miércoles, 7 de enero de 2015

10. Pequeños momentos.

Llego a mi casa y lo primero que hago es ir a abrir la puerta del jardín como ella me ha mandado. Luego me dispongo a bañar a Jaime, el cual cuando veníamos hacía casa se quedó dormido, así que decido bañarme yo primero y luego él, me quito las lentillas y me meto a la ducha, no tardo más de diez minutos en salir, me pongo algo cómodo, un pantalón de chándal gris y una camiseta de manga corta blanca. Termina mi turno y me dispongo a despertar a Jaime y a bañarlo. El baño con Jaime es siempre una lluvia de agua por todos lados, y hoy está más revoltoso que de costumbre, supongo que nuestra tarde en el parque no lo ha cansado lo suficiente, cuando estoy enjabonando su cuerpo escucho una voz que viene desde la planta de abajo.
-Rodrigooo!
No me lo puedo creer, ya esta aquí, pues si que se ha dado prisa. Le respondo para que suba.
-Estamos aquí arriba Malú!.- escucho el golpeo de sus pies contra la madera y sonrío, ya que viene trotando.
-Holaa!- dice entrando por la puerta del baño de la habitación de Jaime.
-Hola- le respondo mientras miro para atrás y la veo entrar por la puerta, aun con el pelo húmedo, con un pantalón de algodón que cae sutilmente sobre sus caderas y una camiseta ancha blanca.- anda que no te has dado prisa ehh- le digo sabiendo que así ha sido y todo para ayudarme, ella como respuesta me sonrie.
-Si quieres término yo y tu vas haciendo nuestras cena.- y mientras me dice esto me mira con una sonrisa  tan angelical que le ilumina toda la cara,


y como sé que le hace ilusión, no hace falta nada más que ver su cara, sonrío.
-Perfecto,- le digo mientras que con el brazo que estoy enjabonando a Jaime lo abro para que ella pase entre la bañera y mi cuerpo para así poder soltar a mi niño en sus brazos. Ella pasa al hueco que he abierto entre la bañera y yo mismo, y cuando se pone en esa posición la tengo tan cerca, su espalda está pegada a mi pecho y su olor me inunda por completo, es un olor que jamás me cansaría de oler y con mucha personalidad. Le cojo la mano derecha y le entrego la esponja, al rozar su mano vuelve esa calidez en forma de descarga.
-Ahora pon la mano izquierda en la espalda de Jaime-le digo subiendo mi mano hasta la cabecita de Jaime.-agarralo bien que se mueve mucho.- asiente mientras no deja de mirar la bañera.
-Entendido- me responde, me asomo a mirar su cara y es de absoluta concentración.
-Bien pues sólo te queda terminar de enjabonarle el cuerpo y lavarle la cabecita.- le explico cual es cada bote.-luego le tienes que poner la crema del cuerpo, secarle los oídos y peinarlo. Cuando le secas los oídos suele llorar porque no le gusta así que no te asustes. Y finalmente le pones el pañal y lo vistes, aquí tienes el pijama.-


Le explico todo muy despacio para que lo entienda.
-De todos modos sí necesitas algo pégame una voz que desde abajo te escucho.-le digo mientras le sonrio para mostrarle mi confianza.
-Espero no tener que hacerlo- ríe y yo salgo del baño.
Voy a mi habitación y cojo las gafas, ya que antes me quite las lentillas y se me había olvidado ponermelas.
Bajo y me dispongo a hacer la cena. No sé muy bien que hacer pero algo improvisaré.
Preparo una ensalada con vinagreta de arándanos, es mi preferida así que espero que le guste.
Voy bien de tiempo así que decido currarmelo. 
Empiezo a preparar medallones de ternera con salsa de mostaza y brandy.
Cuando estoy salando la carne escucho la risa de Malú más cerca y los chapurreos de mi niño. Así qué me lavo las manos y salgo de la cocina. Me dirijo al salón y espero, ya que Malú baja por las escaleras con mi niño en brazos, creo que no se ha percatado de mi presencia así que dejo que termine de bajar, mientras baja va hablándole a mi niño el cual no deja de transmitir ruidos. Miro la escena fascinado, es increíble lo rápido que se ha ganado el cariño de Jaime, que suele ser un poco grosero con los desconocidos.

Termina de bajar y me acerco hasta ellos.
-Que tal sé ha portado?- al decir esto Malú pega un respingo y levanta la mirada, al verme me sonríe y hace que yo también lo haga.
-Genial, no sabía yo que un ser tan pequeño pudiera salpicar tanto.- ella ríe mientras Jaime sigue emitiendo sonidos imposibles de entender  y me fijo que lleva el pantalón bastante salpicado.
-Te lo dije, para eso es un crack!- mi niño como sí entendiera empieza a emitir ruidos bastante más alto, lo que causa la risa de los dos. Malú le da un beso y Jaime que hoy está muy revoltoso sigue haciendo ruidos pero esta vez se lleva las manos a la boca.


Reímos los dos y le ofrezco a Malú si quiere que le deje algo de ropa.
-No te preocupes Rodrigo, esto no tardará en secarse.- asiento y ella sonríe mientras sigue pendiente de mi niño.
-Bien pues siéntate si quieres que a la cena le queda unos minutos.
Me voy hacia la cocina y dejo la carne en la plancha y mientras voy y vengo del salón para ir poniendo la mesa.
Mientras que voy y vengo los veo a los dos jugando, y he de decir que sí un micro le queda bien un niño ni os imagináis... Le sale con tanta naturalidad estar con Jaime, que me parece extraño, yo nunca me habría imaginado a la artista referente del pop en español siendo tan buena con los niños... Y no es que yo pensase que por el simple hecho de ser famosa tiene que ser diferente al resto de personas, no, ni mucho menos, a lo que me refiero es que muchas veces incluso a mí me resulta complicado y a ella le resulta muy natural. 
Termino de poner la mesa y de preparar la cena, preparo el biberón de Jaime y salgo para el salón ya está todo en la mesa así que me acerco al sillón donde ella está jugando con mi niño.
-Señora, ya está la cena.- le digo haciendo un intento de reverencia, como respuesta escucho su risa.
Se levanta con Jaime en sus brazos y me responde.
-Perfecto, ya puede retirase.- y por más que lo intenta no puede esconder una sonrisa que termina en carcajada. Intento poner la mejor cara de ofendido que puedo.
-Me parece muy bonito, yo toda la tarde pringado en la cocina para que la señora ahora me cambie por mi niño.- se ve que mi cara no ha sido muy creíble porque se ríe mientras pone a mi niño en la trona.
-Bien esta, dejaré que nos acompañes- me dice mientras pasa por mi lado.
Me voy riendo a la cocina a por el biberón de mi niño y una botella de vino blanco y otra de agua. 
Llego y me siento, ella se puede decir que tiene una sonrisa permanente, y me encanta, porque ver su sonrisa me hace sonreír a mi también. 
-Te parece bien que primero cene Jaime y luego nosotros?- le preguntó ya que acabo de calentar el biberón.
-Claro, este niño tan precioso se tiene que alimentar- esto último lo dice cogiendo el moflete de mi niño, que tiene toda la barbilla llena de babas y responde con una sonrisilla. 
Le pido que lo saque de la trona y mientras yo pruebo la temperatura del biberón vertiendo un poco de leche en mi mano.
-Ponle el babero por favor- y ella muy obediente se lo pone.
-Ya esta, ten- me dice dándome a mi niño, el cual tiene sus deditos entre el pelo de Malú, esa acción me hace reír, ella intenta abrir con cuidado la mano de mi niño pero no es fácil así que tomo una decisión.
-Por que no se lo das tu? No creo que te suelte fácilmente- le digo sonriendo y tendiéndole el biberón. Me mira sonriendo pero duditativa. 
Así qué me levanto de mi silla y me acerco a la suya, se porque eran esas dudas y la voy a ayudar.
-No es difícil, túmbale un poquito y mete su bracito por detrás del tuyo en el cual tiene la cabeza apoyada. Y ahora solo te queda enchufarle el biberón, en menos que te des cuenta habrá terminado.- mientras le explico le tumbo un poquito en sus brazos y pongo el bracito de Jaime en el sitio que va. Ella lo mira todo atenta y sonriente. Entonces le mete el biberón en la boca y ya todo fluye. Vuelvo a mi silla y ella mientras la va dando el biberón a mi niño, el cual sigue jugando con su pelo.
Mientras termina le pregunto que quiere para beber.
-Agua o vino blanco?- 
-Mmm... Vino?- me dice levantando la mirada poco tiempo ya que esta concentrada dando de cenar a Jaime.
-Muy buena elección!- sirvo el vino en su copa y en la mía.
Jaime termina de cenar y sigue despierto, así que le vuelve a poner en la trona. Y ahora si empieza nuestra cena.
-Ya es nuestro turno.- sonreímos ambos mientras miramos nuestros platos.
-Si ya nos toca, esto tiene una pinta!!- me dice disponiendo se a cortar el filete.
Espero a que lo pruebe y abre los ojos muchísimo.
-Esta bueniiiiiiiisimo!- me hace gracia la forma de alargar la "i" de la palabra y no puedo evitar reír. 
-Muchas gracias.- asiento ligeramente con la cabeza, es imposible no sonreír ante su cara de felicidad. 
Cenamos  entre una alegre charla y agradecimientos por la cena.
-Estaba todo buenísimo!- me dice mientras se limpia los labios, ya hemos terminado de cenar.
-Muchas gracias, pero con la compañía mejora-su cara toma una expresión y se que no sabe que responder así que le aclaro- si hubieses cenado tu sola no te habría sabido tan bien.-le digo mientras le guiñó un ojo ella me sonríe como respuesta y me tira la servilleta.
-Hey!- me quejo lo que la hace reír.
-Shh!!, - me dice, la miro con cara de sorpresa y me aclara.- que se está quedando dormido.- y giró la cabeza para ver a mi niño que se le cierran los ojitos, al verle me sale una sonrisa automática.
-Malú mientras yo recojo, cogele en brazos no vaya a ser que se haga daño en el cuello. No tardo nada.- empiezo a amontonar los platos para dar los menos viajes posibles.
-No vas a recoger sólo, recojo yo y tu lo coges.- me mira con cara de victoria mientras me ayuda a amontonar las cosas. 
-Eso no se puede porque tu no sabes donde van las cosas.- le digo con una sonrisa victoriosa en mi rostro.
-Rodrigo ya bastantes has hecho haciendo la- la corto al instante.
-Shhh! Malú como Jaime se espabile va a ser más difícil.- le digo en un susurro, me mira con cara de no estar de acuerdo pero accede.
Quito la mesa y recojo la cocina ella mientras está en sentada en el sofá con mi niño acurrucado en sus brazos.
Término a los 5 minutos y salgo sigilosamente de la cocina y hay los veo, a Malú con mi niño en sus brazos y justamente le acaricia la cabeza, es una escena tan tierna que me causa algo  que no se muy bien que es, que no se explicar. Por un lado ternura ya que Malú se porta genial con mi niño y por otro nostalgia porque Belén su propia madre se está perdiendo estos pequeños momentos que yo jamás olvidaré, y es que los pequeños momentos son irrepetibles.
Y en general la vida esta formada de pequeños momentos, los que le arrancas a la rutina y son inmejorables, son momentos únicos que en este momento me esta dando mi niño y Malú. Quien me habría dicho a mi la noche en la que me dejo Belén que volvería a sonreír tan pronto. Y ahora gracias a mi niño, y en gran parte a Malú lo estoy consiguiendo. 




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