Pasaron los días y no volví a saber nada de ella, parecía que se la había tragado la tierra, al menos para mí... Por más que había llamado a su puerta nadie me abría, tampoco escuchaba a su zoo y eso era una prueba muy evidente de que no estaba en su casa... Y es que todavía me acordaba de su cara al escuchar lo que Elena me dijo, y me siento la peor basura del mundo por no haber salido en ese mismo momento detrás de ella... Ella, la razón por la que me levantaba con una sonrisa por las mañanas, y vale que cuando le dije que la quería salió corriendo, entiendo perfectamente que no esté enamorada de mí, pero lo que no me parece justo es que ahora se piense que me he burlado de ella, que he estado con ella cuando iba a tener un hijo con otra... Y sé que pensaréis que que hago que no la llamo por teléfono, también lo he intentado y ninguna de mis llamadas ha obtenido respuesta, ni tampoco mis whatsapps... Estaba muy perdido, necesitaba hablar con ella y aclarar toda esta situación, porque no la quiero perder, me gustaría por lo menos mantener la amistad que algún día tuvimos... Y es que no podría dejar de quererla, cuando es lo mejor que ha pasado por mi vida...
El sonido del teléfono me sacó de mis pensamientos y me lancé rápido a por él, con la pequeña esperanza de que una de todas esas llamadas que se perdieron en su buzón de voz tuviera alguna respuesta, pero nada más descolgar mis esperanzas se perdieron en el abismo donde todo acaba...
-Diego, que te parece si te vienes a cenar esta noche con nosotros? Sergio está deseando verte.- mi prima ya sabía lo que había pasado, la llamé esa misma noche para contárselo, y me ofreció su ayuda, sus palabras y sus consejos.
-Buenas tardes prima, yo también me alegro de hablar contigo...- ríe al otro lado de la línea y me hace bien escuchar su risa, llevo tantos días sin escuchar la risa de alguien que sonrío.
-Diego déjate de tonterías, te vienes a cenar?- la verdad no tenía mucho ánimo de irme a cenar...
-Mónica, la verdad es que no tengo ganas de salir, prefiero cenar algo rápido e irme a la cama...- un bufido exagerado sonó al otro lado de la línea.
-Diego me das una pereza tremenda... Te piensas quedar en arresto domiciliario mucho tiempo más? O vas a dignarte a venir a cenar y ver a tus sobrinos?- en parte llevaba razón, desde que se fue no había hecho otra cosa que ir a trabajar y quedarme en casa esperando escuchar algún ruido al otro lado de la puerta...
-Vale, está bien, voy a cenar con vosotros... Contenta?-
-Sí! Por cierto Diego, tenemos que ir de compras para lo de la gala benéfica a la que tienes que ir...- en su voz se notaba la ilusión que le hacía ir de compras, y es que no conozco a nadie que le gusten las compras más que a mi prima.
-Compras? Contigo? Es obligatorio?- reí contagiado con su risa.
-Pues claro que es obligatorio, ni aposta te vas a poder librar... Seguramente deje a los niños con Max y así vamos más rápido.- comprar encima sin niños? Eso quería decir que iríamos a muuchas más tiendas...
-Me lo estoy pensando mejor... Creo que no necesito ir de compras...-
-No te vas a librar... Te esperamos a las 9 no llegues tarde.-
Llegué a casa de mi prima a las 9:20, el tráfico me había hecho llegar tarde, y si había algo que no me gustaba era llegar tarde... Nada más entrar, saludé a mi prima, a Max y a la pequeña Lucía.
-Y Sergio?- pregunté al no ver al pequeño diablillo por la sala.
-Está en su habitación, ve a verlo y tráetelo que nos vamos.-
Entré a la habitación en silencio y me senté a su lado, él estaba dibujando en un folio garabatos sin sentido, pero le ponía muchas ganas.
-Hola Sergio! Que haces?- el niño no levantó la cabeza de sus hojas, sonreí y me asomé ligeramente a ver que dibujaba, pero su manita apartó mi cabeza.
-Que no, que es sorpresa.- reí mientras él se indignaba.
-Pero Sergio nos tenemos que ir.- me miró con sus dos grandes ojos grisáceos, del mismo color que los de Max.
-Espera.- terminó de llenar la hoja de garabatos y líneas sin sentido, y me volvió a mirar.
-Toma.- me dio dos folios, coloreados casi en su totalidad por él, sonreí, y es que no se podía ser más mono, le llené la cara de besos hasta que se empezó a enfurruñar...
-Son los dos para mí?- me sonrió con su sonrisa inocente, y negó con la cabeza divertido.
-No, uno es "pada Alú".- sonreí por la carita de ilusión de mi sobrino, a él también le había calado hondo Malú... Le revolví ligeramente el pelo y dejé un beso en el tope de su cabeza... Dónde habría ido? Como estaría? Porque la última vez que la ví, su mirada era de dolor, y todo por mi culpa...
-Tito se lo "tenes" que dar, vale?- la fina vocecita de Sergio me sacó de mis pensamientos, tragué saliva para eliminar el repentino nudo que se había formado en mi garganta y parpadeé repetidamente para mantener alejadas todas esas lágrimas que luchaban por salir.
-Claro que se lo doy campeón, pero ahora nos tenemos que ir a cenar.- salimos de la habitación y mi prima ya estaba poniéndole el abrigo a Lucía.
-Venga que nos vamos, Sergio ponte la chaqueta.- al parecer íbamos a cenar fuera, Sergio obedeció a su madre y se puso la chaqueta. Salimos de la casa y yo me fui a por mi coche, mientras ellos iban a por el suyo.
-Tito! Yo me voy contigo.- el pequeño se vino para mi lado.
-Sergio si vamos al mismo lado, además en tu coche tienes la sillita.- me agaché a su altura para intentar explicarle, pero por la expresión seria de su cara supe que no lo iba a lograr sólo... Miré a mi prima pidiéndole ayuda, se acercó a nosotros.
-Sergio, tú te tienes que venir con nosotros, porque el tito no tiene silla para ti.- Sergio nos miraba serio a los dos.
-Yo me "quero" ir contigo.- mi prima se levantó y se acercó a Max, hablaron y se fueron los tres hacia su coche. Mónica ató en la sillita a Lucía y Max desató la silla de Sergio y se la dio a su mujer que venía hacia nosotros sonrientes.
-Venga que nos vamos los tres juntos.- la miré sin entender nada, ella me sonrió de esa manera tan suya cuando planea algo.
-No me mires así y ata esto, tenemos que hablar, así aprovechamos en camino.- así que era eso...
Una vez até la silla, montamos a Sergio y demás, salí detrás del coche de Max.
-Diego que es lo que pasó?- por lo que se veía no se iba a andar por las ramas, iba al grano...
-Pues que, por la mañana le dije todo, ya por fin, y se fue, sin decir nada...- tragué saliva para poder continuar.- y luego por la tarde tuve la inesperada visita de Elena, que vino para pedirme que volviera con ella, cosa que me negué por completo, y entonces me soltó lo de que estaba embarazada, y como la vida va en mi contra y estoy jodidamente gafado ella escuchó justamente eso...- sentí un ligero golpe en el brazo y miré a mi prima con mala cara, me regañó con la mirada, os podéis preguntar como se hace eso, no lo sé pero ella lo hizo. Caí había dicho una palabrota y estaba Sergio delante, aparté la vista un momento de la carretera y miré a Sergio por el retrovisor que estaba bastante entretenido jugando con un cochecito.
-Como te estaba contando, tengo tan buena suerte que ella escuchó eso, y me miró, con tanto dolor, incluso con rabia, que me sentí la mayor mi... La mayor basura del mundo, y es que estoy seguro de que ella venía para mi casa a hablar conmigo, pero se fue, y por más que la he llamado, buscado, no consigo hablar con ella...-me dolía acordarme de que por una jugarreta del destino Malú no había llegado antes que Elena, y es que tan sólo unos minutos separaron mi felicidad de la puerta de mi casa. Y en ocasiones como esa te dabas cuenta de lo efímera que puede resultar la vida, de como unos minutos lo pueden cambiar todo, de que si yo hubiese sido capaz de ir tras ella nada de esto estaría pasando, y es tenemos que disfrutar lo que tengamos hoy porque mañana no sabes si seguirá a tu lado, o por algunas razones de la vida, que nadie entenderá, se habrá ido y quizás para siempre... Miré de reojo a mi prima que me miraba atenta, creo que pensando que decirme.
-Qué haces?- pregunté cuando la vi rebuscar en la guantera de mi coche, ignoró mi pregunta y siguió toqueteando en el equipo de música.
-Con música se piensa mejor.- volvió a guardar las cajas de los CDs en la guantera, y empezó a sonar los acordes de una canción que me sonaba bastante...
-"Alú"!!!- el grito del pequeño se escuchó de repente, interrumpiendo las primeras frases de la canción. Y que oportuna mi prima, ponerme justamente a la causante de mi insomnio... Recé internamente porque el niño no dijera algo que me pudiera comprometer.
-Si, hijo, es Malú. Y tú parece que tienes el nuevo CD? Desde cuando te gusta a ti este tipo de música? Yo te recuerdo un poquito más rockero, no te imaginaba escuchando baladas.- un montón de preguntas me asaltaron, me encogí de hombros ligeramente y sonreí, opté por no responder ninguna de sus preguntas, se me podía escapar algo que me delatase.
-Diego, y no tienes la menor idea de donde ha podido ir? A casa de alguna amiga, de sus padres...? Porqué si tienes la posibilidad de encontrarla y hablar con ella, ve y aclararlo cuanto antes, así no sufriréis más.- la verdad es que no tenía ni idea de donde podía haber ido, no sabía donde vivían sus amigas y mucho menos sus padres, y a parte tampoco era nadie para presentarme en ninguna casa.
-La verdad es que no tengo ni idea, pero supongo que algún día tendrá que volver a su casa...- sentí un ligero apretón en el hombro, miré de reojo a mi prima y me sonreía como siempre. Y es que me mataba esperar, no poder hacer nada por verla cuanto antes, porque me moría por volver a ver sus ojos, su sonrisa, sus labios... Era un hecho, la echaba muchísimo de menos, y no poder saber nada de ella en todos estos días me mataba...
-Oye Diego, y sobre lo que te dijo Elena, has pensado algo?- intentó que su tono sonara casual, pero no lo consiguió mucho. Eso era otro problema, qué había de verdad y qué había de mentira en lo que me dijo Elena? Era raro si Elena estaba embarazada, ella tomaba anticonceptivos y nosotros siempre nos habíamos cuidado en ese aspecto, vale que los métodos anticonceptivos pueden fallar, y luego estaba el tema de que había estado con otro a la vez que conmigo, y las fechas para mi cuenta no cuadraban mucho... La verdad no sabía que creer, que pensar, ni mucho menos que hacer, estaba totalmente perdido... Por mucho tiempo había anhelado ser padre, y es algo que seguía deseando, pero ahora no me apetecía tenerlo con ella, cuando verdaderamente estaba enamorado de otra persona, no podía volver a su lado y hacer como si nada hubiese pasado, sería cargarme mi vida, y la de ellos, porque se que esa situación no nos haría feliz a ninguno. Por supuesto que si el bebé era mío me iba a hacer cargo, pero no podía hacer el paripé de pareja feliz con Elena.
-No tengo ni idea, sabes que si algo he deseado siempre es tener una familia, pero algo por dentro me frena, no sé que es pero lucha porque no vuelva con Elena.- suspiré.
-Diego, ese algo se llama amor... Y si me quieres hacer caso, yo creo que lo de Elena es mentira. Ahora le ha dado miedo verse sola y quería volver contigo, y ante tu negativa ha tirado de algo que sabe que es lo que más te gustaría tener.- en serio Elena habría sido capaz de hacer eso? Me sorprendía cada vez más lo ciego que había estado, pero es que ella al principio no era así, había cambiado y ya no quedaba nada de la muchacha humilde y tímida que era... Ahora le importaban muy poco los sentimientos de los demás si así conseguía lo que quería.
-La crees capaz de eso?- no me respondió con palabras, un simple gesto me lo afirmó y no pude evitar reír.
Llegamos al restaurante donde habían reservado y nos sentamos en la mesa. La velada fue perfecta, a mi se me caía la baba con las cosas que hacía la pequeña Lucía, Sergio era el mayor causante de carcajadas en la mesa y la compañía de Max y Mónica era muy agradable.
Me ayudó a distraerme bastante, el haberle contado a mi prima lo que pasó hizo que un poco de la presión que sentía en el pecho se aliviase y así pudiera respirar mejor. A la hora de pagar, conseguí convencerlos para que me dejasen pagar a mi, y al ver el ticket me fijé en algo que no me había percatado antes...
-Hoy es 21?- tanto mi prima como Max me miraban con expresión sorprendida.
-Claro que es 21, pero porque lo preguntas?- como podía haber estado tan tonto, mañana era un día sumamente importante! No paraba de darle vueltas, iba o no iba, ella me dijo que le haría muy feliz verme allí, bueno me lo dijo antes de que pasase esto, y yo se lo prometí... Mientras estaba pensando que debía hacer llegamos a casa de mi prima otra vez.
-Diego que te pasa? Te veo como muy nervioso.- me pasé la mano por el pelo, intentado deshacer el lío que tenía formado en mi cabeza.
-Es que ya sé donde está!- me miró con una gran sonrisa, y me abrazó, no pude evitar sonreír.
-Pues que esperas? Ve corriendo a buscarla, no pierdas más el tiempo!!!- se la veía más entusiasmada que a mí. Salí rápido de su casa, me monté en mi coche, y vi la silla de Sergio por el retrovisor, mierda pensé. Me bajé y quité la silla, entre otra vez rápido para adentro y mi prima al verme aparecer de nuevo con la silla empezó a reírse, no tenía tiempo para hacerme respetar y me fui rápido, la escuché desearme suerte.
Llegué a mi casa bastante antes de lo previsto, cogí un macuto y eché algo de ropa dentro. Pensé en que hacer, quedaba mucha noche aún y estaba seguro de que no iba a dormir nada. Decidí salir en ese mismo instante para Barcelona, y es que de impulsos va la vida. Por dentro llevaba una sensación que nunca antes había experimentado, por un lado estaba totalmente ansioso por volver a verla, volver a perderme en sus ojos, quedarme enganchado nuevamente de su sonrisa, pero por otro lado tenía miedo, y si ella no quería verme?

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