lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 33 - ¿Algo más que amigos?

CAPÍTULO 33.

Desperté con los primeros rayos de sol que se colaban entre las cortinas, me giré y la vi a ella. Dormida, en paz, parecía un ángel, con todos los pelos en la cara y la boca ligeramente entreabierta, demostraba que no necesitaba nada para ser perfecta... Me acerqué cuidadosamente y aparté el pelo de su cara, ella arrugó la nariz como un gato y revolviéndose se apegó a mí... Me reí, siempre me pasaba lo mismo, pero tenerla abrazada a mi me encantaba... Me volví a quedar dormido, hasta que unos ligeros besos en el cuello me despertaron. Traté hacerme el remolón, pero ella vio la sonrisa que se formó en mi boca, y subiéndose a horcajadas sobre mí me abrió los ojos tirando de mis párpados...
-Buenos díaaas!!- esa energía desde por la mañana no era normal, volví a cerrar los ojos con fuerza mientras ella reía.
-Vamos Diego, no seas vago!- intentó hacer que me moviera pero no lo consiguió.
-Mmm... Un ratito más.- pasé mis brazos por su espalda y la apegué a mí. Ella empezó a reír mientras hacia intentos por escaparse.
-Venga Diego déjame, te dejo tu ratito más, pero va suéltame!-  negué con la cabeza divertido, y nos giré para quedar frente a frente.
-Es que no quiero ratito si no es contigo.- sonrió y me pasó la mano por el pelo intentando poner un poco de orden ahí arriba...
-A veces sabes ser mono...- sonreí y me besó, tantos besos y a cada uno mejor. Se volvió a poner sobre mí mientras nuestras lenguas batallaban en el beso, pasé mis manos por su espalda para quitarle la camiseta con la que había dormido, ella me apartó las manos de su cuerpo mientras sonreía con malicia y terminaba el beso. Deslizó sus manos desde mi cuello hasta la cinturilla de mi pantalón, entreteniéndose dibujando el contorno de mis abdominales, se deshizo del pantalón y volvió a su anterior posición. Volví a intentar deshacerme de su camiseta, bueno en realidad mi camiseta, pero no me dejó, me volvió a sonreír de esa manera tan perversa, me mordí el labio y ella levantó las cejas de manera sensual, y sin más empezó a quitarse la camiseta lentamente, mientras me miraba pícaramente... No aguanté más la distancia que nos separaba y me senté aún con ella sobre mí.
-Me vuelves tan loco...- su sonrisa se hizo aún mayor y me besó, un beso que me quemaba por dentro, mis manos no paraban quietas en su cuerpo, dibujaban cada curva de este una y otra vez, las suyas se dedicaban a acercarme a su boca con fuerza. Bajé mi cabeza a su pecho donde me entretuve dejando besos y caricias, mientras pequeños gemidos escapaban de su garganta y me encendían más, si es que se podía... A la vez que besaba su pecho, empecé a jugar con mis dedos en su intimidad, su respiración era cada vez más irregular y sus gemidos más descontrolados hasta que un pequeño grito con mi nombre me hizo entender que el placer la había llenado... Apoyó su frente en la mía mientras intentaba recuperar la respiración, su aliento rebotaba en mi cara, cosa que me hacía sonreír. Empecé a dejar besos a lo largo de su cuello, siguiendo por la línea de su mandíbula hasta llegar a su oreja, donde tiré ligeramente del lóbulo de esta, agarró mi cabeza con ambas manos y me besó, un beso feroz, en el que mordió mi labio inferior con fuerza y tiró de el. Acortamos la poca distancia que separaba a nuestros cuerpos de la unión total, una unión en la que ella era la jefa, ella ponía el ritmo, por cierto un ritmo bastante rico. Coloqué mis manos en sus caderas para ayudarla a mantener el ritmo, ella me abrazó apegándome más aún a ella, nuestras bocas a escasos centímetros respiraban el aire del otro, la vi humedecerse ligeramente el labio inferior con la lengua y ataqué su boca sin más. Rompió el beso y gritó mi nombre, mientras me abrazaba más fuerte, yo me dejé llevar al cielo donde había ido ella. Caímos sobre el colchón aún abrazados, intentando recuperar la respiración.
-Tienes algo que hacer esta noche?- me miró esperando una respuesta.
-Por ahora no, por qué?- una sonrisa se dibujó en sus labios y volvió a apoyar su cabeza en mi pecho.
-Es que esta noche vienen unos amigos a cenar a casa, y he pensado que te podrías venir.- negué con la cabeza, me volvió a mirar pero esta vez seria.
-Por qué no?- suspiré mientras pensaba bien mi respuesta, conociéndola tenía que sonar convincente.
-A ver Malú, no los conozco, y ellos a mí tampoco, seguro que estáis más a gusto sin mí. De verdad muchas gracias por invitarme, pero mejor así.- soltó un bufido y se colocó para mirarme mejor.
-Eso no es una buena excusa, a parte ya me has dicho que no tenías nada que hacer.- estaba esperando una respuesta de mi parte.
-Ya Malú, pero...- me interrumpió en medio de mi próxima excusa.
-Diego déjate de peros ya, y dime por qué no quieres venir?- me pasé la mano por el pelo intentando pensar en algo que decirle, no es que no quisiera ir, es más a mí me encantaba pasar tiempo con ella.
-Malú es que no es que no quiera ir, sólo que pienso que quizás a tus amigos no les guste verme ahí.- rodó los ojos mientras negaba con la cabeza resignada.
-Diego es mi casa, invito a quien yo quiera y punto. Y tampoco somos tantos, cinco conmigo.- 
-Vale, voy.- me miró sonriente y se bajó de la cama a buscar su ropa. Hice lo mismo y me vestí.
-Verás como te caen bien.- me dijo mientras se subía en los tacones que había lanzado la noche anterior por los aires.
-Eso espero.- me guiñó un ojo y bajamos a desayunar. 
Después de desayunar se fue, y el resto del día se me pasó volando, incluso antes de lo que me hubiese gustado. No es que no quisiera ir, si no que no entendía que pintaba yo ahí... Pero le había dicho que iba a ir. Terminé de arreglarme, una camisa y unos pantalones a juego con esta era lo que había elegido. A eso de las 9 sonó mi timbre, abrí la puerta y era Malú, que iba vestida con un vestido negro que le quedaba como un guante, acompañado de sus taconazos y su incansable sonrisa.
-Vienes? O te vas a quedar toda la noche mirándome así?- reí mientras cerraba la puerta a mi espalda.
-Es que si te pones tan guapa me pierdo...- me regaló una sonrisa y pasamos a su casa, todavía no había nadie, al parecer era el primero en llegar...
-Diego me gustaría pedirte un favor...- la miré esperando a que continuara, pero me hizo una señal para que fuera a sentarme a su lado.
-Te importaría hacer que sólo somos amigos?- le costó bastante soltar la pregunta, yo la miré extrañado.
-No me mires así, es sólo que quiero mantenerlo en secreto un poco más...- continuó explicándome.
-Pero por qué?- suspiró, apoyó su mano en mi rodilla y buscó las palabras con las que contestarme.
-Diego ya sé que esto lo hemos tenido que hablar antes, pero entiéndeme, no quiero que se enteren... No todavía.- el tono casi susurrando de su voz, y su mirada sincera me convencieron. Le di un ligero apretón en la mano que estaba sobre mi rodilla, porque en ese "no todavía" vi reflejada todas mis esperanzas, significaba que más adelante si quería que se enterasen? 
-Vale, no te preocupes por eso.- su sonrisa volvió a aparecer, se acercó y me dio un ligero beso en los labios. Se empezó a reír al ver que me había dejado el pintalabios marcado.
-Me queda bien?- negó con la cabeza mientras seguía riéndose.
-A ver déjame que te lo quite...- empezó a borrarlo pasando sus dedos por la zona pintada.
-Listo.- 
-Creo que voy a tener que pintarme los labios más a menudo.- volvió a reírse y me dio un ligero golpe en el brazo.
-Mira que estás tonto eh...- sonreí y sonó el timbre. Ella se levantó a abrir la puerta, y la voz que la saludó me resulto familiar... Cuando entraron en el salón, ya supe de que me resultaba esa voz familiar... Era Carlos Rivera, que al verme se quedó asombrado.
-Diego?- Malú lo miró extrañada, mientras él se acercaba a abrazarme.
-Pero que haces por acá? Yo pensaba que seguías en México.- Malú levantó los brazos para que nos callásemos.
-Pero como... Es que os conocéis?- asentimos con la cabeza, pero ella estaba esperando que alguno le explicase.
-Sí, lo conocí en una de las fiestas a las que iba con Elena, y luego coincidimos varias veces.- Malú al escuchar el nombre de Elena cambió la cara.
-La verdad Malú es que Diego es muy buen tipo, pero tú de que lo conoces?- volvió a sonreír mientras nos sentábamos a esperar a los demás.
-Carlos es que Diego es mi vecino.- Carlos me miró sorprendido y volvió a mirar a Malú.
-Entonces él fue quien te...- Malú asintió con la cabeza, yo me había perdido, ella al ver mi cara me explicó:
-Diego es que Carlos sabe como nos conocimos, se lo tuve que contar porque estábamos grabando juntos y en los descansos mi teléfono no dejaba de sonar, que si mi madre, mi padre...- asentí, mientras Carlos se reía de la cara que ponía Malú contando eso. 
Estuvimos hablando en hasta que el timbre volvió a sonar, y entraron Malú, Vanesa Martín y Pastora Soler. Nos las presentó a Carlos y a mí, entablamos conversación de manera sencilla. El siguiente en llegar fue José, el hermano de Malú, al parecer era el último.
-Como siempre el último, tú no cambias...- lo regañó su hermana.
-Es que lo bueno se hace esperar...- con ese comentario causó la carcajada general. Comenzamos la velada con risas y bromas, casi todas se centraban en Malú y su hermano José, que al día siguiente comenzaban la gira en Valencia. Malú bromeaba con sus amigas, pero la malagueña se las devolvía con su gracia habitual. La simpatía que desprendía Pastora me dejó asombrado, era una persona muy cercana, bueno las tres se parecían en eso, eran todo frescura, simpatía, naturalidad... Y podía seguir así un buen rato. La cena transcurrió en muy buen ambiente y le siguieron las copas. Me di cuenta que Malú se cogió un refresco, y cuando le pregunté me dijo que al día siguiente tenía concierto y era mejor ir despejada.
En lo que Malú mantenía una animada charla con sus amigas y su hermano, Carlos me preguntó:
-Oye Diego, y Elena?- bebí un trago de mi copa y pensé que responder.
-Elena y yo, ya no estamos juntos. Las prioridades de ella y las mías cambiaron, y en verdad estábamos juntos por rutina, porque sentimientos ya había pocos. Y la verdad es que estoy mejor así, me siento mucho mejor.- me escuchaba atento mientras le relataba lo sucedido. Al final sonrió triunfante mientras asentía con la cabeza, yo lo miré sin entender nada.
-Diego, me di cuenta como se miran, a mi no me engañan los conozco a los dos...- me pasé la mano por el pelo, se suponía que nadie tendría que saber nada...
-Quien?- intenté disimular, pero no funcionó.
-Vamos no te hagas el tonto, Malú y tú, sois algo más que amigos... Y no lo niegues no va a funcionar.- me encogí de hombros ante su atenta mirada.
-Todavía no sabemos que más somos.- me miró incrédulo.
-Pero como no? Está claro...- sonreí mientras la miraba a ella, yo sí que lo tenía claro, la quería.
-Todavía no del todo...- negó con la cabeza incrédulo.
-Pero tú la quieres?- sonreí mientras mi mirada se volvía a desviar hacia ella.
-Sí, es imposible no hacerlo...- su sonrisa me dio la razón.
-La verdad me gustaría que os vaya genial juntos. Cuídala, se lo merece, hay una gran persona detrás de la artista. Creo que ambos os merecéis.- sonreí agradecido, y nos unimos a los demás. A eso de las 4, Vanesa y Pastora dijeron que ya era hora de irse, que la artista tenía que descansar, ayudamos a recoger un poco y nos despedimos, justo antes de salir todos por la puerta Malú le dijo a su hermano:
-José mañana te quiero fresco como una lechuga!- reímos por la cara de José.
-Sí jefa, yo también te quiero.- reímos todos por la contestación de José, mientras Malú negaba con la cabeza divertida. Me fui para mi casa y cuando estaba cruzando el salón, sonó el timbre, me volví para atrás extrañado, fui a abrir y  sonreí como un idiota...
-Te vienes a dormir?- su voz de niña pequeña era irresistible, como la propuesta que me acaba de hacer...
-Y quien te dice a ti que no?- su sonrisa se hizo más grande aún y agarró de mi mano tirando hacia su casa.
-Espera que coja las llaves...- reí por su impaciencia, y nos fuimos para su casa. 
-Que me has traído porque se ha ido el zoo?- empezó a reírse y se giró a medio camino hacia su habitación.
-Mira que eres tonto eh, pero puedes dormir donde lo hacen ellas, si te apetece, claro...- negué con la cabeza y la besé, había muerto toda la noche por besarla... Fue guiándome mientras nos besábamos, hasta que me choqué con la escalera y casi me caigo. Se empezó a reír, la cogí en brazos, ella no se quejó, si no que apoyó su cabeza en mi pecho mientras sonreía. Hicimos así el resto del camino hasta llegar a su habitación, al ponerla en el suelo de nuevo, se le escapó un bostezo que nos hizo reír a ambos. Nos metimos en la cama y ella se acurrucó entre mis brazos.
-Gracias Diego por venir.- levantó la cabeza para mirarme.
-Gracias a ti por invitarme, me lo he pasado muy bien. Por cierto me han caído bien tus amigas...- sonreí por la cara que puso.
-Te lo dije...- otro bostezo se coló en la frase.
-Anda duérmete.- besé el tope de su cabeza y a los pocos minutos ya nos habíamos dormido...

viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 32 - Sintiéndonos

Tenía toda la tarde libre, así que decidí ir a hablar con Miguel, tampoco quería pensar mucho en la conversación con Mónica, había sido la primera vez que lo decía en voz alta, y al decirlo parece que se hizo más real, más intenso... Mi cabeza en ese momento era un verdadero lío... 
Llegué a la cafetería donde había quedado con Miguel, mi jefe era un tipo muy peculiar, bastante bajo y regordete, con una gran facilidad para entrar en pánico nervioso, pero siempre capaz de mantener la compostura con los clientes...
-Diego! Chavalote!! Como estas?- me saludó dándome unos energéticos golpes en la espalda... 
-Miguel! Que tal? Estoy totalmente recuperado, a tu disposición... Me reincorporaré mañana mismo.- me miró feliz, y empezó a contarme lo sucedido en mi ausencia. Pasamos toda la tarde hablando, de temas de la empresa, y personales... Al parecer no habían tardado en enterarse de que Elena y yo lo habíamos dejado...
-Diego, si necesitas algunos días más por ese motivo o algo, que no te de vergüenza perdirlos...- negué con la cabeza, lo que menos me apetecía en ese momento eran más días libres...
-No te preocupes, sobre ese tema prefiero no hablar, esta zanjado... Pero nada de días libres, por favor!- rió por mi petición, y seguimos hablando de trivialidades, hasta que recordé que me tenía que contar algo y por eso nos habíamos reunido...
-Oye Miguel que me ibas a contar, que al final me voy sin saberlo...- rebuscó en su chaqueta, y sacó un sobre...
-Eso sobre el proyecto de la residecia canina... Como sabes es un proyecto solidario, que a nosotros nos abre muchas puertas, y nos va a abrir más, porque van a hacer una gala benéfica para recaudar fondos y quieren que asistamos a la gala!- me sorprendió la noticia, eso para la empresa era fantástico! Pero no entendía lo que tenía que ver conmigo...
-Eso es genial para la empresa, va a tener bastante publicidad, pero no entiendo que tiene que ver esto conmigo...- Miguel me miró raro.
-Diego, estás seguro que estás bien?- asentí, y él prosiguió- Te estoy diciendo que eres uno de los invitados, y dices que no entiendes que tiene que ver contigo.- lo miré sorprendido, en serio tenía invitación para asistir?
-Pero Miguel a esos actos suelen ir los jefes, tú y el vicepresidente no?- negó con la cabeza mientras cogía el sobre y lo guardaba en mi chaqueta...
-Quizá sea la única vez que nuestra empresa tenga la oportunidad de asistir a un evento como este, y no pienso dar la imagen de una empresa de viejos y acabada... Prefiero dar una imagen de frescura y juventud, de innovación y talento... Por eso prefiero que vayáis vosotros, y más tú, que eres el responsable del proyecto...- sonreí agradecido, pero no podía permitir que él se quedara sin asistir, como bien había dicho podía ser la única vez que algo así le ocurriera...
-Miguel para mí es un placer tu invitación, pero no puedo permitir que tú no vayas... Has dicho que puede ser la única vez que algo así pase, y al fin y al cabo es tu empresa, así que creo que deberías asistir tú...- saqué el sobre y se lo devolví, él lo puso en el centro de la mesa...
-Como sé que eres muy cabezota y no vas a parar hasta que yo asista, te propongo algo... En el sobre hay dos invitaciones, una para ti y otra para un acompañante, si no tienes a nadie con quien ir, puedo ir contigo y así los dos contentos... Que te parece?- sonreí asintiendo...
-Perfecto!- terminamos nuestra improvisada reunión a las 10 de la noche... Mientras iba en el coche camino a casa llamé a Mónica para pedirle ayuda con la ropa que debería llevar al evento, ella me prometió que se encargaba de eso... 
Cuando llegué a casa y me encontré sólo, después de haber estado acompañado tanto tiempo... Se me hacia la casa grande, muy grande... Como era posible que echase de menos a Malú, cuando la había visto esta mañana?... Me senté a ver la tele, como suele pasar normalmente no había nada decente para ver, le di la vuelta a toda la lista de canales unas tres veces y apagué la tele porque no me gustaba nada... Saqué el móvil y no pude evitar sonreír al ver el fondo de pantalla, era la foto que nos habíamos hecho en la cocina Malú, Sergio y yo... Me encantaba la foto... Cuando me disponía a subir a mi habitación, sonó el timbre... No esperaba a nadie, pero por curiosidad fui a abrir... Era Malú, que desprendía vitalidad por los cuatro costados...
-Hola Diego! Estás ocupado?- negué con la cabeza y la invité a pasar.
-Que va, me iba a acostar ya... Pero venga pasa y cuéntame...- nos dirigimos al salón, ella era pura actividad, pero hoy estaba especialmente hiperactiva, una de dos o se había tomado un Red Bull o le pasaba algo...
-Quieres algo? Una tila, Colacao, vino, agua...?- se paró a pensar unos segundos...
-Mmm... Colacao con sus grumitos... Pero para lo que voy a contarte mejor vino...- reí y fui a por dos copas y una botella de vino... 
-Y los niños?- preguntó mientras yo servía el vino en las copas.
-Se fueron esta tarde, y tú has cenado?-negó con la cabeza mientras le daba un sorbo a su copa, la miré serio y cuando iba a regañarla, me interrumpió.
-Jo, me hubiese gustado despedirme de ellos... Y tú no me mires así, no he cenado ni voy a cenar... Pareces mi madre, "niña no bebas si no has comido"...- reí con ella, venía de muy buen humor.
-Vale, no te regaño... Pero que te pasa? Por qué andas tan hiperactiva?- cerró los ojos y suspiró mientras una gran sonrisa se dibujaba en su cara...
-Es que ahora mismo soy taaaaaan feliz...- reí, volvió a abrir los ojos y en ellos había un brillo especial...
-Venga pero cuéntame no?- rió por mi impaciencia y bebió otro poco de su copa, al parecer ella no tenía prisa...
-Te lo voy a contar, pero como le cuentes algo a alguien tendré que matarte...- rió por su propio comentario...
-Estoy dispuesto a correr el riesgo.-
-A ver te acuerdas que te dije que este 8 de noviembre abríamos el palacio de deportes entero, nunca me había atrevido a hacerlo entero... Bueno la cosa es que vamos a hacer un gran espectáculo, con algunas sorpresas y todo va a ser grabado para la edición especial del disco... Va a ser un día muy importante para mi, y me encantariiia que tú estuvieras allí...- puede sonar cursi, pero se me había formado un nudo en la garganta, bebí un poco de vino para pasarlo, y ella sacó dos acreditaciones y me las dio.
-Ahí te he dado también la del día 22 de noviembre, por si te gusta el show que vamos a montar, y te atreves a venir otra vez, me encantaría que estuvieses también en mi primer Palau Sant Jordi...- una gran sonrisa se dibujó en su cara mientras veía mi cara de empanado total...
-Muchas gracias, me has dejado sin palabras...- ella sonriente se encogió de hombros...
-Yo que soy así, una mujer que impresiona...-reímos y continuamos en una animada charla en la que yo trataba sacarle información sobre las sorpresas del concierto, pero ella tenía habilidad en desviar el tema sutilmente... Nos acabamos la botella de vino, ella había cogido el típico "puntillo" y soltaba lo primero que se le venía a la mente, yo aún me mantenía en un estado normal...
-Bueno va siendo hora de que me vaya a mi casa, menos mal que estoy cerquita...- me levanté para acompañarla, ella al levantarse perdió ligeramente el equilibrio y acabó entre mis brazos...
-No seas tan directa a ver si me vas a asustar...- bromeé, lo que causó una carcajada de su parte, pero seguía sin moverse...
-Gilipollas... Mmm... Pero hueles bien...-reí, mientras la ayudaba a mantenerse encima de los tacones... Quien me mandaría a sacar el vino... A sí, fue ella...
-Venga a la cama Malú!- la cogí en brazos y me dirigí a la habitación...
-Ey! Bájame que estoy bien, sólo me había mareado un poco...-reí e ignoré su comentario...
-Tranquila que me sé comportar con los invitados...- proseguí nuestro camino hasta la habitación, la dejé sentada en la cama y me dirigí al armario para sacarle algo con lo que dormir... Escuché dos golpes secos contra el suelo de madera, me giré y había sido ella, que se había quitado los tacones lanzándolos al aire, no pude evitar reír al verla...
-Bueno ya me puedo ir...- se levantó para irse, y caminó decidida hasta la puerta...
-Cenicienta, va usted sin zapatos... Además te dejo quedarte a dormir...- se giró con una sonrisa perversa en su rostro mientras se acercaba a mi lentamente...
-A dormir? Seguro?- me encogí de hombros y pose mis manos en sus caderas...
-Si no quieres dormir, podemos hablar del calentamiento global...- rió, mientras se acercaba lentamente a mi boca...
-Yo prefiero tratar otro tipo de calentamiento...- flipé con su respuesta, y sin previo aviso me besó, con una suavidad que me sorprendió en ese momento, pero poco duró la suavidad del principio, conforme su lengua y la mía batallaban en el beso, su paciencia se iba perdiendo, donde se perdía mi razón cada vez que rozaba su piel... No sé como pero logró tirarme encima de la cama y ponerse sobre mí... Poco tardó en desabotonar mi camisa y empezar a besar toda la piel que veía a su paso... Sabía que hacer para volverme loco... En un descuido, conseguí cambiar de posición, ahora era ella la que estaba debajo, me deshice rápido de su jersey al que seguidamente siguió su sujetador... Me entretuve durante un largo rato besando su pecho, gemidos de placer salían de su garganta, inundando toda la habitación... Agarró mi cara con ambas manos y me beso con pasión desmedida, terminó de tirar mi camisa por los aires, ahora sus manos se dirigían hacia mi cinturón, las agarré a medio camino y las subí por encima de su cabeza... Descendí  por su cuerpo besando la fina piel de su vientre, le quité el resto de la ropa... Acaricié su intimidad con mis dedos, lo que provocó un gemido en mi oído que me mató a niveles insospechados...


Se deshizo del resto de mi ropa mientras yo volvía a perderme en su boca... Ahora estábamos piel con piel, sintiéndonos... Descendí por su cuerpo, de nuevo, hasta llegar hasta su intimidad, donde empecé a dejar besos...
-No... Diego, para...- paré en el momento que la palabra salió de su boca, la miré, y me miraba como... Asustada? Intentó apartarme, pero no se lo permití...
-Joder, lo siento...- se reincorporó y se apoyó en la cabecera de la cama...
-Malú no tienes que sentir nada, al revés quien tiene que pedirte disculpas soy yo...- me acerqué despacio y le acaricié tiernamente la mejilla... Me regaló una sonrisa...
-Pero, por qué?- entendió la pregunta perfectamente, porque un suspiro se escapó de su garganta, y cuando me miró algunas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos... Instintivamente la abracé...
-Ey, olvídalo, no he dicho nada...- noté la humedad de sus lágrimas en mi pecho...
-Una mala experiencia...-susurró, acaricié suavemente su espalda desnuda...
-Shh... Tranquila...- después de un rato abrazada a mí, se separó y me miró sonriente... Posó su mano en mi mejilla, y unió nuestro labios en un beso suave, a fuego lento... Que iba incendiándonos de nuevo poquito a poco... Nos volvimos a tumbar sobre las sábanas revueltas, la temperatura ascendía por momentos...
-Estás segura?- pregunté entre besos y caricias que volaban entre nosotros...
-Sí, por favor!- y sin esperar más, me adentré lentamente en ella... Sus labios pronunciando mi nombre, la piel pidiéndonos más y el corazón llenándose de amor, y yo, obviamente, enamorándome más de ella, si es que se podía... Juntos llegamos al cielo, nuestro cielo, al que sólo nosotros sabíamos como llegar... Mientras intentábamos que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, ella se acurrucó entre mis brazos y se quedó dormida... Tenerla así entre mis brazos, descubrir esa faceta suya, donde se había mostrado indefensa... Me hacia amarla más aún si es que eso se podía...
-Si supieras cuanto te quiero...- susurré a la nada, con la esperanza de que ella algún día lo escuchara... 

lunes, 9 de junio de 2014

Capítulo 31 - Sorpresas.

A la mañana siguiente, me levanté temprano, todavía estaban todos acostados, así que aproveché para ducharme, y arreglarme. Mientras me estaba afeitando, vi a Sergio salir de la habitación, aún medio dormido... Salí a por él, lo cogí y lo senté en el lavabo mientras yo terminaba... 
-Buenos días campeón!-se restregó los ojos y mandó una sonrisa de buenos días al mundo entero...
Una vez terminé de arreglarme, bajamos a la cocina, mientras le preparaba al pequeño su desayuno se me ocurrió algo...
-Sergio, que te parece si ahora le hacemos el desayuno a Malú y se lo subimos, para darle las gracias por quedarse con vosotros ayer y por ayudarme?- Sergio ladeó ligeramente la cabeza, y me miró como quién no entiende nada... Me reí, era comprensible que el pequeño no me entendiese...
-Que te parece si le damos una sorpresa?-eso sí lo entendió porque asintió entusiasmado... Reí, y me puse a darle de desayunar... Una vez terminó empezamos los dos a hacer el desayuno, se rió de mí cuando se me quemaron los primeros crepes... Una vez le cogí el truco, no se me quemaron más... Cuando lo teníamos todo listo, Sergio salió de la cocina, lo seguí, y lo vi  rebuscar entre sus juguetes...
-Sergio que buscas?- pregunté curioso, mientras me asomaba... No se dio la vuelta, y siguió buscando...
-Te ayudo?- ahora sí me miró... 
-Tito, no tenemos una flo'- sonreí, valla sobrino detallista que tenía... 
-Mmm... Llevas razón... A ver que encontramos por aquí...- me uní a su búsqueda... 
-Mira tito!- saco ante mis ojos un peluche en forma de flor, de su hermana, supongo... Reí por su cara de entusiasmo al haberlo encontrado...
-Ese es mi niño!- lo agarré en brazos mientras lo llenaba de besos, su risa se hacía cada vez más grande, hasta que escuchamos a lo lejos...
-Diego? Sergio?- era Malú, Sergio me miró con los ojos muy abiertos, sonreí para calmarlo...
-A la de tres, decimos sorpresa vale?- le susurré al pequeño, que asintió entusiasmado... Fui contando progresivamente mientras entrábamos en la cocina hasta llegar a tres, donde Sergio gritó a todo pulmón...
-Sorpresa!- reí del pequeño salto que dió Malú, ella al vernos no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujase en su rostro...
-Sorpresa.- repetí risueño ante su mirada interrogante...
-Y a que se debe esta sorpresa?- reí y bajé al suelo a Sergio, porque si no creo que hubiese saltado desde mis brazos...
- "Alú" las sorpresas son sorpresas...- le explicó Sergio mientras se acercaba a ella y le daba el peluche... Reí incrédulo por la respuesta de Sergio, Malú lo miraba divertida... Y por su puesto Sergio se ganó un beso, cosa que parecía gustarle demasiado... Aunque no era raro, a mí también me encantaban...
-No vas a probar el desayuno que te hemos preparado?- su mirada cambió de Sergio a la mesa, y se sorprendió... Aún no se había fijado en el desayuno...
-Es para mí?- sonreí a la vez que asentía con la cabeza...
-Venga a que esperas?- le dije mientras le movía la silla para que se sentase... 
-Pero no tenías porque haberte molestado en hacer todo esto, con un café me hubiese valido...-reí mientras me encogía de hombros, ella mientras se sentó...
-No te preocupes he tenido buena ayuda... Para una vez que lo hago lo tendré que hacer bien, no?- rió por mi comentario, yo le revolví el pelo, cosa que causó un comentario de protesta en ella...
-Eh! Deja mi pelo...- reí y salí de la cocina dejándola con su desayuno y Sergio... Subí a por la pequeña Lucía, bajé para darla de desayunar y me encontré a Malú y Sergio hasta las cejas de chocolate...
-Que dos...- ellos dos seguían en lo suyo, riendo y comiendo...
-Envidioso...- reí por su comentario hacia mí y seguí dándole el biberón a Lucía...
Cuando terminaron de desayunar, Malú subió a la habitación a ponerse su ropa porque ya se iba, dejé a Sergio y a Lucía en el salón y la seguí...
-Cuidado mirón...- reí y cerré la puerta, mientras ella se abrochaba su vaquero, me acerqué y la abracé por detrás... 
-Yo no soy un mirón lo que pasa es que tú eres una provocadora...- arañé la piel de su cuello con mis dientes, lo que le causó un ligero estremecimiento... Un suspiro se escapó de sus labios y se giró entre mis brazos... Me miró arqueando una ceja... Traté de mantenerme serio, pero su gesto era bastante gracioso...
-Entonces es mi culpa?- su voz sonó tremendamente seductora, sonreí y asentí, mientras ella paseaba sus finos dedos por mi mandíbula...
-Y si se puede saber, para que has entrado cuando yo me estaba cambiando?- reí, me había pillado...
-Pues... Tenía que coger una corbata, pero me he distraído...- sonrió mientras negaba con la cabeza divertida, intentó separarse para seguir cambiándose de ropa, pero mantuve mi agarre y no la dejé...
-Vamos Diego, suéltame y coge tu corbata.- sonreí mientras negaba con la cabeza...
-No, todavía no te quiero soltar...- me miró sorprendida y a la vez divertida...
-Y cuando me vas a soltar? O nos vamos a pegar así todo el día?-sonreí mientras ella intentaba soltarse...
-Cuanto más te muevas, menos te suelto... Y a tu pregunta, estaría bien quedarse así todo el día, no crees?- rodó los ojos ante mi comentario, yo no pude evitar reírme...
-Te has levantado tonto eh...- me encogí de hombros, soltó un bufido de desesperación, del cual me reí y por ello me llevé un manotazo en el brazo...
-No te rías! A mí no me hace ninguna gracia... Y venga suéltame ya...- ya no había rastro de diversión por su cara, lo mismo se había enfadado de verdad...
-Me encanta...- me miró de nuevo, esta vez intentaba reprimir una sonrisa.
-Me encanta cuando te enfadas...- dejó de hacer fuerza para separarse, y puso sus manos alrededor de mi cuello, me extrañó bastante ese cambio tan repentino, pero no pude pensar mucho, porque empezó a enredar sus dedos en mi pelo, cosa que me distraía bastante... Cerré los ojos e inspiré fuerte, todo su olor me llenó... Cuando abrí de nuevo los ojos, la vi sonreír maliciosamente...
-Entonces me enfadas aposta?- sonreí, sí lo hacía aposta, pero tampoco era plan de decírselo...
-Quien calla otorga...- la miré con culpa, pero al parecer no le importó, porque se acercó más a mí, y poniéndose de puntillas, dejó su boca a escasos centímetros de la mía...


-Y sigues sin querer soltarme, verdad?- susurró de manera seductora contra mis labios, y creerme si os digo que sonó terriblemente bien... Dejé de mirar sus labios por un momento para perderme en sus ojos... Y vi su mirada de desafío, entonces entendí sus intenciones, sonreí internamente y me puse todo lo recto que pude para alejarme de sus labios, que en ese momento suponían un gran peligro, aunque ojalá y todos los peligros de esta vida fuesen este... Ella me miró achicando los ojos...
-Sé lo que intentas para distraerme y que te suelte... Pero no lo vas a conseguir...- me miró desafiante mientras sonreía maliciosamente, había vuelto la Malú guerrera... Volvió a ponerse de puntillas para llegar a mi boca, pero conseguí hacer que no me alcanzase... Quitó sus manos de mi nuca y las dirigió a mi pecho, donde desabrochó los primeros botones de mi camisa y empezó a arañar con sus dientes toda la piel que veía a su paso... Suspiré, bendita tortura... Fue ascendiendo por mi cuello, hasta donde alcanzaba... Entonces la miré, y no pude resistir más tiempo esa fuerza interna que me llevaba hasta su boca, y así hice, recorté la poca distancia que nos separaba, pero ella en el último instante, movió su cabeza hacia un lado, dejándome con cara de tonto...
-He ganado...- una sonrisa victoriosa se dibujó en su rostro, la agarré de la nuca y uní por fin nuestros labios... En el beso se notaban las ganas que nos teníamos, sus manos se quedaron inamovibles en mi nuca, apegándome a su boca con fuerza, las mías hacían el mismo trabajo pero con su cuerpo... Cuando la necesidad de aire se hizo presente separó sus labios de los míos y una gran sonrisa se formó en su cara...
-Has perdido, se te notaban mucho las ganas...- sonreí, si siempre se perdía así, creo que iba a ser el perdedor número uno... Se escapó de entre mis brazos y siguió cambiandose, yo me giré hacia el armario a coger una corbata, mientras intentaba inútilmente hacer el nudo, y digo inútilmente porque me distraía su cuerpo en el espejo...
-Eres un mirón y lo sabes...- sonreí, entonces se acercó a mí...
-A ver, que te ayudo anda...- la miré sorprendido, no me lo esperaba...
-Tampoco me mires así, hay que ayudar a los perdedores...- reí, era imposible... Empezó a anudar la corbata, su cara era de auténtica concentración...
-Pues que sepas que en la próxima vas a perder tú, y por paliza además...- me miró arqueando una ceja, y terminó de hacer el nudo...
-No digas tonterías, que te aprieto esto más de la cuenta eh...- nos reímos y bajamos... Se despidió de Sergio y de Lucía y se fue, yo me preparé para la videoconferencia, Sergio mientras dibujaba en la pequeña mesa de salón que había, y Lucía jugaba tranquilamente con un sonajero...
En mitad de la videoconferencia, se acercó Sergio hasta mi escritorio, traía cara seria...
-Tito...- me llamó bajito, le hice un gesto con la mano, que al parecer entendió...
-Disculpadme un momentito...- salí detrás de mi escritorio, me acerqué a Sergio y me puse a su altura...
-Que te pasa campeón?- seguía serio y señaló la mesa...
-Se ha "oto"...- me acerqué a la mesa, y sólo vi ceras repartidas por todos lados...
-Que se ha roto?- me señaló la cera de color rojo, sonreí y me senté en el suelo con él...
-Pero no pasa nada, mira así ya tienes dos para pintar...- hice la demostración de que los dos trozos pintaban y Sergio sonriente siguió dibujando... Recordé que eso mismo me había dicho mi padre a mí, me lo había contado mi madre para explicarme porque dejaron de comprarme ceras cuando era pequeño... Terminamos la videoconferencia, había salido bastante bien... Miguel me había pedido verme cuanto antes, decía que me tenía que contar algo importante, le dije que en cuanto pudiese ir lo llamaría. Cuando volví a acercarme a Sergio, vi que había partido todas las ceras por la mitad... 

Después de comer, mientras los niños estaban dormidos la siesta, llegó Mónica...
-Que tal te has apañado?- reí, pero haciendo balance tampoco había ido tan mal...
-Bueno me ha ido mejor de lo que me esperaba la verdad, aunque confieso que he tenido ayuda...- me miró sorprendida, cosa que no entendí...
-Como ayuda...? De quien, si Christian cada vez que ve un niño sale corriendo... No! No habrás vuelto con...?- me miraba con los ojos muy abiertos, casi temiendo mi respuesta...
-No, no tranquila... Eso ya se acabó, estoy mejor sin ella, he tardado en darme cuenta pero nunca es tarde, no?- suspiró aliviada, reí por su exagerada reacción...
-Entonces quién te ha ayudado?- sonreí, ella esperaba curiosa la respuesta...
-Un buen mago nunca desvela sus trucos...- reí por su cara de desilusión y cambié de tema...
-Y a ti que tal te ha ido?- una gran sonrisa se dibujó en su cara mientras me contaba lo bien que le había ido... Era diseñadora de moda, bastante buena por lo poco que me dejaba ver a veces...
-Oye te veo más sonriente que de costumbre... Qué no me has contado?- os había dicho que mi prima era demasiado observadora...? 
-Nada...- me miró achicando los ojos, no creyéndome obviamente... Estaba seguro que esa misma mirada se la llevaba Sergio cuando hacía de las suyas... 
-Sé que no me estas diciendo la verdad... Venga suéltalo, sé que estás deseando contármelo...- negué divertido, al final siempre me liaba para que hablase, lo había hecho desde que éramos niños...
-A ver cómo te lo explico...- me pasé la mano por el pelo, ella mientras estaba disfrutando viéndome así... 
-Me da vergüenza decírtelo... Pero... Me he enamorado...- me tapé la cara con las manos, y me eche hacia atrás en el sillón...
-Queeeeeee? Diego, pero eso es maravilloso!- me destapé la cara y ella me miraba entusiasmada...
-Ya pero pienso que está mal... Acabo de salir de una relación...- su gesto ahora cambió a serio...
-Diego, no digas eso! Tú aunque trataras de convencerte a ti mismo no estabas enamorado de Elena... Y además no tienes la culpa de enamorarte, eso te llega cuando menos lo esperas... No puedes elegir nada, ni el momento, ni la persona... Nace sólo... Y es la complicación más maravillosa que existe...- sonreí, ella me pasó un brazo por los hombros, y se apoyó en mi hombro...
-Ay! Mi Dieguito que está creciendo... Oye y por cierto quién es? La conozco? Se lo has dicho?- negué con la cabeza, acababa de cavar mi propia tumba...
-No, a todo. No la conoces, y no tampoco se lo he dicho... No me atrevo todavía...- me miró entendiéndome, o eso quería creer...
-No te preocupes ya encontrarás el momento... Oye pero prométeme una cosa...- asentí, indicándole que continuara...
-No dejes que te haga daño, tú no te mereces sufrir más, pero eso sí, sí sabes que es correspondido lucha y mucho... Porque nunca es fácil...- sonreí, como me iba a hacer daño algo que me hacía tan feliz? 
-Muchas gracias prima, pero vaya ánimos me estás dando eh...- reímos y seguimos hablando de todo un poco, hasta que se levantaron los niños y la ayudé a guardar todas sus cosas y se fueron... Y ahí me quedé sólo y con mucho que pensar... 

domingo, 25 de mayo de 2014

Capítulo 30 - Gracias a ti... Me enamoré

Cuando bajé ya no estaban en el salón, sino en la cocina, entré y vi a  Malú de espaldas a mí, sacando algo del mueble, Sergio subido a una silla quedaba a la altura de su hermana, y estaba jugando con ella, sonreí al verlo, quizás estaba mal que lo dijese yo, o a lo mejor sólo era amor incondicional de tío, pero el enano era adorable... 
-Sí que lo es...- interrumpió el hilo de mis pensamientos...
-Que es muy mono...- aclaró, la miré sorprendido, me había leído la mente?...
-No me mires así, no soy bruja, ni nada por el estilo, tu cara de tonto mirándole lo decía todo...- reí, me había dicho que tenía cara de tonto?
-Cara de qué?- su sonrisa se iba haciendo cada vez más grande mientras dejaba unas tazas en la mesa y se acercaba a mí...
-De tonto... Como la que tienes ahora mismo...- terminó la frase muy cerca de mi oído, cosa que causó que se me pusiera el pelo de punta... Sonrió triunfante, sabía de sobra como provocarme y lo hacía, y creerme si os digo que lo hacía divinamente... Aprovechó mi embobamiento momentáneo para quitarme la ropa mojada que llevaba en la mano...
-Ey! Trae!- me esquivó con habilidad y se llevó la ropa... Negué divertido, estaba loca... Y a mi me volvía loco ella, así que estábamos los dos emparejados... Nos sentamos a merendar, yo comencé a darle la merienda a Lucía, no tuve el problema de la tarde anterior, parece ser que nos llevábamos mejor... Malú sacó los dulces que había comprado, y no nos pudimos reír más cuando Sergio comenzó a comer... Se llenaba toda la boca de chocolate, e intentaba limpiarse con la lengua... Malú cogió también un trozo bizcocho y le dio un bocado...
-Mmmm... Que bueno...- la miré, y a mí si que me pareció bueno lo que estaba viendo, reí y me miró, me sonrió con la mirada, porque seguía disfrutando del bizcocho...
-Quieres?- negué con la cabeza, mientras que acercaba mi mano a su boca y delicadamente limpié un poco de chocolate que había quedado por debajo de su labio, lleve mi dedo a mi boca y lo saboreé...
-Mmm... Pues si que está bueno eh.- reí por como me miraba, me gané un pequeño golpe en el brazo...
-Si habías dicho que no querías!- volví a reír y continuamos con la divertida merienda, hasta que mi móvil interrumpió... Miré el identificador de llamadas y era, Miguel, mi jefe... Me levanté de la mesa, Malú lo entendió porque asintió con la cabeza y siguió ella dando de merendar a Lucía... Contesté, y al momento me arrepentí...
-Diego me tienes que hacer el favor de tu vida, sabes que no te lo pediría si no fuera estrictamente necesario...-suspiré, Miguel era un buen jefe, lo único malo es que a veces se fiaba de quien no debía...
-Dime, que pasa?- pensé que iba a se algo muy gordo, si no sabía de sobra que no me hubiese llamado... Y no me equivoqué...
-Hemos tenido un problema con el proyecto que llevaba Lucas... Básicamente hay que presentarlo mañana y Lucas ha realizado uno, pero sin seguir las directrices pedidas por el cliente...- Joder! Conocía el proyecto, pero hacerlo para mañana, eso era otra cosa...
-Y como no os habéis dado cuenta antes?- rió de manera irónica...
-Porque decía que nos iba a sorprender a todos, y que hasta la junta no lo iba a enseñar... Y claro que nos ha sorprendido...- negué con la cabeza, tenía que hacerlo, tenía que intentarlo por lo menos, cualquier proyecto para nuestra empresa era vital, empezaba a ser una de las más reconocidas...
-Vale, de acuerdo, intentaré hacer uno y mandártelo, pero no puedo ir a presentarlo, tengo a mis sobrinos en casa...- un suspiro de alivio se escuchó al otro lado.
-No te preocupes, lo podemos hacer por videoconferencia... De verdad muchísimas gracias Diego! Y oye una cosa, no se te ocurra aparecer en pijama... Recuerda nuestro lema: "entrega, pasión y presencia"- reí, siempre que podía soltaba el lema que él mismo había inventado...
-De acuerdo, haré el mayor esfuerzo para no aparecer en pijama...- nos despedimos y volví a la cocina...
-Niños nos vamos...- Sergio fue el primero en mirarme, poniendo cara de enfado... Le siguió Malú que tampoco puso muy buena cara... Me encogí de hombros, yo tampoco quería irme pero tenía que acabar ese proyecto para mañana y ya iba tarde...
-Lo siento, yo también estoy muy a gusto aquí pero tengo que irme a empezar un proyecto y terminarlo para mañana...- Malú me miró con los ojos muy abiertos, me hizo reír con sólo su expresión...
-Menudo marrón...!- asentí con la cabeza, pero no me quedaba otra...
-Venga Sergio, despídete de Malú que nos vamos...- Sergio cabizbajo fue a despedirse de Malú, ella al verlo así lo sentó en su regazo...
-Ey Sergio no me pongas esa carita!- reí por la lluvia de besos que le estaba cayendo a Sergio, el niño al final sonrió... 
-Oye tengo una idea!- miedo me daban sus ideas...-Porque no me los dejas aquí y te vas tú a trabajar, seguro  que avanzas más que con ellos...- negué con la cabeza...
-Siiii- gritó Sergio.
-No Malú, no hace falta, tú tendrás cosas que hacer...- bajó a Sergio de su regazo, y se acercó a mí...
-Vamos, déjamelos... No tengo nada que hacer, si no me voy a aburrir... Porque aquí, tú ayer me dijiste que teníamos que hablar y yo te dije que tenía la tarde libre, la sigo teniendo y tú te vas, así que deberías dejármelos y mejor para los dos...- reí, con la cara que me lo estaba pidiendo no me salía decirle que no... 

-Vale de acuerdo, pero si te cansas o te la lían me los mandas eh... Y muchas gracias de verdad.- Sergio al escuchar que sí se quedaba aplaudió mientras reía, no pudimos evitar reírnos con él... Malú me fue sacando de la cocina empujándome...
-Venga vete ya a trabajar, que yo me encargo de ellos!- reí mientras abría la puerta para salir, me giré y sin avisar, ataqué su boca, ella dejó sus manos apoyadas en mi pecho, las mías estaban anudadas en la parte baja de su espalda... Cuando separamos nuestras bocas, apoyé mi frente en la suya...
-Mmm... Sabes a chocolate...-su risa tan de cerca era mágica...
-Venga vete ya.- reí mientras me separaba de ella muy lentamente...
-Esto me pasa por decirte cosas bonitas...- volvimos a reír, y me fui...
Entré a mi casa, subí al estudio y me puse a trabajar... Después de unas tres horas ahí metido, lo llevaba bastante avanzado... Todavía no comprendía como habían podido dejarle el proyecto a Lucas, y sin supervisión... Lucas en la empresa era llamado "el impresionista" porque siempre hacía lo mismo, su típico "os voy a impresionar..." Y luego se pasaba las peticiones del cliente por donde todos sabemos... 
Sobre las nueve llegaron Malú, Sergio y Lucía... Sergio y Malú entraban riendo, sonreí automáticamente al verlos...
-Tito, tito, le he dicho a "Anka" siéntate y se ha sentado!- me contó el pequeño emocionado, mientras Malú seguía riendo...
-Guau que chulo! Venga a bañarse!- Sergio obediente fue dirigiéndose al baño...
-Y tú que tal? Se han portado bien?- asintió sonriente...
-Nos lo hemos pasado genial!- reí...
-Muchas gracias de verdad Malú!- negó con la cabeza divertida...
-No tienes nada que agradecerme, venga que te ayudo para que acabes antes...- iba a decirle que no, pero ella prosiguió:
-Diego no digas "no hace falta" porque si que te hace...- acepté resignado...
-Vale, pero te aconsejo que subas y busques algo que te valga, del baño de estos dos nadie sale seco...- rió y subió a buscarse algo... Cuando bajó estaba terminando de bañar a Sergio, me ayudó a terminar de vestirlo y decidió que lo peinaba ella, se lo agradecí mentalmente, y parece ser que me entendió porque sonriente me guiñó un ojo...
-Diego ve haciendo la cena que ya baño yo también a Lucía, me ayuda Sergio a que si?- el pequeño asintió sonriente, y yo fui a hacer la cena... Cuando salieron los tres del baño, reí por el aspecto de Malú, antes se había puesto una camiseta mía que le quedaba bastante grande, pero se había dejado sus vaqueros, los cuales ahora estaban chorreando... 
-Te lo dije, no salías viva de ahí dentro...-rió mientras se miraba los pantalones... 
-Y llevabas razón... Bueno ya me voy.- la miré extrañado...
-¿Cómo que te vas? No te quedas a cenar?- se encogió de hombros...
-Ahora llegará Christian, ya te ayuda él...- negué con la cabeza...
-Christian ya se ha ido, así que déjate de excusas que vas a tener que cenar con nosotros... Sube y ponte algo que te valga, no vas a estar con el pantalón mojado... Venga rápido que se enfría la cena!!!- la saqué de la cocina, como ella antes me había sacado de su casa... 
-Diego puedo ir a mi casa, no hay necesidad de que me disfrace...- reí e ignoré su comentario...
-Diego no me ignores!- volví a reír y esa vez respondí...
-Venga Malú, colaboración!!- negó divertida con la cabeza y subió las escaleras, a medio camino se giró...
-Mira que eres idiota...- reí y ella siguió subiendo... 
Cuando volvió a la cocina y la vi, no pude evitar reírme, aunque seguía estando preciosa... Llevaba mi pantalón de pijama que le caía sobre sus caderas de manera sutil...
-Si te vas a reír me voy a mi casa eh!- intenté controlar mi risa, ella negó con la cabeza...
-Pero si estás muy guapa! A que si Sergio?- busqué el apoyo de mi sobrino, el cual no me decepcionó...
-Siii- sonreí, y ella aunque intentaba mantenerse seria terminó mostrándonos su magistral sonrisa... 
-Tú si que eres guapo.- término diciéndole a Sergio que se ganó un sonoro beso en la mejilla. Cenamos divertidos por las ocurrencias del pequeño Sergio... 
-Venga Diego vete a seguir con lo tuyo, ya me encargó yo de esto.- dijo cuando terminamos de cenar, no iba a dejarla, bastante había ayudado ya...
-No, te ayudo, bastante has hecho ya quedándote con ellos esta tarde...- me miró seria, la verdad es que hasta seria estaba guapa...
-Diego que te vallas he dicho!- me estaba echando de mi propia cocina? Eso parecía... Reí y la obedecí, no quería enfadarla, pero se lo tenía que agradecer...
-Malú, muchas gracias de verdad, eres un ángel! Si termino ese proyecto será sólo y exclusivamente gracias a ti!- terminé dándole un beso en la mejilla y me fui... Mientras estaba trabajando, escuché como iba a la habitación con los niños, supongo que a acostarlos... Yo seguí a lo mío, quería terminarlo ya cuanto antes, me moría de sueño... Levanté la vista un momento de todos los folios y planos que tenía en la mesa, y la vi apoyada en el marco de la puerta, una sonrisa automática se dibujó en mi cara...
-Ven...- la invité, ella sonriente, pero ella sin moverse negó con la cabeza...
-Casi prefiero verte de lejos, que con el desorden que tienes montado...-reí y me levanté...
-Es el desorden-ordenado, algún día te enseñaré como se consigue...-me acerqué a ella, y al llegar a su altura dejé mis manos apoyadas en su cintura...
-Prefiero tener mi orden-ordenado...- reímos los dos por su comentario...
-Muchas gracias de verdad, no sé como voy a poder agradecerte todo lo que haces por mí...- su sonrisa se hizo más grande...
-A ver que pensemos...- y se puso a hacer que pensaba...
-Que tal un beso?-uno sólo? Ahora me toco a mí hacer que pensaba...
-No, no...- dejé que su expresión cambiara a seria para continuar la frase:
-Uno es que me parece muy poco...- y sin dejarla responder alcancé su boca, una sonrisa se metió entre media del beso, pero lo hizo más bueno aún... Terminó mordiéndome el labio inferior... Cosa que me hizo sonreír...
-Ahora me muerdes?- su risa me hizo reír a mi también...
-Venga sigue a lo tuyo, que yo ya me voy...- puse la mejor cara de pena que sabía poner...
-No no te vayas, ya acabo con esto... Diez minutos nada más!- asintió sonriente y se sentó en uno de los dos sillones que había, yo seguí a lo mío mientras ella me miraba atenta... 
-Tito, tengo sed...- vimos aparecer a un despelucado y adormilado Sergio por la puerta, me iba a levantar, cuando Malú me hizo la señal de que me estuviese quieto, que ya iba ella. Cogió al niño de la mano y salieron los dos del estudio, terminé, por fin, el maldito proyecto, miré el reloj, había pasado casi una hora y Malú todavía no había vuelto... Bajé abajo por si se había quedado viendo la tele, pero no estaba, miré en el jardín también pero tampoco estaba... Subí a mi habitación pensado que se había ido, y la vi allí, dormida, como un ángel, con Sergio abrazado a ella... Y fue precisamente en ese instante, cuando me di cuenta de que todo con ella era nuevo, y también era nuevo esto que estaba sintiendo por primera vez en mi vida... Era amor... Me estaba enamorando, bueno me estaba ya no, estaba completa e irrevocablemente enamorado, quizá lo estuve desde el principio, pero no me di cuenta... Y por primera vez en mi vida supe lo que era el amor, el verdadero, el que te llena... Y me daba vértigo pensar en amor, pero estaba segurísimo que después de ella nada sería igual... De que ella era lo mejor... 

domingo, 18 de mayo de 2014

Capítulo 29 - Juegos.

Definitivamente el café no era suficiente para mantenerme despierto esa mañana, el resto del trabajo lo estaba haciendo Sergio que no paraba quieto un instante... Estuvimos jugando a todo lo que se le ocurría y más, si estaba derrotado antes, el torbellino de mi sobrino me estaba rematando... Me pasé toda la mañana con el termómetro en el bolsillo y controlando la temperatura de Lucía, que no había vuelto a tener fiebre y se la veía sana y feliz... Sergio estaba algo más hiperactivo de lo normal, y encima no podíamos salir al jardín porque llovía, así que se me ocurrió poner la radio, porque según dicen la música amansa a las fieras, y yo tenía algunas cosas que hacer... Él estaba en el suelo, todo su alrededor estaba lleno de juguetes con los que estaba jugando, yo me senté e intenté revisar lo que mis compañeros me habían mandado pero el cansancio no me estaba ayudando... Suspiré frustrado y me froté la cara con las manos... Cuando estaremos meando pa' acostarnos, pensé. Escuché a Sergio canturrear la canción que sonaba en ese momento, era "Quién" de Pablo Alborán, no pude evitar sonreír, para ser tan pequeño no le faltaba buen gusto... No se entendía casi nada de lo que cantaba pero se sabía el ritmo, se notaba que mi prima también le ponía la radio. Saqué el móvil para grabarle, Sergio me vio y se tapó la cara con las dos manos, reí mientras apoyaba el móvil en la mesa y lo dejaba grabando, era bastante vergonzoso... Miré al carrito de Lucía, la cual estaba muy entretenida con su chupete y su sonajero... La canción de Pablo Alborán terminó y sonó "Lágrimas desordenadas" de Melendi, Sergio al ser esta una canción con más ritmo y supongo que al no saberse la letra, la bailaba de una manera muy graciosa mientras caminaba a por otros juguetes, sonreí y dejé el ordenador al lado mientras le miraba divertido...
-Te gusta la canción Sergio?- me miró sonriente y asintió con la cabeza, sonreí y me levanté en su dirección, lo cogí y mientras su risa inundaba toda la habitación le pregunté:
-Bailamos?- entre risas asintió con la cabeza, reí y lo dejé en el suelo, empezamos a hacer nuestro baile que consistía en saltar básicamente y movernos arrítmicamente por el salón lleno de juguetes... Bailamos dos o tres canciones y me tiré al suelo rendido, Sergio parecía tener unas pilas inagotables, no paraba el chico... Ahora en la radio sonó el single de Malú, "A prueba de ti",  Sergio al escuchar la canción aplaudió...
-Cantamos?- eso era porque se la sabía, sonreí...
-Yo canto muuuuuuuy mal!- el niño rió ante mi comentario... Me levanté del suelo y recogí el móvil.
-Mamá si sabe canta...- oh no! Empezaba a acordarse de su madre y eso no era buena señal para mí... Pensé rápido algo que hacer y la solución pasó por mi cabeza...
-Sergio tu sabes quien canta esta canción?- él sólo negó con la cabeza, sonreí, proseguí con el plan...
-Nuestra amiga Malú es quien canta esta canción.- se le iluminó la cara y una gran sonrisa se dibujó en su rostro...
-Ella si sabe canta?- reí, cantar era una cosa que cualquiera lo podría hacer, lo que hacía ella era algo muchísimo más difícil, era traspasarte el alma con cada letra, con cada nota... Y es que aunque yo no la siguiera mucho se sabía que ella era una de las pocas voces que traspasaban... Quizá por eso no la seguía, ya tenía bastantes parches en el alma para dejar que algo más me traspasase... 
-Sí ella sabe cantar! Que te parece si como tú te sabes esta canción, la cantas y luego se lo enseñamos?- Sergio asintió entusiasmado, sonreí sólo pensando en la sonrisa que se dibujaría en su cara cuando se lo enseñase... Medio disfracé a Sergio, con unas gafas de sol bastante grandes para su cara, le puse la ropa con estilo rockero, y cuando lo tenía todo preparado me dijo:
-Tito tu también.- reí, siempre tenía que terminar yo haciendo el ganso de más, pero bueno me daba igual, era la felicidad de mi sobrino y sí tenía que hacer el pavo para conseguirlo yo muy orgulloso lo haría...
-Vale... Pero me pido tocar la guitarra.- el pequeño rió por mi petición y fue a su bolsa de los juguetes, de donde me sacó una guitarra de juguete, reí al verlo caminar decidido hacia mí... Esa bolsa parecía no tener fondo... Después de disfrazarme como iba ordenando Sergio, grabamos esta versión... A Sergio no se le entendía mucho de lo que cantaba aunque a mi viéndolo se me estaba cayendo la baba... 
A la hora de comer llegó Christian, se le veía bastante contento...
-Y a ti que te pasa? Parece que estás tan contento?- era un hecho, su sonrisa lo delataba...
-Te acuerdas el proyecto del que te hablé? Bueno pues creo que es el mejor proyecto que he hecho... Es un verdadero retó profesionalmente... Me encanta!- reí, cuanto entusiasmo! 
-Me alegro por ti, lo sabes!- rió, por la cara que tenía sabía que quería decirme algo...
-Vamos dilo ya...- se rascó la cabeza como cuando íbamos al instituto y el profesor le pillaba hablando, había cosas que no cambiaban ni con los años...
-La verdad es que me da vergüenza pedírtelo, pero... Me dejarías vivir en tu piso hasta que encuentre algo?- sonreí, este tío era idiota...
-Te prometo que sólo será hasta que encuentre algo, no quiero volver a casa de mis padres, porque sería agobiante para mí, y ya te he molestado bastante aquí... Además ahora cuando empiece el nuevo proyecto, nos tocará grabar de noche y no es plan de molestarte...- asentí con la cabeza mientras sonreía.
-A ver Christian te puedes quedar todo el tiempo que quieras, comprendo que no quieras volver a vivir con tus padres porque tu madre estaría todo el día detrás tuya para que aprendieras a cocinar... Pero en serio te puedes quedar todo el tiempo que necesites.-rió y soltó el aire que había tenido retenido.
-Gracias de verdad! Eres grande!! El día que te vuelvas a echar novia me aseguraré de que no nos salga mala.- no pude evitar reír ante su tontería, pero inconscientemente a mi cabeza vino Malú...
-Y tú por qué tienes esa cara? Parece que estás muerto de sueño...- reí...
-No lo parece, lo estoy!- reímos los dos y nos pusimos a comer entre risas debido a la pelea de Sergio con los espaguetis... Christian decidió que se iría al piso esa misma tarde, me dijo que era mejor así Sergio tendría una cama para él solo y no tendríamos que compartirla. Era así un chico de impulsos y cuando le daba no había quien lo hiciera pensar otra cosa...
Después de comer Lucía se durmió la siesta, y Sergio y yo nos pusimos a pintar... Vibro mi móvil en el bolsillo de mi pantalón, era un whatsapp, de ella...
"Ya voy llegando!! Te doy un toque cuando esté ya en mi casa, besoos!" No pude evitar sonreír, hasta por whatsapp desprendía energía... Me llegó su llamada, así que levantándome del suelo, subí a por Lucía que seguía bien dormida, la puse en su carrito...
-Sergio vamos que nos vamos!- el pequeño me miró raro, sonreí y me acerqué a él...
-Vamos, o no quieres enseñarle la canción a Malú?- Sergio como un torbellino se levantó, y se fue hacia la puerta, reí y lo seguí. Nada más verlo, Malú, se agachó y le dio un sonoro beso en la mejilla, lo que provocó la risa de Sergio...
-Buenas tardes!- sonrió y me miró, y al mirarme frunció ligeramente el ceño, volvió a mirar a Sergio y la sonrisa volvió a ella...
-Sergio sabes que tengo un gato? Pasa a buscarlo que ahora voy yo vale?- Sergio pasó rápido para adentro, negué divertido, lo había hecho porque ahora me iba a decir algo...
-Y a ti que te pasa? No habrás vuelto a tener otra de tus pesadillas?- sonreí y negué con la cabeza...
-No tranquila, no es nada de lo que piensas... Ha sido Lucía que ha estado con fiebre por los dientes y eso, pero ya está bien...- volvió a sonreír, de esa forma tan suya, que te removía por dentro... Aprovechando que Sergio no estaba me acerqué a ella, y apegándola a mí, la besé, lentamente, recorriendo cada espacio en su boca igual que ella hacía en la mía... 
-Los había echado tanto de menos...- rió junto a mi boca, lo que provocó una sonrisa en mis labios...
-Sólo a ellos?- moví mi cabeza a su cuello mientras reía y besaba su fina piel...
-No a ellos solos no, a ti entera.- su risa llegó en forma de carcajada mientras me empujaba para que dejara eso que estaba haciendo...
-Quita que me lías...- reí y mientras suspiraba confesé:
-Ya me gustaría...- ahora le tocó reír a ella... Llegamos al salón donde Sergio parecía buscar algo, a Chanelo supongo...
-No lo encuentras?- el niño negó con la cabeza, Malú fue con él a buscarlo... Me dejaron sólo en el salón, me fijé en las fotos que había repartidas por la zona, una de ellas era la que había hecho yo, no pude evitar sonreír al verla... Otra era con su hermano José... Llegaron de nuevo al salón y Malú me vio mirando las fotos...
-Cotilla...- reí y me acerqué a ella y a Sergio que estaba entretenido con el gato, aunque este último parecía querer irse...
-Sólo estaba mirando...- volvió a reír mientras se sentaba a jugar con Sergio y Chanelo. Se la veía mucho más hiperactiva de lo normal... 
-Malú que te pasa? Estás, como decirlo, como muy vital.- rió y vino a mi lado a sentarse...
-Es que estoy muy muy muy feliz!- reí porque mientras decía la frase cerró los ojos...
-Y que es lo que te hace tan tan tan feliz?- ahora la que rió fue ella...
-Es que este 8 de noviembre vamos a abrir el palacio de deportes entero! Me da vértigo por abrirlo entero, nunca antes lo habíamos hecho, pero a la vez me muero de ganas...- reí y mientras abría los brazos le dije:
-Felicidades entonces no?- se unió a mi abrazo entre risas... 
Estuvimos jugando con Sergio entre risas, hasta que el pequeño se acordó de la canción de esta mañana...
-"Alú" yo he cantado tu canción.- una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras me miraba con los ojos muy abiertos...
-Dime que lo has grabado.- reí mientras asentía con la cabeza, ella suspiró aliviada y volvió a mirar a Sergio...
-Quiero verlo.- Sergio sonriente me señaló, yo negué con la cabeza para que no lo hiciese, y disimulé que lo había hecho cuando Malú se giró...
-Lo tiene el tito.- reí mientras sacaba el móvil de mi bolsillo...
-Pero prométeme que no te vas a reír...- me miró raro...
-Como me voy a reír de Sergio, si míralo es adorable...- reí mientras negaba con la cabeza divertido...
-De él no, pero de mí sí...- me sonrió maliciosamente mientras me cogía el móvil y le daba al play... Esperé a que terminara de verlo, entre media del video se le escapaban monosílabos del tipo "Ohhh", lo que me hacía reír...
-Ta' gustado?- Malú lo miró con una gran sonrisa en la cara, lo cogió y empezó a darle numerosos besos en sus mofletes regordetes, lo cual provocaba una chispeante risa en Sergio...
-Pero como se puede ser tan mono? Pues claro que me ha gustado.- Sergio me miró sonriente, sonrisa a la cual respondí, era imposible no hacerlo...
-Pero Diego tú, que eras lo que hacías en el video? Porque Sergio era el cantante...- preguntó de manera graciosa, sonreí... 
-Yo pues, tocaba la guitarra!- reímos los tres a la vez...
-Yo pensaba que eras la imitación del Chikilicuatre...- empezó a reír de su propia broma, negué divertido, estaba fatal, pero era eso lo que las me gustaba...
-Que graciosita te veo hoy ehh...- asintió con la cabeza, cosa que me hizo gracia... Fuimos a jugar con las mascotas de Malú por petición de Sergio, mientras estábamos jugando escuché a Lucía llorar...
-Ahora vengo...- dije mientras me levantaba e iba al salón, donde la habíamos dejado. La saqué del carrito y me senté en el sillón con ella, le cambié el pañal, pero seguía llorando, entonces cogí y me recosté un poco en el sofá y la puse boca bajo, sobre mi pecho, la noche anterior había descubierto que así se calmaba... Iba dándole suaves caricias en la espalda hasta que se quedó dormida, esperé un rato para ponerla en el carro, pero me dormí yo también...
Cuando me desperté tenía dos pares de ojos mirándome, me miraban divertidos...
-Vaya, lo siento, me he dormido...- me levanté con cuidado y puse a Lucía en su carrito...
-Un poco.- dijo Malú, reí y me senté a su lado...
-Cuanto?- pregunté.
-Casi una hora.- Qué? Si a mi me habían parecido cinco minutos...
-Tanto?- me miró y sonrió ante mi cara de sorpresa...
-No te preocupes, nos lo hemos pasado muy bien Sergio y yo viendo el video de vuestros bailes esta mañana...- Qué? En serio lo había visto?
-Vamos no pongas esa cara que estabais muy graciosos en los dos vídeos...- reí, no podía enfadarme, era una tontería, además yo llevaba el móvil sin clave de seguridad.
-Venga vale, que te parece si voy a comprar la merienda, nos merecemos unos buenos dulces no?- sonrió y escuchamos a Sergio...
-Siii!- reímos los tres, cogí las llaves de mi casa, iba a ir a por una chaqueta y la cartera...
-Tito voy contigo!- asentí, el pobre llevaba todo el día en casa, además ahora no llovía le vendría bien salir un poquito...
-Vale voy a por las chaquetas.- salimos Sergio y yo a comprar, fuimos al Starbucks que fui yo la primera noche, me acordé de la noche en que la conocí, cosas como estas me hacían creer en el destino, de una manera o otra nos íbamos a conocer, era mi vecina... Salimos de la tienda, íbamos a medio camino de casa cuando empezó a llover, fuerte, y yo sin paraguas.
-Toma Sergio coge la bolsa.- el pequeño me obedeció, lo cogí yo a él y quitándome la chaqueta lo tapé... 
-No te muevas, si no se nos van a mojar los dulces...- sentí el movimiento de asentimiento y comencé a andar.
Aligeré el paso todo lo que pude, pero a mí de poco me sirvió, al llegar al portal estaba empapado... Busqué las llaves de mi casa, vale estaban en casa de Malú. Llamé a su timbre y al verme rió, quité la chaqueta de encima de Sergio y Malú al verlo lo cogió...
-Mira tenemos dulces!- dijo alegre, reí y Malú rió también, se pasaron los dos hacia dentro, yo esperé, no quería pasar y mojarlo todo... Malú asomó la cabeza al ver que no entraba...
-Pasa o te vas a quedar ahí para siempre?- negué con la cabeza.
-Sácame las llaves que vaya a mi casa y me cambie.- negó con la cabeza.
-Te he dicho que pases.- pasé, lo dijo en tal tono que no quise hacerle la contra...
-Pero lo voy a poner todo chorreando.- ella negó con la cabeza, otra vez.
-Sube a la habitación, ahí tienes camisetas, ahora te subo toallas y un pantalón.- pero de donde iba a sacar un pantalón que me valiese? Mira que podía ser cabezota... Obedecí de todas formas y subí a la habitación. Al rato entró ella con toallas y un pantalón, era mío, la miré extrañando...
-He ido a tu casa a por el...- negué divertido mientras me secaba y cambiaba, todo bajo su atenta mirada...
-Malú has podido coger también un babero.- ahora fue ella la que me miró extrañada...
-Para la baba...- aclaré, resoplo mientras se daba la vuelta e iba dirección a la puerta...
-Creído...- reí y la agarré del brazo.
-Vamos que era broma... Pero eres una cabezota que más te da que hubiese ido a mi casa a cambiarme...?- ella sonriente se encogió de hombros... La besé, me moría por hacerlo... Ella enroscó sus brazos en mi cuello, mientras nos devorábamos el uno al otro... Se oyó un ruido y se separó rápidamente, poniendo una distancia prudencial entre lo dos, se abrió lentamente la puerta y apareció Sergio...
-Tito Lucía se ha despertado...- asentí, Malú se dio la vuelta y fue con él.
-Vamos a ver a tu hermanita, no tardes Diego...- dicho esto salieron los dos de la habitación, suspiré, por una cosa o otra siempre se me escapaba, bueno ahora casi nos había pillado Sergio, había faltado poco...

domingo, 11 de mayo de 2014

Capítulo 28 - Aprendiendo

Nos pusimos de acuerdo, en lo que Malú hacía la cena yo bañaba a los niños. Empecé bañando a Lucía, y mientras Sergio se fue a la cocina con Malú, desde donde se escuchaban las risas del pequeño mezcladas con las de Malú... Terminé de bañar a Lucía, le puse el pijama que después de abrocharlo y desabrocharlo unas cuatro veces creo que conseguí que quedara bien... Hay que ver como es de difícil abrochar correctamente tantos corchetes... Salí con la niña en brazos hacia la cocina, donde nada más entrar encontré a Sergio riendo junto a Malú mientras ponían la mesa, sonreí ante la escena, era adorable verla así... Malú al verme entrar vino rápido y me quitó a la niña, la miré extrañado y ella se puso a sentarla en la sillita.
-No me mires así, estas chorreando y vas a mojarla...- reí, y cogí a Sergio para llevármelo al baño.
-Tito, me estas mojando.- Malú me miró sonriente y puso cara de "te lo he dicho" reí y me acerqué a susurrarle a Sergio...
-Mojamos a Malú?- el niño con una gran sonrisa asintió frenéticamente, mientras ella nos miraba divertida, no sabía lo que le venía encima...
-Una... Dos y... Tres!- me abalancé sobre ella y mientras que con mi brazo libre le rodeaba la cintura para mantener el equilibrio, Sergio rodeó el cuello de Malú con sus brazos mientras reía...
-Ehhh parar! Me estáis mojando!- sonreí, las risas de Sergio y Malú me inundaban los oídos.
-Dos contra uno no vale! Tramposos.- se quejaba entre risas... De pronto me quitó a Sergio de los brazos y empezó a reír.
-Ahora sí, Sergio tú conmigo!- los abracé a los dos que ahora iban contra mí y me empujaban...
-Pareces un oso!- reí ante el comentario de Malú. Busqué el móvil en el bolsillo de mi pantalón y lo saqué para tomar una foto de este momento.
-Fotoo!- anuncié, Malú se colocó un poquito el pelo mientras yo colocaba el móvil encima de nuestras caras.
-Tio oso!- dijo el pequeño, nuestras carcajadas no se hicieron esperar ni la del pequeño... Y justamente en ese momento pulsé el botón para realizar la foto, le di unas cuantas veces, quería tener este momento para siempre conmigo... Dejarlo grabado para todos, aunque a mí se me hubiese grabado para siempre... 
-Venga a bañarse.- dije cogiendo a Sergio de los brazos de Malú.
-Y mami?- preguntó el pequeño mientras íbamos al baño, y ahora que le decía?...
-Hoy te quedas conmigo, porque mami está de viaje...- miré su reacción, su carita cambió de la alegría de hacía un momento a tristeza...
-Pero nos lo vamos a pasar muy bien!- intenté animarlo, él negó con la cabeza...
-Pero yo me "quelo" ir con mami...- me mataba verlo triste pero no podía hacer otra cosa... Escondió su cara en mi hombro y estuvo serio durante todo el baño. Una vez lo vestí y todo eso, sólo quedaba peinarlo... Y cómo se hacía eso cuando tiene el pelo tan rizado? Me concentré y empecé, nada más meter el peine entre tanto rizo Sergio se quejó...
-Ups! Perdón Sergio...- el pequeño se encogió de hombros y siguió con su carita triste...
-Mi mamá sí sabe...- lo miré divertido, aunque en verdad me jodía verlo tan triste y quejica.
-Pues yo tengo que aprender, no?- sonreí mientras seguía intentando poner en orden todos esos alocados rizos...
-No, tú no sabes.- me respondió enfadado después de un rato, y se fue, me dejó flipando y con el peine en la mano... Salí detrás de él...
-Sergio ven aquí!- siguió andando hacia la cocina sin hacerme caso, fui detrás de él y para cuando entré en la cocina estaba Malú agachada hablando con él...
-Que te pasa? Por qué te has enfadado con tu tío?- Sergio giró la cabeza para verme, y me miró enfadado... 
-Porque me "quelo" ir con mamá...- suspiré frustrado, iba a hablar pero Malú me hizo un gesto con la mano para que me callase.
-Pero tú mamá está de viaje, y tú te tienes que quedar con el tito hasta que ella vuelva... Y cuando vuelva y vea que te has portado bien se va a poner muy contenta.- sonreí por la voz cantarina que ponía Malú mientras hablaba con Sergio...
-Así que ahora vas a quitar esa carita y vas a sonreír, mira así...- puso un dedo a cada lado de su boca y sonrió para que Sergio la imitase, cosa que el niño no hizo hasta que Malú le coloco los dedos en su cara... Sonreí y me acerqué con el peine, Sergio al verme me volvió a mirar serio, Malú a su vez me miró con cara de no entender nada... Yo tampoco entendía al pequeño...
-Ven que termine de peinarte...- negó con la cabeza, resoplé, Malú intentó esconder su risa, pero no fue un buen intento...
-Anda Sergio no hagas que tu tío se enfade...- sonreí ante su comentario...
-No sabe...- Malú me miró sorprendida, negué con la cabeza divertido...
-Sólo ha sido un pequeño tirón... Es que es muy difícil ese pelo...- Malú me quitó el peine mientras reía.
-Trae anda, mira y aprende...- terminó la frase guiñándome un ojo, cosa que hizo que tuviera que controlar el impulso que me dio de besarla, al parecer ser ella se dio cuenta y empezó a reírse... Le gustaba jugar, pues jugaríamos los dos... Presté atención a como peinaba a Sergio, y por lo que se ve se le daba bien porque el niño no se quejó ni una vez.
Llegó Christian y nos sentamos a cenar, no me costó mucho darle de cenar a Lucía porque era un biberón... Malú durante la cena estaba sentada a mi lado, hablando animadamente con Sergio y Christian que estaban enfrente suya... Posé mi mano disimuladamente en su rodilla, ella la removió mientras sonreía, sonreí para adentro, hacia tiempo había perdido el hilo de la conversación que llevaban, ella me desconcentraba, era su voz, su risa, su aroma... Seguí con mi propósito de ponerla nerviosa, cosa que no conseguí mucho porque de repente tres pares de ojos me miraban esperando que hablase, pero hacia tiempo que no sabía de que estaban hablando...
-Diego aterriza de nuevo a la vida!!- las risas de Malú y Sergio no se hicieron esperar después del comentario de Christian...
-Ehhh sí, que decíais?- tanto Christian como Malú negaron con la cabeza divertidos...
-Nos estabas ignorando?- me preguntó Malú haciéndose la ofendida, mientras que por debajo de la mesa me distraía chocando su pierna con la mía...
-No hace falta que preguntes, está claro que por su cara desconectó de la conversación hace rato, lo conozco...- terminamos de cenar entre risas y bromas enfocadas sobre mí... Christian se fue a la cama porque al día siguiente madrugaba, tenía que ir a por la información de su nuevo proyecto y demás. Subí a acostar a Lucía que se había quedado dormida mientras nosotros cenábamos, Malú se quedó abajo con Sergio, cuando bajé estaban los dos en el suelo jugando, sonreí, y me uní a su juego. Después de un rato Sergio volvió a preguntar por su madre, así que decidí llamarla por skype para que el niño la viera y estuviera tranquilo... 



Al principio cuando la vio puso cara seria, pero su madre le dijo que tenía que portarse bien, y todas esas cosas que dicen las madres, que nosotros los hijos cuando no estamos con ellas cumplimos pero que cuando vuelven nos volvemos malvados... Después de hablar con su madre se quedó más tranquilo y se tumbó con su cabeza en las piernas de Malú... Vaya costumbre había cogido... No era tonto para ser tan chico... Prefería tumbarse en las piernas de Malú que en otras... Sonreí y me dispuse a coger a Sergio para llevarlo a la habitación, pero Malú me interrumpió:
-Déjalo que se duerma y ahora lo subes.- sonreí y asentí, ella me devolvió la sonrisa y nos pusimos a ver la tele, no veíamos nada en concreto porque yo por lo menos era incapaz de mirar la tele teniéndola a ella a mi lado, y al parecer ella tampoco lograba concentrase en la tele porque la pillé varias veces mirándome... Me di cuenta de que Malú acariciaba suavemente el pelo de Sergio, y a mí sobrino parecía pasarle lo que a mí, porque se quedó dormido... Parecía un angelito así dormidito... 
-Cuidado Diego la baba.- sonreí por el comentario...
-Me estoy volviendo un "ñoño"...- me acerqué a su boca mientras terminaba la frase, su sonrisa se hizo más grande todavía contra mis labios.
-Así "ñoño" y todo me gustas.- sonreí aún más, si es que se podía, y besé sus labios, esos que llevaban encima cierto grado de locura, porque desde que los había probado me volvía loco por volverlos a probar... Fue un beso a fuego lento, disfrutando de la suavidad de sus labios sobre los míos, su lengua que parecía terciopelo enredándose con la mía... Nos separamos cuando la necesidad de aire se hizo presente, sonreí y mientras le daba un besito más, el cual hizo que su sonrisa volviese a pasearse delante de mis ojos, me levanté para coger a Sergio y subirlo a mi cama, dejé al pequeño con cuidado en la cama y lo arropé, rodeé la cama con cojines por si se caía o algo. Cuando bajé estaba Malú mirando su móvil...
-¿Qué haces?- intenté cotillear, ella sonrió mientras alejaba la pantalla de mi alcance visual.
-En Twitter cotilla.- sonreí y empecé a distraerla de su móvil acariciando suavemente su pierna, ella mientras reía, seguí enterrando mi cabeza en su cuello y soplando su piel, lo cual provocaba cosquillas en ella porque se removía ligeramente, seguí besando el recorrido de su cuello... Miré de reojo su móvil y vi que estaba jugando a un juego, sonreí contra la piel de su cuello y mientras proseguí con mi placentera tarea de desconcentrarla...
-Eso no es Twitter mentirosilla...- su risa llegó a mis oídos...
-Ya es que ya he acabado con eso, y calla que me matan...- reí y metí las manos debajo de su jersey.
-Es que me acuerdo que una señorita y yo esta tarde habíamos dejado algo a medias...- noté el movimiento de como negaba con la cabeza.
-Y a medias que va a seguir, están tus sobrinos arriba...- cuando quería podía ser demasiado responsable... Mordí su oreja, lo cual provocó un quejido de su boca...
-A tomar por culo! Ya me han matao'.- sonreí y noté como dejo el móvil en la mesita.
-Shhh esa boca...- me agarró la cabeza con ambas manos mientras me ponía a la altura de su boca.
-Mira esta boca donde va.- unió sus labios a los míos en un beso cargado de pasión, sus manos estaban en mi nuca manteniéndome pegado a su boca, y mis manos recorrían todo su cuerpo... Era maravilloso como con sólo un beso era capaz de hacerme perder el sentido de cualquiera cosa que no fuera su boca y sus manos... Los dos fuimos bajando la intensidad del beso, porque sabíamos que no nos quedaba de otra, terminamos con un ligero roce de labios... Era increíble como cada vez que su boca, sus manos, cada vez que ella en general me tocaba o simplemente me hablaba una sensación se extendía en mi interior, no tenía ni idea de que era pero sí sabía que había llegado para quedarse...
-Me tengo que ir que mañana trabajo...- puse cara de pena, la cual a ella le causa bastante gracia...
-Y hasta que hora trabajas, es que me gustaría hablar contigo...- me miró extrañada, pero me había acordado de su frase esta tarde "no somos nada" y quería aclarárselo... Sonreí y acaricié su mejilla para que no se preocupase.
-No es nada malo, no te preocupes, es sólo que me gustaría hablar contigo...- volvió la sonrisa a ella...
-Pues en la tarde estaré ya aquí...- asentí y la acompañé hasta la puerta. 
-Buenas noches nos vemos mañana.- sonreí y asentí mientras abría la puerta.
-Buenas noches.- salió sonriente de mi casa, yo me apoyé en el marco de la puerta mientras la veía caminar a su puerta.
-Oye que feo no?- me miró extrañada a este último comentario...
-Que feo el qué?- sonreí, ella me miró más extrañada todavía...
-Despedirte sin darme un beso.- ante mi comentario sonrió y negó con la cabeza divertida mientras se acercaba de nuevo a mí, rodeó mi cuello con sus brazos y me besó. Fue un beso corto pero aún así bonito, perfecto... Como todos sus besos. Subí a dormirme contento, me dormí feliz con el pequeño Sergio abrazado a mí.
Me despertó el llanto de un bebé, al principio me extrañó bastante, pero luego recordé a mi sobrina, me levanté rápido a la cuna y miré la hora, las 3:10 a.m., ya me había dicho mi prima que quizás se despertase porque extrañaba la casa o algo sobre eso, pero al cogerla la noté algo caliente, mi prima también me había dicho que le estaban saliendo los dientes, que le podía dar una poquita de fiebre. Bajé rápido a la cocina con la niña en brazos, ya no lloraba, en realidad había dejado de llorar nada más cogerla. Le puse el termómetro y efectivamente tenía algunas décimas... Le di lo que su madre me había dicho y le puse el chupete porque se estaba mordiendo el puño. Estuve toda la noche en el salón con la niña, controlando la fiebre, sobre las 4:30 a.m., ya no tenía fiebre, pero yo seguía controlándolo por sí acaso... Amaneció y todavía no me había vuelto a dormir... Iba a necesitar mucho café...

viernes, 2 de mayo de 2014

Capítulo 27 - Dificultades

Llegó la hora de merendar, Sergio merendó sin ningún problema, pero Lucía no estaba muy por la labor... Todo lo que le daba me lo escupía a la cara, creo que había más potito en mí que en su barriga... Sonó mi móvil, el cual lo tenía Sergio en su poder...
-Dame el móvil Sergio.- Se alejó de mi y descolgó mientras me miraba sonriente.
-Hola.-su voz sonó risueña mientras hablaba por teléfono...
-Sergio tráeme el móvil.- le pedí mientras seguía intentando que Lucía merendase... La niña volvió a escupirme...
-No, pero no sigas escupiendo...- era imposible, muy frustrante... A Lucía parecía divertirle la situación porque estaba riéndose... Sergio me trajo el móvil, para esa altura ya habrían colgado... Pero aún así me lo puse en la oreja, reconocí rápidamente la risa del otro lado de la línea, y sonreí, como un verdadero idiota, desde que se había ido había estado pensando en ella, en que era lo que había pasado para que se fuese...
-Te escupen la merienda?- reí y seguí dándole de merendar a Lucía.
-Tenemos el potito repartido entre su barriga y mi cara.- rió, un silencio se formó, ninguno de los dos sabía que decir...
-Y tú que haces?- pregunté finalmente, un suspiro se escucho al otro lado...
-Ehh... Te llamaba, porque voy a sacar al zoo de paseo, por si te querías venir y así sacas a los niños...- sonreí, se había ido hacia apenas una hora y ya tenía ganas de volver a verla...
-Me encantaría, pero hay un pequeño problemita... Espera un momento Malú...- volví a limpiar lo que Lucía estaba lanzando a mi cara...
-Malú?-
-Sí, sigo aquí, dime cual es el pequeño problemita.- continúe dándole el potito a Lucía mientras le contaba:
-A ver, que yo puedo hacer que no te conozco, Lucía... Creo que también puede, pero Sergio... No sé si me entiendes...- su respuesta no tardó en llegar...
-Mmm... A mi eso no me parece un problema... Es más creo que el único problema que hay es que no eres capaz de que Lucía deje de lanzarte el potito a la cara...- reí, en parte era verdad...
-En parte llevas razón... Pero a lo que yo me refería es a que si te importa que te vean con Sergio, que se puede ir contigo como se puede venir conmigo, es algo impredecible...- una pequeña risita se oyó...
-Si nos ven juntos, diré que sólo somos buenos amigos...- reímos los dos por su broma...
-Ja ja ja, que graciosita estás... Pero me has convencido, iremos... Bueno si soy capaz de terminar de darle la merienda a la pequeña monstruo que no hace nada más que escupirme!- empezó a reír otra vez, y entre risas me sugirió:
-Si quieres puedo ir a ayudarte...- sonreí...
-Meee encantariiiiia, es más creo que me harías el hombre más feliz del mundo...- había alargado las palabras como ella acostumbraba hacer, lo cual le ocasionó risa... Todavía me preguntaba que sería lo que la habría hecho irse...
-Ya voy...!- sonreí...
-De acuerdo, pero no tardes mucho...- 
-Voy a ver si no pillo atasco...- reí por su broma, por su sentido del humor, y es que era sumamente fácil reír con ella... Colgamos y terminé de darle el potito a Lucía, mientras sacaba las cosas para cambiarle el pañal a Lucía y la ropa, llamaron al timbre...
-Sergio puedes abrir la puerta?-el niño salió corriendo, entró de nuevo a la cocina de la mano de Malú, esta última que al verme empezó a reírse...
-Diego tienes el pelo lleno de potito...- me pasé la mano por el pelo, y efectivamente había pringue...
-No me jo... No puede ser...- ella y Sergio empezaron a reír, suspiré frustrado y me puse a cambiarle la ropa a Lucía que no se había salvado del potito... Quitársela fue bastante sencillo, con el pañal me estuve un rato de más pero lo conseguí... Lo que ahora no sabía como iba eran los leotardos, yo los veía igual por los dos lados... Comencé a ponérselos ante la atenta mirada de Malú, no se los estaba poniendo bien porque no era capaz de entrarle la otra pierna...
-Se los pongo yo?- sonreí, la miré y me devolvió la mirada mientras una sonrisa se formaba en su cara...
-Por favor! Te cedo todo el honor... El que inventó esto debía tener cierto grado de sadomasoquismo...- río mientras hábilmente le ponía los leotardos a la niña.
-No ves no es tan difícil, lo que no puedes hacer es subirle una pierna entera y dejar la otra por fuera...- reí y seguí poniéndole el vestido, zapatitos... Cuando terminé sonreí y levantándola por encima de mi cabeza, lo cual provocó la risa de la niña dije:
-Mira si parece una muñeca!- la acomodé en su carrito y llamé a Sergio, el cual vino rápidamente. 
-¿Dónde has puesto tus zapatos? Que nos vamos de paseo.- el niño sonriente salió corriendo a buscar sus zapatos...
-No sabe ponérselos, así que ahora vendrá...- Malú río y vino a mi lado, pasó una toallita por mi pelo y volvió a reírse...
-Sube y límpiate todo esto, que ya le pongo yo los zapatos...- sonreí, mucho, y le di un sonoro beso en la mejilla, me moría por volver a rozar su piel y esa fue la excusa perfecta... Una gran sonrisa se dibujó en su cara y negó con la cabeza divertida. Subí y me duché lo más rápido posible, cuando bajé Malú estaba con Sergio sobre sus piernas hablando muy entretenidos los dos... Sonreí y es que cada vez que la veía de esta forma, algo crecía dentro de mí, no tenía ni idea de que se trataba, podrían ser las ganas, o admiración tal vez... Pero me encantaba y eso sí que lo tenía súper claro.
-¿Nos vamos?- los dos se levantaron y vinieron a mí lado, me di cuenta en ese mismo instante que me había puesto una camisa parecida a la que llevaba Sergio...
-Mira que graciosos, vais conjuntados...- a ella tampoco se le había pasado desapercibido ese detalle...
-Bueno, tengo que decir que ha sido sin querer...- reí y ella me guiñó un ojo, mientras salíamos de la casa. Esperamos a que ella sacase al zoo de su vivienda, cuando Sergio vio a las tres perras, se escondió detrás de mis piernas...
-Te dan miedo Sergio?- le preguntó Malú agachándose a su altura, el pequeño solo se encogió de hombros, ella lo agarró de la mano y lo sacó de detrás de mí...
-Mira si no hacen nada, son mis amigas... ¿Quieres que sean tus amigas también?- el niño asintió sonriente, Malú también sonrío...
-Mira estas es Danka, tócala veras que suave...- dijo mientras ella acariciaba a Danka para que Sergio la imitase, el pequeño se acercó y acarició a la perra, mientras una gran sonrisa se dibujaba en su carita...
-Hola "Anka"!- Malú rió y continuó presentándole a Rumba y Lola. Con ese pequeño gesto Sergio perdió el miedo que al principio parecía tenerle a los perros.
Fuimos al parque, Malú se sentó en el césped a jugar con sus mascotas y Sergio estuvo jugando un rato conmigo hasta que se fue con Malú y el zoo... Me quedé solo con Lucía, me puse a jugar con ella y noté como una mujer no nos dejaba de mirar a la niña y a mí, miré a Malú y ella estaba mirando a esa mujer también, aunque llevase gafas de sol yo sabía que también se había dado cuenta de esa mujer... La mujer se acercó a la niña y a mí, sonriendo y andando de una forma de la que quería parecer "sexy" pero a mí me parecía todo lo contrario...
-Hola! Que niña más bonita tienes, se parece mucho a ti...- sonreí por compromiso...
-Gracias pero en realidad no es mía, es mi sobrina...- su sonrisa se hizo más grande aún y se acercó más a mí, en ese momento me sentí realmente incomodo, la mujer olía demasiado a perfume barato...
-Entonces soltero? Me llamo Carmen, encantada!- dijo señalando mi mano y me dio dos besos, mientras que con su mano apretaba mi brazo...
-Soy Diego, un placer...- conseguí alejarme unos centímetros de Carmen apurando el borde del banco...
-Vaya estas fuerte...-sonreí de manera incómoda, estaba rezando porque se fuese, pero parecía no querer moverse...
-Solo un poquito...- eché una rápida mirada hacía donde estaba Malú, necesitaba salir de aquí... Pero ella estaba muy entretenida jugando con Sergio y su zoo...
-Trabajas? Y cuantos años tienes?- intentó que sus preguntas sonarán de manera casual pero a mí me parecía el tercer grado...
-Sí trabajo, soy arquitecto, y tengo 32 años...- la mujer sonreía más de lo normal, tanto que parecía una psicópata...
-Vaya que buen partido eres, yo soy ama de casa, y tengo 38 años...- JAAAA, no tenía 38 años ni en sus mejores sueños, se notaba a la legua que sobrepasaba los 45... Reí y le dije de manera irónica...
-Pues en verdad aparentas mucho menos...- sonrió, no había pillado la ironía, bueno yo creo que lo único que quería pillar esta mujer era a mí... Me tenía acorralado, literalmente, entre el borde del banco y ella... Miré a Malú otra vez, y ahora esta nos miraba sería...
-Muchas gracias, que adulador eres...- me sorprendió su comentario, yo no había dicho nada para que se sintiera así...
-Podemos quedar un día de estos para tomar algo...- dijo de manera sugerente, vamos Diego piensa alguna excusa rápida...
-Ehh es que tengo mucho trabajo...- se volvió a acercar más a mí... Mientras masticaba su chicle de manera soez me susurró:
-No tenemos porque tomar nada, no sé si me entiendes...- vale, en ese momento lo estaba flipando y mucho...
-Me encantaría, se te ve una mujer muy... Muy exótica, pero es que soy gay...- me tuve que morder el carrillo por dentro para no reírme de la cara de la mujer, pero no se separaba, al revés me pasó una mano por el pecho y susurró:
-Pues vaya desperdicio...- tragué saliva y mientras sonreía de manera incómoda conseguí levantarme...
-Bueno un placer, pero me tengo que ir...- la mujer se levanto también del banco y me dio un trozo papel doblado...
-Toma por si cambias de opinión...- negué con la cabeza y volví a repetirle:
-Soy gay, muy muy gay.- ella volvió a sonreír y mientras me guardaba el papel en el bolsillo de la camisa dijo:
-No eres el primero que me dice eso, luego todos acabáis cayendo...- me volvió a dar dos besos, acercándose mucho más de lo normal...
-Estamos en contacto...- sonreí y acabé de atar a Lucía en el carro, me giré y caminé lo más rápido posible en dirección contraria a esa mujer... Esa mujer había conseguido que me sintiera como un trozo de carne, al que ella sin duda quería comerse... Me daban escalofríos solo de pensarlo...
Llegué hasta donde estaba Malú, la cual tenía la cabeza de Sergio recostada en sus piernas, el pequeño estaba adormilado...
-Nos vamos?- me preguntó seria Malú, me encogí de hombros...
-Lo que tú prefieras...- ella asintió.
-Pues vamonos entonces!- fui a despertar a Sergio, pero ella paró mi mano a medio camino y la soltó rápidamente.
-No le despiertes, creo que ha corrido más de la cuenta y se le han acabado las pilas.- sonreí y asentí, cogí en brazos a Sergio, el cual enrolló sus bracitos en mi cuello y siguió durmiendo, ella mientras fue a por Rumba, Danka y Lola. Hicimos el camino hacía casa en silencio, se la veía seria pero no tenía ni idea por qué. Al llegar al portal, cuando ella estaba entrando en su casa, le dije:
-Malú puedes venir ahora...?- ella asintió y entró en su casa, hice yo lo mismo y entré a la mía, dejé a Sergio acostado en el sofá y a la niña en su carrito. Christian todavía no había llegado, esperé a que Malú llamase, en lugar de usar el timbre dio unos golpecitos en la puerta para no despertar a los niños, sonreí y abrí la puerta.
-Dime que es lo que querías...- tragué saliva y mientras fuimos a la cocina iba pensando que decirle...
-Malú por qué te fuiste esta tarde? Te molestó algo que dije o hice?- ella negó con la cabeza.
-Vamos Malú, te fuiste por algo, dime el por qué- resopló cuando me acerqué a ella y dio un paso hacia atrás...
-No tengo porque darte explicaciones, no somos nada, lo has demostrado tú esta tarde en el parque...- me pasé una mano por el pelo, me ponía nervioso tenerla a la defensiva...
-Malú yo no he hecho nada esta tarde en el parque.- ella rió de manera irónica...
-Pues cualquiera lo diría...- suspiré frustrado, volví a acercarme a ella, ella volvió a retroceder, dejé caer el brazo, el cual ella esquivó... Me quedé mirándola, se la veía molesta conmigo, pero yo no sabía por qué... Respiré profundamente, y la solución a lo que le pasaba paso por mi mente...
-Malú no estarás celosa...?- esperé su respuesta, la cual no llegaba... Volví a acercarme a ella, esta vez la agarré para que no pudiera separarse, y me quedé mirándola fijamente a los ojos...
-Malú quieres saber lo que le he dicho a esa mujer?- ella negó con la cabeza, yo me encogí de hombros y se lo dije:
-Le he dicho que soy gay...- su cara fue de asombro total, reí por su expresión...
-Te lo cuento si luego tú me dices por qué te has ido esta tarde.- ella asintió, le relaté lo que esa mujer me había hecho pasar, sus risas no tardaron en llegar...
-Ay! Que penita, te quería comer...- sonreí y mientras la besaba le susurré:
-Es que soy irresistible...- ella empezó a reírse mientras me besaba...
-Bueno ahora te toca, por qué te has ido?- se encogió de hombros y suspiró.
-Necesitaba pensar, solo eso...- sonreí, y acaricié su cara...
-En qué?- sonrío y negó con la cabeza.
-Eso no te lo voy a decir...- sonreí y empecé a besar su cuello...
-Sabes que puedo ser muy persuasivo cuando quiero?- soltó una pequeña risa...
-Está zanjado, no hay negociación posible...- sonreí contra la piel de su cuello, y levanté la cabeza.
-Bueno, lo dejaré, pero te quedas a cenar...?- su sonrisa se hizo más grande aún y me besó, nuestras lenguas se unieron como si se conociesen de toda la vida, sus labios suaves bailaban con los míos... La falta de aire se hizo presente y apoyé mi frente en la suya...
-Entonces te quedas a cenar, sí o no?- ella sonrió y volvió a unir nuestros labios...
-Me da a mí que sí...- dije interrumpiendo el beso, una risita brotó de su garganta y me dio un ligero golpe en el pecho.
-Pues creo que has acertado...- sonreí por su comentario y volví a unir nuestros labios...