sábado, 27 de septiembre de 2014

Capítulo 36 - Lo perdí.

Narra Malú.

Me despertó el sonido de mi teléfono, abrí los ojos desubicada, vi a Diego dormido a mi lado y no pude evitar sonreír, era tan mono... Parecía un ángel, mi ángel caído...
-¿Si?...- mi voz sonó bastante pastosa por el sueño, al otro lado oí la risa de mi amiga, entonces me acordé de que ella tenía mis llaves, porque yo me las había olvidado en el lugar de la fiesta.
-Malú, siento haberte despertado, pero te tengo que dar las llaves.- me pasé la mano por la cara para intentar despejarme, cogí mi ropa y bajé abajo para poder hablar sin molestar a Diego.
-Dame un toque cuando estés en la puerta de mi casa, que estoy en casa de Diego.- me arrepentí al momento de haberle dicho donde estaba, me disparó un montón de preguntas, y yo tenía demasiado sueño para contestar ninguna.
-¿Malú me estás escuchando?- se había dado cuenta de que estaba ignorando todas sus preguntas.
-Pastora, tengo demasiado sueño para responderte, ayer cuando llegué no tenía llaves y Diego me invitó a dormir en su casa, simplemente, no es nada de lo que tú te piensas.- su risa al otro lado del teléfono me hizo saber que no iba a dejar el tema fácilmente...
-Venga Malú... ¿Y de qué estás tan cansada?- estalló en carcajadas al otro lado de la línea, la odié en ese mismo momento, pero no contesté a su pregunta, si lo hacía iba a seguir con más preguntas, me la conocía demasiado.
- Malú, no me ignores que te quedas sin entrar en tu casa... Ayy, amiga, se te nota demasiado que te gusta Diego, y a él también.- a los amigos no se les puede engañar, nos conocen demasiado y saben todo lo que nos pasa aunque no se lo contemos, y eso me demostraba ella, siempre sabía lo que me pasaba, y siempre tenía su apoyo incondicional... Era una gran amiga, aunque un poco cotilla...
-Deja de decir tonterías, no hay nada de eso.- terminé de ponerme los zapatos.
-No ni ná! A mi no me engañas Malú.- reí, no se porque pero me hizo reír su tono de indignación.
-¿Por dónde vienes?- intenté cambiar de tema, pero seguramente no me iba a dejar, la sevillana cuando se proponía algo lo lograba.
-Estoy casi llegando, ¿pero me vas a decir ya la verdad o que? Te gusta Diego, admítelo!- suspiré, no me gustaba, me había enamorado de él...
-Sí, vale, ¡lo admito! ¡Estoy enamorada! Me he enamorado hasta las trancas de...- no pude terminar la frase porque lo vi parado en medio del salón, me miraba sorprendido, me tapé los ojos con la mano como si así fuera a desaparecer, bueno la que quería desaparecer en ese mismo momento era yo.
-¿De quién?- su voz sonó seria, y me miraba de la misma manera, nunca le había visto así, estaba en tensión y en su rostro se podía apreciar incluso un poco de miedo... Pero no podía decir la verdad, no me sentía preparada para ello y estaba segura de que él todavía no había olvidado a su ex.
-No te interesa...- miré para otro lado, no me apetecía ver sus ojos, porque si lo hacía quizá acabara confesándole la verdad, y no podía... Tenía miedo... Miedo de confesar todo lo que me hacia sentir, miedo de que él no me quisiera de la misma manera que lo hacía yo, y miedo de hacerle daño...
 -Sí, sí que me interesa.- se acercó un poco a mí, me quemaba la intensidad de su mirada, me ponía nerviosa, mis manos sólo querían terminar con la distancia que nos separaban y abrazarlo.
-No, no te interesa...- tenía que salir de aquí como fuese, se pasó una mano por el pelo, revolviendo aún más su rebelde cabello... Y como me gustaba a mi perder mis manos en su pelo... Céntrate Malú! Me dije a mi misma. Cerró los ojos y suspiró.
-Malú, sí, sí que me interesa porque...-tragó saliva y me miró directamente a los ojos- Porque me he enamorado de ti! Me he enamorado de ti, así como tú te quedas dormida, lenta y profundamente!- lo miré sorprendida, ¿estaba enamorado de mí? Volvió a suspirar y de nuevo clavó su mirada intensamente en mis ojos.
-Malú, tú, te has convertido en lo mejor de mi vida. Tu sonrisa desde por la mañana me anima a empezar el día... Y es que a veces pienso que este idiota corazón ya no sabe latir si no es por ti, y es que tenía miedo de caer, de sentir, miedo de vivir el amor, tenía terror de entrar en este juego y perder lo único que me quedaba, perderte a ti... Pero en los juegos también se puede ganar, y no me arrepiento ni un segundo de todo lo que he ganado contigo, he ganado momentos que se han grabado a fuego, momentos que no se irán... Te he ganado a ti, tú me ganaste desde la primera sonrisa, tardé en darme cuenta, pero hoy te puedo decir, que te amo, que me he enamorado de ti, que no imagino una vida donde no esté la luz de tu sonrisa... Porque tú apareciendo de la nada te has convertido en mi todo.- lo soltó todo sin dejar de mirarme a los ojos, los míos se llenaron de lágrimas, no sabía que hacer... Estaba hecha un lío, me había confesado en vivo y en directo, lo que cada noche en sus brazos soñaba y añoraba, y ahora no sabía que hacer, ni que decir, sólo conseguía amontonar lágrimas en mis ojos y luchar porque ninguna escapase... Sé que él esperaba una respuesta de mi parte, pero no podía, me había desarmado... Agachó la cabeza, no, esto era lo que yo no quería...


-Malú di algo por favor...- su voz sonó quebrada y me rompió por dentro, si una cosa me había propuesto con él desde nuestro primer beso, había sido no hacerle daño, y eso era lo que acababa de hacer precisamente con mi silencio... No pude evitar que alguna lágrima resbalara por mi mejilla mientras recogía las cosas, las limpié rápidamente, porque sabía que si él me veía llorar luego se culparía, era así de maravilloso. No podía volver a mirarle a la cara y ver su dolor, más aún sabiendo que la causante era yo. Terminé de recoger las cosas y salí lo más rápido que pude. Al cerrar la puerta detrás de mí dejé salir todas las lágrimas que se amontonaban en mis ojos, y no entendía por qué reaccionaba así, pero en ocasiones el miedo actúa por nosotros... A veces llorar parece tonto, pero muchas veces las palabras no pueden decir lo que las lágrimas pueden expresar... Y eso era lo que precisamente hacia yo, llorar, sin saber por que, apoyada en su puerta, con la vaga esperanza de que se abriera y volver a caer en sus brazos, donde todo siempre estaba bien.


Pastora llegó y al verme llorar negó con la cabeza mientras se acercaba a mí. Me pasó una mano por la cintura y me llevó hasta mi casa. Me sentó en el sofá y se sentó a mi lado esperando que mis lágrimas dejaran de salir, pero era inútil no podía parar... Me abrazó y en su hombro terminé de ahogar toda mi pena...
-Soy una imbécil...- admití con toda la rabia que había nacido en mi pecho, rabia contra mí, porque por idiota la había cagado.
-La verdad es que un poquito, sí lo eres...- me separé de su abrazo y me miraba risueña, se encogió de hombros ante mi mirada.
-Hija, no has colgado y lo he escuchado todo...- ¿como había sido tan torpe? Bueno mi mañana no estaba siendo de lucidez extrema.
-Cabrona... ¡Has podido colgar tú!- puso su mejor cara de no he roto un plato en mi vida mientras reía, la miré indignada, no entendía como esta situación le causaba risa... Resoplé mientras me levantaba del sofá.
-Malú, espera no te enfades...- me agarró del brazo y me volvió a sentar.-Vale, lo siento... Pero Malú, cariño... ¿Que piensas hacer ahora?- me miraba seria, y era lo normal, había actuado como una niñata... Ahora no sabía que hacer, ni que decir, simplemente la había cagado, con esa habilidad que me caracterizaba...
-La he cagado pero bien.- me tiré hacia atrás en el sofá y cubrí mi rostro con mis manos.
-No lo tienes todo perdido, ve y dile que era él, que es él de quien estás enamorada.- suspiré, ojalá fuera tan fácil... Pero conociéndolo bien, no me creería, pensaría que lo hago porque me da lástima dejarlo así, o simplemente para que él no sufra...
-No es tan fácil, sé de sobra que sí voy y se lo digo no me va a creer, va a pensar que lo hago por lástima.- volví a esconder mi rostro tratando de pensar que hacer, que decir, o como volverme a acostumbrar a vivir sin él.
-¿Y por qué no se lo has dicho, en vez de salir corriendo?- ¿Por qué? Ni yo misma lo sabía con certeza.
-No lo sé... Me ha dejado sin palabras, porque no me puedo creer todavía que él se haya enamorado de mí, yo estaba casi segura de que todavía sentía algo por su ex... Y de repente me suelta todo lo que quería escuchar, me derrito por dentro, pero lo primero que pasa por mi cabeza es que conmigo no va a ser feliz y no quiero que por mi culpa sea infeliz... Porque él se merece verdaderamente ser feliz, no lo ha pasado bien y yo no quiero hacer que lo pase mal...- me desahogo con mi amiga que me escucha atenta y piensa bien sus próximas palabras para intentar ayudarme, y es ese algo que tienen las verdaderas amigas que hacen que hablar te haga bien, te haga coger aire fresco y renovar tus ideas. Y justo cuando la mano de mi amiga acaricia mi rodilla reconfortándome, viene a mi mente la imagen de sus ojos justo antes de salir de su casa, unos ojos tristes, apagados... Y todo por mi culpa... Vuelven las lágrimas a mis ojos, y se lanzan silenciosas hasta morir en mi boca.
-Ay... Malú... Bueno que te parece si comemos y me lo cuentas todo, y así entre las dos intentamos buscarle una solución...- sonreí por primera vez en el día, bueno por segunda, la primera vez había sido al verlo dormido a mi lado... Y la abracé.
-Muchas gracias por todo!- le di un sonoro beso en la mejilla.

Mientras comíamos le conté a Pastora todo, la forma tan poco habitual de conocernos y lo bien que se portó conmigo al ayudarme, que luego resultó ser mi nuevo vecino, nuestra convivencia y como poco a poco nos fuimos acercando, como sin darnos cuenta una tarde nuestros labios se unieron y ya no quisieron separarse, cuando él se atrevió a contarme su pasado, lo bien que se me dió cuidar de sus sobrinos y lo mono que estaba él haciéndolo... Le conté todo y no podía evitar que una sonrisa se dibujase en mi boca, porque desde el primer momento, en aquella calle casi solitaria, él me acogió entre sus brazo y en ese momento supe que no quería salir de allí jamás... Pero luego me enteré de que tenía pareja y me centré en sólo ser amigos, pero como ya sabéis las casualidades existen, y todo llega en su debido momento... Ella me miraba sonriente escuchando todo lo que decía, no interrumpió en ningún momento mi monólogo, y a mí que me gusta enrollarme...
 -Y así más o menos se resume todo...-finalicé mi monólogo, mientras la sonrisa que me había producido recordarlo todo seguía en su sitio.
-Pues la verdad es que no lo parece...- la miré sin entender nada, no sabía a lo que se refería.
-Eh?-
 -Que no parece que él haya pasado por todo eso que dices, no por nada, pero pienso que sí pasas por todo eso, estarías demasiado desengañado con la vida...- suspiré, Pastora llevaba razón, y esa era una de las cosas que más admiraba de Diego, que aún con todo lo que ha pasado, es capaz de ver las pequeñas cosas para tratar de ser feliz, como a mí aquella noche... Porque la felicidad plena se basa en pequeños momentos, porque ¿de que nos serviría ser felices si no lo sabemos apreciar?...
-Me entiendes ahora porque te digo que lo último que quiero hacer es que él sufra?- asintió y me agarró la mano.
-Malú y por qué no vas y hablas con él, te sinceras y le dices todo lo que me has dicho a mi. Seguramente vea que es verdad, te entenderá.- suspiré, eso tenía que hacer, pero me faltaba el valor... -Venga Malú no seas floja... La Malú que yo conozco no le teme a nada, a todo le planta un sí!!- su intento por animarme me sacó una sonrisa, llevaba razón, no podía pegarme todo el día lamentándome por haber sido una cobarde, tenía que ir y arreglar lo que había jodido.
-Tienes razón, voy a ir y le voy a decir todo ya de una vez!- una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras me aplaudía, empezamos a reír las dos por su tontería.
-Muchas gracias de verdad, no sé que hubiera hecho sin ti...- la abracé y besé su mejilla repetidas veces, ella simplemente reía.
-No seas tonta, para eso estamos... Pero me voy a quedar con las ganas de saber como va a terminar esto, y es que como no me de prisa pierdo el AVE...- reí y la acompañé a la puerta, nos despedimos y se fue. Subí a ducharme con más energía de la que había tenido en todo el día, me vestí con algo cómodo, un pantalón de algodón gris y una camiseta básica blanca, me puse las primeras deportivas que vi y me dispuse a salir de mi casa. Nada más abrir mi puerta me quedé inmóvil, una chica rubia, delgada, y bastante más alta que yo estaba en su puerta...
La intriga se apoderó de mí y mi cuerpo no respondía a mi mente que me decía a gritos que volviese a mi casa. Su puerta se abrió, y Diego apareció al otro lado, tan mono como siempre... Se le cambió la expresión cuando vio a la rubia en su puerta, se notaba que no le hacía gracia verla ahí...
-Que haces aquí?- se notaba la sorpresa en su voz, la rubia, que estaba de espaldas a mi, se abalanzó directamente a su boca, pero Diego se apartó rápidamente, y la alejó de él.
-Elena se puede saber que mierda haces? A que has venido hoy a reírte de mí?- nada más oír el nombre de Elena una presión se instauró en mi pecho, había vuelto, después de dejarle y engañarle de la manera más miserable había vuelto, no sé para qué... Pero y si era verdad y él seguía sintiendo algo por ella? Rápidamente el miedo se apoderó de mi cuerpo y mi mente, mi corazón, el único sensato, me decía a gritos que volviese a mi casa, pero mis piernas no lo obedecían.
-Diego he venido a hablar contigo, no me invitas a pasar?- recé internamente porque Diego dijese que no, me moriría... De celos, de miedo... Aún no lo sé, porque la verdad tenía mucho miedo de que él ahora volviese con ella y yo lo perdería para siempre, pero también me ponía celosa que esa estuviera en su puerta y no yo...
-No, no te voy a invitar a pasar, porque simplemente no me apetece hablar contigo.- se giró e hizo el intento de meterse para dentro, pero ella lo agarró del brazo impidiéndole su propósito.
-Diego de verdad, te tengo que contar algo muy muy importante, y te interesa, te lo aseguro.- resopló y se soltó de su agarre, se cruzó de brazos ocupando todo el espacio de la puerta.
-Pues venga dimelo ya, que tengo muchas cosas que hacer.- ella volvió a intentar acercarse más a él, acariciando su brazo, pero él volvió a apartarse de ella. Lo celebré internamente.
-Elena o hablas o me voy para adentro... Y no me toques.- la chica cogió aire profundamente, parece que lo que tenía que contarle era algo importante...
-Que lo siento, siento haberte engañado como lo hice, he estado equivocada todo este tiempo... Lo siento también si te he hecho daño, te pido por favor que me perdones...- Diego no cambió su posición, seguía serio, ninguna emoción atravesaba su rostro y yo seguía muerta de miedo, a medio salir de mi casa y esperando a ver que decía él.
-Vale, no tienes por que pedirme perdón, no te guardo rencor, hiciste lo que quisiste y punto. Si eso es todo, ya te puedes ir.- su tono de voz era firme, y su rostro no mostraba ninguna expresión, nunca antes lo había visto así de serio.
-Diego escúchame por favor... He venido para pedirte, que por favor... Volvamos.-QUEEEEE? No podía ser posible, no por favor... Esto tenía que ser una pesadilla o algo por el estilo.
-Elena definitivamente te has vuelto loca... Como tienes la poca vergüenza de venir después de lo que me dijiste última vez que estuviste aquí?- ella suspiró y se volvió a acercar a él.
-Diego por favor, lo que hice fue una tontería, un error lo tiene cualquiera.- la risa irónica de Diego llenó todo el portal.
-Elena, en serio? Cuantos meses me dijiste que llevabas con el tipo ese? Cinco o seis meses de error? Déjate de tonterías y vete.- alzó un poco el tono de voz, yo seguía rezando porque Elena se fuese y poder hablar con él, contarle todo, toda la verdad, y decirle que me había enamorado de él.
-Diego, tienes que volver conmigo.- alzó las cejas y la miró divertido.
-Que pasa ahora? Me vas a obligar? Madura ya de una vez por favor!-
-Diego tienes que volver conmigo porque estoy embarazada!- en ese momento mis esperanzas desaparecieron, la rabia se fue adueñando de mi cuerpo, lo había perdido para siempre, lo que siempre había soñado Diego era tener una familia y ahora la iba a tener, yo no podía seguir en medio de todo eso y destrozar su sueño... Diego se quedó mudo, no hablaba ni se movía, y yo necesitaba salir de ahí, desaparecer, las lágrimas volvieron a agolparse en mis ojos. Cerré mi puerta y su mirada cambió de Elena a mi, se sorprendió de verme ahí, las lágrimas resbalaban tranquilas por mis mejillas, salí lo más rápido posible de ahí, me subí en el coche y apoyé la cabeza en el volante. En ese momento me rompí, lágrimas infinitas se desbordaban por mi cara, lo había perdido, y era definitivo, él iba a tener una familia, su sueño, y yo no quería estropear nada... Estaba claro, no era para mí, por mucho que nos quisiésemos, duró lo que tuvo que durar, aunque a mí me hubiese gustado que hubiera durado toda la vida.

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Como ya os había dicho aquí tenéis el nuevo capítulo, aprovecho para decir que seguramente no pueda subir muy a menudo porque como ya todas sabéis ha comenzado el curso y lo que menos me sobra es tiempo para escribir... Me había planteado dejar la novela, pero no me parecía justo ni para vosotras ni para mí, seguramente no os gustará la idea de no saber cuando va a haber nuevo capítulo, pero es lo único que puedo hacer... Os tengo que seguir dando las gracias a todas y cada una de la que invertís vuestro tiempo en leerme, porque sin vosotras nada de esto hubiese sido posible, MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, SOIS MUY GRANDES! Jajajajajajajaja Seguramente os preguntéis que es la sorpresa de la que os he hablado... Para mí fue una verdadera sorpresa recibir el correo electrónico de esta chica y que ella me dijese que gracias a mi novela se había atrevido a escribir, me llenó de felicidad, sentí algo indescriptible y pensé que quizá esto servía para algo y a la gente le ayudaba, la animé a que subiese su novela como hay tantas chicas que lo hacen, ella decía que no, que no la quería subir porque y que no estaba bien escrita, le pedí que por favor me mandase algo de lo que llevase escrito y os digo que es una historia diferente a todas la que he visto, es original, y me sorprendió que estaba bastante bien escrita, sólo con algunos pequeños cambios que le hice, se lo mandé y le gustó... Después de mucho hablarlo hemos decidido que esa novela se va a subir AQUÍ, porque la chica prefiere seguir en el anonimato, y porque me dijo que no se llevaba muy bien con las tecnologías... Jajajajajajaja Observaréis que en el blog ahora hay secciones, una con el título de mi novela y habrá otra con el título de la suya, os invito a leer la historia porque es una historia diferente, nada de lo típico que os podáis imaginar, y os digo que yo seré en esta una lectora más como vosotras jajajajaja Sólo me queda darte las gracias a tí, que prefieres quedarte en el anonimato, a la que has hecho que vuelva a tener ilusión para escribir, porque cosas como esas no me pasan todos los días. Muchas gracias por confiar en mí y mostrarme el principio de tu historia, y espero poder leer el final que algún día escribirás... Chicas esa era mi sorpresa, una nueva historia... Y de todo corazón espero que os guste! Ahora os voy a dejar aquí una entradilla de su novela. Miles de besos para todas y espero que os guste! @Elisoloyo

  "Podría ser un 12 de febrero normal y corriente, como acostumbro en mi día a día, pero no, este iba a ser un día para olvidar, un día que me destrozará, un día en el que aprenderé a ser fuerte y a cubrir mi corazón para que nadie más lo vuelva a romper. Yo pensaba que ya tenía mi historia hecha, era feliz con mi niño de tres meses y medio y mi mujer (aunque no estábamos casados yo la llamaba así), pero lo que yo no sabía es que mi historia estaba apunto de comenzar. Aquí empieza mi historia."

miércoles, 27 de agosto de 2014

Capítulo 35 - Te marchaste.

Los días pasaron y nosotros nos veíamos más bien poco, yo había retomado mi trabajo y ella estaba hasta arriba entre la preparación de su gira y la grabación de "La Voz", aunque siempre intentábamos sacar un rato para pasarlo juntos, nos dimos cuenta de que nos hacía bien a los dos. 
Llegó ese 8 de noviembre tan ansiado por ella, se levantó pletórica, ansiosa, y nerviosa a la misma vez. Se fue sin pararse ni a desayunar, porque tenía que ir a la última prueba de vestuario.
-Me voy, te veo en el concierto!- sonreí mientras ella guardaba las cosas en su bolso.
-Va a ser difícil que me veas, eso va a estar lleno.- había conseguido sold out, aún me dolían los oídos del grito que pegó cuando se enteró.
-No te preocupes, sé donde te sientas... Seguramente vengan también las chicas y Carlos, no me lo han dicho seguro, pero creo que vendrán, tienen las mismas acreditaciones que tú, así que estaréis juntos...- asentí mientras la acompañaba hasta la puerta.
-Entonces nos vemos allí...- se acercó sonriente a mí, y dejó un ligero beso en mis labios.
-Allí te veo, por cierto, te aconsejo que no te lleves tu coche, encontrar aparcamiento va a ser prácticamente imposible, va a estar todo petao'... Luego te puedes venir conmigo, siéntete privilegiado porque no lo hago con todo el mundo eh...- me hizo reír por el tono de voz con que me dijo esa última frase, se había levantado de muy buen humor, y lo demostraba.
-Lo que usted diga señorita...- sonriente se fue a cumplir su sueño.

El resto del día, hasta la hora del concierto me lo pasé trabajando. Llamé a un taxi y salí con tiempo de sobra hacia el palacio de deportes, como había imaginado había un pequeño atasco a la entrada de Madrid... Al llegar al sitio en concreto, había cantidad de gente haciendo cola y otra tanta que ya estaba entrando. Entré sin la necesidad de hacer cola, la verdad me sabía mal, toda la gente que se veía ansiosa por entrar, y yo pasando delante de ellos... Pero no tenía sentido hacer cola con esa entrada, ya me lo había avisado Malú. Una vez dentro me encontré con Vanesa Martín, y mientras manteníamos una charla animada íbamos viendo como el recinto se llenaba, en la pista ya los fans tenían montada una gran fiesta, en una de las gradas laterales se veía extendida una pancarta gigante, en la que decía "Eres increíble". Como me había dicho Vanesa, todos se querían hacer notar, hacerle saber a Malú que están ahí, ya sea cantando, bailando, con globos, con pancartas, gritando o simplemente aplaudiendo y disfrutando del show. La zona en la que me encontraba se fue llenando con bastante fluidez, algunos eran rostros conocidos del mundo de la televisión, otros de la música... Llegaron también Pastora y Carlos, que se sentaron con nosotros, me di cuenta de un pequeño detalle que no había percibido el día de la cena en casa de Malú, y es que entres Carlos y Vanesa había una complicidad especial, se lo tendría que comentar más tarde a Malú...

Después de numerosos anuncios de Swarovski, empezó a sonar la música, la gente enloqueció y ella con un "me duele..." Conectó directamente con todos los presentes allí... Su manera de moverse, de cantar, de bailar a la vez... La manera que tenía de conectar con el público, la agresividad, y la fuerza que desprendía en cada nota que salía de su garganta... Era alucinante, mágico, apoteósico... Me faltaban adjetivos para describirlo... Temas rápidos, temas lentos, temas de ahora, temas de antes, daba igual, ninguno te hacia perder la conexión hacia esa pequeña figura que era capaz de llenar un escenario tan grande... Llegaron las sorpresas, un "te voy a olvidar" junto a David Bisbal, precioso, y aún más preciosa estaba ella con ese traje... "Devuélveme la vida" con el gran Antonio Orozco, esa canción era mágica, esas dos voces, a mi me encantaba. "Desaparecer" con la gran Rosario, "Que nadie" con el señor Manuel Carrasco y ese energético "Sólo el amor nos salvará" con el carismático Aleks Syntek... Se la veía pletórica, creo que no cabía más felicidad en ella en ese momento, llegó el momento de dar las gracias...
-Hoy, aquí, todos y cada uno de vosotros habéis cumplido un sueño, el mío. El mío de venir a Madrid, al Palacio de Deportes y verlo así. Gracias por darme este sueño. Es increíble lo rápido que puede llegar a pasar tantas semanas de trabajo, de ensayos, y cuando te quieres dar cuenta pasa, y se acaba. Y hoy os he visto...- coge aire para tratar de mantener las lágrimas al margen, pero estas ya escapan de sus ojos libremente, se pone la mano en el corazón, y el público enloquece, ella ríe y ellos enloquecen más aún.- y os llevo aquí. Y esta imagen, no paró de mirarla y no arranco a seguir haciendo, a seguir cantando porque quiero quedarme con la imagen de todos y cada uno de vosotros! Espero de todo corazón que lo hayáis pasado bien, muchísimas gracias a todos los que habéis venido, muchísimas gracias a toda mi familia, que ha venido a apoyarme,- señaló hacia nuestra grada- muchísimas gracias a todo el equipo de "La Voz", que también ha venido a estar aquí, conmigo. Muchísimas gracias a todos. Muchísimas gracias a todos mis compañeros con los que he compartido una noche inolvidable. Gracias a todos vosotros porque habéis trabajado como verdaderos animales, todos, para que este concierto hoy saliera, y se pudiera poner en pie.- estas últimas palabras fueron dirigidas hacia su banda, que la aplaudía.- Gracias a todos los que estáis ahí fuera que también habéis trabajado como animales para que esto siguiera en pie.- vuelve a respirar profundo, y estira el brazo que tiene libre, tratando de abarcarlo todo, pero no le hacía falta abarcarlo todo porque todo eso era suyo.- Parecía mentira, pero señoras y señores, a día de hoy, puedo decir que he llenado el Palacio de los Deportes!!!- todos en pie aplaudiéndola, ella con la cara bañada en lágrimas pero con la sonrisa más grande del mundo el su rostro.


Las dos últimas canciones, más "dance" que las anteriores, en las cuales en una presenta a su banda y hace unos bailes de infarto con el pie de micro, y en la otra aparece con un body no apto para cardíacos, finalmente desaparece en un ascensor del escenario ante la gran ovación de su público, el cual ha estado entregadísimo durante todo el show, el recinto se fue vaciando poco a poco.
-Vamos a ver a la guapa y a su banda, y a felicitarlos por el pedazo concierto que se acaban de marcar.- sugirió Pastora, fuimos a la zona de camerinos donde felicitamos a la banda y a Malú, la cual no cabía en si misma de tanta felicidad. Estaban todos eufóricos, y con ganas de celebrarlo, al parecer tenían preparada una fiesta post concierto.
-Oye por que no os venís a la fiesta?- nos preguntó Rubén a los cuatro, Malú con un grito a lo lejos nos ánimo a aceptar la propuesta del músico.
-Venga vámonos de fiesta con la jefa!- Vanesa se veía entusiasmada con la idea de la fiesta, el resto reímos y aceptamos también la propuesta. Mientras charlábamos con los músicos, apareció de nuevo Malú, pero ya vestida de calle, su atuendo se basaba en un pitillo negro que se ajustaba demasiado bien a sus piernas, una blusa blanca, sus taconazos negros y su inseparable chaqueta de cuero, también negra...
-Ya ha vuelto el rock and roll a ti amiga...- bromeo Vanesa, todos reímos ante la sonrisa de Malú.
- Viva el rock and roll!- alzó sus manos al aire formando sus típicos cuernos.
-A la mierda la niña Swarovski...- lo dije en voz alta para mi propio asombro y el de Malú, todos a nuestro alrededor estallaron en carcajadas, ella no se pudo contener por mucho y también empezó a reír.
-Yo pienso que si la vieran así, los de Swarovski se rajarían con el patrocinio...- siguió la broma José, pero Malú lo calló con una pequeña colleja.
-Bueno vamos a seguir opinando sobre mi vestuario o nos vamos de fiesta?- un gran grito colectivo diciendo fiesta inundó la sala, nos levantamos y cada uno se fue a por su coche, nos quedamos solos en la sala, ella estaba absorta escribiendo algo en su móvil.
-Que haces?- sonriente pero sin apartar la vista del móvil empezó a andar.
-Dar la gracias por Twitter, pero esto está muy revolucionado...- reí, y cuando no tenía ella Twitter revolucionado? 
-Oye Malú que lo de antes se me ha escapado, no lo pensaba... Bueno si lo pensaba pero no pensaba decirlo en voz alta, ha sido sin querer... Pero una cosa, con Swarovski o sin ellos estás guapísima.- y era verdad, todos los días estaba guapa, pero hoy lo estaba aún más con ese brillo que tenía en los ojos y esa sonrisa permanente, irradiaba felicidad por cada poro de su piel.
-Sí, sí, trata de arreglarlo... Tú sabes la guasa que va a ver durante toda la gira?- sonreí de medio lado mientras ella guardaba el móvil en su bolso.
-Que piensas si lo registro, me ganaré algo?- su risa llegó a mis oídos como la perfecta melodía que era.
-Mira que eres idiota... Bueno entonces te ha gustado el show?- asentí, mientras caminaba a su lado, miré a ambos lados y me aseguré de que en la escalera por donde bajábamos no hubiera nadie. Agarré su brazo y la apegué a mi cuerpo, se sorprendió pero rápidamente rodeó mi cintura con sus brazos.
-Has estado fantástica, pero una pregunta, tú sabes lo que has provocado con tu "toda"?- una sonrisa picara se formó en su boca.
-No es mi culpa, es parte del show... Entonces si te ha gustado tanto, vendrás a Barcelona? Allí habrá otro "Toda"...- mientras decía la última frase deslizó un dedo por mi mandíbula hasta llegar a la comisura de mis labios y repitió el recorrido, tantas veces como ella quiso.
-Te prometo que ese "toda" no me lo pierdo...- su sonrisa se hizo más grande aún, y acercó su boca peligrosamente a la mía, sin unir nuestros labios aún.
-Has conseguido escuchar la letra, o estabas tan embobado mirándome que se te ha desconectado el cerebro?- sonreí mientras recordaba parte de la letra "entera y tuya toda." Acerqué mi boca a su oído, donde me embriagó su perfume.
-Mmm... Mía...- fue apenas un susurró, pero hizo efecto en ella que subió sus manos a mi nuca y rozó mi labios sutilmente, pero sin dejarme saborearlos.
-Sí, pervertido, tuya...- atacó mi boca con ganas, en un beso lleno de pasión donde nuestras lenguas batallaban en una guerra de sensaciones, me empujó hasta que choqué con una pared, mis manos bajaron hasta su trasero apegándola más a mí, una sonrisa procedente de su boca se coló en el beso, cuando sintió la que estaba liando al sur de mi cuerpo. Nos giré a ambos y la que quedo con la espalda en la pared fue ella, puse una de mis piernas entre las suyas y con un ligero movimiento rocé su intimidad, sus manos tiraron de mi pelo y un gemido se escapó de su garganta, ahora el que sonreí fui yo.
-No te rías de los males del vecino...- susurré con voz ronca en su oído, volví a mover mi pierna y provoqué otro gemido de su garganta, descendí mordiendo su cuello, mis manos se perdían debajo de su blusa, en la textura de su piel, las suyas habían abandonado mi pelo y desabotonaron mi camisa para perderse dentro.
-No me interesa el refranero español... Pero deberías dejar de hacer eso.- su voz salía entrecortada, volví a mover mi pierna, sus uñas se clavaron en mi espalda, sonreí contra la piel de su cuello, me encantaba volverla loca.
-Joder Diego, en serio, deja de hacer eso nos van a pillar...- 
-Shhh, tranquila, no nos van a pillar, relájate.- susurré en su oído, mis palabras parecieron relajarla, volvió a mi boca con intensidad, mi pierna hacía en ella el trabajo de volverla loca, sus uñas se clavaban a lo largo de mi espalda, su respiración era cada vez más irregular, descendí de nuevo a su cuello, ella apoyó su frente en mi hombro. Con unos movimientos más llegó al clímax, lo supe cuando mordió con fuerza mi hombro, mientras un gemido salía de su garganta. Rodeé su espalda con mis brazos, abrazándola contra mí, esperando a que su respiración volviera a la normalidad.
-Diego estás como una puta cabra.- sonreí mientras frotaba suavemente su espalda.
-Es por tu culpa...- me miró divertida y se separó ligeramente, empezó a abotonar de nuevo mi camisa mientras una sonrisa juguetona se dibujaba en su cara, de repente la sonrisa se le borró de la cara.
-Ostias, lo siento, te he hecho daño?- pasó sus dedos ligeramente por la marca que antes habían dejado sus dientes, le agarré la mano mientras negaba con la cabeza.
-Me haces perder la poca cabeza que tengo...-admitió mientras volvía la sonrisa a su cara y término de abrocharme la camisa, me agaché a por mi cazadora que estaba tirada en el suelo, y la vi mirarme divertida.
-Qué te pasa ahora?- empezó a reírse, la miré divertido, no entendía el origen de su risa.
-Tú vas a poder andar... Así...?- señaló directamente a mi entrepierna, me puse rojo de vergüenza para diversión suya.
-Eh... Sí, no te preocupes... Venga vamos que llegamos tarde.-empecé a andar con pasos torpes, para mayor diversión de su parte, llegamos hasta el parking, donde cogimos su flamante Audi Q7 y nos dirigimos a la fiesta. Por el camino Malú puso la música a todo volumen mientras cantaba letras en inglés, bueno eso intentaba, porque era un estilo propio de inglés, y por cosas como estás me encantaba más cada día y me enamoraba aún más si es que podía...
-Tú no cantas?- interrumpió el hilo de mis pensamientos, negué con la cabeza mientras sonreía.
-Yo no sé cantar.- una sonrisa se dibujó en su cara, mientras prestaba atención a la carretera.
-No hace falta saber, tú simplemente hazlo.- empezó a cantar la canción que sonaba en ese momento, "sufre mamón",  cuando llegó al estribillo me miró para que me uniese, a pesar de que me moría de la vergüenza canté con ella, no podía disimular la risa que le daba escucharme cantar, así que en cuanto terminó la canción estalló en carcajadas.
-Que? Me darías un puesto en tu equipo?- divertida negó con la cabeza mientras aparcaba el coche.
-De cantante jamás...- me encogí de hombros mientras ella seguía riéndose, nos bajamos del coche y fuimos al lugar de la fiesta, tuvimos que andar un poco porque habíamos aparcado dos calles antes, hacia bastante frío y por la calle no se veía a nadie. Cuando entramos estaban todos esperándonos, bueno en realidad esperándola a ella.
-Parece que has tardado tanto en venir?- Rubén fue el primero en acercarse, Malú sonrió mientras se deshacía de su chaqueta.
-Había alguna fans esperándome a la salida, y no era plan de decirles que no.- me asombró su fluidez para encontrar una excusa, me miró por el rabillo del ojo mientras sonreía. Rápidamente nos unimos a la fiesta, había bastante gente, su banda, técnicos y demás, los compañeros con los que había compartido escenario esa noche y gente a la que ella había invitado al concierto. Me presentaron a Rosario, Antonio Orozco,Aleks Syntek, Manuel Carrasco y David Bisbal, todos se comportaron muy bien conmigo, incluso me preguntaban como a uno más de todos los que había allí. La fiesta iba sobre ruedas, no faltaba ni la buena música, ni bebida y mucho menos esos bailes que se marcaba mi Malú, y si había dicho mi Malú, porque así lo sentía y así la quería, para siempre mía. Corroboré eso que había observado en el concierto, había una complicidad especial entre Carlos y Vanesa, se lo tenía que contar a Malú, pero no sabía donde se había metido.
-Pastora sabes donde está Malú?- me echó una mirada de complicidad mientras me sonreía.
-En el baño...- susurró, asentí y le di las gracias, fui a por otra bebida y esperé a que saliera del baño. 
-Malú te tengo que contar una cosilla que me he dado cuenta.- 
-Vamos fuera, que aquí no oigo nada.- la acompañé hasta una especie de terraza que había en el local. Hacía bastante frío, ella se encendió un cigarro y me animó a que empezara a contarle.
-A ver, he observado que entre Carlos y Vanesa hay algo, tampoco hace falta ser muy listo para darse cuenta.-una sonrisa se dibujó en su cara entre calada y calada. Como si nos hubiese escuchado salió Vanesa a fumar, nos sentamos los tres en uno de los sillones de exterior que había repartidos por la zona, charlábamos cómodamente mientras gente salía a fumar o a hablar por teléfono y volvía a la fiesta. Había alguno que iba bastante desfasado ya, uno en concreto, iba con la bebida llena hasta arriba en una mano, en la boca un cigarro y con la otra mano intentaba hacer funcionar un mechero que ya había pasado a mejor vida, todo ello acompañado de unos pasos torpes y peligrosos para nosotros que estábamos sentados, se veía el desastre desde lejos... De repente sentí como algo helado se vertía sobre mi cabeza, las chicas rápidamente saltaron del sillón, sus caras un verdadero poema, Malú miraba al tipo que me había empapado de mala manera y Vanesa me miraba sorprendida.
-Joder ten cuidado!- me sorprendió el grito de Malú, y a Vanesa por lo que vi también.
-Ostias, lo siento tío, estas bien?- el hombre en cuestión iba bastante peor de lo que parecía, arrastraba las palabras y se trababa de vez en cuando. Limpié el líquido que chorreaba de mi flequillo a mis ojos, comprobé que escocía demasiado.
-Estas tonto o qué? Como va a estar bien si lo acabas de poner chorreando!- Malú volvió a recriminarle al hombre, se había puesto demasiado seria y no me apetecía que por mi culpa se jodiera la fiesta, Vanesa me pasó un pañuelo de papel, gesto que agradecí enormemente y pude limpiarme los ojos un poco e intentar ver algo.
-Malú, tranquila, no ha sido nada, lo ha hecho sin querer, venga vamos a seguir como si esto no hubiera pasado.- el tipo susurró un "gracias tío" y se marchó lo más rápido que su pedo le dejó.
-Diego estás mal de la cabeza o que? No has visto como te ha puesto? Y todo por ir como una cuba...- conseguí abrir un ojo y la miré, seguía bastante seria, incluso parecía un poco enfadada.
-Malú si lo he visto, pero no me apetece que se os joda la fiesta por esta tontería.- no me respondió, si antes tenía frío os podéis imaginar ahora, un estremecimiento me recorrió el cuerpo.
-Vamos a secarte antes de que te pongas malo anda.- agarró mi brazo y tiró de mí para diversión de Vanesa, entre que yo veía malamente y ella que iba arrasando, nos chocamos con algunas personas a las que no llegué a diferenciar. Nos encerró en el baño, respiró profundamente y se giró a mirarme, yo seguía frotándome los ojos, no os podéis imaginar cuanto escocía el puto cubata...
-Diego deja de hacer eso, te los vas a poner peor...- se acercó a mí de nuevo, y agarró mi mano quitándola de mi cara.
-Joder como tienes los ojos... Mete la cabeza debajo del grifo.- la miré como si le hubiera salido otra cabeza, la mirada que ella me echo me dejó claro que mejor no contradecirla...
-Quítate la camisa y dámela.- la miré divertido y empecé a desabotonar mi camisa.
-Que poco romántica eres cuando quieres...- conseguí hacerla sonreír con la tontería, cosa que me alegró más que cualquier otra. Le di la camisa y la metió debajo del grifo.
-Pero Malú, que haces?- me sorprendí, muy bien, y ahora que me ponía?
-Habrá que lavar esto no? Y además apesta a alcohol.- me lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-Muy bien Malú, pero ahora que me voy a poner?- usé un tono irónico que la hizo reírse.
-No te pienses que me he vuelto loca, te vas a poner esto, pero limpio... Y deja de frotarte los ojos, te estoy viendo.- siguió con su tarea de lavar mi camisa. 
-Malú, te has dado cuenta de lo que acabas de hacer?- me miró sin entender nada y en ese momento supe que no había pensado en las consecuencias de sus actos.
-Malú acabamos de pasar por la sala, delante de todos y nos has encerrado en el baño.- me miró sorprendida, se acababa de dar cuenta de lo que podría causarle ese impulso, se echó las manos a la cabeza y me miró con mala cara. En ese momento llamaron a la puerta.
-Nos acaban de salvar...- suspiró aliviada y abrió la puerta, entró Vanesa con una toalla, rápidamente cubrí mi cuerpo con mis brazos, Vanesa miró hacia otro lado, y Malú rió por la situación. 
-Yo sólo venía a traerte esto.- Malú agarró la toalla y se secó las manos, me pasó la toalla a mí y traté de taparme un poco.
-Vane, tía, no te vayas, la he liado por como he reaccionado, y ahí fuera hay gente del mundo del corazón, supuestamente son amigos, pero ya sabes tú de ese mundo...- a la malagueña no le hizo mucha gracia la petición de Malú, pero accedió a quedarse.
-Malú joder, tienes que tener cuidado con estas cosas, se te va mucho la olla y te metes en unos fregaos que pa que.- Malú asintió dándole la razón a su amiga, pero se lanzó a ella y llenándole la cara de besos no paraba de darle las gracias, esa actitud infantil me hizo sonreír, era como cuando regañas a un niño pequeño que asiente y se refugia rápidamente en tus brazos buscando el perdón, ella tenía esa parte de niña pequeña encerrada dentro, esa parte que todos debemos conservar, porque siendo niño la vida es más fácil, y es que me gustaba tanto verla hacer esos gestos, saber que debajo de esa apariencia adulta sigue esa niña tímida que un día fue.
-Bueno ya que estás aquí me ayudas, toma ponte en el secador de manos con la camisa y la vas secando.- Vanesa la miró sorprendida mientras reía incrédula y hacía lo que Malú la había mandado.
-Que cara que tienes amiga.- ella se encogió de hombros y se dirigió a mí.
-Tú, tira pal' grifo.- Vanesa se giró sorprendida, Malú señalaba firmemente el lavabo donde se suponía que tenía que meter la cabeza.
-Malú, en serio estás loca, no hace falta tanto, mejor me voy para mi casa.- me miró de mala manera mientras se acercaba hasta mí y me empujaba hacia el lavabo.
-Deja de decir tonterías, si te vas tú, me tengo que ir yo, y como verás no tengo ganas de irme así que ya estás metiendo la cabeza debajo del grifo!- no había quien le chistara en ese momento y yo no iba a ser el valiente, así que hice lo que me dijo, la verdad me vino bastante bien para calmarme el escozor de ojos, pero esta chica estaba como una cabra... Y lo peor es que me encantaba. Después de secarme el pelo con la toalla, me hizo meter la cabeza debajo del secador de manos, según ella para peinarme, Vanesa y yo alucinábamos cada vez que una idea salía de su cabeza. En uno de sus movimientos rozó ligeramente el collar que ella misma me regaló y sonrió, y esos pequeños detalles me dejaban una cara de idiota tremenda, y a ella le encantaba dejarme así. Después de todo, su plan había funcionado, volvimos a la fiesta y la primera en acercarse a nosotros fue Pastora.
-Donde estabais? Ya pensábamos que os habíais ido.- Vanesa empezó a contarle todo lo que había liado Malú en el baño, la sevillana alucinaba con cada cosa que le contaba Vanesa, Malú las miraba a las dos mientras se reían de sus locuras, yo simplemente me limitaba a asentir cuando Pastora me miraba porque no se creía lo que Vanesa le contaba.
-De verdad, Malú, es que eres única.- todos asentimos a lo que había dicho Pastora, y es que era verdad, era única, y lo era con una locura de estilo propio. La fiesta siguió perfectamente, Rubén y Yago decidieron que era el turno de poner otro tipo de música, y sonó de todo, desde Thriller a La Macarena, pasando por algunas bachatas de dudoso gusto musical... Lo divertido que era ver a Malú bailando todo tipo de música con sus amigas, Vanesa fue la primera en abandonar la pista, y se unió a nosotros en los sillones.
-Dios esas dos me matan...- vimos como desde la pista Malú y Pastora miraban hacia nosotros.
-Uyy... Diego creo que vienen a por ti...- miré a Vanesa porque efectivamente las dos se acercaban a nosotros.
-Vendrán a por ti, las has abandonado...- negó con la cabeza mientras reía, las chicas llegaron a nuestra altura... Y me miraron, en ese momento deseé que el sillón me tragara o algo por el estilo.
-Vente Diego con nosotras.- Malú tiró de mi mientras sonreía, tanto que se le cerraban los ojos, y es que así era imposible decirle que no... Me levanté y nos dirigimos a la pista los tres.
-Esos dos necesitan intimidad.- me susurró Malú, refiriéndose a Vanesa y Carlos. Bailamos hasta que ya no pudimos más, cuando quisimos darnos cuenta la mayoría de la gente ya se había ido.
-Ya va siendo hora de irse.- opinó Malú mirándome directamente, asentí, nos despedimos de los pocos que quedaban ya y pusimos rumbo a casa.
Cuando llegábamos a casa, a el sol le faltaba poco para darle luz al día que amanecía perezosamente en el horizonte tonos anaranjados se mezclaban con los colores de la noche, Malú revolvía en su bolso buscando las llaves, las cuales no parecían estar ahí...
-Y mis llaves?- se arrodilló en el suelo y volcó todo el contenido del bolso ahí, no pude evitar reírme.
-No te rías, creo que he perdido las llaves.- en ese momento la pantalla de su móvil se iluminó con un whatsapp, lo leyó y le cambió la cara, un suspiro de alivio salió entre sus labios.
-Vale, perfecto, estoy sin llaves... Te toca invitarme a dormir.- pasamos a mi casa, el recorrido hasta mi habitación fue de caricias furtivas y besos robados. Al llegar arriba se escapó rápidamente de mí  y se metió en el baño a cambiarse, fui hasta la puerta y la escuché reírse al otro lado.
-Pero no hace falta que te pongas nada, si estás mejor sin ello...- la oí reír al otro lado de la puerta, esperé a que saliese y volví a atacar su boca, ella se dejó hacer hasta llegar al borde de la cama, se separó ligeramente de mí y con una gran habilidad volvió a escaparse.
-Vete a ponerte el pijama.- lo sacó de debajo de mi almohada y me lo lanzó a la cara, resoplé, lo que menos me apetecía era ponerme el pijama, si estábamos mejor los dos envueltos en la piel del otro. Hice caso a lo que me dijo, cuando salí del baño estaba ya metida bajo las mantas, sonrió al verme, me adentré bajo las sábanas con ella.
-Ey! Échate pa' allá! Que tienes los pies fríos.- me acerqué más a ella mientras pasaba mis manos, también frías, por debajo de su camiseta, ella empezó a reírse mientras me empujaba.
-Diego para! Que estoy cansada.- no hice caso a sus peticiones y seguí a lo mío, tardó poco en cambiar su actitud y seguirme el juego. 
Los besos suaves y la respiración fuerte, las caricias lentas y los latidos rápidos, no teníamos prisas... Nos disfrutamos a nuestro ritmo, nos fundimos con la llama del amor, y tocamos el cielo de la pasión... Así hasta quedarnos dormidos.
Cuando me desperté la cama estaba vacía, no había rastro tampoco de su ropa, me extrañó bastante así que bajé a buscarla.
-¡Sí, vale, lo admito! ¡Estoy enamorada! Me he enamorado hasta las trancas de...- no terminó la frase porque se giró y me vio parado en medio del salón, me miró sorprendida, se puso la mano con la que no sujetaba el teléfono en la frente, tapándose los ojos, como si así intentará borrarme de la sala.
-De quien?- mi voz sonó bastante seria, el miedo a que estuviera enamorada de otro, me heló la sangre.
-No te interesa...- la miré sorprendido, ella esquivaba mi mirada, cosa que me ponía más nervioso aún.
-Sí, sí que me interesa.- me acerqué un poco a ella, me miraba nerviosa, se sentía incómoda, se le notaba.
-No, no te interesa...- estaba a la defensiva, y a mi me ponía nervioso, cuando no lo decía era porque estaba enamorada de otro, pero también era normal que no estuviera enamorada de mí...
-Malú, sí, sí que me interesa porque... Porque me he enamorado de ti! Me he enamorado de ti, así como tu te quedas dormida, lenta y profundamente!- me miró sorprendida, no decía nada, así que haciéndome de toda la fuerza de voluntad que tenía en ese momento, suspiré y le confesé lo que sentía por ella.
-Malú, tú, te has convertido en lo mejor de mi vida. Tu sonrisa desde por la mañana me anima a empezar el día... Y es que a veces pienso que este idiota corazón ya no sabe latir si no es por ti, y es que tenía miedo de caer, de sentir, miedo de vivir el amor, tenía terror de entrar en este juego y perder lo único que me quedaba, perderte a ti... Pero en los juegos también se puede ganar, y no me arrepiento ni un segundo de todo lo que he ganado contigo, he ganado momentos que se han grabado a fuego, momentos que no se irán... Te he ganado a ti, tú me ganaste desde la primera sonrisa, tardé en darme cuenta, pero hoy te puedo decir, que te amo, que me he enamorado de ti, que no imagino una vida donde no esté la luz de tu sonrisa... Porque tú apareciendo de la nada te has convertido en mi todo.- me miró con los ojos bañados en lágrimas, no decía nada, yo esperaba ansioso una respuesta... Pero nada, agaché la cabeza, debía mentalizarme de que no, de que no estaba enamorada de mí, y tampoco la culpo y es que sé que enamorarse de mí es difícil, cualquier otro la haría más feliz que yo... En ese momento por mi cabeza pasaban todo tipo de cosas, quizá había estado conmigo solo por lástima... La miré y la vi recoger sus cosas, cada segundo que pasaba de silencio más se ahogaba mi esperanza.
-Malú di algo por favor...- mi voz apenas fue un susurro, me miró y una lágrima traicionera recorrió su mejilla, rápidamente la limpió y se fue, el sonido de la puerta terminó de matar cualquier esperanza que quedara... Y me dolía, me dolía en el alma haberla perdido tan pronto, estábamos a nada de serlo todo, y todo se acabó... Y es que tenemos la mala costumbre de buscar excusas para no decir lo que verdaderamente sentimos, y no entendía por qué, porque éramos así, quien sabe si era culpa de la sociedad que nos va haciendo así con el paso de los años, o simplemente es que todos somos cobardes en temas del amor.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Sólo me queda daros las gracias infinitas veces por el apoyo que le dais a esto, muchísimas gracias a todas las que invertís vuestro tiempo en leer lo que está aquí escrito, a todas las que sugerís cosas, a todas las que os ponéis nerviosas en ask... Jajajajaja. En resumidas cuentas MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, porque sin vosotras esto no se haría! Sois las responsables de todo esto y os lo tengo que agradecer! Miles de besos! Como ya sabéis este es el capítulo que pone fin a la primera temporada, no tenía pensado dividirlo por temporadas pero puesto que me iba de vacaciones me dieron la idea de hacerlo así y me gustó, nos leemos dentro de 10 o 15 días! Sean felices! @Elisoloyo 

sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo 34 - Tormenta.

Dormimos muy poco, pero ella se levantó con toda la energía del mudo, lista para comerse Valencia y todo lo que se le pusiera por delante. Preparó sus cosas, y terminó de desayunar rápidamente.
-Oye Malú tengo que decirte algo, anoche en la cena... Carlos se dio cuenta de algo, y me preguntó si andábamos juntos...-me miró sorprendida mientras se acercaba a mí.
-Le dijiste que no, verdad?- desvíe mi mirada de la suya, porque cuando me miraba así me hacía sentirme enjaulado.
-Diego, mírame y dime que le dijiste que no.- la miré, se la veía enfadada, pero yo no había tenido la culpa...
-No, no le dije que no, ni tampoco que sí.- me miró confundida.
-Como? Pero por qué no le dijiste que no? Joder Diego para algo que te pido!- era simple, no le había podido decir que no porque él me preguntó si la quería y yo no era capaz de negar eso... 
-A ver Malú, hice lo que tú me pediste, pero en ese momento me había pillado desprevenido y no supe que decir, simplemente no dije nada.- intenté que mi tono fuese calmado para así tranquilizarla, pero no funcionó de mucho.
-Es que tú no sabes eso de que quien calla otorga? Y que parte de mantenerlo en secreto no entendiste? Con lo fácil que hubiese sido decir que no, joder tampoco hay que estudiar tanto.- estaba sacando las cosas de quicio, Carlos era su amigo no creo que lo fuese pregonando a los cuatro vientos...
-Malú estás sacando las cosas de quicio, tampoco es para tanto... Es tu amigo, no va a irlo gritando a los cuatro vientos.- mis palabras parecieron ponerla más nerviosa, porque paseaba incansablemente por el salón.
-No estoy sacando nada de quicio, se de sobra que Carlos no va a decir nada pero las cosas cuando se cuentan se joden... Tú no sabes nada de todo esto...- acabó la frase en un susurro, me intenté acercar a ella, porque ahora se la veía afectada. Pero a medio camino, levantó de nuevo la cabeza y me miró con algunas lágrimas asomando por sus preciosos ojos. En ese momento me sentí la peor persona del mundo.
-Diego vete, por favor.- me sorprendió su petición, pero me negué e intenté hacerla razonar.
-Vamos Malú, no te pongas así... No tenemos la culpa de que Carlos se haya enterado... Nosotros hicimos lo que tú pensaste...- me acerqué mientras la hablaba hasta rodearla con mis brazos y acercarla hacia mí, me extrañó cuando ella no correspondió a mi abrazo... Me separé ligeramente para poder mirarla.
-Diego vete.- volvió a pedirme sin mirarme a la cara, tenía la mirada perdida en algún punto del suelo. Agarré su barbilla con suavidad para que me mirase, pero ella se apartó ligeramente. 
-Malú no me hagas esto por favor...- seguía sin mirarme, así que la hice caso y me fui.
-Buen viaje Malú.- le deseé antes de salir de su casa. 

El día transcurrió bastante pesado, estaba enfadado por lo que había ocurrido esa mañana con Malú... Por la tarde decidí salir a correr, tenía que despejarme y eso me solía ayudar. Pensé y le di vueltas al asunto por activa y por pasiva, decidí que lo mejor sería hablar con ella. Aunque hasta mañana no podría, pero me acordé de que me dijo que regresaba esa noche, en cuanto terminase el concierto. Después de ducharme y cenar decidí salir al portal y esperar a que regresase, de nada me iba servir tumbarme en la cama, no iba a conseguir dormirme... Dos, tres, cuatro y hasta cinco horas pasaron antes de escuchar abrirse la puerta principal... 
-Que haces aquí?- se sorprendió al verme sentado en la puerta de su casa, a ella se la veía radiante con un pantalón encerado negro, camiseta blanca, chaqueta de cuero negra y unas deportivas con cuñas también negras. Me levanté del suelo y me quité del medio.
-Necesitaba hablar contigo...  Por cierto que tal el concierto?- me miró divertida y se puso a abrir la puerta.
-El concierto genial, y tú desde cuando llevas aquí esperando?- me volvió a mirar, yo me encogí de hombros, con un gesto me invitó a pasar dentro. Nos sentamos en su famosos sofá blanco y empezó a hablar ella. 
-Diego, me gustaría pedirte disculpas por como me puse esta mañana... Estaba bastante nerviosa por el inicio de gira y encima me cuentas eso... Sé que tú no tuviste la culpa, pero la he pagado contigo, y me siento fatal por ello.- me miró intensamente, mostrándome toda la sinceridad que el momento necesitaba.
-No te preocupes por eso... Ya está olvidado, pero me gustaría que pedirte que cuando pienses algo lo digas, quiero decir que no te guardes nada, más o menos como esta mañana... Y yo venía a preguntarte una cosa... A que te referías esta mañana cuando dijiste "tú no sabes nada de todo esto"?- suspiró mientras se quitaba la cazadora.
-Diego no es fácil vivir así... Me refiero a tener a miles de personas pendientes de ti, de cada paso que das o cada cosa que haces, a la prensa inventando cosas nuevas sobre ti, que a veces ni tú mismo sabes... A algunas personas que desean que des un paso en falso para tener algo con lo que inventar...- en parte la entendía, eso tenía que ser agobiante.
-Y nunca te has planteado dejarlo?- se recostó en el sofá y negó con la cabeza mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
-No, jamás, no podría... No cuando aún amo lo que hago... Lo que acabo de hacer hace un rato en Valencia me da la vida, subirme a un escenario y cantar, ver a miles de personas cantando conmigo, gritando, bailando... Miles de personas que se saben la letra de cada canción por muy nueva o vieja que sea. El cariño y el calor que te dan, y la felicidad que se desprenden durante las dos horas y algo del show... Es una sensación que no podría dejar de vivir. He sacrificado mi vida por ello y seguiré haciéndolo... Porque es lo que me llena y me da la vida. Pero como todo en la vida tiene su parte mala, y es que la prensa puede destruir en un día, lo que llevas tú forjando meses, o años... A eso era a lo que me refería.- me había dejado sin palabras, sólo con escucharla hablar desprendía toda la pasión que tenía hacia su profesión. 
-Es que ya te ha pasado alguna vez? Me refiero a lo de que la prensa te ha destrozado algo?- rió mientras se colocaba en el sofá en posición de indio y me miraba.
-Claro que lo han hecho... Pero en verdad no los puedes culpar, yo muchas veces tampoco soporto el acoso intensivo de la prensa. Pero eso también te demuestra que no era verdad todo lo que decían y prometían, que si se acabó fue porque no estaba en el camino que siguiera... Pero mejor hablamos de otras cosas, no me apetece acordarme de eso.- se acercó a mí sonriendo, dejando nuestras caras a escasos centímetros... Automáticamente mi mano acarició su mejilla, y su boca invadió la mía... Y esta era la mejor manera de solucionar cualquier problema, la de perderse en la boca del otro. Pronto las camisetas volaron a otra parte donde molestasen menos, su lengua jugaba con la mía a su antojo. Descendió por mi cuello dando ligeros mordiscos.
-Esto no es hablar mucho eh...- rió contra mi piel mientras seguía en su tarea de volverme loco...
-Ya, pero esto se nos da mejor.- ahí llevaba toda la razón del mundo, y no pude objetarle nada. Continuamos en nuestra batalla de besos en la que nadie perdía, y los dos ganábamos...
-Vamos arriba...- consiguió decir en una de las pocas treguas que había entre su boca y la mía... Entrelazó sus brazos en mi nuca y tiró de mí hasta ponernos de pie, con empujones me llevó hasta el inicio de las escaleras, donde ágilmente saltó y enredó sus piernas en mi cintura, al hacerlo casi nos caemos, pero a ella le causó gracia porque empezó a reírse mientras subíamos arriba... Dicen que todos tenemos alguna debilidad, como el chocolate, pues yo tenía claro que mi debilidad era ella. No recuerdo como, pero perdidos entre besos y caricias caímos sobre el colchón donde nos perdimos más aún en el otro. El amanecer nos sorprendió aún enredados el uno en el otro, mientras ella me hacia suyo y yo la hacía mía. Y es que cuando crees que no puedes querer más llega ella y con cualquier simple gesto hace que todo cambie y sigas queriéndola más, tanto que puede llegar a doler...

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 33 - ¿Algo más que amigos?

CAPÍTULO 33.

Desperté con los primeros rayos de sol que se colaban entre las cortinas, me giré y la vi a ella. Dormida, en paz, parecía un ángel, con todos los pelos en la cara y la boca ligeramente entreabierta, demostraba que no necesitaba nada para ser perfecta... Me acerqué cuidadosamente y aparté el pelo de su cara, ella arrugó la nariz como un gato y revolviéndose se apegó a mí... Me reí, siempre me pasaba lo mismo, pero tenerla abrazada a mi me encantaba... Me volví a quedar dormido, hasta que unos ligeros besos en el cuello me despertaron. Traté hacerme el remolón, pero ella vio la sonrisa que se formó en mi boca, y subiéndose a horcajadas sobre mí me abrió los ojos tirando de mis párpados...
-Buenos díaaas!!- esa energía desde por la mañana no era normal, volví a cerrar los ojos con fuerza mientras ella reía.
-Vamos Diego, no seas vago!- intentó hacer que me moviera pero no lo consiguió.
-Mmm... Un ratito más.- pasé mis brazos por su espalda y la apegué a mí. Ella empezó a reír mientras hacia intentos por escaparse.
-Venga Diego déjame, te dejo tu ratito más, pero va suéltame!-  negué con la cabeza divertido, y nos giré para quedar frente a frente.
-Es que no quiero ratito si no es contigo.- sonrió y me pasó la mano por el pelo intentando poner un poco de orden ahí arriba...
-A veces sabes ser mono...- sonreí y me besó, tantos besos y a cada uno mejor. Se volvió a poner sobre mí mientras nuestras lenguas batallaban en el beso, pasé mis manos por su espalda para quitarle la camiseta con la que había dormido, ella me apartó las manos de su cuerpo mientras sonreía con malicia y terminaba el beso. Deslizó sus manos desde mi cuello hasta la cinturilla de mi pantalón, entreteniéndose dibujando el contorno de mis abdominales, se deshizo del pantalón y volvió a su anterior posición. Volví a intentar deshacerme de su camiseta, bueno en realidad mi camiseta, pero no me dejó, me volvió a sonreír de esa manera tan perversa, me mordí el labio y ella levantó las cejas de manera sensual, y sin más empezó a quitarse la camiseta lentamente, mientras me miraba pícaramente... No aguanté más la distancia que nos separaba y me senté aún con ella sobre mí.
-Me vuelves tan loco...- su sonrisa se hizo aún mayor y me besó, un beso que me quemaba por dentro, mis manos no paraban quietas en su cuerpo, dibujaban cada curva de este una y otra vez, las suyas se dedicaban a acercarme a su boca con fuerza. Bajé mi cabeza a su pecho donde me entretuve dejando besos y caricias, mientras pequeños gemidos escapaban de su garganta y me encendían más, si es que se podía... A la vez que besaba su pecho, empecé a jugar con mis dedos en su intimidad, su respiración era cada vez más irregular y sus gemidos más descontrolados hasta que un pequeño grito con mi nombre me hizo entender que el placer la había llenado... Apoyó su frente en la mía mientras intentaba recuperar la respiración, su aliento rebotaba en mi cara, cosa que me hacía sonreír. Empecé a dejar besos a lo largo de su cuello, siguiendo por la línea de su mandíbula hasta llegar a su oreja, donde tiré ligeramente del lóbulo de esta, agarró mi cabeza con ambas manos y me besó, un beso feroz, en el que mordió mi labio inferior con fuerza y tiró de el. Acortamos la poca distancia que separaba a nuestros cuerpos de la unión total, una unión en la que ella era la jefa, ella ponía el ritmo, por cierto un ritmo bastante rico. Coloqué mis manos en sus caderas para ayudarla a mantener el ritmo, ella me abrazó apegándome más aún a ella, nuestras bocas a escasos centímetros respiraban el aire del otro, la vi humedecerse ligeramente el labio inferior con la lengua y ataqué su boca sin más. Rompió el beso y gritó mi nombre, mientras me abrazaba más fuerte, yo me dejé llevar al cielo donde había ido ella. Caímos sobre el colchón aún abrazados, intentando recuperar la respiración.
-Tienes algo que hacer esta noche?- me miró esperando una respuesta.
-Por ahora no, por qué?- una sonrisa se dibujó en sus labios y volvió a apoyar su cabeza en mi pecho.
-Es que esta noche vienen unos amigos a cenar a casa, y he pensado que te podrías venir.- negué con la cabeza, me volvió a mirar pero esta vez seria.
-Por qué no?- suspiré mientras pensaba bien mi respuesta, conociéndola tenía que sonar convincente.
-A ver Malú, no los conozco, y ellos a mí tampoco, seguro que estáis más a gusto sin mí. De verdad muchas gracias por invitarme, pero mejor así.- soltó un bufido y se colocó para mirarme mejor.
-Eso no es una buena excusa, a parte ya me has dicho que no tenías nada que hacer.- estaba esperando una respuesta de mi parte.
-Ya Malú, pero...- me interrumpió en medio de mi próxima excusa.
-Diego déjate de peros ya, y dime por qué no quieres venir?- me pasé la mano por el pelo intentando pensar en algo que decirle, no es que no quisiera ir, es más a mí me encantaba pasar tiempo con ella.
-Malú es que no es que no quiera ir, sólo que pienso que quizás a tus amigos no les guste verme ahí.- rodó los ojos mientras negaba con la cabeza resignada.
-Diego es mi casa, invito a quien yo quiera y punto. Y tampoco somos tantos, cinco conmigo.- 
-Vale, voy.- me miró sonriente y se bajó de la cama a buscar su ropa. Hice lo mismo y me vestí.
-Verás como te caen bien.- me dijo mientras se subía en los tacones que había lanzado la noche anterior por los aires.
-Eso espero.- me guiñó un ojo y bajamos a desayunar. 
Después de desayunar se fue, y el resto del día se me pasó volando, incluso antes de lo que me hubiese gustado. No es que no quisiera ir, si no que no entendía que pintaba yo ahí... Pero le había dicho que iba a ir. Terminé de arreglarme, una camisa y unos pantalones a juego con esta era lo que había elegido. A eso de las 9 sonó mi timbre, abrí la puerta y era Malú, que iba vestida con un vestido negro que le quedaba como un guante, acompañado de sus taconazos y su incansable sonrisa.
-Vienes? O te vas a quedar toda la noche mirándome así?- reí mientras cerraba la puerta a mi espalda.
-Es que si te pones tan guapa me pierdo...- me regaló una sonrisa y pasamos a su casa, todavía no había nadie, al parecer era el primero en llegar...
-Diego me gustaría pedirte un favor...- la miré esperando a que continuara, pero me hizo una señal para que fuera a sentarme a su lado.
-Te importaría hacer que sólo somos amigos?- le costó bastante soltar la pregunta, yo la miré extrañado.
-No me mires así, es sólo que quiero mantenerlo en secreto un poco más...- continuó explicándome.
-Pero por qué?- suspiró, apoyó su mano en mi rodilla y buscó las palabras con las que contestarme.
-Diego ya sé que esto lo hemos tenido que hablar antes, pero entiéndeme, no quiero que se enteren... No todavía.- el tono casi susurrando de su voz, y su mirada sincera me convencieron. Le di un ligero apretón en la mano que estaba sobre mi rodilla, porque en ese "no todavía" vi reflejada todas mis esperanzas, significaba que más adelante si quería que se enterasen? 
-Vale, no te preocupes por eso.- su sonrisa volvió a aparecer, se acercó y me dio un ligero beso en los labios. Se empezó a reír al ver que me había dejado el pintalabios marcado.
-Me queda bien?- negó con la cabeza mientras seguía riéndose.
-A ver déjame que te lo quite...- empezó a borrarlo pasando sus dedos por la zona pintada.
-Listo.- 
-Creo que voy a tener que pintarme los labios más a menudo.- volvió a reírse y me dio un ligero golpe en el brazo.
-Mira que estás tonto eh...- sonreí y sonó el timbre. Ella se levantó a abrir la puerta, y la voz que la saludó me resulto familiar... Cuando entraron en el salón, ya supe de que me resultaba esa voz familiar... Era Carlos Rivera, que al verme se quedó asombrado.
-Diego?- Malú lo miró extrañada, mientras él se acercaba a abrazarme.
-Pero que haces por acá? Yo pensaba que seguías en México.- Malú levantó los brazos para que nos callásemos.
-Pero como... Es que os conocéis?- asentimos con la cabeza, pero ella estaba esperando que alguno le explicase.
-Sí, lo conocí en una de las fiestas a las que iba con Elena, y luego coincidimos varias veces.- Malú al escuchar el nombre de Elena cambió la cara.
-La verdad Malú es que Diego es muy buen tipo, pero tú de que lo conoces?- volvió a sonreír mientras nos sentábamos a esperar a los demás.
-Carlos es que Diego es mi vecino.- Carlos me miró sorprendido y volvió a mirar a Malú.
-Entonces él fue quien te...- Malú asintió con la cabeza, yo me había perdido, ella al ver mi cara me explicó:
-Diego es que Carlos sabe como nos conocimos, se lo tuve que contar porque estábamos grabando juntos y en los descansos mi teléfono no dejaba de sonar, que si mi madre, mi padre...- asentí, mientras Carlos se reía de la cara que ponía Malú contando eso. 
Estuvimos hablando en hasta que el timbre volvió a sonar, y entraron Malú, Vanesa Martín y Pastora Soler. Nos las presentó a Carlos y a mí, entablamos conversación de manera sencilla. El siguiente en llegar fue José, el hermano de Malú, al parecer era el último.
-Como siempre el último, tú no cambias...- lo regañó su hermana.
-Es que lo bueno se hace esperar...- con ese comentario causó la carcajada general. Comenzamos la velada con risas y bromas, casi todas se centraban en Malú y su hermano José, que al día siguiente comenzaban la gira en Valencia. Malú bromeaba con sus amigas, pero la malagueña se las devolvía con su gracia habitual. La simpatía que desprendía Pastora me dejó asombrado, era una persona muy cercana, bueno las tres se parecían en eso, eran todo frescura, simpatía, naturalidad... Y podía seguir así un buen rato. La cena transcurrió en muy buen ambiente y le siguieron las copas. Me di cuenta que Malú se cogió un refresco, y cuando le pregunté me dijo que al día siguiente tenía concierto y era mejor ir despejada.
En lo que Malú mantenía una animada charla con sus amigas y su hermano, Carlos me preguntó:
-Oye Diego, y Elena?- bebí un trago de mi copa y pensé que responder.
-Elena y yo, ya no estamos juntos. Las prioridades de ella y las mías cambiaron, y en verdad estábamos juntos por rutina, porque sentimientos ya había pocos. Y la verdad es que estoy mejor así, me siento mucho mejor.- me escuchaba atento mientras le relataba lo sucedido. Al final sonrió triunfante mientras asentía con la cabeza, yo lo miré sin entender nada.
-Diego, me di cuenta como se miran, a mi no me engañan los conozco a los dos...- me pasé la mano por el pelo, se suponía que nadie tendría que saber nada...
-Quien?- intenté disimular, pero no funcionó.
-Vamos no te hagas el tonto, Malú y tú, sois algo más que amigos... Y no lo niegues no va a funcionar.- me encogí de hombros ante su atenta mirada.
-Todavía no sabemos que más somos.- me miró incrédulo.
-Pero como no? Está claro...- sonreí mientras la miraba a ella, yo sí que lo tenía claro, la quería.
-Todavía no del todo...- negó con la cabeza incrédulo.
-Pero tú la quieres?- sonreí mientras mi mirada se volvía a desviar hacia ella.
-Sí, es imposible no hacerlo...- su sonrisa me dio la razón.
-La verdad me gustaría que os vaya genial juntos. Cuídala, se lo merece, hay una gran persona detrás de la artista. Creo que ambos os merecéis.- sonreí agradecido, y nos unimos a los demás. A eso de las 4, Vanesa y Pastora dijeron que ya era hora de irse, que la artista tenía que descansar, ayudamos a recoger un poco y nos despedimos, justo antes de salir todos por la puerta Malú le dijo a su hermano:
-José mañana te quiero fresco como una lechuga!- reímos por la cara de José.
-Sí jefa, yo también te quiero.- reímos todos por la contestación de José, mientras Malú negaba con la cabeza divertida. Me fui para mi casa y cuando estaba cruzando el salón, sonó el timbre, me volví para atrás extrañado, fui a abrir y  sonreí como un idiota...
-Te vienes a dormir?- su voz de niña pequeña era irresistible, como la propuesta que me acaba de hacer...
-Y quien te dice a ti que no?- su sonrisa se hizo más grande aún y agarró de mi mano tirando hacia su casa.
-Espera que coja las llaves...- reí por su impaciencia, y nos fuimos para su casa. 
-Que me has traído porque se ha ido el zoo?- empezó a reírse y se giró a medio camino hacia su habitación.
-Mira que eres tonto eh, pero puedes dormir donde lo hacen ellas, si te apetece, claro...- negué con la cabeza y la besé, había muerto toda la noche por besarla... Fue guiándome mientras nos besábamos, hasta que me choqué con la escalera y casi me caigo. Se empezó a reír, la cogí en brazos, ella no se quejó, si no que apoyó su cabeza en mi pecho mientras sonreía. Hicimos así el resto del camino hasta llegar a su habitación, al ponerla en el suelo de nuevo, se le escapó un bostezo que nos hizo reír a ambos. Nos metimos en la cama y ella se acurrucó entre mis brazos.
-Gracias Diego por venir.- levantó la cabeza para mirarme.
-Gracias a ti por invitarme, me lo he pasado muy bien. Por cierto me han caído bien tus amigas...- sonreí por la cara que puso.
-Te lo dije...- otro bostezo se coló en la frase.
-Anda duérmete.- besé el tope de su cabeza y a los pocos minutos ya nos habíamos dormido...

viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 32 - Sintiéndonos

Tenía toda la tarde libre, así que decidí ir a hablar con Miguel, tampoco quería pensar mucho en la conversación con Mónica, había sido la primera vez que lo decía en voz alta, y al decirlo parece que se hizo más real, más intenso... Mi cabeza en ese momento era un verdadero lío... 
Llegué a la cafetería donde había quedado con Miguel, mi jefe era un tipo muy peculiar, bastante bajo y regordete, con una gran facilidad para entrar en pánico nervioso, pero siempre capaz de mantener la compostura con los clientes...
-Diego! Chavalote!! Como estas?- me saludó dándome unos energéticos golpes en la espalda... 
-Miguel! Que tal? Estoy totalmente recuperado, a tu disposición... Me reincorporaré mañana mismo.- me miró feliz, y empezó a contarme lo sucedido en mi ausencia. Pasamos toda la tarde hablando, de temas de la empresa, y personales... Al parecer no habían tardado en enterarse de que Elena y yo lo habíamos dejado...
-Diego, si necesitas algunos días más por ese motivo o algo, que no te de vergüenza perdirlos...- negué con la cabeza, lo que menos me apetecía en ese momento eran más días libres...
-No te preocupes, sobre ese tema prefiero no hablar, esta zanjado... Pero nada de días libres, por favor!- rió por mi petición, y seguimos hablando de trivialidades, hasta que recordé que me tenía que contar algo y por eso nos habíamos reunido...
-Oye Miguel que me ibas a contar, que al final me voy sin saberlo...- rebuscó en su chaqueta, y sacó un sobre...
-Eso sobre el proyecto de la residecia canina... Como sabes es un proyecto solidario, que a nosotros nos abre muchas puertas, y nos va a abrir más, porque van a hacer una gala benéfica para recaudar fondos y quieren que asistamos a la gala!- me sorprendió la noticia, eso para la empresa era fantástico! Pero no entendía lo que tenía que ver conmigo...
-Eso es genial para la empresa, va a tener bastante publicidad, pero no entiendo que tiene que ver esto conmigo...- Miguel me miró raro.
-Diego, estás seguro que estás bien?- asentí, y él prosiguió- Te estoy diciendo que eres uno de los invitados, y dices que no entiendes que tiene que ver contigo.- lo miré sorprendido, en serio tenía invitación para asistir?
-Pero Miguel a esos actos suelen ir los jefes, tú y el vicepresidente no?- negó con la cabeza mientras cogía el sobre y lo guardaba en mi chaqueta...
-Quizá sea la única vez que nuestra empresa tenga la oportunidad de asistir a un evento como este, y no pienso dar la imagen de una empresa de viejos y acabada... Prefiero dar una imagen de frescura y juventud, de innovación y talento... Por eso prefiero que vayáis vosotros, y más tú, que eres el responsable del proyecto...- sonreí agradecido, pero no podía permitir que él se quedara sin asistir, como bien había dicho podía ser la única vez que algo así le ocurriera...
-Miguel para mí es un placer tu invitación, pero no puedo permitir que tú no vayas... Has dicho que puede ser la única vez que algo así pase, y al fin y al cabo es tu empresa, así que creo que deberías asistir tú...- saqué el sobre y se lo devolví, él lo puso en el centro de la mesa...
-Como sé que eres muy cabezota y no vas a parar hasta que yo asista, te propongo algo... En el sobre hay dos invitaciones, una para ti y otra para un acompañante, si no tienes a nadie con quien ir, puedo ir contigo y así los dos contentos... Que te parece?- sonreí asintiendo...
-Perfecto!- terminamos nuestra improvisada reunión a las 10 de la noche... Mientras iba en el coche camino a casa llamé a Mónica para pedirle ayuda con la ropa que debería llevar al evento, ella me prometió que se encargaba de eso... 
Cuando llegué a casa y me encontré sólo, después de haber estado acompañado tanto tiempo... Se me hacia la casa grande, muy grande... Como era posible que echase de menos a Malú, cuando la había visto esta mañana?... Me senté a ver la tele, como suele pasar normalmente no había nada decente para ver, le di la vuelta a toda la lista de canales unas tres veces y apagué la tele porque no me gustaba nada... Saqué el móvil y no pude evitar sonreír al ver el fondo de pantalla, era la foto que nos habíamos hecho en la cocina Malú, Sergio y yo... Me encantaba la foto... Cuando me disponía a subir a mi habitación, sonó el timbre... No esperaba a nadie, pero por curiosidad fui a abrir... Era Malú, que desprendía vitalidad por los cuatro costados...
-Hola Diego! Estás ocupado?- negué con la cabeza y la invité a pasar.
-Que va, me iba a acostar ya... Pero venga pasa y cuéntame...- nos dirigimos al salón, ella era pura actividad, pero hoy estaba especialmente hiperactiva, una de dos o se había tomado un Red Bull o le pasaba algo...
-Quieres algo? Una tila, Colacao, vino, agua...?- se paró a pensar unos segundos...
-Mmm... Colacao con sus grumitos... Pero para lo que voy a contarte mejor vino...- reí y fui a por dos copas y una botella de vino... 
-Y los niños?- preguntó mientras yo servía el vino en las copas.
-Se fueron esta tarde, y tú has cenado?-negó con la cabeza mientras le daba un sorbo a su copa, la miré serio y cuando iba a regañarla, me interrumpió.
-Jo, me hubiese gustado despedirme de ellos... Y tú no me mires así, no he cenado ni voy a cenar... Pareces mi madre, "niña no bebas si no has comido"...- reí con ella, venía de muy buen humor.
-Vale, no te regaño... Pero que te pasa? Por qué andas tan hiperactiva?- cerró los ojos y suspiró mientras una gran sonrisa se dibujaba en su cara...
-Es que ahora mismo soy taaaaaan feliz...- reí, volvió a abrir los ojos y en ellos había un brillo especial...
-Venga pero cuéntame no?- rió por mi impaciencia y bebió otro poco de su copa, al parecer ella no tenía prisa...
-Te lo voy a contar, pero como le cuentes algo a alguien tendré que matarte...- rió por su propio comentario...
-Estoy dispuesto a correr el riesgo.-
-A ver te acuerdas que te dije que este 8 de noviembre abríamos el palacio de deportes entero, nunca me había atrevido a hacerlo entero... Bueno la cosa es que vamos a hacer un gran espectáculo, con algunas sorpresas y todo va a ser grabado para la edición especial del disco... Va a ser un día muy importante para mi, y me encantariiia que tú estuvieras allí...- puede sonar cursi, pero se me había formado un nudo en la garganta, bebí un poco de vino para pasarlo, y ella sacó dos acreditaciones y me las dio.
-Ahí te he dado también la del día 22 de noviembre, por si te gusta el show que vamos a montar, y te atreves a venir otra vez, me encantaría que estuvieses también en mi primer Palau Sant Jordi...- una gran sonrisa se dibujó en su cara mientras veía mi cara de empanado total...
-Muchas gracias, me has dejado sin palabras...- ella sonriente se encogió de hombros...
-Yo que soy así, una mujer que impresiona...-reímos y continuamos en una animada charla en la que yo trataba sacarle información sobre las sorpresas del concierto, pero ella tenía habilidad en desviar el tema sutilmente... Nos acabamos la botella de vino, ella había cogido el típico "puntillo" y soltaba lo primero que se le venía a la mente, yo aún me mantenía en un estado normal...
-Bueno va siendo hora de que me vaya a mi casa, menos mal que estoy cerquita...- me levanté para acompañarla, ella al levantarse perdió ligeramente el equilibrio y acabó entre mis brazos...
-No seas tan directa a ver si me vas a asustar...- bromeé, lo que causó una carcajada de su parte, pero seguía sin moverse...
-Gilipollas... Mmm... Pero hueles bien...-reí, mientras la ayudaba a mantenerse encima de los tacones... Quien me mandaría a sacar el vino... A sí, fue ella...
-Venga a la cama Malú!- la cogí en brazos y me dirigí a la habitación...
-Ey! Bájame que estoy bien, sólo me había mareado un poco...-reí e ignoré su comentario...
-Tranquila que me sé comportar con los invitados...- proseguí nuestro camino hasta la habitación, la dejé sentada en la cama y me dirigí al armario para sacarle algo con lo que dormir... Escuché dos golpes secos contra el suelo de madera, me giré y había sido ella, que se había quitado los tacones lanzándolos al aire, no pude evitar reír al verla...
-Bueno ya me puedo ir...- se levantó para irse, y caminó decidida hasta la puerta...
-Cenicienta, va usted sin zapatos... Además te dejo quedarte a dormir...- se giró con una sonrisa perversa en su rostro mientras se acercaba a mi lentamente...
-A dormir? Seguro?- me encogí de hombros y pose mis manos en sus caderas...
-Si no quieres dormir, podemos hablar del calentamiento global...- rió, mientras se acercaba lentamente a mi boca...
-Yo prefiero tratar otro tipo de calentamiento...- flipé con su respuesta, y sin previo aviso me besó, con una suavidad que me sorprendió en ese momento, pero poco duró la suavidad del principio, conforme su lengua y la mía batallaban en el beso, su paciencia se iba perdiendo, donde se perdía mi razón cada vez que rozaba su piel... No sé como pero logró tirarme encima de la cama y ponerse sobre mí... Poco tardó en desabotonar mi camisa y empezar a besar toda la piel que veía a su paso... Sabía que hacer para volverme loco... En un descuido, conseguí cambiar de posición, ahora era ella la que estaba debajo, me deshice rápido de su jersey al que seguidamente siguió su sujetador... Me entretuve durante un largo rato besando su pecho, gemidos de placer salían de su garganta, inundando toda la habitación... Agarró mi cara con ambas manos y me beso con pasión desmedida, terminó de tirar mi camisa por los aires, ahora sus manos se dirigían hacia mi cinturón, las agarré a medio camino y las subí por encima de su cabeza... Descendí  por su cuerpo besando la fina piel de su vientre, le quité el resto de la ropa... Acaricié su intimidad con mis dedos, lo que provocó un gemido en mi oído que me mató a niveles insospechados...


Se deshizo del resto de mi ropa mientras yo volvía a perderme en su boca... Ahora estábamos piel con piel, sintiéndonos... Descendí por su cuerpo, de nuevo, hasta llegar hasta su intimidad, donde empecé a dejar besos...
-No... Diego, para...- paré en el momento que la palabra salió de su boca, la miré, y me miraba como... Asustada? Intentó apartarme, pero no se lo permití...
-Joder, lo siento...- se reincorporó y se apoyó en la cabecera de la cama...
-Malú no tienes que sentir nada, al revés quien tiene que pedirte disculpas soy yo...- me acerqué despacio y le acaricié tiernamente la mejilla... Me regaló una sonrisa...
-Pero, por qué?- entendió la pregunta perfectamente, porque un suspiro se escapó de su garganta, y cuando me miró algunas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos... Instintivamente la abracé...
-Ey, olvídalo, no he dicho nada...- noté la humedad de sus lágrimas en mi pecho...
-Una mala experiencia...-susurró, acaricié suavemente su espalda desnuda...
-Shh... Tranquila...- después de un rato abrazada a mí, se separó y me miró sonriente... Posó su mano en mi mejilla, y unió nuestro labios en un beso suave, a fuego lento... Que iba incendiándonos de nuevo poquito a poco... Nos volvimos a tumbar sobre las sábanas revueltas, la temperatura ascendía por momentos...
-Estás segura?- pregunté entre besos y caricias que volaban entre nosotros...
-Sí, por favor!- y sin esperar más, me adentré lentamente en ella... Sus labios pronunciando mi nombre, la piel pidiéndonos más y el corazón llenándose de amor, y yo, obviamente, enamorándome más de ella, si es que se podía... Juntos llegamos al cielo, nuestro cielo, al que sólo nosotros sabíamos como llegar... Mientras intentábamos que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad, ella se acurrucó entre mis brazos y se quedó dormida... Tenerla así entre mis brazos, descubrir esa faceta suya, donde se había mostrado indefensa... Me hacia amarla más aún si es que eso se podía...
-Si supieras cuanto te quiero...- susurré a la nada, con la esperanza de que ella algún día lo escuchara... 

lunes, 9 de junio de 2014

Capítulo 31 - Sorpresas.

A la mañana siguiente, me levanté temprano, todavía estaban todos acostados, así que aproveché para ducharme, y arreglarme. Mientras me estaba afeitando, vi a Sergio salir de la habitación, aún medio dormido... Salí a por él, lo cogí y lo senté en el lavabo mientras yo terminaba... 
-Buenos días campeón!-se restregó los ojos y mandó una sonrisa de buenos días al mundo entero...
Una vez terminé de arreglarme, bajamos a la cocina, mientras le preparaba al pequeño su desayuno se me ocurrió algo...
-Sergio, que te parece si ahora le hacemos el desayuno a Malú y se lo subimos, para darle las gracias por quedarse con vosotros ayer y por ayudarme?- Sergio ladeó ligeramente la cabeza, y me miró como quién no entiende nada... Me reí, era comprensible que el pequeño no me entendiese...
-Que te parece si le damos una sorpresa?-eso sí lo entendió porque asintió entusiasmado... Reí, y me puse a darle de desayunar... Una vez terminó empezamos los dos a hacer el desayuno, se rió de mí cuando se me quemaron los primeros crepes... Una vez le cogí el truco, no se me quemaron más... Cuando lo teníamos todo listo, Sergio salió de la cocina, lo seguí, y lo vi  rebuscar entre sus juguetes...
-Sergio que buscas?- pregunté curioso, mientras me asomaba... No se dio la vuelta, y siguió buscando...
-Te ayudo?- ahora sí me miró... 
-Tito, no tenemos una flo'- sonreí, valla sobrino detallista que tenía... 
-Mmm... Llevas razón... A ver que encontramos por aquí...- me uní a su búsqueda... 
-Mira tito!- saco ante mis ojos un peluche en forma de flor, de su hermana, supongo... Reí por su cara de entusiasmo al haberlo encontrado...
-Ese es mi niño!- lo agarré en brazos mientras lo llenaba de besos, su risa se hacía cada vez más grande, hasta que escuchamos a lo lejos...
-Diego? Sergio?- era Malú, Sergio me miró con los ojos muy abiertos, sonreí para calmarlo...
-A la de tres, decimos sorpresa vale?- le susurré al pequeño, que asintió entusiasmado... Fui contando progresivamente mientras entrábamos en la cocina hasta llegar a tres, donde Sergio gritó a todo pulmón...
-Sorpresa!- reí del pequeño salto que dió Malú, ella al vernos no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujase en su rostro...
-Sorpresa.- repetí risueño ante su mirada interrogante...
-Y a que se debe esta sorpresa?- reí y bajé al suelo a Sergio, porque si no creo que hubiese saltado desde mis brazos...
- "Alú" las sorpresas son sorpresas...- le explicó Sergio mientras se acercaba a ella y le daba el peluche... Reí incrédulo por la respuesta de Sergio, Malú lo miraba divertida... Y por su puesto Sergio se ganó un beso, cosa que parecía gustarle demasiado... Aunque no era raro, a mí también me encantaban...
-No vas a probar el desayuno que te hemos preparado?- su mirada cambió de Sergio a la mesa, y se sorprendió... Aún no se había fijado en el desayuno...
-Es para mí?- sonreí a la vez que asentía con la cabeza...
-Venga a que esperas?- le dije mientras le movía la silla para que se sentase... 
-Pero no tenías porque haberte molestado en hacer todo esto, con un café me hubiese valido...-reí mientras me encogía de hombros, ella mientras se sentó...
-No te preocupes he tenido buena ayuda... Para una vez que lo hago lo tendré que hacer bien, no?- rió por mi comentario, yo le revolví el pelo, cosa que causó un comentario de protesta en ella...
-Eh! Deja mi pelo...- reí y salí de la cocina dejándola con su desayuno y Sergio... Subí a por la pequeña Lucía, bajé para darla de desayunar y me encontré a Malú y Sergio hasta las cejas de chocolate...
-Que dos...- ellos dos seguían en lo suyo, riendo y comiendo...
-Envidioso...- reí por su comentario hacia mí y seguí dándole el biberón a Lucía...
Cuando terminaron de desayunar, Malú subió a la habitación a ponerse su ropa porque ya se iba, dejé a Sergio y a Lucía en el salón y la seguí...
-Cuidado mirón...- reí y cerré la puerta, mientras ella se abrochaba su vaquero, me acerqué y la abracé por detrás... 
-Yo no soy un mirón lo que pasa es que tú eres una provocadora...- arañé la piel de su cuello con mis dientes, lo que le causó un ligero estremecimiento... Un suspiro se escapó de sus labios y se giró entre mis brazos... Me miró arqueando una ceja... Traté de mantenerme serio, pero su gesto era bastante gracioso...
-Entonces es mi culpa?- su voz sonó tremendamente seductora, sonreí y asentí, mientras ella paseaba sus finos dedos por mi mandíbula...
-Y si se puede saber, para que has entrado cuando yo me estaba cambiando?- reí, me había pillado...
-Pues... Tenía que coger una corbata, pero me he distraído...- sonrió mientras negaba con la cabeza divertida, intentó separarse para seguir cambiándose de ropa, pero mantuve mi agarre y no la dejé...
-Vamos Diego, suéltame y coge tu corbata.- sonreí mientras negaba con la cabeza...
-No, todavía no te quiero soltar...- me miró sorprendida y a la vez divertida...
-Y cuando me vas a soltar? O nos vamos a pegar así todo el día?-sonreí mientras ella intentaba soltarse...
-Cuanto más te muevas, menos te suelto... Y a tu pregunta, estaría bien quedarse así todo el día, no crees?- rodó los ojos ante mi comentario, yo no pude evitar reírme...
-Te has levantado tonto eh...- me encogí de hombros, soltó un bufido de desesperación, del cual me reí y por ello me llevé un manotazo en el brazo...
-No te rías! A mí no me hace ninguna gracia... Y venga suéltame ya...- ya no había rastro de diversión por su cara, lo mismo se había enfadado de verdad...
-Me encanta...- me miró de nuevo, esta vez intentaba reprimir una sonrisa.
-Me encanta cuando te enfadas...- dejó de hacer fuerza para separarse, y puso sus manos alrededor de mi cuello, me extrañó bastante ese cambio tan repentino, pero no pude pensar mucho, porque empezó a enredar sus dedos en mi pelo, cosa que me distraía bastante... Cerré los ojos e inspiré fuerte, todo su olor me llenó... Cuando abrí de nuevo los ojos, la vi sonreír maliciosamente...
-Entonces me enfadas aposta?- sonreí, sí lo hacía aposta, pero tampoco era plan de decírselo...
-Quien calla otorga...- la miré con culpa, pero al parecer no le importó, porque se acercó más a mí, y poniéndose de puntillas, dejó su boca a escasos centímetros de la mía...


-Y sigues sin querer soltarme, verdad?- susurró de manera seductora contra mis labios, y creerme si os digo que sonó terriblemente bien... Dejé de mirar sus labios por un momento para perderme en sus ojos... Y vi su mirada de desafío, entonces entendí sus intenciones, sonreí internamente y me puse todo lo recto que pude para alejarme de sus labios, que en ese momento suponían un gran peligro, aunque ojalá y todos los peligros de esta vida fuesen este... Ella me miró achicando los ojos...
-Sé lo que intentas para distraerme y que te suelte... Pero no lo vas a conseguir...- me miró desafiante mientras sonreía maliciosamente, había vuelto la Malú guerrera... Volvió a ponerse de puntillas para llegar a mi boca, pero conseguí hacer que no me alcanzase... Quitó sus manos de mi nuca y las dirigió a mi pecho, donde desabrochó los primeros botones de mi camisa y empezó a arañar con sus dientes toda la piel que veía a su paso... Suspiré, bendita tortura... Fue ascendiendo por mi cuello, hasta donde alcanzaba... Entonces la miré, y no pude resistir más tiempo esa fuerza interna que me llevaba hasta su boca, y así hice, recorté la poca distancia que nos separaba, pero ella en el último instante, movió su cabeza hacia un lado, dejándome con cara de tonto...
-He ganado...- una sonrisa victoriosa se dibujó en su rostro, la agarré de la nuca y uní por fin nuestros labios... En el beso se notaban las ganas que nos teníamos, sus manos se quedaron inamovibles en mi nuca, apegándome a su boca con fuerza, las mías hacían el mismo trabajo pero con su cuerpo... Cuando la necesidad de aire se hizo presente separó sus labios de los míos y una gran sonrisa se formó en su cara...
-Has perdido, se te notaban mucho las ganas...- sonreí, si siempre se perdía así, creo que iba a ser el perdedor número uno... Se escapó de entre mis brazos y siguió cambiandose, yo me giré hacia el armario a coger una corbata, mientras intentaba inútilmente hacer el nudo, y digo inútilmente porque me distraía su cuerpo en el espejo...
-Eres un mirón y lo sabes...- sonreí, entonces se acercó a mí...
-A ver, que te ayudo anda...- la miré sorprendido, no me lo esperaba...
-Tampoco me mires así, hay que ayudar a los perdedores...- reí, era imposible... Empezó a anudar la corbata, su cara era de auténtica concentración...
-Pues que sepas que en la próxima vas a perder tú, y por paliza además...- me miró arqueando una ceja, y terminó de hacer el nudo...
-No digas tonterías, que te aprieto esto más de la cuenta eh...- nos reímos y bajamos... Se despidió de Sergio y de Lucía y se fue, yo me preparé para la videoconferencia, Sergio mientras dibujaba en la pequeña mesa de salón que había, y Lucía jugaba tranquilamente con un sonajero...
En mitad de la videoconferencia, se acercó Sergio hasta mi escritorio, traía cara seria...
-Tito...- me llamó bajito, le hice un gesto con la mano, que al parecer entendió...
-Disculpadme un momentito...- salí detrás de mi escritorio, me acerqué a Sergio y me puse a su altura...
-Que te pasa campeón?- seguía serio y señaló la mesa...
-Se ha "oto"...- me acerqué a la mesa, y sólo vi ceras repartidas por todos lados...
-Que se ha roto?- me señaló la cera de color rojo, sonreí y me senté en el suelo con él...
-Pero no pasa nada, mira así ya tienes dos para pintar...- hice la demostración de que los dos trozos pintaban y Sergio sonriente siguió dibujando... Recordé que eso mismo me había dicho mi padre a mí, me lo había contado mi madre para explicarme porque dejaron de comprarme ceras cuando era pequeño... Terminamos la videoconferencia, había salido bastante bien... Miguel me había pedido verme cuanto antes, decía que me tenía que contar algo importante, le dije que en cuanto pudiese ir lo llamaría. Cuando volví a acercarme a Sergio, vi que había partido todas las ceras por la mitad... 

Después de comer, mientras los niños estaban dormidos la siesta, llegó Mónica...
-Que tal te has apañado?- reí, pero haciendo balance tampoco había ido tan mal...
-Bueno me ha ido mejor de lo que me esperaba la verdad, aunque confieso que he tenido ayuda...- me miró sorprendida, cosa que no entendí...
-Como ayuda...? De quien, si Christian cada vez que ve un niño sale corriendo... No! No habrás vuelto con...?- me miraba con los ojos muy abiertos, casi temiendo mi respuesta...
-No, no tranquila... Eso ya se acabó, estoy mejor sin ella, he tardado en darme cuenta pero nunca es tarde, no?- suspiró aliviada, reí por su exagerada reacción...
-Entonces quién te ha ayudado?- sonreí, ella esperaba curiosa la respuesta...
-Un buen mago nunca desvela sus trucos...- reí por su cara de desilusión y cambié de tema...
-Y a ti que tal te ha ido?- una gran sonrisa se dibujó en su cara mientras me contaba lo bien que le había ido... Era diseñadora de moda, bastante buena por lo poco que me dejaba ver a veces...
-Oye te veo más sonriente que de costumbre... Qué no me has contado?- os había dicho que mi prima era demasiado observadora...? 
-Nada...- me miró achicando los ojos, no creyéndome obviamente... Estaba seguro que esa misma mirada se la llevaba Sergio cuando hacía de las suyas... 
-Sé que no me estas diciendo la verdad... Venga suéltalo, sé que estás deseando contármelo...- negué divertido, al final siempre me liaba para que hablase, lo había hecho desde que éramos niños...
-A ver cómo te lo explico...- me pasé la mano por el pelo, ella mientras estaba disfrutando viéndome así... 
-Me da vergüenza decírtelo... Pero... Me he enamorado...- me tapé la cara con las manos, y me eche hacia atrás en el sillón...
-Queeeeeee? Diego, pero eso es maravilloso!- me destapé la cara y ella me miraba entusiasmada...
-Ya pero pienso que está mal... Acabo de salir de una relación...- su gesto ahora cambió a serio...
-Diego, no digas eso! Tú aunque trataras de convencerte a ti mismo no estabas enamorado de Elena... Y además no tienes la culpa de enamorarte, eso te llega cuando menos lo esperas... No puedes elegir nada, ni el momento, ni la persona... Nace sólo... Y es la complicación más maravillosa que existe...- sonreí, ella me pasó un brazo por los hombros, y se apoyó en mi hombro...
-Ay! Mi Dieguito que está creciendo... Oye y por cierto quién es? La conozco? Se lo has dicho?- negué con la cabeza, acababa de cavar mi propia tumba...
-No, a todo. No la conoces, y no tampoco se lo he dicho... No me atrevo todavía...- me miró entendiéndome, o eso quería creer...
-No te preocupes ya encontrarás el momento... Oye pero prométeme una cosa...- asentí, indicándole que continuara...
-No dejes que te haga daño, tú no te mereces sufrir más, pero eso sí, sí sabes que es correspondido lucha y mucho... Porque nunca es fácil...- sonreí, como me iba a hacer daño algo que me hacía tan feliz? 
-Muchas gracias prima, pero vaya ánimos me estás dando eh...- reímos y seguimos hablando de todo un poco, hasta que se levantaron los niños y la ayudé a guardar todas sus cosas y se fueron... Y ahí me quedé sólo y con mucho que pensar...