Me despertó el sonido de mi teléfono, abrí los ojos desubicada, vi a Diego dormido a mi lado y no pude evitar sonreír, era tan mono... Parecía un ángel, mi ángel caído...
-¿Si?...- mi voz sonó bastante pastosa por el sueño, al otro lado oí la risa de mi amiga, entonces me acordé de que ella tenía mis llaves, porque yo me las había olvidado en el lugar de la fiesta.
-Malú, siento haberte despertado, pero te tengo que dar las llaves.- me pasé la mano por la cara para intentar despejarme, cogí mi ropa y bajé abajo para poder hablar sin molestar a Diego.
-Dame un toque cuando estés en la puerta de mi casa, que estoy en casa de Diego.- me arrepentí al momento de haberle dicho donde estaba, me disparó un montón de preguntas, y yo tenía demasiado sueño para contestar ninguna.
-¿Malú me estás escuchando?- se había dado cuenta de que estaba ignorando todas sus preguntas.
-Pastora, tengo demasiado sueño para responderte, ayer cuando llegué no tenía llaves y Diego me invitó a dormir en su casa, simplemente, no es nada de lo que tú te piensas.- su risa al otro lado del teléfono me hizo saber que no iba a dejar el tema fácilmente...
-Venga Malú... ¿Y de qué estás tan cansada?- estalló en carcajadas al otro lado de la línea, la odié en ese mismo momento, pero no contesté a su pregunta, si lo hacía iba a seguir con más preguntas, me la conocía demasiado.
- Malú, no me ignores que te quedas sin entrar en tu casa... Ayy, amiga, se te nota demasiado que te gusta Diego, y a él también.- a los amigos no se les puede engañar, nos conocen demasiado y saben todo lo que nos pasa aunque no se lo contemos, y eso me demostraba ella, siempre sabía lo que me pasaba, y siempre tenía su apoyo incondicional... Era una gran amiga, aunque un poco cotilla...
-Deja de decir tonterías, no hay nada de eso.- terminé de ponerme los zapatos.
-No ni ná! A mi no me engañas Malú.- reí, no se porque pero me hizo reír su tono de indignación.
-¿Por dónde vienes?- intenté cambiar de tema, pero seguramente no me iba a dejar, la sevillana cuando se proponía algo lo lograba.
-Estoy casi llegando, ¿pero me vas a decir ya la verdad o que? Te gusta Diego, admítelo!- suspiré, no me gustaba, me había enamorado de él...
-Sí, vale, ¡lo admito! ¡Estoy enamorada! Me he enamorado hasta las trancas de...- no pude terminar la frase porque lo vi parado en medio del salón, me miraba sorprendido, me tapé los ojos con la mano como si así fuera a desaparecer, bueno la que quería desaparecer en ese mismo momento era yo.
-¿De quién?- su voz sonó seria, y me miraba de la misma manera, nunca le había visto así, estaba en tensión y en su rostro se podía apreciar incluso un poco de miedo... Pero no podía decir la verdad, no me sentía preparada para ello y estaba segura de que él todavía no había olvidado a su ex.
-No te interesa...- miré para otro lado, no me apetecía ver sus ojos, porque si lo hacía quizá acabara confesándole la verdad, y no podía... Tenía miedo... Miedo de confesar todo lo que me hacia sentir, miedo de que él no me quisiera de la misma manera que lo hacía yo, y miedo de hacerle daño...
-Sí, sí que me interesa.- se acercó un poco a mí, me quemaba la intensidad de su mirada, me ponía nerviosa, mis manos sólo querían terminar con la distancia que nos separaban y abrazarlo.
-No, no te interesa...- tenía que salir de aquí como fuese, se pasó una mano por el pelo, revolviendo aún más su rebelde cabello... Y como me gustaba a mi perder mis manos en su pelo... Céntrate Malú! Me dije a mi misma. Cerró los ojos y suspiró.
-Malú, sí, sí que me interesa porque...-tragó saliva y me miró directamente a los ojos- Porque me he enamorado de ti! Me he enamorado de ti, así como tú te quedas dormida, lenta y profundamente!- lo miré sorprendida, ¿estaba enamorado de mí? Volvió a suspirar y de nuevo clavó su mirada intensamente en mis ojos.
-Malú, tú, te has convertido en lo mejor de mi vida. Tu sonrisa desde por la mañana me anima a empezar el día... Y es que a veces pienso que este idiota corazón ya no sabe latir si no es por ti, y es que tenía miedo de caer, de sentir, miedo de vivir el amor, tenía terror de entrar en este juego y perder lo único que me quedaba, perderte a ti... Pero en los juegos también se puede ganar, y no me arrepiento ni un segundo de todo lo que he ganado contigo, he ganado momentos que se han grabado a fuego, momentos que no se irán... Te he ganado a ti, tú me ganaste desde la primera sonrisa, tardé en darme cuenta, pero hoy te puedo decir, que te amo, que me he enamorado de ti, que no imagino una vida donde no esté la luz de tu sonrisa... Porque tú apareciendo de la nada te has convertido en mi todo.- lo soltó todo sin dejar de mirarme a los ojos, los míos se llenaron de lágrimas, no sabía que hacer... Estaba hecha un lío, me había confesado en vivo y en directo, lo que cada noche en sus brazos soñaba y añoraba, y ahora no sabía que hacer, ni que decir, sólo conseguía amontonar lágrimas en mis ojos y luchar porque ninguna escapase... Sé que él esperaba una respuesta de mi parte, pero no podía, me había desarmado... Agachó la cabeza, no, esto era lo que yo no quería...
-Soy una imbécil...- admití con toda la rabia que había nacido en mi pecho, rabia contra mí, porque por idiota la había cagado.
-La verdad es que un poquito, sí lo eres...- me separé de su abrazo y me miraba risueña, se encogió de hombros ante mi mirada.
-Hija, no has colgado y lo he escuchado todo...- ¿como había sido tan torpe? Bueno mi mañana no estaba siendo de lucidez extrema.
-Cabrona... ¡Has podido colgar tú!- puso su mejor cara de no he roto un plato en mi vida mientras reía, la miré indignada, no entendía como esta situación le causaba risa... Resoplé mientras me levantaba del sofá.
-Malú, espera no te enfades...- me agarró del brazo y me volvió a sentar.-Vale, lo siento... Pero Malú, cariño... ¿Que piensas hacer ahora?- me miraba seria, y era lo normal, había actuado como una niñata... Ahora no sabía que hacer, ni que decir, simplemente la había cagado, con esa habilidad que me caracterizaba...
-La he cagado pero bien.- me tiré hacia atrás en el sofá y cubrí mi rostro con mis manos.
-No lo tienes todo perdido, ve y dile que era él, que es él de quien estás enamorada.- suspiré, ojalá fuera tan fácil... Pero conociéndolo bien, no me creería, pensaría que lo hago porque me da lástima dejarlo así, o simplemente para que él no sufra...
-No es tan fácil, sé de sobra que sí voy y se lo digo no me va a creer, va a pensar que lo hago por lástima.- volví a esconder mi rostro tratando de pensar que hacer, que decir, o como volverme a acostumbrar a vivir sin él.
-¿Y por qué no se lo has dicho, en vez de salir corriendo?- ¿Por qué? Ni yo misma lo sabía con certeza.
-No lo sé... Me ha dejado sin palabras, porque no me puedo creer todavía que él se haya enamorado de mí, yo estaba casi segura de que todavía sentía algo por su ex... Y de repente me suelta todo lo que quería escuchar, me derrito por dentro, pero lo primero que pasa por mi cabeza es que conmigo no va a ser feliz y no quiero que por mi culpa sea infeliz... Porque él se merece verdaderamente ser feliz, no lo ha pasado bien y yo no quiero hacer que lo pase mal...- me desahogo con mi amiga que me escucha atenta y piensa bien sus próximas palabras para intentar ayudarme, y es ese algo que tienen las verdaderas amigas que hacen que hablar te haga bien, te haga coger aire fresco y renovar tus ideas. Y justo cuando la mano de mi amiga acaricia mi rodilla reconfortándome, viene a mi mente la imagen de sus ojos justo antes de salir de su casa, unos ojos tristes, apagados... Y todo por mi culpa... Vuelven las lágrimas a mis ojos, y se lanzan silenciosas hasta morir en mi boca.
-Ay... Malú... Bueno que te parece si comemos y me lo cuentas todo, y así entre las dos intentamos buscarle una solución...- sonreí por primera vez en el día, bueno por segunda, la primera vez había sido al verlo dormido a mi lado... Y la abracé.
-Muchas gracias por todo!- le di un sonoro beso en la mejilla.
Mientras comíamos le conté a Pastora todo, la forma tan poco habitual de conocernos y lo bien que se portó conmigo al ayudarme, que luego resultó ser mi nuevo vecino, nuestra convivencia y como poco a poco nos fuimos acercando, como sin darnos cuenta una tarde nuestros labios se unieron y ya no quisieron separarse, cuando él se atrevió a contarme su pasado, lo bien que se me dió cuidar de sus sobrinos y lo mono que estaba él haciéndolo... Le conté todo y no podía evitar que una sonrisa se dibujase en mi boca, porque desde el primer momento, en aquella calle casi solitaria, él me acogió entre sus brazo y en ese momento supe que no quería salir de allí jamás... Pero luego me enteré de que tenía pareja y me centré en sólo ser amigos, pero como ya sabéis las casualidades existen, y todo llega en su debido momento... Ella me miraba sonriente escuchando todo lo que decía, no interrumpió en ningún momento mi monólogo, y a mí que me gusta enrollarme...
-Y así más o menos se resume todo...-finalicé mi monólogo, mientras la sonrisa que me había producido recordarlo todo seguía en su sitio.
-Pues la verdad es que no lo parece...- la miré sin entender nada, no sabía a lo que se refería.
-Eh?-
-Que no parece que él haya pasado por todo eso que dices, no por nada, pero pienso que sí pasas por todo eso, estarías demasiado desengañado con la vida...- suspiré, Pastora llevaba razón, y esa era una de las cosas que más admiraba de Diego, que aún con todo lo que ha pasado, es capaz de ver las pequeñas cosas para tratar de ser feliz, como a mí aquella noche... Porque la felicidad plena se basa en pequeños momentos, porque ¿de que nos serviría ser felices si no lo sabemos apreciar?...
-Me entiendes ahora porque te digo que lo último que quiero hacer es que él sufra?- asintió y me agarró la mano.
-Malú y por qué no vas y hablas con él, te sinceras y le dices todo lo que me has dicho a mi. Seguramente vea que es verdad, te entenderá.- suspiré, eso tenía que hacer, pero me faltaba el valor... -Venga Malú no seas floja... La Malú que yo conozco no le teme a nada, a todo le planta un sí!!- su intento por animarme me sacó una sonrisa, llevaba razón, no podía pegarme todo el día lamentándome por haber sido una cobarde, tenía que ir y arreglar lo que había jodido.
-Tienes razón, voy a ir y le voy a decir todo ya de una vez!- una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras me aplaudía, empezamos a reír las dos por su tontería.
-Muchas gracias de verdad, no sé que hubiera hecho sin ti...- la abracé y besé su mejilla repetidas veces, ella simplemente reía.
-No seas tonta, para eso estamos... Pero me voy a quedar con las ganas de saber como va a terminar esto, y es que como no me de prisa pierdo el AVE...- reí y la acompañé a la puerta, nos despedimos y se fue. Subí a ducharme con más energía de la que había tenido en todo el día, me vestí con algo cómodo, un pantalón de algodón gris y una camiseta básica blanca, me puse las primeras deportivas que vi y me dispuse a salir de mi casa. Nada más abrir mi puerta me quedé inmóvil, una chica rubia, delgada, y bastante más alta que yo estaba en su puerta...
La intriga se apoderó de mí y mi cuerpo no respondía a mi mente que me decía a gritos que volviese a mi casa. Su puerta se abrió, y Diego apareció al otro lado, tan mono como siempre... Se le cambió la expresión cuando vio a la rubia en su puerta, se notaba que no le hacía gracia verla ahí...
-Que haces aquí?- se notaba la sorpresa en su voz, la rubia, que estaba de espaldas a mi, se abalanzó directamente a su boca, pero Diego se apartó rápidamente, y la alejó de él.
-Elena se puede saber que mierda haces? A que has venido hoy a reírte de mí?- nada más oír el nombre de Elena una presión se instauró en mi pecho, había vuelto, después de dejarle y engañarle de la manera más miserable había vuelto, no sé para qué... Pero y si era verdad y él seguía sintiendo algo por ella? Rápidamente el miedo se apoderó de mi cuerpo y mi mente, mi corazón, el único sensato, me decía a gritos que volviese a mi casa, pero mis piernas no lo obedecían.
-Diego he venido a hablar contigo, no me invitas a pasar?- recé internamente porque Diego dijese que no, me moriría... De celos, de miedo... Aún no lo sé, porque la verdad tenía mucho miedo de que él ahora volviese con ella y yo lo perdería para siempre, pero también me ponía celosa que esa estuviera en su puerta y no yo...
-No, no te voy a invitar a pasar, porque simplemente no me apetece hablar contigo.- se giró e hizo el intento de meterse para dentro, pero ella lo agarró del brazo impidiéndole su propósito.
-Diego de verdad, te tengo que contar algo muy muy importante, y te interesa, te lo aseguro.- resopló y se soltó de su agarre, se cruzó de brazos ocupando todo el espacio de la puerta.
-Pues venga dimelo ya, que tengo muchas cosas que hacer.- ella volvió a intentar acercarse más a él, acariciando su brazo, pero él volvió a apartarse de ella. Lo celebré internamente.
-Elena o hablas o me voy para adentro... Y no me toques.- la chica cogió aire profundamente, parece que lo que tenía que contarle era algo importante...
-Que lo siento, siento haberte engañado como lo hice, he estado equivocada todo este tiempo... Lo siento también si te he hecho daño, te pido por favor que me perdones...- Diego no cambió su posición, seguía serio, ninguna emoción atravesaba su rostro y yo seguía muerta de miedo, a medio salir de mi casa y esperando a ver que decía él.
-Vale, no tienes por que pedirme perdón, no te guardo rencor, hiciste lo que quisiste y punto. Si eso es todo, ya te puedes ir.- su tono de voz era firme, y su rostro no mostraba ninguna expresión, nunca antes lo había visto así de serio.
-Diego escúchame por favor... He venido para pedirte, que por favor... Volvamos.-QUEEEEE? No podía ser posible, no por favor... Esto tenía que ser una pesadilla o algo por el estilo.
-Elena definitivamente te has vuelto loca... Como tienes la poca vergüenza de venir después de lo que me dijiste última vez que estuviste aquí?- ella suspiró y se volvió a acercar a él.
-Diego por favor, lo que hice fue una tontería, un error lo tiene cualquiera.- la risa irónica de Diego llenó todo el portal.
-Elena, en serio? Cuantos meses me dijiste que llevabas con el tipo ese? Cinco o seis meses de error? Déjate de tonterías y vete.- alzó un poco el tono de voz, yo seguía rezando porque Elena se fuese y poder hablar con él, contarle todo, toda la verdad, y decirle que me había enamorado de él.
-Diego, tienes que volver conmigo.- alzó las cejas y la miró divertido.
-Que pasa ahora? Me vas a obligar? Madura ya de una vez por favor!-
-Diego tienes que volver conmigo porque estoy embarazada!- en ese momento mis esperanzas desaparecieron, la rabia se fue adueñando de mi cuerpo, lo había perdido para siempre, lo que siempre había soñado Diego era tener una familia y ahora la iba a tener, yo no podía seguir en medio de todo eso y destrozar su sueño... Diego se quedó mudo, no hablaba ni se movía, y yo necesitaba salir de ahí, desaparecer, las lágrimas volvieron a agolparse en mis ojos. Cerré mi puerta y su mirada cambió de Elena a mi, se sorprendió de verme ahí, las lágrimas resbalaban tranquilas por mis mejillas, salí lo más rápido posible de ahí, me subí en el coche y apoyé la cabeza en el volante. En ese momento me rompí, lágrimas infinitas se desbordaban por mi cara, lo había perdido, y era definitivo, él iba a tener una familia, su sueño, y yo no quería estropear nada... Estaba claro, no era para mí, por mucho que nos quisiésemos, duró lo que tuvo que durar, aunque a mí me hubiese gustado que hubiera durado toda la vida.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Como ya os había dicho aquí tenéis el nuevo capítulo, aprovecho para decir que seguramente no pueda subir muy a menudo porque como ya todas sabéis ha comenzado el curso y lo que menos me sobra es tiempo para escribir... Me había planteado dejar la novela, pero no me parecía justo ni para vosotras ni para mí, seguramente no os gustará la idea de no saber cuando va a haber nuevo capítulo, pero es lo único que puedo hacer... Os tengo que seguir dando las gracias a todas y cada una de la que invertís vuestro tiempo en leerme, porque sin vosotras nada de esto hubiese sido posible, MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, SOIS MUY GRANDES! Jajajajajajajaja Seguramente os preguntéis que es la sorpresa de la que os he hablado... Para mí fue una verdadera sorpresa recibir el correo electrónico de esta chica y que ella me dijese que gracias a mi novela se había atrevido a escribir, me llenó de felicidad, sentí algo indescriptible y pensé que quizá esto servía para algo y a la gente le ayudaba, la animé a que subiese su novela como hay tantas chicas que lo hacen, ella decía que no, que no la quería subir porque y que no estaba bien escrita, le pedí que por favor me mandase algo de lo que llevase escrito y os digo que es una historia diferente a todas la que he visto, es original, y me sorprendió que estaba bastante bien escrita, sólo con algunos pequeños cambios que le hice, se lo mandé y le gustó... Después de mucho hablarlo hemos decidido que esa novela se va a subir AQUÍ, porque la chica prefiere seguir en el anonimato, y porque me dijo que no se llevaba muy bien con las tecnologías... Jajajajajajaja Observaréis que en el blog ahora hay secciones, una con el título de mi novela y habrá otra con el título de la suya, os invito a leer la historia porque es una historia diferente, nada de lo típico que os podáis imaginar, y os digo que yo seré en esta una lectora más como vosotras jajajajaja Sólo me queda darte las gracias a tí, que prefieres quedarte en el anonimato, a la que has hecho que vuelva a tener ilusión para escribir, porque cosas como esas no me pasan todos los días. Muchas gracias por confiar en mí y mostrarme el principio de tu historia, y espero poder leer el final que algún día escribirás... Chicas esa era mi sorpresa, una nueva historia... Y de todo corazón espero que os guste! Ahora os voy a dejar aquí una entradilla de su novela. Miles de besos para todas y espero que os guste! @Elisoloyo
"Podría ser un 12 de febrero normal y corriente, como acostumbro en mi día a día, pero no, este iba a ser un día para olvidar, un día que me destrozará, un día en el que aprenderé a ser fuerte y a cubrir mi corazón para que nadie más lo vuelva a romper. Yo pensaba que ya tenía mi historia hecha, era feliz con mi niño de tres meses y medio y mi mujer (aunque no estábamos casados yo la llamaba así), pero lo que yo no sabía es que mi historia estaba apunto de comenzar. Aquí empieza mi historia."





