viernes, 10 de octubre de 2014

4. La comida.

-Perfecto porque yo también me muero de hambre, por cierto elige tú un sitio en el que no se sorprendan al verte, no quiero causar una avalancha de fans.- por mi comentario me gano un golpe en el brazo.  
-Sé el sitio perfecto.- me dice con una sonrisa angelical en el rostro.
Ella va delante con su Audi negro y yo la sigo con mi coche y Jaime, que lleva la banda sonora, empieza a desesperarse porque le toca comer.
Quince minutos después llegamos a un restaurante que parece íntimo, bajo con Jaime y el carrito, y ella me espera al lado de su coche. Pasa delante y la sigo, saluda al que parece ser el dueño con dos besos y le pide la mesa de siempre. Nos acompañan y nos sentamos en una mesa apartada al lado de un cristalera desde la que se ve el restaurante ya que estamos en un porche que parece ser la zona vip. 
Llega el camarero y le digo que por favor me caliente el agua para el biberón de Jaime y nos deja la carta.
-Que me recomiendas?- le pregunto para romper el silencio que había.
-Las carnes de aquí están bueniiiiisiiimas- me responde y me hace gracia el modo que tiene de alargar las palabras. 
Me fio de ella y me pido un entrecot con salsa roquefor, ella pide lo mismo y una botella de vino.
-Me dijiste que sereno no serias capaz de contarmelo, a parte un vino siempre va muy bien con la carne.- sonrío ante su aclaración, y me sonríe de vuelta.
Mientras esperamos la comida yo le voy dando el biberón a Jaime que se va quedando dormido según come, ella nos mira muy atenta.


-Cómo me hagas lo mismo mientras comes y te quedes dormido ... Te tendré que pegar.- me dice mientras bebe de su copa, río y dejo a Jaime en el carrito.
-No te preocupes he aprendido a autocontrolar mi sueño.- Tenemos una charla animada mientras comemos sobre el spot que estábamos grabando y la frase que más gracia le hizo, "GlosyGlosy".
-Lo has dicho perfecto, de verdad,sonaba tan... Como decirlo ... Glosy- le digo riéndome 
-A mi también me ha parecido demasiado Glosy- le da un sorbo a su copa. -Por cierto quiero que sepas que no es necesario que me cuentes nada, en realidad te quería invitar a comer, porque te pongas como te pongas, voy a pagar yo, por el golpe que te he dado hoy mientras grabábamos, quiero que me perdones.- me dice agarrando me la mano, y cuando su mano coge la mía siento una calidez que no me gustaría perder.
-No me lo puedo creer mira que eres cabezota, lo del golpe ya esta olvidado ya ni me duele... Y lo de Jaime se resume en que hasta ayer éramos una familia feliz, yo tenía novia y él mamá... Pero se fue... Y nos ha dejado a los dos...- y mientras suelto esa última frase noto como mi voz se quiebra, y es que llevaba siendo fuerte mucho rato... Trago saliva para quitar el nudo que se había formado en mi garganta y al parpadear los ojos me queman, unas lágrimas se lanzan veloces de mis ojos y recorren mis mejillas, ella me aprieta la mano para después soltarmela, levantarse y abrazarme.
-Lo siento, no debía haber preguntado.- me dice abrazándome, está encorvada para abrazarme ya qe yo estoy sentado en la silla, le respondo al abrazo y paso mis brazos por su cintura mientras me pongo de pie, su olor me calma y me ayuda a volver a recomponerme , suelto un poco el abrazo, tampoco quiero incomodarla, ella mientras me ha estado acariciando con una mano la espalda y con la otra apegaba mi cabeza a su hombro acariciando mi cuello y mi pelo.
-Discúlpame pero ya te dije que todavía dolía.- le digo secándome las lágrimas mientras ella me mira a los ojos, la acompaño dos pasos hasta su silla y la retiro para que se siente y vuelvo a la mía.-El día que me dejes invitarte te contare la historia entera- le digo para que sepa que confío en ella y ojalá y quiera volver a comer conmigo algún día, me ha caído bien. 
-Eso de que me invites... Ya veremos-me dice mientras termina de comer su último trozo de carne.
-¿Por qué te niegas a que te invite? Sí temes por mi economía, te puedo llevar al telepizzas- le digo en tono burlón, ríe y me hace sonreír, la solución al problema pasa por mi cabeza. 
-Mira como veo que eres complicada de convencer, si lo que temes es que yo pague, te invito pero a comer o cenar en mi casa, tendrás que esperar a que me mude, además cocino muy bien, los biberones los clavo. Y siempre llevo el número del chino en el móvil.- ella ríe y yo frunzo los labios para evitar seguir su risa, pero lo que consigo es que se ría más.
-Me parece buena idea, y no es que tema por tu economía, es que sí me invitas tú habría que tener mucho cuidado con el sitio y demás, me entiendes? Y gracias por lo de que soy complicada.-
-Vale eso no lo había tenido en cuenta,  retiró lo dicho pues, perdón señorita.- 
Terminamos de comer hacía rato pero habiamos seguido hablando, le vuelvo a pedir que por favor me deje pagar pero se vuelve a negar. 
-Esta comida va por ese golpe que estoy segura que sí te acuerdas todavía te duele.- me dice mientras paga la cuenta.
Cojo el móvil y apretó el botón del medio para que suene Siri y le digo al teléfono.
-Recuérdame que me deje dar golpes bajos para comer gratis.- escucho una fuerte carcajada y la veo riéndose incluso puedo ver como brillan sus ojos y es que creo que está a punto de llorar.
La zarandeo por los hombros para que se le pase y la abrazo contra mí. 
-Muchas gracias por todo Malú, te he conocido hoy y ya has hecho por mí mucho más de lo que mucha gente me ha demostrado- le digo esto y le plantó un beso en el pelo.
-No me tienes que agradecer nada, me has caído bien, sé que eres bueno, y has tenido mala suerte. Además comer contigo es entretenido, cuando vaya a comer sola con mis perras te aviso- me dice para quitarle peso al asunto.
Para seguir su broma, cojo mi cartera y sacó una tarjeta en la que vienen mis datos, es de la empresa pero viene el número de teléfono del despacho, mi móvil y mi correo, y se la doy.
-Para mi será un placer acompañarte, ten para que me llames cuando tus perras no te hagan caso.- me gano un golpe por mi broma- te ha gustado esto de pegarme o es que quieres volverme a invitar a comer.- veo por la expresión de su cara que no sabe que contestarme, así qué decido ir despidiéndome.
-Bueno Malú yo ya me tengo que ir que tengo que terminar de preparar las cosas para la mudanza, el sábado nos vemos, no llegues tarde al rodaje, y por sí acaso me llevaré un traje de protección. Llámame sí decides que quieres disfrutar de nuestra compañía para comer, y si no también, llámame para cancelar la comida del chino- le suelto de broma. 
-Muchas gracias por tu compañía Rodrigo, te llamare para preguntarte que tal la mudanza.- se acerca y me da un abrazo-gracias por haber confiado en mí, me debes un comida- me dice, se separa y me da dos besos.
La veo mirar indecisa el carrito de Jaime, sonrío y espero a que se decida.
-Me puedo despedir de él?- me pregunta señalando con la cabeza el carrito. Le pongo mala cara y su cara es un verdadero poema, tengo que reprimir con todas mis fuerzas las ganas de reírme que me ha causado su expresión. 
-Cómo se te ocurre preguntarme eso???- trato de sonar ofendido, pero no lo consigo mucho- si no te despides de él lo tendré llorando todo el día- le digo y ella cambia la expresión de susto que tenía y me da un golpe en el brazo.-Lo dicho que te ha gustado esto de pegarme.
Se acerca al carrito, pasa la mano por la cabecita de mi niño y le deja un beso en la mejilla.
-Hasta pronto Jaime- le dice mientras se separa del carrito.
Y ese hasta pronto me llena de alegría porque se que por lo menos una vez más la voy a ver, y es que cuando paso tiempo con ella se me olvida todo lo malo que me rodea y me olvido de Belén y de que me dejo ayer. 

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