinar...- su voz cansada me hizo sonreír.
-Lo que quieras, pero si estás cansada puedo cocinar yo.- le guiñé un ojo mientras ella sonreía, puso cara de estar pensando, me encantaba esa cara, en verdad es que me encantaba todo de ella.
-Me apetece salir contigo por ahí...- puso una expresión demasiado adorable tras la frase y no pude evitar la sonrisa de tonto que se dibujó en mi cara.
-Como tu mandes jefa.- reí ante la mirada que me echó, finalmente se unió a mi risa.
-Que idiota eres...- me pegó un ligero codazo mientras reía.
-Ya pero te molo.- su sonrisa iluminó toda la casa en ese momento, me acerqué y la besé no me pude resistir, jugó en mi boca durante algunos segundos hasta que rompió el beso.
-Demasiado...- su afirmación me hizo morir lentamente, mi cara debía ser en ese momento de auténtico idiota.- Venga quita esa cara de tonto y vamos a arreglarnos.- la obedecí y me encaminé hacia mi casa, busqué algo apropiado por mi fondo de armario.
Terminé de peinarme y fui de nuevo hasta su casa, había dejado la puerta abierta así que subí en silencio a la habitación, me apoyé sigilosamente en el marco de la puerta mientras observaba como se vestía, ese pequeño cuerpo me perturbaba demasiado.
-Pasa, no te quedes ahí...- me sorprendió que se hubiese dado cuenta de que me encontraba ahí, andé hasta abrazarla por la espalda.
-Eres un espectáculo...- apoyé mi cabeza en su hombro mientras escuchaba su melódica risa.
Su perfume era embriagador, arrimé mi nariz a su cuello para disfrutar de su aroma.
-Para, me haces cosquillas...- se removió ligeramente, pero la mantuve en el sitio agarrando sus caderas con mis manos. Aparté el pelo de su cuello y me sumergí en la suavidad de este, fui besando cada trocito de piel que veían mis ojos, un ronroneo salió de su garganta volviéndome loco. Seguí disfrutando de su piel un ratito más mientras ella simplemente se dejaba hacer.
-Diego, vamos a llegar tarde...- su voz fue apenas un susurro, sonreí y me permití mirar su cara, tenía una gran sonrisa mientras mantenía los ojos cerrados.
-Es que me vuelves loco...- tiré del lóbulo de su oreja con mis dientes, sabía perfectamente lo que eso causaba en ella. Una queja brotó de su boca y no pude hacer otra cosa nada más que reírme. Se removió ligeramente pegando su trasero contra mi entrepierna, un gruñido involuntario de escapó de mi garganta y la escuché reírse.
-Cariño, recuerda que a esto podemos jugar los dos...- su voz era risueña, sonreí mientras dejaba varios besos a lo largo de su cuello.
-Lo vamos a dejar en empate...- susurré en su oído, ella era más que especialista en perturbarme. Me separé y ella entró al baño a peinarse, me apoyé en el marco de la puerta mientras la observaba embelesado. Me miró a través del cristal sonriente y comenzó a maquillarse, yo seguía embobado mirándola y es que hasta maquillándose a mi me volvía loco.
-Espérame abajo, que me estás distrayendo...- una carcajada se escapó de mi garganta mientras abandonaba la habitación, me senté en el sofá sonriendo aún como un auténtico idiota... Estaba tan feliz, me apetecía gritarlo, que se enterase todo el mundo del motivo de mi felicidad.
A los pocos minutos bajó Malú, al mirarla no pude hacer otra cosa nada más que sonreír como un auténtico idiota, esta mujer estaba espectacular con cualquier cosa que se pusiese.
-¿Que tal voy?- su pregunta me hizo sonreír más aún si es que eso se podía.
-Preciosa...- una tímida sonrisa apareció en sus labios haciéndome morir de amor lentamente. Me acerqué a ella quedándome a escasos centímetros de su cuerpo, pero sin llegar a tocarla, irradiaba sensualidad por todos sus poros... La miré de manera descarada de arriba a abajo mientras ella me observaba atentamente.
-No me mires así que me da vergüenza...- me tapó los ojos con una de sus manos mientras se reía.
-¿Ahora te va a dar vergüenza?- su risa me hizo sonreír, traté de quitar su mano de mis ojos pero no me dejó, aferró su otra mano en mi nuca manteniéndome quieto y sin previo aviso unió nuestros labios. Un escalofrío me recorrió la espalda al sentir como su boca se juntaba con la mía y es que creo que nunca me dejaría de impresionar por mucho tiempo que pasase... Cuando su piel me rozaba me sentía vulnerable, sí aunque parezca extraño, ella me tumbaba todas las barreras que con los años sin querer había ido creando con mis miedos, tenía un poder especial sobre mi cuerpo y sobre mí, la combinación de todas éstas cosas era simplemente perfecta, con ella me sentía así, pleno...
Salimos para el restaurante en su coche, por supuesto, ella conducía como tratar de hacerla cambiar de opinión...
-Oye Diego, ¿te has dado cuenta de una cosa?- su voz sonaba ilusionada, aprovechó el semáforo en rojo para mirarme, la miré intrigado ¿a que se refería?
-¿Que cosa?- volvió a mirar al frente mientras renaudaba la marcha.
-Es nuestra primera cita...- una risita adorable salió al final de la frase, y yo no pude evitar sonreír como un tonto. Normalmente cuando vas a tu primera cita con la chica que te gusta te sientes nervioso, las conversaciones son prudentes intentando saber cosas nueva de esa persona, por ningún motivo quieres parecer nervioso pero enseguida te delatas tú mismo... En cambio nosotros ya lo sabíamos casi todo del otro, sabíamos como ponernos nervioso el uno al otro en cualquier situación, se supone que esto no era lo normal, pero que es normal con Malú... Y la verdad es que estaba encantado de que fuera así.
-Nada en nosotros va a ser normal verdad?- sonreí mientras acariciaba suavemente su mano, su mirada se apartó momentáneamente de la carretera y me miró con gesto de preocupación.
-Ey!!! Pero que me encanta que sea así... Si estamos juntos para mi ya es perfecto.- una sonrisa se dibujó en su rostro mientras aparcaba el coche.
Entramos al restaurante y ella se saludó cariñosamente con el encargado que nos llevó a nuestra mesa. La mesa estaba algo apartada de las demás y eso nos daría más privacidad. Nos sentamos uno en frente del otro, al momento llegó un camarero a dejarnos las cartas, mientras Malú miraba la carta con atención yo no podía dejar de mirarla a ella, estaba radiante, con una sonrisa casi permamente en su rostro y sus ojos brillaban con un toque especial.
-¿Sabes ya lo que vas a pedir?- su voz me sacó de mis pensamientos, levantó las cejas esperando mi respuesta, volví mi mirada a la carta y negué lentamente con la cabeza. Su risa no se hizo esperar y sin poderlo evitar me contagió.
-Un poco de seriedad por favor, o nos van a mirar todas las mesas...- intenté sonar serio mientras seguía leyendo la carta, ella seguía riéndose, más bajito que antes pero seguía, y eso dibujaba una sonrisa en mi cara. Levanté la mirada de la carta y la vi escondida, literalmente, detrás de su carta.
-Creo que no soy tan feo... - una carcajada se escapó de su cuerpo y vi como varios cuellos dieron un giro casi exorcista en dirección a ella.
-Malú, nos están mirando... No te rías...- conseguí decidrle entre dientes mientras luchaba por no reírme yo, poco a poco apaciguó su risa y conseguimos pedir nuestra comida sin que ningún cuello más de esa sala se fracturase por nuestra culpa.
La comida pasó casi sin darnos cuenta y cuando quisimos acordar teníamos el café encima de la mesa, era increíble poder estar con ella así, fuera, era una sensación diferente más de un curioso miraba de reojo a la mesa pero tampoco estábamos haciendo nada malo, no? Sólo estábamos comiendo como mucha gente lo hace y no pasaba nada. Entendía perfectamente que Malú quisiera mantener la privacidad en su vida y era algo que apoyaba, no estaba obligada a nada y por mi parte lo sabía.
-En que piensas?- me preguntó mientras removía su café pausadamente, sonreí no lo podía evitar estaba realmente contento.
-En ti...- una tímida sonrisa se dibujó en su rostro mientras agachaba la mirada de nuevo al café y un ligero rubor cubría sus mejillas.
-Que idiota eres... En serio, en que pensabas?- me encogí ligeramente de hombros mientras volvía a mirar a sus ojos.
-De verdad que es en ti, para mi es muy importante esto que has hecho hoy, el hecho de estar aquí contigo me hace inmensamente feliz.- su sonrisa iluminó todo el restaurante y a mi no me quedó de otra que admirarla.
-Diego, quiero que entiendas que de verdad te quiero... Que aunque antes lo haya hecho mal quiero que esto salga bien de verdad, porque me haces muy feliz. Me gustaría poder demostrarte la felicidad que me das, para que tú mismo te dieras cuenta de lo bueno que resultas para la gente.- el tono de sinceridad en sus palabras y la intensidad en su mirada me hizo entender la verdad con la que me hablaba, sonreí y me aguanté las inmensas ganas que me dieron de pasar de todo el mundo ahí presente y besarla.
-"Que si pudiera te besaba ay aquí y ahora"- entonó muy bajito la frase de la canción de su amiga Vanesa Martín, no pude evitar reírme ante su ocurrencia y ella no tardó en unirse.
Salimos del restaurante, hacía bastante frío y por ese motivo Malú decidió correr hasta el coche que estaba aparcado bastante lejos, aligeré el paso para no quedarme atrás y porque de verdad tenía frío. Vi como se montaba en el coche y arrancaba, para poner la calefacción pensé, pero cuando me iba acercando al coche ella iba acelerando sin dejarme montar, la vi reírse a pleno pulmón desde el coche, negué con la cabeza divertido, ella y sus ocurrencias... Tras varios intentos y una carrera detrás del coche conseguí montarme.
-¿A que ya no tienes frío?- la miré divertido mientras trataba de recuperar el aliento por la carrera a la que me había visto obligado a hacer detrás del coche.
-Definitivamente Malú, estás loca...- reí mientras me abrochaba el cinturón de seguridad.
-"Dime, dime, dime si estoy loca..."- volvió a cantar, esta vez un trocito de su conocida canción, no podía parar de reír, la veía muy contenta y eso me hacía feliz a mi.
-Estás fatal, deberías mirártelo, en serio.- siguió riendo mientras poníamos camino a casa.
Llegamos a su casa y se tiró en el sofá a la vez que se quitaba los tacones, me miró sonriente mientras quitaba sus piernas para que me sentase a su lado, no pude evitar sonreír. Me senté y ella acomodó sus piernas encima de mi mientras reía de manera graciosa.
-Y ahora de que te ríes?- pregunté mientras la miraba de manera curiosa.
-Es que eres muy mono...- me reí por la voz que puso para decirme eso y ella se reincorporó en el sofá quedándose a sólo unos centímetros de mi boca. Dejé de mirar momentáneamente esos labios que me volvían loco y centré mi vista en sus ojos, de un marrón oscuro que parecían dos fuentes de chocolate. Vi como sus labios se iban curvando en una preciosa sonrisa a la vez que recortaba los pocos centímetros que separaban a nuestros labios. Un beso dulce, tranquilo, con el que me causaba cosquillas por dentro, enredó sus manos en mi pelo y tiró ligeramente de el, volviéndome más loco si cabe. Cuando la maldita necesidad de respirar se hizo presente cortó el beso y apoyó su frente en la mía, seguía manteniendo los ojos cerrados, no pude esconder la sonrisa que se dibujó en mi cara.
-¿Te apetece ver una peli?- me dijo y puso esa cara, a la que es imposible decirle que no así que yo como cualquier mortal acepté su propuesta.
-Vale, eliges tú supongo.- asintió sonriente mientras se levantaba del sofá.
-Supones bien, voy a cambiarme!- recogió sus tacones del suelo y salió del salón.
-Haz palomitas!- me gritó ya desde las escaleras, ¿palomitas? Si practicamente acabamos de comer, negué divertido y fui a la cocina a hacer las palomitas. Busqué en varios muebles pero no las encontraba, así que decidí ir a mi casa a por ellas.
Aproveché y me cambié yo también de ropa a algo más cómodo, en lo que sacaba las palomitas del microondas sonó el timbre de mi casa así que corrí a abrir antes de que se quemasen las palomitas.
-No tienes escapatoria, sé donde vives...- intentó usar un tono de voz mucho más grave que el suyo y estalló en una carcajada a la que irremediablemente me uní.
-Si la señorita quiere palomitas y en su casa no hay, pues habrá que buscarlas.- saqué las palomitas del microondas y las puse en un bol.
-Venga que ya tengo la mantita preparada!- volvimos a su casa y nos pusimos a ver la película, y puesto que había elegido ella no podía ser otra sino "Dirty Dancing".
Terminó la película y nos dimos cuenta de que había empezado a llover, así que decidimos seguir vegetando durante el resto de la tarde, hablábamos de cosas sin importancia hasta que vi una foto que para mi sntes había pasado desapercibida. Era Malú con una niña pequeña sobre su regazo.
-Malú, una pregunta, ¿quién es esta niña?- no quería parecer un cotilla pero es que la niña era preciosa.
-Es mi ahijada, Carla, la hija de mi amiga Vero.- ella ante mi cara, me explicó.- A Vero no la conoces, bueno quizás la pudiste ver en el concierto de Barcelona pero no creo que te fijases. Ella es una de mis mejores amigas, es alguien muy importante para mí la verdad... Es más llevo su inicial tatuada junto con las de mi familia.- sonreí mientras ella me seguía hablando de su amiga, por lo que me contaba estaba más o menos como ella en cuanto a locuras y se notaba que la quería mucho. Sonó el timbre interrumpiendo su relato.
-Vaya, que raro... ¿Quién será?- dijo mientras se encaminaba hacia la puerta.
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