Llego a casa sobre las 16:30 la verdad es que la comida se alargó un poco, pero lo prefiero, así no tengo la sensación de estar sólo, sensación que me ha golpeado nada más entrar por la puerta.
Decido que es hora de contárselo a mi madre, así que cojo el teléfono y la llamo. Al tercer tono me responde.
-Rodrigo cariño, que tal?- me pregunta nada más descolgar con la frescura que tanto me gusta, y es que a pesar de que mi padre la dejo con dos hijos, ella nuca le pidió explicación y salió adelante, es una mujer peleona, mi apoyo en los momentos malos y los buenos.
-Mamá te llamaba porque te tengo que contar algo muy importante, estás en casa?- prefiero decírselo cara a cara, sé que así se quedará más tranquila que si se lo cuento por teléfono.
-Si hijo, pero que pasa? Me estás asustando.-
-No te preocupes mamá, ya voy para allá, te quiero.-
-Aquí te espero hijo.- y cuelga.
Preparo la merienda para Jaime y lo guardo todo en el bolso del carrito. Y salgo para casa de mi madre, que está a 20 minutos de la mía en coche.
Es un bloque de pisos, cerca de donde me voy a mudar, bueno a unos 15 minutos, son pisos grandes, en este piso crecí y la habitación esta igual como la dejé, por eso me gusta venir y recordar.
Llego a la puerta y llamo al timbre, mi madre me abre con cara de no saber muy bien que esta pasando. Me coge la sillita de Jaime y la deja encima del sillón, luego me quita a Jaime y lo coloca en la sillita, no sin antes llenarle la cara de besos. Se gira y me mira, está esperando que empiece a contarle, así que cojo aire y le cuento lo ocurrido, lloro, me desahogo, ella llora conmigo y me abraza todo el tiempo, y me hace bien contárselo, porque nadie te da el apoyo que te brinda una madre, son capaces de entender que algo está mal sólo con mirarnos, tienen siempre las palabras adecuadas para reconfortarte y no te dejan sólo en ningún momento, siempre están al pie del cañón.
-Hijo y ¿que vas a hacer con Jaime? tú trabajas y no te puedes ocupar de él.- suspiro y me limpió los restos de lágrimas que aún viajaban por mis mejillas, ella me mira tiernamente, como cuando era niño.
-Hoy me lo he llevado a trabajar porque tocaba grabación y ahí no pasaba nada, mañana me ha dicho William que se queda con él mientras yo hago la mudanza y preparo todo para luego poder quedarme en la casa nueva. Pero los demás días no se qué voy a hacer.- todavía no había pensado que iba a hacer con Jaime.
-No tienes que buscar a nadie entre William y yo nos encargaremos.- me dice secándose algunas de las lágrimas que brotaban de sus ojos grises azulados iguales que los de mi hermano y mi niño.
-Muchas gracias mamá, no se qué haría sin vosotros.-
Paso la tarde con mi madre que me obliga a merendar como cuando era niño, sólo que ahora cambia el cola-cao por café. Y mientras ella daba de merendar a mi niño.
Sobre las 8 le digo a mi madre que me voy a ir yendo, que tengo que bañar al niño y que he quedado con William para cenar.
-Rodrigo el sábado me quedo yo con Jaime, ya te llamo para preguntarte por la mudanza.- me dice y me abraza.-Hijo ahora tienes que ser fuerte y luchar por ser feliz, porque tu niño sea feliz y por quitar ese dolor de tu corazón, no la odies, el odio amarga el alma, si te hizo eso fue porque no te merecía no te desprecies a tu mismo porque tu no tienes la culpa, te quiero hijo.- me dice y me llena la mejilla de besos.
-Muchas gracias por todo mamá, gracias por cuidar de mí siempre. No te preocupes, voy a ser fuerte, ya hablamos para que te quedes con Jaime. Te quiero mamá!.-
Bajo de casa de mi madre pongo a Jaime en la sillita y me monto en el coche. Voy a coger el móvil y me doy cuenta de que me lo he dejado en casa. Bien pues como William se haya dormido nos quedamos sin cenar.
Llego a casa y antes de bañar a Jaime cojo el móvil y veo que tengo una llamada perdida y un whatsap de un número que no conozco. Llamo a William para asegurarme que no estaba dormido y me dice que esta preparando lo que vamos a cenar hoy.
Y miro el whatsap.
"Hola Rodrigo, soy Malú, no es que me haya decidido para ir a comer contigo, primero te tienes que mudar, te he llamado porque te quería preguntar que tal estabas y para que ya de paso guardarás mi número, no vendas mi número de teléfono para poder invitarme a cenar eh!. 😘😘 *emoticono muñeco tirando besitos* cuídate, que el sábado grabamos y te necesito fresco.! Adiosss"
Leo el mensaje y sonrio. Decido responder.
"Siento no haber respondido el teléfono, me lo deje en casa y fui a aceptar mi destino y a contarle a mi madre lo que me ha pasado. Creo que Jaime ya no nos acompañará a grabar, ya que su abuela se quedará con él. Ya se que me tengo que mudar pero te debo una cena!!
Muchas gracias por preguntar y cuídate tu también!
Puedes estar tranquila tu número está seguro, no lo venderé y nadie me robará el móvil porque estará baboseado por mi enano.
*emoticono muñeco tirando besitos* 😘😘 Hasta el sábado,!
Dejo el teléfono cargando en la habitación y me pongo a bañar a Jaime, me encanta hacerlo, el disfruta y no para de moverse a la vez que me pone chorreando. Cuando se le cansan los brazos de salpicar coje el patito de goma y se lo mete en la boca.
Término de bañarlo y le pongo el pijama.
Vamos hasta el salón y suena la puerta abro con él en brazos todavía, y ahí esta mi querido hermano cargado de bolsas. Le invito a pasar y me dice que me vaya duchando que se encarga de todo le pido que le vaya dando de cenar al pequeño.
Me voy a la ducha y dejo que el agua caliente caiga sobre mis hombros, me relajo al instante, y es que es muy duro esto, te da la impresión de que por más que lo intentes no lo vas a conseguir, pero si algo he aprendido de mi madre, que ha pasado por una situación parecida, es a no rendirme, y por mí y por mi chiquitín lo voy a hacer. Salgo de la ducha, me pongo el pijama y voy al salón.
Y al llegar al salón me sorprendo con William, ha preparado la mesa y ya le estaba terminado de dar la cena a Jaime, ha madurado mi hermano pequeño...
-Siéntate que se enfría la cena.- Obedezco y me sirve un plato de risotto de setas.
-No me digas que lo has hecho tu?- le digo incrédulo.
-Claro hermanito, quien sí no?- me dice mirándome con cara de ofendido.
Y lo pruebo cuidadosamente, pues la última vez que cocino tuve que lavarme los dientes 3 veces porque el sabor seguía ahí, había confundido el azúcar con la sal...
La verdad me sorprende, esta buenísimo y así se lo hago saber.
-Oh! William ya sabes cocinar!!!, esta riquísimo.- me sonríe orgulloso, como cuando lo iba a ver jugar al fútbol y marcaba algún gol, o como cuando sacaba buenas notas en el cole, y es que por dentro sigue siendo el mismo niño...
-Gracias hermano, supongo que no es tan difícil si sigues los paso... Y no confundes la sal con el azúcar.- reímos los dos por el recuerdo de la cena anterior.
Cenamos en una charla animada sobre como van sus estudios, esta estudiando veterinario, adora los animales. Me cuenta que esta deseando terminar y montar su clínica, yo le digo que para eso todavía queda bastante tiempo,en realidad unos pocos meses. Ya está en su último año de carrera.
El momento de la noche que temí que llegará llegó.
-Rodrigo y de Belén no has vuelo a saber nada ?- mide muy bien sus palabras para no causarme daño.
-No hermano, la verdad espero que esté bien, ella me dijo que ya me llamaría cuando pasará un tiempo para que se enfríe la cosa, supongo que se referiría a mi amor por ella. Y sí, en realidad siento que se va a enfriar y desaparecerá gracias a dios, la tengo que olvidar para poder seguir viviendo. No la borrare de mi vida pero tengo que olvidar el amor que siento por ella y siendo claro pienso que me dejó en el mejor momento, me espera una mudanza y una casa que no está llena de recuerdos, vale que esta decorada por nosotros dos, pero no tiene tantos recuerdos como esta, será una casa donde Jaime y yo iremos pintando nuestros recuerdos. Eso me ayudara a seguir adelante.- tengo que ir aceptando la realidad y la mejor forma de hacerlo es mentalizarme de que ha pasado, y tengo que avanzar.
-Me alegro hermano- se levanta y me abraza.- sé que lo vas a superar, tú siempre fuiste fuerte y no te mereces esto que esta pasando pero entre mamá y yo te ayudaremos a que vuelvas a ser feliz.- me dice abrazándome con fuerza, se separa y me da un beso, que me recuerda a cuando éramos niños... Él al ser bastante más pequeño siempre que me iba de fiesta o algo, me daba un beso y me decía que me esperaba despierto, aunque nunca me lo encontraba despierto.
-Te quiero hermano, no se qué haría sin ti y sin mamá, vosotros y mi hijo sois lo mejor que tengo.-
Terminamos de cenar y William insiste en que recoge, pero me niego, ya bastante ha hecho con hacer esa pedazo de cena.
-Rodri, ya que no me dejas recoger me voy a ir que ya es tarde, mañana sobre qué hora me llevarás a Jaime?-
-Pues te lo llevare sobre las 8:30 y lo recogeré después de la mudanza, me gustaría acomodar las cosas y luego ya ir a por él, pediré la tarde libre. Lo recogeré sobre las 21:00 si no te importa.-
-Como me va a importar, perfecto mañana a las 8:30 te estaré esperando, adiós hermano- me da un abrazo y se va.
Me voy a la cocina y recojo todo, término de guardar las ropas en caja y maletas, meto a Jaime en la cuna y me acuesto. Mañana me espera un día largo donde empezaré de cero junto a mi niño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario