viernes, 2 de mayo de 2014

Capítulo 27 - Dificultades

Llegó la hora de merendar, Sergio merendó sin ningún problema, pero Lucía no estaba muy por la labor... Todo lo que le daba me lo escupía a la cara, creo que había más potito en mí que en su barriga... Sonó mi móvil, el cual lo tenía Sergio en su poder...
-Dame el móvil Sergio.- Se alejó de mi y descolgó mientras me miraba sonriente.
-Hola.-su voz sonó risueña mientras hablaba por teléfono...
-Sergio tráeme el móvil.- le pedí mientras seguía intentando que Lucía merendase... La niña volvió a escupirme...
-No, pero no sigas escupiendo...- era imposible, muy frustrante... A Lucía parecía divertirle la situación porque estaba riéndose... Sergio me trajo el móvil, para esa altura ya habrían colgado... Pero aún así me lo puse en la oreja, reconocí rápidamente la risa del otro lado de la línea, y sonreí, como un verdadero idiota, desde que se había ido había estado pensando en ella, en que era lo que había pasado para que se fuese...
-Te escupen la merienda?- reí y seguí dándole de merendar a Lucía.
-Tenemos el potito repartido entre su barriga y mi cara.- rió, un silencio se formó, ninguno de los dos sabía que decir...
-Y tú que haces?- pregunté finalmente, un suspiro se escucho al otro lado...
-Ehh... Te llamaba, porque voy a sacar al zoo de paseo, por si te querías venir y así sacas a los niños...- sonreí, se había ido hacia apenas una hora y ya tenía ganas de volver a verla...
-Me encantaría, pero hay un pequeño problemita... Espera un momento Malú...- volví a limpiar lo que Lucía estaba lanzando a mi cara...
-Malú?-
-Sí, sigo aquí, dime cual es el pequeño problemita.- continúe dándole el potito a Lucía mientras le contaba:
-A ver, que yo puedo hacer que no te conozco, Lucía... Creo que también puede, pero Sergio... No sé si me entiendes...- su respuesta no tardó en llegar...
-Mmm... A mi eso no me parece un problema... Es más creo que el único problema que hay es que no eres capaz de que Lucía deje de lanzarte el potito a la cara...- reí, en parte era verdad...
-En parte llevas razón... Pero a lo que yo me refería es a que si te importa que te vean con Sergio, que se puede ir contigo como se puede venir conmigo, es algo impredecible...- una pequeña risita se oyó...
-Si nos ven juntos, diré que sólo somos buenos amigos...- reímos los dos por su broma...
-Ja ja ja, que graciosita estás... Pero me has convencido, iremos... Bueno si soy capaz de terminar de darle la merienda a la pequeña monstruo que no hace nada más que escupirme!- empezó a reír otra vez, y entre risas me sugirió:
-Si quieres puedo ir a ayudarte...- sonreí...
-Meee encantariiiiia, es más creo que me harías el hombre más feliz del mundo...- había alargado las palabras como ella acostumbraba hacer, lo cual le ocasionó risa... Todavía me preguntaba que sería lo que la habría hecho irse...
-Ya voy...!- sonreí...
-De acuerdo, pero no tardes mucho...- 
-Voy a ver si no pillo atasco...- reí por su broma, por su sentido del humor, y es que era sumamente fácil reír con ella... Colgamos y terminé de darle el potito a Lucía, mientras sacaba las cosas para cambiarle el pañal a Lucía y la ropa, llamaron al timbre...
-Sergio puedes abrir la puerta?-el niño salió corriendo, entró de nuevo a la cocina de la mano de Malú, esta última que al verme empezó a reírse...
-Diego tienes el pelo lleno de potito...- me pasé la mano por el pelo, y efectivamente había pringue...
-No me jo... No puede ser...- ella y Sergio empezaron a reír, suspiré frustrado y me puse a cambiarle la ropa a Lucía que no se había salvado del potito... Quitársela fue bastante sencillo, con el pañal me estuve un rato de más pero lo conseguí... Lo que ahora no sabía como iba eran los leotardos, yo los veía igual por los dos lados... Comencé a ponérselos ante la atenta mirada de Malú, no se los estaba poniendo bien porque no era capaz de entrarle la otra pierna...
-Se los pongo yo?- sonreí, la miré y me devolvió la mirada mientras una sonrisa se formaba en su cara...
-Por favor! Te cedo todo el honor... El que inventó esto debía tener cierto grado de sadomasoquismo...- río mientras hábilmente le ponía los leotardos a la niña.
-No ves no es tan difícil, lo que no puedes hacer es subirle una pierna entera y dejar la otra por fuera...- reí y seguí poniéndole el vestido, zapatitos... Cuando terminé sonreí y levantándola por encima de mi cabeza, lo cual provocó la risa de la niña dije:
-Mira si parece una muñeca!- la acomodé en su carrito y llamé a Sergio, el cual vino rápidamente. 
-¿Dónde has puesto tus zapatos? Que nos vamos de paseo.- el niño sonriente salió corriendo a buscar sus zapatos...
-No sabe ponérselos, así que ahora vendrá...- Malú río y vino a mi lado, pasó una toallita por mi pelo y volvió a reírse...
-Sube y límpiate todo esto, que ya le pongo yo los zapatos...- sonreí, mucho, y le di un sonoro beso en la mejilla, me moría por volver a rozar su piel y esa fue la excusa perfecta... Una gran sonrisa se dibujó en su cara y negó con la cabeza divertida. Subí y me duché lo más rápido posible, cuando bajé Malú estaba con Sergio sobre sus piernas hablando muy entretenidos los dos... Sonreí y es que cada vez que la veía de esta forma, algo crecía dentro de mí, no tenía ni idea de que se trataba, podrían ser las ganas, o admiración tal vez... Pero me encantaba y eso sí que lo tenía súper claro.
-¿Nos vamos?- los dos se levantaron y vinieron a mí lado, me di cuenta en ese mismo instante que me había puesto una camisa parecida a la que llevaba Sergio...
-Mira que graciosos, vais conjuntados...- a ella tampoco se le había pasado desapercibido ese detalle...
-Bueno, tengo que decir que ha sido sin querer...- reí y ella me guiñó un ojo, mientras salíamos de la casa. Esperamos a que ella sacase al zoo de su vivienda, cuando Sergio vio a las tres perras, se escondió detrás de mis piernas...
-Te dan miedo Sergio?- le preguntó Malú agachándose a su altura, el pequeño solo se encogió de hombros, ella lo agarró de la mano y lo sacó de detrás de mí...
-Mira si no hacen nada, son mis amigas... ¿Quieres que sean tus amigas también?- el niño asintió sonriente, Malú también sonrío...
-Mira estas es Danka, tócala veras que suave...- dijo mientras ella acariciaba a Danka para que Sergio la imitase, el pequeño se acercó y acarició a la perra, mientras una gran sonrisa se dibujaba en su carita...
-Hola "Anka"!- Malú rió y continuó presentándole a Rumba y Lola. Con ese pequeño gesto Sergio perdió el miedo que al principio parecía tenerle a los perros.
Fuimos al parque, Malú se sentó en el césped a jugar con sus mascotas y Sergio estuvo jugando un rato conmigo hasta que se fue con Malú y el zoo... Me quedé solo con Lucía, me puse a jugar con ella y noté como una mujer no nos dejaba de mirar a la niña y a mí, miré a Malú y ella estaba mirando a esa mujer también, aunque llevase gafas de sol yo sabía que también se había dado cuenta de esa mujer... La mujer se acercó a la niña y a mí, sonriendo y andando de una forma de la que quería parecer "sexy" pero a mí me parecía todo lo contrario...
-Hola! Que niña más bonita tienes, se parece mucho a ti...- sonreí por compromiso...
-Gracias pero en realidad no es mía, es mi sobrina...- su sonrisa se hizo más grande aún y se acercó más a mí, en ese momento me sentí realmente incomodo, la mujer olía demasiado a perfume barato...
-Entonces soltero? Me llamo Carmen, encantada!- dijo señalando mi mano y me dio dos besos, mientras que con su mano apretaba mi brazo...
-Soy Diego, un placer...- conseguí alejarme unos centímetros de Carmen apurando el borde del banco...
-Vaya estas fuerte...-sonreí de manera incómoda, estaba rezando porque se fuese, pero parecía no querer moverse...
-Solo un poquito...- eché una rápida mirada hacía donde estaba Malú, necesitaba salir de aquí... Pero ella estaba muy entretenida jugando con Sergio y su zoo...
-Trabajas? Y cuantos años tienes?- intentó que sus preguntas sonarán de manera casual pero a mí me parecía el tercer grado...
-Sí trabajo, soy arquitecto, y tengo 32 años...- la mujer sonreía más de lo normal, tanto que parecía una psicópata...
-Vaya que buen partido eres, yo soy ama de casa, y tengo 38 años...- JAAAA, no tenía 38 años ni en sus mejores sueños, se notaba a la legua que sobrepasaba los 45... Reí y le dije de manera irónica...
-Pues en verdad aparentas mucho menos...- sonrió, no había pillado la ironía, bueno yo creo que lo único que quería pillar esta mujer era a mí... Me tenía acorralado, literalmente, entre el borde del banco y ella... Miré a Malú otra vez, y ahora esta nos miraba sería...
-Muchas gracias, que adulador eres...- me sorprendió su comentario, yo no había dicho nada para que se sintiera así...
-Podemos quedar un día de estos para tomar algo...- dijo de manera sugerente, vamos Diego piensa alguna excusa rápida...
-Ehh es que tengo mucho trabajo...- se volvió a acercar más a mí... Mientras masticaba su chicle de manera soez me susurró:
-No tenemos porque tomar nada, no sé si me entiendes...- vale, en ese momento lo estaba flipando y mucho...
-Me encantaría, se te ve una mujer muy... Muy exótica, pero es que soy gay...- me tuve que morder el carrillo por dentro para no reírme de la cara de la mujer, pero no se separaba, al revés me pasó una mano por el pecho y susurró:
-Pues vaya desperdicio...- tragué saliva y mientras sonreía de manera incómoda conseguí levantarme...
-Bueno un placer, pero me tengo que ir...- la mujer se levanto también del banco y me dio un trozo papel doblado...
-Toma por si cambias de opinión...- negué con la cabeza y volví a repetirle:
-Soy gay, muy muy gay.- ella volvió a sonreír y mientras me guardaba el papel en el bolsillo de la camisa dijo:
-No eres el primero que me dice eso, luego todos acabáis cayendo...- me volvió a dar dos besos, acercándose mucho más de lo normal...
-Estamos en contacto...- sonreí y acabé de atar a Lucía en el carro, me giré y caminé lo más rápido posible en dirección contraria a esa mujer... Esa mujer había conseguido que me sintiera como un trozo de carne, al que ella sin duda quería comerse... Me daban escalofríos solo de pensarlo...
Llegué hasta donde estaba Malú, la cual tenía la cabeza de Sergio recostada en sus piernas, el pequeño estaba adormilado...
-Nos vamos?- me preguntó seria Malú, me encogí de hombros...
-Lo que tú prefieras...- ella asintió.
-Pues vamonos entonces!- fui a despertar a Sergio, pero ella paró mi mano a medio camino y la soltó rápidamente.
-No le despiertes, creo que ha corrido más de la cuenta y se le han acabado las pilas.- sonreí y asentí, cogí en brazos a Sergio, el cual enrolló sus bracitos en mi cuello y siguió durmiendo, ella mientras fue a por Rumba, Danka y Lola. Hicimos el camino hacía casa en silencio, se la veía seria pero no tenía ni idea por qué. Al llegar al portal, cuando ella estaba entrando en su casa, le dije:
-Malú puedes venir ahora...?- ella asintió y entró en su casa, hice yo lo mismo y entré a la mía, dejé a Sergio acostado en el sofá y a la niña en su carrito. Christian todavía no había llegado, esperé a que Malú llamase, en lugar de usar el timbre dio unos golpecitos en la puerta para no despertar a los niños, sonreí y abrí la puerta.
-Dime que es lo que querías...- tragué saliva y mientras fuimos a la cocina iba pensando que decirle...
-Malú por qué te fuiste esta tarde? Te molestó algo que dije o hice?- ella negó con la cabeza.
-Vamos Malú, te fuiste por algo, dime el por qué- resopló cuando me acerqué a ella y dio un paso hacia atrás...
-No tengo porque darte explicaciones, no somos nada, lo has demostrado tú esta tarde en el parque...- me pasé una mano por el pelo, me ponía nervioso tenerla a la defensiva...
-Malú yo no he hecho nada esta tarde en el parque.- ella rió de manera irónica...
-Pues cualquiera lo diría...- suspiré frustrado, volví a acercarme a ella, ella volvió a retroceder, dejé caer el brazo, el cual ella esquivó... Me quedé mirándola, se la veía molesta conmigo, pero yo no sabía por qué... Respiré profundamente, y la solución a lo que le pasaba paso por mi mente...
-Malú no estarás celosa...?- esperé su respuesta, la cual no llegaba... Volví a acercarme a ella, esta vez la agarré para que no pudiera separarse, y me quedé mirándola fijamente a los ojos...
-Malú quieres saber lo que le he dicho a esa mujer?- ella negó con la cabeza, yo me encogí de hombros y se lo dije:
-Le he dicho que soy gay...- su cara fue de asombro total, reí por su expresión...
-Te lo cuento si luego tú me dices por qué te has ido esta tarde.- ella asintió, le relaté lo que esa mujer me había hecho pasar, sus risas no tardaron en llegar...
-Ay! Que penita, te quería comer...- sonreí y mientras la besaba le susurré:
-Es que soy irresistible...- ella empezó a reírse mientras me besaba...
-Bueno ahora te toca, por qué te has ido?- se encogió de hombros y suspiró.
-Necesitaba pensar, solo eso...- sonreí, y acaricié su cara...
-En qué?- sonrío y negó con la cabeza.
-Eso no te lo voy a decir...- sonreí y empecé a besar su cuello...
-Sabes que puedo ser muy persuasivo cuando quiero?- soltó una pequeña risa...
-Está zanjado, no hay negociación posible...- sonreí contra la piel de su cuello, y levanté la cabeza.
-Bueno, lo dejaré, pero te quedas a cenar...?- su sonrisa se hizo más grande aún y me besó, nuestras lenguas se unieron como si se conociesen de toda la vida, sus labios suaves bailaban con los míos... La falta de aire se hizo presente y apoyé mi frente en la suya...
-Entonces te quedas a cenar, sí o no?- ella sonrió y volvió a unir nuestros labios...
-Me da a mí que sí...- dije interrumpiendo el beso, una risita brotó de su garganta y me dio un ligero golpe en el pecho.
-Pues creo que has acertado...- sonreí por su comentario y volví a unir nuestros labios...

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