Ella agacha la mirada y responde.
-Estoy bien Rodrigo, no te preocupes es solo que me cabrea.- dice aun con la cabeza mirando nuestras manos.
-Malú si es como tu nos has contado esta noche, olvídalo- digo agarrando su cara entre mis manos para así obligarla a que me mire- tu estoy seguro que no eres la que tiene problemas para amar, el que ha demostrado ser muy poco hombre viniendo hasta aquí con esa prepotencia ha sido él, así que no dejes que sus palabras te hagan daño. Tu eres fuerte de eso no me cabe duda.- digo a la vez que sonrío volviendo a agarrar su mano.
-Gracias..., pero no puedo evitarlo me cabrea.- dice mirándome a los ojos y entonces me atrevo a preguntar algo que me da miedo pero no se porque.
-Malú te cabrea por qué estas enamorada del él?- pregunto midiendo mis palabras.
-Que va Rodrigo cuando él y yo empezamos, empezamos por el cariño y sí, yo le quería pero como puedo querer a un amigo. Estuvimos juntos no dudo de que no nos quisiéramos pero se que no había amor era el simple cariño que nos teníamos. Lo que me cabrea es que- empieza a decir y yo cuando responde que no esta enamorada de el no se porque pero algo dentro de mi se alegra, y de repente para de hablar levantándose del sofá acercándose al ventanal que da al patio, la sigo al instante.
-Malú que es lo que te cabrea?.-pregunto interesado acercándome a ella y poniendo una mano en su hombro para así obligarla a que se voltee para mirarme. Ella se gira y suspira frente a mi.
-Estoy cabreada porque fui una tonta- me dice mirándome a los ojos con un brillo especial y por un momento pienso que habla de su reacción frente a nuestro beso pero aparto ese pensamiento ya que habrá sido por algo de su relación con Antonio.
-Malú...- digo acariciando su cara, ella cierra los ojos y disfruta de la caricia.- no creo que hayas sido una tonta, y además todo tiene arreglo- digo intentándola animar. Entonces ella abre los ojos y se muerde el labio inferior muy sutilmente, yo cierro los ojos y aprieto la mandíbula intentado controlarme por no besarla ahí mismo.
-Piensas que todo tiene arreglo?- dice dando un paso hacia mi haciendo que quedemos peligrosamente juntos para apartar un rizo de mi frente.
-Sí, eso pienso- digo en un susurro mirando esos ojos, en los cuales me pierdo al instante. Tenerla tan cerca no me ayuda a mantener la cordura ya que solo su olor consigue volverme loco.
Ella baja la mirada de mis ojos hasta mis labios y yo no puedo mas, bajo mis ojos hasta sus labios los cuales están entreabiertos humedezco mis labios a la vez que vuelvo a sus ojos para encontrarme con su mirada tan cerca que me hace temblar.
Coloco mis manos en su cintura y ella junta nuestros labios, al principio no es mas que un roce pero la apego a mi mientras que ella posa sus manos en mi pecho. Empieza como un beso tímido donde nuestros labios empiezan a reconocerse, pero es cuestión de segundos que nuestras lenguas entren en juego danzando a la vez. Sus manos se aferran a mi camisa, yo quito una mano de su cintura para coger su cara y profundizar más el beso, entonces sus manos se aferran a mi pelo. De ese tímido beso que empezó no queda nada se ha convertido en un beso que arde en lo más hondo de mi, nos separamos cuando la falta de aire nos obliga juntando nuestras frentes. Sus manos siguen entrelazadas entre mi pelo y las mías están en su cintura pegándola a mi.
Abro los ojos lentamente con una sonrisa que no puedo esconder y me reencuentro con sus ojos y su sonrisa, sonrío más ampliamente y dejo un beso sobre sus labios al cual sonríe y se abraza a mi hundiendo su cara en mi cuello. Yo correspondo a su abrazo y entierro mi cara entre su pelo y su cuello respirando su olor.
-Ves como todo tiene arreglo- susurro a su oído lo que la hace estremecer. Ella como respuesta me deja un cálido beso en el cuello el cual me eriza toda la piel.
-Perdóname por como respondí ese día- me dice deshaciendo el abrazo y mirándome directamente a los ojos con una intensidad que hace que un cosquilleo nazca en mi pecho.-Fui una estúpida...- empieza a decirme, entonces la corto agarrando su cara entre mis manos y volviendo a unir nuestros labios ella me responde al beso entrelazando sus manos entre mi pelo lo que me encanta. No se como pero acabamos cayendo en el sillón, la coloco en la esquina y venzo un poco mi cuerpo sobre ella. Seguimos besándonos vorazmente, abandono sus labios un instante para centrarme en su cuello voy dejando besos de camino a sus oído donde cuando llego susurro.
-Estoy en ello- susurro en su oído con una voz ronca, ella se estremece y yo sonrío de medio lado entonces ella agarra mi cara entre sus manos y vuelve a unir nuestros labios. Ella abandona mis labios y se centra en mi cuello lo que me hace volverme loco, yo aferro mis manos a su cintura y meto una de ellas por debajo de su blusa acariciando por primera vez la piel de su vientre, la cual se pone de gallina con el paso de mis dedos por ella.
Ella vuelve a atacar mi boca tan pasionalmente que hace que me tienda completamente sobre ella.
Poco a poco rompo el beso recuperando la poca cordura que me quedaba.
-Malú...- digo apoyando mi frente con la suya.- no quiero que me mal interpretes por eso creo que es mejor que me vaya ya...- digo a la vez que acaricio su cara, ya que no quiero que piense que me voy a aprovechar de un momento de debilidad por su parte o algo similar.
Ella esta seria ante mi afirmación así que me obligo a aclararle.
-A ver Malú no quiero que pienses que no quiero...ehh... Mmm- digo buscando correctamente las palabras a la vez que vuelvo a perder mi mano en mi pelo.- quiero decir, no quiero que parezca que me voy a aprovechar de un momento de debilidad o de la influencia del alcohol,- digo sinceramente- quiero que todo se de a su tiempo y disfrutar cada momento.- digo acariciando su cara colocando un mechón detrás de su oreja. Y por fin vuelvo ver aparecer su sonrisa a la que suelto un suspiro y digo.
-Ya pensaba que la había cagado- digo sonriendo a lo que me gano un suave beso en mi mejilla.
-Estoy de acuerdo contigo- me dice sonriendo ampliamente.
Entonces me pongo de pie ajusto mis ropas y le tiendo una mano para que se levante, al ponerse de pie caigo en la cuenta de que por mi culpa lleva la blusa por fuera de la falda, así que me acerco a ella y bajo su atenta mirada de sorpresa coloco bien su blusa y dejo un beso en su frente.
Cojo mi americana y nos dirigimos a la puerta del jardín al llegar digo:
-Malú mañana te veré ?- digo tímidamente a la vez que abro la puerta y me giro para hablar cara a cara.- lo digo porque tengo tu regalo en mi casa pero prefiero dártelo con Jaime así que si quieres por la tarde o noche te vienes y te invito a cenar y te damos tu regalo.- digo sonriendo tímidamente. Ella sonríe con los ojos iluminados por la ilusión.
-Vale mañana quedamos- dice sonriente.
Entonces me acerco a ella y dejo un suave beso en la comisura de sus labios a la vez que le digo
-Buenas noches- ella ante mi aproximación cierra los ojos esperando el beso, y los abre al notar que mi beso se dirige a su mejilla.
-Emm... Buenas noches- dice intentando disimular su gesto, yo sonrío internamente y ella se da la vuelta para irse entonces agarro su muñeca y pego un tirón para pegarla a mi y capturar sus labios, al principio le pilla por sorpresa pero pronto me sigue el beso , nos separamos cuando el aire se hace necesario y digo juntando nuestras frentes:
-Que descanses- sonrío. Ella deja un suave beso en mis labios y me responde.
-Igualmente- y cierra la puerta a su espalda.
Me quedo con mis labios anhelando los suyos recorridos por un cosquilleo que aun siguen en ellos. Y es que no me podía creer lo que estaba pasando, ¿de verdad se había arrepentido de su reacción frente a nuestro primer beso?, si parecía que había sido así y en definitiva le agradezco a Antonio que hubiera hecho su aparición en escena, ya que gracias a ello se ha sincerado.
No se que era lo que sentíamos, pero lo que si se es que ya la echaba de menos. Tampoco se si habría sido la mejor decisión de parar lo estaba apunto de pasar pero lo que si sabia es que esta noche me iba a costar bastante dormir, quizás con una ducha fría...
Con ella en mis pensamientos me fui a dormir donde soñé con esos ojos chocolates que me estaban volviendo loco.
A la mañana siguiente me levanto y me meto a duchar directamente, estoy feliz, siento que algo dentro de mi ha vuelto a renacer, y se que ha pasado poco tiempo desde que Belén se fue pero es sorprendente como alguien te puede reconstruir y devolverte la sonrisa en tan poco tiempo.
Desayuno con ella ocupando mis pensamientos, no se exactamente que siento por ella pero tengo miedo de que algo salga mal. Una vez leí que si viviéramos sin miedo no apreciaríamos lo que tenemos y podríamos perder y supongo que es así, el miedo debe de ser un aliado aunque nos asuste.
Termino de desayunar y llamo a mi hermano.
-Will, que tal?- digo cuando descuelga.
-Bien Rodrigo, tu que tal?- pregunta con voz divertida yo intento disimular.
-Genial, que tal se porto Jaime? Oye muchas gracias por el vídeo de anoche, me encanto - mi hermano ríe por como cambio de tema.
Finalmente quedamos en que vendrá de aquí a un par de horas.
Con mis pensamientos muy lejos de aquí, en concreto siguen entre sus labios intento ponerme a trabajar para pasar la mañana más rápido porque si no solo conseguiré volverme loco.
Estoy revisando un de los dossieres en el que llevamos trabajando mas de tres meses y que podría ser realmente importantes es sobre un spot para un anuncio de coches, cuando suena mi móvil.
Respondo sin mirar quien es y sonrío al escuchar su voz al otro lado de la línea.
-Buenos días!- me dice su cálida voz.
-Buenos días, que tal has dormido?- preguntó sin pensar mucho mientras me levanto del escritorio y comienzo a pasear por mi estudio.
-Bueno... Pues la verdad que no muy bien- y de repente me viene a la mente la imagen de nosotros tumbados en el sillón y me sonrojo.
-Vaya lo siento mucho- digo riéndome tímidamente.- Entonces esta noche te vienes a cenar?- preguntó ilusionado.
-Mmm... Si iré - me dice riendo.
Continuamos hablando un rato mas y me cuenta que va a comer con su familia para celebrar su cumpleaños y que por la tarde llegara a su casa mas o menos.
Terminamos de hablar y yo continuo con mi trabajo ahora mas inspirado incluso.
Así que decido rehacer de nuevo el spot y de lo que trata, aunque sea un coche el ser humano siempre busca sentimientos y emociones y a raíz de esos pensamientos me pongo a rehacer el spot, sin duda Lola me matará por cambiarlo todo con tan poco tiempo.
Cuando ya estoy acabando llaman a la puerta miro el reloj y me sorprendo por la hora que es, las 13:30 se me ha pasado la mañana en nada.
Me dirijo a abrir y al otro lado de la puerta aparecen mi niño y mi hermano. Los hago pasar y nos sentamos en el sillón a la vez que le quito a William a mi niño de los brazos y lo achucho contra mi:
-Ay! Como te he echado de menos - digo dejando mil besos por sus mofletes.
Mi hermano ríe y dice.
-Si no habéis estado separados ni un día por dios!- dice dramatizando, lo que me hace reír.
Lo invito a comer y mientras comemos y mi niño juega con el chupete en la trona mi hermano cambia sutilmente de tema de conversación.
-Bueno y que tal tu fiesta ayer?- me pregunta curioso a la vez que lleva un trozo de comida a su boca. Yo carraspeo y respondo:
-Bien la verdad, hacia tiempo que no salía y me vino bien, me lo pase genial- digo bebiendo de mi vaso. Y cuando pienso que ya no habrá más preguntas sobre mi salida de ayer vuelve a hablar.
-Y que fuisteis mucho?- me pregunta intentando que suene natural.
-Bueno no muchos, 7 en total.
-Ahh... Bien...- dice pensando el voz alta.- y que tal con tu vecina?- dice volviendo al tema, yo toso por el asombro de su pregunta e intento disimular.
-Bien, somos amigos.- digo intentando cerrar el tema, cosa a la que el no accede.
-Venga! Rodrigo!!! Cuéntamelo ya, ya sabes que yo no puedo vivir con esta intriga. Desde que pase por la puerta tienes en la cara una sonrisa tonta que no puedes quitar.- me dice sonriendo, tan fácil se me ve?? Por dios... Debo ser como un libro abierto.
-William es solo que me alegraba de ver a mi niño- digo convencido acariciando la cabecita de Jaime que me responde con una risita.
-Rodrigo... Tu y yo sabemos que hay algo mas.- dice cruzándose de brazos victorioso.
Que hay algo mas de que??- digo riéndome para así apaciguar mis nervios ya que se que cuando mi hermano se propone algo, lo acaba consiguiendo.
-Entre tu y tu vecina, y hasta que no me lo digas no me voy a mover de aquí.- me dice extorsionándome como cuando era pequeño. Me río intentando ignorar su comentario y me pongo a recoger la mesa. El sigue en su silla sentado cuando vuelvo de recoger y le tiendo un café.
-Vamos Rodrigo, solo me preocupo por ti, no quiero que nadie mas te vuelva a hacer daño no te lo mereces.- me dice serio y mirándome a los ojos en donde encuentro una gran preocupación, lo que me conmueve. Me levanto de mi silla y lo abrazo.
-Ohh, hermanito!! Me vas a emocionar- digo riendo.- no te preocupes estoy feliz!- digo volviendo a mi sitio.
- Eso quiere decir que tu y tu vecina...- hace un gesto poco sutil con sus dedos y yo le respondo.
-Noooo!! Que burro por dios!- digo riéndome- solo fue un beso- suelto al final sin darme cuenta entonces aprieto los labios en una fina línea. Y el grita
-Lo sabia!!!! Sabia que había algo más- dice emocionado- bueno y quien es??? Enséñame una foto o algo!- dice deprisa.
-Para para, todo a su tiempo a veces un beso no tiene mas trascendencia.
-Ya a veces, - me responde- pero esto si tiene mas trascendencia por lo menos de tu parte te lo veo en los ojos hermano!!- me dice sonriendo tiernamente.- estas enamorado de ella Rodrigo?- me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-Mmm... No... Bueno no se.. William- digo pasándome una mano por el pelo nerviosamente.-Solo se que me encanta pasar tiempo con ella y verla sonreír- digo visualizando su sonrisa y sus ojos.- cuando la conocí es como si ya la conociera de antes me fue muy fácil congeniar con ella y abrirme.- digo sonriente a lo que William me responde con una sonrisa.
-Vamos Rodri tu te has vuelto a enamorar- me dice poniendo una voz más aguda, lo que causa mi risa.
-No se si es amor, pero me muero por descubrir lo que es- digo sincerándome de verdad. A lo que William se levanta y me abraza sorprendiéndome.
-Me alegro mucho hermano!- me dice dando unos golpes en mi espalda. Pone sus manos en mis hombre y me dice.- ahora a descubrirlo.
Al cabo de un rato se va mas emocionado que yo si cabe y mi niño esta dormidito así que me siento en el sofá y me poco a ver que hay en la tele, asqueado con la programación televisiva de un sábado a las cuatro y media subo a la habitación de mi niño y me siento en el pequeño sofá blanco que hay al lado de la cuna.
Me paso un rato viéndolo dormir, es una imagen tan relajante que consigue que me pierda en mis pensamientos en concreto en mi verano de los 7 años:
"... Después de que esa niñita de ojos café hubiera desaparecido de mi vista me fui a la sombrilla donde descansaba mis padres y me senté al lado de mi madre, a la vez que le dije:
-Mamá ya tengo una amiga.- le dije sonriente, mi madre dejo su revista y centro toda su atención en mi.
-A si? Y quien es?- me pregunto ilusionada de que cada vez me fuera abriendo mas a la gente.
-Es una niña que ha estado jugando conmigo y mi castillo, no me ha dicho su nombre pero me ha dicho que mañana viene. ¿Nosotros también vendremos verdad?- pregunte ilusionado, mi madre acaricio mi cara y me dijo:
-Claro que si cariño.
Yo tranquilo de pensar que la volvería a ver al día siguiente me puse a jugar con un balón hasta que el sol empezó a desaparecer y llego la hora de irnos.
A la mañana siguiente me levanté ilusionado y prepare mi bañador y mi cosas para ir a la playa, cuando llegue al pequeño comedor de la casita de playa que teníamos y escuche a mi padre decirle a mi madre en un tono bastante alto y cabreado.
-Lo siento, pero nos tenemos que volver. Tengo que ir a esa reunión.- a lo que mi madre respondió.
-Cariño ahora Rodrigo esta abriéndose a la gente, porque no vas tu a la reunión y vuelves el sábado?- dijo mi madre intentado que mi padre se calmara.
-No Lucia, esta decidido nos volvemos.
Entonces yo entre en el salón con mi gorra en las manos y pregunte.
-Mamá yo no me quiero ir, ¿verdad que nos podemos quedar?- mi madre se agachó como pudo con la avanzada barriga que tenía ya y me dijo.
-Cariño no estés triste, aun no sabemos lo que vamos a hacer.- mi padre intervino y me puso una mano sobre el hombro y me dijo.
-Hijo nos tenemos que ir, papa tiene que trabajar y no nos podemos quedar.- yo lo mire con lagrimas en mis ojos y dije.
-Pero si vinimos poco tiempo, por que nos tenemos que ir?- y salí del comedor hacia mi habitación corriendo.
Escuche como mi madre intentaba convencer a mi padre otra vez pero mi padre levanto el tono de voz y no hubo más conversación. Esa mañana con el corazón roto pusimos rumbo a Asturias donde vivíamos.
Yo me sentía muy mal, yo quería volver a jugar con esa niñita y me sentía como si la estuviera abandonando.
Después de un largo viaje llegamos a Asturias y aunque mi madre tampoco quería volver no se lo dijo a mi padre, ya que no había modo de convencerlo pero a mi si.
-Hijo aun estas triste?- me pregunto sentándose en mi cama quedando a mi espalda mientras yo intentaba no sentirme tan triste. Yo me gire y le dije.
-Mamá le prometí a mi amiga que iba a volver a jugar con ella y ahora ya no puedo.- dije cabreado y con los ojos lloroso entonces mi madre se levanto de la cama y se agacho para abrazarme.
-Cariño no sabes cuanto lo siento. Esa niñita a lo mejor el verano que viene sigue ahí y podrás explicarle porque no te pudiste quedar.- me dijo colocando unos de mis rebeldes rizos.
-Mamá, no crees que me odiara por haberla engañado?- pregunte abrazado a ella, mi madre me acaricio la espalda y me dijo.
-Claro que no cariño a ti nadie puede odiarte..."
El sonido de mi móvil me saco de mis pensamientos era mi madre así que salí de la habitación y respondí. Estuve un rato hablando con mi madre le dije que mañana iríamos a verla y comeríamos con ella.
Después de terminar de hablar con mi madre no pude evitar en pensar en aquella niña que tan solo en un par de horas me había quitado algo que nunca volvió a mi, no había vuelto a saber nada de ella. Ya que por desgracia ni mi madre ni yo volvimos a aquella playa, donde se quedo mi castillo construido y la ilusión de un niño.
Pero esos ojos se me colaron en lo más hondo de mi y a día de hoy la sigo recordando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario