Tenía toda la tarde libre, así que decidí ir a hablar con Miguel, tampoco quería pensar mucho en la conversación con Mónica, había sido la primera vez que lo decía en voz alta, y al decirlo parece que se hizo más real, más intenso... Mi cabeza en ese momento era un verdadero lío...
Llegué a la cafetería donde había quedado con Miguel, mi jefe era un tipo muy peculiar, bastante bajo y regordete, con una gran facilidad para entrar en pánico nervioso, pero siempre capaz de mantener la compostura con los clientes...
-Diego! Chavalote!! Como estas?- me saludó dándome unos energéticos golpes en la espalda...
-Miguel! Que tal? Estoy totalmente recuperado, a tu disposición... Me reincorporaré mañana mismo.- me miró feliz, y empezó a contarme lo sucedido en mi ausencia. Pasamos toda la tarde hablando, de temas de la empresa, y personales... Al parecer no habían tardado en enterarse de que Elena y yo lo habíamos dejado...
-Diego, si necesitas algunos días más por ese motivo o algo, que no te de vergüenza perdirlos...- negué con la cabeza, lo que menos me apetecía en ese momento eran más días libres...
-No te preocupes, sobre ese tema prefiero no hablar, esta zanjado... Pero nada de días libres, por favor!- rió por mi petición, y seguimos hablando de trivialidades, hasta que recordé que me tenía que contar algo y por eso nos habíamos reunido...
-Oye Miguel que me ibas a contar, que al final me voy sin saberlo...- rebuscó en su chaqueta, y sacó un sobre...
-Eso sobre el proyecto de la residecia canina... Como sabes es un proyecto solidario, que a nosotros nos abre muchas puertas, y nos va a abrir más, porque van a hacer una gala benéfica para recaudar fondos y quieren que asistamos a la gala!- me sorprendió la noticia, eso para la empresa era fantástico! Pero no entendía lo que tenía que ver conmigo...
-Eso es genial para la empresa, va a tener bastante publicidad, pero no entiendo que tiene que ver esto conmigo...- Miguel me miró raro.
-Diego, estás seguro que estás bien?- asentí, y él prosiguió- Te estoy diciendo que eres uno de los invitados, y dices que no entiendes que tiene que ver contigo.- lo miré sorprendido, en serio tenía invitación para asistir?
-Pero Miguel a esos actos suelen ir los jefes, tú y el vicepresidente no?- negó con la cabeza mientras cogía el sobre y lo guardaba en mi chaqueta...
-Quizá sea la única vez que nuestra empresa tenga la oportunidad de asistir a un evento como este, y no pienso dar la imagen de una empresa de viejos y acabada... Prefiero dar una imagen de frescura y juventud, de innovación y talento... Por eso prefiero que vayáis vosotros, y más tú, que eres el responsable del proyecto...- sonreí agradecido, pero no podía permitir que él se quedara sin asistir, como bien había dicho podía ser la única vez que algo así le ocurriera...
-Miguel para mí es un placer tu invitación, pero no puedo permitir que tú no vayas... Has dicho que puede ser la única vez que algo así pase, y al fin y al cabo es tu empresa, así que creo que deberías asistir tú...- saqué el sobre y se lo devolví, él lo puso en el centro de la mesa...
-Como sé que eres muy cabezota y no vas a parar hasta que yo asista, te propongo algo... En el sobre hay dos invitaciones, una para ti y otra para un acompañante, si no tienes a nadie con quien ir, puedo ir contigo y así los dos contentos... Que te parece?- sonreí asintiendo...
-Perfecto!- terminamos nuestra improvisada reunión a las 10 de la noche... Mientras iba en el coche camino a casa llamé a Mónica para pedirle ayuda con la ropa que debería llevar al evento, ella me prometió que se encargaba de eso...
Cuando llegué a casa y me encontré sólo, después de haber estado acompañado tanto tiempo... Se me hacia la casa grande, muy grande... Como era posible que echase de menos a Malú, cuando la había visto esta mañana?... Me senté a ver la tele, como suele pasar normalmente no había nada decente para ver, le di la vuelta a toda la lista de canales unas tres veces y apagué la tele porque no me gustaba nada... Saqué el móvil y no pude evitar sonreír al ver el fondo de pantalla, era la foto que nos habíamos hecho en la cocina Malú, Sergio y yo... Me encantaba la foto... Cuando me disponía a subir a mi habitación, sonó el timbre... No esperaba a nadie, pero por curiosidad fui a abrir... Era Malú, que desprendía vitalidad por los cuatro costados...
-Hola Diego! Estás ocupado?- negué con la cabeza y la invité a pasar.
-Que va, me iba a acostar ya... Pero venga pasa y cuéntame...- nos dirigimos al salón, ella era pura actividad, pero hoy estaba especialmente hiperactiva, una de dos o se había tomado un Red Bull o le pasaba algo...
-Quieres algo? Una tila, Colacao, vino, agua...?- se paró a pensar unos segundos...
-Mmm... Colacao con sus grumitos... Pero para lo que voy a contarte mejor vino...- reí y fui a por dos copas y una botella de vino...
-Y los niños?- preguntó mientras yo servía el vino en las copas.
-Se fueron esta tarde, y tú has cenado?-negó con la cabeza mientras le daba un sorbo a su copa, la miré serio y cuando iba a regañarla, me interrumpió.
-Jo, me hubiese gustado despedirme de ellos... Y tú no me mires así, no he cenado ni voy a cenar... Pareces mi madre, "niña no bebas si no has comido"...- reí con ella, venía de muy buen humor.
-Vale, no te regaño... Pero que te pasa? Por qué andas tan hiperactiva?- cerró los ojos y suspiró mientras una gran sonrisa se dibujaba en su cara...
-Es que ahora mismo soy taaaaaan feliz...- reí, volvió a abrir los ojos y en ellos había un brillo especial...
-Venga pero cuéntame no?- rió por mi impaciencia y bebió otro poco de su copa, al parecer ella no tenía prisa...
-Te lo voy a contar, pero como le cuentes algo a alguien tendré que matarte...- rió por su propio comentario...
-Estoy dispuesto a correr el riesgo.-
-A ver te acuerdas que te dije que este 8 de noviembre abríamos el palacio de deportes entero, nunca me había atrevido a hacerlo entero... Bueno la cosa es que vamos a hacer un gran espectáculo, con algunas sorpresas y todo va a ser grabado para la edición especial del disco... Va a ser un día muy importante para mi, y me encantariiia que tú estuvieras allí...- puede sonar cursi, pero se me había formado un nudo en la garganta, bebí un poco de vino para pasarlo, y ella sacó dos acreditaciones y me las dio.
-Ahí te he dado también la del día 22 de noviembre, por si te gusta el show que vamos a montar, y te atreves a venir otra vez, me encantaría que estuvieses también en mi primer Palau Sant Jordi...- una gran sonrisa se dibujó en su cara mientras veía mi cara de empanado total...
-Muchas gracias, me has dejado sin palabras...- ella sonriente se encogió de hombros...
-Yo que soy así, una mujer que impresiona...-reímos y continuamos en una animada charla en la que yo trataba sacarle información sobre las sorpresas del concierto, pero ella tenía habilidad en desviar el tema sutilmente... Nos acabamos la botella de vino, ella había cogido el típico "puntillo" y soltaba lo primero que se le venía a la mente, yo aún me mantenía en un estado normal...
-Bueno va siendo hora de que me vaya a mi casa, menos mal que estoy cerquita...- me levanté para acompañarla, ella al levantarse perdió ligeramente el equilibrio y acabó entre mis brazos...
-No seas tan directa a ver si me vas a asustar...- bromeé, lo que causó una carcajada de su parte, pero seguía sin moverse...
-Gilipollas... Mmm... Pero hueles bien...-reí, mientras la ayudaba a mantenerse encima de los tacones... Quien me mandaría a sacar el vino... A sí, fue ella...
-Venga a la cama Malú!- la cogí en brazos y me dirigí a la habitación...
-Ey! Bájame que estoy bien, sólo me había mareado un poco...-reí e ignoré su comentario...
-Tranquila que me sé comportar con los invitados...- proseguí nuestro camino hasta la habitación, la dejé sentada en la cama y me dirigí al armario para sacarle algo con lo que dormir... Escuché dos golpes secos contra el suelo de madera, me giré y había sido ella, que se había quitado los tacones lanzándolos al aire, no pude evitar reír al verla...
-Bueno ya me puedo ir...- se levantó para irse, y caminó decidida hasta la puerta...
-Cenicienta, va usted sin zapatos... Además te dejo quedarte a dormir...- se giró con una sonrisa perversa en su rostro mientras se acercaba a mi lentamente...
-A dormir? Seguro?- me encogí de hombros y pose mis manos en sus caderas...
-Si no quieres dormir, podemos hablar del calentamiento global...- rió, mientras se acercaba lentamente a mi boca...
-Yo prefiero tratar otro tipo de calentamiento...- flipé con su respuesta, y sin previo aviso me besó, con una suavidad que me sorprendió en ese momento, pero poco duró la suavidad del principio, conforme su lengua y la mía batallaban en el beso, su paciencia se iba perdiendo, donde se perdía mi razón cada vez que rozaba su piel... No sé como pero logró tirarme encima de la cama y ponerse sobre mí... Poco tardó en desabotonar mi camisa y empezar a besar toda la piel que veía a su paso... Sabía que hacer para volverme loco... En un descuido, conseguí cambiar de posición, ahora era ella la que estaba debajo, me deshice rápido de su jersey al que seguidamente siguió su sujetador... Me entretuve durante un largo rato besando su pecho, gemidos de placer salían de su garganta, inundando toda la habitación... Agarró mi cara con ambas manos y me beso con pasión desmedida, terminó de tirar mi camisa por los aires, ahora sus manos se dirigían hacia mi cinturón, las agarré a medio camino y las subí por encima de su cabeza... Descendí por su cuerpo besando la fina piel de su vientre, le quité el resto de la ropa... Acaricié su intimidad con mis dedos, lo que provocó un gemido en mi oído que me mató a niveles insospechados...
Se deshizo del resto de mi ropa mientras yo volvía a perderme en su boca... Ahora estábamos piel con piel, sintiéndonos... Descendí por su cuerpo, de nuevo, hasta llegar hasta su intimidad, donde empecé a dejar besos...
-No... Diego, para...- paré en el momento que la palabra salió de su boca, la miré, y me miraba como... Asustada? Intentó apartarme, pero no se lo permití...
-Joder, lo siento...- se reincorporó y se apoyó en la cabecera de la cama...
-Malú no tienes que sentir nada, al revés quien tiene que pedirte disculpas soy yo...- me acerqué despacio y le acaricié tiernamente la mejilla... Me regaló una sonrisa...
-Pero, por qué?- entendió la pregunta perfectamente, porque un suspiro se escapó de su garganta, y cuando me miró algunas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos... Instintivamente la abracé...
-Ey, olvídalo, no he dicho nada...- noté la humedad de sus lágrimas en mi pecho...
-Una mala experiencia...-susurró, acaricié suavemente su espalda desnuda...
-Shh... Tranquila...- después de un rato abrazada a mí, se separó y me miró sonriente... Posó su mano en mi mejilla, y unió nuestro labios en un beso suave, a fuego lento... Que iba incendiándonos de nuevo poquito a poco... Nos volvimos a tumbar sobre las sábanas revueltas, la temperatura ascendía por momentos...
-Estás segura?- pregunté entre besos y caricias que volaban entre nosotros...
-Sí, por favor!- y sin esperar más, me adentré lentamente en ella... Sus labios pronunciando mi nombre, la piel pidiéndonos más y el corazón llenándose de amor, y yo, obviamente, enamorándome más de ella, si es que se podía... Juntos llegamos al cielo, nuestro cielo, al que sólo nosotros sabíamos como llegar... Mientras intentábamos que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, ella se acurrucó entre mis brazos y se quedó dormida... Tenerla así entre mis brazos, descubrir esa faceta suya, donde se había mostrado indefensa... Me hacia amarla más aún si es que eso se podía...
-Si supieras cuanto te quiero...- susurré a la nada, con la esperanza de que ella algún día lo escuchara...

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